LTC - Capítulo 667
## Capítulo 667 — Volver a encontrarse \[1\]_Estamos muy cerca. No pierdas la concentración.__…No pierdas de vista el objetivo.__Llevo muchísimo tiempo esperando este momento.__¡Pronto estaremos completos!_Varias voces susurraban en la mente de Sylas. Su cabeza se inclinaba de un lado a otro mientras sus ojos blancos perdían el enfoque.Estaba acostumbrado a aquellas voces.Cada una representaba una parte distinta de él.Sylas… no era una única entidad. Era la unión de varias, todas atrapadas en un mismo cuerpo.Incluso se podría decir que no era más que la prisión que contenía a los espíritus persistentes de la Dimensión del Espejo.Pero, al mismo tiempo, con el paso de los años, Sylas había comenzado a desarrollar su propia personalidad.Una más dominante y consciente que las demás.Estaba empezando a convertirse en una persona por derecho propio.Pero todavía no lo había conseguido del todo.Aún le faltaban varias cosas._¡Deprisa! ¡No desperdicies esta oportunidad!__¡Tenemos que darnos prisa y no dejarla escapar!_Al pensar en su situación actual, el cuello de Sylas sufrió un pequeño espasmo.Las voces de su interior se estaban emocionando.Después de tantos años, por fin tenían la libertad al alcance.Hacía mucho tiempo que Sylas había comenzado su búsqueda para convertirse en un ser completo.Ya no podían soportarlo más.Habían tenido suficiente paciencia, pero había llegado el momento de librarse de la maldición que los mantenía atrapados en aquel cuerpo.En efecto, era una maldición.Una maldición aterradora que los atormentaba desde los albores de la Dimensión del Espejo.Pero no por mucho más tiempo.Pronto, todos sus esfuerzos darían frutos.…Y la mitad de la clave para resolverlo todo se encontraba justo delante de él, con el cuerpo paralizado y un espejo de intrincados motivos en la mano.—Bueno, veamos si funciona.Sylas no perdió ni un segundo y tomó el espejo de la mano de Lazarus.Bajo la influencia de Xa’ruhl, Lazarus estaba completamente indefenso. Su cuerpo permanecía inmóvil y su mente era lo único que funcionaba como debía.Aquella era la diferencia entre un simple humano y el Gran Primordial.No era distinto de un pequeño insecto que el Primordial podía aplastar cuando quisiera.—¿Se supone que tengo que introducir mi maná?Sylas canalizó su maná en el espejo y lo orientó hacia distintos puntos de la Fauce.Sin embargo, se decepcionó al no obtener ninguna reacción.No. Sí sintió algo, pero fue extremadamente leve.De hecho, casi parecía una reacción de repulsión.Como si el espejo intentara rechazarlo.Aquello solo lo hizo sonreír.—No te preocupes. No voy a utilizarte mucho tiempo. Solo ayúdame a encontrar el cetro.Lo intentó unas cuantas veces más, pero, una vez más, no hubo respuesta.Finalmente, se volvió hacia Lazarus.—¿Cómo funciona? ¿Tienes alguna idea?—…Ni palabras ni reacción.Lazarus no podía hablar. Al recordar la situación en la que se encontraba, Sylas soltó una risita.—Perdón por eso.Aunque se disculpó, sus palabras sonaban más sarcásticas que sinceras.Orientó el espejo hacia sí mismo y examinó su reflejo.Por mucho que lo observara, parecía un espejo corriente.¿De verdad era solo eso?Sylas lo pensó durante un rato antes de negar con la cabeza._No. Su reacción parecía auténtica. No creo que fuera una mentira. Simplemente no sé cómo utilizarlo._—Bueno, supongo que no importa.Aunque el cetro era tentador, tampoco le servía de mucho.Sí, era la reliquia de una Diosa, pero a Sylas le importaba más alcanzar su objetivo de convertirse en un ser completo.Solo cuando lo lograra podría librarse de las voces y tener una identidad propia.Era lo único que necesitaba.Lo único que quería.Tenía que conseguirlo.Ahora mismo…Él. Ellos. Todos ellos.No tenían identidad.Era Sylas, pero, al mismo tiempo, no lo era.¿Qué se podía decir que eran?_Ah, esto tiene que terminar.__Solo quiero volver a ser libre.__¡Deprisa! ¡Deprisa!_El rostro de Sylas comenzó a retorcerse mientras las voces de su mente se volvían más inquietas.—Lo entiendo… ¡Lo entiendo!Se mordió la lengua y un dolor agudo le atravesó la mente.Las voces se detuvieron.Pero solo por un momento._Eso dolió.__Dolió mucho.__¿Por qué lo has hecho? ¿Por qué lo has hecho?_Sylas apretó con más fuerza el espejo antes de terminar bajando la mano.Ya casi…Solo tenía que resistir un poco más.Giró lentamente la cabeza y fijó la mirada en el Primordial. Después de contemplar a Xa’ruhl, levantó los ojos hacia la parte superior de la Fauce.La sola presencia de la criatura había atraído a varias figuras importantes, que habían acudido para comprobar lo que ocurría.Sin embargo, Sylas no estaba preocupado.Si sabían lo que les convenía, lo último que harían sería acercarse.Y, si aparecían…Una sonrisa burlona comenzó a formarse en sus labios.—Será una buena manera de alimentar mi nueva mente.—Será una buena manera de alimentar mi nueva mente.