LNCrawler

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Love, Death, Distraction (Spanish Fanfic) — fanfic.es · All chapters

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𝚃𝚑𝚎 𝚠𝚘𝚛𝚕𝚍 𝚎𝚗𝚍𝚜 𝚘𝚗 𝚊 𝚚𝚞𝚒𝚎𝚝 𝚠𝚎𝚎𝚔𝚎𝚗𝚍

𝙽𝚘𝚝 𝚝𝚑𝚛𝚘𝚞𝚐𝚑 𝚍𝚒𝚊𝚐𝚗𝚘𝚜𝚎𝚜, 𝚎𝚖𝚎𝚛𝚐𝚎𝚗𝚌𝚒𝚎𝚜, 𝚌𝚘𝚕𝚕𝚊𝚙𝚜𝚎𝚜

𝙰𝚕𝚝𝚑𝚘𝚞𝚐𝚑 𝙸 𝚑𝚊𝚝𝚎 𝚝𝚑𝚒𝚗𝚔𝚒𝚗𝚐 𝚝𝚑𝚊𝚝 𝚖𝚎𝚖𝚘𝚛𝚒𝚎𝚜 𝚋𝚎𝚗𝚍

𝙲𝚊𝚛𝚜 𝚊𝚛𝚎 𝚜𝚝𝚒𝚕𝚕 𝚙𝚊𝚛𝚔𝚎𝚍 𝚘𝚞𝚝𝚜𝚒𝚍𝚎

𝙸𝚏 𝚝𝚑𝚎 𝚛𝚊𝚙𝚝𝚞𝚛𝚎 𝚑𝚊𝚍 𝚑𝚊𝚙𝚙𝚎𝚗𝚎𝚍, 𝚠𝚑𝚢 𝚠𝚊𝚜 𝚒𝚝 𝚞𝚗𝚛𝚎𝚌𝚘𝚐𝚗𝚒𝚣𝚊𝚋𝚕𝚎?

𝚆𝚑𝚢 𝚒𝚜 𝚝𝚑𝚎 𝚜𝚔𝚢 𝚋𝚕𝚞𝚎?

𝚆𝚑𝚢 𝚍𝚒𝚍 𝚗𝚘 𝚘𝚗𝚎 𝚝𝚎𝚕𝚕 𝚖𝚎?

𝚃𝚑𝚊𝚝 𝚝𝚑𝚎𝚜𝚎 𝚝𝚑𝚒𝚗𝚐𝚜 𝚗𝚘𝚝 𝚊𝚗𝚗𝚘𝚞𝚗𝚌𝚎 𝚝𝚑𝚎𝚖𝚜𝚎𝚕𝚟𝚎𝚜

𝙰𝚗𝚍 𝚠𝚑𝚎𝚗 𝙸 𝚏𝚘𝚞𝚗𝚍 𝚢𝚘𝚞, 𝚢𝚘𝚞 𝚝𝚘𝚕𝚍 𝚖𝚎 𝚝𝚘 𝚠𝚊𝚜𝚑 𝚖𝚢 𝚑𝚊𝚗𝚍𝚜

𝚃𝚑𝚊𝚝 𝙸'𝚟𝚎 𝚋𝚎𝚎𝚗 𝚙𝚕𝚊𝚢𝚒𝚗𝚐 𝚘𝚞𝚝𝚜𝚒𝚍𝚎

𝙰𝚗𝚍 𝚜𝚙𝚘𝚔𝚎 𝚗𝚘𝚝𝚑𝚒𝚗𝚐 𝚘𝚏 𝚝𝚑𝚎 𝚎𝚗𝚍 𝚘𝚏 𝚝𝚑𝚎 𝚠𝚘𝚛𝚕𝚍

𝙳𝚘𝚎𝚜 𝚝𝚑𝚊𝚝 𝚖𝚎𝚊𝚗 𝚒𝚝 𝚗𝚎𝚟𝚎𝚛 𝚑𝚊𝚙𝚙𝚎𝚗𝚎𝚍?

