LNCrawler

ɪᴄᴀʀᴜꜱ

Love, Death, Distraction (Spanish Fanfic) — fanfic.es · All chapters

ɪᴄᴀʀᴜꜱ

Una pequeña interferencia sonó por las escaleras; una fecha se colocaba en la grabación de aquella cámara digital sujetada por las manos de Draco. Su sonrisa era notable al grabar de a poco cada esquina, planta o persona que pasaba, las cuales saludaban con una sonrisa. Melodie, por otro lado, intentaba seguirles el paso a sus dos compañeros; su respiración era algo cortada y solía quedarse atrás intentando recuperar el aliento, hasta un punto donde Janet tuvo que ayudarla a subir los escalones.—¿Hey, Melodie, está todo bien? —preguntó Janet con temor de que algo estuviera pasando, intentando bajar la cremallera del abrigo para ayudarla a respirar—. ¡Hey, Draco, adelántate!—¡Entendido! —respondió el pelirrojo con varios pasillos de ventaja sobre ambas.—Tranquila, Janet... estoy... estoy bien.Se llevó la mano a las costillas, como si estuviese sintiendo una fuerte presión en aquella parte de su cuerpo, y con un intento forzado de levantarse casi se cae hacia delante por un repentino mareo. Por suerte, Janet la pudo agarrar en forma de abrazo, sintiendo su cuerpo contra el suyo de una manera inocente y dulce. La estadounidense se separó rápidamente, evitando cualquier incomodidad, y la tomó de la mano. Tenía una temperatura fría, tal vez causada por el ambiente, aunque esto se desmentía tras muchas veces tocar sus propias manos y no sentirlas con aquella frialdad. Se acomodó al lado de Melodie, sentándose y tomando las manos de la pelirrosada para calentarlas.—Estás muy fría... Melodie, ¿en serio te sientes bien?La luz natural que daba por la ventana llena de polvo las cubría. Tantos pensamientos le pasaban por la cabeza a Melodie... no había fumado ni tomado sus "medicamentos". Tanto malestar tal vez se debía a la falta de sus venenos empresariales; sacó sus manos de las de Janet rápidamente y empezó a sentir su pecho latir con fuerza. No quería nada del mundo musical que la estaba destruyendo, incluso si venía de una persona que buscaba su bien. La estadounidense solo podía notar las ahora intensas ojeras de su compañera, que tenía la luz pálida sobre ella.La de cabello celeste estiró sus piernas, viendo a la chica que tenía al lado y, sin decirle ninguna palabra, le dio la orden de hacer lo mismo. De a poco se notaba cómo Melodie iba imitando a la otra, repitiendo la forma lenta de respirar. De a poco el mundo se detenía alrededor de ambas, como si estuvieran corriendo en círculos constantemente sin alcanzar realmente el presente.— So dive in... to my home... Una voz nostálgica empezó a cantar, recorriendo con un eco casi místico los pasillos. La coreana levantó un poco su vista, volteando a ver a su compañera, la cual... estaba cantando. Melodie por primera vez estaba escuchando esa angelical voz que le erizó todo el cuerpo.—Sabes... ¿qué tal si me sigues en el canto? Mi tío dice que la música siempre puede calmar el alma. It's all I have, woah... —De a poco se levantó de las escaleras ofreciendo una mano a su colaboradora. Aunque la mirada fuera desde arriba, por primera vez era de ayuda y de amabilidad—. Venga... no es tan difícil.— So drive me, 'till the shore... —La más alta empezó a seguirla, dando comienzo a entonar las dos al mismo tiempo.Melodie, con cierto temblor en sus manos, agarró con fuerza la de Janet, levantándose con el miedo de volver a caer, pero una brisa proveniente de las escaleras la despertó. Una vez su cabello se calmó, vio de mejor manera a quien tenía enfrente... Un solo pensamiento pasó por la cabeza de la coreana: "No me sueltes..." Fueron caminando de a poco, intentando llegar al último piso. Mientras la música aún vivía en sus cabezas, entonaban lentamente lo restante de aquella canción que empezó la estadounidense.