LTC - Capítulo 685
## Capítulo 685 — Ha pasado tiempo \[5\]—¡¿Qué?!Un fuerte grito resonó en los alrededores.—¡¿Quieres que pague por tu desastre?! ¡Esto es una mierda! ¡No tengo dinero! No, lo más importante… ¡¿Qué demonios has hecho para dejar la habitación así?!Al subir a la habitación de Lazarus para ver cómo estaba, lo último que An’as esperaba era la escena que lo recibió. ¿Cómo podía siquiera describirla? ¿Un desastre? ¿Una catástrofe?Parecía que hubiera pasado una tormenta.Prácticamente no quedaba nada de la habitación. Las ventanas estaban hechas añicos y el suelo estaba cubierto de astillas de madera de todo tipo, presumiblemente restos de lo que antes habían sido los muebles y el propio suelo. Las paredes estaban abolladas y la cama… ¿Dónde demonios estaba la cama?An’as fulminó con la mirada a Lazarus, que deslizaba un dedo por la pared con expresión impasible, y sintió ganas de darle una paliza.Por supuesto, se contuvo al recordar lo poderoso que era.—Vaya…Una voz suave resonó poco después cuando Anne entró en la habitación y silbó al contemplar el desastre. Se apartó el cabello rizado y se llevó una mano a la mejilla.—Te oí decir que esto estaba hecho un desastre, pero ¿se puede siquiera llamar desastre a esto? Creo que «destrucción total» sería más apropiado.Pese a lo que veía, Anne no parecía compartir la frustración de An’as. De hecho, la situación le resultaba algo divertida.Aunque, claro…Lazarus no le había pedido a ella que pagara._Un momento, ahora que lo pienso, ¡puedo hacer que ella pague por la habitación!_An’as abrió la boca apresuradamente, pero enseguida sintió una mano presionándose contra ella, impidiendo que pronunciara una sola palabra.—No pienso pagar.¿Eh?¡Pero si ni siquiera había dicho nada!—No necesito leerte la mente para saber lo que estás pensando. Tu cara me dice todo lo que necesito saber.—…An’as dejó de forcejear y sus hombros se hundieron. Tanto Lazarus como ella tenían más dinero que él. ¿Por qué tenía que ser él quien pagara por el desastre de Lazarus?Además, no sería barato. Aquel lugar estaba construido específicamente para soportar las duras condiciones de la Dimensión del Espejo. El coste de las reparaciones bastaba para que a An’as le entraran ganas de tirarse por la ventana.—Por cierto, ¿qué demonios has hecho para provocar un desastre así?An’as aguzó el oído en cuanto escuchó la pregunta de Anne. Él también quería saber la respuesta. ¿Qué había hecho el mercader para dejar la habitación en aquel estado?—Ah, eso.Lazarus apartó la mano de la pared y se volvió hacia ellos.—No es ningún secreto. Simplemente he absorbido el hueso de Xa’ruhl.—Ah, ya veo.Anne asintió y se apartó la mano de la mejilla. An’as extendió la suya, agarró la mano de ella y se la llevó a su propia boca para que se la tapara.—¿Eh? Pervertido enfermo…Anne parpadeó de repente. Como si acabaran de engrasarse los engranajes de su cabeza, parpadeó un par de veces más antes de abrir los ojos de golpe.—¡Tú…! ¡Mmm!Esta vez fue An’as quien le tapó la boca, justo cuando ella estaba a punto de gritar con todas sus fuerzas.—¡Shhh!Anne lo fulminó con la mirada, pero se detuvo al comprender lo seria que era la situación y apartó la mano de la boca de An’as.Él también retiró la suya. Los dos permanecieron en silencio durante un breve instante antes de que An’as volviera a hablar, mirando a Lazarus como si fuera alguna clase de monstruo.—¿Has conseguido… el hueso de Xa’ruhl? ¿Cómo has…? Recuerdo perfectamente que…—Eso no importa. Probablemente no nos responda aunque preguntemos.Anne interrumpió a An’as y observó a Lazarus con atención.—¿Qué habilidad has aprendido?Aquello era lo que más curiosidad le daba. ¿Qué clase de habilidad otorgaba un hueso de rango Primordial? No podía ser nada malo, ¿verdad?Tanto An’as como Anne miraron a Lazarus con expectación.Al sentir sus miradas, Lazarus sonrió y se volvió hacia An’as. En cuanto lo hizo, su ojo izquierdo cambió de color y el mundo se paralizó durante una fracción de segundo. Cuando todo volvió a la normalidad, An’as y Anne parpadearon.—¿Eh? ¿Has hecho algo?—No…Sin embargo, unos segundos después, sus expresiones cambiaron y se miraron entre sí. El rostro de Anne se volvió sumamente serio al contemplar a An’as. Lo mismo ocurrió con él, que se volvió hacia Julien.—¡Mierda! ¡Tenemos un intru…! ¡Uekh!¡BANG!An’as no llegó a terminar la frase. Salió despedido contra la pared y su espalda chocó con ella. Su rostro palideció y escupió saliva.¡Tum!Mientras An’as resbalaba hasta el suelo, Anne estaba a punto de continuar el ataque, pero se detuvo y su expresión cambió.—Oh, mierda.An’as gimió mientras alzaba lentamente la cabeza para mirar a Lazarus. Los recuerdos comenzaron a aflorar en su mente. Ambos contemplaron al mercader, cuyo rostro estaba bastante pálido.Sus ojos habían recuperado su color habitual y, poco después, su expresión se relajó. Se cubrió el ojo izquierdo, que le ardía intensamente, y comenzó a murmurar para sí:—Al final, no he podido mantenerlo mucho tiempo. Parece que intentar hacer esto con alguien de rango 8 sigue siendo demasiado para mí. Sin embargo, funciona, así que…Ni An’as ni Anne eran estúpidos. Comprendieron la situación de inmediato y se miraron.