𝖠 𝖢𝖠𝖫𝖫

La puerta fue cerrándose lentamente hasta que el pestillo de acero dejó un eco por todo el desolado apartamento alumbrado con las luces místicas de la ciudad que vivía aún en aquellas horas de la noche. Se tumbó contra la madera fría, soltando un suspiro y posando sus brazos sobre sus rodillas, dejando salir el aire de sus pulmones de forma pesada y cansada. No podía creer que hubiese sucedido tanto en tan poco tiempo, una discusión, una amenaza, traerla a la cama. Se tomo un tiempo para ver el paisaje de nubes y luces que se veía en la inmensa ventana del apartamento, buscando que hacer ahora.—«Él... podría volver y no es algo poco irreal, ella está en la cama, tan indefensa, ese hombre no sería capaz»—Su cabeza daba vuelta como un vehículo de NASCAR buscando lo siguiente que debía hacer sin encontrar la respuesta, todo porque aquel hombre existía y era realidad en la vida de la chica que ahora estaba adentro—«¡No entiendo nada de esto, por qué la tratan así!»—En la ansiedad donde empezaba a hundirse, metió su cabeza entre las piernas, sujetando con fuerza su cabello y empezando a tomar una respiración más rápida y descontrolada. No quería ser culpable de que Melodie sufriera algo, pero tampoco deseaba verse así misma como alguien sobreprotectora. De pronto sus pensamientos fueron cortados de raíz apenas escucho su nombre suspirado tras las puertas, la voz de aquella mujer, una voz que lo repetía una y otra vez de una forma que la hacía dudar si levantarse y abrir.—«Oh mierda... ¡Mierda!»—Dejó golpear su cabeza contra el travesaño, viendo el techo y con la voz de su cabeza llenándose de tantas imágenes que odiaba, pero igual le encantaban visualizar—«¡No te puedo ver así!»—Ja...net, hazme tuya...—Un placer erótico salía expulsado de la garganta de la chica que estaba acostada y bajo los efectos del alcohol sin saber que todo era escuchado—Seré tu nena... besarte... quiero tus brazos, que me quemes con el cigarro y me tires contra la pared...Sin contener las lágrimas, la estadounidense se cubrió la boca dejando caer dos o cuatro gotas al suelo que luego se convirtieron en decenas. No podía parar, cada vez que ella abría la boca en tal situación su corazón se encontraba cortado en miles de opiniones y sentimientos, ¿Era correcto sentir aquel cosquilleo al oír suspirar su nombre?, ¿Estaba bien acaso desear entrar y solo consolarla?. Las decisiones se juntaron en un choque imposible de parar, dejándola paralizada sin reacción. Pero todo se detuvo y aquel secreto quedó a llave cerrada entre las dos únicas presentes.Solo pudo escuchar una última cosa antes de tomar fuerzas para levantarse.—Solo deseo... que me trates bi-en...Detuvo sus lágrimas con sus manos, limpiando su rostro y apretando sus dedos contra la alfombra, rechino los dientes y se levantó sin decir alguna palabra. Agarró una liga de cabello guardada en su bolsillo y se agarró nuevamente la coleta empezando a bajar las escaleras que daban al cuarto de Melodie para darle la privacidad que se merecía.—So lets run...—Janet sostuvo la voz un momento, cerrando las cortinas alargadas que debían cubrir las ventanas. Agarró con fuerza el seguro de la puerta de aquel apartamento cerrando con llave buscando la seguridad y privacidad—¡Make a great escapeand, ill be waiting outside for the getaway!—Apenas escuchó el click que demostraba que ya nunca lastimaría en esa noche a la chica que tanto le importaba, grito con fuerza su canto que retumbaba sin límite entre las paredes del apartamentoVio hacía un lado notando como en una pequeña mesa de noche se hallaban varios medicamentos, en otro lugar, cajas de cigarros desparramados y colillas tiradas a montones. Se desplazó con desdén hacía los frascos de color naranja que contenían aquella droga que mataba de a poco a Melodie, lanzándolos con impotencia hacía el suelo viendo como las pastillas se desparramaban por montones.—¡It doesnt matter who we are!