LTC - Capítulo 657
## Capítulo 657 — Ojo del Oráculo \[1\]—¿Qué te pasa?—…¿Estás bien?La repentina reacción de Leon sobresaltó a todos, que se volvieron hacia él. No solía comportarse así.¿Por qué actuaba de aquella manera?Mientras los demás comenzaban a preguntárselo, Leon mantuvo la mirada fija en Caius.—¿Cómo has dicho que se llamaba?—Lazarus.Caius respondió despacio, tan desconcertado como los demás. Ni él ni el resto comprendían la reacción de Leon.Hasta que, de repente, Kiera recordó algo.—¿Lazarus? ¿No les resulta familiar ese nombre?—Ahora que lo mencionas…Aoife reflexionó un instante antes de golpearse la palma con el puño.—Ah, cierto. ¿No es el nombre del tipo de la familia Evenus?La reacción de Leon comenzó a tener sentido.Pero, al mismo tiempo, los demás negaron con la cabeza.—Espera, no me digas que de verdad crees que es el mismo de la familia Evenus, ¿no?Cuando Evelyn hizo la pregunta, Leon consiguió recomponerse. Miró atrás y volvió a colocar la silla en su sitio.—Perdón.Se disculpó rápidamente y tomó asiento.—Probablemente… le esté dando demasiadas vueltas. El nombre me ha sorprendido, eso es todo.—Bueno, es comprensible. Es un nombre bastante peculiar. ¿Qué probabilidades hay de encontrar a otra persona que se llame así?Kiera soltó una risa mientras se recostaba.Leon la miró y forzó una sonrisa.—Sí…En efecto, ¿qué probabilidades había?No quería sacar conclusiones precipitadas, pero tampoco creía que existieran coincidencias como aquella._Pero ¿por qué estaría aquí? No, no tendría sentido… No sé exactamente dónde estamos, pero estoy seguro de que es muy lejos. ¿De verdad podría ese tipo llegar hasta aquí?_Los pensamientos de Leon comenzaron a enredarse mientras recordaba al Lazarus que había conocido en la Academia.Al pensar en él, su mente se quedaba en blanco.No podía recordar gran cosa, pero sabía que lo había acompañado a la Dimensión del Espejo.Al menos, eso le habían dicho la canciller y los guardias.Por aquel entonces se había metido en bastantes problemas.Aunque sus sentidos no le indicaban nada, por alguna razón… Leon sentía que el comerciante Lazarus y el Lazarus de los Evenus eran la misma persona.Por eso no había podido contenerse._No sirve de nada especular. Seguro que puedo conseguir más información si investigo. Su aspecto, sus poderes… Estoy seguro de que encontraré algo._—Bueno, dejando a un lado la extraña reacción de Leon…Amell cambió de tema y miró a los demás.—¿Alguien más ha encontrado algo?—Prácticamente lo mismo que los demás.—Sí.La pequeña reunión continuó hasta que todos compartieron sus hallazgos. Cuando terminaron, tenían una buena idea de la ciudad y de su distribución.Nada parecía extraño, salvo el reciente incidente relacionado con aquel peculiar comerciante.Había algo en él que no encajaba en absoluto. Al cabo de un rato, todos volvieron a separarse para investigar.Sentían que lo que había ocurrido debía de ser importante.Sin embargo, cuanto más investigaban, más sorprendidos quedaban.¿Un espadachín?¿Magia Emotiva?¿Había invocado un ejército de estatuas desde el agua?¿Creado una enorme niebla?¿Un búho?Cuanto más escuchaban sobre sus hazañas, más aterrador les parecía.Pero, al mismo tiempo…Aquel comerciante.¿Por qué les resultaba tan familiar?—Esto es bastante impresionante.Lazarus se detuvo frente a una enorme catedral. Se alzaba en el centro de la ciudad, en el corazón de una gran plaza concurrida y rodeada de edificios de estilo gótico.Dos agujas gemelas se elevaban hacia el cielo nublado. Su piedra oscura contrastaba con el gris de las alturas. Hileras de ventanas altas y estrechas contenían vidrieras que destacaban sobre la piedra y reflejaban la luz del sol blanco.La fachada estaba cubierta de estatuas de santos, gárgolas y ángeles, algo desgastadas, que miraban hacia la entrada de la gran catedral.Pero lo más llamativo era el enorme rosetón, que parecía un único ojo observando el exterior.Al contemplar la catedral, Lazarus se sintió pequeño. Miró hacia la entrada y vio a muchas personas entrando.Parecía una atracción sumamente popular.Después de recorrer el lugar con la mirada y examinar sus detalles, decidió entrar.En cuanto cruzó el umbral, una bocanada de aire fresco le acarició la piel. La luz descendía desde lo alto y se reflejaba en el mármol pulido bajo sus botas.El suelo brillaba como el hielo, lo suficiente como para ver su propio reflejo.O, al menos, lo que debería haber sido su reflejo…Ya no tenía uno.Sobre él, la catedral se extendía hasta un inmenso mural. Al principio, las pinturas parecían meramente decorativas: hermosas, pero carentes de significado. Líneas fluidas y formas sencillas que parecían estar allí solo para dar vida al lugar.Pero, poco a poco, comenzaron a cambiar.Su mirada terminó deteniéndose en una sección concreta, donde vio a una mujer de larga cabellera rubia que se alzaba por encima de todo. Sostenía un gran cetro, en cuyo centro había un extraño ojo.Su presencia parecía irradiar «santidad» y «pureza», aunque tenía el rostro vuelto hacia una figura difuminada.Aquella figura se encontraba frente a ella, con una presencia imponente, semejante a la de algún monstruo.Lazarus entrecerró los ojos y, al girar la cabeza, se fijó en un hombre vestido de marrón.