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LTC - Capítulo 98

La Llegada De Las Tres Calamidades — www.skynovels.net · All chapters

LTC - Capítulo 98

## Capítulo 98 El hombre sin rostro \[1\]El festival llegó a su fin.El departamento educativo de Haven tenía las manos llenas lidiando con las consecuencias de haber pospuesto los exámenes de mitad de semestre. Como los exámenes se usaban como medio para evaluar a los cadetes antes del reclutamiento, su molestia era comprensible.Cada año, los Gremios solo tenían una oportunidad para escoger a un nuevo recluta. Por esa razón, necesitaban elegir al correcto.Un error podía costarles su futuro durante los próximos años. Por eso era importante para ellos reunir tanta información y datos como fuera posible antes de que comenzara el reclutamiento.Al final, sin embargo, pese a sus protestas, Haven se negó a ceder y se mantuvo firme con su decisión.Por otro lado, había cierta noticia que empezaba a extenderse dentro del Imperio.**El Diario del Imperio — Última hora:****\[El enigma de la Mansión de Medianoche\]** ha ascendido para reclamar la codiciada calificación de 5 estrellas como la sensación teatral más reciente del Imperio.En una deslumbrante presentación en Haven, los jueces quedaron completamente cautivados por la obra. Llena de complejos giros argumentales y sorpresas, mantuvo al público hechizado de principio a fin.Sin embargo, si hubo una actuación que destacó por encima de las demás, sin duda fue la de la Estrella Negra de Haven, Julien Dacre Evenus. ¡Un candidato revelación para el premio Jovinc! ¿Será capaz de conseguirlo?—Huuu.Dejando el periódico a un lado, respiré profundamente.—El premio Jovinc...Me había enterado de su existencia hace apenas unos momentos. Al parecer, era un premio de actuación muy prestigioso. A medida que los clips de la obra empezaron a difundirse, mi voz también empezó a extenderse y, de repente, me había convertido en candidato para ganar el premio al “Mejor Actor de Reparto”.Era bastante agobiante.Sin embargo, al pensar en el dinero que recibiría por ganar el premio...—También pongo mi voto por él. Fue fenomenal. Una de las mejores actuaciones que he visto. Julien D. Evenus.Empecé a impulsar esa narrativa.“...Necesito el dinero, así que.”Deposité mi voto y lo envié a la oficina postal.Apenas estaba saliendo de la oficina postal cuando una figura apareció frente a mí. Los dos nos detuvimos al mismo tiempo.—...—...Durante un breve instante, se hizo el silencio.La primera en romperlo fue Aoife, quien alternó la mirada entre mí y la oficina postal.—¿Estabas depositando tu voto?—...Sí.—Oh.—...Bajé la mirada hacia la mano de Aoife, donde descansaba una pequeña carta. Por alguna razón, parecía estar jugueteando con ella. ¿Quizás estaba avergonzada por su elección?—¿Tú también vas a votar?—Uh, ah... Sí.Al ver cómo evitaba mirarme en todo momento, tal vez sí era cierto que estaba avergonzada por su elección.Estaba a punto de marcharme cuando ella preguntó:—...¿Por quién votaste?Mi rostro se contrajo ante su pregunta. Manteniendo la compostura, la miré directamente a los ojos antes de decir:—Por ti.—...¿Uh?!Como si no hubiera esperado tal respuesta, sus ojos se abrieron de par en par.—Sentí que hiciste un buen trabajo. Se nota que pusiste mucho esfuerzo en tu papel. Fue impresionante.—Uh, ah...Su cuerpo tembló apenas un poco y bajó la cabeza. No podía ver su expresión, pero aproveché ese momento para marcharme.“No es como si hubiera mentido...”Bueno, la parte en la que dije que había votado por ella sí era mentira.Pero fuera de eso, su actuación realmente había sido excelente. Pude ver que le había puesto mucho esfuerzo.No quería quitarle eso.