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LTC - Capítulo 648

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 648

## Capítulo 648 — Niebla de tentación \[1\]—Ja… Ja…Una respiración agitada resonaba por el estrecho mientras An’as corría hacia delante, dejando ondas tras sus pasos.El corazón le oprimía el pecho mientras avanzaba, y una intensa sensación de terror inundaba su mente._¡¡¡Tenemos que irnos, ahora!!!_No sabía qué estaba ocurriendo, pero, para que hubieran matado de aquella manera a uno de los Siete Señores…No podía ser nada bueno.—Ja… Ja…Mientras su respiración entrecortada resonaba en el silencioso estrecho, An’as giró la cabeza para mirar atrás, esperando ver a Lazarus siguiéndolo, pero…—¿Eh…?An’as se detuvo y parpadeó mientras la opresión en su pecho aumentaba.No había rastro de él.—Qué… Qué… ¿Adónde ha ido?An’as tragó saliva en silencio y apretó los labios hasta convertirlos en una fina línea mientras examinaba los alrededores. Para su sorpresa y creciente terror, la niebla se había espesado tanto que apenas podía ver a unos pocos metros.Con la oscuridad que ya lo envolvía, se sentía completamente ciego.Estaba solo y ciego.El silencio a su alrededor se acentuó mientras su respiración se volvía aún más agitada._O-oh, no._Al mirar a su alrededor, An’as descubrió que había perdido toda orientación. Le costaba encontrar algún punto de referencia._¿Estaba corriendo hacia allí o hacia allí?_Miró en todas direcciones, pero se sentía completamente perdido.Su expresión se hundió y el corazón se le aceleró._Tengo que mantener la calma. La calma…_An’as rezó en silencio a la Diosa mientras avanzaba un poco, esperando encontrar una de las paredes del estrecho. Si conseguía localizarla, al menos tendría algún punto de referencia.—Ahí.Por suerte, no estaba demasiado lejos. Logró distinguir la alta y rugosa superficie rocosa.Apoyó una mano sobre ella y sintió el frío de la piedra. Luego levantó lentamente la cabeza y miró hacia arriba.Sus ojos se iluminaron.—Claro, ¿quién ha dicho que tenga que recorrer el estrecho? Puedo subir. Estoy seguro de que el comerciante también está haciendo lo mismo.Era la ruta más lógica y segura.An’as apoyó una mano en la rugosa pared de roca, encontró un agarre firme y se impulsó hacia arriba.Con su físico actual, escalar un acantilado alto era una tarea sencilla. Sus movimientos eran ágiles.Incluso si no encontraba dónde apoyar el pie, podía crear un punto de apoyo._Sí, esto es mucho más fácil…_Una sonrisa apareció en el rostro de An’as mientras ascendía poco a poco.Sin embargo…¡Splash!Mientras trepaba, la parte superior de su cabeza pareció tocar la superficie del agua y, de repente, quedó sumergida.—¡Ujak!Era como si el mundo se hubiera dado la vuelta de pronto.An’as sacó la cabeza del agua y miró a su alrededor. Todo su cuerpo se encontraba hundido en las oscuras aguas carmesíes del estrecho._¿Qué demonios ha pasado?_Miró al frente y vio la pared de roca que había estado escalando.Qué…¿No estaba subiendo por ella hacía un instante?¿Cómo había ocurrido aquello?La inquietud y el terror que sentía se intensificaron aún más mientras observaba la superficie rocosa con profunda aprensión.Yo…No me digas que…—No, quizá solo me he desorientado. Lo intentaré otra vez.Apretó los dientes y volvió a agarrarse a la roca, sacándose del agua para reanudar la escalada. Esta vez no se molestó en buscar dónde apoyar los pies. Los golpeó contra la pared y fue creando un camino hacia arriba a base de fuerza.Si algo salía mal, quería saber exactamente dónde y por qué.Además, se movía mucho más rápido que antes.An’as pensaba que la velocidad podía ser la clave.Pero…¡Splash!Una vez más, su rostro se hundió en el agua y el mundo que lo rodeaba se dio la vuelta.