— Spoken like a real life savior...— Janet vio hacia atrás, notando que no tenía a su compañera al lado suyo, pero extraña fue su sorpresa al notar cómo Melodie seguía cantando mientras veía una ventana— «¿Qué pasará por su cabeza...? Si me quedo quieta nunca lo sabré con certeza».— En completo silencio se fue acercando a ella; sus pasos eran suaves y delicados, como el trato que quería tener hacia la más alta.—¿Ves algo que te guste?Pero no recibió respuesta alguna, casi como si la peli rosada hubiera borrado todo a su alrededor.—Sé que no estás bien... pero mira el lado bueno: el aire no es tan sofocante como el de la ciudad.—Esa canción... —Fuera de lo pensado, Melodie respondió rápido y cortante, aunque con duda sincera—. ¿De quién es? —Terminó la oración cerrando sus ojos y soltando un largo suspiro que se hacía humo por el clima.—Vaya, la estrella del K-pop que no sabía nada de música ahora se interesa —expresó Janet entre risas cariñosas y un jugueteo característico de ella—. Es de un compañero de trabajo, es del mismo país de Draco... Escuché su canción y nunca me la pude sacar de la cabeza.—¡Qué toma tan perfecta! ¡Un poco más y parecen actrices de cine, chicas! —Draco se encontraba asomado por la escalera, con su cámara apuntando hacia ambas intentando capturar el momento—. ¡Perfecto!—¿¡Dra-Draco, qué haces grabándonos!? —Melodie, de manera casi instintiva, cubrió su rostro. No solo por el miedo y la paranoia que le provocaba el ser apuntada por un flash fuera de los estudios, sino también para encubrir el enrojecimiento notable que estaba pasando por todo su rostro—. ¡Borra eso de inmediato, nadie puede verme así!El pelirrojo subió corriendo, empezando una persecución. A escasos pasos de subir al siguiente piso, Janet pudo notar un detalle: las mejillas de su colaboradora mostraban un tono rojizo bastante distinto al provocado por el frío del ambiente. Una extraña curiosidad nació en ese instante en la más baja del grupo; un deseo de entender los secretos detrás de aquel miedo y la ansiedad de Melodie comenzaba a despertar. ¿Qué representaba ella para la otra? ¿Una simple compañera de trabajo, una amiga o algo más profundo? Por primera vez, Janet sintió una chispa de la misma inquietud que Melodie afrontaba siempre.Sin distraerse demasiado, sacudió la cabeza, respiró hondo y levantó de nuevo la vista. No dejaría que las dudas la paralizaran; si debía descubrir la verdad capa por capa, lo haría con tal de saber quién era realmente la persona a su lado.—¡Vamos, Draco, dame eso! —Gritaba la idol mientras agitaba sus brazos, rompiendo el límite que le había impuesto su adicción.—¡Jaja, vamos, sé más rápida!El pelirrojo sin pensarlo dos veces empujó con fuerza la puerta de un apartamento que parecía estar en pésimo estado, abriéndola por el impacto; el polvo en el aire se dejaba ver por los haces de luz que atravesaban las ventanas de aquel último piso. Aunque Melodie, únicamente pensando en lo que estuviera capturado en aquella memoria digital, ignoró todo miedo o asco que le daría el lugar.Aunque sus pasos veloces hicieran crujir el suelo demacrado de madera, no podía dejar que algo así saliera al mundo, siendo su motor la completa ansiedad.—Ups... se me fue de las manos. —De manera cómica, Draco se dejó caer a un sillón rasgado y con varios cojines faltantes, dejando la cámara al aire, que fue de inmediato capturada por su compañera más alta—. ¡Buen agarre, jaja!Aunque, de pronto Melodie se dio cuenta de dónde estaba, vio con detalle las esquinas del techo con aquellas telarañas que no habitaban ni las arañas, manchas de humedad, un piso en mal estado y muebles con un polvo que parecían costras. Pero en vez de huir, se detuvo viendo su alrededor y a Draco, solo dignándose a soltar una pequeña risa sarcástica.