ᴄᴏᴍᴇ ᴀꜱ ʏᴏᴜ ᴀʀᴇ
ᴄᴏᴍᴇ ᴀꜱ ʏᴏᴜ ᴀʀᴇ
La música se reproducía de manera calmada por los pequeños altavoces del lujoso ascensor; para la joven chica que se encontraba allí le servía para calmar sus nervios antes de una repentina reunión de negocios en la cual debía dar una correcta impresión. Aunque la poca paz que se podía conseguir con las notas musicales tiradas al aire era de inmediato opacada por las pantallas que reproducían en bucle sesiones de fotos suyas, mostrándola como lo que era, un simple producto, aunque sabía para sí misma que no era momento de aquello; debía respirar, aguantar y mantener la mirada en alto porque al final, ¿es lo que todos esperan de la superestrella, no?Un claro sentimiento de asfixia quedó postrado en su garganta, casi como si estuviese guardando un llanto aún más fuerte que suplicaba a gritos salir. Sabía que en manos de papá siempre hubiera llorado, pero a manos del entretenimiento debía sonreír, aunque esto conllevara coserse la sonrisa a sus mejillas. Queriendo tragarse su dolor, apretó su cuello pasando las penas nuevamente a sí misma y, sin pensarlo mucho, empezó a desvestirse en el ascensor para no perder más tiempo, colocándose prenda por prenda lo ofrecido por el encargado de lavandería. Mientras se quitaba con cuidado su prenda superior holgada, no podía evitar tocar sus costillas, que eran fácilmente marcadas por su poca alimentación; tal tacto la hacía temblar y apretar sus ojos y, sin poder ni verse a sí misma, fue poniéndose la ropa una por una hasta por fin terminar. Abriendo sus ojos...Encontrándose con una imagen exacta de ella viéndola a los ojos en aquellos televisores, su respiración nuevamente se aceleró; ya no aguantaba más, el dolor en su entrecejo se volvía cada vez más fuerte por aquel estrés constante, cayendo de golpe al suelo del ascensor mientras veía la imagen moverse fuera del código. Sus ojos se dirigían a Melodie, que ahora yacía tirada en el suelo inmóvil nuevamente del terror.—¿Por qué temes lo que causaste, Melodie? —La pregunta salió sin sentimiento, como si una máquina lo estuviese diciendo. De pronto la voz se duplicó; otra pantalla deseaba hablar repitiendo las mismas palabras— ¿Por qué temes a lo que causaste, Melodie? —De dos pasaron a tres, asfixiando a un punto sin retorno la mente de la joven idol que aún intentaba buscar un cable a tierra en el momento— ¡¿Por qué temes a lo que causas?!—¡Cállense! Ding... Las luces parpadean sin cese, el silencio y la calma se ciernen de golpe en la cabina claustrofóbica por un momento. Todo se detiene por un instante en la vida de la cantante, quien parecía recuperar por breves segundos la conciencia de aquel repentino ataque de pánico, provocado por su cuerpo e imagen que la atormentaban a diario. Un poco de paranoia se devolvió a ella tras ponerse a pensar un poco: no estaba drogada, ni tomada, tampoco en crisis... crisis, esa palabra le revolvía el estómago. En su cabeza sabía que todo lo estaba reteniendo para no colapsar. No podía hacerlo, y menos ahora que debía asistir a una reunión tan importante que podría disparar a las nubes su carrera musical fuera del país; se tragó sus penas, su dolor y pánico, retomando el proceso de vestirse completamente, reteniendo en lo más profundo de su mente esas voces.Al momento de hacer autoconciencia, las puertas del elevador comenzaban a separarse, indicando de inmediato que había llegado a la planta baja del lujoso hotel. Poco a poco se iba mostrando el mundo donde ella solía estar todos los días de su vida. Lo primero que notaba era el rápido movimiento; al parecer nuevas "estrellas" querían entrar a la agencia "controlada" por Kang. Dio unos pasos y en su mente solo pasaba la idea de ser reemplazada a sus veintiún años; aquellas chicas eran más jóvenes, se veían con más vida... más vida, a ella le pesaba esa palabra, no solo porque sabía lo demacrada que se hallaba, también porque aquellas niñas no sabían en lo que se metían. Pero nuevamente se retuvo las ganas de decir algo y simplemente pudo caminar hacia el frente; su mirada se volvió por puro instinto en una afilada y amenazadora, casi como si intentara alejar a todas de su puesto.