“...Votaré por ella la próxima vez.”Si se presentaba la oportunidad.Incluso después de que Julien se marchó, Aoife permaneció de pie en el mismo lugar con la cabeza baja. Incluso ahora, seguía teniendo dificultades para entender lo que había sucedido.Al recordar su conversación anterior con él, Aoife se encontró apretando los puños.—Yo...Sus palabras. Eran una forma de reconocimiento.Un reconocimiento a sus esfuerzos. Eso hizo que su cuerpo se llenara de calor. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que se había sentido así. La alegría de saber que alguien reconocía sus esfuerzos.Aunque viniera de la persona más improbable, no, quizás precisamente porque venía de él, Aoife sintió que el cumplido tenía más valor.Él era claramente mejor que ella.Era la estrella de la obra y alguien que probablemente ganaría el premio.Que él le dijera que había votado por ella...—Jaja.Fue suficiente para hacerla reír. Especialmente cuando miró la carta en su mano.—Pensé que ella fue genial. Captó mi atención. Pongo mi voto por ella. Aoife K. Megrail.Al pensarlo ahora, era descarado de su parte. Que ella votara por sí misma...—...Pensé que nadie votaría por mí.Dada la actuación de Julien, pensó que se quedaría sin ningún voto.Pero quién lo habría imaginado...?—Haa.Mirando fijamente la carta, Aoife dejó escapar un largo suspiro.Se dio cuenta de lo descaradas que habían sido sus acciones. Aoife odiaba admitirlo, pero tenía que ser más madura con esto.—Él estuvo genial.Mucho mejor que ella.Y por esa razón...¡Riiiip—!Aoife rompió la carta en pedazos.—...Fue inmaduro de mi parte.Dirigiéndose a una mesa cercana, escribió una nueva carta. En ella, escribió:—El único ganador posible. Julien D. Evenus.Una vez terminó de escribir, dobló el papel y lo colocó en la carta, que luego entregó en la oficina postal.—Gracias por usar nuestros servicios.—...Al salir de la oficina postal, Aoife miró al cielo. Se sintió liberada. Para ella, el reconocimiento de su esfuerzo significaba mucho más que un solo voto. Especialmente si ese voto venía de sí misma.Al pensar en sus acciones, empezó a sentir vergüenza ajena de sí misma.—...Qué descarada.Que siquiera hubiera pensado en votar por sí misma...Aoife sacudió la cabeza.—Patético.Los días pasaron así.Con los exámenes acercándose, una atmósfera seria se apoderó de la Academia. El lugar que antes rebosaba actividad ahora estaba vacío, mientras que los campos de entrenamiento y la biblioteca se llenaban.Llegó al punto en que quedaron abarrotados. Esos lugares empezaron a volverse imposibles de frecuentar.Por suerte, yo estudiaba en mi dormitorio la mayor parte del tiempo.Durante las siguientes dos semanas, seguí la misma rutina.Asistir a clases, estudiar de vuelta en el dormitorio, entrenar mis hechizos y practicar con el libro de rango azul. Mi progreso no era precisamente rápido. Al menos, no comparado con cómo había sido en el pasado.Sin embargo, sin duda era mejor que nada.Más que nada, solo estaba esperando ver qué ocurriría cuando mi hechizo alcanzara el siguiente nivel.¿Evolucionarían? Y si era así, ¿cómo...?—Ugh.Estirando el cuerpo, me froté el rostro cansado y cerré el libro frente a mí.—...Se siente como si hubiera vuelto a mi trabajo.Había tantas cosas que necesitaba memorizar y entender. Era horrible, pero no tenía otra opción más que hacerlo.Los exámenes de mitad de semestre eran importantes.No solo porque fallar significaría la expulsión, sino porque los rangos serían reajustados. Eso significaba que muy bien podría perder mi posición como la Estrella Negra.No podía permitir que eso sucediera.La posición era muy importante. Aunque hasta ahora no había hecho mucho por mí, sabía lo importante que era el “nombre” para los Gremios y las organizaciones externas.Por esa razón, no tenía más opción que sumergirme en mis estudios y prácticas.