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CAPÍTULO 11

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CAPÍTULO 11

Borah.

Le arrebato el comunicador a Selin y me lo coloco bruscamente, lo enciendo con dedos temblorosos. —¿Volkan? ¿Estás ahí?

—¡Borah! ¡Borah! ¡Volamos en una avioneta sobre el mar! — escucho fuerte y clara la voz de mi hijo gritando por el comunicador y en ese instante siento como toda la sangre abandona mi cuerpo, me quedo inmóvil mirando a Selin.

—¡Hijo! ¿Dónde estás Volkan? Comunícame con Coraline.

Hay interferencia y se escucha otra voz más gruesa. —Buenas noches ministro Aslan, es una pena, pero momentáneamente su hijo no puede recibir su llamada y Coraline tampoco, deje su mensaje y se lo comunicaremos.

—¿Quién demonios eres? ¿Cómo interferiste en la seguridad del Parlamento?

Una risa ronca al fondo hiela mi sangre, es el maldito psicópata de Alexander Roe, lo reconocería en dónde sea. —Las preguntas se responden por si solas Dimitry, no somos unos monstruos, creímos que sería adecuado dejarte oír la voz tu hijo en su última noche vivo.

—No te atrevas a tocarlo. ¿Dónde está Coraline?

—A alguien no le gusta que preguntes mucho por esa rubia— trato de captar la ubicación de la señal con mi celular, pero está bloqueada —Vamos a jugar un juego ministro ¿Qué dices? — ofrece Alexander.

Trago ruidosamente. — ¿Qué clase de juego?

— Es muy simple, tú adivinas si Volkan ya está muerto y yo me río. ¡Vodka para todos y a mi cuenta caballeros! — se escuchan risas masculinas del otro lado.

—¡Voy a encontrarte! ¡La mafia de medio Oriente irá sobre ti! ¡Yo me encargaré que el MI6 te mate si tocas a mi heredero!

—Te advertí mantenerte lejos de mi mujer y quitar tu putos ojos de ella y no has aprendido— su tono de voz se hace más grave y remarca la última frase

—¡No cortes la comunicación! — grito en el comunicador —. No eres más que una escoria criminal, te dejamos en el suelo, ciego y con la mitad de tu familia muerta.

—¿Crees que ese fue el final ministro? — se ríe como demente.

—No te tengo miedo, voy a ir por ti.

—Para detenerme te hacen falta bolas, bienvenido al infierno hijo de perra— cuelga abruptamente.

—¡No cortes la comunicación! — ordeno de nuevo apretando los botones de señal, pero ya es tarde.

¡Esto no está pasando! Yo le confié la seguridad de mi hijo a Coraline, ella debió protegerlo en Irlanda. Miro a Sarah y reacciono cuando la respiración me falta.

—¡Declara estado de emergencia de inmediato Selin! ¡Llamen a la unidad siete! ¡Llamen a todas las unidades y al General Gray! — mi grito hace eco en el pasillo.

Sarah se sostiene de la mesa aún pálida por su estado de salud, palpo la bolsa de mi saco buscando mi inhalador y no puedo encontrarlo. Mi hijo en manos del lobo. ¿Por qué Selin no se mueve? ¿Por qué nadie hace nada?

—¡Koş Selin! ¡Koşmanı istiyorum! — Corre Selin, quiero que corras. Ambas mujeres me miran como pasmarotes, me doy cuenta que mi estado es deplorable cuando me resbalo al suelo, no estoy respirando por mi maldito problema de asma.

—¿Dónde está el maldito inhalador? Borahbey mantenga la calma— Selin rebusca en la bolsa interna de mi saco encontrado el aparato, me lo llevo a la los labios y dos disparos esperando que mis bronquios se abran, pero no está funcionando.

Sarah se acerca con ella con el vestido de novia arruinado y me quita el comunicador del cuello. No quiero que esta asesina me toque, pero no tengo fuerzas para apartarla. — ¡Aquí la teniente Wall! Quiero ayuda inmediata en el pasillo de arte de la tercera planta, el ministro Aslan está teniendo un ataque respiratorio. ¡Alguien responda!