—Desato el desprecio contra todo aquello que la dañaba, los cigarro fueron arrugados y tirados contra las paredes, los basureros con colillas tirados al suelo—¡Well keep running through the dark!Mientras su voz se desgarraba con cada nota que alcanzaba, su mente le jugaba una mala pasada al igual que Melodie... simplemente fantasear. Tan solo podía resonar en su cabeza la risa de ella, ver en destellos su sonrisa y en la piel el calor de tenerla. Su vida con cada paso que daba al clímax de tal catarsis le dejaba ver el mundo en completa lentitud, tal vez añorando momentos que nunca existirán si no la lograba tomar de la mano desde este momento en la vida.—¡And all well ever need is another day!—Pequeños deseos hicieron que su corazón partido en miles de pedazos se uniera por unos segundos, segundos solo pudo verla, jugando con el agua de la playa, riendo con el ruido de las gaviotas, tomándola de las manos a través de la arena de california y el mar —¡We can slow down cos tomorrow is a mile away!Sin poder sostener más su voz ya destruida por el sentimiento, solo se detuvo... sin lágrimas, sin lamentos. En ese instante dio un pequeño vistazo al dormitorio de Melodie y se hizo una promesa que sostendría aunque los años pasaran. Tomó un pequeño descanso notando como el calor del momento la tenía sudando y se acostó en el amplio sillón mirando el techo lleno de brillos que tenía el apartamentoPor un momento pensó en los flashes de los paparazis como algo tonto, pero luego se acordó de la sur coreana y muchas cosas se iban conectando de a poco. Estuvo algunos minutos hasta que nuevamente decidió pararse, quitándose el abrigo y la camisa quedando solo con su sostén, el choque térmico entre el sudor y el frío real que inundaba el lugar hizo que se estremeciera y volviera a la realidad. Viendo poco a poco el desastre que había provocado al estar cegada por la pasión y la impotencia—Hmm... que desastre hice, creo que lo poco que podría hacer es limpiar todo y botar esta mierda—Se agacho para recoger algunas pastillas de antidepresivos que estaban desparramados—Cuanto tiempo te han estado matando linda...Desvió su mirada un momento de la oscuridad que atormentaba a la persona que más apreciaba en aquel infierno, notando como un pequeño hilo de luz se lograba filtrar en una cortina mal cerrada. De entre todo lo que podía ver, sólo una le llamó la atención, aunque el cielo estuviera contaminado de la luz artificial de la ciudad, y el cielo estuviera en completa penumbra, solo un pequeño destello se hacía percibir, una estrella real entre las millones de luces falsas.El brillo era suave, los pulsos lentos, pero aunque no fueran cientos las que estaban en la noche, una era mejor que nada.—Je... creo que aun queda demasiado por hacer aquí—Cerró un momento sus ojos, dejando salir el aire de sus pulmones, era cálido a comparación del ambiente y un pensamiento veloz paso por su cabeza—«Pero me pregunto, cuánto tiempo tendré hasta que esa bestia me obligue a dejarte»La noche pasó sin pena ni gloria, al final de las horas que apuntaban al siguiente día Janet se asomó un momento a la habitación de la cual se había alejado. Puso su oído de manera suave contra la madera escuchando una respiración calmada, era lenta logrando escuchar uno que otro ronquido, tras notar que después de todo la calma por fin había llegado a las dos... pudo acostarse entre cobijas en el sillón y dormir.Pero la vida no hace esperar, las horas pasan, y los dulces sueños se suelen acabar antes de tiempo. No a todos les gusta afrontar de cara la vida, pero tanto Janet como Melodie debían hacerlo.La estrella del K-pop fue abriendo de manera lenta sus ojos, un pequeño hilo de luz tenue se adentraba hasta llegar a su rostro. Relamió sus labios secos y parpadeo un poco—Vaya dolor de cabeza...