LTC - Capítulo 651
## Capítulo 651 — La extrañeza de la nada \[1\]—…El mundo estaba en silencio.Mientras la niebla envolvía a las dos figuras que permanecían de pie sobre la superficie del agua, una sonrisa apareció en el rostro de Lazarus al contemplar al hombre de ojos rojos que tenía delante.—¿Esta es tu intención…? No está mal.Casi le recordaba a alguien que había conocido.Alguien relacionado con la sangre…Pero, al mismo tiempo, era diferente. Lazarus solo había alcanzado a vislumbrarla. No sabía exactamente cuál era la intención de An’as.—…Sí.Después de mirarse el cuerpo, An’as levantó la cabeza para observar al comerciante con una expresión compleja.En aquel momento, su mente se sentía mucho más despejada.No lograba explicarlo, pero era casi como si un bloqueo mental que llevaba mucho tiempo lastrándolo hubiera desaparecido por fin, permitiéndole formar una intención.Algo que había estado persiguiendo desde hacía muchísimo tiempo.—El progreso no depende solo del cuerpo. La mente también es un aspecto muy importante.Lazarus comenzó a explicarlo como si comprendiera los pensamientos de An’as.—Puedes tener todo el talento que quieras, pero, si tu mente no está preparada, nunca podrás progresar. Eso es especialmente cierto con cosas como la intención. No es algo que desarrolles simplemente porque quieras. Bueno… A menos que seas algún tipo de monstruo, pero, la mayoría de las veces, surge cuando tu mente alcanza cierto estado.Lazarus hablaba por experiencia.Era lo que había descubierto en el pasado.El progreso no provenía únicamente del cuerpo. El aumento repentino del maná, un físico más fuerte y todo lo demás…La mente era un aspecto sumamente importante.Cuanto más alto era el rango de una persona, más importancia adquiría.Aquella también era una de las principales razones por las que la mayoría de quienes alcanzaban los rangos más elevados eran personas cuyos pensamientos y emociones resultaban «indiferentes» o «fríos».Porque solo personas así tenían mentes firmes.—Ya veo.An’as asimiló las palabras del comerciante mientras contemplaba sus propias manos. No sabía muy bien cómo sentirse ante la situación.Una parte de él todavía quería venerar a la Diosa, pero, al mismo tiempo, también comprendía que ella era lo que lo mantenía atado.Había estado tan concentrado en devolverle su bondad que había descuidado todo lo demás._Todavía quiero convertirme en un Luminarch, pero…_Ya no pensaba anteponerlo a sí mismo.Su mente se sintió más despejada cuando sus pensamientos llegaron a aquel punto.—Sí, voy a…—¿De dónde crees que viene esta niebla? ¿Crees que es algo natural de este estrecho?Lazarus lo interrumpió mientras examinaba los alrededores con los ojos entrecerrados. Ahora su atención estaba puesta en la extraña niebla que los rodeaba.Aquello dejó a An’as en una situación incómoda, pero pronto reaccionó y miró a su alrededor.Él tampoco estaba seguro.No conocía demasiado bien el Estrecho del Pecado.—Si tienes que preguntárselo a alguien, debería ser a Anne.—…El comerciante permaneció en silencio sobre el agua antes de terminar asintiendo.—Sí, tienes razón. Lo mejor será salir de aquí.Ya habían pasado suficiente tiempo en aquel lugar.Había algo inquietante en él, y…Lazarus miró a su alrededor con una expresión sombría.Por mucho que lo pensara, no conseguía comprender cómo aquella niebla había podido causar la muerte de uno de los Siete Señores y de su tripulación de semejante manera.Había algo profundamente perturbador en ella.No lograba identificarlo, pero definitivamente no era una niebla corriente.Era…¡Glup! ¡Glup!