LTC - Capítulo 694
## Capítulo 694 — Regreso al Imperio \[2\]—Entonces, ¿dices que eras aquel tipo todo el tiempo?—…Eh, sí.Al llegar a Virith-Anash, antes de continuar nuestro viaje de regreso al Imperio, Delilah nos concedió unas horas de descanso. No se debía únicamente a su amabilidad: algunos cadetes también necesitaban tiempo para recuperarse de la larga teleportación.Yo estaba bastante bien, aunque sentía algo de náuseas.La teleportación a larga distancia suponía un gran desgaste para el cuerpo. Solo podía imaginar cuánto habría tenido que soportar el de Delilah._¿Estará bien? Seguro que sí. No mostró ninguna reacción importante. Pero ¿y si…?_Antes de darme cuenta, me encontré preocupándome por ella. No podía evitarlo.En general…Aquellas horas también me vendrían bien.Pero todavía quedaba un problema.—Entonces, ¿también eres ese raro de Lazarus al que la gente llama mercader pirata?—¿Te hiciste pirata?…El repentino aluvión de preguntas comenzaba a agotarme. El reencuentro emotivo que había esperado nunca se había producido. En su lugar, primero me habían estrangulado y después me habían recordado de golpe mi estancia allí.La época en la que había sido Lazarus, el mercader que, de algún modo, había terminado convirtiéndose en pirata y en una especie de leyenda en aquella ciudad._El que desafió a la Luz._Así llamaban a Lazarus.Solo pensarlo me hacía estremecer._Un momento, ¿cómo saben todo eso?_Aunque, ahora que lo pensaba, probablemente no fuera difícil averiguarlo.Al final, entramos en un bar más espacioso, donde todos los cadetes se sentaron a mi alrededor y me bombardearon con preguntas.—Kek.—…Kuk.Por supuesto, el tema seguía girando en torno a mis días como pirata.—Entonces, ¿qué hacías? ¿Ibas a otros barcos y te llevabas su botín?—Jaja, apuesto a que conseguiste bastante.—Sí, un montón de…En aquel instante, todos se detuvieron y sus sonrisas desaparecieron al comprender algo. Al ver sus reacciones, tuve un mal presentimiento y negué con la cabeza de inmediato.—No, no saqueé nada. Tengo mis propios principios.Me bastaba un vistazo para darme cuenta de que le habían echado el ojo a mi dinero. Pero no. No iba a dárselo.—Entonces, ¿qué hay de todos los huesos que vendías hace poco?Mis labios se crisparon al mirar a Leon.Cuanto más lo miraba, más inútil me parecía. Estaba a punto de abrir la boca y decir algo como «Debería haberte vendido», pero, al recordar cómo me había insultado en el pasado, la cerré apresuradamente._Claro, dirá que repito demasiado mis chistes, que no tengo gracia y todo eso…_Para que quede claro, no los repetía demasiado.…Y, aunque lo hiciera, daba igual. Lo importante era cómo los contaba, y yo los contaba de maravilla.Como mínimo, muchísimo mejor que Leon.—Entonces, ¿de verdad no saqueaste a ningún pobre desgraciado? Si no tenías dinero, ¿cómo sobreviviste? No, ¿cómo llegaste aquí antes que nosotros?Ante la repentina pregunta de Aoife, el ambiente quedó en silencio.—Es verdad, ¿cómo llegó antes que nosotros?—…No tiene ningún sentido.Miré a todos y, al ver la confusión en sus rostros, respondí con bastante rapidez.—En realidad, estaba en una misión secreta.Llevaba tiempo pensando en cómo explicarles lo sucedido, pues sabía que acabaría reuniéndome con ellos. La respuesta era sencilla.—La canciller me envió a explorar la zona antes de que llegaran ustedes. Formaba parte de mi misión de graduación. Me mandó primero porque, como Estrella Negra, mi evaluación es un poco diferente.—Ah, tiene sentido.—…Claro. ¿Cómo no se me había ocurrido?Muchos de los cadetes se creyeron la excusa y chasquearon los dedos al comprenderlo. Por supuesto, solo quienes desconocían mi supuesta «muerte». Los que lo sabían me contemplaban en silencio, con las miradas clavadas en mí.Solo pude fingir que no veía sus expresiones mientras hablaba con los demás.Sin embargo, al contemplar a todas aquellas personas que me hablaban y me hacían preguntas, algunas sonriendo y otras riendo, no pude evitar sentir que la escena era extraña._En mi primer año, ni en mis sueños más disparatados habría imaginado que esto pudiera suceder._Recordé mi primer año en aquel mundo.Probablemente había sido la época más difícil. Durante aquellos días, sentía que el mundo entero estaba en mi contra y que tenía que luchar contra él para sobrevivir. Me había cerrado a todo lo que me rodeaba y me había concentrado únicamente en mí mismo.Pero entonces…En algún lugar, en algún momento, todo había cambiado.Los cadetes ya no parecían tenerme miedo. Yo tampoco temía relacionarme con ellos ni me oponía a hacerlo. Al ver sus sonrisas relajadas mientras conversábamos, comprendí cuánto había cambiado todo desde el primer año.¿Habían cambiado ellos o había cambiado yo?_Quizá los dos._Fuera como fuera, aquello era… bastante agradable.—Ugh.Aunque el ambiente fuera agradable, terminé agotado cuando llevábamos cerca de dos horas allí. Sentí que comenzaba a dolerme la cabeza, me excusé y salí del bar para pasear por la ciudad en la que había vivido durante un tiempo.Los recuerdos de mis días como Lazarus resurgieron mientras recorría el bazar, ahora mucho más tranquilo que antes, hasta que terminé deteniéndome frente a un lugar familiar.—Aquí trabajé durante un tiempo. Lo llamé Grupo Mercantil de la Cámara Gris. Vendí muchas cosas.—…Así que sí ganaste bastante dinero.—Lo perdí todo.Sentí que mis labios se curvaban y me volví para encontrarme con unos ojos grises clavados en mí. Aunque su aspecto era algo distinto porque estábamos en el exterior, sus ojos seguían siendo los mismos, al igual que su voz.—Deduzco que estás aquí porque no te ha satisfecho la respuesta que di antes.—¿La de que estabas aquí en una misión secreta?—Ja.Solté una risita suave.—…Deduzco que he acertado.Bueno, no me sorprendía. La excusa no había sido precisamente brillante y, conociendo a Leon, probablemente quisiera saber por qué había tenido que fingir mi propia «muerte».Pensé en contarle la verdad, pero…_No lo sé._Leon. Leon… Recordé que su nombre era Noel al revés y todo lo que Noel había hecho por él en el pasado. Desde enseñarle hasta guiarlo, en cierta medida.Sabía que Noel no lo habría llamado Leon ni lo habría guiado sin ningún motivo.Tenía planes para él, y yo no sabía muy bien qué pensar al respecto._Quizá debería preguntárselo a Noel cuando regrese._Pero que Noel me diera una respuesta era una cuestión completamente distinta.Aquel cabrón…—No. No me interesa saber lo que hiciste.Sorprendentemente, Leon negó con la cabeza y me hizo alzar una ceja.—¿No te interesa?—No, la verdad es que no.Se rascó un lado del cuello antes de continuar.—Seguramente tengas tus motivos, y yo he estado bastante ocupado últimamente. La vida de un príncipe no es tan sencilla como podría parecer.—Ah, claro.De repente recordé su otra identidad._Claro, claro. Es un príncipe, ¿verdad?_—Mucha política e intentos de asesinato. La vida sin ti ha sido bastante agitada. Podría decirse que este viaje a la Dimensión del Espejo ha sido una de las épocas más relajantes de mi vida.—¿Ah, sí?Supongo que me alegraba por él.—En ese caso, ¿quieres volver a ser mi caballero?—No, que le den a eso.—Eso…No hubo ni un rastro de vacilación en su voz.Aquello…Me dolió un poco._No es como si lo hubiera tratado mal ni nada parecido._Salvo por algún comentario ocasional de «Te venderé», sentía que lo había tratado bien. Quien lo trataba mal era el otro Julien.—Aunque quisiera ser tu caballero, ahora que se ha revelado mi identidad, es imposible. Pondría patas arriba el Imperio Verdeante. El caos sería bastante grande y…Leon se detuvo a mitad de la frase y se tapó la boca mientras me miraba.—Ahora que lo pienso, suena bastante entretenido.Sus labios se curvaron ligeramente y yo retrocedí un paso._¿Qué demonios está pasando?_Había pensado que no había cambiado durante mi ausencia, pero desde luego que lo había hecho. Al verlo imaginar el posible caos que provocarían sus acciones, comencé a tener un mal presentimiento.—Oye…Leon me miró y sus ojos brillaron.—Pensándolo me…—Que le den.Lo interrumpí antes de que pudiera terminar.—Estás despedido.—Ni siquiera estoy contratado.—Da igual. Estás despedido. Ni se te ocurra.—Tsk.Leon chasqueó la lengua y los dos nos detuvimos. Poco después, sonreímos.Bueno…Solo durante un instante, porque enseguida hicimos una mueca de vergüenza.—…Ukh. Nunca más.—Sí.Cuando terminamos, regresamos junto al grupo y poco después nos dirigimos al lugar de encuentro, donde nos esperaba Delilah. Estaba algo apartado de la ciudad, en una zona más desolada junto al acantilado, donde todavía se oían las aguas embravecidas del Mar Carmesí golpeando la roca. Mientras permanecía junto a los demás, vi que su mirada se detenía en todos menos en mí. Entonces chasqueó los dedos.—¿Están todos preparados?Varios asintieron en cuanto hizo la pregunta. Algunos cadetes palidecieron y otros incluso se llevaron las manos al estómago.No es que a Delilah pareciera importarle. Levantó la mano de repente y chasqueó los dedos.¡Chas!Uno a uno, los cadetes comenzaron a desvanecerse ante mis ojos. Contemplé la escena, esperando a que llegara mi turno, pero, mientras desaparecían, sentí que el corazón se me hundía.Una sensación que se volvió inconfundible cuando todos se esfumaron y solo quedaron unos ojos de obsidiana mirándome directamente.¡Splash! ¡Splash!El estruendo del agua embravecida contra el acantilado resonó con más fuerza que nunca mientras contemplaba a Delilah.En aquel momento, una pregunta surgió en mi mente._¿Saltar o no saltar?_