Selin me da otro disparo de medicamento directo en la boca, su rostro está horrorizado. Con rapidez deshace el nudo de mi corbata y me desabrocha los primeros botones de la camisa, pero una flema amarga se queda atascada a mitad de mi garganta.

—¿Por qué mierda nadie del área de seguridad responde? — Sarah arroja el comunicador. —¿Acaso tampoco nos miran por las cámaras de seguridad? Estamos aquí, joder. ¡Dylan! ¡Meredith!

Con uno de los tantos golpes en mi espalda de mi asistente logro toser un poco, tomo una miseria de aire —¡Koş Selin! — es lo único que puedo gritar. —Volkan… Volkan.

—No puedo dejarlo aquí, lo siento Borahbey, encontraremos a su hijo— me levanta el rostro—Pero usted es la prioridad en este momento, su seguridad privada ya viene, debo apartar a la teniente Gray de aquí o lo sabrá.

—¿De qué diablos estás hablando Selin? ¿Quién es su seguridad privada? — Sarah se pone frente a mí. —El MI6 está aquí para protegerlo, las cámaras están fallando. ¿Quién es su hijo? El parlamento no lo conoce, debes enviarle una foto al área de seguridad y de inmediato comenzaran su búsqueda por Londres.

—No daremos ninguna información sobre Volkan hasta que la seguridad privada del ministro Aslan trabaje en el caso.

—¿Acaso no confían en el MI6?

—¡Tu hija está muerta y el MI6 no pudo evitarlo! ¡Nadie es confiable en estado de emergencia!

Mi vista se empieza a oscurecer, ya me cansé de toser en vano, el medicamento no está funcionando. Coraline me mintió… ella me traicionó, le confié mi posesión más valiosa, me juró su vida por la de mi hijo.

Si algo le sucede a Volkan, me encargaré de hacer a Coraline y a su hijo pagarlo mil veces, no me importa que ese niño sea nieto de Meredith.

No puedo ni comenzar a imaginar los horrores que la mafia del lobo puede hacerle a Volkan. Siento una mano suave en mi cuello cuando me levantan, abro un ojo y veo a Meredith de rodillas en el suelo, empuja a Selin junto a Sarah y me abre la camisa con un jalón.

—Abre la maldita boca, no te vas a morir como un cobarde. ¿Qué fue lo que sucedió que le provocó una crisis de asma?

—La organización del lobo secuestró a su hijo, entró en crisis y el medicamento no está funcionando señora Hilton.

—Necesita otra inhalación— le arrebata el medicamento a mi asistente. —El sistema de cámaras del parlamento fue interceptado, quiero que vigilen a cualquier sospechoso que entre o salga durante las siguientes dos horas— le habla a su círculo de protección.

Es la primera vez que veo a sus guardaespaldas de cerca desde que nos conocimos en Turquía, por lo poco que dejan ver sus uniformes puedo deducir que todas son mujeres. Una de ellas se acerca a ayudar a Meredith. —Debemos buscar al equipo médico del MI6, necesita ir a emergencias.

—Tranquilízate Sarah, por un corto tiempo tuve que ocultarme de Logan y terminé siendo asistente en un mediocre hospital de una ciudad barata en Londres, sé lo que hago— Meredith me da otra inhalación.

La mujer que la ayuda, aunque tiene el rostro cubierto es más delicada que Meredith y es mayor por las arrugas de su frente, tiene las pestañas onduladas y… unos ojos castaños. Toso raspando mi garganta y el aire se vuelve a filtrar en mis pulmones.

—El niño está en Londres, la llamada que recibieron viene de las afueras de Trafford— uno de sus legaes asoma la cabeza sobre el hombro de Meredith.

—¿Quién demonios llevaría a Volkan a Trafford? La mafia no nos dará acceso fácilmente a la ubicación de su hijo, sigan buscando.