—…!Al salir de nuevo a la superficie, An’as miró hacia la pared de roca. Su expresión cambió por completo al contemplarla.Ahí…Todavía podía ver las marcas que había dejado.Ascendían antes de… girar lentamente y volver a bajar hacia el agua. Casi como si formaran una U.—¿Qué…?An’as se quedó boquiabierto.Le costaba comprender lo que veía. Entendía lo que había ocurrido, pero no cómo había podido pasarle inadvertido.Había sentido que ascendía todo el tiempo.¿Cómo…?—An’as, ¿qué estás haciendo aquí?—…!Un susurro repentino interrumpió sus pensamientos. Giró bruscamente la cabeza, pero no vio nada.Con todo el cuerpo rígido, An’as salió rápidamente del agua y se quedó de pie sobre la superficie. Sus ojos recorrieron los alrededores con profunda aprensión.Y entonces…¡SPLASH!Una mano salió disparada del agua y le agarró el tobillo.—…!An’as ni siquiera consiguió pronunciar una palabra antes de que una figura demasiado familiar emergiera del agua.—An’as… No dejes sola a tu madre. Ha pasado tanto tiempo…No muy lejos de An’as, Lazarus caminaba tranquilamente sobre la superficie del agua mientras examinaba los alrededores.Todo estaba en calma, y la oscuridad había engullido por completo su campo de visión.Pese a ello, no parecía alterado en absoluto.Como seguía conectado con Owl-Mighty, sabía exactamente adónde debía ir.Sin embargo, poco después… Lazarus frunció el ceño.—Hay algo extraño en este lugar.No lograba expresarlo con palabras mientras miraba a su alrededor.La niebla parecía haberse vuelto más densa y todos los sonidos habían cesado.De pronto, era como si le hubieran arrebatado todos los sentidos salvo el tacto y el olfato. El frío penetrante seguía adherido a él, filtrándose en su piel, mientras el hedor a descomposición se intensificaba.Lazarus se detuvo para observar los alrededores.—…Finalmente, su mirada se fijó a lo lejos, donde percibía una extraña perturbación. Su maná comenzó a circular y Pebble apareció a su lado, con las pupilas contraídas mientras miraba en aquella dirección.Pronto apareció la tenue imagen de una silueta…Se acercó cada vez más, hasta que sus rasgos quedaron al descubierto.—…Con aquellos inconfundibles ojos grises que jamás podría olvidar y una cara que solo podía describirse como estúpida, Leon apareció ante él. Estaba algo pálido y tenía un aspecto desaliñado.Al encontrarse con la mirada de Lazarus, sus ojos temblaron.—P-por fin… te he encontrado.Su voz temblaba mientras sus miradas se cruzaban.—¿S-sabes por todo lo que he pasado para buscarte? ¿Sabes… cuánto me ha costado?Su voz era débil y su rostro palideció aún más.—Si no fuera por mis sentidos tan agudos… habría tardado más. Pero lo descubrí. Aunque me borres los recuerdos, seguiría sabiendo lo que hiciste. No fuiste precisamente sutil. Tenía mis sospechas, pero estaba en lo cierto. Tú… sigues vivo.El rostro de Leon tembló mientras observaba a Lazarus.—Sigues… vivo.Comenzó a reír, aunque su risa sonaba forzada.—No te imaginas cuánto…—Qué burdo.Lazarus interrumpió a Leon mientras lo observaba con sus ojos turbios.Al contemplar aquella figura, no sintió nada. Aunque uno de sus dedos tembló, no sintió nada.Solo veía a alguien que parecía haber sido cercano a la persona que él había sido alguna vez.Pero Julien ya no estaba allí.Él era Lazarus. Así que sacó la espada y la blandió directamente hacia Leon.¡Swoosh!—¿Eh? ¿Qué…? ¿¡Qué estás haciendo!? Yo…Su cuerpo quedó partido en dos y se desvaneció en la niebla.La frialdad en los ojos de Lazarus se acentuó mientras daba otro paso al frente.Pero, al hacerlo, aparecieron varias figuras más.