—Ja... sí, claro. —Con nerviosismo fue pasando foto por foto, simplemente encontrando aventuras con gente de los poblados, personas del edificio y, mientras más las pasaba, más sentía que todo fue una broma de mal gusto, hasta que la consiguió—. Vaya... —Al ver con calma y detalle el momento capturado, se dio cuenta de cómo el rostro de ambas había sido censurado con el brillo—. Bueno, haz lo qu-que... ¡Achu!—¡Salud! Menudo estornudo, chica. —Draco se levantó con fuerza del mueble, tomando la cámara y notando cómo la foto había sido borrada—. ¡Oh, mierda! Seguro cuando estornudaste la borraste por acci...—¡Perdón! —De una forma casi instintiva tras escuchar la culpa, la coreana se inclinó ante él buscando prevenir cualquier problema—. N-no era mi intención, solo no quería que... yo...—Melodie. —Draco se paró enfrente suyo, dejando ver sus zapatos—. Esas fotos solo eran un recuerdo de muchos otros y, bueno, el que borraste tampoco va a hacer que te odie. ¡Levanta esa mirada, que me haces sentir mal! —Sin escrúpulos y con una mirada de drama, Draco juntó su dedo pulgar y medio para darle un pequeño golpe en la frente—. Solo fue un accidente, tranquila.Melodie con pena jugó un poco con sus manos, llevándolas a su boca y soltando un poco de aire cálido en ellas. Vió hacia atrás buscando algún lugar en el cual sentarse; no sabía con exactitud por qué debía disculparse siempre y por cualquier cosa, muchas veces se veía patética, pero no podía evitar sentir aquel miedo casi primitivo que llegaba a su mente con cada error que cometía. Mientras Draco se encargaba de sacar una guitarra acústica del estuche, la más alta veía por la salida del apartamento, tal vez buscando los pasos o la voz de Janet cantando alguna canción.Aunque primero llegó algo a su nariz: un olor que le provocó un mareo de forma inmediata, era amargo y a papel quemado. De inmediato supo qué era: cigarrillos... Se impresionaba de cómo tantas tardes y noches de fumar la habían hecho tan susceptible.—Parece que están fumando —expresó Melodie viendo la ventana, pensando si pedir permiso para poder abrirla y que el viento se llevara aquel veneno.—Qué raro, no me llega ningún olor —dijo el irlandés mientras configuraba los acordes de manera delicada, mostrando de inmediato su dedicación con los instrumentos de cuerda. Y aprovechando para comentarle algo a Melodie—: Creo que vi a algunos ancianos sacar cigarros, pero nunca encenderlos, fue en el primer piso. Aunque ¡jaja!, tremendo olfato de sabueso tienes para percibirlo desde aquí si es que los llegaron a prender.—Oh... sí. —Desvió su mirada, bajando muy lento la cabeza y revisando sus bolsillos de forma ansiosa—. «De sabueso... ojalá tuviese unos cigarrillos, me siento tan extraña».Los pensamientos de Melodie se vieron interrumpidos al escuchar el tono de llamada proveniente del celular de Draco; no prestó mucha atención a esto, ya que no le encontraba sentido a gastarse la cabeza en ver qué canción era. Solo alcanzó a ver al joven levantando su dedo en manera de permiso y yendo al baño del lugar para charlar en privacidad, solo logrando escuchar un par de palabras:"—Hey, Lumi, ¿qué tal estás, cariño? ¿Cómo están las cosas por Irland...?"—Impresionante que tenga pareja... —La cansada idol echó hacia atrás su cabeza, viendo el techo demacrado y con manchas, buscando qué debía hacer con su vida además de la música—. «Tal vez me falta amor... o solo hundirme más. Intenté tomar fotos pero fui tan mediocre, dibujar y nunca pude hacerlo bien... realmente cantar me gusta, me encanta, pero todo se siente tan distinto...» —Cerró sus ojos, escarbando entre sus memorias. Tratando de encontrar el recuerdo que la condenó a todo «Cierto... solo era una niña, ¿tuve la culpa de ilusionarme?» Su mente en cosa de un instante se volvió un abismo negro, solo podía ver en sus pensamientos el humo de cigarro nublando su vista y llevándola a esa mañana de 1997. Ella recuerda perfectamente todo: su ropa, lo que vio, con qué actitud se lo dijo a su padre. Absolutamente cualquier detalle de aquel día lo sabe, y es que le sería imposible a Melodie no saber el día que condenó su vida sin saberlo.