LTC - Capítulo 70
**Capítulo 70 Experiencia laboral \[7\]**¡Wuuum!Las sirenas seguían sonando, y unos pasos resonaban a lo lejos.Yo permanecí sentado, mirando hacia la distancia.—....Estoy cansado.Apenas podía mover el cuerpo.Allá afuera, al otro lado, los guardias probablemente estaban luchando contra los reclusos que habían escapado.Conocía el plan gracias al profesor Bucklam, quien me lo había contado todo.Al menos, todo lo que él sabía.Cinco personas más estaban al tanto del plan.Todas parecían pertenecer a la misma organización.....La misma de la que yo también parecía formar parte.—Tú...Salí de mis pensamientos al escuchar cierta voz.Sin embargo, no giré la cabeza.Seguí mirando en la misma dirección.—....¿Cómo es que estás aquí?Al final, eso fue todo lo que logró decir.Casi me reí en ese momento.—Me gustaría preguntarte lo mismo.No, en serio.De verdad tenía curiosidad.—Eso no es asunto tuy—Se detuvo al darse cuenta de su propia hipocresía.Su expresión se desmoronó, y al final chasqueó la lengua.—Mi tía. Esa era mi tía.—....Ya veo.Finalmente, todo tenía más sentido.—.....—.....—.....—....¿Y?—¿Y qué?Me giré para mirar a Kiera, que tenía la boca abierta.Como si hubiera entendido algo, terminó murmurando algo parecido a:—¿Pueden creer a este desgraciado…?Solo pude escucharla porque no estaba intentando ocultar su voz.—Solo dije: “Me gustaría preguntarte lo mismo”.—No quise decir que pensaba contarte algo después de que tú hablaras.—Tú...Levantó el puño e inclinó un poco el cuerpo.Parecía que quería golpearme.Sin embargo, no me inmuté.Solo la miré fijamente.—¿Qué estás haciendo?Sus ojos rojos brillaron en la oscuridad mientras apretaba los dientes.—.....Ese puño nunca llegó a tocarme.Con un largo suspiro, se echó hacia atrás y maldijo.—Mierda.Negué en silencio con la cabeza y también me recosté.El cuerpo todavía me dolía, y mi maná se recuperaba muy lentamente.A lo lejos, aún podía escuchar golpes amortiguados.Parecía que la situación allá afuera era bastante intensa.—.....Eres bastante fuerte.Mis pensamientos fueron interrumpidos de nuevo por la voz de Kiera.—¿Fuerte?La miré y casi dudé de sus palabras.¿De verdad acababa de llamarme fuerte?Quise reírme.¿Fuerte?Como si lo fuera.Ahora mismo seguía siendo débil.La única razón por la que pude mantenerme al ritmo de su tía fue porque su maná llevaba sellado tanto tiempo que su cuerpo aún se estaba acostumbrando a moverse sin restricciones.Si no fuera por eso, me habría matado con un simple movimiento de dedo.Aun así...—....Gracias.Acepté sus palabras y no las negué.Así era mi personaje.—Ni una pizca de humildad, ¿eh...? Bueno, lo entiendo. Eres molesto, pero sí, eres bastante fuerte.Kiera terminó encogiéndose de hombros.—Así que sí...Luego se rascó un lado del rostro.—....Uh, sí.Ras. Ras.—Sip.Ras.—Cierto...Repitiendo las mismas palabras, luchaba por sacarlas de su boca.Confundido, seguí mirándola.Entonces terminó chasqueando la lengua.—Da igual, mierda. Solo quería decir gracias.—¿Gracias...?Me quedé desconcertado.Eso era lo último que esperaba que dijera.Ras. Ras. Ras.—Por matar a esa perr— a mi tía... Gracias por ayudarme.—....Incluso después de que lo aclarara, me costó encontrar palabras.Pensaba que había llegado a entender su personalidad, pero...¿Qué clase de situación era esta?Agradeciéndome de repente, de la nada...Sinceramente, nunca lo esperé.