LTC - Capítulo 692
## Capítulo 692 — Adiós \[2\]—…Ya no puedo esperar para salir de este lugar.—Lo mismo digo. El calor está empezando a afectarme de verdad.—Bueno, en el Imperio no será muy distinto. Por lo que sé, el verano está a punto de empezar. Si creen que este calor es malo, esperen a que volvamos. Aquí hará calor, pero al menos es seco. ¿Allí…? La humedad es insoportable.Un coro de gemidos recorrió el grupo. Varios cadetes hicieron muecas y sus expresiones se retorcieron de incomodidad. Algunos incluso miraron a su alrededor con otros ojos, como si empezaran a pensar que aquel lugar no estaba tan mal.—Ahora que lo pienso, «él» no está aquí, así que quizá no sea tan malo quedarnos un poco más.—Ah, tienes razón.Con «él» se referían a Julien. No todos estaban al tanto de su «muerte», así que todavía mencionaban sus supuestas dotes de «gafe» y cómo, siempre que estaba presente, todos terminaban sufriendo.—Pensándolo bien, nuestro viaje ha sido bastante malo. Nos han pasado unas cuantas cosas. Quizá no traiga tanta mala suerte como creíamos.—Tienes razón.Los cadetes asintieron en silencio. El viaje había sido bastante malo incluso sin él. En ese sentido, quizá lo hubieran juzgado con demasiada dureza.Al escuchar la conversación, Leon hizo todo lo posible por ocultar su sonrisa.Si supieran…—¿Por qué sonríes?Quizá no la hubiera disimulado muy bien o quizá Evelyn fuera bastante observadora, pero ella no tardó en señalarlo. Varias personas se volvieron hacia Leon.—¿Hm?La miró y fingió no entender mientras alzaba una ceja.—…Solo estoy contento porque estamos a punto de volver. Yo también me estoy cansando de este lugar.—¿Ah, sí?Evelyn entrecerró los ojos. No parecía convencida en absoluto. De hecho, los demás tampoco. Normalmente, él era quien cortaba las conversaciones sobre Julien.Si no recordaban mal, había sido quien había arrojado por la ventana a la mayoría de los cadetes durante «aquel» incidente.Algo no encajaba, aunque no sabían explicar qué.Al ver sus reacciones, Leon se quedó sin palabras. Abrió ligeramente la boca, buscando algo que decir, pero, al final, guardó silencio y se limitó a mirar a su alrededor.Se encontraban en una zona más tranquila y apartada de la ciudad. El lugar estaba casi vacío y no había rastro de las multitudes habituales. Los edificios se alzaban a ambos lados, delimitando lo que parecía una pequeña plaza. Unos bancos se distribuían por los bordes y, en el centro, había una escultura solitaria cuyo acabado de obsidiana brillaba bajo el abrasador sol blanco.Estaban esperando a que llegara la canciller.Les había dicho de antemano que la esperaran allí. Como sabían que era la única que podía sacarlos de aquel lugar, no les quedaba más remedio que obedecer.—Ah, por cierto, ¿alguno ha comprado recuerdos o huesos? Yo he conseguido unos cuantos. Creo que, si los vendo en el Imperio, ganaré bastante dinero.Sorprendentemente, fue Kiera quien habló. Levantó la mano y mostró una pequeña bolsa que parecía llena hasta el borde.Aoife alzó una ceja.—¿Desde cuándo tienes tanto dinero? Un momento, no me digas…Una expresión de sorpresa cruzó su rostro.—¿Qué?—Tú… No me digas que has vendido tu cuerpo. Oh, no…Los labios de Kiera se crisparon, al igual que el resto de su expresión. Bastaba mirarla para darse cuenta de que estaba haciendo un enorme esfuerzo por mantener la compostura. Y era cierto.Tanto Aoife como Evelyn habían dedicado buena parte del viaje a intentar que abandonara su «personaje». Al principio lo hacían porque echaban de menos a la antigua Kiera, pero después se había convertido en su fuente de entretenimiento.Incluso habían empezado a llamarla «Kiera aburrida».Que todavía no hubiera cedido demostraba lo comprometida que estaba.—¿Tsk? ¿Todavía no reaccionas?…Y a Kiera también le gustaban las caras que ponían Aoife y Evelyn cada vez que no conseguían hacerla perder el control.Justo cuando estaba a punto de abrir la boca para responder, una figura se materializó frente a ellos. Su largo y lustroso cabello negro se mecía levemente y sus ojos de obsidiana se fijaron en el grupo. Todo el ruido cesó de inmediato cuando las miradas se posaron en la canciller. Ella los observó en silencio antes de dirigir su atención hacia Aoife.—Estamos todos, canciller. No falta nadie.Como responsable de los alumnos de tercer año, era natural que se encargara de pasar lista. Por eso sabía con certeza que estaban todos presentes.Delilah asintió en silencio. Nadie sabía qué pensaba mientras giraba la cabeza hacia la distancia con el ceño ligeramente fruncido.Los alrededores volvieron a quedarse en silencio. Todos los cadetes la observaban, esperando que hiciera algo. Sin embargo, los minutos transcurrieron y Delilah permaneció inmóvil, sin mover un solo músculo. Los cadetes se confundían cada vez más._¿Qué está pasando?__¿Ocurre algo? ¿Por qué no nos vamos todavía?__…¿Estamos esperando a alguien?__¿Van a tendernos una emboscada?_Toda clase de susurros y murmullos llenaron la pequeña plaza mientras los cadetes se miraban entre sí con desconcierto.Incluso Aoife y los demás estaban confundidos por aquel retraso repentino._¿Qué demonios está pasando?