—¿Todavía no lo sabes Meredith? No puedo ni rastrear el uso de virus en el sistema, tu hijo está involucrado y está cubriendo todas las huellas de Alexander Roe— Selin me ayuda a incorporarme, pero todavía me fallan las piernas, me quedo sentado en el suelo.

—La última vez que hablé con Bennett, estaba fuera del país y no tenía intenciones de volver a la mafia, mi hijo no tiene nada que ver con el secuestro de Volkan, en el tiempo que estuvimos en Turquía el niño le tomó cariño y él también, sería incapaz de herirlo.

—Coraline— mi voz suena ronca cuando saco mi celular —¡Quiero a Coraline Gray y a su hijo en Londres de inmediato! ¡Envía a los mayordomos por ella Selin! ¡Quiero a esa maldita mujer aquí mañana a primera hora!

—Evet, Borahbey.

Si Alexander estuvo en Irlanda con Logan, también debió encontrarse con Emma. Hay una posibilidad que ella tenga a mi hijo, Emma también es madre...

—Están dentro del Parlamento sabían de los movimientos del ministro, no pudieron interceptar la comunicación interna desde afuera, estuvieron dentro del parlamento hace poco, las cámaras debieron estar apagadas durante y después de la ceremonia— Sarah se aparta del rincón y por un momento olvidé que ella estaba aquí.

—¿Viste a alguien sospechoso durante la ceremonia o después de ella? ¿Te encontraste con alguien después de la ceremonia? — la cuestionan.

Mira un pasillo trasero y se queda pensando unos minutos. —¡Habla Sarah! Toda la información es crucial para el caso de mi hijo— recobro poco a poco el aire.

—No señor, aquí no había nadie sospechoso, quiero retirarme me encuentro indispuesta para asistir a la recepción de mi boda.

—Tu boda es lo que menos me importa en este momento, largo de mi vista.

Me sostiene la mirada con odio, pero asiente sin decir nada más, pero en lugar de irse de camino a su alcoba sigue la dirección del pasillo trasero. La teniente lleva días actuando de forma extraña.

—Revisamos con el área de seguridad que todas las cámaras del tercer piso estaban bloqueadas, ya se habilitaron las grabaciones ministro Aslan.

—Me encargaré de rastrear la comunicación que tuvieron con Selin, pondré a mis legaes en Dinamarca a vigilar el palacio Roe, si alguna entrada sospechosa llega, es porque el lobo lo llevó a Dinamarca, necesitas reponerte, el parlamento no puede verte así— Meredith me ofrece mi corbata, pero no quiero dar una buena imagen.

—Voy iniciar la búsqueda de mi hijo por mi cuenta.

—No hagas una escena de esto, no puedes ausentarte ahora— Meredith baja la voz y me mira con advertencia —Querrán que les des la foto del niño al equipo de búsqueda del MI6 ¿Quieres que Sarah lo reconozca antes de tiempo? ¿Quieres que sepan que perteneces a la mafia?

—¿Y qué mierda se supone que debo hacer? ¡Mi hijo está en manos de la mafia enemiga, sus horas de vida están contadas! — arrojo el mueble del pasillo contra la pared haciéndole una grieta en el centro.

—Dame unas horas para buscarlo, no traigas a la mafia turca todavía, confía en mí.

La tomo de los hombros con mi rabia contenida —No trates de proteger a tu hijo, porque si Bennett está involucrado, lo mato.

Alza la barbilla y se suelta bruscamente de mi agarre. —Mata a Alexander, pero si le tocas un solo cabello a Bennett, se acabó nuestra alianza.

Frunzo el ceño apoyándome en uno de los muebles del pasillo, no me conviene tenerla de enemiga en este momento. —¿Dices que las cámaras del tercer piso estaban apagadas?

—Así es ministro, estuvieron inactivas al menos una hora completa.