“Quizá es del tipo que es muy directa con sus sentimientos.”De las que dicen lo que piensan.Tenía sentido al pensarlo.Sin embargo, no la conocía lo suficiente como para estar seguro.Estaba a punto de decir algo cuando el rostro de Kiera se contrajo y se frotó ambos brazos.—Ah, mierda... Estás haciendo que me dé vergüenza de mis propios comentarios. Ugh, joder. Escalofríos. Solo siento escalofríos.Con ayuda de la pared, se puso de pie.—Da igual, me largo a la mierda.Sin mirar atrás, sus pasos resonaron por el lugar.Durante todo el camino, siguió frotándose los brazos mientras murmuraba “escalofríos” una y otra vez.A medida que su espalda se alejaba de mi vista, logré escuchar algunas palabras más de ella.—¿Dónde está mi cigarrillo cuando lo necesito? Mierda.La vi golpearse la cabeza a sí misma.—Eso fue jodidamente vergonzoso. ¡Ugh!—Esto...Miré la escena y, sin darme cuenta, terminé sonriendo de lado.Era divertido.Y de cierta forma...También era algo lindo.Sin duda, era un personaje único.Pero...—.....Desvié la mirada hacia el techo y, poco a poco, perdí la sonrisa.¿De verdad me estaría agradeciendo si supiera la verdad?—Haaa...Respiré hondo y cerré los ojos.Su tía...La persona que ella quería matar.Seguía viva y coleando.Lo sabía porque fui yo quien la ayudó a escapar.—Qué giro tan enfermo......El hecho de que fuera su tía era un giro retorcido que no esperaba.Si lo hubiera sabido, entonces...—Je.De repente me reí al darme cuenta.—....Probablemente habría hecho lo mismo.De eso estaba seguro.Al final, este era un paso necesario que debía tomar.“Quería dejar escapar solo al profesor, pero eso habría sido demasiado sospechoso.”Después de escuchar lo que tenía que decir, supe que, si él era el único que escapaba, mis posibilidades de conseguir lo que quería disminuirían drásticamente.Además, dado que ya no era profesor de Haven, su valor para la organización no era muy alto.Por esa razón, seguí su idea y salvé a la tía de Kiera.O más bien...—Le permití salvarla.La figura que detuve con los hilos no era otra que el profesor.Fue simplemente una actuación.....Una forma de hacerle creer a ella que él estaba de su lado.No estaba seguro del precio que tendría mi acción en el futuro.Si haría que Kiera se volviera contra mí.O si el profesor terminaría traicionándome.Pero...—Es necesario.Estaba solo.Necesitaba aliados.Personas que pudiera usar para ayudarme a descubrir los secretos de esta organización.Explotando la debilidad del profesor, logré ponerlo de mi lado.Sin embargo, ¿cuánta confianza podía depositar realmente en él?Lo único en lo que podía basarme era en su carácter.¿Era la misma persona que había visto en la visión?Si era así...—Vale la pena correr el riesgo.Ellos vendrían por mí.Desde el momento en que maté a Wesley en la **Dimensión Espejo**, su aparición era inevitable.Lo sabía.Y por esa razón, tenía que prepararme.Incluso si eso significaba fallar deliberadamente.**\[Rose Keline, maestra y enemiga de Kiera, ha sobrevivido y logró escapar junto con otros dos convictos. El futuro sigue la misma trayectoria.\]**Una notificación esperada parpadeó en mi visión.Luego apareció otra.**\[ ◆ Misión principal activada: Evita que las Calamidades despierten o mueran.