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LTC - Capítulo 688

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 688

## Capítulo 688 — Supongo que sí \[1\]—Me sorprende bastante lo que hemos conseguido ganar. No esperaba que la gente nos comprara de verdad.Los ojos de An’as brillaban mientras contaba las numerosas bolsas que tenía delante. Yo contemplaba el dinero con la misma expresión.Después de la aparición de Leon, habíamos conseguido una buena cantidad de clientes.—Si lo piensas, no es tan sorprendente.Anne habló de repente, observando las monedas que teníamos delante con los ojos algo entrecerrados. Extendió la mano, lanzó una de las bolsas al aire para tantear su peso y volvió a dejarla sobre la mesa. An’as dirigió la atención hacia ella.—¿Qué quieres decir?—Lo que he dicho.Anne cogió otra bolsa y miró en su interior.—Después de lo que ha pasado con el monstruo gigantesco y la ciudad, lo más probable es que la gente esté asustada y preocupada. Tú, mejor que nadie, sabes lo que suele hacer la gente cuando tiene miedo.—¿Y eso es…?An’as la miró sin comprender. Yo estaba igual de perdido, pero, tras pensarlo un poco, lo entendí y abrí la boca para responder.—Intentan hacerse más fuertes.—Sí.Anne asintió y dejó la bolsa.—Como nadie sabe si puede volver a ocurrir algo parecido, todos están comprando huesos para hacerse más fuertes. Al fin y al cabo, es la forma más rápida y eficaz de conseguirlo. Podría decirse que la demanda de huesos se ha disparado.—Ah.Por fin, An’as pareció entenderlo y golpeó su palma abierta con el puño.—Tiene sentido. Supongo que eso explica por qué hay tanto movimiento.—Mhm. Y eso no es todo.Anne dirigió la atención hacia los numerosos huesos que teníamos.—…Nuestros precios también son relativamente más bajos que los de la mayoría de los vendedores. No es de extrañar que hayamos vendido tanto.—Cierto.Tampoco se equivocaba en eso. Nuestros precios eran bastante más bajos que los de casi todos los demás vendedores. Aquello… tenía su lado bueno y su lado malo. Era malo porque la mayoría de los mercaderes de allí tenían algún tipo de acuerdo para mantener unos precios similares y, al vender nosotros por menos, habíamos mandado todo su acuerdo al traste.Era bueno porque nos había permitido ganar mucho dinero._De todos modos, con Anne aquí, ninguno de los vendedores ha podido hacer nada más que fulminarnos con la mirada._¿Qué importaba que estuvieran molestos?Anne los sacaría de allí a bofetadas en cuanto dijeran algo.—Con razón. Con razón. Pensaba que me estaba volviendo loco al sentir tantas miradas de odio a mi alrededor.An’as pareció comprender otra cosa. Sentí un poco de lástima por él. De los tres, probablemente había sido quien más había trabajado. No había tenido ocasión de pensar en aquellos asuntos._Sea como sea, hemos conseguido lo que queríamos._—Creo que es hora de cerrar el puesto y volver.Miré a mi alrededor y vi que la multitud comenzaba a dispersarse. Sabía que había llegado el momento de terminar la venta. Aunque todavía nos quedaban bastantes huesos, ya no necesitábamos dinero.Los huesos volverían a manos de Anne, que podría venderlos por su cuenta.Me volví hacia ellos, me agaché y comencé a separarlos por rango. Era lo menos que podía hacer.—Huam.An’as bostezó y pareció estar de acuerdo. Se volvió y se dispuso a recoger.Sin embargo, justo cuando lo hizo, una sombra cayó sobre nosotros. An’as alzó la cabeza para hablar.—Lo siento, pero estamos…Se detuvo a mitad de la frase.Un extraño silencio llenó los alrededores y alcé una ceja. ¿Por qué se había quedado todo tan callado de repente?—¿Qué está pasando…?Confundido, me volví para ver qué ocurría, pero, en cuanto lo hice, todo mi cuerpo se paralizó. Me quedé clavado en el sitio y sentí que el corazón y la respiración se me detenían.Unos ojos de obsidiana, unos que conocía tan bien, se fijaron en mí. En aquel instante, me quedé inmóvil. Mi mente quedó en blanco, mis pensamientos se dispersaron como cenizas en el viento y el mundo a mi alrededor pareció detenerse en un silencio inquietante.Ella se limitó a mirarme.Sin palabras.Sin expresión.Solo… me miraba.Y, aun así, su mirada parecía decir un millón de cosas mientras yo luchaba por pensar con claridad.—T-tú… eres aquella mujer de antes…La voz de An’as me sacó de mi estado. Miraba a Delilah con los ojos muy abiertos. A juzgar por su expresión, la había reconocido, pues parecía increíblemente tenso._Ahora que lo pienso, estaba conmigo cuando apareció aquella vez…_Lo mismo ocurría con Anne, que retrocedió un paso con todo el cuerpo en tensión.Y, aun así, pese a sus reacciones, Delilah no se movió.Mantuvo los ojos fijos en mí.Al sentir su mirada, volví a abrir la boca e intenté pronunciar alguna palabra.Cualquiera.Pero…No salió nada.Por mucho que lo intentara, era incapaz de decir una sola palabra.Aquello…¿Por qué era tan difícil?Sentía que su mirada pesaba sobre mí como una roca del tamaño de un planeta entero. Me mantenía clavado en el sitio y me impedía moverme.Lo único que podía hacer era rascarme nerviosamente un lado del rostro.Al final, fue la voz de An’as la que me hizo levantar la cabeza.