10: ¿Mosquita muerta?
10: ¿Mosquita muerta?
—Mamá, ya llegué.
Me quito los zapatos y los dejo en la entrada. Recién regreso de la ciudad, donde estuve en una reunión con una abogada para asesorarme con el divorcio y la partición de bienes. Estar en aquella oficina, hablando de una separación definitiva, fue terrible, porque ahora mismo todas las emociones están a flor de piel. Estoy confundida, herida, sin embargo, es evidente que no dejaré pasar un agravio así. Hay algo más que la infidelidad: es la decepción, esa imagen ya rota de Isaac no tiene reparación. Perdí la devoción de una manera tan inesperada que lo único que ha hecho el tiempo es hacer más sólida esa ruptura.
Voy hasta la cocina, donde escucho la voz de mi madre. Entro y suspiro.
¿Al final terminaré como cada mujer de mi familia? ¿Sola, cuidando de su propia madre hasta que envejezca?
—Hola, ¿regresaste? —pregunta distraida, mientras camino hacia la heladera y saco jugo de naranja para servirme. Está de espalda en la estufa—. ¿Dónde estuviste toda la mañana?
—Haciendo cosas —me encojo de hombros, desanimada.
Me quedo parada sirviendo el jugo frío.
—Mira lo que han dejado en la puerta esta mañana.
Al girarse frente a la estufa, quedo inmóvil con la boca abierta: sostiene en sus manos un bebé. No puede ser real. Parpadeo. Es Inna, está chupándose el dedo mientras mi mamá le calienta leche.
—No… —sacudo la cabeza—. ¿Estás bromeando?
Dejo la jarra con fuerza sobre la mesa. Apaga el fuego, noto que tiene todo casi preparado. Me quedo en silencio, sin saber qué está pretendiendo esa familia de mí.
—Han golpeado la puerta durante toda la mañana.
—Hubieras llamado a la policía.
Su ceño se frunce.
—Te dije que esa familia era un nido de víboras, uno peor que el otro. Si llamo a la policía, no servirá de nada más que para vivir todo el odio que te tienen —dice, y le pone la leche en el biberón.
—No es mi hija, no esperen que me haga responsable. La iré a devolver —exclamo, enojada.
—Sí, está bien, pero siéntate y come algo. La niña debe alimentarse también.
La quedo mirando como si de verdad me estuviera diciendo lo que acabo de escuchar. Sin embargo, me hace una seña para que me siente. Me bebo el jugo, aunque no siento su sabor dulce, sino uno amargo.
¿Qué debería hacer con esa niña? ¿Devolverla a la familia? No, seguirán enviándomelas, todavía no es una opción que sirva de algo. Isaac debe estar en recuperación, tampoco es para tenerlo en cuenta.
Me froto los ojos.
"—El señor Grayson sufrió un traumatismo craneoencefálico severo. Recibió el impacto de una rama de gran tamaño en la parte lateral de la cabeza. Perdió el conocimiento en el lugar del accidente. Los socorristas lo trasladaron aquí con signos vitales estables, pero con un cuadro de contusión cerebral."
"—¿Contusión? —repito en voz baja—. ¿Qué significa eso?"
"—Significa que el cerebro ha sufrido un golpe directo —explica el médico, y su tono se vuelve más cuidadoso—. Hay inflamación. Hematomas menores. Nada que requiera cirugía de inmediato, pero sí observación constante."
"—¿Va a estar bien? —pregunta Mary desde atrás."
"—Es pronto para decirlo —responde el médico—. El paciente está inconsciente, pero estable. Sus signos vitales son buenos. Eso es positivo."
Sé que después de eso todo siguió de forma estable, y lo último que supe era que ya estaba por despertar. Si hubiera sido unos días atrás, estaría a su lado, cada segundo, agonizando, esperando. Ahora no podía verlo, viendo cómo su familia intentaba apuñalarme una y otra vez.
Sin embargo, algo dentro de mí se apretujaba al pensar en que estuvo tan delicado, en una situación crítica, y que un nosotros se sintiera tan frío… y lejano. No recordaba alguna situación de nuestra relación que fuera así.
