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02. LA CENA

La Novia Sustituta 18+ — booknet.com · All chapters

02. LA CENA

Alice.

Aliso con mis manos el vestido azul marino frente al espejo, me enamoré de este vestido en cuánto lo vi. Es precioso y debo admitir que me gusta como me queda, sido ajustándome cada detalle mientras me aseguro que mi cabello este en su lugar. Me pongo unas joyas y por primera vez me siento un poco segura.

Al terminar bajo las escaleras y me encuentro con toda la familia reunida en el salón. Mi madre me mira de arriba abajo, frunciendo el ceño de inmediato.

—Alice, ¿qué es eso que llevas puesto? —preguntó, con esa esa mirada de desaprobación que siempre logra hacerme sentir pequeña—Se te ve fatal, vuelve arriba y ponte otro.

Mi padre no se molesta en mirarme, su decepcion es evidente, niega con la cabeza y sigue mirando el periódico. Por que sí, mi padre aún en estos tiempos modernos lo hace.

Madison por su lado finge no mirarme pero sonríe, y no son esas sonrisa que le da a los demás, es una llena de burla.

Ella va perfecta, con un vestido rosado y el cabello recogido en un moño elegante.

Se hace la desentendida hasta que finalmente decide acercarse.

—Ali, Tal vez deberías ponerte algo... —murmura con esa voz que parece inofensiva pero que está llena de intención —Algo que se ajuste más a ti.

Abro la boca indignada.

—Mamá, no hace esto para hacerte sentir mal, esto es por tu bien —frota mis hombros —No queremos que seas motivos de burla, te estamos cuidando.

Ya veo, no les gusta como me veo.

Como no tengo una figura esbelta como la de ella, con proporciones perfectas. Soy demasiado voluptuosa para su gusto.

Su supuesta elegancia no va acorde con mi cuerpo o toda yo.

—Si tan solo fueras tan compresiva como tú hermana, viviríamos mejor —suelta mi madre —Todo es un problema contigo.

—Mamá, ya hablamos de esto. Ali y yo somos muy diferentes —le toca el brazo y los ojos de mi madre se suavizan.

Suspiro.

—Bien, me cambiaré.

Madison sonríe.

—Tengo un vestido perfecto para ti.

Subo acompañada de mi hermana a su habitación. No tardo en cambiarme a un vestido color piel, suelto y muy diferente al anterior. No hace justicia a mi cuerpo, más bien parece un camisón para dormir.

Me hace cambiar también los tacones y reemplaza mi joyería de oro por una de plata.

—Es por tu bien —me repite.

Me pican los ojos pero no lloro, evito pensar y recordar que nunca estaré a la altura de mis padres, que por más que lo intenté nunca seré lo que desean.

Al bajar mi madre asiente y nos dirigimos a la salida, nos subimos a la camioneta y nos emprendemos hacia nuestro destino.

La cena se llevará al cabo en un restaurante de lujo, ya muchos invitados estaban en su lugar y hablaban entre si.

Los padres de Christian se acercaron primero a Madison, admirando su vestido y sobre lo hermosa que se veía.

—Madison, realmente luces radiante —comento la madre de Christian, sonriendo ampliamente—. Nunca había visto a una mujer como tú, mi hijo no se equivocó contigo.

—Concuerdo, querida. Se complementan perfectamente.

Madison respondió con una sonrisa encantadora, aceptando los elogios con una timidez que no tiene.

Mientras yo pasaba desapercibida, sentada a un costado. Ninguno de los padres dirigió una palabra hacia mí, saludaron a mis padres pero yo fui un cero a la izquierda.

Christian se acercó y le dio un beso en la mejilla.

—Hermosa como siempre —la guía a su asiento y se mantiene cerca de ella, atento a cada movimiento suyo.

Después de aquella gala, todo cambió. Vi como inicio su historia , como se intensificaron sus sentimientos y sus confesiones de amor. Los vi discutir y reconciliarse, planear viajes, fiestas, su futuro juntos. Los vi intercambiar regalos, sonrisas y gestos de cariño que yo solo podía observar desde la distancia.

Durante cuatro años lo he amado en silencio.

Durante cuatro años he sufrido por él.

Madison siempre estuvo un paso delante de mí. Ese encuentro hizo que todo lo demás pareciera irrelevante, de repente, yo solo pasé a ser su simple cuñada.

—Mira esos trapos que lleva —susurra una de las primas de Christian, sacándome de mis pensamientos—.¿Quien le dijo que eso se le veía bien?

La otra se ríe de acuerdo con ella.

Me encojo en mi asiento, sintiendo como me pica la tela de mi vestido, con una incomodidad creciendo dentro de mi.

Cuando todos terminan de felicitar a Madison y Christian, finalmente llega la comida y Christian se levanta y golpea suavemente el cubierto con la copa, atrayendo la atención.

—Querida familia Sterling y Baker, sean bienvenidos. Nos complace tenerlos a todos aquí—dijo—. Hoy es una noche especial para nosotros.

Todas las miradas se dirigieron a él.

—Queremos darles una notica y que sean testigos de ella.

Le ofrece la mano a Madison y ella la recibe, poniéndose de pie.

—Quiero anunciarles que contraeré nupcias con Madison baker.

Son ocho palabras.

Ocho palabras que rompen mi corazon.

El lugar rompe en plausos y felicitaciones.Los padres de Christian volvieron a acercarse, felices de su unión.

Mientras todos celebraban yo apretaba mis labios y cerraba las manos debajo de la mesa.

No es justo.

Yo lo vi primero.

Yo lo vi primero, pero el se enamoró de ella.

Los protagonistas de este espectáculo se dan un beso, y no un toque de labios apenas, se besan con profundidad , demostrándose el amor que se tienen.

Provocando que la daga se hunda más en mi pecho.

Nuestro encuentros se basaban en cortesía y educación, o conversaciones de el preguntando sobre las cosas que le gustaban a Madison para un regalo.

Mis padres la abraza y le besan la cabeza, orgullosos. Felices de su pronto matrimonio. Lo hacen de una manera que nunca lo harán conmigo.

Todos celebran felices mientras yo sigo en mi lugar pareciendo la hermana resentida que envidia todo lo de su hermana.

Y me duele que tal vez sea así.