LTC - Capítulo 669
## Capítulo 669 — Volver a encontrarse \[3\]En cuanto apareció, fue como si el mundo dejara de respirar.Su presencia parecía absorber la luz del propio sol mientras caminaba con elegancia hacia la proa del barco.Se detuvo allí y levantó la cabeza para contemplar a la enorme criatura que se alzaba a lo lejos.Todos los sonidos cesaron.En su lugar quedó un silencio aterrador que parecía extenderse por todos los alrededores.Todas las miradas se fijaron en ella, que permanecía en la proa con el cabello negro ondeando en silencio._Está aquí…_Al observarla, la expresión de Lazarus cambió de manera muy sutil.Pero solo ligeramente.Su yo actual no era Julien.Él… no sentía demasiado por ella.Para él, en aquel momento, solo era la mujer del Imperio.La que estaba por debajo del Cenit.La canciller de Haven.Una adicta al chocolate.Una…Sus pensamientos se detuvieron cuando sintió una mirada dirigida hacia él.Alzó ligeramente la cabeza y se encontró con unos profundos ojos negros que lo observaban directamente.Sintió que todo el aire abandonaba sus pulmones.¿Había notado algo?¿Sabía quién era…?¿Podría ser que Xa’ruhl no tuviera influencia sobre ella?Tendría sentido, dadas sus capacidades.Si de verdad lo recordaba, entonces…No.Al devolverle la mirada y ver la expresión confusa y perdida de su rostro, Lazarus comprendió que no sabía quién era.Podía percibir que ella sentía algo, pero también veía en sus ojos que era incapaz de recordarlo.Estaba esforzándose por hacerlo.Lazarus comprendió que también había sido afectada por la habilidad de Xa’ruhl._Sí, tiene sentido. Mi existencia probablemente haya sido borrada de su mente. Para ella, seguramente solo soy alguien por encima de la media, con un poco de fuerza._En cierto modo, aquello lo alivió.Si descubría algo, las cosas se complicarían.Era lo mejor.…Eso era lo que Lazarus se decía.Y, aun así…Aunque intentaba no sentir nada, ¿por qué le dejaba… tanta amargura?_Parece que no he completado la transformación. Todavía quedan algunos vínculos._Cerró los ojos y serenó sus pensamientos.No era momento de pensar en cosas inútiles.Aunque la mujer del Imperio estaba allí, nada garantizaba que pudiera derrotar a Xa’ruhl.De hecho, tampoco había nada que asegurara que fuera a combatirlo.La situación parecía más bien un enfrentamiento en suspenso, con ambas partes inmóviles.Incluso Xa’ruhl parecía haber reconocido su fuerza.Delilah también daba muestras de vacilación.Probablemente había acudido para comprobar lo que ocurría, pero ¿intervendría?Lazarus no lo sabía.Por eso tenía que aprovechar la oportunidad y actuar deprisa._La presión del Primordial ya no me mantiene inmovilizado. En ese caso, debería aprovechar para conseguir el ojo._Su principal objetivo al llegar a la Dimensión del Espejo era aquel ojo.Estaba tan cerca y, a la vez, tan lejos.Lazarus comprendía que la presencia de Delilah era su última oportunidad real de obtenerlo.Si la desperdiciaba, ni siquiera estaba seguro de poder seguir vivo mucho más tiempo.Así que dirigió la atención hacia Anne y le extendió una mano.—¿Qué…?El gesto repentino la desconcertó.Sin embargo, Lazarus mantuvo el rostro serio y murmuró:—Toma mi mano. Esta es nuestra oportunidad.—Ah, pero…—No hay garantía de que vaya a ayudarnos. Puede que solo haya venido para observar la situación. No podemos desperdiciar esta oportunidad. Vamos.—…Anne cerró la boca al escucharlo y miró hacia la extraña mujer que había aparecido de la nada.Su fuerza era aterradora.Y su apariencia… parecía de otro mundo.Tanto que, durante un instante, Anne pensó que era Panthea, la Diosa de la Luz.Sin embargo, dada su naturaleza oscura, descartó aquella idea enseguida.Más importante aún…Por alguna razón, los estaba mirando directamente.Anne no sabía por qué, pero aquella mirada le resultaba sumamente incómoda.Tanto que dudó si tomar la mano del comerciante.Sin embargo, al pensar en su situación actual, comprendió que no tenía otra opción.Él tenía razón.No conocían las intenciones de aquella mujer ni sabían si los ayudaría.Si la clave para resolverlo todo era derrotar a Sylas, Anne haría cuanto pudiera para ayudar.Así que…Después de un breve conflicto interno, extendió la mano y agarró la de Lazarus.Su visión se oscureció un instante después, y ambos desaparecieron.Cuando Anne volvió a ver, se encontraba sobre una extensa superficie de agua.Al mirar hacia abajo, distinguió cientos de fragmentos distintos. Fue entonces cuando comprendió dónde estaban._Estamos en las profundidades de la Fauce._Había estado allí suficientes veces como para reconocer el lugar.Examinó los alrededores, pero solo vio una oscuridad interminable que cubría todo su campo de visión.Estaba a punto de crear una luz cuando Lazarus le apretó la mano.—…¿?Anne se detuvo, desconcertada por su gesto.Sin embargo, Lazarus no dio explicaciones.O, más bien… no podía darlas.Utilizó **\[Percepción de Maná\]** y fijó los ojos en una dirección concreta, donde sentía la presencia de cierta figura._Sylas…_Parecía no haberse percatado de ellos.O, al menos… eso era lo que aparentaba.Pero Lazarus no estaba seguro de que fuera verdad.Xa’ruhl podría haberlo advertido de su repentina «desaparición», y Sylas quizá estuviera preparándoles una trampa.Era una posibilidad muy real.Una que Lazarus no podía ignorar.Por eso intentaba actuar con cuidado.