LTC - Capítulo 650
## Capítulo 650 — Niebla de tentación \[3\]Oscuridad.Mientras lo arrastraban hacia las profundidades, lo único que An’as sentía era oscuridad.Una oscuridad interminable y asfixiante.Las manos lo cubrían por completo.Lo arrastraban cada vez más hondo. Intentó extender los brazos hacia arriba para aferrarse a algo… pero fue inútil.No había nada.La oscuridad continuaba engulléndolo._Ven, An’as… Ya puedes descansar.__No tienes por qué entregarte a una Diosa a la que quizá nunca hayas visto.__Solo fue una actuación para mostrar la benevolencia de la Diosa a los habitantes de la ciudad.__¿De verdad crees que les importas?__…Los tipos que te quitaron los órganos probablemente sean los mismos que te los devolvieron. Todo es lo mismo. Sé que lo sabes. Así que deja de aferrarte a ellos. Déjate llevar._Cuanto más se hundía, más fuertes se volvían las voces.También aumentaba el número de manos.Lo arrastraban cada vez más hondo.Aunque An’as podía respirar bajo el agua gracias a su nueva habilidad, en aquel momento no conseguía utilizarla. Era como si todo lo que sabía sobre ella hubiera desaparecido de su mente.También había olvidado cómo contener la respiración.Su mente y sus pensamientos estaban en blanco.Él… no sabía qué hacer.Se sentía completamente perdido y solo.Y, en aquella situación, hizo lo único que sabía hacer.Comenzó a rezar._Oh, Diosa de la Luz, si de verdad estás ahí, escucha mi súplica… Concédeme tu ayuda.__No permitas que mi fe flaquee.__Líbrame de este abismo eterno que pretende devorarme._Con los ojos cerrados, comenzó a rezarle a la Diosa.Igual que en el pasado, ella iba a salvarlo.Creía que lo salvaría.Así que dejó de resistirse._Oh, Diosa de la Luz, si de verdad estás ahí, escucha mi súplica… Concédeme tu ayuda._El tiempo transcurrió así.El frío penetraba cada vez más en él, congelándole hasta el último rincón del cuerpo mientras su conciencia comenzaba a desvanecerse.Y, aun así, An’as continuó aferrándose a la esperanza de que la Diosa lo salvara de la oscuridad que lo engullía.Ya lo había hecho antes.Creía en ella.Él…_Diosa, ¿dónde estás?_A medida que pasaba el tiempo y la oscuridad se cerraba a su alrededor, una creciente inquietud empezó a apoderarse de An’as.Su Diosa…Todavía no había respondido a sus plegarias.¿No estaba rezando lo suficiente?An’as se encogió mientras las manos continuaban arrastrándolo hacia abajo._Oh, Diosa… de la Lu… z, si de… verdad estás ahí, escucha mi… Concédeme tu ayuda._Esta vez no pudo formular bien las palabras.Su conciencia se desvanecía aún más.Sentía un hormigueo en el pecho, pero continuó rezando.Era lo único que sabía hacer.Sin embargo, por mucho que esperara, la Diosa no respondía a sus plegarias.Lo único que sentía era el silencio del mundo que lo rodeaba.Todo estaba en calma y hacía frío.Su mente comenzaba a apagarse lentamente y, en aquel momento, un pensamiento surgió en ella._¿La Diosa… me ha abandonado?_¿Acaso…?¿Se había olvidado de él?¿Sus plegarias eran inútiles? ¿Era él inútil?¿Todas sus acciones y su devoción habían sido en vano?_No, no… No puede ser… Debe de estar ocupada… Yo solo…_Todo el cuerpo de An’as estaba ya pálido. Su rostro había perdido tanto color que resultaba irreconocible, y las manos prácticamente lo rodeaban por todos lados.Intentó resistirse, pero sabía que era demasiado tarde.Las manos eran demasiado fuertes y a él no le quedaban fuerzas.Abrió los ojos y, durante un fugaz instante, percibió el rojo del agua.Una vez más…Se encontraba engullido por el rojo.An’as dejó que su cuerpo y su mente se relajaran. Su impulso de seguir adelante se desvanecía poco a poco mientras permitía que las voces se apoderaran de él._Ven.