—¡Papá!La pequeña de unos seis años de edad corría emocionada por los pasillos de un hogar modesto; sus pasos eran torpes mientras arrastraba su pijama por el piso. Entre sus manos yacía un reproductor Rio PMP300, que era sostenido como el tesoro más grande de la niña; se notaba el brillo de sus ojos al escuchar la dulce y hermosa voz de las idols por el único auricular que servía. Vió en una mesa un micrófono, aunque ya no sirviera lo agarró y de a poco iba acercándose al cuarto de sus padres.Abrió rápido la puerta, tropezando un poco para al final montarse rápidamente en la cama.—Melodie-Yong... es fin de semana, señorita, déjanos descansar —dijo el padre con los ojos entrecerrados queriendo calmar a la niña.—¡Pero papá, encontré tu cosa que pone música y me está gustando mucho, y además estoy escuchando a unas cantantes que lo hacen súper lindo! —La pequeña empezó a saltar en la cama, moviendo con fuerza el mueble.—Jae-Yong, qué le pasa a la niña...—Creo que solo está despertando un talento —dijo el padre, mientras veía a la niña intentar imitar el canto y notando la habilidad que tenía la pequeña. «Mi padre siempre me ayudó y todo fue con amor... Creo que mi ambición y ego fueron los que me ahogaron. Sí que soy buena para arruinar todo, me pregunto cómo soy tan estúpida. Me sentía como Ícaro, pensé en una caída en reversa y solo terminé quemada». Apretó con fuerza sus ojos, sintió cómo una amarga lágrima iba descendiendo por su rostro hasta esconderse entre su cuello y el abrigo. Soltó un último suspiro para ver a su alrededor; su mente no sabía qué hacer: irse, quedarse, esperar... ¿realmente importaría lo que hiciera? De pronto escuchó unos pasos subiendo, vio la sombra del cabello de la estadounidense acercándose y limpió de manera inmediata su rostro, intentando ocultar su situación.—¿Melodie, Draco? —La de cabello celeste se fue asomando haciendo crujir algunos trozos de concreto que estaban tirados en el suelo, logrando ver a Melodie sentada—. ¡Oh, allí estás! Había escuchado bastante ruido mientras subía.—Uhm... sí, eso, solo fue un pequeño inconveniente con la cámara.Janet se fue acercando de a poco, tomando una silla algo dañada para ponerse al lado de la peli rosada; ella intentó de manera encarecida ver de manera más detallada los ojos de su compañera. Aunque todos sus intentos, incluso siendo de manera disimulada, terminaban en Melodie viendo a la ventana y desviando la mirada.—«Bien dicen que los ojos son la ventana al alma. ¿Pero qué me querrás ocultar?» —pensó Janet mientras apretaba un poco sus jeans—. Oye, lo que estuvimos cantando hace unos momentos, dime: ¿quisieras volver a cantar algo? Pude notar que te ayudó bastante a calmarte y, bueno, te veo algo... decaída.—Eso solo fue algo de la ocasión, Janet Parker.Las palabras de Melodie fueron cortantes como el filo de un cuchillo, pero aquella frialdad había roto la pared entre ambas de poder verse al rostro. Tras decir eso, la más alta volteó a ver a Janet, encontrándose de frente, solo pudiendo observar los ojos de la otra. Un silencio sepulcral invadió la sala, casi como si estuvieran midiendo qué esconde la otra persona.Pero aunque Melodie quisiera buscar algo, solo podía encontrar los bellos ojos de su compañera; incluso si fuera avariciosa de curiosidad, solo podía fijarse en aquellos ojos castaños tan cálidos. Por parte de Janet, se fijaba en el cansancio, y era uno que cargaba desde hace mucho tiempo.Aunque los segundos se pudieran estirar por una eternidad, de manera rápida la asiática empezó a sentir un nudo que le apretaba la garganta. En tantos años nunca había podido ver bien a los ojos a alguien; ser vista solo por amabilidad y curiosidad le despertaba un nerviosismo que la hizo pestañear y desviar su mirada de la estadounidense.