LTC - Capítulo 674
## Capítulo 674 — Recuperar el ojo \[5\]¡SPLASH!Una figura salió despedida hacia abajo y el agua estalló en todas las direcciones.Un frío mordiente atravesó a Delilah mientras el agua envolvía todo su cuerpo. Al sentir unas leves convulsiones en el brazo, su rostro inexpresivo comenzó a cambiar._…¿Qué está pasando?_Todo había ocurrido de una forma tan repentina e inesperada que no lograba comprender la situación.Había sucedido justo al tocar la sangre.Algo se agitó en su interior y su cuerpo quedó paralizado.No tenía ningún sentido para ella. Incluso ahora le costaba recuperar el control de su cuerpo mientras seguía sintiendo aquella extraña sensación de que le hervía la sangre.…Era casi como si su propia sangre estuviera viva y se agitara con una energía extraña que no podía controlar.Quería averiguar más sobre aquella sangre, pero sabía que no era el momento.Ignorando el dolor y la rigidez, Delilah abrió los ojos de golpe, miró hacia la enorme figura que tenía encima y salió disparada del agua.¡SPLASH!Una serie de ataques se lanzó de inmediato hacia ella.Intentó esquivarlos, pero, en cuanto se movió, sintió como si todo su cuerpo estuviera sumergido en una sustancia extremadamente viscosa que ralentizaba sus movimientos.—¡…!Aquel pequeño retraso fue todo lo que Xa’ruhl necesitó para alcanzarla con sus ataques. Varias heridas aparecieron en el cuerpo de Delilah mientras retrocedía tambaleándose.La sangre comenzó a brotar de ellas.Por suerte, no eran profundas en absoluto. Aunque el cuerpo de Delilah parecía delicado, era extremadamente resistente.Pese al dolor, no emitió un solo sonido. Se recuperó rápidamente y fijó la mirada en la criatura distante. Fue entonces cuando logró observarla con claridad.Le costaba comprender aquella forma, pero, si tuviera que describirla, era como contemplar una medusa monstruosa cuyo cuerpo estaba compuesto enteramente por innumerables ojos, todos clavados directamente en su alma.Al bajar la mirada, vio que una niebla comenzaba a formarse debajo de la criatura y comprendió que no le quedaba mucho tiempo. Examinó su cuerpo hasta que la mirada se le detuvo en la enorme herida que le había causado, y el mundo a su alrededor volvió a oscurecerse.Sin su dominio activo, le resultaba más difícil defenderse de los ataques del monstruo.Tenía intención de activarlo de nuevo para recuperar la ventaja.Pero…—¡…!Delilah se detuvo a mitad de su acción cuando la sangre volvió a hervirle.Esta vez, la sensación fue mucho más intensa que antes, y se quedó paralizada en el aire.Se abrió una brecha en su defensa y Xa’ruhl no la desaprovechó. Varios tentáculos salieron disparados hacia ella.Al ver aquellos ataques repentinos, las pupilas de Delilah se contrajeron.¡BANG!Intentó reaccionar, pero, por desgracia… ya era demasiado tarde. El ataque alcanzó su cuerpo y la lanzó de nuevo contra el agua.¡SPLASH!Una enorme columna de agua volvió a elevarse, esparciendo salpicaduras carmesíes por el aire.—Esto no pinta nada bien.Al observar la escena desde la distancia, el Santo entrecerró los ojos. Había notado que algo extraño le ocurría a aquella mujer durante la pelea y, aunque quería ayudarla, no podía.Se volvió hacia las numerosas personas que había en el barco y comprendió que, si se marchaba para auxiliarla, todos morirían por las repercusiones de sus ataques. Incluso pensó en enviarlos lejos, pero era más fácil decirlo que hacerlo.El Santo sentía que la atención de Xa’ruhl seguía fija en ellos.…Incluso a pesar de la batalla que se estaba librando.Era una situación problemática.