LTC - Capítulo 659
## Capítulo 659 — Panthea \[1\]La conmoción que había provocado el Santo Viviente era enorme. Casi todas las personas de la plaza dirigieron su atención hacia ellos.—¡Es el Santo!¡Swoosh! ¡Swoosh!Todos se arrodillaron, juntando las manos mientras rezaban en silencio a la figura que se encontraba junto a Lazarus. El Santo contemplaba la escena con una sonrisa.Parecía acostumbrado a aquello.Al sentir las numerosas miradas a su alrededor, Lazarus permaneció indiferente y miró al Santo Viviente. Aunque no dijo nada, su intención era clara.—Sí, creo que deberíamos irnos.El Santo volvió a sonreír, dio un paso al frente y se dirigió hacia la lejana catedral.Lazarus lo siguió mientras la multitud se apartaba.Por suerte, nadie se atrevió a causar problemas. Al mirar a su alrededor, Lazarus podía ver la profunda reverencia que todos sentían por el Santo Viviente.Su expresión no cambió mientras entraba de nuevo en la catedral.Al mismo tiempo, toda clase de pensamientos se agitaban en su mente._Así que la Diosa sigue viva y me está esperando. ¿Por qué? ¿Ha detectado algo en mí o hay algo más de lo que parece?_Lazarus tenía sentimientos encontrados.Por todo lo que había oído, aquella Diosa… no parecía alguien digno de confianza.Especialmente porque «él» había intentado matarla una vez. O, al menos, había jurado hacerlo.—Ya casi hemos llegado.El Santo Viviente se detuvo ante una puerta y se volvió hacia Lazarus mientras extendía una mano hacia ella.—Yo me quedaré aquí. La Diosa te espera al final de las escaleras. Espero que tengan una conversación productiva.Dicho aquello, abrió la puerta y dejó al descubierto una larga escalera de caracol que ascendía hacia lo alto.Lazarus la contempló en silencio durante un momento. Después asintió levemente, dio un paso al frente y comenzó a subir despacio.Poco después, la puerta se cerró a su espalda y el mundo que lo rodeaba quedó en silencio.Lo único que podía oír era el sonido lento y rítmico de sus propios pasos.Resonaban con fuerza en su mente mientras ascendía poco a poco.Hasta que…Por fin llegó arriba, donde la escalera desembocaba en una amplia sala.Apenas había decoración. Era un espacio hexagonal sencillo que ofrecía una vista despejada de toda la ciudad desde cualquiera de sus lados.En el centro estaba sentada una mujer de larga cabellera rubia, de espaldas a él.Vestía de blanco, y toda su presencia parecía irradiar una pureza indescriptible que despertaba el deseo de venerarla.Por un instante, Lazarus se quedó absorto contemplando su espalda.Sintió ganas de inclinarse y rendirle culto.—Has venido.Aquel impulso de veneración se intensificó en cuanto habló. Su voz suave y melodiosa sonaba como la de un ángel.Lazarus tuvo que tomar aire profundamente para serenarse.—…¿Qué otra opción tenía? Me has llamado.—Es cierto.Aunque no podía verle el rostro, casi sintió que estaba sonriendo.—Al principio no estaba segura, pero, ahora que te veo, puedo afirmar que debes de ser la persona que ha enviado Noel.¿La persona que había enviado Noel?Lazarus se detuvo un momento antes de comprenderlo.Así que era eso…—Has venido por el ojo, ¿correcto?—Correcto.Por su manera de hablar, resultaba evidente que sabía por qué estaba allí y que Noel había llegado a algún tipo de acuerdo con ella.—También debes de saber que el ojo está en la Fauce Eclipsada, ¿verdad?—…Lazarus no respondió.Eso había pensado al principio, pero ahora… ya no estaba tan seguro.La Diosa seguía viva, y el simple hecho de estar frente a ella resultaba tremendamente opresivo.¿No podría tenerlo ella?—No pareces convencido de que esté allí.—…He oído que lo perdiste durante una gran batalla. Eso dicen los rumores. Si…—No eran rumores.La Diosa lo interrumpió suavemente.—En efecto, libré una larga batalla y terminé perdiendo mi cetro. El ojo estaba incrustado en su interior. Si deseas conseguirlo, tendrás que adentrarte en la Fauce Eclipsada.Lazarus frunció el ceño.—¿Por qué no intentaste recuperarlo? Si el cetro contenía el ojo, entonces…—Porque no puedo.La Diosa respondió con tranquilidad.—Apenas logré salir victoriosa de aquella batalla. Me lo arrebató todo, e incluso ahora… sigo sufriendo sus consecuencias.La Diosa se detuvo allí. Sin embargo, por el sutil cambio en su tono, Lazarus comprendió que no eran recuerdos que quisiera revivir._¿Así que Noel es tan fuerte?_Lazarus recordaba haber oído que su oponente había sido Mortum.En ese caso, para haber hecho sufrir de aquella manera a alguien tan poderoso… sin duda debía de ser extremadamente fuerte.Pero todavía había algo que no le cuadraba.—¿Por qué luchaste contra él?Si se había enfrentado a él y había sufrido semejantes heridas, ¿por qué estaba dispuesta a ayudar a alguien que él había enviado?