—Dijo, tomando una de sus manos y poniéndola en su frente, sentía como el mundo le daba vueltas de arriba hacia abajo por la resaca—¿Cuánto tomé? solo... agh, me acuerdo de unas copas.Cuanto bajo su mirada notaba la falta de gran parte de sus prendas de ropa, cerró sus ojos con fuerza dejando caer una lágrima solitaria, tumbando su cuerpo sin fuerza contra el suave colchón. No se acordaba de casi nada, lo único que su mente pensó fue en lo mismo, una vez más se sentía sucia...—«Volvió a pasar... solo me acuerdo de que él estaba aquí»—Colocó con miedo su mano derecha contra el abdomen, tenía el pavor de tener enfrente el dolor que representaba aquello que tanto odiaba. Pero, su sorpresa fue notar que solo sintió completa naturaleza en su piel—«Que raro, tal vez tuvo compasión esta vez... seguro solo fue eso»De pronto, un breve chasquido la hizo ver al frente. La puerta se abrió sin resistencia notando como aun no entraba nadie, tampoco podía escuchar algo proveniente de afuera. Se levantó sin medir quién podría encontrarse, siendo lo primero unos mechones celeste que se asomaban y se movía con cierta dificultad—H-hey Melodie, ¿Puedo entrar?—Preguntó con notable pena la estadounidense—«¿¡Janet!? debo cubrirme rápido»—Con una gran prisa fue buscando una cobija con la cual cubrirse el cuerpo, una vez pudo guardar la desnudez de su cuerpo siguió hablando—Claro, entra no hay problema...Ya abierta por completo la madera que las separaba, se vieron por un instante, fue algo rápido, como si fuera del día al día tenerse en el mismo sitio para la mañana que viene. Janet en sus manos tenía una pequeña bandeja con dos tazas, se notaban con algo caliente por los pequeños rastros de humo que se desprendían al aire.—Traje algo que tal vez no vendría bien a las dos. No sé si quieras, pero igual te hice—Aunque diera pasos pequeños, notaba como su amiga se echaba hacia atrás, adentrándose de forma atemorizada a la cama—¿Oye está todo bien? tranquila... estas segura, ese hombre no está aquí Melodie—No es eso Janet... Tu, tu que haces aquí, ¿por qué no tengo casi ropa? estaba borracha y luego estoy aquí—La surcoreana soltó algunas lágrimas pesadas que se limpiaba de manera compulsiva, como si quisiera negar que ver a la persona que le movía el alma le hubiera hecho algo contra su voluntad—Hey hey...—Dejó la bandeja contra el piso, dando unos pasos largos para alcanzar y darle un abrazo suave donde pudo sentir el corazón de ella latir con fuerza y rápido. Una vez encontró las palabras correctas, empezó a hablarle de manera dulce—Jamás haría algo parecido, Melodie... no te preocupes, nunca sería capaz de hacerle daño a una persona que me importara tanto.—¿Entonces, por qué te quedaste conmigo...?—No digas tonterías—Se dio una pausa de la muestra de afecto, separándose por un instante para tomar las mejillas de su compañera y hacer que viera de manera directa sus ojos, donde tendría que si o si verla, entenderla. Una vez pudo captar su atención, siguió—Obviamente iba a quedarme, estabas muy ebria, tu manager se encontraba aquí y lo último que hubiera querido para ti es que te hicieran daño.Ambas tomaron distancia, Melodie intento recordar un poco de lo sucedido llevando sus manos a las cabeza, mientras Janet tomó la bandeja colocándola en la cama al lado de la idol.—Seguro debes tener una resaca horrorosa, no sé si funcione, pero al menos a mi papá el Té de manzanilla le sirve—Agarró con sumo cuidado la taza con el nombre de la persona que tenía al lado, la levantó al nivel de la boca de ella, poniéndola con cuidado en sus labios—Vamos, no seas caprichosa y toma un pocoAunque en un principio el miedo de saber si contenía algo más la bebida carcomía sus pensamiento, solo confío... confiar, se le hacía extraño después de todo lo pasado el día anterior confiar de manera absolutamente ciega en una persona, muchas veces lo hizo."Deberíamos ir a un lugar más solo Melodie"Muchas veces por eso salió lastimada."Y no pienses contarle a nadie o arruinaré tu maldita carrera"Muchas veces callo por confiar, pero esta vez sabía que depositar algo tan importante como eso no iba a suponer un peligro. Dejo que Janet dejará la taza en su boca, para luego tomarla por su cuenta, dando unos sorbos y sintiendo como su cuerpo se llenaba de un verdadera calma que ni siquiera las drogas o el alcohol le lograban dar, giro un poco su mirada viendo a Janet haciendo lo mismo, tomando con mucha calma y disfrutando el momento en la cama, todo sin pena, sin presión, al final solo eran dos chicas disfrutando una bebida en la mañana.