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15. Ideas productivas

Los Hermanos Moore 18+ — booknet.com · All chapters

15. Ideas productivas

🔥🔥ARTHUR🔥🔥

Concentrarse en el trabajo es más difícil cuando ella se pasea de manera natural por toda la oficina, indicándonos nuestra agenda y recordándonos los eventos más importantes del día.

Estoy absorto en mi ordenador, sin embargo, es mentira que esté trabajando al cien por ciento. Mis ojos se desvían cada vez que esa puerta se abre y mi mente aprovecha para recordarme que estuve con mi cara entre sus piernas y que tuvo un orgasmo con mi ayuda.

Ella definitivamente es nuestra, no sé cuando le lleve aceptarlo con todo lo que conlleva, pero mientras más rápido lo haga, más rápido podrá estar a nuestro lado de manera completa. Una idea se me viene a la cabeza de repente mientras la observo reír con Amund, quien se encuentra encantado con ella, disfrutando de sus palabras mientras le lee algunas cosas directamente desde su tablet.

Si ella es nuestra por completo, no tiene sentido que vivamos separados… ¿Entonces cómo pasaremos tiempo equitativamente con ella? No solo la quiero para verla en los días y tener salidas juntos esporádicamente, la quiero a mi lado hasta en las noches y estoy casi seguro que mis hermanos piensan como yo, así como sé que no solo yo me quedé con la preocupación de que ese pequeño apartamento, aparte de que no es cómodo para todos nosotros, no es seguro para ella.

Se me enciende una idea y antes de llamarlos, saco mi teléfono para ubicar a mi asesor inmobiliario de confianza.

—Arthur, amigo mío. ¿A qué debo el placer de tu llamada? —me saluda a través de la línea. Mis ojos se ruedan involuntariamente. Él es mi asesor de confianza, pero desde luego que no es mi amigo.

—Quisiera agendar una reunión acá en mi empresa. Hoy —ignoro su saludo para hacer mi petición. Lo que menos necesito son aduladores y él es excelente en su trabajo, pero un gran jala bolas .

—Desde luego que es posible, todo por mi mejor cliente.

¿Se dan cuenta?

— Aja , hoy a las cinco P.M.

—¿Alguna petición extra que deba tener en cuenta? ¿Alguna idea de cómo desean el inmueble? ¿Un terreno en el corazón de New York para una nueva sucursal?

—Una mansión con todo incluido —es lo último que le digo antes de colgar el teléfono. Se me dibuja una sonrisa en el rostro y enseguida los convoco a una reunión acá por nuestro grupo privado. Enseguida sus ojos caen sobre mí con expectación, haciendo movimientos obvios para que les dé un adelanto de lo que sucede, pero me niego a hacerlo.

Me limito a alzarme de hombros para esperarlos.

Aleksander es el primero que entra, mirándome con duda.

—Detesto en serio esa manera tuya de ser —aclara, y yo sonrío sin responderle, y le indico que se siente en la silla frente a mí. La curiosidad se intensifica y cuando ya los tengo frente a mí, giro la pantalla de mi ordenador. Es una gran casa que me gustó mucho. Me puedo imaginar viviendo allí con ella.

—No quiero despreciarte, hermano, pero cada vez tus habilidades de comunicación están empeorando —Amund evidentemente no entiende—. ¿Una casa? ¿No te sientes cómodo en el edificio?

Yo chasqueo con fastidio y muevo mis manos al aire en reproche.

—Malditos, les estoy enseñando la casa en la que me gustaría que viviéramos con Athenea —les explico con una mueca hacia ellos, quienes ahora comprenden y se muestran, sorprendentemente, más interesados en lo que estoy mostrando.

—Pensaba que solo yo me sentía preocupado por saber cómo pasaríamos tiempo con ella. Que vivamos juntos me parece la mierda más perfecta del mundo —una sonrisa se marca en la perfecta hilera de dientes blancos de Aksel.

—Sin dudas esa es la solución perfecta. La cosa es buscar su comodidad, ¿no? Podrá tenernos a los cuatro en el mismo ambiente y en una gran casa, eso les encanta a las chicas, ¿verdad? —Amund, quien tiene serias habilidades de socialización, cuestiona. Mi hermano mayor, además de tener problemas para mostrar afecto, no suele conocer personas nuevas, al menos en eso nos parecemos. Él es más de no mantener contacto físico con los demás.

Pero con Athenea la cosa es diferente. Me doy cuenta de que no vive encima de ella por puro milagro, pero cada vez que puede, la estrecha entre sus brazos.

—Debemos pedir cita con el agente inmobiliario ahora mismo —Aleksander saca su teléfono, pero yo alzo mi mano hacia él, diciéndole, sin palabras, que se detenga.

Amo sacarlo de quicio y es evidente.

—Ya está hecho, viene a las cinco —les indico, juntando una serie de papeles que tenía sobre mi escritorio.

—Perfecto —dice Amund—. Procuren encargarse ustedes mismos de despejar su agenda, no quiero que Athenea sospeche algo, temo que sea muy pronto y la asustemos.

—¿Y cuándo estará listo el contrato? —alzo mi mirada hacia Amund, haciéndome la misma pregunta de Aleksander.

—Para las tres de la tarde ya debe estar listo e impreso, esperando por nuestras firmas y la de Athenea —asiento de acuerdo.

—Ya contacté al notario —Aksel se pone de pie—. Para que entienda de una vez por todas que esto es real y que el acuerdo tiene consecuencias reales para nosotros.

—Entonces, si el notario viene a las tres, quiere decir que para las cinco ella ya será nuestra bajo contrato, por lo que no creo que debería asustarle que estemos buscando una casa para vivir juntos —la lógica de Alexander me hace reír a carcajadas, mis otros dos hermanos también responden de la misma manera.

—Sí, anormal —Aksel responde—. Porque debe ser que es muy normal que unos hombres que apenas le pidieron para que fuese su novia… —se calla abruptamente, abriendo sus ojos y su boca, tapándola con dramatismo—. La cagamos —cambia de tema y yo me preocupo enseguida. ¿De qué está hablando?

—¿Ah? —bramo.

—Tenemos exactamente tres horas para pensar en una propuesta digna para nuestra chica. ¿Entienden? —la saliva me pesa como nunca al comprender. ¿Cómo es que pudimos ser tan bestias? Athenea merece lo mejor de este mundo y al no pedirle correctamente que sea nuestra chica la estamos privando de experiencias que quiero viva a nuestro lado.

—Aleksander, encárgate de conseguir todos los putos tulipanes existentes en Nueva York —Amund ordena con voz de mando.

Tengo que conseguir un caballo ahora mismo.

🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥

JAJAJAJAJAAJAJJAA

YA SABES ALEKSANDER, TODOS LOS TULIPANES DE NEW YORK.

¿TIENEN IDEA DE LO QUE ES ESO?

ALTO, ARTHUR BUSCANDO UN CABALLO JAJAJAJAJAJA

ESTOS HOMBRES SON RANDOM, OK?

LOCOS LOS TRAE

ESCRIBO EN MAYÚSCULAS PORQUE ME ESTOY RIENDO Y HABLO FUERTE JAJAJAJAJA

*LES RECUERDO QUE ESTE LIBRO ES UNA POSIBLE SUSCRIPCIÓN.