Miro hacia el pasillo trasero y proceso la actitud de Sarah cuando la encontramos, lo pálida que estaba. —¿Cómo sabía Sarah que las cámaras de este piso estaban apagadas después de la ceremonia?

Meredith y yo compartimos una mirada, asiente con media sonrisa. —No puede ser, mi sobrino recibió mi mensaje y está aquí, Jack debe estar aquí por la boda de Dylan y se vio con Sarah, te lo dije, yo sabía que vendría si le enviábamos la información a sus laboratorios privados.

—¡Vamos a atraparlo antes que se escabulla como en México! — tomo el comunicado —¡Todos los agentes de la unidad de Dylan Gray al tercer piso! ¡Tenemos al biólogo Jack Roe dentro del Parlamento Británico! ¡Cierren todas las puertas y el resto de unidades vigilen las ventanas de cada piso!

—Nosotros iremos por el segundo pasillo, que los agentes del MI6, le disparen para detenerlo, si es necesario— su sonrisa no cabe en su rostro. —Nuestro plan funcionó, sólo encárguense que Dylan no lo vea hasta que lo tengamos preso.

—No confío en ningún Roe.

—Si tenemos a Jack, encontrar a tu hijo va a ser más fácil de lo que crees, confía en mí Dimitry.

Saco mi arma y camino por el pasillo siguiendo el rastro de Sarah cuando me encuentro con la unidad siete escaleras arriba, vamos abriendo las puertas de cada oficina, varias de ellas están vacías, reviso si las cerraduras han sido forzadas, pero todo está impecable.

—Revisen todo el pasillo, no pudo irse tan lejos, ninguna cámara de seguridad lo ha captado en otros pisos, está cerca— ordenó a los agentes y camina frente a mí con las armas apuntando al frente.

—Ya revisamos el segundo piso con la señora Meredith, pero no hay rastro de él, todas las salidas del Parlamento ya fueron bloqueadas— otro agente viene a informar.

—Bennett está involucrado.

—Ningún dato arroja que sea directamente Bennett, ministro Aslan, por los mensajes encriptados que encontramos pareciera que se trata de dos camaleones, uno que trabaja de lejos y otro aquí y sospechamos que es una mujer.

—¿Una mujer?

Asiente mostrándome una foto capturada por una de las cámaras del segundo piso, está borrosa, pero se alcanza a ver un cuerpo femenino cubierto hasta los ojos, el único indicio de su apariencia es un mechón pelirrojo en frente.

—Esta mujer es muy joven para ser un camaleón.

—Meredith se encargará de encontrarla, si sigue en el parlamento, además los invitados de la recepción de la boda no sospechan del asunto el General Gray está siendo buena compañía de todos los políticos.

—Tenemos poco tiempo, alguien comenzará a sospechar de mi ausencia.

La última puerta también está vacía, ni Sarah ni Jack. Golpeo la madera frustrado con la mente todavía en Volkan cuando veo la pequeña oficina que le pertenecía al Teniente Wall que lleva más de dos meses cerrada.

La abro de una patada, pero sólo está el vestido de novia de Sarah manchado, ella está parada frente al escritorio acomodándose su uniforme azul y atándose las botas como si nada.

—Ministro— dice con calma dándome un saludo militar —¿Qué sucede?

No me fío de su actitud calmada. —¿Qué estás haciendo aquí Sarah? Deberías volver a la recepción de tu boda.

—Estaba por hacerlo, mi vestido de novia estaba arruinado y de último momento decidí ponerme mi uniforme de gala — mira a los agentes de la unidad siete aun apuntando al frente y buscando a los alrededores —¿Qué está pasando?

—Tenemos un intruso en el parlamento, justo en este piso.

—¿El mismo que apagó las cámaras durante la ceremonia? — se cruza de brazos.

—Es Jack Roe.

Sus cejas se levantan y se mete un mechón rubio detrás de las orejas. —¿Jack está aquí? Debemos buscarlo, que cierren todas las salidas y bloqueen el acceso a las puertas principales.

