CAPÍTULO 10
Emma.—No estarán como fantasmas rondando por mi casa, traigan las cajas de adornos a la sala de estar, a Emma le encanta comprar el árbol de navidad natural, iremos a la tienda local en cuanto la abran— escucho la voz de Cora entre sueños.
—Pase de ser niñero a ser cargador, yo sólo quería ser conservador ruso, de haberlo sabido me quedo como guardaespaldas— las quejas de Caterva se oyen por el pasillo.
—Menos quejas y más trabajos que tenemos poco tiempo antes que se dé cuenta.
Siento a Alexander removerse en la alfombra y se golpea con uno de los muebles maldiciendo muy fuerte despertándome. —¿Qué es todo ese ruido?
—La loca de Coraline. ¿Siempre tiene que gritar tan fuerte? No es una indigente— gruñe —Todavía.
—¿Qué hora es? — me acurruco sobre su pecho aferrada a su camisa, siento que mi cuerpo se recargó las pocas horas que dormimos junto a la chimenea.
—Ya amaneció, deben ser poco más de las siete de la mañana— su voz se escucha ronca por el sueño.
Abro un ojo y confirmo que en los ventanales de Cora se filtran los primeros rayos de sol. Está nevando como en Dinamarca, la chimenea está medio encendida y mis bebés siguen sobre Niles. Alexander ya no tiene el parche, está tirado sobre la madera cerca de nuestras botas.
— ¿Cómo sabes que ya amaneció?
Se frota las sienes sentándose y jalando nuestra manta, no la recuerdo de anoche, uno de nuestros sirvientes debió hacernos un lugar cálido junto a la fogata con mantas en cuanto me quedé dormida.
Amo la forma en la que Alexander queda hechizado con el camisón y cómo lo disfrutó anoche, pero me estoy congelando. Envuelvo mis piernas en su cintura y se meto mis manos congeladas debajo de su camisa buscando su calor corporal, no hace ni una mueca, me cubre con las mantas hasta el cuello cuidando mi cabestrillo.
—Sólo tú haces este tipo de cosas al líder de la mafia sin recibir castigos, Emma.
—Aún no me has dicho cómo sabes que ya amaneció.
Abro el otro ojo y jadeo al ver cajas llenas de esferas y adornos navideños por toda la sala, Alexander va a volverse loco, incluso hay cajas rodeando a Niles, no hay ni un solo espacio libre para caminar.
— Tengo un reloj interno, puedo predecir el tiempo, además, llevo más de tres horas despierto— cierra los ojos y se frota la nuca, noto un ligero temblor en sus manos que llama mi atención.
—¿Qué te sucede?
Mis dolores de cabeza empeoraron con la ceguera, necesito las pastillas del estrés, pero con una dosis mayor por mi nuevo médico particular, Maya tenía control sobre mi historial clínico.
—¿Necesitas que te ayude con el estrés? — beso el pulso de su cuello y su garganta se sacude cuando se ríe, aun siento mis labios hinchados por todo el sexo oral.
—Si los médicos se enteran que rompiste la cuarentena van a castigarte y no voy a ayudarte Emma.
—Sólo te puse en mi boca, no rompimos la cuarentena, aunque podemos solucionar ese pequeño inconveniente— susurro en su oído dejándole otro besito, trepo por su regazo y me aferro a su cuello besándolo suavemente todavía soñolienta.
—¡Ni lo piensen! — la voz de Cora me hace apartarme de golpe, está parada frente a nosotros con una caja de esferas rosadas y Aaron en brazos —No van a hacer más de sus indecencias a plena luz del día en mi sala de estar, frente a todos y en víspera de navidad, hay trabajo que hacer no otro sobrino que procrear.
—¿Nos escucharon anoche? — escondo mi cabeza en el cuello de Alexander con la cara quemándome de vergüenza.
—Eres muy ruidosa señora Roe — se burla de mí, pero él también fue ruidoso.
—¡Arriba! ¡Tenemos menos de veinticuatro horas para trabajar! — Cora vuelve a apartarnos.
—Dame una razón para no matarla— Alexander se remueve buscando su arma.
Estiro la mano y la alcanzo antes que cumpla su amenaza. —¿Qué te sucede Cora?
—Tenemos los adornos de navidad listos, mi tía se hará cargo de la cena y tú del árbol junto a todos tus asesinos.
—Está es una mafia, no una tienda de retrasados, no celebramos tonterías— Alexander se levanta papado la alfombra buscando sus botas.
—Mi casa, mis reglas, si no te gusta, la puerta está abierta— Cora deja la caja y va por la siguiente sin dirigirnos la mirada —¡Quiero más cajas del sótano! ¡Arriba Emma! ¡No tenemos tiempo!
—¿Tiempo para qué? ¿Desde cuando eres una loca obsesiva por la navidad?
Se remueve nerviosa mirando el pasillo donde la encontramos anoche. —No hay tiempo para preguntas debo trabajar sin parar. ¿Puedes ir a comprar el árbol? ¿Sí? Perfecto, compra el más grande del centro comercial— casi se hecha a correr por el pasillo.
Me quedo perpleja mirando a Alexander, tomo a Kiara en brazos cuando se remueve sobre Niles llorando para cambiar su pañal. —Algo está mal con Cora.
—¿Tardaste tanto en descubrirlo? Me tomo dos segundo descubrir su demencia cuando la conocí— Alexander se acerca a tomar a Raven que empieza a llorar por el ruido de las cajas.
—Lo digo enserio, está actuando como una loca compulsiva— miro por el pasillo y la veo traer otra caja.
—¡Despertaron los mellizos! ¿Pueden cuidar a Aaron? Quiere pasar tiempo con sus hijos antes que despierte Volk...— se detiene mirando a Alexander —Antes que despierten sus invitados— agrega rápidamente — Y yo tengo más cajas que traer y la cena de navidad demorará horas...
—Cora.
—Vamos cariño, quédate con tus primos, la tía Emma y el tío Alexander te cuidarán.
—El producto con el que se tiñe el cabello le dañó las neuronas, yo no soy niñero de nadie.
—Cora.
—Quiero más cajas por toda la casa.
—¡Cora!
—¿Qué pasa Emma? — me da una sonrisa torcida mirando a Alexander alejar a Raven de Aaron.
—¿Qué está mal?
—Nada está mal, quiero una cena con mi hijo y que sean parte de ella. ¿Has visto a Dina? Necesito una mano con los adornos, pero no la encuentro por ningún lado y nadie la ha visto en toda la mañana. ¿Puedes tirar los rollos de canela del horno a la basura? Te lo agradeceré— me da la espalda.
Definitivamente algo le pasa. Aaron trepa por la pierna de Alexander y él la sacude malhumorado, pero sólo lo hace reír.
—¿Dónde está Dina? La envíe a su alcoba, pero no a un encierro eterno, siempre es la primera en levantarse y venir a interrumpirnos, podría ayudarnos a cuidar de los niños.
—Esa rusa no me interesa, necesito las pastillas de inmediato, la voz de Coraline es irritante— Alexander se frota la nuca.