—Hola.Lazarus se acercó para saludarlo.Por su aspecto, parecía una especie de guía.—Hola. ¿En qué puedo ayudarlo?—¿Es usted el guía?—Así es. ¿Hay algo en lo que pueda ayudarlo?—Sí.Lazarus rebuscó en el bolsillo, sacó una moneda y se la entregó.—Me gustaría saber más sobre aquel mural. ¿Qué representa exactamente?—Ah, ese mural.El guía tomó la moneda y sonrió antes de mirar la pintura.—Estoy seguro de que ya se ha hecho una idea, pero representa a nuestra Diosa Panthea en su forma más santa y pura.Una expresión de reverencia cruzó su rostro al contemplarlo.—El mural representa la Batalla del Sur Devastado, uno de los conflictos más infames que han dejado su huella en la región. Fue la batalla que otorgó a la Diosa el dominio sobre el Sur Remanente.Lazarus escuchó con atención.No conocía en absoluto aquella parte de la historia.—La batalla se prolongó durante meses mientras la Diosa se enfrentaba a uno de los dioses. A día de hoy, nadie sabe con certeza quién fue su oponente, pero los rumores apuntan a Mortum.—¿Mortum?Lazarus arqueó una ceja y el guía se limitó a sonreír.—Solo son rumores. Nadie, salvo la Diosa, conoce la verdad. Sin embargo, no fue una batalla fácil. Tuvo que emplear todas sus fuerzas para rechazar al otro dios. Aunque salió victoriosa, su preciado cetro se hizo añicos durante el enfrentamiento. Y de las consecuencias de aquel conflicto surgió la Fauce Eclipsada.Lazarus contuvo la respiración al escuchar aquellas palabras.—Es un lugar bastante famoso. No está lejos de aquí y muchos van a probar suerte.—¿A probar suerte?¿Para qué?—Bueno, según los rumores, los restos del cetro de la Diosa siguen en la Fauce Eclipsada. La Iglesia ha intentado buscarlos muchas veces, pero sin éxito. No creemos que los rumores sean ciertos, aunque la propia Diosa parece haber confirmado que su cetro se encuentra allí.—…Oh.La mirada de Lazarus se posó en el cetro que sostenía la Diosa. Más concretamente, en el ojo incrustado en él.De repente, todo comenzó a encajar.Por fin comprendía por qué tenía que ir a la Fauce Eclipsada.Sin embargo…_Si ni siquiera la Diosa puede encontrarlo, ¿cómo voy a hacerlo yo?_Noel nunca había sido concreto al indicarle la ubicación del ojo. Solo le había dicho que acabaría comprendiéndolo cuando llegara.Lazarus todavía no había sentido nada, pero no le quedaba más remedio que aceptar la situación tal como era.También había algo que le despertaba curiosidad._¿De verdad luchó contra la Diosa? ¿Por qué…? ¿Y ella sigue viva?_Lazarus pensó en el campanario que había visto desde lejos, y su rostro se contrajo ligeramente.Las cosas se complicarían bastante si seguía viva.Incapaz de contener su curiosidad, se volvió hacia el guía.—Si la propia Diosa dice que el cetro está dentro de la Fauce, eso significa que sigue viva. Entonces, ¿por qué no ha ido a recuperarlo ella misma?—Por supuesto que sigue viva.El guía se rio.—Es solo que el cetro está roto. Ya no lo necesita, y…Frunció el ceño, pero solo durante un instante. Después negó con la cabeza.—Bueno, dejémoslo ahí. Principalmente se debe a que ya no lo necesita. Aunque sí enviamos un par de expediciones para buscarlo, sin éxito. Algunos dicen que se rompió hasta el punto de no dejar nada atrás.—Ya veo.Lazarus no creyó aquellas palabras ni por un instante.Si su suposición era correcta y el ojo era de verdad la reliquia que buscaba, dudaba que a la Diosa le resultara indiferente. Tenía que haber algo más de lo que ella dejaba entrever.—¿Hay algo más en lo que pueda ayudarlo?Lazarus miró al guía, negó con la cabeza y sonrió.—No, con esto es suficiente. Muchas gracias.—Ha sido un placer atenderlo. Espero volver a verlo.—Sí.Lazarus se echó el cabello hacia atrás y continuó recorriendo la iglesia, haciendo algunas preguntas aquí y allá antes de salir.Al hacerlo, el aire abrasador de la Dimensión del Espejo volvió a golpearlo.Bajó la cabeza.En cuanto lo hizo, sus pensamientos se detuvieron.—…Su sombra…Había desaparecido en parte.Lazarus cerró los ojos, volvió a levantar la cabeza y continuó avanzando._Está empezando…_Su lento y gradual borrado.