LTC - Capítulo 654
## Capítulo 654 — Sur Remanente \[2\]—¡Ukh!—¡Jerrkh!Varias arcadas resonaron por los alrededores cuando los cadetes salieron por el otro lado del portal. Sus cuerpos cayeron al suelo mientras se sujetaban el estómago con angustia.—¡Bleeergh!Algunos incluso vomitaron.—Q-qué demonios…Unos lo soportaban mejor que otros, pero, en general, casi todos lo estaban pasando mal.Era inevitable.El portal cubría una distancia enorme. Incluso Delilah estaba sorprendida de lo lejos que los había llevado.Lo único que había hecho era seguir la dirección en la que había encontrado las «pistas».La habían conducido hasta aquel lugar.¡Splash! ¡Splash!De pie ante un alto acantilado, mientras el agua carmesí salpicaba por todas partes, Delilah examinó los alrededores. Su mirada se posó en las aguas rojas y sus profundos ojos negros se entrecerraron mientras contemplaba el mar.Aunque no podía localizarla con exactitud, percibía una presencia aterradora oculta en las profundidades.Una que incluso la hizo tensarse un poco.No estaba segura de poder vencer a una bestia así.…Y aquello bastaba para hacerse una idea de lo poderosa que era la criatura.También era otra de las razones por las que no se había teletransportado más lejos. Estaba segura de que aquella criatura intentaría impedir cualquier cosa que hiciera.—¡Vaya, miren!De repente, uno de los cadetes se recuperó y señaló hacia la distancia.Todos giraron la cabeza y miraron en aquella dirección. A lo lejos vieron varias estructuras y edificios, junto con una alta aguja.Las expresiones de muchos cambiaron.—Espera, ¿eso es una ciudad?—¿Qué está pasando…?—¡Esperen, miren! ¡Hay gente! ¡Joder!Delilah entrecerró los ojos mientras contemplaba la ciudad. Podía percibir algunas presencias problemáticas, pero ninguna lo bastante fuerte como para ponerla en guardia.La visión no la sorprendía en absoluto.La Dimensión del Espejo era inmensa y, en el pasado, había albergado varios Imperios y Reinos.Todavía existían ciudades y civilizaciones que prosperaban allí. Sin embargo, muchas se encontraban bastante lejos de las Grietas del Espejo.Aun así, la mayoría de los Imperios conocían su existencia.Al contemplar la ciudad, Delilah entrecerró ligeramente los ojos.¿Podría él estar…?Sus pensamientos se desvanecieron cuando vio que todos los cadetes se volvían hacia ella.Se limitó a devolverles la mirada.—Esta es la siguiente parte de su prueba. Intenten relacionarse con los habitantes y averiguar más sobre la Dimensión del Espejo.Su figura desapareció poco después.Ella también necesitaba investigar aquel lugar.Cuando se marchó, los cadetes se recompusieron y miraron a su alrededor antes de acabar dirigiendo la atención hacia Aoife, que parecía sumida en sus pensamientos.—¿Deberíamos…?Cuando alguien estaba a punto de proponer que exploraran el lugar, Aoife negó con la cabeza.—No, eso no sería inteligente.—¿Por qué?—Estoy segura de que la mayoría de sus habitantes saben, más o menos, quién entra y quién sale, ya que esto es la Dimensión del Espejo. Si de repente aparece un grupo de desconocidos en la ciudad, resultará sospechoso. Solo deberían ir unos pocos y también tendríamos que cambiarnos de ropa.La propuesta de Aoife era razonable.Muchos cadetes comprendieron sus intenciones y dejaron de hablar.Finalmente, Aoife fijó la mirada en unos cuantos y bajó la voz.—¿Qué les parece?En cuanto apareció aquella enorme sombra que se extendía por todo su campo de visión, la mente de Lazarus quedó en blanco.Todos sus pensamientos anteriores desaparecieron._¿Ya estamos aquí…?_Había esperado que el viaje durara mucho más.Se había preparado para permanecer en el barco varias semanas más, quizá incluso un mes.Pero… ¿ya habían llegado?