—Entendido teniente.

—Debemos buscar en todos los pisos, no solamente en este.

Ladeo la cabeza leyendo su expresión, pero si está mintiendo no lo demuestra. Miro el escritorio, hay un pila de documentos en blanco sobre dos carpetas, un bolígrafo y un pañuelo sucio.

Miro alrededor de la oficina, no hay puertas secretas, ni ventanas. Sarah me sostiene la mirada otra vez. —¿Qué oficina tiene acceso al patio trasero? — le pregunto a uno de mis agentes.

—La suya ministro.

Sarah palidece y sonrío de lado corriendo al fondo del pasillo. Escucho sus pasos venir detrás de mí, cuando abro la puerta encuentro a Jack Roe con una bata blanca desgastada y unas botas llenas de barro forcejeando con la cerradura de la ventana.

Tiene golpes en la cara y sangre seca en un brazo. Se sobresalta cuando apunto mi arma a su cabeza. Escucho el jadeo de Sarah cuando el resto de la unidad entra a mi oficina y le apunta de la misma manera.

—No puedo creer que te tenga frente a frente Jack Roe— su apariencia da pena ajena —Ahora soy ministro de Londres, es un placer verte otra vez.

—No puedo decir lo mismo Borah— su voz sale ronca.

—Eres de los pocos criminales que ha logrado evadir al MI6 durante años, te escondes como una rata y entregas a otros para salvarte, como lo hiciste con tu amigo David Wall— no veo arrepentimiento en su mirada.

Meredith se posa en la puerta y le hago una señal con la cabeza para que se acerque, está rodeado, no tiene oportunidad de escaparse. —El MI6 no es tan bueno como ha aparentado todos estos años, está lleno de políticos corruptos ligados a la mafia.

—Mi gobierno cambiará eso, haré nueva justicia por todo lo que se corrompió.

—Me da igual lo que prometa su maldito gobierno.

—Lamento la pérdida de tu hija.

Su postura relajada se tensa. —Cállate.

—Meredith me lo dijo todo y conmigo eso no habría pasado Jack, yo no soy el ministro Madden ni Alexander Roe, yo sé la importancia de la familia.

—Cállate ya, sólo lo dices como todos para conseguirme— repite otra vez con sus manos temblando, tiene ojeras negras y se ve más delgado que en Turquía.

—He leído tu historial criminal y sé que tu hija era tu vida, mi hijo dice que Aaron Gray tiene un unicornio rosado que la niña le regaló en Dinamarca y que es su peluche favorito.

—¡Cállate maldita sea! ¡Cállate Dimitry! ¡Cállate! — se tapa los oídos y se deja caer de rodillas frente al escritorio.

—Siento tanto que la última vez que viste a Millie fue quemándose y no pudiste salvarla por más que escucharas sus gritos de dolor, sé que la culpa no debe dejarte dormir.

Finalmente se rompe en quejidos grandes, su cuerpo se sacude con la fuerza de sus sollozos. Una jeringa cae de su brazo derecho y la pateo lejos por seguridad de los agentes. Meredith asiente mirándome de lejos.

—Aquí estás a salvo Jack.

—¿Por qué me haces esto tía Meredith? — la mira con dolor.

—Porque tú y yo somos lo único bueno que le queda a la familia sobrino, Maya está muerta y su asesino sigue libre.

—Deténganlo— ordeno y Sarah palidece.

—Jack Roe — uno de mis agentes se le acerca —Por orden del honorable ministro Aslan, quedas detenido bajo el régimen del MI6 liderado por la teniente Sarah Gray, las manos en la espalda de inmediato, tienes derecho a guardar silencio.

—No pueden detenerlo ministro, no hay cargos suficientes en su contra— Sarah se impacienta.

—Retrocede.

Una estatuilla de la estantería se cae. La mujer de la foto del segundo piso sale detrás de la estantería con el rostro todavía cubierto. Jack alza el rostro bañado en lágrimas, las armas de mis agentes se mueven hacía ella.