¿Habían llegado a algún tipo de acuerdo durante la batalla?…Era posible.Al menos, eso fue lo que Lazarus pensó al principio.Su mente quedó en blanco cuando escuchó sus siguientes palabras.—¿Por qué luché? Evidentemente, porque de lo contrario no habría sobrevivido.—¿Mmm?¿Noel había intentado matarla?…Bueno, teniendo en cuenta todo lo que sabía sobre el pasado, tenía sentido. Si hubiera estado en su lugar, habría hecho lo mismo.Quizá había luchado porque no tenía otra opción.Por su libertad.Por…—La única razón por la que sobreviví fue Noel. Él me salvó. Por eso le estoy haciendo este favor. No lo haría si no fuera por él.—…¿?La mente de Lazarus se detuvo por un instante.¿Noel la había salvado?Entonces… ¿no era contra él contra quien había luchado?—Jaja. Por tu reacción, parece que Noel no te ha contado nada.Seguía de espaldas, pero parecía percibir cada una de sus reacciones, como si lo observara a través de algún espejo invisible.—Las historias que cuentan ahí abajo no son más que mentiras y especulaciones. Noel y yo nunca nos enfrentamos. En todo caso, él me estaba ayudando.A partir de aquel momento, su voz se apagó un poco.—Aunque no tenía por qué hacerlo… Después de todo lo que le habíamos hecho, aun así decidió ayudarme. Estaba ciega. Completamente ciega.Su cuerpo se movió ligeramente. Las emociones comenzaron a aflorar en su interior y, por primera vez, giró la cabeza.Lazarus permaneció inmóvil, sintiendo una presión que emanaba de ella mientras se volvía lentamente.Y entonces…Sus miradas se encontraron.O, más bien, sus ojos se encontraron con el rostro de ella.Ella… no tenía ojos.En su lugar ardían dos llamas constantes que no parpadeaban.Pero, bajo aquellas llamas… Lazarus pudo percibir cierto vacío. Comprendió entonces que solo ocupaban el lugar de algo que ya no estaba.—Pagué un precio muy alto en aquella batalla. Perdí los ojos y, con ellos, mi conexión con la fuente. Pero, en aquella oscuridad, mi mente se despejó. Por fin comprendí la verdad de lo que había hecho.Esbozó una sonrisa tenue y triste mientras se llevaba una mano al rostro.Las llamas de sus ojos titilaron.—Quizá este era el precio que debía pagar… para expiar mis culpas. Una forma de mostrar lo ciega que había estado.Lazarus contempló sus ojos sin cambiar de expresión.No porque no quisiera, sino porque todo su cuerpo se había quedado paralizado.Era incapaz de moverse.El simple hecho de mirar sus ojos lo hacía sentirse completamente indefenso.Aquello…Si un dios mutilado era tan fuerte, ¿cuánto poder tendría uno en plenitud?Finalmente, ella cerró los ojos y la presión disminuyó.Cuando Lazarus se recuperó, la Diosa ya había vuelto a girar la cabeza.—¿Cuánto sabes de lo que nos ocurrió…? ¿Del pasado?Lazarus abrió la boca, pero la cerró enseguida.En realidad, no sabía demasiado.Solo…—Cayó un meteorito y la gente obtuvo poderes. Después, el mundo empezó a agrietarse y se formó la Dimensión del Espejo.—Pfff.Una pequeña risa escapó de los labios de la Diosa.Lazarus frunció el ceño.¿Se equivocaba?Pero ¿cómo podía ser…?Había visto los recuerdos de lo ocurrido cuando estuvo en el Kasha. ¿Podría ser que fueran mentira?—No me malinterpretes. Lo que has dicho no es necesariamente incorrecto, pero tampoco es del todo cierto. De verdad parece que Noel no te ha contado nada.—No estábamos precisamente en la mejor situación para hablar…—Ya lo veo.La Diosa respondió con un tono algo más sombrío.—Aunque la mayor parte de lo que has dicho es correcta, hay algunas cosas que te faltan. No… Más bien, te falta el aspecto más importante de todo lo ocurrido.—¿Cuál?—Los poderes no fueron lo único que llegó con el meteorito.—¿Qué…?La expresión de Lazarus cambió al escucharla.De pronto sintió que el pecho le pesaba más, y algunas de las cosas que antes no encajaban comenzaron a cobrar sentido.Pero, al mismo tiempo…Una profunda sensación de temor se apoderó de él.—Emmet tenía razón desde el principio. Pero estábamos demasiado cegados por nuestra ansia de poder, demasiado consumidos por la promesa de la inmortalidad, como para verlo.—…—Y, cuando por fin lo comprendimos… ya era demasiado tarde. Él se había ido. Y nosotros…Se detuvo.Solo durante un instante.Aquella breve pausa generó una tensión sutil, pero perceptible, que dejó a Lazarus sin aliento.—La Dimensión del Espejo no se formó por el meteorito.Su voz flotó suavemente por la sala.Baja… casi un susurro.—La Dimensión del Espejo nunca debería haber existido. La única razón por la que está aquí es que… nos volvimos demasiado fuertes. La Dimensión del Espejo se creó para atraparnos. Para… sellarnos a todos.La Diosa volvió a detenerse, con la voz tensa.—La Dimensión del Espejo es nuestra prisión.—Una estructura forjada por los Seres Exteriores para encerrarnos y no dejarnos salir jamás.