LTC - Capítulo 686
## Capítulo 686 — Ha pasado tiempo \[6\]Unos instantes antes.—¿Dónde creen que está la canciller? Ya no puedo esperar para salir de este lugar.—¿Cuánto tiempo más tenemos que quedarnos aquí?—Estoy cansado. Hace calor.Tras la batalla contra la bestia colosal y el caos que había provocado, los cadetes se habían quedado atrapados en el Sur Remanente.Aparte del puerto, la ciudad no había sufrido demasiados daños.La mayoría de los edificios seguían intactos y, salvo por los comentarios ocasionales sobre lo sucedido, la vida continuaba con normalidad. La ciudad había recuperado el mismo ritmo bullicioso que tenía antes de aquellos acontecimientos.Leon, junto con la mayoría de los cadetes, había salido de su alojamiento para echar un vistazo a los alrededores.Todos estaban esperando a que regresara la canciller. Era la única que podía sacarlos de aquel lugar. Sin ella, les resultaría imposible encontrar el camino de vuelta.Evelyn, que caminaba delante, se volvió y dijo:—No sirve de nada quejarse. Lo más probable es que la canciller sufriera alguna herida durante la pelea. Seguramente esté tomándose un tiempo para recuperarse.—¿Heridas…?Aoife alzó una ceja.—¿De verdad crees que la canciller resultó herida? A mí me parecía que estaba bien.—Bueno… Sentiste las repercusiones de la pelea. La canciller será muy fuerte, pero es imposible que saliera ilesa. Probablemente no sea nada grave, aunque aun así podría necesitar algo de tiempo.—Hmm.Aoife bajó la cabeza y reflexionó sobre las palabras de Evelyn. Hasta cierto punto, tenían sentido.Alzó la mirada y la fijó en la «aburrida» Kiera. Se disponía a hablar cuando esta levantó la mano para detenerla.—Lo más probable es que Evelyn tenga razón.—¿…?Una interrogación pareció formarse sobre la cabeza de Aoife. ¿Por qué le había impedido hablar?No tardó en obtener la respuesta.—Tu voz no es agradable de escuchar. Preferiría que guardaras silencio.—¿…?Un momento, ¿no se suponía que Kiera era amable?¿Por qué…?—Mi amabilidad también tiene un límite.—¿…?¿Qué demonios?—En cualquier caso, deberíamos aprovechar para explorar la ciudad. Como quizá tengamos que volver pronto al Imperio, ¿por qué no damos una vuelta y compramos cosas que solo se pueden encontrar aquí?—¿Como qué?Ante la pregunta de Aoife, Kiera señaló hacia la distancia, donde se alineaban los mercaderes.—¡Llévense sus huesos!—…¡Tenemos los mejores huesos! ¡También de rango Terror!—Huesos.Los ojos de Aoife se abrieron al comprenderlo. Miró a su alrededor y vio a varios cadetes a los que se les hacía la boca agua mientras contemplaban los puestos. En efecto, los huesos eran bastante difíciles de conseguir en el Imperio.Aunque a ella nunca le habían faltado, pues su familia le proporcionaba cualquiera que quisiera, no podía decirse lo mismo de los demás.Aquel lugar…Sin duda era una mina de oro para los cadetes.—Tienes razón.Aoife asintió en silencio y dirigió la atención hacia la derecha, donde vio una figura de aspecto pensativo. Permanecía con la cabeza baja, sumido en sus pensamientos.¿Le ocurría algo?Aoife alzó una ceja y se acercó a Leon, apartándose el cabello rojo detrás de la oreja.—¿Está todo bien?—¿Hm?Al escuchar su voz, Leon giró la cabeza. Al verla, abrió la boca para decir algo, pero decidió no hacerlo. Se limitó a asentir y murmurar:—Estoy bien.—¿Seguro?El rostro de Leon decía lo contrario. Parecía cualquier cosa menos estar bien. Sin embargo, Aoife no insistió. Sabía que hacerlo solo conseguiría molestarlo.Al final, señaló los puestos que había a lo lejos.—¿Por qué no te planteas comprar algunos huesos? Por lo que sé, todavía tienes bastantes espacios que puedes ocupar.