Capítulo 1
Harper—¿Ya te enteraste de la última, amore? —me pregunta Alessandra cuando la veo en la sala de fotocopiadora—. El «dios supremo» tiene nueva asistente.
—¿Cómo? —respondo con el ceño fruncido—. ¿Tan rápido? ¿Y por qué no me dijiste nada, tonta?
—Pues sí, el señor Lancaster es más que eficiente —suelta una risita—. ¿Y cómo querías que te lo dijera? Esta mañana me desperté sin saberlo. Hoy recibí una orden directa «del cielo» para que la contratara sin más. Me sorprende que aún no lo sepas, porque en la empresa no se habla de otra cosa.
—Ay, madre —jadeo, anticipando el chisme que se viene—. Maldito señor Voss, me tiene trabajando como burra desde la mañana. No lo perdono ni por ser guapo.
—Es lamentable que ese bombón sea una pared de hormigón, porque si no yo...
—Debe ser gay o asexual —susurro con malicia—. En fin, nos vemos en el almuerzo para que me cuentes todo, ¿sí?
—Está bien, porque tiene pinta de que esa pelirroja es una…
—Una T/N —completo por ella, y ambas estallamos en carcajadas—. Dios santo, ¿cómo voy a madurar y abandonar las plataformas de lectura si esto viene a mí? ¿Te imaginas que nos aumenten el sueldo cuando ellos empiecen una aventura o se casen?
—Solo de pensarlo se me eriza la piel —dice estremeciéndose—. Debemos discutir esto en el grupo.
—Sí, pero no envíen mensajes ahora. A mi estúpido jefe le molesta que los celulares suenen en horario laboral.
—Está bien.
—Te lo digo en serio —le advierto con una mirada de halcón—. Si envían un mísero mensaje al grupo, me salgo de allí y hago que sus sueldos se reduzcan por alguna razón. Sabes que puedo hacerlo, aunque sea una simple auxiliar.
Mi amiga niega con la cabeza.
—No, no, lo que tú mandes. Es más, ahora mismo lo cierro —contesta, preocupada—. Mi dinero es sagrado.
Vuelvo a la oficina con las copias listas y una sonrisa. No adoro mi trabajo, donde tengo que verle la cara a mi homónimo de apellido, pero sí las situaciones extrañas que ocurren de vez en cuando en la empresa y que me ayudan en mi extraña novela de romance que pienso enviar a la editorial.
Tengo que dejar de ser un NPC antes de los treinta años. No puedo morirme sin que me pase algo interesante.
Y eso interesante debe ser ver mi libro tener éxito.
Antes de entrar en la oficina me detengo en seco. ¿Esas son risas masculinas? Me va a dar algo. Se supone que solo mi jefe está dentro.
Deben ser fantasmas.
Con el miedo oprimiéndome —o tal vez estriñéndome—, me acerco de puntillas y me asomo. Una mujer de larga cabellera roja bloquea justo el lugar del señor Voss, que sí parece estar presente, porque empieza a quedar con la chica para ir a comer.
¿Desde cuándo se ríe? ¿Y por qué me irrita tanto si suena a carcajada de hombre millonario?
—Sí, Adrian, vamos a comer hoy. Bueno, primero tengo que ver qué opina el señor Lancaster.
—De acuerdo, esperaré tu respuesta —dice él con amabilidad.
Me doy la vuelta y me apoyo en la pared, cubriéndome la boca. ¿Este hombre le va a jugar chueco al CEO? Este chisme sí que está jugoso.
Al oír que esa conversación va a terminarse, enderezo la espalda, acomodo las carpetas en mis brazos y espero paciente. La fragancia suave de la pelirroja me impacta cuando ella sale y se encuentra conmigo.
—Oh, debes ser Harper, ¿cierto? —me pregunta con un tono amable imposible de odiar.
—Eh… Sí. ¿El jefe te habló de mí?
—Vi tu placa en el escritorio —responde sonriente—. Mucho gusto, soy Annette, la nueva asistente del señor Lancaster.