—Cabrón, eso ha sido brutal.—¿Qué estás haciendo? ¿Por qué atacas así a Leon?—¿Sabes lo difícil que ha sido encontrarte? ¿Por qué nos haces esto? ¿Qué te pasa?Lazarus las reconoció a todas.Kiera, Evelyn, Aoife…Las tres habían aparecido de la nada y tenían un aspecto igualmente maltrecho. Casi parecía que hubieran tenido que superar grandes dificultades para llegar hasta él.Y, aun así, el rostro de Lazarus permaneció impasible.Volvió a levantar la mano y descargó un tajo.¡Swoosh!Sus figuras también quedaron partidas en dos.Como si aquellos rostros familiares no tuvieran ningún efecto sobre él, Lazarus continuó avanzando. Pebble le susurraba indicaciones mientras se dirigía por el camino correcto.Más figuras conocidas siguieron apareciendo ante Lazarus.Kaelion.¡Swoosh!Caius.¡Swoosh!Linus.¡Swoosh!Todo aquel que se interponía en su camino acababa partido en dos.Sus ojos permanecían imperturbables y su espíritu, inquebrantable.Ninguna ilusión podía afectar a su mente.Hasta que…—H-hermano.Apareció Noel.Por un instante, Lazarus redujo el paso.Fue solo un instante, pero ocurrió. Y, como si hubiera percibido aquella debilidad, la niebla se volvió más densa.—H-hermano… Por favor, ayúdame. Necesito tu ayuda. S-ithrus me ha encontrado. Yo… Yo…El corazón de Lazarus dio un vuelco. Sus manos se cerraron lentamente en puños hasta que los nudillos se volvieron blancos.—Hermano, por favor.Noel se acercó aún más, con el cuerpo marcado por las heridas. Se llevó lentamente una mano al pecho y dio otro paso hacia Lazarus.Sin embargo, justo cuando se aproximaba, Lazarus levantó la mano y descargó un tajo.¡Swooosh!—¡¡¡Quééé…!!!Noel también quedó partido en dos.Los ojos de Lazarus se nublaron ante la escena. Dio otro paso al frente, pero entonces apareció otra figura.Su brillante cabello negro se movía en silencio, y sus profundos ojos negros, más oscuros que la oscuridad que los rodeaba, se posaron en él.—Por qué…Lo murmuró con los ojos temblorosos y el rostro pálido.—…Por qué.Lazarus volvió a detenerse.Sin embargo, esta vez no podía moverse.Se descubrió incapaz de avanzar. El corazón le latía con más intensidad que nunca.Contempló a la figura que tenía delante. Su expresión comenzó a cambiar lentamente antes de volver a la normalidad.Ante todos los demás había permanecido firme.Incluso ante su hermano.Incluso ante Leon.Pero ante ella…Lazarus sintió que algo se agitaba en su interior y palideció.—¿Me amas?Delilah avanzó. Una lágrima le recorrió la mejilla mientras se acercaba a él con pasos lentos y constantes.—Me dejaste… Sé que es culpa mía, pero me dejaste…Las lágrimas le corrían por el rostro mientras se aproximaba.Parecía… tan real. Tan nítida que, por un instante, la profunda turbiedad de los ojos de Lazarus desapareció.Comenzó a mostrar emociones.…Y, poco después, Delilah se detuvo frente a él. Apoyó un delicado dedo bajo su barbilla y se la levantó lentamente.Sus labios se fruncieron mientras ambos se miraban.Hasta que…Ella bajó lentamente la cabeza.—…Los ojos de Lazarus temblaron ante aquel gesto. Los cerró para corresponderle.Pero entonces…La turbiedad regresó.Y su corazón se detuvo.Abrió los ojos poco a poco, apretó la mano y descargó un tajo.Jamás podría olvidar la expresión de conmoción y traición que apareció en el rostro de ella cuando la espada cayó.¡Swooosh!—Q-qué… ¿Por qué?Lazarus solo pudo negar con la cabeza mientras daba un paso al frente.—Yo no soy él.Su voz resonó tranquilamente entre la niebla.—Una vez sentí, pero ahora nada me conmueve.Fue casi un susurro, pero atravesó la niebla como una cuchilla.—Esto es lo que me hace ser… yo.La turbiedad se apoderó por completo de sus ojos.—Lazarus.