—¿Quién es esta mujer? — es una chica menuda, está jadeando nerviosa y con las manos temblorosas.

—¿Qué haces aquí niñata? — Jack la mira con el ceño fruncido. Meredith se pone a mi lado para mirarla de cerca.

—¿La conoces Jack?

La mujer posa sus manos en su cubre rostro y Jack se levanta del suelo —¿Qué haces? ¡No hagas tonterías! ¡No!

Ignora las protestas del biólogo y se quita el cubre rostro que trae, su melena pelirroja cae sobre sus hombros y resalta las pecas de su cara, no tiene más de veinte años. Sus ojos azules escanean a todos los agentes y a Sarah.

La recuerdo, es una rusa que bailó para mí en mi Topkapi con la gente de Logan. Es una mujer con extrema belleza, tiene los labios muy voluptuosos y rosados. — Te conozco.

Asiente mientras mira a Jack en el suelo y él la mira confundido. —¿Quién es ella Dimitry? ¿Alguna adolescente que tiene una obsesión por ti?

—Señora Hilton, soy Dina Makova, nací en Rusia y soy un camaleón en servicio— dice con voz temblorosa.

—¿Y por qué te descubriste el rostro niña estúpida? Estás muerta.

—Lo sé— respira hondo mirando a Jack —Yo… soy… el camaleón de Alexander Roe.

Las armas de todos mis agentes, incluida la mía, se dirigen a ella. Su mano se dirige lentamente a su espalda y sigo el movimiento con mi arma, respira hondo y mira de nuevo a Jack.

—Иди сейчас— susurra en ruso.

—Dina…

—Vete ya Jack.

En cuestión de segundos saca un arma de bajo calibre y le apunta a uno de mis agentes. El biólogo se queda a mitad de la oficina sin escapatoria. Miro de reojo a Sarah. —Retírate de la sala teniente Gray, ve a la recepción de tu boda.

Veo el dolor pasar por la mirada del biólogo con la mención de su nuevo apellido. —Aléjense de Jack y no dispararé, de lo contrario mataré al ministro— dice la rusa con voz temblorosa.

Es bella, pero tonta. — Estás rodeada— me burlo —Sarah vete— ordeno otra vez moviendo mi mano ligeramente a mi arma escondida en la cinturilla de mi cadera.

Quito el seguro lentamente sin que la rusa se dé cuenta, levanto mi arma para dispararle a la rusa, pero anticipo el movimiento de Sarah sacando un arma y antes que ataque a uno de los agentes le apunto a ella directo a la cabeza.

—Quieta teniente, quiero que te vayas.

Nos miramos fijamente.

—Maten al biólogo— ordeno, pero de inmediato el hombro de un hombre impacta en mi abdomen.

Es un hombre alto con todo el cuerpo y el rostro cubierto como Dina hace unos minutos, sale del mismo estante donde estaba escondida la rusa y me tumba al suelo disparándole a Meredith.

Lo pateo en el abdomen, no finjo que no soy un hombre de mafia, entrenado, la empujo contra la pared azotando su cabeza. Su delgadez hace más fácil levantar su cuerpo, pero revienta su cabeza contra mi nariz y nos azota a ambos contra el mueble más cercano. Mata a dos agentes desde el suelo.

Tiene una maldita puntería tan perfecta aún desde lejos.

—¿Quién eres?

No me responde.

Cruzo mis brazos sobre su cuello y lo volteo contra la madera, su pierna se enrolla en mis tobillos y pateando mi arma lejos, la toma disparando a los agentes de la unidad siete y a Meredith quién retrocede con un brazo herido.

Trato de levantarme, pero su bota patea mi cuello y me empuja contra la pared resguardándose con mi cuerpo. Sus músculos quedan a la vista mientras saca dos armas de los laterales de sus mulos y sigue matando a los agentes.

Ninguno es capaz de dispararle sin herirme, todos mis agentes se detienen. