LTC - Capítulo 7
**Capítulo 7: Estrella Negra \[1\]**La tensión en la habitación era sofocante.Sus ojos se sentían intensos. Como si pudieran tragarme entero en cualquier momento.Devorarme.Pero...Nunca aparté la mirada.Seguí mirándolo de frente. Sabía que no podía mirar hacia otro lado. Apartar la mirada significaba mostrar debilidad. No podía hacer eso.No cuando sabía que él podría matarme por ello.**Goteo... Goteo... Goteo...**La sangre seguía cayendo al suelo, interrumpiendo suavemente el silencio que parecía ansioso por envolver la habitación.Entonces,—¿Cuál es tu objetivo?Me hizo una pregunta.Una para la que no tenía respuesta.Objetivo... ¿Cuál es mi objetivo...?A mí también me gustaría saberlo.De pronto fui arrojado a esta situación, y todavía me costaba aceptar todo lo que me había ocurrido.¿Por qué estaba aquí...? ¿Quién era el responsable de todo esto? ¿Y por qué yo?Por ahora, mi objetivo era encontrar...—Respuestas.La razón detrás de mi situación.Y cuál era el propósito final de todo esto.—Lo que quiero son respuestas.Lo repetí. Casi como una afirmación para mí mismo. Tener un objetivo era importante. Servía para no perderme en el futuro.—¿Respuestas?Frunció el ceño, y la presión sobre mi cuello disminuyó. Parecía estar pensando profundamente, y cuando volvió a mirarme, preguntó:—¿Qué clase de respuestas buscas?—¿Quién soy?—¿Hm...?—¿Dónde estoy? ¿Quién eres tú? ¿Qué es este lugar? ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál era el objetivo de ponerme en este sitio?Lancé una pregunta tras otra. Su expresión cambió poco a poco con cada una, y antes de darme cuenta, la espada ya no estaba contra mi cuello.Por primera vez, sus ojos no parecían tan intensos.—¿No poseíste su cuerpo por voluntad propia?¿Entonces la posesión de cuerpos era posible?—No.Sacudí la cabeza.—Estoy tan perdido como tú en este asunto.No estaría teniendo tantos problemas si supiera algo.—...Él permaneció en silencio, quizá contemplando mis palabras.Mientras tanto, caminé hacia la silla más cercana y me senté. Me sentía mareado. Con toda la sangre que había perdido y después de haber vomitado, no estaba en condiciones de seguir de pie.Apenas tomé asiento, algo brilló en mi visión.| Nv. 1 \[Miedo\] EXP +0.5%Una notificación familiar.Sentí ganas de reír, y mis labios se curvaron suavemente. ¿Qué clase de broma era esta?La habitación volvió a llenarse de tensión.Giré la cabeza, y esos mismos ojos grises me miraban de vuelta. Parecía extrañamente rígido.—No voy a morderte.—...¿Cómo sé que no estás mintiendo?¿Mintiendo?Apoyé la mejilla sobre mi puño.—Ni idea.Y me encogí de hombros. Realmente no podía hacer nada si él no me creía.Si yo estuviera en su posición, tampoco me habría creído. No solo desconocía cómo funcionaban las cosas en este mundo, sino que la pérdida de sangre hacía difícil mantener la mente clara.Aun así, bajo aquellas circunstancias, al mirar al hombre frente a mí, entendí algo.—Tú ya sabes que no estoy mintiendo.De alguna manera.De algún modo... tenía la sensación de que él ya sabía que no mentía. ¿Cómo? Por la expresión que estaba haciendo.Era bastante fácil de leer.—...Su silencio me sirvió como una confirmación.Había algo que no me estaba diciendo.Pero no presioné por una respuesta.—Jaaa...No podía permitírmelo.Mantener la cabeza fría empezaba a volverse difícil.—¿Y ahora qué? ¿Qué vas a hacer?Al escuchar su voz, levanté la mirada hacia él.—...No lo sé.No estaba en condiciones de pensar demasiado.Además, sabía muy poco sobre este mundo. Necesitaba conocer más antes de tomar una decisión. Las prisas solo traen errores...—Ya veo.Pareció satisfecho con esa respuesta.Una vez más, la habitación quedó en silencio. Aproveché ese momento para cerrar los ojos y descansar. Pero justo cuando lo hice, volví a escuchar su voz.—Julien era arrogante. No muy talentoso. Y odiaba a los plebeyos con cada fibra de su ser...¿Ah, sí...?Sonaba como un tipo increíble.—Tu forma de actuar es demasiado distinta. Cuando llegue el momento en que te encuentres con alguien relacionado con el Julien anterior, el hecho de que no eres él quedará expuesto fácilmente. Para mí no fue difícil. ¿Qué tan difícil crees que será para otros?Eso ya me lo imaginaba.—Pero...Alargó la frase lo suficiente para captar mi atención.¿Pero?—Puedo ayudarte.Su tono bajó.—Déjame usarte.Y abrí los ojos.Nuestras miradas se encontraron.