Ni siquiera cuando yo estaba estudiando en la ciudad, siempre estábamos en contacto, las visitas eran constantes.
Nunca fuimos extraños.
Levanto la cabeza para ver a la niña, que come con tanto hambre, aferrada a su biberón.
—¿Por esto que sostengo en mis brazos no quieres hablar conmigo al respecto? —pregunta, sentándose en una silla frente a mí.
—No quiero tener esta conversación ahora, mamá.
No se forma un silencio, se escucha el tragar de la bebé. Apoyo la cabeza en mis brazos, que están sobre la mesa. No quiero verla, no quiero que esté cerca.
—Cassy —siento una mano en la cabeza—. Sé que es duro, pero creo que esas mujeres lo están haciendo a propósito. Están jugando contigo y con la niña. Ahora deben estar regocijándose, pensando en la situación que estás viviendo. Lo pude notar en sus miradas, la maldad.
No levanto la cabeza, su tacto se aleja.
—No debiste agarrarla, mamá. Yo no tengo nada que ver con ella —me quejo en voz baja.
—¿Y qué querías? ¿Que la dejara en la calle? ¿Qué clase de persona horrible crees que soy? —hace una pausa y la escucho resoplar, enojada—. No somos esos demonios, ni esa clase de personas, y tú no eres así. No te crié de esa forma. Esta niña, con tan solo un par de meses de nacida, está viviendo un infierno también. Mira, se nota que tomaba pecho. ¿Y su madre? ¿Y su padre? Ahora lo que sientes no debería cegar tu naturaleza.
Me enderezo, entrecerrando los ojos.
—Sé que te gustan los niños y todo, mamá, pero escucha lo que me estás pidiendo. ¿Qué ser humano o mujer en esta faz de la tierra puede asumir tal responsabilidad? ¡No soy de hierro! ¿Crees que quiero ver…
—Ya basta, Cassy. La niña no tiene la culpa de lo que hizo Isaac ni su madre. Además, no te estoy diciendo que te conviertas en la suya. Solo no dejes que creas que eres débil, que estás llorando por los rincones del pueblo como una mosquita muerta. Levanta la cabeza y demuéstrale la clase de mujer que eres —murmura con seguridad.
¿Qué está diciendo?
—Mi hija agarrará a esta niña, se hará cargo hasta que Isaac se recupere, y después saldrás de ahí. Te alejarás de esa familia —sigue hablando.
Niego firmemente con la cabeza.
—Perdiste la razón. Primero, nunca he cuidado un niño. Y segundo, devolveré a Inna con quien sea —vocifero con rudeza.
—Bien. Tírala, déjala desamparada y que tu consciencia se pudra, como aquella vez que lloraste porque atropellaste a un conejo en un día lluvioso. ¿Lo recuerdas? Esa es mi hija, no la que tengo al frente, llena de ira y bronca, agarrándomela con una niña.
Me levanto de la silla, ya no puedo escuchar más.
—Además, sé que después de que te divorcies, te irás de nuevo… —murmura, y noto una pizca de tristeza en su voz—. Solo aguanta un poco. Eres fuerte, Cassy.
Mis ojos bajan a Inna, que se ha dormido con el biberón en la boca, y después a los ojos oscuros de mamá. En ese instante salgo de la cocina.
No puedo hacerlo.
Yo simplemente no puedo hacer lo que ella está sugiriendo, es demasiado para mí.
* * * *
Estaciono el coche. La última vez que estuve en esta casa me encontraba tan rota que apenas podía respirar, salí corriendo y ahora… regreso con la bebé que me hizo irme.
Después de una tarde de sueño, decidí que encontraría a la madre, después me divorciaría y al final me iría. Esos son mis planes. Necesitaba que Inna se quedara con alguien que la cuidara. Al final, no sabía en qué circunstancias su madre la había abandonado. ¿Y si no fue así? Tenía que recolectar información y, si no, la dejaría en una casa de acogida. Alguna familia querrá cuidar a la bebé.