—Oye, agh... sé que esto es solo trabajo, que solo deberíamos hacer música —Janet puso su mano en el hombro tembloroso de Melodie—. Pero no está bien cargar con todo. Si no sueltas las cosas, solo te hundirás más.—Mira, no sé a qué te refieres, ok. Yo estoy perfecta —expresó con cierta rabia la de cabello rosado, quitando la mano de su compañera de trabajo de su cuerpo.Janet se quedó con la mano en la posición que la dejó Melodie, se quedó unos instantes pensando qué decir. Pronto se dio cuenta de que no valía la pena presionar y fue bajando lentamente su brazo a su propio regazo para darle un momento de respiro a la más alta de las dos. Melodie, por otro lado, no podía dejar de castigarse a sí misma pensando por qué tuvo que reaccionar así: «Mierda, qué te pasa, ¿por qué reaccioné así?», se recriminaba a sí misma cada instante que pasaba como un grito en su mente que la atormentaba.—Está bien, entiendo —dijo Janet finalmente, logrando romper la tensión entre ambas de una manera dulce—. No pienso presionarte, solo recuerda siempre que si debes decirme algo, pues no pienso juzgarte.La puerta del baño rechinó un poco y el pomo giró, dejando salir a Draco con algunas pelusas pegadas en la cabeza y una que otra telaraña en el abrigo.—¿Oigan, y esas caras? —Dejó su celular en una repisa caída y tomó la guitarra—. En fin, disculpen que me haya tenido que ir, temas de la banda y eso.—Claro, y a la miembro de tu banda le dices "cariño" —dijo Melodie en un tono sarcástico—. Como sea... entonces, cómo tienen pensado improvisar.—Fácil. —El pelirrojo tomó un poco de distancia, terminó de afinar la guitarra y se preparó—. Verán, todo alrededor puede hacer música, solo deben... saber usarlo.Draco empezó a golpear con la suela de sus zapatos el suelo; aunque la suciedad se levantara, el golpe seco al suelo daba la sensación de un tambor ahogado.—¿Ven? Sencillo —dijo Draco sin perder el compás, acompañando cada pisada con pequeñas melodías de su guitarra acústica—. Es solo hacer el ritmo y dejar salir lo que llevan guardado; al menos en Irlanda nuestra banda lo hace de esta manera.Janet, ya intrigada por la manera tan diferente de crear música por parte de su compañero, se sumó de inmediato dando pequeños chasquidos con los dedos de su mano derecha, mientras que la izquierda se encargaba de un segundo tambor seco. El eco entre los pasillos se empezaba a notar de inmediato y también se amplificaron los ecos del pasado de la asiática, que aún estaba sentada sin reaccionar.La tristeza de no sentirse digna de unirse le provocaba un nuevo nudo en su garganta, solo logrando de manera automática decirles:—Son insoportables... —Lo dijo entre un murmullo, casi que para ella misma; se levantó de la silla buscando respirar—. «No los entiendo... ¿Cómo disfrutan tanto este mundo de la fama?»Janet y Draco vieron cómo salía hacia el balcón, notaron cómo se agarró de la barandilla viendo el horizonte. Algo en ese momento les impulsó a que el ritmo se volviera más fuerte.Todo hasta que la voz de aquella que en primera instancia no quiso cantar se escuchó en el aire húmedo y aislado de aquel apartamento.— Icarus... —Su voz salía casi rompiéndose mientras levantaba la mirada a las nubes—. So how you gonna scream my name?... When I gave all I got. Janet y Draco se quedaron helados en el instante que escucharon aquella voz desgarrada, un canto proveniente del alma misma. Ambos recordaban haber escuchado algunas canciones para pensar si colaborar saldría bien, pero en ninguna que les dieron para pensar en "negocios" escucharon a la mujer que tenían enfrente en ese instante.Melodie volteó de manera lenta, viendo al suelo con su mirada ojerosa y los nudillos blancos, tratando de ver nuevamente a sus compañeros, notando el impacto en ellos.