03. PREPARATIVOS
Alice.Los meses previos a la boda son un caos total. Madison y mi madre parecen no tener un minuto de descanso, se la pasan gritando, dando órdenes, yendo de aquí para allá revisando todo y las visitas interminables se repiten, ya sea en nuestra casa o en otros lugares, cada día parece más estresante que el anterior.
Mi padre, como siempre, opta por mantenerse al margen y pasar su tiempo en la empresa.
—
Estas son cosas de mujeres —fue su única respuesta.Ahora estamos en el salón de eventos, organizando algunas cosas. Ni sé qué hago aquí.
—Sí, quiero que los centros de mesa sean rosas blancas y lirios del mismo color, esos me encantan.
La organizadora se encarga de anotar en su tableta todo lo que mi hermana le dice, ahora pasan del tema de los centros de mesa a la comida.
—La familia del novio pidió exhaustivamente comida vegetariana para algunos de los miembros.
Madison rueda los ojos.
—Ugh.—suspira —Haz lo que dicen.
Escucho en silencio antes de que mi madre se me acerque
—Alice, hay un repartidor afuera. Ve y recibe el paquete —me ordena—. Y ten mucho cuidado, no quiero que tu torpeza arruine lo que hay dentro.
Asiento y salgo enseguida. Afuera el repartidor me entrega la caja sin pedirme firma. Es más grande de lo que esperaba, alargada y algo rígida, la cargo con cuidado, sosteniéndola por los costados. Es algo pesada así que en pasos grandes vuelvo al interior.
Cuando entro, todos se percatan de mi presencia por primera vez en un buen rato. La caja la coloco sobre la mesa, y Madison no tarda en acercarse. Con cuidado, abre el empaque, revelando su contenido.
Se trata de un cuadro, una fotografía de ella y Christian, tomada durante una sesión especial. Madison luce su vestido de novia, Christian su traje impecable, y se miran a los ojos con una intensidad llena de amor.
Mi estómago se revuelve al verlo.
—Oh, que hermosos son, querida —dice mi madre, admirando la imagen—. Perfectos como siempre.
—Lo sé, mamá —responde ella complacida.
—Alice ¿Recibiste el comprobante?—me pregunta mi madre.
Niego con la cabeza.
—No me dieron ninguna.
Ella se masajea la sien.
—No sé no porque confíe en ti, vives en otro mundo. —manda a una de las empleadas por él y me abstengo a decir que no firme.
Después de un buen rato vamos a la boutique por la prueba de vestidos, aunque en esa fotografía tenga uno ella aún no se decide, y pues ella hace lo que quiere.
Mi madre y yo la esperamos en el sofá, cuando sale a la primera le brillan los ojos, Finalmente llega el momento de probar los vestidos. Madison luce un hermoso vestido estilo princesa, con falda con vuelo y volumen. También tiene brillos integrados. Es increíble cómo se le ve ese escote de hombros caídos con detalles de pedrería. Ella gira haciendo que mi madre aplauda.
—Es precioso, maddie.
—Si mami , creo que este es el indicado.
Empiezan a charlar más sobre eso y eligen el velo que usara. En unos pocos minutos llegan las amigas de Madison.
—Vienen para probarse los vestidos de damas de honor —menciona.
Sus amigas la llenan de halagos diciendo lo hermosa que se ve, ya que también le muestra el vestido que usará después de la boda.
—Christian va a quedarse sin aliento cuándo te vea.
Ella se muerde los labios.
—Quiero impresionarlp y compensarlo todo lo que ha hechos por mi. No se imaginan lo mucho que me han consentido con todo esto de la boda.
—Oh dios, quiero algo así —dice una de sus amigas.
Todas ríen.
—Como ya las conozco, ya tengo sus vestidos ideales. Les va a quedar espectacular
Ellas los toman y los ven.
—Madison… ¿qué vestido voy a usar? —me atrevo a preguntar porque ya no hay ninguno.
Se supone que yo soy una dama de honor.
Ella me mira, inclinando ligeramente la cabeza, y sonríe con fingida tristeza
—Ali, verás, mis amigas lo pidieron con meses de antelación y no me pude negar. Son mis mejores amigas.
Y yo soy tu hermana.Sus amigas se ríen sultilmente pero hasta yo siento la burla.
—Ellas serán mis damas de honor pero yo te elegiré un vestido que te quedará perfecto ¿Bien?
No me queda más que asentir, aceptando siempre lo que me toca.
***
Mas tarde en casa madison habla de Christian por teléfono , la escucho reírse, hablar sobre temas de la boda, sobre lo mucho que se extrañan y bla bla bla.
—Me gustaría que estuviera allá.—murmura Christian.
—Pronto estaremos más juntos que nunca, cariño
Y decido mejor subir a mi habitación a que seguir escuchándolos, me envuelvo en las sábanas y no puedo evitar soltar algunas lágrimas .