—…Hm.Leon giró la cabeza hacia los puestos y se rascó la mejilla, entrecerrando ligeramente los ojos. Al contemplar los numerosos huesos expuestos y sentir el aura de algunos de ellos, se sintió tentado.En efecto, todavía le faltaban huesos.No era que careciera de dinero para comprarlos, pero los precios del Imperio eran realmente absurdos. Comprar uno requería pensarlo con mucho cuidado.Después de todo, no podía comprar tantos como quisiera.Sin embargo, al observar los precios de los huesos de allí, comprendió que la mayoría costaban entre cuatro y cinco veces menos que en el Imperio.Era prácticamente un regalo. Tras reflexionar unos instantes más, decidió dirigirse a uno de los puestos.Aunque había estado pensando en Julien y en cómo encontrarlo, al menos sabía que estaba a salvo.Podía dedicar algo de tiempo a buscar huesos.—¡Huesos! ¡Tenemos los precios más bajos!—¡Llévense un hueso!Los puestos se alineaban a ambos lados de la larga calle adoquinada, y la gente iba de uno a otro. Algunos mercaderes atraían a una multitud constante, pues sus productos tenían mucha demanda, mientras otros esperaban sin hacer nada y recibían menos clientes.A Leon le bastó un vistazo para comprender el motivo.**\[Pez infernal — Hueso de rango Terror: 900.000 solas.\]****\[Pez infernal — Hueso de rango Terror: 770.000 solas.\]**Algunos puestos simplemente vendían más barato que otros.—Vaya, la diferencia es enorme.Los cadetes no pudieron evitar maravillarse y sintieron la tentación de comprar los huesos de inmediato.Si pudieran llevarse algunos de vuelta…—Todo eso está muy bien, pero ¿podemos pagarlos?Ante la repentina pregunta de Aoife, la expresión de varios cambió. Evelyn se palpó los bolsillos, sacó una bolsa y miró por la abertura. Su rostro se alteró ligeramente al volverse hacia los demás.—Yo… quizá tenga que vender algunas cosas antes de poder permitírmelo.—Lo mismo digo.—Yo también.Todos comprendieron enseguida el problema al que se enfrentaban. Aunque los huesos eran mucho más baratos que en el Imperio, la moneda era distinta. Ninguno tenía la cantidad que exigían los mercaderes para comprarlos.—¿Creen que podamos hacer un intercambio?—…¿Quizá?Al observarlos, Leon entrecerró ligeramente los ojos. Su situación era algo diferente. Él sí tenía dinero para comprar al menos un hueso.Uno de rango Terror.Pero ¿era eso lo que realmente quería…?_Como todavía no he ocupado todos los espacios, uno de rango Terror podría estar bien. Pero… ¿qué hay de uno de rango Destructor?_Leon sentía que absorber un hueso de rango Terror sería un desperdicio si podía absorber uno de rango Destructor. Sin embargo, también sabía que el rango no era lo más importante a la hora de elegir un hueso.Lo más importante era la habilidad que proporcionaba.Un hueso de rango Infante podía darle una habilidad mucho más útil que uno de rango Destructor.…Pero, en términos de poder bruto, el de rango Destructor sería, sin duda, mucho mejor.Era una decisión difícil. Una que lo dejaba indeciso._Aunque encontrar un hueso de rango Destructor no será fácil. Además, probablemente cueste mucho. No tiene sentido ser demasiado codicioso._Leon negó con la cabeza, dispuesto a abandonar la búsqueda, cuando una voz resonó de repente en el aire.—¡Llévense sus huesos! ¡Cómprennos los huesos a nosotros! ¡En la Cámara Gris tenemos los precios más bajos! ¡No se arrepentirán! ¡También ofrecemos huesos de rango Destructor! ¡Vengan antes de que se agoten!Leon giró bruscamente la cabeza hacia la voz, aunque esta quedó enseguida sepultada bajo el griterío de los mercaderes.¿Un hueso de rango Destructor?No fue el único que lo oyó. Aoife, Kiera, Kaelion, Caius, Amell y Evelyn también lo escucharon. Su interés despertó de inmediato. Se miraron entre sí antes de dirigirse hacia el puesto distante, donde había un hombre bastante joven.Era algo delgado y su fuerza rondaba los rangos 4 y 5. No era precisamente poderoso, pero, al dirigir la atención hacia la mujer que tenía al lado, todos se pusieron sumamente serios.Aunque no estaban seguros de su fuerza, una sola mirada bastó para ponerlos en guardia._Es fuerte._La inquietud que los recorrió vino acompañada de cierto alivio. Con alguien como ella allí, temían menos que los estafaran. Era evidente que tenía la fuerza necesaria para conseguir huesos de rango Destructor.Leon y los demás se dispusieron a acercarse al puesto.Sin embargo, justo cuando lo hicieron, les sorprendió ver que tanto ella como el vendedor delgado fruncían el ceño. Ambos miraban a un hombre que se cubría el rostro con las manos y tenía el cuerpo tembloroso.