— I've nothing left to give you... —El irlandés con una confianza grande fue el primero en acompañar a su amiga—. 'Cause I'm so... burnt out and lost. —La voz rasposa del rockero, aunque fuera distinta, le daba la textura faltante a la nostalgia y rabia de la asiática.— 'Cause fuck it, it all feels the same... —Soltando el impacto de la mesa, Janet se fue acercando de a poco a Melodie, deteniéndose a medio camino al notar que tal vez no debería interrumpirla—. And I got all I want... — I thought that I'd feel something... —Melodie lentamente iba subiendo su voz a un punto que ninguno de los dos presentes encontró manera de seguirla, hasta que terminó en ella alzando todo en un último intento de dejarlo todo en sus palabras—: ¡Guess I'll never know... How to live with a good thing... Fuck my life up for nothing, nothing! De a poco la respiración de la idol se estabilizó, bajando su voz a una destrozada:— ¡'Cause you don't care if I'm still bleeding. You just scream until you hear my name! Un último suspiro salió de aquel verso restante en el corazón de la idol; mientras intentaba recuperar el aliento, podía sentir cómo aquellas letras se perdían en el humo del cigarro y los ruidos distantes de la ciudad.Nadie se movió; el tiempo se detuvo en el mismo instante que su voz paró. Draco, con las manos suspendidas en las cuerdas de su guitarra, solo pudo dejar el instrumento a un lado, sus ojos abiertos de la sorpresa y su boca con una mueca de completa extrañeza mostraba de inmediato lo espontáneo que todo se elevó. A su lado, Janet solo pudo clavar la mirada en su compañera que estaba con la adrenalina demasiado alta; muy pocas veces en su carrera musical había visto un canto que destrozara tanto a la persona que lo entonó.Esa voz no era aquel producto que escucharon, era el lado genuino de la estrella del K-pop, una voz sin filtros. Pero no pensaban que un lamento tan fuerte se guardara en esas cuerdas vocales.—Oh, Dios mío... —alcanzó a decir Draco—. ¡En definitiva esa disquera no tiene ni la menor puta idea de a quién tienen contratada! ¡Wuju! —Rompiendo el dolor, el pelirrojo celebró en lo alto al conseguir el objetivo propio de escuchar la genuina voz de ella.—¡Oye, ten algo de tacto, imbécil! Aunque Draco tiene razón, sabes... a nosotros nos dieron a escuchar varias canciones tuyas y no negaré que eran increíbles, pero... —La estadounidense se fue acercando a espaldas de la asiática, tomando su hombro para ver juntas las nubes y el horizonte—. En ninguna te escuché así de bien.—No tienen ni la menor idea... siempre he sonado igual.—¡Espera un momento, señorita! —Draco corrió al balcón recibiendo de golpe una ráfaga de viento que le cubrió la cara con su propio cabello, aunque de igual manera no le impidió hablar—. No digas que suenas igual, porque una cosa es cantar como estatua de cristal la canción de otros... y ¡puf, maldito cabello!—Y otra cosa cantar para ti misma, letras nacidas del corazón —terminó la estadounidense la oración de Draco.—Supongo... —respondió Melodie de forma algo apática, sin tener idea de qué se debía decir en estas situaciones. Deseaba cavar un hoyo en el suelo y que la tierra la tragase, pero no tenía de otra más que responder.—¡Como sea, chicas, aún tenemos algo! —gritó Draco desde adentro—. ¡Así que, Melodie, seca esas lágrimas, porque quiero a esa cantante que se saca el alma en las letras en esta sala!—Ven, vamos. —Janet con dulzura agarró la mano de Melodie, arrastrándola de forma cariñosa hacia adentro—. Draco está súper emocionado, solo disfruta la música por esta tarde, Melodie. «Supongo... que puedo disfrutar todo por un instante en mi vida».