—A cambio, yo dejaré que me uses.El Instituto Haven, más conocido como \[Haven\], era la “Academia” más prestigiosa y reconocida del Imperio.Por esa razón, las admisiones eran extremadamente difíciles. Algo apropiado para un instituto de semejante renombre.Con tal reputación, no existía segregación social entre plebeyos y nobles. Sin embargo, entre el personal había un consenso.Y era que los plebeyos no eran iguales a los nobles.Pero no por razones absurdas como la pureza de su linaje o su origen. Tenía más que ver con la ley del Imperio.Los plebeyos solo tenían permitido practicar maná a partir de los diecisiete años.Para mantener su autoridad dentro del imperio, la familia real —la Familia Megrail— prohibía estrictamente que la gente común practicara maná antes de alcanzar cierta edad.Lo mismo aplicaba para los nobles.A diferencia de los plebeyos, los individuos de la nobleza podían practicar maná desde una edad más temprana. Sin embargo, existía una restricción de edad que variaba según su estatus noble.Solo el linaje directo de la Familia Megrail tenía permitido practicar maná desde el nacimiento.Por eso era normal que alguien del linaje Megrail ocupara el primer lugar cada vez que uno de sus descendientes ingresaba a Haven.Y aun así...—¿Estás diciendo que hay alguien más adecuado para ocupar el primer puesto? ¿No solo uno, sino dos?**Pasar de página—**Un guante negro pasó delicadamente una página. El movimiento, aunque simple, transmitía una fluidez extrañamente elegante.—Esto será algo inédito para nuestro instituto. Que un noble de bajo rango sea elegido como la Estrella Negra... Me pregunto si alguna vez ha existido un precedente así en el pasado. Y no solo tenemos a un candidato de ese tipo, sino a dos...La Estrella Negra.Un título otorgado al mejor ingresante de cada año académico.Sin excepción, todos los que recibían ese título terminaban convirtiéndose en figuras influyentes dentro del Imperio.Era una posición importante.—...Tiene que hacerse.Una voz clara respondió.El tono sonaba extrañamente tranquilo. Como si quien hablaba estuviera tratando un asunto trivial.Pero no era un asunto trivial.Al menos, Atlas no lo veía así.—Sin duda traerá muchos dolores de cabeza. No solo para mí, sino también para él...Esa posición no solo simbolizaba estatus.También servía como referencia.Alguien a quien los cadetes debían admirar y esforzarse por alcanzar.Una meta.Atlas Megrail suspiró mientras se quitaba las gafas, revelando sus ojos amarillos, un símbolo distintivo de su linaje directo con la familia Megrail.—Si no puede soportar la presión que viene con ser la Estrella Negra, me temo que...—Eso no será necesario.\[Julien Dacre Evenus\]\[Leon Rowan Ellert\]Delilah observó los dos perfiles frente a ella. Recordó lo que había ocurrido en la sala de examen.**Toque—**Su dedo se deslizó hacia uno de los perfiles.—Él no es alguien que vaya a sentir presión por algo tan trivial.Estaba segura.Después de todo.Lo había visto en persona.**Deslizar—**Y empujó su perfil hacia adelante.—La Estrella Negra.\[Julien Dacre Evenus\]—Solo puede ser él.**Shhh—**El agua fría caía desde arriba, cada gota picando al entrar en contacto con mi piel.Mi corazón latía con fuerza, pero permanecí inmóvil bajo aquel chorro helado. Me aferré a mi compostura, dejando que la sensación me envolviera mientras permitía que mi cuerpo fuera consumido por el frío.Bajo la ducha, una tranquilidad inusual cayó sobre mí, vaciando mi mente.En aquel breve instante, saboreé una pequeña muestra de libertad, por fugaz que fuera.Mi cuello y mi antebrazo ardían.Pero bajo el frío del agua, el dolor parecía insignificante.**¡Clic—!**La fugaz sensación de libertad desapareció en cuanto la ducha terminó, y el peso de la realidad volvió a caer sobre mí.“Úsame...”Solo había pasado una hora desde que me separé de él y, aun así, se sentía como si aquella conversación hubiera ocurrido hace apenas unos momentos.—Me pregunto si tomé la decisión correcta.Estudié el reflejo frente a mí.Cada aspecto parecía cuidadosamente esculpido, desde la simetría del rostro hasta la profundidad de los ojos y la definición de la mandíbula. Era perfecto.Y aun así, lo odiaba.—Emmet Rowe.Murmuré en voz alta para escucharme a mí mismo, mientras mis manos se aferraban en silencio a los bordes del lavamanos.—Veinticuatro años. Hombre. Vendedor. Hermano. Y paciente del Hospital San Burrough.Ese era mi verdadero nombre, mi verdadera identidad, quien yo era.No podía olvidarlo.—No debo olvidarlo.Este mundo no era mío, y este cuerpo tampoco. Ambos me eran ajenos. Este mundo no me pertenecía, así como yo no pertenecía a él.Necesitaba una respuesta.Una razón para seguir manteniendo esta fachada.Y para eso...**Shhh—**Abrí el grifo del lavamanos y me lavé la cara con calma mientras el agua goteaba desde mi cabello.—Haré lo que sea.