—…!De pronto resonó un burbujeo. An’as y Lazarus giraron bruscamente la cabeza hacia el lugar del que procedía.Los ojos de An’as adquirieron un tono rojo más intenso mientras observaba el agua con profunda aprensión. Todo su cuerpo se tensó.Lazarus reaccionó de otra manera.No pensaba quedarse esperando para descubrir qué provocaba aquel burbujeo.Levantó la mirada y escuchó a Pebble susurrar en su mente. Luego empujó ligeramente a An’as con un brazo y salió disparado hacia la entrada del estrecho.—Nos vamos. Ahora.Su voz era firme y An’as reaccionó.Lo siguió de inmediato mientras ambos corrían hacia delante._¿Cómo sabe por dónde ir? Ni siquiera choca contra las paredes de los acantilados…_Mientras corrían, An’as no podía evitar maravillarse ante las habilidades del comerciante.A diferencia de él, que antes había tenido dificultades para orientarse, el comerciante se movía como si la niebla no lo afectara en absoluto.—Ya casi estamos.Lazarus entrecerró los ojos mientras miraba a lo lejos.Podía oír el tenue y amortiguado sonido del agua estrellándose contra la roca. Sabía que estaban cerca de la salida.Solo un poco más.Solo un poco…—…—…Tanto Lazarus como An’as se quedaron paralizados.Sus cuerpos dejaron de moverse.¡BOOM! ¡BOOM!El estruendo ensordecedor del agua al chocar violentamente contra las rocas escarpadas resonó en el aire con una intensidad que les sacudía los huesos.Estaba tan cerca.Más cerca de lo que habían imaginado.Y, sin embargo…No podían moverse.No era simple vacilación. Era como si sus propias voluntades estuvieran encadenadas.Sus músculos se negaban a obedecer.Sus ojos permanecían fijos, abiertos de par en par y temblorosos, cautivados por el enorme ojo que se había materializado entre las profundidades de la niebla.Era gigantesco. Su iris enrojecido ardía con un resplandor antinatural que los atravesaba, como si pudiera ver hasta el núcleo de sus almas.Y, en aquel instante, no existía nada más.Ni pensamientos. Ni sonidos. Ni escapatoria.Solo el peso asfixiante de aquella mirada.Al mismo tiempo, no muy lejos de ellos.—Están tardando bastante. Me pregunto qué los estará entreteniendo tanto.Anne fruncía profundamente el ceño mientras miraba hacia la dirección por la que habían partido el pequeño asistente y el extraño comerciante.Habían pasado casi dos horas desde que se marcharon, y todavía no tenía noticias de ellos.Resultaba algo preocupante, teniendo en cuenta que solo debían comprobar la situación y regresar._¿Quizá han encontrado algo y lo están investigando?_Lo más probable era que hubiera ocurrido eso.No estaba demasiado preocupada por su seguridad.Especialmente con el comerciante allí.Él era…Fuerte.Tan fuerte que incluso ella sentía cierta aprensión al observarlo.Aunque su cuerpo no fuera poderoso, su mente sí lo era. Además, parecía tener varios compañeros extremadamente fuertes a su lado.No era alguien a quien pudiera provocar a la ligera.…Y por eso no estaba preocupada.—Si de verdad le ha ocurrido algo, estoy segura de que tendrá tiempo suficiente para utilizar la bengala.En cuanto disparara la bengala que le había dado, ella se pondría en marcha de inmediato y acudiría en ayuda de ambos.Sin embargo, la bengala nunca apareció.Y, poco después, vio las tenues siluetas de dos figuras a lo lejos.—Son ellos.Entrecerró los ojos para distinguirlos mejor y comprobó que, en efecto, eran ellos.Los dos parecían relativamente ilesos y tenían expresiones tranquilas.Finalmente, llegaron junto al barco y Anne los recibió.—¿Y bien? ¿Cómo ha ido?—No hay gran cosa. Está todo despejado.An’as respondió desde abajo, con una expresión relajada.