—Una situación problemática, sin du… ¿Hm?Al percibir algo, el Santo alzó una ceja de repente. Una figura salió disparada del agua y apareció justo detrás de Xa’ruhl. Su increíble velocidad sorprendió tanto al Santo como a la bestia.¿Cómo demonios le quedaba tanta energía?Con ambas pupilas negras como la noche, Delilah extendió la mano. Un extraño pulso oscuro se propagó desde el centro de su palma abierta y cubrió toda la zona, incluido Xa’ruhl.Su rostro palideció en cuanto liberó aquel pulso y su cuerpo tembló débilmente. Aun así, giró la cabeza y miró directamente al Santo.—Ah…Como si hubiera comprendido su intención, el Santo levantó la mano y una enorme lanza de luz se formó sobre su palma.—…Supongo que me toca a mí.Un resplandor cegador inundó los alrededores. El propio aire se ondulaba bajo la fuerza que emanaba del arma.El poder de aquella lanza bastó para inquietar a Delilah, mientras un hilo de sangre le corría por la comisura de los labios.Aun así, era perfecto.Xa’ruhl estaba herido y, con su ataque repentino, había logrado inmovilizarlo.Si el Santo conseguía alcanzarlo con la lanza, entonces…¡XIUUUUUUUU!Un silbido agudo atravesó el aire mientras la lanza salía disparada hacia la distancia. Su brillante luz desgarró de inmediato la tenue oscuridad y avanzó como una estrella fugaz, destrozando todo a su paso.Al percibir el peligro del ataque, Xa’ruhl soltó un fuerte alarido e intentó moverse, pero, atrapado por Delilah, no pudo hacer nada.La lanza surcó el aire, resplandeciendo con la intensidad de un sol lejano, hasta que por fin alcanzó a la bestia y…¡BANG!Impactó de lleno.Una luz blanca deslumbrante inundó la zona en cuanto la lanza golpeó a la bestia. La explosión obligó a Delilah a retroceder tambaleándose. Su rostro palideció todavía más y su cuerpo tembló violentamente. Sentía que la sangre volvía a agitarse en su interior._¿Qué está pasando…?_La situación la desconcertaba y notaba que sus fuerzas se agotaban rápidamente.Alzó la cabeza a toda prisa y miró hacia la bestia mientras la luz comenzaba a desvanecerse._…Aunque el ataque no la haya matado, debería haberle causado suficiente daño para…_La expresión de Delilah se congeló cuando la luz se disipó y Xa’ruhl reapareció, completamente ileso.No fue la única que se quedó conmocionada.Incluso el Santo se estremeció ante aquella visión inesperada, mientras su cabello dorado se agitaba en el aire.—¡Imposible!Había puesto todas sus fuerzas en aquel ataque. Aunque no era más poderoso que la bestia ni que la misteriosa mujer, su golpe había sido lo bastante preciso y potente como para causarle un daño enorme al monstruo.¿Por qué no había funcionado?¡No tenía ningún sentido!Delilah estaba tan conmocionada como él. También había sentido el poder de aquel golpe. Era increíblemente fuerte, lo suficiente para hacerla ponerse en guardia.Y, aun así…La bestia seguía ilesa.Casi como si no le hubiera ocurrido nada.¿Cómo era posible?¿Cómo podía…?—¡…!Al sentir otra pulsación en la sangre, Delilah retrocedió tambaleándose y se llevó rápidamente la mano al corazón. Alzó despacio la cabeza y contempló a la enorme criatura, cuyos numerosos ojos la observaban, mientras su respiración se volvía cada vez más trabajosa.¿Qué clase de…?Antes de que pudiera reaccionar, un grotesco sonido de carne desgarrándose rasgó el aire. Los tentáculos se separaron y revelaron una boca inmensa que parecía estar hecha de la misma oscuridad que utilizaba Delilah.Su sangre se agitó todavía más y, antes de que pudiera reaccionar, la oscuridad la engulló por completo.Al mismo tiempo, en las profundidades de la Fauce.