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Love, Death, Distraction (Spanish Fanfic) — fanfic.es · All chapters

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El viento azotaba la cima de aquel alto rascacielos en la ciudad de Seul, lo que se podía distinguir del mundo no eran rostros o voces, solo luces brillantes que se extendían kilómetros sin parar y el incesante parpadeo de los autos que encendían o apagaban su brillo. Sería una vista hermosa para cualquier persona que estuviera en un hotel cinco estrellas con todo incluido, pero pasa a ser una jaula de oro cuando no quisieras estar allí, cuando quisieras simplemente ser como cualquier persona del mundo teniendo que volver del trabajo para dormir o salir de fiesta. Quien se encontraba recostada en la barandilla de aquel balcón de vidrio deseaba aquello, ser solo una persona común y corrienteEl humo del cigarrillo que sostenía con su dedo índice y anular desprendía el nocivo, pero adictivo humo que la calmaba cada vez que los pensamientos de libertad llegaban a su ser. Casi como si necesitará olvidar el mundo exterior para solo centrarse en complacer al circo del entretenimiento, el sabor... horrible, el daño a sus pulmones iba a ser permanentes y el olor no se quedaba atrás, pero de todas formas continuaba dejando caer al aire las cenizas que desaparecen sin dejar rastro por el inmenso cielo de SeulDesde el primer momento que puso un pie en aquella oficina a sus dieciséis años firmó el contrato que la mantendría atada a todo ese mundo, encadenada y sin salida. En las fantasías de una pequeña niña de siete años siempre vió el mundo del entretenimiento como algo donde debías brillar como las estrellas, una luz que vendría sola... Y fue casi como un golpe a la mandíbula ver qué el verdadero reto es mantener la luz para que ese mundo no te la arrebate sin piedad, tal como un monstruo que no tiene miedo de arrebatar la vida a su víctima—El aire está más frío que en otras ocasiones...—La de cabello rosado dio una calada larga a su cigarrillo de marca, el tono combinado entre naranja y rojo pintaban la punta de aquel veneno demostrando la necesidad de la chica por aferrarse a él, pero aquello no quitaba lo perdida que podía llegar a estar su mirada, que admiraba el casi infinito vacío que se encontraba ante sus ojos—Me da asco, me dan asco... me doy ascoLa ansiedad en aquel momento la empezó a carcomer más y más, llegando a un punto en el cual ni sus manos podían mantener el control de lo que hacía. De un momento a otro soltó el cigarrillo dejándolo caer a la nada y viendo como aquel rastro anaranjado se perdía entre tanta distancia, algo le volvía a doler, algo que parece querer olvidar y que a sus veintiún años no había logrado superar. Su mirada temblaba lo suficiente para llorar en completo silencio mientras el ruido del entorno urbano la ahogaba sin cesarSu pecho ardía como el fuego, un dolor continuo casi como si patearan sus costillas la hizo caer contra el suelo de aquel balcón empezando a respirar con dificultad, perdiendo el aire sin estar bajo el agua. Tantas cosas por su cabeza, su corazón, su alma. Ella solo deseaba que todo desapareciera para siempre, quería oscuridad para no tener nada alrededor suyo en aquel momento de tanto pánico donde no podía distinguir ni donde se encontraba derribada. Aunque una única cosa la pudo devolver al mundo y fue la chirriante alarma que había puestoTras sacar su celular y ver la hora, las decenas de notificaciones de noticias las fue borrando "El nuevo tema estrella de nuestra Idol favorita es un ¡Hit!", "Polémica por el cuerpo de la Idol del momento" Así podía seguir quitando más y más cosas sin sentir un ápice de emoción, llegando al punto que le estaba hartando hasta que frenó leyendo la razón de aquella alarma.—Mis medicamentos...Aquellas palabras salieron muertas, como si fuera automático lo que estaba a punto de pasar. Ella odiaba la medicina que le habían obligado a tomar desde hace dos años supuestamente recetadas para controlar la fuerte depresión que pasaba en aquel tiempo, ella seguía diciendo que no tenía nada, pero los empresarios solo querían asegurarse que su gallina de huevos de oro no quisiera acabar consigo misma. Los meses pasaron y una fuerte adicción le fue provocadaEn el presente sentía arcadas por recordar todas la veces que se vio obligada a entreabrir su boca para tomarse las pastillas que la sedaron, cada vez que se veía en aquel estado su mundo daba vueltas ella no deseaba aquello y ahora, solo le quedaba aceptar que no podía vivir sin los antidepresivos. Tambaleando se levantó del suelo, tratando de controlar cada paso que daba para no lastimarse y rápidamente entró a la suite, le costaba encontrar los pastilleros debido al enorme desorden que se hallaba en el lugar, las camisas sueltas, la comida dejada y bebidas en latas tiradas, los pocos gustos que podía darse sin complicar su dietas extremaY tras buscar por unos minutos consiguió los pastilleros, cada una con distintos tipos de