—Ha borrado nuestra existencia.—Ha hecho aquello.Como ya habían vivido exactamente aquella situación, entendieron enseguida lo que Lazarus acababa de hacer. Se quedaron boquiabiertos, incapaces de disimular su asombro.Aquella habilidad…¡Era absurdamente poderosa!—Hmm.Lazarus miró a su alrededor y se sentó en el suelo. El consumo de maná de la habilidad era mucho mayor de lo que había esperado. Aun así, los resultados le parecían buenos. Aunque no podía afectar durante mucho tiempo la mente de alguien de rango elevado, era suficiente para obtener una ventaja.Pero todavía estaba lejos de sentirse satisfecho. Aún quería comprobar un par de cosas.Alzó la cabeza hacia An’as y Anne, que seguían conmocionados, y forzó una sonrisa mientras sus ojos volvían a cambiar de color. Al mismo tiempo, miró a An’as con lástima._Lo siento de antemano._—¡Llévense un hueso!—¡Compren un hueso! ¡Nuestros huesos son de la mejor calidad! ¡Llévense un hueso!—¡Ofrecemos nuestros huesos a un precio más bajo que la mayoría!An’as gritaba a pleno pulmón mientras agitaba un par de huesos en el aire. La gente se volvía hacia nosotros y nos señalaba. O, más concretamente, señalaba a An’as, que tenía el rostro hinchado. Lo miré con lástima antes de bajar la cabeza y coger unos cuantos huesos.—¡Huesos! ¡Llévense sus huesos…!Aquel era el precio de la pobreza.Para pagar la habitación que había destrozado, no nos quedaba más remedio que vender huesos. Al principio había pensado que An’as tendría algo de dinero con el que ayudar, pero no tenía ni un céntimo. Lo mismo ocurría con Anne, que tenía que pagar a su tripulación y reparar todos los daños que había sufrido el barco. De hecho, probablemente fuera la más pobre de los tres.—¡Llévense sus huesos!Seguramente por eso también era la que más fuerte gritaba.—¡Son de la mejor calidad!Mientras agitaba otro hueso en el aire, sentí de repente un tirón en el hombro. Miré a mi derecha y vi a An’as observándome con desconfianza.—Un momento, ahora que lo pienso, ¿de verdad no tienes dinero?—¿Eh…?¿Qué estaba diciendo?Por supuesto que no tenía dinero. ¿Por qué iba a estar haciendo aquello, si no?An’as entrecerró los ojos.—Si no recuerdo mal, vendiste bastantes mercancías, ¿no? Cuando acababas de abrir el Grupo Mercantil de la Cámara Gris.—…¿Eh?Los recuerdos comenzaron a resurgir en mi mente. Ahora que lo pensaba, aquello había ocurrido.—Si no me equivoco, incluso le vendiste bastantes cosas a Sylas. Hubo un depósito bastante grande, ¿verdad? Además, por lo que recuerdo, tampoco se llevó la mercancía…Mis ojos comenzaron a abrirse de par en par cuando Anne se detuvo de repente y giró lentamente la cabeza hacia mí. Un sudor frío me recorrió el cuerpo.Sí, desde luego que lo recordaba.—Ejem.Me aclaré la garganta y aparté un poco la cabeza de An’as, que acercaba la suya peligrosamente a mí.—…El ambiente está bastante seco, ¿no creen?Me humedecí los labios.Al mismo tiempo, dejé sobre la mesa los huesos que tenía en la mano.—¿Seco? ¿Tú crees que está seco, Anne?—No está muy distinto de lo habitual.—…Estos dos…Volví a humedecerme los labios y proyecté mi conciencia hacia el interior del anillo, donde vi varias bolsas grandes llenas de monedas. A juzgar por su aspecto, debía de haber bastante dinero.Retiré mi conciencia y miré a los dos. Me llevé una mano al pecho y mis labios comenzaron a temblar.—No… mencionen el dinero. Solo pensar en ello me hace daño.—¿Eh?Tanto An’as como Anne parecieron desconcertados.Me mordí los labios y murmuré «tristeza» una y otra vez. Un dolor comenzó a invadirme el pecho y algo me resbaló por un lado del rostro.—Durante… mi pelea contra Xa’ruhl… Yo… lo perdí prácticamente todo. Antes… tenía dinero, pero desapareció… Todo desapareció.Me aferré a la camisa y tuve que tomarme un momento para sentarme.El dolor comenzaba a afectarme. Estaba tan inmerso en mi personaje que incluso empezaba a creerme mi propia historia.—Oh… mi dinero.Me cubrí el rostro con ambas manos y miré entre los dedos. An’as y Anne parecían algo desconcertados y apenados.Al verlos así, sentí un poco de culpa. A diferencia de Lazarus, yo era un actor galardonado. Quizá él no pudiera engañarlos, pero ¿yo?_Cuando quisiera._—Si tan solo… no hubiera… kek…—¿Eh?—¿Eh?Todos nos detuvimos por un instante.—¿Acabas de reírte…?—Lo ha hecho, ¿verdad?Lo había hecho, ¿verdad?Sentí que el corazón se me hundía. Estaba a punto de montar una actuación todavía más elaborada cuando, de repente, una voz resonó detrás de mí.—¿Está todo bien?Me quedé inmóvil en cuanto la escuché. Era una voz que conocía demasiado bien. Una que me había acompañado durante gran parte de mi vida en aquel mundo y que pertenecía a un hombre que se hacía llamar mi caballero.—He visto que vendían huesos. Si ahora no es un buen momento, entonces…Leon.Estaba justo detrás de mí.