—¿Es esa la número uno en la agencia? —susurró con algo de temor una de las muchachas que leía con calma un periódico.—Wow, miren cómo camina, se nota la pasión.—Hey, miren, es Melodie —un grupo de chicas volteó de inmediato al notar el cabello glamuroso de la joven mujer que pasaba por aquella parte de la planta baja—. Se ve preciosa, totalmente.De cierta manera, la atención continua de las inocentes niñas le hacía calmar su dolor; aunque fuera algo narcisista de su parte, solo quería calmar el vacío de su estómago por un momento, y ver cómo todos se rompían el cuello para solo verla caminar le regalaba un poco de autoestima. No era la suficiente para decir "estoy bien", pero le daban lo necesario para poder tener su frente en alto por unos momentos. También notaba a los empresarios u otros mánagers del lugar, de los que se notaba que babeaban por tenerla en sus agencias; todos la veían y, sin duda, si no estuviesen en un lugar tan formal, gritarían y saltarían como los desquiciados que son. Todos querían ser como ella; sin importar nada, el lugar de Melodie era tan deseado que ni siquiera veían la trampa mortal que significaba ser la número uno del K-pop.Todo era un simple juego de llevar y dar, una fiesta donde todos querían jugar con ella. Verla como un simple símbolo de fama o un juguete del cual sacar dinero, reconocimiento... todo lo deseado de su cuerpo era el dinero y reconocimiento que se podría tener tan solo con una canción. Tras caminar un poco, empezó a notar una inmensa aglomeración de personas en la entrada, donde no solo había fanáticos, también fotógrafos y paparazis que tomaban sin temor decenas de fotos, sin importar en qué ángulo fuera.—Oh, Dios... qué horror —El pelirrojo caminaba con una notable rabia contenida en sus ojos, aunque se podía notar de mejor manera por cómo apretaba su puño; no le agradaba ser tomado como un producto por tanta gente y, si no caminaban rápido, seguro saldría en las noticias por las razones equivocadas—. Qué mierda, vamos, apresura el paso, Janet. Le voy a partir la cámara en la cabeza a uno de estos.—Calma, dragón, deja que tengan esto; al final de cuentas somos estrellas —Janet, sin ningún sentimiento detrás, lanzó un beso al aire. En su interior también se estaba hartando de esa alfombra roja, pero no podía permitirse un contratiempo que pusiera en peligro la carrera de ambos—. Lamentablemente, fuimos hechos para ser devorados por el ojo público.—A veces me das miedo —Draco se quedó un instante atrás viendo con algo de escepticismo a su amiga; varias situaciones le hacían temer de esa joven mujer—. ¿Acaso todas las de California son así?—Tal vez, tendrías que ir a experimentarlo —Aunque la estrella del pop hubiera visto hacia atrás por un momento para responderle a Draco, apenas volvió a ver hacia el frente notó mechones de cabello que se lograban distinguir de todos los demás. No era un amarillo de alguien rubio o un tono rojizo como el de su compañero; aquel color era un rosa intenso que se lograba distinguir de todo el gris y blanco que inundaba el interior del hotel donde se llevaría a cabo la reunión—. Por cierto... creo que ya la encontré.