antidepresivos, desde Agomelatina hasta Fluoxetina... de manera algo rara se podría decir que tenía una larga lista de drogas a las cuales fue sometida a consumir por su supuesta "salud" y de las cuales ahora era más que dependiente de ellas, con sus manos temblorosas fue abriendo con cuidado el envase de tapa blanca sacando dos pastillas para distraerse de todo, sin importar si esto le acercaba a la muerte. Se tiró en el desordenado sillón viendo el techo mientras poco a poco el efecto se hacía presente en su mente y cuerpo. La poca calma que lograba tener en su día la conseguía en ese único instante, un escape costoso, pero para la peli rosada lo único que contaba era el sentimiento de calma y paz—Paparazzis... basta, déjenme por favor...La voz se quebraba con bastante dolor, mientras unas pequeñas lágrimas se escapaban de sus ojos, todo, aun con esa mirada antipática y ojerosa que solo demostraba un cansancio total. Tras aquel pequeño exceso no podía evitar notar en el techo de la suite flashes, tan parecidos a los que veía cada día en las pasarelas a sus diecisiete: la presión de posar, de mostrarse linda, de sonreír aunque le dolieran los ojos por los intensos flashes. Recordar las poses forzadas que tuvo que hacer con su manager porque era lo que el público "deseaba" de tantos recuerdos que solían traerle cada pequeño exceso, este era de los más dolorosos... Odiaba los monstruos que representaban la obsesión, aquellos que solo deseaban devorar cada pose que diera—"Una más Melodie, acércate a mí un poco"—Aquella voz ronca de su manager resonaba como un eco ensordecedor que la hizo tapar sus oídos en la realidad, soltando quejidos de rabia y dolor mientras intentaba recuperar el control en una situación donde no lo tenía—"Eso, tal vez pueda darte algo al llegar al backstage"— Cállate, ¡basta no me toques!Entrando en una espiral de miedo y ansiedad, su único recurso a la mano era quedarse en el sillón en completa posición fetal mientras apretaba su cabello teñido de aquel rosa glamuroso. El temblor en su cuerpo podría ser notable para cualquier persona que la viera, el miedo en sus ojos enrojecidos por el llanto y los pequeños hilos de saliva que podían llegar a correr de sus labios por el balbuceo, el miedo, todo lo que sentía aquella pobre chica la hacía sentirse nuevamente a los inicios de su infierno de glamour y fotos. De pronto la luces empezaron a derretirse bajo el manto de la oscuridad de aquella inmensa sala, la visión se volvía borrosa y un ardor empezó a inundar su garganta y estómago, algo que la quemaba volviendo a la realidad, fuera de aquellos recuerdosSosteniendo con ambas manos su boca fue corriendo con velocidad entre el desastre, hasta por fin poder llegar al lujoso baño, que era de las pocas cosas que ella mantenía con orden. Levantó con violencia la tapa del escusado hundiendo su rostro contra este, el ácido la quemaba, en su cabeza pensaba que tal vez su cuerpo ya no aguantaba más esa calma falsa que buscaba, ese estrés constante y esa rabia acumulada que salía expulsada en aquel bilis casi transparente por la nula comida que solía ingerir, viendose en el fondo de todo las dos pastillas que se había tomado casi intactas. Fue sacando de a poco su rostro de aquella humillante pose con pesadas lagrimas cayendo en la infecta agua que era un revuelto de cosas—Papá...La saliva algo espesa fue cayendo en hilos lentos, con cuidado de no mancharse demasiado los quito para acto siguiente pararse del suelo buscando con desesperación limpiarse, incluso si no hubiera nadie más allí algo la hacía estar limpia incluso si lo demás era un desastre dejó el agua correr... paso sin darse cuenta un minuto entero viendo como todo se iba al caño, casi como si el ruido blanco del agua corriendo la llevara a otro plano, tres toques, tres toques fueron los que escuchó frente suyo, aquella acción casi sobrenatural la hizo salir de aquel trance y tras levantar su mirada quedó petrificada casi que dejando sus ojos en blanco mientras más se centraba en lo que miraba ante sus ojos, el miedo era evidente y como si de un último clavo en el ataúd se tratara, escucho la voz de aquel reflejo tan distinto a ella—Dime por qué dejaste que la bestia creciera, la verdadera Melodie hubiera dicho que noDe pronto el silencio fue interrumpido por un grito de horror proveniente de la peli rosada, que de forma desesperada tomó el envase donde se guardaban los cepillos para estrellarlo contra el cristal, que se fragmentó en decenas de pedazos, cada uno reflejando un ángulo de la joven mujer que aún trataba de descifrar todo el trance por el cual estaba pasando. Nuevamente la voz se escuchó, ya no era solo una eran decenas que venían de cada fragmento tirado en el suelo, aterrada simplemente puedo huir del baño, cerrar la puerta y pensar que nada de eso era real solo un alucinación del cansancio¡Bzzz!—Yo soy la re... ¿real?