¿Tan rápido?—Por las caras que están poniendo, parece que les sorprende lo rápido que hemos llegado al Sur Remanente.—Es que…Lazarus miró a Anne y terminó asintiendo.—Sí, ha sido mucho más rápido de lo que esperaba. Pensaba que tardaríamos bastante más en llegar.—Lo entiendo.Anne hizo un gesto con la mano y la apoyó sobre la barandilla de madera mientras contemplaba la tierra lejana.—No te equivocas al pensar eso. En circunstancias normales habríamos tardado mucho más. Pero, por si no te has dado cuenta, nuestro viaje ha transcurrido con una tranquilidad inusual. Nada nos ha entorpecido y hemos avanzado sin un solo retraso. No debería sorprendernos tanto haber llegado tan rápido.Lazarus abrió la boca, pero enseguida la cerró.En efecto, tenía razón.El viaje había sido tranquilo.Ni piratas. Ni monstruos. Ni nada…Pero no se debía a su buena suerte.Ni mucho menos.—Es la primera vez que ocurre algo así y…—Toma.Lazarus la interrumpió y le lanzó un pequeño espejo.—¿Eh?Anne lo atrapó y miró al comerciante con desconcierto.¿Por qué…?—Solo míralo.Aunque estaba confundida, Anne siguió sus instrucciones y miró el espejo. Sus cejas se alzaron de inmediato al descubrir que no veía nada en él.—¿Qué clase de…?—Así que a ti te ocurre lo mismo.Como si acabara de confirmar algo, Lazarus asintió y miró a An’as, que también observaba el espejo.No parecía tan sorprendido como Anne. Probablemente porque había descubierto lo mismo que él.—¿Es algún tipo de broma? ¿Por qué no veo…?—Porque nuestra existencia está siendo borrada poco a poco de este mundo.—…!Las expresiones de Anne y An’as cambiaron drásticamente al escuchar las palabras del comerciante.—¿De qué estás hablando? ¿Qué quieres decir con que están borrando nuestra existencia del mundo? Tiene que ser una broma.—Por desgracia, no lo es.Lazarus negó con la cabeza, con el rostro completamente serio.Movió una mano y apareció un libro, que les mostró.Los rostros de ambos se tensaron en cuanto lo vieron. Luego lo miraron a él.—No me digas que…—Sí. El Luminarch no nos estaba mintiendo. El Gran Primordial nos eligió a todos como objetivos y borró la mayor parte de nuestros recuerdos sobre sus habilidades, haciendo que pasáramos por alto lo que había ocurrido.—Espera, espera, espera, espera, espera…Todavía negándose a aceptarlo, An’as agarró el libro apresuradamente y comenzó a pasar las páginas. Mientras leía, no dejaba de murmurar cosas como:—Esto no tiene sentido… ¿Cómo es que no lo recuerdo? ¿Qué está pasando? Por favor, que sea algún tipo de broma…Pero entonces llegó a aquella página inevitable, y su expresión se congeló.—A-ah.Se cubrió la boca y palideció por completo.Parecía que por fin lo había comprendido todo. Anne le arrebató el libro y, apenas unos instantes después, reaccionó de la misma manera.—…—…El silencio se instaló en la proa. Ninguno de los dos emitió un sonido.Hasta que Lazarus lo rompió mientras recuperaba el libro.—Nuestra existencia está siendo borrada gradualmente. Empieza cuando nuestros recuerdos del Gran Primordial se desvanecen. Ahí es donde comienza de verdad.Lazarus pasó las páginas hasta detenerse en un fragmento escrito por alguien que se había encontrado con el Primordial._Fragmento de un diario desgarrado — Autor desconocido_Empieza con el olvido. Primero, el Primordial. Su nombre, su forma, su presencia… desaparecen, como si nunca hubiera existido.Después, el espejo se olvidó.Me planté frente a él, esperando ver mi rostro devolverme la mirada con una familiaridad cansada, pero no había nada. Ningún reflejo. Solo una lámina de cristal vacía. La toqué para asegurarme de que seguía allí… para asegurarme de que no me había desvanecido dentro