—¿Ah, sí? ¡Pues vamos!Draco agarró con fuerza del brazo a Janet, arrastrándola sin problema por su tamaño, aunque por suerte para la más bajita pudo mantener sus pies en el suelo y correr al ritmo del energético irlandés, que era impulsado por esa curiosidad parecida a la de un niño que no medía lo que hacía con tal de responder sus dudas. Los fotógrafos que cubrían las entradas eran empujados con una fuerza accidental por parte del muchacho, el cual parecía llegar a su punto dulce de rabia para ser instintivo y dejar todo atrás. Algunos mánagers y hombres de negocios veían todo con una pena terrible, casi como si esa autenticidad fuese algo que debe ser sometido, algo salvaje, aunque para Draco Vane no era más que su manera natural de afrontar situaciones de presión como esa.Mientras las personas se dispersaban, la puerta fue de inmediato abierta, dejando con los ojos abiertos de par en par a los porteros, que no se imaginaban al guitarrista invitado provocando tal alboroto por entrar al lugar. De pronto todas las miradas se pusieron en Janet y Draco, quien parecía no detenerse hasta que clavó sus zapatos (unas Converse Chuck Taylor de corte alto) con fuerza en la cerámica; por suerte, la base de sus zapatillas aún se encontraba en buen estado, consiguiendo un frenado en seco y regalándole un respiro, logrando ver con más detenimiento a quien tenía enfrente suyo.—Eh... Draco, creo que es ella —Janet se sostuvo por un instante la cabeza, tratando de reintegrarse después de tanto movimiento.Las miradas se cruzaron por un instante. Draco empezaba a dudar un poco de cómo siempre las mujeres a su alrededor le daban miedo: desde su novia, su amiga y ahora la chica con la que debía colaborar. Poco a poco fue subiendo su mirada hasta notar que se había quedado viendo los ojos de ella; en aquel instante le pasó un escalofrío por todo el cuerpo al notar la diferencia de tamaño que había entre los dos. Para acompañar, aún mayor fue su sorpresa al notar la diferencia entre Janet y la que creían era Melodie. La de cabello azul echó a un lado a su acompañante intentando solucionar rápidamente la situación, aunque... también se le heló la sangre al notar la altura tan distinta entre ambas, pero esto no la detuvo de estrechar su mano hacia ella, incluso si debía ver hacia arriba para notar sus ojos.—Ho-hola, una disculpa por esto. ¿Tú eres Melodie, no? —Parker soltó una sonrisa algo tierna, demostrando que aún tenía la esperanza de poder entablar algo bueno con la otra cantante de gran altura.Por el lado de la adorada cantante del K-pop, las demás personas habían clavado de inmediato el ojo directamente en ella; tal vez querían ver cómo alguien que ante el público es tan "perfecta", podría reaccionar a una interacción tan repentina y desastrosa. En su cabeza rápidamente pasaron muchas cosas: "¿Qué debería decir?", "¿acaso querrán que los rechace?". Sin tener una voz propia, la poca confianza que ganó por un segundo se esfumó. Un momento como ese le devolvió a la realidad... ella no tenía voz propia en su mundo y solo le quedaba actuar por pura suerte ante la situación, deseando que fuera lo correcto lo que estaba por hacer.—Sí... yo soy Melodie. ¿Tú quién eres?Su voz mostraba pura apatía, casi como si quisiera hacer de menos los intereses de socializar por parte de Janet. No extendió su mano, tampoco bajó su vista, la cual estaba cernida en una sombra completa a ojos de la peli azul, quien había dejado el saludo al aire esperando una respuesta igual o siquiera parecida. La bajó lentamente; se notaba cierta decepción por la actitud tan grosera, pero aún se mantenía con la esperanza de que todo fuese a mejor entre las dos. Al menos todo quedaría en un encuentro algo incómodo entre dos personas que no se conocían hasta que...