—¿Qué pasó con Jack? Él podría regresar y tomar el control de tu servicio médico. Me informaron que la noche del ataque de Dinamarca lo dejaste ir, eso no es propio de la mafia y los conservadores rusos reprueban la decisión.
Niega un sola vez extendiendo su mano a Niles. —No hay salida para la mafia una vez que estás marcado— explica lo que aprendí en mi ceremonia de iniciación en el Kript —Jack no tiene escapatoria de mi mafia, sólo le di tiempo de reposo para que procese la muerte de su hija y de su madre.
Mi estomago se revuelve, tengo las palabras de Rebecca marcadas en mi mente, me gritó que todo fue un plan armado de Alicia, tener a Bennett drogado en Turquía y la muerte de Millie, pero todavía quiero aferrarme a la amistad de años, aunque sea un poco.
He hablado con los conservadores al respecto, pero las versiones cambian o no quieren contarme la verdad.
—Hay algo que Rebecca me dijo cuando estaba encerrada en el sótano y quiero saber la verdad.
—¿Qué es?
Dudo un segundo mientras Aaron jala el brazo de Alexander. — ¿Quién mató a Millie? — pregunto con un hilo de voz.
—Alicia— no duda en responder y siento un malestar en el estómago —Lo último que ví, fue un unicornio de peluche enterrado en el lodo en el palacio, el que la vio morir fue Jack, Wren estuvo en la cabaña cuando se quemó— su ceño se frunce y pasa su dedo por mi mejilla —¿Por qué lloras?
—Alicia era mi amiga.
—No confíes en nadie fuera de tu mafia Emma, cualquiera podría apuñalarte por la espalda como hicieron los políticos conmigo durante mi encierro— ya me lo había dicho antes
—Pero...
—La mafia te es fiel por tu posición y están sus vidas por tu cuidado y el de nuestros hijos, pero nadie que lleves años conociendo es tu aliado, aunque te lo jure por tu madre— eso me recuerda a Dylan — ¿Entendido?
—Entendido.
—Recuerda nuestro código.
Lo tengo muy presente. —Nadie más que tú y yo lo conoce.
—Alicia estuvo con Bennett en Turquía ayudando a Meredith a drogarlo, ella conoce al maldito turco, estuvo en mi propia casa entrando a su celda dándole una dosis de anfetamina diaria, Ethan la descubrió.
—¿Ella estuvo con Bennett en Turquía? ¿Ellos fueron...?
—No quiero al adicto cerca y menos si va a tener un hijo con esa mugrienta, dentro de las instrucciones de Meredith que encontramos en su celular estaba la suspensión de anticonceptivos, se la estuvo tirando durante todos los meses de la rehabilitación— me interrumpe y me quedó inmóvil.
—Es imposible.
—La única razón por la que sigue viva es porque puede estar embarazada del adicto, te sugiero que no se lo digas a Coraline hasta que cambiemos de hacker.
—¿Qué? — me levanto buscándolo en su escritorio, pero está vacío —¡Confíe en él para encontrarte y lo traje aquí a pesar que Cora no quería verlo, sentí lastima por él! — no quiero alzar la voz para no despertar a nuestros hijos, pero me siento traicionada.
—Bennett es bueno manipulando a la gente.
Me niego a creerlo, todas sus lágrimas no pueden ser falsas. — ¿Cómo pudo hacerle esto a Cora?
—De la misma forma que Coraline se tiró a James estando embarazada de Aaron y se dejó grabar y dejó que me enviaran los videos— dice con desprecio.
—¿Qué videos?
—James se encargó de distribuirlos con el conocimiento de tu amiga, no la quiero cerca, en cuanto puedas volar nos largamos de aquí.
—Cora no sería capaz de hacer algo tan miserable, Alexander— miro por el pasillo — ¡Ese maldito de James estaba manipulándola, no sé de qué forma, pero en Dinamarca ese hijo de perra le hizo algo!
—Yo mismo los encontré juntos en el palacio en la antigua habitación de mi hermano, ella me vio y no lo negó, ni se apartó de él, si creía que Bennett estaba muerto que poco le duró el luto, la mafia duda que Aaron sea un Roe— se levanta con Raven en brazos enojado.
—Bennett es su padre, no pongas en duda eso y respecto a James ella jamás...
—No quiero más sobre el asunto Emma— me interrumpe muy serio —Bennett y Coraline no existen en mi mafia, ambos son unos traidores a su manera, corrompieron nuestro apellido y su hijo ya no es digno de llevarlo.
—Si James envío los videos íntimos de Cora a la mafia, tendrán que matarlo porque ella jamás lo hubiera permitido— me detengo cuando veo a Bennett detrás de nosotros con la boca abierta mirando a Aaron, no sé cuánto escuchó de nuestra conversación —Bennett.
Alexander se gira con ceño fruncido. —¡Largo de mi presencia adicto, no te quiero cerca!
Estoy arrepentida de haberlo traído a Irlanda. Él y Alicia están juntos. —¿Cómo pudiste? — le reprocho — ¡Alicia era su mejor amiga, la consolaba por tu muerte mientras te la tirabas por las noches!
—Mi mente estaba aturdida Emma, no había estado tan drogado en mi vida, no sabía qué hacía en Turquía, sólo reconocía a mi madre y hacía todo lo que ella me pedía— me toma del brazo sano, pero me alejo —Te lo iba a decir, pero es complicado explicar lo que mi madre hizo.
—¿Tu madre? ¿Sigues llamándola de ese modo? — Alexander se ríe y el tono me da escalofríos —Llevo días enteros esperando que regreses con ella ¿Qué tipo de información quieres sacar de mi mafia para vendérsela?
—Ninguna, trabajo por voluntad propia hermano, estoy bajo servicio, no soy ningún traidor.
—Pondré el asunto en la balanza, ve con tu madre y dile que Logan y yo vamos a matarla.
—No entiendo tu alianza con ese maldito, después de todo lo que nos hizo.
—¡No espero menos del hombre que me dejó ciego y trató de matar a mi esposa, sin importarte todo lo que hice por ti! — Alexander alza la barbilla soberbio —Debí dejarte morir en las jaulas.
Bennett hace una mueca y se guarda algo en el bolsillo interno de la chaqueta, no sé si el dolor en su mirada es real o sólo una manipulación. —Pues yo me quedaría una y mil vidas contigo en esas jaulas, llorando y riendo y comiendo pan podrido cada dos semanas— dice muy serio —No cambiaría mi vida en las jaulas porque en ella estás tú, porque cuando pienso en mi padre te veo a ti, porque cuando tengo miedo cierro los ojos y veo tus ojos, porque cuando quiero rendirme te recuerdo levantándome.
—Qué gran actuación ¿La ensayaste toda la noche? — Alexander se ríe otra vez —Voy a matarte.
—Te daré el honor, si así consigo que me perdones— extiende los brazos —Hazlo, matame, porque eres el único que debe hacerlo.
—No va a ser tan fácil, primero te voy a arrebatar lo que más amas.
—Escúchame primero hermano— trata de acercarse, pero Alexander toma a Kiara de mi brazo, mi pequeña suelta su chupete y abre los ojos de inmediato al escuchar la voz de su padre.