__Deja que mamá vuelva a cuidarte.__Volvemos a estar los dos solos. Como debería haber sido desde el principio._Eso era todo.…No podía hacer nada más.No podía seguir adelante.Aquello era…Algo se agitó en su conciencia, que se apagaba._¿Así es como vas a dejar que termine todo?_Una voz demasiado familiar susurró en su mente.Ah…An’as sintió ganas de reír.Ahora también tenía su voz en la cabeza.Negó con la cabeza.Prefería morir escuchando la voz de su madre antes que la suya._…¿De verdad vas a rendirte después de todo lo que has luchado?_La voz volvió a susurrar y An’as se descubrió sonriendo.¿Qué sabrás tú?No sabes nada de mí._Sí, no sé mucho de ti. Sin embargo, he observado lo suficiente como para saber que eres alguien que nunca llegó a crecer._¿¿Ah??An’as casi sintió que le regresaban las fuerzas. Sus párpados temblaron como si intentaran abrirse.¿Qué demonios sabía él?¿Qué demonios sabía de todo lo que había sufrido?De todos los sacrificios que había hecho. De sus órg…_Nunca te permitieron crecer._—…An’as se quedó inmóvil.La voz continuó._Te adaptaste. Te convertiste en lo que necesitabas ser para sobrevivir. Aprendiste a interpretar los estados de ánimo, a humillarte cuando era necesario y a hacerte menos visible._An’as sintió que algo se agitaba en su pecho.Quería negar aquellas palabras, pero no podía.¿Por qué no podía negarlas?_…Aprendiste a cuidar de los demás antes siquiera de aprender a cuidar de ti mismo._¿Aprendí a cuidar de los demás antes de aprender a cuidarme a mí mismo?Eso…An’as intentó negar las palabras de nuevo, pero comprendió que no podía._No tuviste espacio para equivocarte. Ni para relajarte. Ni… para hacer las cosas que se supone que hace alguien de tu edad.__Te aferras a metas y ambiciones, no porque de verdad quieras alcanzarlas, sino porque te dan un propósito.__Una razón para vivir._Las palabras golpearon el pecho de An’as como martillos. Su corazón, que latía lentamente, comenzó a acelerarse.La sangre volvió a circular por su cuerpo._No tuviste infancia y, por eso, nunca llegaste a crecer.__Lo que creías que era tu infancia no fue más que un intento de sobrevivir.__Aprendiste a sobrevivir, pero te olvidaste de todo lo demás que viene con ello._¿Como…?_Aprender a descansar.__Aprender a reír.__Aprender a llorar.__Aprender… a sentir algo.__No eres más que la cáscara de un ser humano, impulsada por una única meta que solo encubre una razón para vivir._No, eso…_No crees en la Diosa._Mentira._Solo necesitabas una excusa para aferrarte a la vida._¡¡Mentira!!An’as comenzó a sentir ira.Su devoción por la Diosa era real.¿¡Cómo podía ponerla en duda!? ¿Cómo podía…?_Y no hay nada malo en eso._¿Eh?¿Qué?_Nada de esto… es realmente culpa tuya._Pero sí lo es.Por supuesto que es culpa mía.¿De quién iba a ser, si no?_Nunca te dieron tiempo para crecer. Para comprender lo que significa cuidar de ti mismo.__Para confiar en alguien.__Para… pedir ayuda._Algo se agitó en el pecho de An’as.¿Pedir ayuda?¿A quién? ¿Quién me ayudaría en este mundo?