—¡Allí están mis estrellas! —Un hombre algo bajo, sin llegar a la altura baja de Janet, se fue acercando al trío de cantantes reunido en aquel instante. Su voz ronca era distinguible, haciéndose notar por todas las jóvenes y ejecutivos que lo vieron de inmediato—. Melodie, Janet y Draco... parece que ya se quisieron conocer sin mí.—¡Señor Kan-! —Las palabras se quedaron en la boca del asistente de Melodie, Min-jun, el cual se fue echando para atrás por miedo a cómo el mánager de ella podría reaccionar—. Yo me... yo me iré de aquí, los dejaré a ustedes aquí... ¡Adiós! —De inmediato el hombre se arregló sus lentes, haciendo una reverencia con el sudor bajando por su rostro y corriendo hacia la gente del lugar, tratando de dirigir el ojo público a otra zona del hotel—. ¡Hora de moverse, por favor!... tampoco es que quieran ver. ¡Muévanse, dije!Kang se acercó de inmediato a lo que él podría llamar su propiedad; a la de pelo rosado se le notaba la incomodidad disfrazada de una sonrisa por tener a un "hombre" como ese cerca suyo. Casi como si de una tortura a los pensamientos de la joven mujer se tratara, su mánager, con una confianza aterradora, pasó su brazo por las caderas de ella como si quisiera reclamarla de una manera "normal" ante Janet y Draco, los cuales también se notaban algo extrañados por esa actitud, aunque el que más estaba harto de personas como Kang era el irlandés, que vio al piso moviendo un poco su pie, deseando que pasara rápido el momento.Mientras tanto, Janet lograba notar desde el ángulo en el que estaba, junto a la cercanía, que algo no andaba bien en ese tacto; lograba notar rápidamente cómo las cejas de la peli rosada estaban algo apretadas, como si estuviese reteniendo las ganas de que las manos de ese tipo se fueran de su cuerpo y, de un momento a otro, empezó a entender un poco de quién era Melodie realmente.—Muy bien, ¿qué les parece si vamos de inmediato a la sala de reuniones? —dijo con astucia Janet, buscando cortar de inmediato el momento y, de manera indirecta, salvando a la más alta de seguir siendo toqueteada—. Creo que vendría bien, ya saben, charlar de negocios.—Por supuesto, me parece perfecto, aunque primero necesito charlar de algo con Melodie, espero lo entiendan.Rápidamente pasó de un agarre incómodo en la cadera a uno fuerte en el brazo; era algo notable cómo la jalaba de manera algo violenta junto a él, pero el silencio era lo único que podían dejar Janet y Draco por ella. Ambos vocalistas empezaron a caminar hacia la sala de reuniones acompañados por un portero, aunque ambos compartieron una mirada de pura extrañeza. Sin duda, sabían que algo andaba mal con ese tipo, pero no podían arriesgar esto y tampoco tenían idea de lo que podría significar para alguien como Melodie el perder una colaboración con artistas de talla internacional.Pronto los pasos rápidos de Kang, arrastrando a la peli rosada, se detuvieron empujándola a un cuarto cerrado donde las voces de ambos no podrían ser escuchadas. La más alta cerró sus ojos; de inmediato sintió la puerta cerrarse con pura fuerza e ira, donde lo único que esperaba era un trato menos rudo que en otras ocasiones. Se abrazó a sí misma buscando confort en algo, incluso si era en su miserable cuerpo. no podía dejar de pasarle por la cabeza: "¿En qué me equivoqué?", y el miedo crecía al escuchar cómo su mánager aún no le gritaba, como si se estuviera asegurando que no hubiera nadie detrás de la puerta.—¿¡Qué fue esa mierda?! ¿¡Acaso crees que te pago para que te comportes como una apática?! —Rápidamente, el hombre de menor tamaño se volteó a ella, agarrándola de su camisa blanca, atrapando su cuerpo y obligándola a verlo de cerca—. Sabes muy bien... ¡que si me diera la gana te cambiaría!—S-sí, lo sé... —Melodie abrió por un momento sus ojos, volteando a ver a cualquier lado mientras algunas lágrimas se escurrían lentamente por sus mejillas, cayendo al frío suelo.—¡Mírame cuando te hablo, estúpida! Si sigues llorando se te arrugará la cara... y sabes qué pasa cuando las idols se ven viejas —Sin ninguna humanidad presente en su persona, Kang la tiró contra la pared, viendo el estado de shock y miedo de la joven que aún intentaba regular su respiración por el constante asedio que él provocaba—. ¡La cambio y uso a otra, porque eso eres, Melodie, solo alguien reemplazable! Y tienes suerte de que sea un mánager cariñoso, ¡porque cualquiera te hubiese desechado cuando cumpliste los diecinueve!—Perdón... por favor ya deténgase, ya entien... —De manera repentina, Melodie cayó al suelo tras recibir una fuerte cachetada—. ¡Basta!—Cada día te pones peor, niña... ¡Ahora te vas a lavar tu cara y vas a salir! No sé cómo lo harás, ¡pero te quiero sonriendo! —Aprovechando el momento donde la más alta había caído al suelo, aquel esperpento de "humano" la tomó de la barbilla para acercarse a su rostro; tan solo buscaba degradarla para que supiese quién "mandaba"—. Y sabes muy bien que si no lo haces te va a ir peor en un lugar más privado.—S-sí... —Con sumo cuidado se le fue permitido levantarse del piso, dejando su mirada en bajo, ocultando todas sus lágrimas que caían con fuerza en su pecho, donde se perdían en la piel que las absorbía, devolviendo el dolor a su cuerpo casi como si no pudiera dejarlas ver o que el mundo las sintiera. Salió rápidamente de la habitación, abrazando aún más fuerte su cuerpo. Sus pasos eran pesados, pero veloces; y aun así no alcanzaban lo rápido que quería ir para ocultar su dolor—. Es tu culpa... siempre la tuya, nunca hago nada bien, por eso merezco esto...Apenas notó los baños, se metió sin dudarlo ni un segundo; el ambiente era tan helado como el polo norte, los azulejos blancos en las paredes lo reflejaban. Las luces, incluso si fueran provenientes de un lugar caro, parpadeaban sin cesar, como si estuvieran conectadas a la mente tan destrozada de la idol que mantenía esos chispazos; como los provenientes de las luces. Apenas obtuvo el momento frente al espejo, apretó sus dientes, dejó llevar con rabia sus propias manos a su cabello, dando fuertes jalones que la hacían gritar. Por un momento podía dejar salir todo el llanto y desesperación de esos últimos restos de la pequeña niña que pedía ayuda. Hundió su cabeza sin dudarlo en el lavamanos, dejando que un último grito de agonía saliese de su garganta, casi como cuando un animal recibe un disparo al ser cazado. El eco la ensordecía y ahora no solo tenía un golpe, su cabeza estaba arruinada, su garganta ardía... era todo lo que su mánager decía; solo un desastre.Abrió con sus manos temblorosas el grifo, dejando correr el agua que provocaba aquel ruido blanco que la dejaba atontada nuevamente... Miró de manera repentina al espejo; parecía que aquella "Melodie" la seguiría acosando para siempre. Esta vez se alejó de golpe del espejo. Aunque el temor era menor que en la otra ocasión en su suite, aún no tenía el valor de confrontar aquel reflejo de su pasado.—Cuándo dejaste que todo esto pasara —le dijo con una sonrisa tétrica su reflejo, con un tono de apatía total que no representaba ningún sentimiento humano.—¡Déjame en paz, maldita sea! —La verdadera entre las dos agarró con fuerza una mopa, tirando el espejo y rompiéndolo en decenas de pedazos, algunos se quedaron en el lavamanos y otros llevados por el desagüe. El deseo de fragmentar su pasado inocente nunca resultaba; sin importar cuándo lo hacía, aquel reflejo parecía siempre regresar, casi como si ahora fuera parte de su vida—. ¡Antes solo aparecías cuando estaba drogada! ¿¡Por qué ahora estás en mi vida normal y corriente?!