—¿Hm?Al percibir algo, Sylas alzó lentamente la cabeza para mirar hacia arriba, mientras una sonrisa burlona se dibujaba en sus labios._…Parece que la situación de ahí arriba está a punto de resolverse. En ese caso, yo también debería terminar con esto._Dirigió su atención hacia el mercader que tenía delante. En particular, hacia la reliquia profundamente incrustada en el suelo. Con una sola mirada, Sylas pudo sentir el tremendo poder que emanaba de ella.Le bastó contemplarla una vez para estremecerse._Al final, hice bien en fingir que lo perseguía._Después de lo sucedido en la superficie, Sylas había querido de verdad despedazar al mercader. Sin embargo, al darse cuenta de que se había hecho con el espejo, también comprendió sus verdaderas intenciones.Había estado buscando la reliquia de la Diosa desde el principio.En ese caso, ¿por qué detenerlo?Había fingido perseguirlo, quedándose «a punto» de atraparlo en varias ocasiones.Pero, en realidad, llevaba esperando aquel momento desde el principio. Sus esfuerzos habían dado fruto y, al final, el mercader había encontrado la reliquia.Sylas apartó lentamente la mirada de ella y se volvió hacia él.—¿Cómo vamos a hacer esto? ¿La tomo por la fuerza o vas a dármela?—¿Cómo vamos a hacer esto? ¿La tomo por la fuerza o vas a dármela?—¿Cómo vamos a hacer esto? ¿La tomo por la fuerza o vas a dármela?Con la emoción, las voces se le habían escapado.El rostro de Sylas se crispó, pero se recompuso rápidamente y volvió a mirar al mercader. Por su lenguaje corporal, podía ver que hacía todo lo posible por alcanzar la reliquia, pero Sylas no era tan estúpido como para permitírselo.Justo cuando el mercader dio un paso disimulado hacia atrás, Sylas negó con la cabeza. Su cuerpo se desvaneció y reapareció justo delante de él.—Por la fuerza, entonces.—¡…!Las pupilas de Lazarus se contrajeron en cuanto Sylas apareció. Extendió apresuradamente la mano hacia la reliquia, pero Sylas fue demasiado rápido: le apoyó la mano en el pecho y lo lanzó violentamente hacia atrás.—¡Ukeh!La sangre brotó de la boca de Lazarus mientras el pecho se le hundía y varias costillas se quebraban por la fuerza del impacto.Al sentir cómo su mano golpeaba el pecho de Lazarus y este cedía bajo ella, Sylas tuvo la certeza de que no se trataba de una simple ilusión. Sus labios se curvaron en una sonrisa mientras dirigía la atención hacia el cetro incrustado en el fondo.Todo marchaba sobre ruedas.Xa’ruhl casi había terminado en la superficie, y él había conseguido hacerse con la reliquia de la Diosa. Solo le quedaba deshacerse del mercader y de aquella molesta pirata para poder, por fin, estar completo.Con una sonrisa burlona, Sylas extendió la mano hacia la reliquia. Sin embargo… justo cuando se agachó para recogerla, su expresión cambió al verla desvanecerse ante sus propios ojos.—¡¿Qué…?!Pero si acababa de…Giró bruscamente la cabeza hacia el mercader, que se sujetaba el pecho mientras la sangre le salía de la boca. A su lado había un pequeño gato negro que sostenía firmemente la reliquia.Al ver al gato, los ojos de Sylas temblaron.¿Un gato? ¿Cómo? ¿Cuándo…?Sylas estaba a punto de moverse cuando Lazarus levantó de repente la mano y se la clavó en el ojo derecho.¡Puchi!La sangre comenzó a esparcirse por las profundidades del agua, dejando a Sylas atónito.Lo que sucedió después fue todavía más grotesco: vio cómo Lazarus se arrancaba lentamente su propio globo ocular.No gritó. No se estremeció.No… hizo nada.Se mantuvo completamente inexpresivo en todo momento. Como si el dolor no significara nada para él, se volvió despacio hacia su gato y tomó el cetro. Extrajo el ojo que tenía incrustado y lo colocó en la cuenca vacía.Fue entonces cuando todo cambió y Sylas se quedó paralizado.Porque en ese mismo instante también lo sintió.Un profundo terror.