—Te llevaré a ti y a nuestros hijos a una habitación decente de nuestros hoteles de Hilton & Roe en Irlanda, compraré una planta de energía para que la electricidad sea restablecida hoy mismo en el edificio de porquería, ya no estaremos junto a la escoria.
—¿Podemos hablar Emma? — Bennett camina detrás de nosotros.
—No y desde ahora tienes prohibido acercarte a mi familia, limítate a hacer tu trabajo de hacker que estás bajo servicio a menos que quieras que se revele tu identidad y alguien más te maté por mí.
Bennett se queda mirándonos a nuestra espalda con la cabeza gacha, pero estoy dolida y confundida por todo lo que escuché. Los dolores de cabeza de Alexander se posan en la mía.
Me arrepiento de haber traído a Bennett a Irlanda, no debí creerle.
Todos los sirvientes corren por el Penthouse colocando adornos por todos lados, no puedo creer que Coraline los haga trabajar para ella, están decorando como si fuera una cena importante
¿Qué celebración está preparando?No me apetece celebrar nada. Una mujer de servicio corre interponiéndose en mi camino. —Señora Roe, ¿Qué colores le gustan más para representar la felicidad? — me extiende una paleta de maderas pintorescas.
Alexander resopla y se pellizca el puente de la nariz. Los miro, pero ninguno me convence, todos me encantan —¿Por qué no se lo preguntas a Cora?
—Yo... los adornos... en la mafia no solemos hacer esto, no estamos acostumbrados.
Lo que dice no tiene sentido. Miro a Alexander al borde de la desesperación. — Lila, como el color de mi camisón.
—Buena elección, mi señora— se hecha a correr por dónde vino.
—¿Se están volviendo todos locos aquí? ¿Tienes alguna idea de lo que tu mamá planea cariño? — revuelvo el cabello rubio de Aaron que gatea hacia los mellizos cuando Alexander los deja en sus cunas.
—Necesitamos salir de esta casa de dementes.
Alexander todavía está molesto por su plática con Bennett y se mantiene callado mientras se coloca el traje, por fin puedo dejar el camisón fuera, mis pies están congelados. Aaron se roba el chupete de Raven y se hecha a gatear lejos de ellos arrojándoselo a Niles.
—¿Por qué el hijo de la rubia sigue molestando a mis primogénitos?
—Amor de primos, similar al tuyo con Jack— me río cargando a Raven, quito las lágrimas arrullándolo y Aaron se ríe como si no hubiera hecho ninguna maldad.
—Raven le enseñará una lección a este mini humano rubio teñido.
Ruedo los ojos y espío por el pasillo, los sirvientes traen escaleras de pasillo en pasillo —Cora no celebra navidad ¿Por qué están adornando el Penthouse como si fuera a venir el rey de Inglaterra? ¿Por qué no están colocando adornos en las paredes? Sólo corren por los pasillos ¿No te parece extraño?
—No— responde de inmediato y de repente se rasca la nieve tanteando el mueble para buscar el parche, cerca del parche hay un dinosaurio de plástico, o ira al suelo sin sentir lo que es y Aaron gatea hasta el juguete.
—¿Te gusta la nieve?
—¿A ti no?
—No respondiste mi pregunta.
—Sí, pero no tanto como los climas cálidos, el sol, la playa, los echo de menos, los climas tropicales son mis favoritos, pero eso ya lo sabes— frunce el ceño —¿Iremos juntos de compras? Tu buscarás la planta de energía y yo el árbol de navidad o Cora me matará.
—No venden plantas de energía en los super mercados Emma y nunca he pisado un lugar así.
No puede ver mi cara roja de la vergüenza. —Quiero que me acompañes, será nuestro paseo familiar.
—No quieres ver las expresiones de la gente cuando vean mi rostro en la prisión del MI6 cada gente tenía un grito diferente ante mi apariencia— se coloca el parche y veo las tiras apretadas sobre las marcas de la daga.
—Tendrás que mirar a otro lado si les disgusta la perfección.
Una de las esquinas de su boca trata de curvarse, pero la detiene. —No digas tonterías Emma, ¿Quién no quiere mirar a Alexander Roe?
Sonrío mirando a nuestros hijos, si tan sólo pudiera ver que se ha convertido en el centro de su pequeño mundo. — Debemos tener la mayor seguridad por la ciudad, el MI6 sigue buscándonos y eres prófugo del pentágono.
Su celular vibra tres veces con mensajes de voz nuevos, pero no le pide al asistente virtual reproducirlos. Cuando lo deja sobre la mesita de noche veo otro dinosaurio verde diferente al anterior.
—¿Qué es esto? — lo toma en sus manos.
—Dinosaurios de juguete, alguien estuvo en nuestra habitación.
—¿Y quién? —
Volkan. —No me interesa, como sea, Rebecca tiene al MI6 todavía en Irlanda, Logan me lo informó.
—Necesitamos a un infiltrado cerca de ellos, alguien confiable, pero no puedo recordar el nombre de todos los miembros de mi antigua unidad. ¿Cuál es la razón de tu alianza con Logan? Ninguno de los conservadores la apoya.
—No hay movimiento en la mafia sin un plan mayor.
—¿Cuál es el plan? — me cruzo de brazos y veo a Aaron seguir un resto de otro dinosaurio al armario.
—Es muy sencillo, lo entenderás en la siguiente reunión en el Kript de Londres, en la iniciación de nuestros hijos— toma su celular mientras Aaron golpea la puerta del armario—Reproducir los mensajes de voz— le pide a su asistente virtual mientras la puerta del armario se abre.
—¡Gané! ¡Estábamos jugando al escondite! — Volkan sale corriendo con su pijama de dinosaurios sosteniendo el peluche de Millie. Sus ojos se abren cuando me ve y corre hacía mí.
—¿Qué carajo? — Alexander se gira al niño reconociendo su voz.
—¡Mami! ¡Volviste!
—Estoy ansioso por nuestra cena Emma— se oye la voz del Borah en el celular de Alexander y me paralizo —Hablé con Coraline y ya entiendo por qué me pediste reservar The Grapevine, quieres celebrar tu cumpleaños conmigo en tu restaurante favorito en Londres, me encargaré que no olvides nuestra noche juntos.
Se me hiela la espalda cuando Volkan se abraza a mí. —¡Esa es la voz del Borah! ¡Ya viene por nosotros, mami, como tanto querías!
El celular se estrella contra la pared sobresaltando a los pequeños. —Mami, tengo miedo ¿Podemos irnos ya con el Borah? — Volkan se abraza a mi pierna.
Alexander se quita el parche volviéndose a mí. — ¡¿Hace cuanto está este engendro aquí Emma?!
—Déjame explicarte todo.
—Yo puedo hacerlo, Coraline se ha estado viendo con el Borah desde hace meses, Emma lo sabía y se lo ocultó a la mafia— Bennett entra por la puerta y me quedo perpleja
Me falta el aire, se me acumulan los días de estrés con las pesadillas en el cuerpo. — ¿Qué estás haciendo?