_Tienes a alguien justo delante._La silueta que había sobre él comenzó a volverse más nítida mientras se inclinaba para mirarlo._Puede que no sea la persona más amable, pero sí cuido de quienes trabajan para mí. Así que… Déjame ayudarte._¿Dejar que me ayudes…?An’as sintió que algo se removía en su pecho.Ayuda…¿De verdad podía recibir ayuda?¿Alguien como él?Splash…El agua sobre él se agitó. An’as logró abrir los ojos y vio una mano extendiéndose desde arriba.Se adentró en el agua, acercándose a él.¿Por qué podía ver aquella mano?Era tan nítida…An’as sintió que su propia mano se movía. La extendió hacia ella e intentó agarrarla.Pero…_Eso es lo que me gustaría hacer, pero no._¿Eh?La mano se retiró en cuanto intentó alcanzarla._…Si te ayudo, acabarás repitiendo conmigo lo mismo que haces con la Diosa._Qué…_No soy yo quien debe ayudarte._¿No eres tú? Pero ¿no acabas de decir…?_Eres tú quien debe ayudarse a sí mismo.__Puedes apoyarte en los demás para que te ayuden, pero, al mismo tiempo, necesitas aprender a ayudarte tú.__Vi cómo te encerraste en ti mismo en cuanto te hundiste y empezaste a rezarle a tu Diosa para que te ayudara.__Te has vuelto demasiado dependiente de ella._Yo…_No quiero que te vuelvas demasiado dependiente de mí.__Concéntrate._Su voz era suave._Concéntrate en tus pensamientos y en tu mente. Concéntrate en todo lo que te rodea._An’as abrió la boca, pero la cerró enseguida al saborear el agua.Sabía horrible._¿Cuál es tu objetivo?_Ayudar a la Diosa. Hacer…_La Diosa no es un objetivo. Es un medio para alcanzar un objetivo._Pero…_¿Cuál es tu objetivo?_Los labios de An’as temblaron.¿Cuál era su objetivo…?Ayudar a la Diosa. Ese había sido su objetivo todo el tiempo.Pero… ¿de verdad lo era?¿Era aquel su objetivo, o su verdadera meta era otra?_¿Has olvidado lo que te he dicho antes?_Qué…_Necesitas crecer. Deja de aferrarte a las cosas que te mantienen atado._El pecho de An’as se estremeció._Suelta los lastres que te hunden y permítete crecer._¿De verdad puedo hacerlo?_No me sirve alguien atado a cargas que ni él mismo puede soportar.__Es hora de soltarlas y crecer._La mente de An’as se agitó.En aquel instante, fue como si todo el mundo a su alrededor cambiara.Se encontraba frente al comerciante que tan bien conocía.Pero…Ante sus ojos parecía enorme.Enormemente grande.¿Siempre había sido tan grande?_No, no es que él sea grande. Es más bien…_An’as miró sus propios brazos y lo comprendió._Soy yo quien es pequeño._—Ah.An’as giró lentamente la cabeza para encontrarse con la mirada del comerciante, mientras este extendía una mano hacia su cabeza.—Es hora de crecer.Aquella mano era cálida.Más cálida que el agua fría que lo rodeaba.—Antes no tenías elección, pero ahora sí. Así que…—Suéltalo.—Crece.—Por una vez, permítete ser libre.…Poco después, se produjo un breve silencio. An’as abrió los ojos, dejando al descubierto una mirada de un rojo intenso.La mano volvió a aparecer allí.Y… él la apartó de un manotazo.Sin mirar atrás, se impulsó hacia arriba._¿Qué estás haciendo?__¡Vuelve…!__¡An’as!_Las manos que tenía detrás intentaron arrastrarlo hacia abajo, pero, como si todo su cuerpo estuviera hecho de agua, lo atravesaron directamente.Alcanzó la superficie y salió del agua. Sus ojos se encontraron con los del comerciante.Y, por primera vez en mucho tiempo, la vio.Una sonrisa sincera en el rostro del comerciante.—Ya era hora.Hizo una pausa antes de añadir:—Mi asistente.