…Al menos, con todo el cuidado que le permitía el poco tiempo del que disponía.Sabía que no tenía mucho para resolver la situación.Como máximo, un par de minutos.Si para entonces no había averiguado dónde estaba el ojo…Lazarus tomó aire profundamente.Finalmente, soltó la mano de Anne y lanzó un coral hacia la parte posterior de su cuello._Atácalo cuando te lo diga._Su figura desapareció poco después, dejando a Anne desconcertada.—…La mirada de Delilah permanecía fija en el lugar donde las dos figuras habían desaparecido.No reconocía a ninguna.Era la primera vez que las veía.Y, aun así…Por alguna extraña razón, recordar la escena anterior… Más concretamente, recordar a aquellas dos personas desapareciendo de la mano le provocaba una leve punzada en el corazón._Pero ¿por qué…?_¿Por qué se sentía así?¿Por qué le dolía aquella imagen?No reconocía a ninguna de las dos personas que acababan de marcharse.Y, aun así…Había algo en aquel hombre que le removía el interior.¿Por qué estaba reaccionando de esa manera?¿Quién era él?Tenía tantas preguntas y tan pocas respuestas.Por mucho que intentara recordar, no conseguía evocar un solo momento en que lo hubiera visto o conocido.Era como si fuera la primera vez que se encontraban.Pero ¿cómo podía un desconocido conmover su corazón imperturbable?No tenía sentido._No, ¿por qué estoy aquí siquiera…?_Delilah se tocó la frente y sintió una leve punzada.Nada de aquella situación tenía sentido.Giró lentamente el cuello hacia la gigantesca criatura que se alzaba ante ella y cerró los ojos.Su corazón, antes alterado, comenzó a relajarse.Cierta calma se asentó sobre su mente.Abrió los ojos, dejando al descubierto aquella profunda mirada negra. Una presión que no parecía inferior a la de Xa’ruhl estalló desde su cuerpo mientras su cabello y su ropa ondeaban en silencio.Fue aquella presión la que hizo que Xa’ruhl detuviera lo que estaba haciendo.Su presencia permanecía en la distancia como una especie de niebla.Simplemente estaba allí y, aun así… su poder parecía intensificarse._¿Qué debería hacer?_Delilah no había venido para luchar.Sin embargo, Leon le había dicho que lo que buscaban se encontraba allí.Que allí encontraría las respuestas a sus preguntas.Por eso se había plantado frente a la criatura.Porque… necesitaba respuestas desesperadamente.—¿Has venido a ayudarnos?Una voz cálida captó su atención.Giró lentamente la cabeza y vio a un hombre de llamativo cabello rubio observándola.Había estado tan distraída con la enorme criatura y con el extraño hombre de antes que ni siquiera había reparado en él.Sin embargo, una sola mirada bastó para comprender que era fuerte.Volvió a levantar la cabeza hacia el monstruo y entreabrió los labios para responder.—…No estoy segura.¿Había venido a eso…?Ella misma seguía confusa sobre su participación en todo aquello.En ese momento estaba allí, principalmente, porque no quería que las consecuencias de lo que ocurriera afectaran a los cadetes que se habían quedado en el Sur Remanente.—Nunca había oído hablar de alguien tan fuerte como tú. Debes de venir de muy lejos.—¿Mmm?Delilah volvió a fijar la mirada en el hombre rubio.Aunque estaba pálido, todavía mantenía una expresión relativamente tranquila.¿Podría saber algo sobre la situación?Probablemente sí, teniendo en cuenta que estaba allí.Así que preguntó:—¿Sabes qué está pasando?—No lo sé.Contrariamente a lo que esperaba, no lo sabía.Aquello hizo que Delilah frunciera el ceño.¿No lo sabía?Entonces…—Pero, principalmente, es porque mis recuerdos de la situación probablemente hayan sido borrados.El hombre se señaló la sien y sacó un diario del bolsillo.Actuaba con tanta tranquilidad que casi parecía tomarse a la ligera lo que ocurría.Como si el monstruo que tenían delante no existiera.Ni siquiera Delilah estaba tan relajada ante una bestia así.Y, aun así…—Mmm, ya veo.El Santo leyó el contenido del diario, asintió y lo cerró.Después dirigió la atención hacia Delilah y sonrió.—Parece que estamos aquí por orden de la Diosa. Se supone que debemos ayudar a un hombre llamado Lazarus, aunque no recuerdo haberlo conocido.—…¿?Cuanto más hablaba el hombre, más confundida se sentía Delilah.Pero sus siguientes palabras hicieron que su mente se detuviera.—Lo más probable es que mis recuerdos de la situación hayan sido borrados. O, más bien, que su existencia haya sido borrada de mi memoria.El Santo volvió a mirarla.—Por cómo lo observaste al llegar, probablemente lo conocieras, pero también lo has olvidado. ¿O estoy interpretándolo mal?—…¿Qué?—Mmm. Así que no pareces saberlo.El Santo volvió la atención hacia el distante Xa’ruhl.—Ese monstruo… tiene la capacidad de borrar por completo la existencia de una persona de las mentes de todos los habitantes del mundo. Ese es el poder del Gran Primordial, Xa’ruhl.Se volvió lentamente hacia ella.—Si sentiste algo al mirar al hombre de antes, es muy probable que lo conozcas de verdad. Es solo que te has olvidado de él.