—Recuperando la confianza de mi hermano — me ignora y se acerca a Alexander —Coraline ha sido niñera del hijo del Borah todos estos meses y tiene una relación sentimental con él, Emma ha mantenido comunicación con el turco desde tu captura, aunque no parece una comunicación de negocios por lo que pude desencriptar en sus mensajes y que puedes escuchar.
—¿Qué mierda dices?
—Emma le mintió a la mafia para proteger a Coraline y protegió al turco en el proceso, si se los hubiera entregado, Dimitry Aslan no sería ministro y el ataque del Pentágono a Dinamarca habría fallado.
Niego rápidamente tratando de despegar a Volkan de mi pierna. —Mami, vámonos de aquí, este hombre me asusta.
—¿Le mentiste a tu mafia por Coraline? — Alexander ni siquiera gira su cabeza hacía mí.
Me falta el aire —No fue así... no... cuando Cora me hablo del Borah yo... Quería proteger a Aaron, después que...
—Ella y el turco tenían una cena programada en Londres, los conservadores fueron testigos de esa llamada, salieras libre o no ella iría— Bennett continua y veo como la expresión de Alexander se ensombrece.
—¿Qué más sabes adicto?
—El Borah viene en camino a recoger a su hijo, tiene una boda política del MI6 y quiere presentar al niño en el parlamento durante la ceremonia, estará aquí en cuarenta y ocho horas y Coraline tiene planeado recibirlo de forma clandestina.
—Toma como rehén al engendro— ordena serio —Informa a los conservadores del movimiento del turco y que lo lleven al mismo lugar de siempre.
—Como ordenes hermano.
—¡Mami no quiero irme!
—No hagas esto— le pido a Bennett, pero frunce el ceño tomando al niño.
—¿Aaron vendrá con nosotros Borah? — le pregunta a Bennett si lucir asustado de él, pero si de Alexander.
—No pequeño, vamos.
La mirada de enojo de Alexander sigue intacta, cuando camina hacia mí, Niles y los otros tres lobos se levantan poniéndose delante de mí. —¿Cuándo planeabas decirme sobre la cena? — su voz está grave.
—Quería encontrarte, no cumplió su parte del trato cuando salí de Dinamarca, me ofreció un favor en Turquía y cuando le pedí que me diera tu ubicación me envió a América cuando estabas en Irlanda.
—El turco estuvo en mi celda, dijo que iba a tenerte.
—Eso es imposible.
—¡Su hijo sigue llamándote su madre, sólo eres madre de mis hijos! — aprieta los puños hasta que los nudillos se le ponen blancos.
—¡No pueden llevarse al niño, yo estoy a su cargo! — se escuchan los gritos de Cora en el pasillo y trato de pasar, pero Alexander me lo impide. —¡Emma se llevan a Volkan! ¡Emma!
—¡Volkan no tiene la culpa de su padre, no lo dañen!
—¿Sigues defendiéndolo Emma? — trata de no alzar la voz por los mellizos, toma el parche y se lo coloca a tirones.
—Cora ha mantenido comunicación con el Borah por una razón.
—¡Lo usaremos como rehén y no me importa tu maldita cena con él!
—Escúchame, Cora no puede...
—¡Coraline! ¡El cojo! ¡Los Gray! ¡Ellos son mi familia, Alexander! — imita mi tono de voz — ¡Todo el maldito tiempo siempre hay alguien más en tus prioridades Emma! ¡Te olvidaste de la mafia por ellos! ¡Te olvidaste de...! — toma su abrigo cortando su última frase.
—Alexander.
— Me largo de Irlanda esta misma noche, tú puedes quedarte con Coraline toda vida si te apetece.
Se azota la puerta y me quedo de pie a mitad de la habitación, me arde el pecho. Aaron tiene los ojos llorosos por los gritos, me acerco a consolarlo, pero no puedo parar las dos lagrimas traicioneras que se escapan de mis ojos.
. . .
Es más, de media tarde cuando me decido a salir de mi habitación y parezco un fantasma deambulando en los pasillos, hay adornos por todo el penthouse, luce muy hogareño, pero me siento como en un sótano, me abrazo a mí misma y de lejos veo como la mafia está empaquetando el armamento y las cosas del hacker.
No he visto a Alexander desde la mañana, ha estado encerrado todo el día con sus conservadores y el hacker, ambos necesitábamos tiempo para relajarnos después de nuestra pelea, pero ya estoy dispuesta a hablar y arreglar los malos entendidos.
Bennett me traicionó más de lo que creí, no debí creerle, no merecía volver a ver a Cora, ni a su hijo.
—Menos mal que se van, este edifico comenzaba a lucir como un hospital de enfermos mentales con todas las atrocidades que hacían— La tía Mary esta supervisando que no roben ninguna de sus pertenencias.
—Ya sé que vas a extrañarnos primor, no lo niegues, pero nos veremos pronto— Caterva le guiña un ojo todavía hinchado y ella lo mal mira.
—A ti es al que menos voy a extrañar, vagabundo pervertido.
—Está bien, pero no llores cuando me vaya, no quiero romperte el corazón— responde el pelirrojo.
Sigo sin ver a Dina entre los sirvientes. Cora está en la chimenea durmiendo a Aaron, cuando me mira lo hace de forma desaprobatoria, desde que se llevaron a Volkan me ha suplicado que lo regresen, pero no tengo idea a donde lo llevaron.
Tengo en la mente los videos que Alexander mencionó el maldito hijo de perra de James merece pagar por sus perversiones.
—¿Quieres una galleta cariño? — me acerco a Aaron, pero ella lo aleja suavemente.
—No come galletas.
—Sé que estás molesta, pero sé que el hacker es incapaz de dañar a Volkan.
—¿Tienes que encontrarlo Emma? Es muy pequeño, por favor, prométemelo.
—Cora, yo no...
—Señora Roe— Caterva nos interrumpe —Las cosas están empaquetadas, puede volar con el resto de nosotros o con su servicio de protección personal si lo desea, su jet a Londres está preparado y será guiado por el vuelo "
Dorian", a menos que haya decidido quedarse en Irlanda con la señora Gray
.—Viajaré con Alexander — me cruzo de brazos que si quiera duden de mí, su boca se tuerce y mira a otro de los sirvientes. —¿Qué sucede?
—Mi señor se fue antes de lo previsto, él y hacker tomaron el mismo vuelo privado de uno de sus jets a Londres.
—¿Se fue?
—Dejó al servicio de protección a cargo de su usted y sus herederos en caso que quiera quedarse en Irlanda.
—Deja de repetir lo mismo Caterva ¿Por qué querría quedarme en Irlanda?
—Mi señor lo especificó, dijo que usted tomaba la decisión final.
Me froto las sienes tratando de no perder la cordura. —Voy con Alexander.
—¿Puedes quedarte un mes más Emma? Si no te quiere cerca de él, a quién le importa— Cora se enoje de hombros.
—¿En qué parte de Londres está Alexander?
—No tengo la información especifica mi señora, iba en busca del Raptor que secuestró el gobierno, su ubicación es desconocida, seguramente el hacker la desactivó.
—Pues encuéntralo.
—Emma, déjalo, estás mejor sin él, tal vez el matrimonio fue un error y ambos lo están descubriendo, ser padre soltero no es el fin del mundo, Alexander no era para ti— Cora vuelve a encogerse de hombros.