—¿Nada?Anne se sorprendió al escucharlo.Si no había nada, ¿por qué habían tardado tanto?—Precisamente porque no había nada hemos tardado tanto.An’as continuó como si pudiera leerle la mente.—Nos pareció extraño, así que registramos hasta el último rincón con la esperanza de encontrar algo, pero…Se encogió de hombros.—Nada. No hay absolutamente nada.—¿Y arriba? Si abajo no había nada, entonces…—Tampoco hay nada.Esta vez respondió Lazarus.Tenía una expresión compleja mientras pensaba en el estrecho. Desde el momento en que habían entrado, no habían encontrado nada fuera de lo normal.Ni emboscadas ni nada…Solo un estrecho despejado y sin obstáculos.Ni siquiera con **\[Percepción de Maná\]** y todo lo demás había sentido nada.Aquello era extremadamente extraño en sí mismo. Sin embargo, después de registrar cuidadosamente hasta el último rincón del lugar, no se podía negar que allí no había nada.Así que…—Deberíamos poder pasar sin problemas.Lazarus y el pequeño asistente subieron al barco de un solo salto.Luego él le lanzó la bengala a Anne.—Toma.Anne la atrapó y los miró con desconcierto.¿De verdad no habían encontrado nada?Le costaba creerlo. Sin embargo, al no observar nada anormal en sus ojos ni en sus mentes, terminó dando la señal a la tripulación y el barco comenzó a avanzar.¡BOOM! ¡BOOOOM!Poco después, el estruendo de las olas llegó a sus oídos mientras el barco se acercaba al estrecho.Al contemplarlo, Anne sintió que el corazón le pesaba. Sin embargo, se sobrepuso e hizo que el barco continuara avanzando.Finalmente, cruzaron la entrada y se adentraron en el silencioso estrecho._Por ahora, nada. Es exactamente como han dicho los dos._El estrecho no era muy largo.A la velocidad que llevaban, tardarían aproximadamente una hora en atravesarlo por completo.Durante todo el trayecto, Anne permaneció nerviosa.No era la única. Sus tripulantes también mostraban señales de inquietud mientras navegaban por el angosto paso.Los únicos que parecían normales eran An’as y el comerciante, que miraban al frente con tranquilidad.Ya habían explorado el lugar, así que estaban seguros de que no se encontrarían con nada.Y, en efecto, no encontraron nada.Una hora después de entrar, divisaron el final del estrecho y el barco salió de él sin dificultad.—¿De verdad ha sido tan fácil?Anne miró atrás con incredulidad y se tocó el rostro varias veces para comprobar que aquello era real._Es tal como dijeron. No había nada._Ni emboscadas de ningún tipo ni siquiera monstruos extraños.Le resultaba sumamente raro, teniendo en cuenta que aquel era el lugar perfecto para tenderles una emboscada.—¿Podría ser que el Templo no haya puesto una recompensa por nosotros?—…Lo dudo.Lazarus respondió con los brazos apoyados sobre la barandilla del barco. Miró a lo lejos mientras su ropa y su cabello ondeaban al viento y murmuró:—Tal vez hayan decidido que el riesgo no compensa la recompensa, o quizá simplemente no hayan tenido tiempo suficiente para preparar una emboscada. En cualquier caso, dudo que renuncien a venir. Puede que solo estuvieran observándonos para averiguar mejor cómo enfrentarse a nosotros.Lazarus barajaba toda clase de posibilidades.Tampoco creía que las cosas fueran tan sencillas como parecían. Estaba convencido de que aquello no era más que el preludio de lo que aún estaba por venir.Pero…—¿Eh?Incluso después de varios días, su camino continuaba completamente despejado.Ni un solo barco se había acercado a ellos durante todo aquel tiempo.¿Podría ser que… el Templo de verdad no hubiera puesto una recompensa?De lo contrario, ¿por qué transcurría el viaje con tanta tranquilidad?