LTC - Capítulo 682
## Capítulo 682 — Ha pasado tiempo \[2\]Unos instantes antes.¡RUUUM! ¡RUUUM…!Los estruendos que llegaban de la distancia todavía alcanzaban el Sur Remanente. Enormes olas se formaban alrededor del puerto, volcaban los barcos y se precipitaban hacia la ciudad.—¡Manténganse atrás!—¡Permanezcan bajo la protección de la gran barrera!Pese a lo preocupante de la situación, y salvo por los problemas iniciales, las cosas estaban relativamente bajo control dentro de Virellith.Una enorme cúpula, erigida por los emisarios de la Iglesia de la Diosa de la Luz, envolvía toda la ciudad y la protegía de las gigantescas olas que se estrellaban contra ella y de la presión asfixiante que llegaba desde la distancia.Aquello se prolongó durante bastante tiempo antes de detenerse.Y, justo cuando todos creían que había terminado, los estruendos se reanudaron. Esta vez, con una intensidad y una violencia todavía mayores.¡RUUUM! ¡RUUUM!La presión que emanaba ahora bastaba para provocar escalofríos a todos los presentes.—¡Cuidado!—¡Mantengan firme la cúpula!Incluso la enorme cúpula que cubría toda la ciudad comenzó a flaquear.—…¿Qué demonios está pasando allí?—¿Crees que la canciller estará bien?Tras haber sido trasladados al Sur Remanente, los cadetes se encontraban expuestos a aquella situación. Y, aun así… lo único que podían hacer era permanecer detrás de la cúpula y esperar que no ocurriera nada malo.En general, sin embargo, todos estaban bastante tranquilos.Como habían vivido situaciones mucho peores en el pasado, sabían mantener la calma en circunstancias así.Pero no todos estaban tranquilos.—…Está allí. Estoy seguro de que está allí.Unos ojos grises permanecían fijos en la distancia, en el lugar del que provenía la presión, mientras sus puños se cerraban con fuerza.Cada parte de su cuerpo le gritaba que aquello que estaba buscando se encontraba allí.Sus instintos se lo decían.Sin embargo, no estaba seguro de qué buscaba. Le había pedido a la canciller que lo llevara con ella, pero, al final, lo había rechazado.…Y Leon no podía culparla por ello.Una mínima parte de la presión que llegaba desde la distancia bastaba para dificultarle enormemente la respiración. No podía imaginar lo terrible que sería encontrarse más cerca.Pero, aun así…Una gran parte de Leon deseaba de verdad estar allí.Él…—¡Miren!De repente, Aoife señaló hacia la distancia. Justo donde un enorme pilar negro atravesaba el cielo.—¿Qué demonios es eso?—…Esto no me da buena espina.No fue la única que reparó en el pilar.No tardó en advertirlo toda la ciudad mientras los estruendos se intensificaban todavía más y sacudían Virellith hasta sus cimientos.¡RUUUM!Los gritos llenaron los alrededores cuando muchas personas perdieron el equilibrio.Por suerte, Leon y los demás habían estado preparados desde el principio. Todos se mantuvieron firmes mientras observaban la distancia con expresión sombría. Justo cuando creían que la situación estaba a punto de empeorar, ocurrió algo inesperado.Silencio.El mundo quedó sumido en un silencio absoluto y todo se detuvo, como si el tiempo se hubiera congelado.Casi parecía que nada hubiera sucedido. De no ser por la destrucción que había quedado atrás, nadie lo habría notado.Y entonces…¡Fuuuush!Una figura apareció de repente ante los cadetes y los sobresaltó. Algunos incluso soltaron un grito de sorpresa.Por suerte, parecían ser los únicos que habían notado su presencia. Ella los observó para asegurarse de que estaban todos.Después, cuando el silencio comenzó a asentarse entre ellos, Aoife se volvió hacia la canciller y habló.—¿Has…?—Sí.Delilah ni siquiera intentó negarlo. Contempló su mano, que temblaba ligeramente.—He acabado con la bestia.Todo seguía siendo confuso para ella.No lograba recordar bien lo que había sucedido. Lo único que sabía era que, en cuanto entró en contacto con el cuerpo del monstruo, perdió el control del suyo y se debilitó de repente.Después, el monstruo la engulló y la llevó a un lugar oscuro que parecía absorber su propia energía.La situación era bastante preocupante, pero, incluso entonces, Delilah no se dejó llevar por el pánico.Se sentó en aquel espacio oscuro y esperó.Esperó la oportunidad adecuada para atacar mientras reunía todas sus fuerzas.Y entonces…La oportunidad se presentó bastante pronto. Percibió una pequeña abertura. Una debilidad apenas perceptible en el cuerpo del monstruo, y la aprovechó de inmediato para matarlo de un solo golpe con su ataque más poderoso.Ahora todo había terminado.