—Hasta que estamos de acuerdo sobrina— la tía Mary se acerca —Tienes dos hijos preciosos, el Penthouse es grande, el primer matrimonio siempre es de prueba, el segundo es el ideal.
—Tienes razón tía, el amor está sobrevalorado.
—Te amo Cora— respiro hondo.
—También te amo sexy.
—Pero no vuelvas a hablar de mi vida de ese modo, yo no renuncio a mi felicidad fácilmente y si hay un hombre que fue hecho para mí, es Alexander Roe y no necesito la aprobación de nadie para saberlo— me giro a Caterva —Quiero la ubicación de Alexander.
—Me parece que el lobo quiere estar sólo, él no pidió su ubicación mi señora, no parece importarle.
Él sabe perfectamente dónde estoy , me toco el anillo verde con el rastreador. Caterva resopla sacando su celular, abre un par de archivos y hace dos llamadas. —El señor Roe Aún no ha dejado Irlanda, está en el aeropuerto privado de Limerick, a una hora de camino.
—No perdamos más el tiempo, mis hijos están listos— me giro a Cora que tiene la cabeza gacha —Te veré en Londres sexy.
—No voy a viajar a Londres, no voy a aceptar la propuesta del dueño de Gallery Art, nunca voy a volver a ese maldito país.
—Cora, no me quiero ir molesta, por favor.
—Cometes un error, los Roe sólo destruyen, huye de Alexander antes que sea demasiado tarde.
Frunzo el ceño —¿Viste a Bennett?
—¿Qué? ¿Ese drogadicto estuvo en nuestra casa? Dime que no es cierto Coraline, no volviste a caer en esa mierda de la que Didi nos sacó ¡Habla! — la tía Mary la levanta junto con Aaron.
—No tía, Bennett Roe está muerto para mí.
—Así se habla, ya suficiente hizo en el pasado, pero no estoy tranquila, ahora que todos saben que vivimos en Irlanda gracias a Emma, no es seguro que sigamos aquí, debemos movernos a algún país de América.
—Como digas tía.
—Iré a revisar que no se roben nuestras piezas antiguas— corre por el pasillo con sus tacones cortos.
—No tomes decisiones precipitadas Cora.
—Irlanda ya no es seguro Emma, me encontró y si tú te vas, también yo, el Borah llegará en unas horas a buscar a su hijo, deben irse pronto— susurra al pasar a mi lado.
—¿Podemos irnos en paz? No sé cuándo pueda volver a visitarte.
—Por favor Brown, no te pondrás sentimental después de todo— se gira con Aaron en brazos.
—Voy a echarte de menos sexy.
—Me porté como una perra antes justo como mi tía, no me odies, sólo necesito tiempo, yo... no estaba preparada para ver a Bennett todavía, lo siento sexy y no quiero que estas cositas hermosas se vayan de mi casa todavía, ya los amo— besa las cabezas de los mellizos cuando Caterva carga el porta bebé doble fuera del Penthouse.
—Cuida al pequeño rubio.
—La próxima vez no tardaremos tanto en vernos— promete.
—¿Promesa de pintora?
Asiente antes que nos demos un último abrazo. —Te mantendré actualizada de toda la información que obtenga del Borah, se volverá loco cuando sepa que secuestraron a su hijo.
—Tenemos que hablar sobre Alicia, es un tema serio, no mantengas comunicación con ella de ninguna forma.
—Esta bien, pero ¿Qué sucede con ella?
—Te lo explicaré en otro momento, pero mantente alejada de ella de cualquier forma posible.
No quiero decirle adiós, quiero llevarla conmigo y verla todos los días como antes, pero ya no es posible. Cuando subo a las camionetas negras veo con nostalgia el edificio, estaremos a países de distancia otra vez.
Mis lobos suben encadenados a la parte trasera y se recuestan sobre los asientos de cuero.
—Sé que el lobo está molesto, pero no le gustará saber que llora señora Roe— Caterva me mira por el retrovisor mientras la fila de camionetas de mis asesinos nos sigue al aeropuerto privado —Volverá a ver a la señora Gray tarde o temprano.
—Las despedidas siempre son dolorosas.
—Las despedidas no son eternas, incluso en la muerte nos volveremos a reencontrar con los que amamos.
El resto del camino va dándome mirada por el retrovisor, me consuelo poniendo mi mano dentro del pelaje de Niles, se ha vuelto mi lobo favorito. —¿Dónde está Dina? ¿Viajó con Alexander?
—Nadie ha visto a la pequeña rusa toda la mañana, es como si la tierra se la hubiera tragado, no sé exactamente en qué vuelo va, seguramente con los últimos sirvientes que viajarán a Londres.
— Ella nunca está callada, debí asustarla en la biblioteca.
—Si quiere ser un camaleón la rusa debe comportarse como uno.
— Nueva actualización Caterva — el hermano de Wren habla por el comunicador —El vuelo del señor Roe despegó hace media hora, no hay coordenadas exactas de si vuela a Londres o a Dinamarca.
—Es imposible, íbamos a alcanzarlo en el aeropuerto, revisa la conexión otra vez.
—El hacker la bloqueo, está fuera de mi sistema.
—Carajo— aprieta el botón de apago —¿Cómo supo que veníamos directo a él? Nadie le había informado— gruñe aparcando en el estacionamiento del aeropuerto mientras miro mi anillo verde.
—Si va tener de rehén a Volkan debe ir directo a Londres, busquen las coordenadas de su vuelo para Reino Unido— asiente sacando su móvil.
—Veamos, Reino Unido, no lleva vuelo guía como nosotros, pero un vuelo privado va a aterrizar en Londres en tres horas y por la descripción lujosa del avión, es de mi señor— enciende el comunicador —Cambio de ruta al aeropuerto internacional de Birmingham, Londres, el vuelo del lobo aterrizará una hora antes que el nuestro y se asentará en los hoteles Hilton & Roe de la ciudad, ya tienen una escolta de francotiradores para recibirlo en el país.
Birmingham, tengo los mejores recuerdos de la ciudad.
—¿No es arriesgado que el lobo entre a Londres cuando está siendo buscado internacionalmente?
—Ese hijo de perra no le tiene miedo a la muerte, va directo a sus hoteles en Birmingham.
—El lobo tiene su propio plan de ataque, pero por la seguridad de la señora Roe y los mellizos del lobo, consideramos nuestro vuelo a Dinamarca, pisar Londres en estás condiciones es peligroso.
—La seguridad aérea del MI6 en el país ha mejorado bajo el mando de Dimitry Aslan.
—No me voy a Dinamarca, vamos directo a Alexander— interrumpo la comunicación.
—Ya oyeron la orden.
Durante el vuelo el equipo médico se la pasa escribiendo cada actualización nuestra en su celular y sospecho que son para Alexander, aunque nunca me lo aclaran. Raven va despierto la mayor parte del tiempo.
—Seguridad del lobo— se oye la voz de nuestro piloto y Caterva se recoloca el cinturón de seguridad —Solicito el permiso de la señora Roe para comunicarme con la seguridad del lobo en Birmingham.