¿Qué estaba pasando…?Parecía que estuviera llorando. ¿Estaba todo bien?Pero, más importante aún…_¿Por qué me resulta familiar?_Leon apretó los labios. Por alguna razón, el mercader distante le transmitía una sensación de familiaridad. Sin darse cuenta, comenzó a moverse por su cuenta y llegó al puesto, donde preguntó de repente:—He visto que vendían huesos. Si ahora no es un buen momento, entonces…En cuanto habló, el mercader pareció quedarse paralizado, mientras los otros dos se volvieron hacia él con una sonrisa.—Ah, tenemos un cliente.—…¿Buscas un hueso?Por alguna razón, los dos parecían bastante entusiasmados al mirarlo. Cuando Leon dirigió la atención hacia el otro mercader, alzó una ceja: este le había dado la espalda y se había agachado junto a una caja llena de huesos. Cogió uno lentamente y sopló sobre él.An’as y Anne lo miraron y apenas lograron evitar que sus sonrisas se crisparan.¿Qué demonios estaba haciendo?No, no era el momento. An’as forzó rápidamente una sonrisa.—Ofrecemos toda clase de huesos, desde rango Infante hasta rango Destructor. Puedes decirnos qué requisitos tienes y buscaremos el hueso que mejor se adapte a tus necesidades.Mientras hablaba, An’as observó al hombre que tenía delante. El cabello negro y corto enmarcaba un rostro marcado por unos llamativos ojos grises. No era guapo ni feo. Simplemente corriente.Sin embargo, una sola mirada bastaba para descubrir una fuerza innegable bajo aquel aspecto ordinario.Anne también lo había advertido. Por eso estaban tan entusiasmados.Si era fuerte, significaba que tenía dinero.Y ellos necesitaban dinero.Además, al mirar detrás de él, vieron a varias personas que observaban los alrededores con asombro. No parecían inferiores al hombre que tenían delante, y los ojos de ambos vendedores brillaron.Sin embargo, lo que no sabían era que Leon seguía mirando al hombre extraño._Lo mire como lo mire, me resulta familiar._Pero, al fijarse en su cintura y ver una espada, Leon frunció el ceño. Comenzó a recordar algunos fragmentos de información que había oído en el pasado y entrecerró todavía más los ojos.No podía ser, ¿verdad?—¿Cliente?Aunque sus instintos no funcionaban en aquel momento, Leon sentía que la semejanza se volvía cada vez más evidente con el paso de los segundos.No podía ser él, ¿verdad?Su cuerpo tembló durante un breve instante.—¿Cliente?Pero, si era él, ¿por qué no se volvía? Sin duda lo había reconocido…A menos que…_¿Me está ignorando?_Pero ¿por qué haría eso? No, teniendo en cuenta que se había marchado sin decir una palabra, Leon estaba seguro de que tendría sus motivos. En ese caso, ¿quizá llamarlo ahora fuera algo que no deseaba?Leon se sumió en sus pensamientos.—¡Cliente!—¡¿Eh?!Pero aquella reflexión apenas duró unos segundos antes de que una voz fuerte lo sobresaltara. Giró la cabeza hacia los mercaderes, que lo observaban con preocupación.—¿Está todo bien?—…¿Has encontrado el hueso que quieres?Ambos lo miraron con expectación, esperando que les dijera qué necesitaba.Poco después, Leon abrió la boca.Pero…—¿Cómo llamas a una mosca sin alas?—¿Eh?—¿Qué?An’as y Anne se quedaron inmóviles, con la mente en blanco.Y, antes de que pudieran procesar la situación, Leon continuó:—…Una mosca de a pie.—…—…—…Unas líneas de tensión se marcaron en los rostros de todos los presentes, incluido Leon, cuya expresión se volvió tan impasible como una roca.