—¿Qué está pasando…? ¿T-te ha ofendido?Me detuve.Al escuchar sus palabras, lo miré y me quedé completamente desconcertado. ¿De verdad era eso lo primero que había pensado al verla mirándome de aquella manera?¿Tan poco fiable era yo?_Bueno…_Giré la cabeza hacia Delilah y volví a encontrarme con sus ojos. Separé los labios y, por fin, parecí recuperar la voz.Con una expresión complicada, asentí levemente.—…Supongo que podría decirse que sí.Teniendo en cuenta todo lo que había pasado por mi culpa y su expresión actual, estaba claro que no estaba precisamente contenta conmigo.—Dios mío.El rostro de An’as palideció por completo en cuanto pronuncié aquellas palabras. Anne reaccionó de la misma forma. Los dos me miraron con una mezcla de horror e ira apenas contenida. Sus expresiones parecían decir: _¿Por qué la has provocado? ¡Vamos a morir por tu culpa!_No parecían estar muy contentos conmigo.Sin embargo, había llegado a un punto en el que ya no podía preocuparme por ellos. Sentí que la mirada de Delilah se volvía todavía más penetrante y bajé la cabeza sin darme cuenta.—Lo siento.Las palabras comenzaron a salir de mi boca mientras contemplaba la mesa.—Yo… tenía mis circunstancias.Sinceramente, ni siquiera sabía lo que estaba diciendo.—Quería decirlo, pero no podía. También… siento lo que hice antes. Fue un malentendido. Además, estaba bromeando. No quería que sonara así.A aquellas alturas, solo estaba divagando.¿Estaba poniendo excusas o intentando explicarme? No lo sabía. Simplemente sentía que tenía que decirlo todo.—Sé que es culpa mía y que probablemente estés muy enfadada conmigo. Quizá ni siquiera me perdones por lo que hice, pero… ¡Ukeh!¡BANG!Una fuerza invisible me golpeó de repente en el pecho y me lanzó hacia atrás. Choqué con fuerza contra la pared, y el impacto me sacó el aire de los pulmones antes de que cayera sobre el montón de huesos de bordes afilados que había debajo.—¡Lazarus!—…¡Mierda!An’as y Anne me miraron conmocionados y se dispusieron a acercarse, pero se detuvieron en cuanto levanté la mano.—Estoy… bien.Permanecí aturdido durante un instante, con los pensamientos paralizados mientras me sujetaba el pecho.No me dolía. De hecho, no me dolía ninguna parte del cuerpo. Era evidente que ella se había contenido mucho, pero, al alzar lentamente la cabeza y contemplar su rostro, de repente sentí como si me hubiera atropellado un camión.Aunque era sutil, lo vi.Vi el leve… temblor de sus labios.—…Ah.Fue entonces cuando comprendí.Aquella no era la respuesta que quería.No había venido a escuchar excusas. Tampoco buscaba una disculpa.Ella…—Estoy bien.Al final, asentí y apoyé la cabeza contra la pared.—Estoy……Bien.Deseaba desesperadamente decir aquellas palabras, pero, en cuanto lo intenté, sentí que algo me bloqueaba la boca.Lo intenté de nuevo, pero…_Estoy bien._Una vez más, me costó pronunciarlas.Como si algo me lo impidiera, era incapaz de decirlas.¿Por qué?¿Por qué no podía hacerlo?Alcé lentamente la cabeza hacia Delilah y me encontré con su mirada. Abrí la boca para volver a intentar pronunciar aquellas palabras, pero, al hacerlo, advertí algo.Mis labios…¿Por qué estaban temblando?—A-ah, mierda.Cerré los ojos y sentí un impulso repentino de reír. Era un mago de Magia Emotiva. Uno de los mejores del mundo entero. Era capaz de manipular las emociones de una persona hasta el punto de hacer que se perdiera a sí misma.También sabía más sobre las emociones que la mayoría.Se suponía que tenía un control absoluto sobre las mías. Que no debía dejarme influir por ellas con facilidad.Y, aun así…Aun así…—¿Estás bien? ¿Lazarus…?—¿Qué…?¿Por qué demonios me costaba tanto mantener mis emociones bajo control?¿Por qué era incapaz de detener el dolor que me atenazaba el pecho?¿Por qué no podía frenar la ira que brotaba en mi mente?¿Por qué demonios…?—…Todo se detuvo en cuanto volví a encontrarme con su mirada. No había pronunciado una sola palabra desde el principio. Se había limitado a mirarme durante todo aquel tiempo.Sin embargo, pese a su silencio, parecía saberlo todo.Como si… no pudiera ocultar nada bajo su mirada. Aquella sensación hizo que el dolor que me invadía el pecho se intensificara todavía más.Al final, bajé la cabeza y murmuré:—Tú ganas.Cerré los ojos, me apoyé contra la pared y murmuré:—Yo… no estoy bien.