—Ah... vaya, si que sabes hacer un muy buen té, mi asistente solo me hace café negro todas las mañanas.—Debe ser horrible tomar algo tan amargo siempre—dijo Janet, dando un segundo sorbo largo para luego seguir hablando—Lo que me recuerda... que será de él, no supimos nada de su paradero desde que llegamos anoche.La conversación fue cortada de manera repentina cuando un tono de llamada completamente distinto al de ambas chicas se escuchó desde afuera de la habitación. Por deducción de ambas, supusieron que se trataba del celular fijo, aunque no existieran las ganas de separarse de ese momento de la mañana, debían atender por mero profesionalismo.—Tranquila, yo iré, mientras tanto ponte algo de ropa y luego bajas—Dejó la taza en la bandeja, arreglándose un poco su cabello alborotado para levantarse, dejando a los segundos un eco mientras bajaba las escaleras.Una vez en la sala, levantó el celular de su base, le dio a algunas opciones notando que la llamada ya se había cancelado notando que se había ido al mensaje de voz. Dio con su dedo a algunas opciones dirigiéndose al lugar encargado de guardar lo que se perdía, dejando los ojos abiertos al notar la cantidad inédita de mensajes guardados y sin escuchar, casi como si hubieran sido mandados uno al día.Con su curiosidad al tope, reprodujo uno antiguo. No le era correcto adentrarse de esa manera a la vida de Melodie, pero no podía negar lo extraño de todo esto, y una vez le dio al botón de "play" escucho una voz que nunca noto en todo el edificio. La fecha era 12 de junio de 2009"—Hola hija... dudo que respondas las llamadas, quiero que sepas que te amo... Papá aun te ama, cuando desees podemos hablar."Cambio a una más actual, era del 9 de diciembre de 2011. Se dio cuenta que era otra voz, sin duda se trataba de una persona completamente distinta a la anterior, sobre todo por el tono con el que se dirigía hacía su amiga."¿¡Piensas contestar las malditas llamadas!? ¡Eres una maldita inutil, como te comportas de esa manera con los ejecutivos!"—Oh vaya...Janet dudo si hacer lo que tenía pensando, pero se detuvo cuando escuchó la puerta abrirse y vio salir de allí a su compañera, está vestía una franela blanca y unos monos de pijama anchos con estampados variados. Se quedó congelada un momento admirando incluso como en ropas tan simples se veía tan hermosa.—Janet, ¿de quien se trataba?La estadounidense dio un pequeño salto, volvió a la realidad. Sin darse cuenta, se había ido del plano de la realidad por un momento mientras la admiraba, intentó buscar las palabras, pero cada una que se le pasaba por la cabeza se iba tan rápido como los aviones que sobrevolaban la ciudad.—No fue nada importante, solo un mensaje de voz. Si, solo fue eso—Dejó caer el teléfono alargado a su base, dejando un leve pitido que se distribuyó por el aire de la sala, Janet dio unos pasos hacia Melodie buscando acercarse de manera disimulada y dio algunas vueltas para ver mejor las ropas que llevaba—Pero quitando lo de la llamada, te queda muy linda esa pijama jaja—No lo dices en serio. Esta cosa la tengo desde hace años... fue el regalo de alguien—Expresó la surcoreana con una mirada perdida en la nostalgia, mientras apretaba de forma suave la tela acolchada—Aunque, creo que nunca podré volver a dirigirle la palabra, ni siquiera para agradecer esto.