de un sueño.El cristal era real. Yo me estaba desvaneciendo.Después llegaron las sombras. La mía ya no me seguía. Donde antes mi cuerpo proyectaba siluetas largas y temblorosas a la luz de las velas, ahora solo hay luz y suelo.Camino bajo el sol como un ser vacío, y el mundo ya no reconoce mi presencia.Entonces…Es cuando comienza de verdad.El olvido.Aquellos a quienes llamé amigos pasan junto a mí sin detenerse, con los ojos vacíos y las sonrisas huecas. Mi nombre ya no despierta reconocimiento. Cuando hablo, mi voz parece no llegar a ningún oído.Soy… un fantasma sujeto por los últimos hilos deshilachados de la percepción.Puedo sentirlo, incluso ahora. El tirón. La disolución. Me están borrando, no con violencia, sino con indiferencia.Un borrado lento, obra de una fuerza demasiado antigua y demasiado vasta para ser comprendida. Una fuerza que no odia, porque odiar exigiría reconocerme. No… Esto es peor. El propio tejido de la realidad se está olvidando de mí.Pronto dejaré de escribir. Dejaré de hablar. Dejaré de existir.Vagaré, invisible e inaudible, entre los vestigios de las cosas perdidas. No seré más que un murmullo en el viento, un eco semejante a las voces que flotan en el aire.Reza para no recordarme nunca.Porque, si lo haces, significa que también ha empezado para ti.No hay escapatoria.Era un pasaje escalofriante que describía todo el proceso de desaparición.—Primero desaparecen los recuerdos. Luego el reflejo, después la sombra y, pronto… el recuerdo de nuestra existencia. El mundo se olvidará de nosotros y nos convertiremos en simples voces que susurran en el aire.Lazarus apretó lentamente los dientes.Ya estaban en la segunda fase.—Si esto es cierto, ¿qué demonios se supone que hagamos?La angustia era evidente en la voz de An’as. Se cubrió la boca y tomó varias bocanadas de aire profundas y pesadas para calmarse.—No, espera… ¿Podría ser esto lo que Sylas ha estado planeando todo el tiempo?Sus palabras captaron la atención de Lazarus y Anne, que lo miraron.An’as continuó:—Piénsenlo. Sylas es un Hollowed, lo que significa que está hecho de «voces» o «melodías». ¿Y si Sylas y el Gran Primordial están trabajando juntos? ¿Y si ese ha sido su objetivo desde el principio y solo está esperando a que nos convirtamos en «voces» para absorbernos?Todo encajó en aquel momento.La razón de las acciones de Sylas, el motivo por el que podía llamar al Primordial y su repentina desaparición.Él…Había estado colaborando con el Primordial todo aquel tiempo.Su objetivo era absorberlos. Aunque Lazarus no comprendía del todo por qué los habían elegido, sabía que Sylas debía de tener sus razones.En ese caso…—Sylas podría ser la clave para resolver esta situación.Pero…—Eso es más fácil de decir que de hacer —intervino Anne de repente, con voz grave—. ¿Quién sabe dónde está ahora? Por lo que sabemos, podría haber regresado hasta Virith-Anash. Para cuando lo encontremos, suponiendo que no esté escondido, ya será demasiado tarde.—¿Entonces estás diciendo que estamos condenados? —preguntó An’as, mirándola con expresión tensa.—Eso es exactamente lo que estoy diciendo.La voz de Anne era fría.—Nosotros…—Eso no es cierto.Lazarus la interrumpió, con una expresión y una voz inesperadamente tranquilas.Miró a ambos y continuó:—La situación es desfavorable, sí, pero dudo que Sylas esté lejos de nosotros. Después de todo, somos sus objetivos. Tarde o temprano vendrá a por nosotros.—Pero…—Sea como sea, estamos perdiendo el tiempo.Lazarus dirigió la mirada hacia la tierra lejana.—Por ahora, vayamos al Sur Remanente. Tal vez encontremos alguna solución cuando lleguemos. Aunque dudo que me equivoque.Sylas…Sin duda vendría a por ellos.De eso estaba seguro.