—Adelante— asiento.
—Torre de control, soy el vuelo 7B245, jet privado
"
Emma Roe " guiado por el Fairchild II con birreactor
"Dorian Maximuss Roe" solicito la entrada a Londres bloqueando la seguridad aérea del MI6 en el país.
¿El jet lleva mi nombre?—Recepción recibida vuelo 7B245, la seguridad de la organización del lobo está esperando el aterrizaje de la señora Roe y sus hijos en menos de diez minutos, la base aérea del MI6 ha sido bloqueada para un aterrizaje seguro dentro del país.
El descenso hace que mis entrañas se revuelvan, tomo a Raven y a Kiara con la máxima seguridad del equipo médico. El cielo oscuro se ilumina con los faros de la pista de aterrizaje.
Estar de nuevo en Londres después de casi un año es extraño y excitante. Caterva toma la seguridad de mis hijos y como hoy mi pierna amaneció mejor que otros días camino por mi propia cuenta fuera del jet.
Un circulo de hombres trajeados corre a mi alrededor cuando las escaleras dobles se desplieguen del avión. —¡Torre de control! ¡Está aquí!
—¡Recepción exitosa! ¡La reina de la organización del lobo llegó! ¡Seguridad preparada!
Veo el vuelo de las avionetas negras sobre nosotros con la insignia del lobo en el fuselaje. Los militares con ropa de kray que se posan como francotiradores cubren más de la tercera parte de la pista de aterrizaje.
El combo completo de conservadores rusos hace un círculo a mi alrededor, van armados mientras me guían a mi Bugatti Noire.
Mi auto estaba en Dinamarca. Tengo que quitarme los lentes negros para ver que no es sólo mi auto, es una línea de autos iguales al mío, como los Aston Martin de Alexander.
Esta es mi marca personal ahora. —Bienvenida a Londres mi señora, es un honor recibirla en casa otra vez— Amelia, la asistente de Alexander está parada al frente con su dispositivo y sus lentes antirreflejantes puestos, inclina la cabeza como el resto de los asesinos.
Se nota la diferencia entre Londres e Irlanda, el poder de la mafia en Londres sobre pasa lo que alguna vez vi en Irlanda.
Londres es la maldita casa de la organización del lobo justo como Dinamarca.
Un hombre de mayor edad da un paso adelante haciéndome sonreír. Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que lo vi. — Señora Roe, bienvenida a Birmingham.
—Señor Jones.
—Puede llamarme Christopher Jones, mi señora.
La formalidad en su tono es algo a lo que no estoy acostumbrada, pero si él está aquí, entonces también está... Un hombre delgado da un paso adelante, tiene un traje puesto, pero está pálido y visiblemente desalineado.
—Erick.
—Mi ángel de luz— corre a abrazarme y siento los huesos de costillas por la pérdida de peso.
—Lo siento tanto.
—Me hiciste tanta falta esa noche en Dinamarca— su voz se quiebra —La perdí, perdí a Maya y no sé cómo seguir viviendo.
—¡Caterva! — el hermano de Wren viene corriendo desde el jet — Recibí instrucciones del lobo, están a punto de informarle al Borah que la organización del lobo tiene a su hijo frente a todo el parlamento.
〘 〙Sarah.Se siente extraño volver a caminar después de estar meses encadenada en las jaulas de Alexander Roe, las terapias ayudan con la movilidad, pero no con las pesadillas, esas me persiguen hasta despierta.
Veo por el espejo de mi habitación ese unicornio rosa sobre mi cama y me pican los parpados.
Mi princesa. Una de mis agentes cierra los botones de mi vestido con delicadeza cuidando el material.
A lo lejos veo mi uniforme azul del MI6 colgado en el fondo de mi habitación y cada medalla que cuelga sobre él y que le pertenecía a mi padre me quema en el pecho, no las merezco.
Me limpio los hombros luciendo impecable, miro la argolla de oro con un diamante en mi dedo anular y siento un vacío en el estómago, siento que mi cuerpo entero ha puesto el motor automático desde hace cuarenta y ocho horas y siento ganas de vomitar.
—Se ve perfecta teniente, los invitados quedarán impresionados— dice la agente arreglando la tela de mi cintura. —Iré por los tacones, vuelvo enseguida, puede terminar de colocar su maquillaje si lo desea.
Asiento con una sonrisa forzada, pero la imagen que veo en el espejo no se ve feliz, se ve torturada, mi cabello apenas ha crecido unos centímetros en las últimas semanas. ¿No era esto lo que siempre había querido? Esta era la vida por la que me corrompí.
—Teniente Wall, luce fantástica.
Me quedo perdida en mis ojos, se ven vacíos, esta habitación está llena de los recuerdos de mi hija. Extiendo la mano para tomar mis píldoras o tendré una crisis nerviosa a mitad de la ceremonia
—¡Teniente Wall! — la voz del ministro Aslan me saca de mis pensamientos, lo veo a la puerta de la alcoba mientras las pastillas se deslizan por mi garganta.
—Ministro Aslan.
Entra con un esmoquin negro a juego y un boutonnière en la solapa del sacó —Luces perfecta Sarah, sin duda la mejor decisión que ha tomado el parlamento. Estaba preocupado, todos los invitados están esperando, pero no aparecías, espero que no hayas cambiado de opinión.
—Ofrezco una disculpa.
—¿Estás lista para verme en el altar?
Asiento alisándome la tela del vestido. —Necesito unos minutos más.
—No lo pienses demasiado Sarah, se lo debes al gobierno y al MI6, sé una buena teniente y da la cara por tus errores.
—Es un hombre con moral, pero no toma decisiones acertadas.
—Todos los cambios que he realizado en el gobierno han sido para corregir los errores de Richard y tuyos, yo estoy limpiando la corrupción que ustedes dejaron, el parlamento ha visto mis resultados, así que no cuestiones mis métodos.
—¿Me odia ministro Aslan?
Su mirada se oscurece. —No.
—¡Entonces no entiendo por qué de un día a otro quiere obligarme a cambiar mi vida! — golpeo su hombro perdiendo la paciencia —¿Por qué yo? ¿Por qué después de meses de tortura pareciera que está ensañado conmigo? ¿Por qué no me da paz unos meses? Fui torturada y mi hija acaba de morir.
Toma mi brazo con mucha fuerza —No tengo razones para arruinar tu vida Sarah ¿O sí? — ladea la cabeza —¡Si quisiera hacerlo ya estás suplicando no haber ido a Turquía hace meses!
—¡Mi misión en Turquía fue un éxito! ¡Maté a un miembro mayor de la mafia y recuperé el cargamento de droga importada! — su agarre se aprieta y sus manos tiemblan.
—¿Quieres la verdad Sarah Wall?
—¡Sí!
—¿Qué pasa Dimitry? —Meredith entra interrumpiéndonos con un vestido de coctel purpura —Tienes a todo el parlamento esperando por esta mujer, todos preguntan por ustedes, ya empiezan los murmullos.
El ministro relaja su agarre de mi brazo y respira hondo. —Quiero la verdad— insisto.
—Dimitry— cuando ella habla él parece obligarse a calmarse y ambos comparten una mirada de advertencia.