—Porque yo soy la verdadera Melodie, la que era la niña de papi, esa que siempre estaba a su lado y no como tú... qu...Un portazo potente dejó en completa soledad a la voz del reflejo que aún seguía la oración; el subconsciente de la realidad tan solo le pedía callar el recuerdo de aquel momento donde su vida cambió hacia aquel abismo de completo dolor y miseria. ¿Dónde quedó esa niña tan fascinada por el espectáculo? "Papá seguro diría eso..." , se repetía a sí misma mientras se limpiaba las lágrimas y se organizaba de manera lenta el cabello, intentando ocultar nuevamente sus crisis al ojo del mundo. Todos querían únicamente a la perfecta y especial Melodie, más nunca velarían por aquella niña que aún intentaba respirar con la soga al cuello, una soga la cual cada vez le asfixiaba más. Pero no había tiempo para más dramas, se dijo a sí misma. Arregló un poco su ropa y se dirigió de inmediato a la sala de reuniones donde se encontraban los dos invitados. Cada uno sentado en un extremo de la inmensa mesa que lograba albergar más de diez sillas.Se dieron una pequeña mirada de incomodidad; tenían cierta preocupación por saber de Melodie, incluso si no la conocían, tras un trato tan desagradable por parte de su mánager no podían sacarse de la cabeza el "qué estará pasando" . Janet sacó su celular dándole una vista cómplice a Draco, para que ambos pudieran chatear de manera rápida.Ambos de inmediato bajaron sus celulares al escuchar el eco de algunos tacones que provenían de la puerta que daba al pasillo. Janet fue quien lo hizo más rápido; casi siempre su mánager le prohibía el uso de su dispositivo móvil en reuniones por obvias razones, aunque ella solía usarlo por pura distracción, aunque en este caso estaba planeando algo. Tras unos segundos donde el sonido se repetía, siendo más fuerte cuanto más se aproximaba, finalmente se abrieron las puertas y era la peli rosa que siguió caminando con la mirada algo baja y jugando con su cabello; no quisieron decir algo al respecto, simplemente bajaron sus celulares preparándose para las negociaciones.Aunque Janet tuviese un poco la vista reducida por sus lentes oscuros, no le impedían notar cómo la mejilla de tal vez su futura compañera de trabajo estaba roja. "Está algo roja..." , pensó la de cabello celeste, acomodando un poco la posición de sus gafas, intentando no hacer tan notable la observación al rostro de Melodie. Pronto la tensión fue cortada de inmediato: un ritmo conocido salía de los dedos de Draco, el cual estaba impaciente, y empezó a imitar una batería con su cuerpo buscando alivianar la situación.— «Come as you are, as you were» —Su ansiedad se traspasó ahora a sus pies, empezando a imitar de mejor manera un ritmo lento, pero fuerte, que de inmediato se acompañó de su voz cantando en un tono algo bajo—: «As I want you to be. As a friend, as a friend. As an old enemy» .Pronto lo que suponía era una reunión de completa seriedad y negocios se transformó en un pequeño momento de improvisación. Por suerte de Draco, no se quedó solo en el intento de cortar la incómoda situación; junto a su voz se sumó la melodiosa estrella del pop con pequeños cantos de fondo e, igual que el joven de origen irlandés, ella le acompañó en el juego con sus dedos, en su caso imitando el tocar un bajo. Estiraba sus dedos y los recogía en movimientos veloces; en parte se sabía un poco de la canción para imitar cada acorde, aunque... la mirada extrañada de Melodie era notable. Nunca se esperó algo así; en