—Melodie dentro de la confusión abrió los ojos aun acostada en el sillón, aquella pesadilla inducida por los medicamentos fue de inmediato interrumpida por el desagradable y distintivo ruido del timbre de su habitación de hotel, su respiración agitada demostraba que lo único real de aquel encuentro fue el pavor—Cuanto tiempo me habré quedado dormida...El timbre no paraba de taladrar los oídos de ella quien aún intentaba recobrar un poco el control de su cuerpo y mente, tras unos toques más al dispositivo que la llamaba, se levantó con cuidado de no caerse y lastimarse. Sus pasos eran pesados como si llevara varios kilos encima que la obligaban a pararse luego de recorrer pocos metros, hasta que por fin sus manos frías se posaron sobre el pomo el choque de ambas superficies heladas, tanto su palma, como la del picaporte de acero le hacían soltar un temblor que recorría cada fibra de su ser, casi que llegando a su alma—¿Hola, quien se encuentra allí?La joven mujer colocó con sumo cuidado su oído contra la madera blanca de la puerta, tratando de saber quien podría estar detrás, era conocida mundialmente y no tenía duda de que alguien con malas intenciones viniera por ella y por su cuello, sus manos empezaron a temblar nuevamente al no tener respuesta haciendo que un sonido metálico leve se escuchara en el pomo. De pronto el crujir rápido de zapatos corporativos se escuchaban acercándose nuevamente a la habitación tocando desesperadamente, casi como si la buscaran específicamente para notificarle algoAnte el sonido repentino y estruendoso que hacía mero eco por todo el pasillo desolado de aquel último piso del hotel, ella se intentó calmar, retomando nuevamente la acción de abrir aquella puerta tras escuchar las palabras de su asistente—Señorita Melodie, se encuentra bien trate de entrar la noche anterior, pero la puerta se hallaba cerrada—La voz, era algo ahogada por los centímetros de madera que había entre él y su jefa, pero de inmediato se notaba la frialdad con la que hablaba casi como si quisiera saber que paso con la estrella—Por favor espere, en un momento le abriréRápidamente Melodie se puso manos a la obra en recoger todo el desastre que había estado acumulando en los día tirando todo a bolsa y guardandolas en un clóset que tenía abandonado por remodelaciones. Abrio rapidamente las ventanas buscando sacar el olor asqueroso del cigarro, rompiendo de inmediato la calma cansada de sus ojos por una sorpresa preocupante ya que la luz del día golpeó directo a sus ojos ni ella sabía cuántas horas paso desde lo sucedido de anoche, pero no tenía el tiempo ni la paciencia de analizar, debía terminar lo más rápido posible para atender su empleado encargado de saber su estadoTras unos minutos, con calma movió el pomo de la puerta, siendo recibida de primera mano por el blanco tan puro de los pasillos de aquel hotel de cinco estrellas que la cegó, estaba acostumbrada a la alfombra oscura de su suite y la oscuridad total que se ponía ella misma al ocultar la luz del sol a diario con sus cortinas estampadas, ver algo tan intenso como aquel tono neutro le provocaba un leve dolor de cabeza, que era acompañado con la voz irritante de su asistente. Muchas veces pensó en despedirlo por esa simple razón, aunque las amenazas de su manager la hacían cambiar de opinión en más de una ocasión. Su mirada fue inmediato hacia abajo tras recibir la fuerte luz e intentó buscar palabras para poder contestar—Señor Min-Jun... una, una disculpa anoche quede fundida apenas toque la cama—Dijo Melodie con un tono de pena mientras jugaba un poco con su cabello—Ya veo, bueno que no pase otra vez—La respuesta fue fría y cortante como el ambiente que envolvía el lugar, de manera rápida su asistente sacó una tableta en la cual se tardó unos segundos en buscar cierta información. Mientras sus dedos se deslizaban solía darle de vez en cuando una mirada a Melodie, como si estuviera vigilando que no se oculte y tras un rato logró llegar a la página exacta de sus notas, tosio un poco, aclarando su garganta comenzando a darle la información recibida por sus managers"De parte del Señor Kang, dice que la semana pasada llegaron varios artistas musicales para buscar colaborar con grupos Surcoreanos, descubrimos que dos miembros principales de bandas conocidas a niveles internacionales se interesaron en ti. Por ende, te pido que los atiendas cuando Min-Jun te avise, para darte unos datos de ellos te quieren proponer la colaboración del vocalista y guitarrista Draco Vane de la banda de metal, "Mansion of evil". Luego llegó también la solicitud de la vocalista principal de la banda de pop "Good Randoms" creo que se llamaba Janet Parker, sinceramente me es olvidable por lo irritante de su personalidad era demasiada energía para mí. Me alegra que seas tu quien se la deba calar, en fin espero Min-Jun pueda darte la información sin mucho retraso" —Y Melodie, ellos están a punto de llegar... por favor póngase algo decente y baje—Con sumo cuidado Min-Jun puso nuevamente la tableta del lugar donde la saco y se acomodo sus lentes dejando ver una mirada de muerto viviente—No nos haga pasar pena, ¿oyó?