—Tiene nervios de novia, te dejó con ella, dale los ánimos que le hacen falta, la quiero con el juez en menos de cinco minutos que no me haga esperar.
Lo mato con la mirada hasta que sale de la alcoba, quiero llorar de rabia, y de impotencia, yo no soy una marioneta, sólo los débiles lo son, como Emma Brown.
Meredith se pasea examinándome. —¿Qué te sucede querida? Esa no es la cara de una novia feliz, con ese semblante parece que sigues secuestrada, nadie va a creer que estás enamorada.
—Eres una mujer despreciable.
—¿Recién te das cuenta? Por favor querida, soy Meredith Hilton, alguna vez porté el apellido Roe, desde ahí fui miserable y no me da vergüenza admitirlo.
—¿Por qué me están obligando a hacer esto? ¿En que los beneficia mi boda?
Sonríe quitándose los guantes blancos. —Todos necesitamos hacer sacrificios alguna vez en nuestra vida, si queremos derrocar a la organización del lobo y a la de los treinta y siete tú eres una pieza clave.
—A mí ya no me importa pelear contra la mafia después de la muerte de mi hija.
—Eso no es mi problema, tú eres un pieza más de nuestro plan querida— arregla mi velo —Vas a caminar por ese pasillo con una sonrisa radiante y le jurarás amor eterno a tu pareja y entonces seguirás siendo teniente como tu padre, a menos que quieras perder el puesto.
—Esto tiene que ver con Jack ¿verdad?
—Mi sobrino Jack siempre ha sido amable conmigo, no quiera dañarlo, me ofenden tus comentarios.
—No me obligues a hacerlo— pido en un intento de tocar su corazón.
—No supliques, eso es patético, yo me casé por un contrato entre mafias, fui parte de los Roe con odio y soporté a Logan año tras año, llegó su momento de pagarme con creces cada tortura a mi hijo.
—Alexander también es tu hijo.
Su mandíbula se aprieta y me coloca el velo a la fuerza. —Debes entender esto Sarah, el gobierno inglés no sólo está en manos de Dimitry Aslan, también en las manos de la Reina de la mafia danesa, Meredith Hilton y te conviene ser mi aliada.
Le doy una última mirada al unicornio de peluche sobre mi cama y salgo con el alma destrozada, en cuanto cruzamos la puerta del parlamento se coloca los guantes blancos caminando junto a un grupo de mujeres que se cubren el rostro.
Los flashes de las cámaras me ciegan, siento que no puedo caminar ni respirar, los aplausos me calan los oídos, cada paso me mata, quiero correr lejos del poder político y jamás volver a pertenecer al Mi6, pero estoy a punto de firmar mi sentencia de por vida.
En el centro está el ministro Aslan de pie junto al juez con una sonrisa de lado a lado. Todo es tan familiar como el día que me casé con Jack hace cuatro años, es el mismo lugar, los mismos invitados del Mi6 amigos de mi padre.
En una de las paredes cuelga un retrato del teniente Wall con su uniforme impecable y su lado un cuadro más grande de un hombre rubio de ojos azules más joven. Robert Gray. Me encuentro a Meredith en la primera fila aplaudiendo mientras el agente que me guía al altar saluda a los militares.
Se porqué hacen esto... por Jack. Aunque soy el peor ser humano, aun guarda viejos sentimientos por mí, sólo ruego que sea donde esté, no presencie esta farsa a la que voy obligada.
El ministro Aslan me recibe junto al juez y besa mis mejillas haciéndome caminar el resto de la alfombra. —Te entrego a la teniente Wall como si fuera su padre, confío que la cuidarás General Gray.
—Juro con mi vida y por mi nación que lo haré, honorable ministro Aslan.
Veo con recelo al ministro, sus rasgos turcos se burlan de mí, es un corrupto con aspecto de bueno, todo el MI6 se corrompió, él no es bueno, sólo mi padre podía limpiar nuestro nombre, sólo un hombre íntegro debería ser nombrado ministro.
¿No era esta la vida que quería? ¿No era Dylan Gray lo que anhelaba?—¿Te sientes mejor? Anoche apenas hablaste cuando viniste a la cama— la voz de Dylan me saca de mis pensamientos.
—Estaba cansada— carraspeo girándome a su silla de ruedas eléctrica —Han sido unas semanas difíciles.
—Sigo creyendo que volver al trabajo es una decisión repentina, yo no podré volver por recomendación médica, hasta unos meses después, deberías quedarte conmigo.
—No quiero quedarme en casa, el médico va a estar monitoreándome, el MI6 me necesita— me aliso el vestido y ambos nos giramos al jueza que abre las actas en su escritorio.
Sarah Roe , leo mi nombre legal que nunca me atreví a cambiar después de mi divorcio, aunque mis agentes siempre respetaron el apellido de mi padre.
Sarah Gray, leo el nombre donde irán nuestras firmas en unos minutos.
Me tiemblan las manos escuchando al juez. —¿Te sientes bien? ¿Quieres un poco de agua? Pon una mejor sonrisa Sarah ¿Qué va a pensar la gente de mí? — Dylan me habla, pero no dejo de ver a mi hija,
mi hija con Jack, mi princesa.Los recuerdos y las pesadillas se juntan en mi mente, me veo en mi habitación encerrada, Jack acaba de dejarme, él y David se escaparon a Nueva York para evitar que el MI6 los encierre y yo sólo soy una mujer torpe embarazada llorando esperando que mi padre me deje salir.
—¿Sarah? — Dylan aprieta mi mano.
Lloré cada noche esperando que Jack regresará por mí y por nuestra hija, el dolor casi me mató y fue cuando Millie nació y me prohibieron verla que me prometí que mantendría viva a mi hija a cualquier costa.
Si Jack me hubiera amado como decía no me habría destruido.
Veo a Dylan firmar el acta y cuando me entrega el bolígrafo me tiemblan las manos.
Se lo debo al gobierno y al MI6. Salgo del trance firmando, los aplausos me dejan sorda y pongo mi mejor sonrisa falsa a la cámara.
Está hecho.
Los labios de Dylan están resecos, pero sonríe genuinamente con nuestro beso. De inmediato nos rodea una fila de políticos y miembros del parlamento para felicitarnos, Meredith está al frente dándome una sonrisa cínica.
—General Gray, teniente Gray, felicidades— el ministro Aslan es capaz de tomarse una foto con nosotros para los medios más prestigiosos. Se queda mirando el retrato de mi padre —Su padre tiene unos rasgos que me resultan familiares, pero no puedo recordar donde los he visto.
—Probablemente vio los expedientes de mi familia, mi hermano era muy parecido a mi padre, mismos ojos azules, rubio, David A. Wall, un biólogo retirado del MI6.
—¿Murió?
—La mafia lo mató hace un año.
—Lo siento tanto Sarah, pero sé que he visto esos rasgos en un rostro más joven, Selin, acércate— llama a su asiste —Toma una foto del Teniente Wall, para el recuerdo— la mujer turca tiene una cámara directa.
—Le gustaron los retratos, hice una buena elección al ordenar colocarlos, nos conviene tenerlo contento—Dylan sigue sosteniéndome la mano, ver su anillo matrimonial me hace marearme.