su mente era un "Solo convéncelos y que todo salga bien" . ¿Pero música en una reunión? Simplemente en su cabeza no cabía cómo eran capaces de hacerlo, sobre todo en un ambiente tan profesional, hecho solo para someter la creatividad y hacer surgir el hambre por el dinero.La coreana detuvo el toqueteo a su cabello, dejándolo en una posición que cubriese su mejilla herida. Dirigió de inmediato sus manos hacia su muslo y empezó a rascar con algo de fuerza su pierna, tal vez buscando calmar las ganas de "acompañar" a personas tan creativas al ritmo, pero la paranoia le ganaba: "Seguro me está viendo tras el espejo", "¿Hay cámaras aquí?" . Y tras unos segundos pensando, puso de inmediato unas dos hojas sobre la mesa de vidrio y madera, cortando de inmediato el ritmo que empezaban a crear de manera más fluida.—¿Uh? Oye, ya estábamos agarrando el hilo... —Draco, con bastante pereza, se levantó de su asiento soltando pasos pesados que mostraban el cansancio de estar expuesto a un ambiente de tanta falsedad. Tomó la hoja dándole una pasada rápida y firmó sin mucho problema donde le pedía el documento—. Sí, bueno... ¿Cuándo empezamos?—¿¡Espera, siquiera leiste o vas a negociar?! —dijo la peli rosa sin saber cómo alguien lograba aceptar de forma tan sencilla un contrato multimillonario. ¿Dónde quedaban las ganas de negociar y pedir más?, se decía a sí misma.Y sin que Melodie se lograra dar cuenta, Janet hizo lo mismo y, gracias a su baja estatura, se logró colar para tomar el contrato firmando de igual manera. A la estrella del K-pop solo le podía dar un paro cardíaco; no sabía si de alivio al ver que consiguió esto de manera tan fácil, o porque le era irreal cómo podían aceptar el trabajo de forma tan a ciegas y sin negociar más dinero, como la mayoría de cantantes que deseaban trabajar con ella. Pero tal vez, por primera vez en su vida, su existencia no se resumió a solo ser un fajo de billetes.—¡Me tienen que estar jodiendo! —Agarró de las manos de Janet con fuerza el documento, colocándolo de manera fuerte contra la mesa; el sudor pasaba por su frente y fue leyendo detenidamente cada firma. En efecto: nombre, apellido y una letra bastante bonita—. Oh, Dios... lo hicieron. ¿¡Por qué lo hicieron tan rápido?!—El papeleo es... ¡Aburrido! —Draco agarró una silla y la tiró hacia atrás, sentándose de golpe y poniendo sus zapatos sobre la mesa como si de su casa se tratara. Miró por un momento al techo soltando un pequeño bufido de molestia por tanta formalidad—. ¿Sabes lo que quiero? Solo quiero hacer música, ya sabes, estar en un lugar hogareño, improvisar y ver qué sale. ¡No esto!—Exacto, yo vine de California para poder conocerte y, bueno, hacer música, jaja —La peli celeste puso con bastante cariño la mano en el hombro de su ahora nueva compañera y tal vez futura amiga—. Vamos, no te pongas así... —Giró un poco su rostro, quitándose las gafas con su mano libre para darle una cálida y gentil mirada a la idol que se encontraba en completa confusión—. Melod...Pronto la escena fue cortada de golpe: la puerta que daba a la inmensa sala de reuniones fue abierta, dejando entrar el frío aire nuevamente al lugar... Melodie dirigió de inmediato su mirada a la entrada; sus pupilas solo se pudieron achicar al saber de quién se podría tratar y, nuevamente, esa voz la atacó: "Seguro fue todo el ruido que hiciste", "Sabe que gritaste", "Es tu culpa" . Mientras este cúmulo de pensamientos volvía a la mente de la idol, Draco y Janet mantuvieron un poco la calma, intentando leer el siguiente movimiento de la persona que deseaba entrar. No podían ver muy bien quién era por las sombras que lo cubrían... Solo podían esperar una palabra o un grito de enojo.