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Capítulo 12: Disfraz

Mi Dulce Y Falsa Esposa — booknet.com · All chapters

Capítulo 12: Disfraz

Horas antes:

Ana

Entro a la casa con mi corazón latiéndome a mil y las lágrimas en mis ojos, no tengo la mínima idea de que hacer ahora, podría enfrentarlo, pero él podría decirme cualquier cosa y estoy casi segura de que le creería. Paso las manos por mi rostro luego de tomar asiento en un sillón y todo el día de ayer está en mi mente, un día hermoso, un día en un lugar que no me gustó nada, pero con mi familia, las personas que más amo y aunque no recuerdo nada del pasado puedo sentirlo. Escucho los pasos y levanto la mirada, los gemelos se acercan a mí y aunque lo hacen con algo de dudas, ya no veo el mismo miedo de antes en sus miradas.

—¿Podemos jugar fuera con el balón de fútbol? —cuestiona el pequeño Ben y me pierdo en sus ojos.

—¿Les prohibía jugar? —se miran entre ellos.

—Después de bañarnos si, y no podíamos hacerlo dentro de la casa, tampoco te gustaba mucho, decías que cuando entrábamos ensuciábamos todo con los zapatos, pero nos lo limpiaremos —promete y sonrío un poco, ¿cómo es posible que antes olvidara que son unos niños?

—Vayan y jueguen, yo iré también a jugar con ustedes —sonríen.

—¿Y cuándo buscaremos al cachorro? —la pregunta de Mat me saca otra sonrisa.

—Creo que para eso deben hablar con papá —asienten rápido y entonces van hacia la puerta.

—Señorita —volteo cuando escucho a la empleada —su padre la espera en la biblioteca, llegó temprano.

—¿Mi padre? —asiente y frunzo el ceño, pero rápido me pongo de pie y camino hacia la biblioteca sonriendo un poco, desde que salí del hospital mis padres no han venido a visitarme aunque claro, tengo entendido que son personas bastante ocupadas y entro a la biblioteca, en cuanto lo hago lo veo y voy hacia él.

—Papá —me mira y sonrío acercándome.

—Siéntate —hablo con mal humor señalando una silla y me detengo por completo —no tengo mucho tiempo, tengo una reunión en pocos minutos y mírame aquí —masculla y continuo mirándolo, es muy diferente a la familia de Andrés, el cual cuando llegó a su casa fue abrazado por todos y ahora mi padre me mira como si nada.

—Por supuesto —carraspeo un poco, pero no me siento —¿hay algún problema? —él ríe.

—¿Problema? —bufa negando —¿En serio preguntas eso? —me señala con molestia —no has ido por la empresa Anabelle, no has cumplido contratos, las personas comienzan a hablar y yo me estoy cansando —un nudo se forma en mi garganta mirando sus ojos, claro, solo está aquí por la empresa y los negocios.

—Papá.

—Deja de llamarme papá —habla alto y me estremezco —soy tu jefe y estoy aquí como tu jefe —su voz es firme y se acerca más a mí —sé que perdiste la memoria y toda esa tontería, pero mi empresa no tiene la culpa de que tengas un cerebro débil —bufa —¿entiendes eso? Estoy perdiendo dinero por tu causa —sonrío pensando en eso.

—No tengo ni idea de quien era antes ni de lo que hacía, yo

—Te hacías fotos —gruñe con rabia —eso es todo, posabas y listo —pasa por mi lado dando un suspiro —Así que ahora vendrás conmigo a la empresa, te harás unas fotos, tenemos un contrato con personas importantes y vas a cumplirlo —sus palabras son claras pero me giro.

—¿Y si ya no quiero ser modelo? —se tensa con mis palabras y se da la vuelta, luego sonríe mirando mis ojos.

—¿Y desde cuándo crees que me importa lo que quieras? —ríe con ganas —Oh claro, verdad, perdiste la memoria, pero firmaste un contrato por diez años con mi empresa —se señala y me tenso, ¿tanto tiempo? ¿Quién demonios firma un contrato por tanto tiempo? —y a menos que quieras pagarme millones irás y cumplirás Anabelle. —respiro hondo mirando sus ojos.

—Creo que voy entendiendo como funciona todo con mi vida y pensé que era un asco esta —rio negando —que yo era horrible persona, pero acabo de conocer a alguien peor y —su bofetada impide que siga hablando y acabo retrocediendo par de pasos llevando mi mano a mi rostro, cuando miro sus ojos no veo ninguna emoción de su parte.

—A mí no me hablas como te da la gana, puede que no lo recuerdes —es claro —pero debes comportarte y obedecerme, irás a la empresa, te harás las fotos y sonreirás, nadie sabe que has perdido la maldita memoria, solo los cercanos, no los socios así que iras y más te vale que queden bien Anabelle o te haré recordar por las malas por qué debes obedecerme —me señala con rabia y aprieto mis dientes con fuerza sabiendo que no puedo negarme.

Posar y sonreír fingiendo que soy la dueña del universo, las reglas para este trabajo son así de sencillas y eso hago mientras recibo halagos de un fotógrafo que finjo reconocer, pero que sinceramente no tengo la mínima idea de quien es. Mi padre vigila de cerca todo el proceso y siento que ahora estoy fingiendo ser otra persona aunque mi mente me obliga a recordar que esta era mi vida. Respiro hondo ya cansada de estar aquí y entonces mi mirada viaja hasta la puerta y me tenso por completo cuando me encuentro con Andrés, mi sonrisa titubea, aun así, me obligo a recordar que él es solo un mentiroso más que ha estado juzgándome todo este tiempo cuando la verdad es que se casó conmigo por dinero y eso me da ganas de vomitar.

El fotógrafo habla de un descanso y mi padre se aleja con su teléfono. Agradezco el descanso y me acomodo mejor en la silla en la que estoy justo cuando el fotógrafo se acerca con una enorme sonrisa en su rostro y sonrío sin saber que más hacer.

—Nos alegra tenerte de vuelta Ana —dice antes de besar mis mejillas tomándome por sorpresa —por cierto, las fotos son una maravilla, las vacaciones te sentaron bien —me guiña un ojo y sonrío un poco.

—Gracias Brat —él asiente sonriendo y me pongo de pie viendo a Andrés que se acerca.

—Sácame de una duda —habla alto y entonces lo miro —¿cuál de las dos Ana es el disfraz? —sonríe con la pregunta y miro sus ojos deseando decirle tantas cosas que ninguna sale de mi boca —aunque debo admitir que sea cual sea a ambas al parecer se les da muy bien eso de coquetear —tenso mi mandíbula aun mirándolo, pero él se acerca más a mí —No voy a decir que no te ves hermosa, te ves justo como antes —me mira de arriba a abajo —¿cómo llegaste aquí?

—Mi padre —respondo simple —él me buscó, tengo contratos que cumplir al parecer —sonrío pensando en eso.

—Y pareces disfrutarlo —Andrés bufa —oh, lo olvidé, a ti te encanta esto, las fotos, las miradas, me equivoqué —me señala con rabia —no has cambiado nada Ana, el idiota soy yo que creí esa estupidez, tú sigues siendo la misma falsa de siempre, la misma Anabelle —gruñe antes de darse la vuelta y es la gota que rebasa el vaso.

—Es gracioso que me diga eso alguien que se casó por dinero —suelto de una deteniendo por completo sus pasos y noto como se tensa, con lentitud Andrés se da la vuelta y noto la incredulidad en sus ojos. —Al parecer no soy la única que usa un disfraz ¿no Andrés?