Aunque no estoy tan segura de que Isaac esté de acuerdo con eso… Pero si su familia no se hace cargo mientras él está enfermo, ¿quién lo hará? Yo, ni en sus sueños más húmedos.
Me bajo con Inna en brazos, vamos un paso a la vez. La niña creo que ha sido agarrada por tantos brazos desconocidos que ya no reacciona, y creo que es muy triste.
Sí, demasiado, diría.
Le sostengo la cabeza entrando por la puerta, camino suavemente, todo está igual y es tan familiar. Mi pecho se oprime. Me sobresalto al escuchar unos pasos, y de pronto me encuentro frente a frente con Nancy. ¡La enfermera del hospital! ¿Qué hace aquí?
Sonríe de forma nerviosa.
—Hola, señora Greyson. Estuve llamando a su celular toda la mañana y la tarde —dice, con su uniforme puesto.
—Sí, estoy sin celular. No he ido a la oficina y lo dejé ahí olvidado —me disculpo. Dejo el bolso de Inna sobre el sofá—. ¿Fue dado de alta Isaac?
—¿No se lo han dicho? —mi ceño se frunce ante su pregunta—. Sigue en observación, su cerebro tiene inflamación, pero él pidió regresar. Así que haremos los cuidados correspondientes aquí: darle medicamento, el seguimiento y los cuidados. El doctor vendrá cada mañana hasta que se recupere.
No esperaba que la situación de Isaac se viera tan grave. Supongo que por eso está Nancy. Analizo la cartera que cuelga de su hombro y su postura.
—Mi turno comienza a las nueve, hasta que venga el doctor —dice, avergonzada.
—Está bien. Su madre debe estar por llegar —informo, dejando a Inna con cuidado en el sofá, poniendo algo para que no ruede hacia el piso y se caiga.
—He intentado comunicarme, pero nadie ha respondido —todo lo que dice lo hace de una forma extraña, como si le avergonzara decirlo. Debe ser una broma—. El señor Grayson está durmiendo ahora.
—Entiendo. Me quedaré hasta que venga su madre, no te preocupes —sonrío con frialdad.
Malditas… Las odio.
—Gracias. Te he dejado todo con indicación, desde los medicamentos que debe tomar con su horario respectivo. Cuando regrese, haré el resto, señora Grayson —comienza a caminar hacia la puerta y se detiene, girándose—. Por cierto, no sé si le han dicho, pero su memoria por el momento es algo confusa. Asegúrese de que no reciba demasiados estímulos intensos, o podría perjudicar su memoria a largo plazo.
—¿Él perdió…?
—No, no, tranquila… Solo tiene confusión tiempo-espacial y algunas lagunas, pero en cuestión de horas o días ya volverá a la normalidad. Es causa de la hinchazón, muy común en contusiones como las que él presenta —aprieta los labios angustiada—. Si ocurre algo, me llaman. Estaré atenta.
Abre la puerta. Me acaba de dar algo muy útil.
—¡Gracias!
Si él está así, significa que yo puedo… investigar. ¡Sí! Contengo la respiración ante la idea que surge dentro de mí. Sacarle información ahora suena sencillo.
Me despido de Nancy con una sonrisa.
Tengo un par de horas antes de que llegue esa harpía, así que aprovecharé. Y cuando esa mujer regrese, me iré de esta casa, dejándole a Inna y a su adorable hijo.
Voy a averiguar todo: desde el momento en que comenzó a verme la cara de estúpida hasta las horas previas en que tomó la decisión de traer a la bebé a la casa. Recolectaré la mayor información posible y después la presentaré ante la abogada.
* * * *
¿Qué será que encontrará ahora Cassie?
Lei cada uno de sus comentarios, desde lo de Billy, el ADN, la posibilidad de suplantación TODO... Solo quiero decir una cosa, esto apenas comienza..
Algo de las actualizaciones, a veces pueden ser días seguidos, otros días por medio... Pero estamos activa, así que no se preocupen, aunque recuerden que algunos cap booknet no avisa con notificación, así que esten pendiente.
Continuará...