—¿Debería hacer una reverencia? —bromeo y ella se ríe—. Es un chiste —agrego antes de extenderle la mano.
Sus uñas de color rosa están tan perfectas que me entran ganas de cortarme los brazos. Acabo de darme cuenta de que las mías son unas garras. Están limpias, sí, pero destrozadas por morderlas.
—Un placer, Harper. Espero llevarme bien con todos.
Una vez que se marcha, expulso todo el aire de manera abrupta. Parece que la diversión ha terminado; no habrá romance con el CEO, sino con el contador general corporativo.
—Señor Voss, ya regresé —le digo cuando entro.
Él no se inmuta y sigue en lo suyo. Darle igual a mi jefe es algo que nunca me ha importado… hasta el día de hoy. Seguro que observó a esa pelirroja desde todos los ángulos.
—Cierra la puerta y trae las copias —me ordena cuando doy un paso hacia mi escritorio.
«No sea flojo y mueva el culo usted», pienso con rabia mientras lo obedezco y fantaseo con lanzarle las copias a la cara.
—Aquí están, señor Voss —le digo al ponerle la carpeta en el escritorio.
Por primera vez en estas semanas que llevamos trabajando juntos, alza la vista hacia mí y me da la impresión de que se me voltean los órganos. Los rubios nunca han sido lo mío, aunque este tiene un magnetismo que me vuelve estúpida.
Esto no me pasa desde… No, la verdad es que jamás me ha pasado. Los dos únicos novios que tuve me causaron mariposas en el estómago, jamás fuego parecido a una úlcera estomacal.
—Tengo que consultarle algo, señorita Voss.
—Mientras no sean mis claves de cuentas bancarias o el correo, todo bien. No lo quiero deprimir —bromeo, pero él no se ríe y carraspeo—. Solo era un chiste, no vuelve a pasar. ¿Qué es lo que quiere preguntarme?
—¿Qué clase de flores le gustan a una mujer?
Toso un poco, lo que le hace levantar una ceja.
—¿Por qué me hace preguntas de índole personal, señor Voss? Usted me dejó claro hace dos meses que…
—No soy yo quien se lo pregunta, en realidad es el señor Lancaster —me confiesa—. Necesita averiguar…
—Podrían ser rosas —lo interrumpo, encogiéndome de hombros—. Si a mí me dieran rosas, me moriría.
Literalmente. No puedo olerlas porque no dejo de estornudar y ni hablemos de si las toco. La última vez que se me ocurrió, fui a dar al hospital.
Por eso prefiero las hortensias azules. Ellas son hermosas, no me hacen daño y son de color azul, el más hermoso del mundo.
—Anotado entonces —dice al abrir su agenda—. Gracias, señorita Voss.
El ojo me tiembla y me giro antes de que él lo note. Odio que tengamos el mismo apellido; eso me hace imaginar cosas que jamás van a pasar.
Aun así, no importa. Me gusta mi vida tal como está y observar de lejos lo que les sucede a los demás.
Lo último que necesito es complicarme la existencia. Quiero seguir acumulando tramas para mis libros que serán famosos.
***
Explicación de algunos de los términos usados en la historia.
T/N: "Tu nombre". Es una sigla que se usaba en novelas (generalmente fanfics) para que tú seas la protaonista. Ejemplo:
En lugar de poner "Harper llegó a la casa y se encontró con una sorpresa. Su cantante favorito sería su niñero en lo que volvían sus padres de su largo viaje" pondríamos "T/N (en mi mente pensaría Mary) llegó a la casa y se encontró con una sorpresa. Su cantante favorito sería su niñero en lo que volvían sus padres de su largo viaje".
La novela se basa en aquellos vídeos que me encontré en redes sobre lo criticadas que son las T/N por causar problemas a las personas a su alrededor.
NPC: En los vídeojuegos son personajes que están programados para ir conforme al guion, que no son manejables. Aquí los usamos básicamente para decir personas del fondo, sin importancia, extras en una trama principal.