—Será una buena manera de alimentar mi nueva men…Sus palabras se interrumpieron de golpe cuando sintió calor en la mano.Sorprendido, bajó la cabeza y descubrió que procedía del espejo. Arqueó una ceja, pero, antes siquiera de comprender lo que estaba pasando, una luz cegadora brotó de él.De repente, la oscuridad que envolvía los alrededores desapareció durante un breve instante.Incluso Xa’ruhl se vio afectado.—¡¿Qué…?!Solo duró un segundo.Pero fue suficiente.Cuando la luz se apagó y todo volvió a la normalidad, Sylas descubrió con sorpresa que Lazarus ya no estaba donde había estado.En su lugar…Había una gran estatua.Sylas se quedó quieto, negó con la cabeza y suspiró.—¿Cuándo aprenderán?Bajó el espejo.—…No hay escapatoria.El ojo detrás de él se estremeció y se cerró mientras el mundo comenzaba a temblar.¡Ruuum!—Ahora sí que la has hecho buena.Sylas negó con la cabeza y una sonrisa floreció en su rostro.—…Has enfurecido a lo único que nunca deberías haber enfurecido.¡Ruuum! ¡Ruuum…!Los cambios fueron repentinos e inesperados.En un instante, la zona alrededor de la Fauce estaba tranquila. Al siguiente, una energía aterradora y ancestral comenzó a brotar de sus profundidades y a extenderse por los alrededores.Los barcos anclados fuera de la Fauce empezaron a balancearse. Varias personas palidecieron y algunas incluso perdieron el conocimiento.Solo unos pocos lograron mantener la calma.—Mmm.El Santo Viviente frunció el ceño mientras contemplaba las profundidades. Levantó una mano y creó un enorme escudo resplandeciente alrededor del barco.La embarcación se estabilizó casi de inmediato, y la presión abrumadora comenzó a disminuir lentamente.Lo hizo con tanta facilidad que casi parecía no exigirle ningún esfuerzo.Pero ¿de verdad era así?Anne dirigió su atención hacia el Santo, que permanecía en la proa con las manos a la espalda y la mirada fija en la lejana Fauce.Aunque intentaba ocultarlo, ella podía ver el ligero temblor de sus dedos._…¿Qué demonios está pasando?_Su confusión solo duró unos segundos.¡Tum!Justo cuando la barrera se formó alrededor del barco, una figura apareció a poca distancia, con el rostro completamente pálido.—…!Anne ni siquiera tuvo tiempo de sorprenderse o emitir un sonido. Se quedó inmóvil al ver el estado de su rostro.Cuando reaccionó, lo vio dirigirse directamente hacia el Santo Viviente.—Qué… ¿Por qué estás aquí? ¿Qué ha ocurrido ahí abajo? Qué…—El Primordial está aquí.Lazarus respondió con una voz extrañamente serena, dadas las circunstancias.—Tenemos que salir de este lugar cuanto antes.Incluso entonces seguía temblando.Una sola mirada del Primordial había bastado para paralizarlo por completo y dejarlo indefenso.Por suerte, había previsto que algo así pudiera ocurrir.Por eso había preparado distintas estatuas.En circunstancias normales, no habría podido escapar, pero, afortunadamente, llevaba el espejo.No era una reliquia corriente.Era una de las cuatro reliquias sagradas. Así que, cuando Sylas la tocó e intentó utilizar su poder, esta trató de rechazarlo por instinto.No cualquiera podía usar las reliquias a su antojo.Ni siquiera Lazarus.Había requisitos concretos para utilizarlas. En su caso, poseía una identidad especial que le permitía emplear el espejo.No se podía decir lo mismo de Sylas.Consciente de ello, Lazarus había aprovechado la oportunidad para teletransportarse de vuelta al barco.Aun así, sabía perfectamente que estaba muy lejos de haberse librado de las garras del Primordial.De hecho…Aquello no era más que el principio.¡Swoooosh!De repente, enormes masas de agua comenzaron a elevarse desde las profundidades. Rompieron la superficie y levantaron grandes olas carmesíes de la mitad del tamaño de los barcos.Una presión asfixiante recorrió la zona, aplastando cuanto encontraba a su paso.Era como si el propio aire se hubiera espesado, oprimiendo todos los pechos y convirtiendo cada respiración en un esfuerzo.Lazarus se quedó inmóvil, con los ojos fijos en el caos que se desataba.Desde el corazón de la Fauce, la gigantesca figura de un monstruo comenzó a elevarse. Su enorme cuerpo emergía lentamente de las profundidades.—¡¿Qué está pasando?!—¡Cuidado!Al salir del agua, su cuerpo envió ondas de choque a través del mar. Olas monstruosas golpeaban el barco a cada segundo.—¿Q-qué demonios es eso?El tamaño de la criatura era abrumador. Su silueta apenas podía distinguirse entre la bruma del agua que se elevaba y el cielo oscurecido.El barco crujió bajo la presión y varias personas perdieron el equilibrio.Solo unos pocos consiguieron mantenerse en pie.Y, de ellos, ninguno fue capaz de formular un solo pensamiento mientras contemplaban la enorme silueta que se alzaba ante ellos.Todo ocurrió en apenas unos segundos.Cuando su inmenso cuerpo terminó de emerger, las olas que habían recorrido la zona comenzaron a calmarse y desaparecieron casi tan rápido como habían llegado.Todos los sonidos cesaron.Entonces…—Está aquí.Nadie supo quién lo había dicho, pero aquellas palabras reflejaban los pensamientos de todos los presentes.—Xa’ruhl está aquí.Por primera vez en muchísimo tiempo, el Gran Primordial había hecho su aparición.En cuanto lo hizo…El Sur Remanente tembló.