PRÓLOGO
Alice.Escucho el grito de mi madre desde el otro lado de la habitación.
Al principio pienso que era uno de sus ataques de estrés por la boda, porque llevaba semanas gritando por las flores, la comida, la lista de invitados y absolutamente todo. Pero este se sintió diferente.
Seguí su grito casi corriendo y la encontré en la suite de Madison, estaba pálida y con un papel en la mano.
—No está —dijo—. Madison no está.
Y es ahí donde me doy cuenta la ausencia de la presencia de mi hermana. Se supone que a esta hora debería estar casi lista pero me percato de que el vestido de la boda seguía en el maniquí y todo estaba intacto, como si no lo hubiera tocado. Lo que si no estaba era su maleta. Sentí un nudo en el estómago incluso antes de que mi padre entrara al cuarto y tomara la carta.
La leyó en silencio y mientras más avanzaba, más serio se ponía.
—¿Que pasó con Madison?—las palabras por fin salen de mi boca.
Mi padre dejó caer la mano y me miró como si hubiera preguntado una estupidez.
—Dice que no puede casarse, que espera que podamos entender su decisión y que la perdonemos.
Mi madre empezó a llorar de verdad, tocándose el pecho.
—No podemos cancelar la boda —repetía—. No podemos, Robert, no podemos.
Yo no entendía por qué hablaban de eso como si fuera lo peor del mundo. Pensé que sí, que sería un escándalo, que la gente hablaría, pero nada más.
Hasta que mi padre habló.
—Tenemos un contrato con Sterling. Si la boda no se hace, perdemos el acuerdo. Y si perdemos el acuerdo, perdemos la empresa.
Ahí entendí que esto no era solo una boda.
Recordé escuchar a Madison en todos estos meses que nos salvaría, que nuestra empresa va a florecer y que le dará la vida a mis padres que se merecen.
Como también recuerdo aquella cena a la que fueron y me dejaron en casa.
—Nos vamos a la quiebra —sollozó mi madre.
Hubo un silencio muy largo en la habitación. Luego mis padres se miraron entre ellos y después me miraron a mí.
Y en ese momento supe que algo muy malo iba a pasar.
—Alice… —empezó mi padre—. Necesitamos de tu ayuda.
Nunca me gustó esa frase, porque siempre significaba que yo tenía que hacer algo que no quería. Instintivamente comienzo a rascarme, en un tic nervioso.
—¿Ayudar con qué? —sentia mi corazón latir con fuerza .
Mi madre se acercó a mí y me tomó las manos.
—Necesitamos que te pongas el vestido.
Sabía que quería decir pero aún así pregunté.
—¿Qué vestido?
—El vestido de novia —dijo mi padre—. Vas a casarte con Christian.
Senti como si un balde frío cayerá sobre mí.
—No —respondí automáticamente—. No, eso es una locura.
Madison era la más emocionada por casarse ¿Como de un día para otra cambio de opinión y desapareció?
—Alice, escúchame —suelta mi padre, ya sin paciencia—. Si esta boda no se hace, lo perdemos todo. La casa, la empresa, todo. Sterling puede destruirnos con ese contrato.
Mi madre empezó a llorar otra vez.
—Por favor, hija. Solo es la boda. Luego veremos qué hacer.
Luego veremos qué hacer.
Como si casarme con el prometido de mi hermana fuera algo que se pudiera arreglar después.
Él va a odiarme.Los miré a los dos y entendí que ya habían tomado la decisión, no había opción para mi.
Después de tanta presión no tuve de otra que acceder.
Una hora después estaba en la habitación de Madison mientras el personal me peinaba y me colocaba el velo. Haciendo todo rápido antes del caos.
Me mantuve callada mientras mis padres decían que era mi deber proteger la empresa y a mi hermana.
Como siempre.Unas horas después cuando ya empieza la boda , ya estoy en la iglesia con mi padre al lado, él se encuentra tranquilo mientras yo estoy que muero de los nervios. La música nupcial empieza a sonar y siento que las piernas me tiemblan. Mi padre me ofrece su brazo y las puertas se abren. Al final del pasillo estaba Christian Sterling, esperándome, sin saber que la mujer que caminaba hacia él no era Madison.
Camino todo el pasillo sintiendo que estoy por entrar al propio apocalipsis. Cuando me detuve frente a él, el mundo se frenó ante mis ojos. Solo estaba él con su porte y altura imponente, llevando un traje que le queda a la medida.
Me pierdo en sus ojos azules, porque no son comunes , son un azul eléctrico que enciende todo en mi. Estoy perdidamente enamorada de este hombre. Es simplemente perfecto recién afeitado y con el cabello peinado.
La ceremonia empieza y sigo las indicaciones de mi madre diciendo mis votos, Christian se tenso escuchando la diferencias de nuestra voces, pero no hubo reacción alguna, yo solo esperaba el momento que levantará el velo.
Y ese momento llegó.
—Puede besar a la novia.
Christian lo levanto lentamente.
Cuando me vio, su expresión cambió por un segundo. Su ceño se frunció, como si no entendiera lo que estaba viendo y luego su mandíbula se tensó.
Fueron dos segundos antes de que sonriera.
Pero la reconocí rápidamente como una sonrisa falsa.
Se acercó como si fuera a besarme, pero antes de hacerlo, susurró muy cerca de mis labios:
—Supieron engañarme, debo admitirlo. No lo veía venir —su tono no es para nada suave como el que lo escuchaba hablarle a mi hermana — trago saliva —Pero sonríe, no queremos que nadie sospeche.
Sentí que el corazón se me detenía.
—Esto apenas comienza, esposa.
Y me besó, con una ferocidad que no conocía de él.
Ese fue el momento en que entendí que casarme con Christian Sterling había sido el mayor error de mi vida.
***