…Estaba cansada.Extremadamente cansada. Tanto que sentía que podía desmayarse en cualquier momento. Sin embargo, se mantuvo en pie.Lo último que podía hacer era mostrar debilidad delante de los cadetes.A sus ojos, era una figura invencible.No podía permitirse destruir aquella imagen.Pero, por encima de todo, tenía la mente nublada. Un poder extraño y ajeno recorría su cuerpo, filtrándose lentamente en cada rincón mientras se integraba poco a poco en ella. Delilah comprendió que estaba empezando a experimentar un cambio.Aquel cambio le provocaba un cierto dolor en la mente.Pero, pese al dolor, comenzó a recordar algo.A alguien.Un nombre…Y, por fin, su expresión cambió._Él es la razón por la que estoy aquí._¡Splash…!El agua salpicaba contra la proa mientras el barco surcaba las tranquilas aguas del Mar Carmesí.Permanecí en silencio, contemplando la vista y admirando discretamente la escena que tenía delante.Era la primera vez en mucho tiempo que me sentía algo en paz.El ojo todavía me dolía por la reliquia, pero era soportable. El dolor no era tan intenso como para que no pudiera ignorarlo. Me habría preocupado si ese hubiera sido el caso._Lo que más me inquieta es cómo Lazarus se arrancó el ojo sin más. Sin vacilar ni un instante._Era cierto que la situación exigía una medida así, pero recordar cómo había hundido la mano en la cuenca y se había arrancado el ojo todavía me provocaba escalofríos._…Aunque con la magia de este mundo no sea imposible conseguir un ojo nuevo, sigo pensando que fue una medida un poco extrema._Por suerte, al final todo había salido bien. Había conseguido la reliquia y me había librado al mismo tiempo de la influencia del Primordial. Sin embargo, había algo que me molestaba: Sylas.Había estado tan ocupado con lo que sucedía con el Primordial y Delilah que no pude prestarle atención. Como resultado, logró escapar antes de que pudiera alcanzarlo.Quería perseguirlo.Deshacerme de una posible amenaza, pero al final desistí.Estaba agotado, y Sylas no era débil en absoluto. Incluso Anne había tenido dificultades para enfrentarse a él. Aunque no dudaba ni por un instante de que pudiéramos derrotarlo entre los dos, hacerlo requeriría energía.Una energía que simplemente no tenía._Al final, esta es la mejor decisión que podemos tomar. Y ahora mismo estoy demasiado cansado._Me costaba casi todas las fuerzas que me quedaban evitar desmayarme en el acto. La única razón por la que seguía resistiendo era que todavía no estábamos fuera de peligro.El Mar Carmesí distaba mucho de ser un lugar acogedor. Y, con la posibilidad de que Sylas apareciera en cualquier momento, no tenía más remedio que mantenerme alerta.Así lo hice.Pese a los párpados caídos y a mi mente desfalleciente, permanecí despierto mientras el barco regresaba lentamente al Sur Remanente.Durante todo el trayecto, reinó el silencio a bordo. Nadie emitió un solo sonido.Lo único que se oía era el constante chapoteo del agua mientras el barco surcaba el mar. Todos permanecían callados y examinaban los alrededores con atención. Quizá fuera por el peso de las vidas perdidas o quizá por cautela, pero, incluso cuando por fin llegamos al Sur Remanente, nadie pronunció una palabra.Solo al alcanzar las afueras de Virellith se acercó Anne a mí, entrecerrando los ojos mientras contemplaba la ciudad distante.—Hemos llegado.—…Sí, hemos llegado.La ciudad no estaba ni de lejos tan mal como había esperado. Aunque el puerto estaba destrozado en varias zonas, Virellith parecía estar bien en general.Era cierto que todo había ocurrido a cierta distancia, pero las sacudidas y la presión del monstruo habían sido formidables.No me habría sorprendido que hubieran alcanzado la ciudad y causado daños graves. Sin embargo, al contemplar la enorme cúpula que la rodeaba, comprendí que había subestimado mucho sus defensas._Al fin y al cabo, la Diosa también reside aquí. No debería sorprenderme que la ciudad siga en pie._Estaba seguro de que no permitiría que la ciudad se derrumbara estando ella presente.Quizá, de no ser por sus heridas, habría podido encargarse del monstruo por sí misma.—Hemos atracado.Al oír de nuevo las palabras de Anne, bajé la mirada y vi que el barco ya estaba amarrado en el puerto. Sin vacilar, salté a tierra._Por fin… suelo firme._Casi parecía que hubiera pasado una eternidad.De hecho, después de aquello, no quería volver al mar durante mucho tiempo.—¿Y ahora qué?An’as se colocó a mi lado y contempló la cúpula que se alzaba a poca distancia. Reflexioné un momento antes de tocarme el ojo.—…Deberíamos entrar en la ciudad y descansar. Ya nos ocuparemos de lo demás después. Estoy seguro de que eso es lo que quiere hacer la mayoría.Miré hacia atrás y, al ver lo cansados que parecían todos, concluí que era la mejor decisión.Anne parecía compartir mi opinión. Así, entramos en el Sur Remanente y encontramos una posada donde alojarnos.¡Clac!En cuanto entré en mi habitación, lo primero que hice fue dejarme caer sobre la cama y cerrar los ojos.Cerré lentamente el puño, pensé en todo lo sucedido y apreté los labios.Lazarus…No había sido más que otro personaje al que había interpretado.Una especie de actuación.Y, aun así…Había resultado ser el personaje más significativo que había interpretado.Y mi última y definitiva actuación.A partir de aquel momento, sería yo y solo yo.Se acabó actuar.Ya no necesitaba hacerlo.