\]****Aoife K. Megrail 1: Letargo****Progreso - 0%****Kiera Mylne 2: Letargo****Progreso - 2% + 7% ---> 9%****Evelyn J. Verlice: Letargo****Progreso - 0%**—.....Miré en silencio la ventana que apareció frente a mí.Fracaso.Mi primer fracaso.Sentí que el pecho se me apretaba al mirar ese **+7%**.Era una pérdida necesaria que estaba dispuesto a aceptar.Todavía no sabía nada sobre lo que implicaba la situación.Tampoco sabía qué ocurriría una vez que las barras alcanzaran el 100%.Lo más probable era que fuera algo malo para mí.Sin embargo...Estaba dispuesto a correr el riesgo y permitir que aumentara un poco.Al final, gané algo más valioso con mi decisión.Una base sólida.Estaba dispuesto a sacrificar beneficios a corto plazo.En un bosque remoto.¡Wuu— Wuuum!El aire se retorció, y dos figuras aparecieron de repente de la nada.Tropezando hacia adelante, lograron detenerse después de unos pasos.—Huuuu... Haa...—Esto es...?No eran otros que Rose Keline y Robert Bucklam.Todavía podían sentir el calor persistente del hechizo de Kiera, así que canalizaron maná de inmediato para enfriarse.Rose miró alrededor con confusión.Luego, como si se diera cuenta de que ya no estaban en la prisión, se giró hacia Robert y sonrió.—Parece que me salvaste.Recobrando el aliento, él logró decir:—.....Solo estaba siguiendo el plan.Miró el cristal roto en su mano.Era una reliquia de un solo uso que le permitía teletransportarse fuera de la prisión.La organización había pagado un precio enorme para ponerla en sus manos.También había otro recluso que había recibido la misma reliquia.Su trabajo era similar al suyo.Ayudar a los miembros de mayor riesgo a teletransportarse fuera.Ya era difícil para la organización conseguir que tuvieran acceso a las reliquias.Dárselas a los reclusos de mayor rango era casi imposible.Por esa razón, ellos dos habían recibido las reliquias.Su trabajo era escapar con ellos.—Mhh~ Bueno, aun así debería darte las gracias.Rose rompió el silencio que de repente se había apoderado del lugar.Frotándose las muñecas, que todavía estaban amoratadas, frunció ligeramente el ceño.—No voy a mentir, estaba pasándola bastante mal lidiando con esos dos.—Especialmente con ese chico.—Su estilo de combate... era bastante único.Recordando la forma en que el chico de antes había peleado, y la expresión inexpresiva que llevaba mientras la atacaba, Rose soltó una pequeña risa.—...Uno interesante.Esa fue su evaluación de él.—Muy interesante.Sin duda lo era.Pero...Rose miró alrededor e inclinó la cabeza.—¿Somos los únicos aquí? ¿Dónde están los demás?—No estoy seguro.Robert miró a su alrededor.Sus reliquias estaban configuradas con coordenadas similares.Por lo tanto, en teoría, ya deberían haberse teletransportado allí......Por lo que le habían dicho, el trabajo de ellos supuestamente era más fácil que el suyo.Por eso Robert se sentía confundido por la situación.“¿Pudo haber salido algo mal?”Esperaba que ese fuera el caso, pero respondió de otra manera.—Puede que algo los haya retenido.—Fui directamente hacia ti en cuanto pude, así que no pude ver nada.—Hm~La sonrisa de Rose se amplió.Parecía muy complacida.—En efecto, tu reputación como distinguido profesor te precede.—Tu sentido de prioridad es admirable.—Me considero afortunada de haberte tenido como ayudante.—Me aseguraré de contarle a la Dirección sobre tus contribuciones.—Estoy segura de que te recompensarán.—.....Gracias.Robert bajó la cabeza para expresar su gratitud.—Agradezco sus palabras.—No te emociones demasiado.—Solo pondré una buena palabra por ti.—Que obtengas algo de esto dependerá de “él”.—¿Quién...?Robert inclinó la cabeza con confusión.La sonrisa de Rose desapareció de repente.Luego, como si dos manos estuvieran apretándole la garganta, logró forzar unas pocas palabras.—....El que camina entre nosotros.