__¿Y yo cómo voy a saberlo?_El único que tenía una ligera idea de la situación era Leon, que no pudo evitar alzar una ceja con sorpresa. ¿Podía ser…?En efecto, poco después de que aquello se le ocurriera, cierta figura apareció a lo lejos. Leon fue el primero en advertirla. Se volvió hacia ella y sus labios comenzaron a curvarse en una sonrisa, mientras la mirada de Delilah también se posaba en aquella persona.El ceño que había marcado sus facciones se relajó poco a poco y su habitual expresión impasible regresó.Sin embargo, quien mirara con atención habría notado una leve curvatura en sus labios cuando volvió la cabeza hacia otro lado.—Oye, Leon… —Evelyn lo llamó de repente, apartándose un mechón de cabello púrpura detrás de la oreja mientras se volvía hacia él—. ¿Tienes alguna idea de lo que está pasando? Porque ahora mismo Aoife no está sirviendo de mucho.—Oye…—Pero es verdad.Evelyn se encogió de hombros y le dirigió una mirada que parecía decir: _No he dicho ninguna mentira._Aoife estaba a punto de responderle cuando siguió la mirada de Leon y lo vio. Su expresión cambió en un instante. No… no solo cambió. Todo el color desapareció de su rostro, que se volvió blanco como la tiza. Era la expresión de alguien que había visto algo que jamás debería haber visto. Como si acabara de encontrarse con un fantasma.Aquel cambio repentino desconcertó a Evelyn.—¿Qué te pasa? ¿Por qué…?Sin embargo, enseguida comprendió el motivo, pues su rostro también experimentó un cambio similar.—Eso… Eso…Evelyn comenzó a tartamudear, incapaz de pronunciar las palabras.—Pueden parar las dos. No voy a caer.Kiera las miró y puso los ojos en blanco. Veía sus intenciones a kilómetros de distancia. Seguramente era otro truco molesto para hacerla enfadar.Sin embargo, cambió de opinión bastante rápido al advertir que Aoife y Evelyn no eran las únicas con aquella expresión. Kaelion, Amell e incluso el habitualmente frío Caius mostraban el mismo asombro mientras miraban en la misma dirección que los demás._¿Se han puesto todos de acuerdo? ¿Qué está pasando…?_Incapaz de contener la curiosidad, Kiera giró por fin la cabeza. En aquel preciso instante, sus ojos se posaron en una figura que conocía demasiado bien.Con un rostro de proporciones equilibradas y una piel sin una sola imperfección, no desmerecía en nada frente a Leon. Su mirada era afilada y el cabello oscuro se mecía suavemente con cada paso.Sin embargo, su rasgo más llamativo eran aquellos profundos ojos de color avellana que parecían mirar con arrogancia todo cuanto se posaba ante ellos.Fue como si todos los sonidos hubieran desaparecido de los alrededores cuando las miradas se clavaron en aquella figura a la que llevaban tanto tiempo sin ver.Y entonces… justo cuando el silencio parecía prolongarse eternamente, Julien levantó la mano y los saludó como si acabara de regresar de un pequeño viaje.—¿Cómo han estado todos?Silencio.Sus palabras fueron recibidas con silencio mientras todas las miradas seguían fijas en él. Algunos estaban más conmocionados que otros, y otros no sabían cómo reaccionar.Pero, al final…¡Fuuuush!Una sombra se desdibujó y una figura apareció ante Julien, con las manos extendidas antes de aferrarse a él.¡Tum!Los dos cayeron al suelo. Julien miró a Kiera con sorpresa. ¿De verdad le importaba tanto? No sabía qué pensar.—¡Te voy a matar!—¿…?Sin embargo, pronto comprendió que se había precipitado en sus conclusiones, pues sintió unas manos cerrándose alrededor de su garganta.—…¡Cabrón, se supone que estabas muerto! ¡Te voy a matar!Kiera no se molestó en bajar la voz. Habló con claridad, lo bastante fuerte para que todos los que estaban cerca la oyeran. La fuerza de sus palabras rompió el silencio y varias personas salieron de su estupor al mismo tiempo, parpadeando como si acabaran de ser arrastradas de vuelta a la realidad.Nervioso, Julien intentó hablar.—Espera, un momento. Yo…No llegó a decir mucho más antes de que otra figura apareciera, corriera hacia él y se lanzara al lado de Kiera para agarrarlo también del cuello.—¡Déjame ayudar!—¡¿Aoife?!—¡Yo también!—¡Evelyn!—Lo mismo digo.—¡¿Caius?!Antes de que Julien se diera cuenta, una multitud lo rodeaba. Todos parecían increíblemente enfadados con él mientras lo agarraban del cuello e intentaban estrangularlo. Como no esperaba semejante reacción, miró desesperadamente a su alrededor hasta fijar los ojos en Leon, que lo observaba en silencio._¡Ayúdame!_Al final, Leon sonrió y dio un paso hacia él.Los ojos de Julien se iluminaron en cuanto lo vio moverse._¡Como esperaba de mi caballero! ¡Al final no era tan inútil…!_—Si quieren estrangularlo, al menos háganlo bien. ¿Qué tal si los combatientes físicos se encargan de estrangularlo mientras los magos lo mantienen inmovilizado?Los ojos de Julien se abrieron de par en par al oírlo.Sin embargo, Leon no pareció preocuparse en absoluto y continuó dando órdenes.—Cuando lo estrangulen, asegúrense de bloquearle las vías respiratorias. Es importante que no pueda respirar.—¡¡¡…!!!