—Vaya... Eso es bastante triste, pero no quiero bajarte el ánimo—De forma juguetona la más bajita dio algunos saltos hacia la cocina, volteando para sonreírle con cariño a su amiga—Mejor ven, hagamos algo de comer, seguro tienes hambre. Hoy seguro será un día largo, y debemos tener la energía al máximo—Pensó en ese instante una estrategia—«Tal vez pueda sacar un poco de información teniéndola al lado, algo oculta. Y ese algo la está lastimando»—Janet—Melodie pasó de forma lenta las manos por los muebles donde solían estar las pastillas y cigarros—Supongo que tu tiraste todo ¿No?—Si. Lo hice po- —Y antes de que pudiera seguir hablando, la idol ya la había interrumpido con una voz algo rota que contrastaba por completo por la sonrisa cálida que se reflejaba en su cara—Te lo agradezco mucho...Luego de arreglarse un poco, se juntaron frente a la pequeña cocina que tenía el apartamento. No era algo tan lujoso como lo demás, una cocina en L, con materiales como mármol y una madera de color negro en los cajones que dejaba en claro el lujo del lugar, luego la estufa de cuatro hornillas eléctricas y el respectivo lava vajilla junto al refrigerador. Ambas se pusieron a sacar lo que encontraranCuatro huevos, algunas verduras, queso, jamón. Lo necesario para Janet para cocinar algo delicioso.—Con esto será más que suficiente para ambas—Dijo, mientras se agachaba a buscar algunas tazas y sartenes—Espero no tengas problema con la comida más casera jaja—«¿Acaso ella? ¿¡Me va a cocinar a mí!?»—Pensó Melodie mientras la piel pálida de su rostro se iba coloreando a tonos carmesíes, era casi como un escenario de las películas de romance que solía ver con su padre—¡Espera Janet! no sé si sea necesario que gastes tu tiempo haciendo comida para mí, podríamos pedir...—Pfff, deja eso Melo, no es ninguna molestia. Si quieres puedes venir a cocinar conmigo, así te enseño un poco ¿Te parece?«Siendo sincera, no te sabría decir si tu nombre se perdía en la singularidad de tu voz, o tu voz se perdía en tu apariencia... soy sincera, ¿Cuántas chances había de esto? no sé cómo explicarlo, los nervios y el miedo me carcomen, pero al final soy yo quien decide quedarse a tu lado... »—Papá, ¿crees que pueda tener alguna vez un amor como el de las pelis que vemos?—Dijo una pequeña mientras admiraba el diálogo que había sucedido dentro del filme—Claro que si mi niña—El padre la sostuvo más cerca, abrazándola y cubriendo la con las cobijas. —Cuando llegue la persona correcta lo sabrás.—¿Y como sabre que es la persona correcta papi?—Pregunto curiosa la niña de ocho años—Bueno, cuando sientas lo mismo que yo con tu madre, sabrás que es la persona correcta ¡Pero me tendrás que presentar a quien elijas!—De forma juguetona empezó a desordenar el pelo de su hija, riendo ambos por igual.—Después conversaremos, mientras tanto sigamos viendo la película, esta escena es aún más bonita.«Al final, en los jardines las sombras flagelan las flores, el viento las aplasta y abusa de ellas. Tal vez fui una joven flor, sigo pensando en el viento que arrasó con mi vida. Todos vieron atrás, nadie se fijó en mí, y luego estás tú. Creo que solo debo callar mis dudas y aceptar que todo podría cambiar.»—Muy bien Melodie, ven—Janet indicó con su mano donde debía ponerse su amiga, una vez la vio en posición, se colocó detrás suya posando sus manos sobre las de ella—Primero, necesitamos batir los huevos, no debe ser fuerte. Hazlo suave, con calmaLa surcoreana se dejó llevar, las manos de la americana eran una combinación extraña entre lo áspero y lo suave, le encantaba la sensación. Vio como no podía pensar en siquiera quitarla, disfrutaba cada instante donde su voz era un suspiro, y sus expresiones simples risas juguetonas. Sin darse cuenta, había dejado realmente a una persona desarmar la, tumbar sus muros, dejar que vea la niña que un día perdió la inocencia.¿Y qué queda cuando dos personas tumban sus muros?. Solo dos almas que se encuentran.