—...Me levanté para estirar el cuerpo, pero de repente me detuve y miré hacia la esquina de la habitación.Allí descansaba una caja negra.Al pensar en la caja, fruncí el ceño. Había pasado un tiempo desde la última vez que la abrí. No, más bien, no la había tocado desde que llegué a Haven.Di un paso adelante, me dirigí hacia la caja y me agaché.¡Clic—!Con un “clic”, la caja se desbloqueó y levanté la tapa. Al instante, mi mirada se posó sobre la espada que descansaba en su interior.—...Ha pasado un tiempo.Cierto, todavía tenía la espada conmigo. La misma que me había atravesado el pecho la primera vez que llegué a este mundo.Aún no entendía por qué había ocurrido eso, ni por qué razón la espada había estado incrustada en mí, pero si había algo de lo que estaba seguro, era de que la espada era importante.—...Pasé los dedos por su superficie y pude notar lo afilada que era.—Es una espada de muy alta calidad.Eso era evidente a simple vista.Coloqué la mano alrededor de la empuñadura e intenté levantarla, pero...—...Hmm.Era pesada. Realmente pesada.—Ugh.Necesité ambas manos solo para poder levantar la espada.—Qué demonios...No recordaba que fuera tan pesada.—Ugh.Cuanto más intentaba moverme con la espada, más me costaba. ¿Cómo podía una espada ser tan pesada?Al final, incapaz de sostenerla por más tiempo, mi agarre falló y la espada cayó al suelo con estrépito.Clanc. Clanc. Clanc.—Haaa... Haaa...Recuperando el aliento, miré la espada con el ceño fruncido.¿Cómo podía alguien sostener una espada tan pesada?—¿Esta es la diferencia entre un mago y un caballero?Si era así, me quedó claro que la espada no me sería de utilidad. En cierto modo esperaba que esto pasara, así que no me desanimé.—Hmmm.Pero entonces un pensamiento cruzó mi mente.—¿Qué pasaría si inyecto maná en la espada?¿Qué ocurriría entonces?No tardé en poner mis pensamientos en acción. Tomé la empuñadura de la espada y canalicé mi maná hacia ella.—¡Ha...!Casi al instante, la espada se volvió más ligera y fui capaz de levantarla. Solo lo había hecho para probar, pero no esperaba que funcionara.Fue una agradable sorpresa.—Esto es...Pero la sorpresa duró poco.Parpadeo.Con un solo parpadeo, mi entorno cambió. De repente, me encontré de pie sobre una llanura rocosa.El paisaje se extendía sin fin en tonos de un gris desolado, con formaciones irregulares que se alzaban y descendían como olas congeladas en la superficie de un océano turbulento.Arriba, el sol, aunque familiar, proyectaba una luz vacía, su brillo apagado por el pesado velo de melancolía que parecía envolverlo todo.Aturdido, miré a mi alrededor.—¿Qué es esto...?Parpadeo.Al parpadear de nuevo, me encontré de vuelta en mi habitación.Y luego...Parpadeo.De regreso en aquel espacio.Algo apretó mi corazón de repente, haciéndolo latir con fuerza. Mirando a mi alrededor sin parpadear, tragué saliva en silencio.—Qu-qué...Swoosh—La propia tela del espacio a mi alrededor empezó a retorcerse mientras una mano emergía lentamente detrás de mí y se aferraba a mi hombro.—...!Cuando giré la cabeza en esa dirección, mi corazón se detuvo.—Ah, esto...Con una amplia sonrisa, me miró.Como si la propia tela del espacio se hubiera envuelto alrededor de su rostro, contemplé a la criatura sin rasgos.Y...Ba... Dum. Ba... Dum.Volví a encontrar el latido de mi corazón.