El ministro sigue observando a mi padre, pero su expresión cambia cuando ve el otro cuadro, su copa de champaña se queda a medio camino y sostiene el codo de su asistente. Dylan me mira confundido, pero estoy igual que él. — ¿Ministro Aslan?
Señala al padre de Dylan. —¿Quién es ese hombre?
—Mi padre señor— Dylan se adelanta —Un placa dorada del MI6, fue General de mi unidad junto con mi madre antes de morir en una misión en Dinamarca, mi hermana y yo éramos niños.
—¿Placa dorada? Eso significa que está muerto hace años ¿Cierto? — Dylan agacha la cabeza y asiente —¿Qué es esa marca en su rostro cerca de su barbilla?
—Desde muy joven, estuvo en el ejército en la unidad de Irak, junto al teniente Wall y otros miembros honorables, la mayoría de ellos se asentaron en el ejército de Irlanda actualmente, si mi padre se mantenía pudo haber sido mariscal del ejército británico como ellos, pero desertó unos años después para unirse al MI6.
—¿Cuál era su nombre?
—Robert G. Gray.
—Su nombre completo General.
—General Robert Greg Gray, unidad siete de fuerzas especiales del MI6, 1999.
—¿Dijiste Greg? — Dylan asiente de nuevo —¿Qué edad tendría tu padre en este momento?
—No entiendo su pregunta señor.
—Si tu padre no hubiera muerto ¿Qué edad tendría Dylan? ¿Es tan difícil de responder? ¿No entiendes mi inglés? — se ve nervioso.
Dylan y yo nos miramos confundidos. — Fue padre muy joven, tendría alrededor de cuarenta y tres años.
Su copa de champaña se quiebra en el suelo sobresaltándonos. Su asistente de inmediato le ordena al servicio de limpieza que recoja los vidrios. El salón de la recepción se queda en completo silencio.
—Lamento los inconvenientes, los accidentes ocurren— Selin se pone al frente —El ministro Aslan ofrece sus disculpas, por favor, vuelvan a la celebración.
Se excusa para irse, desde nuestros gritos en la alcoba he notado que no se siente bien, dice cosas sin sentido. La fila de agentes es más grande que la de políticos, algunos nunca me perdonarán la falla de la unidad doce, donde murió Lena, pero por compromiso me felicitan.
Doy mi mejor sonrisa, pero a los minutos me falla, necesito aire fresco. Camino lejos de la gente quitándome el velo en el pasillo. Me recargo sobre la mesa respirando hondo.
—Estás muy pálida ¿Te sientes mejor? Si el médico te revisa llamarás la atención y no quiero— Dylan se abre paso entre la gente.
—Necesito un momento a solas Dylan, sólo unos minutos, por favor.
Hace una mueca de disgusto. —No te demores, la recepción está lista con nuestros invitados esperándonos, no me avergüences haciéndolos esperar.
Escucho la silla eléctrica alejarse.
Puedo hacer esto, puedo hacerlo, se lo debo a mi padre, a mi gobierno y al MI6. El temblor se calma poco a poco. —Sonríe Sarah, esto es lo que siempre habías querido con Dylan.
Se me escapa un sollozo que me rompe en un llanto amargo, mis dedos se clavan en la madera. Siento todo el maquillaje correr por mi cara arruinando mi apariencia.
Un jarrón del pasillo se rompe, alzo la cabeza bruscamente y veo a un hombre caminar de prisa a la puerta.
—¿Hola? — digo, pero no se voltea —¿Puedo ayudarle?
Se detiene. —No— susurra muy bajo y mis entrañas se comprimen.
—¿Jack?
Es mi maldita imaginación, no reconocí la voz, mi mente está jugando conmigo. Se gira y veo las bolsas negras debajo de sus ojos verdes y la bata desgastada y sucia de laboratorio. Tiene la cara llena de golpes y quemaduras. Repara en mi vestido y el anillo en mi dedo.
—Jack— camino a él, pero se aleja —¿Cómo entraste? Este es el parlamento británico— cada paso que doy él se aleja dos —¿Cómo entraste? El MI6 va a encontrarte, hay cámaras por todo el lugar. Yo quería buscarte después del incendio.
—Mi tía Meredith me lo dijo, pero tenía que verlo con mis propios ojos— dice con voz ronca.
Se me escapa un sollozo al ver a ese hombre roto que alguna vez fue Jack Roe. — Lo siento, no quería que me odiaras, no quiero que estés enojado conmigo— sollozo corriendo a él —Yo quería salvar a Millie y...
—¡Cállate! — se pone rojo tapándose los oídos.
—Sé que está enojado, pero yo también lo estoy.
—¿Enojado? ¡No estoy enojado Sarah! ¡Estoy lleno de dolor! ¡El dolor me está quemando día y noche! ¡El dolor no para ni un solo segundo del maldito día! — su cara se comprime con sus gritos veo las lágrimas brotar por sus mejillas.
—¡No sabía lo que iba a suceder la noche en la cabaña cuando la mandé a explotar, no lo sabía!
—No.
—¡Por favor escúchame!
—¡No! — se tapa lo oídos.
—¿Dónde has estado escondido? Nadie puede encontrarte, mandé a la unidad siete a buscarte a México, pero perdieron tu rastro.
Se limpia las mejillas bruscamente —Nadie va encontrarme jamás, ni siquiera la mafia y nadie volverá a herirme otra vez.
Sollozo dolosamente. — Lo siento Jack.
Se coloca el abrigo negando con la cabeza. — Adiós Sarah — dice y lo veo desaparecer por el pasillo.
No resisto las ganas de vomitar, vacío mi estomago sobre las alfombras del pasillo, mi vestido blanco se mancha de suciedad, el olor es nauseabundo. Habría sido mejor si Rebecca hubiera estado aquí, la necesito para darme apoyo moral.
—¡Es el hombre de la celda Selin! ¿No lo entiendes? — el grito del ministro me sobresalta, los veo venir por el pasillo discutiendo.
—¡Por Allah! ¿Se encuentra bien teniente? — su asistente corre a auxiliarme cuando niego, el ministro se aleja de la suciedad ayudándola a levantarme—¡Servicio médico en el piso de la recepción de inmediato! — dice ella por el comunicador.
—Un médico para la teniente Selin.
—¿Por qué nadie responde del otro lado? — grita en el comunicador —¡La teniente está por desmayarse! ¿Me oyen? ¿Sí? — frunce el ceño —¿Quién demonios eres? ¿Volkan eres tú?
—¿Volkan? ¿Qué hace mi hijo en el comunicador? ¿Qué pasa? — el ministro se impacienta. Se oye la voz de un hombre, pero no se entiende lo que dice, poco a poco la cara de la turca pierde el color. Su respiración se agita. —¿Selin?
—Borahbey— su voz sale temblorosa.
—¿Qué pasa Selin?
Sube sus ojos con horror a los del ministro y veo al turco mirarla con horror. — La organización del lobo tiene a su hijo.
¡Hola sexys!¡Qué empiece la guerra! *Se va corriendo*¡Los amo tres millones!-Karla.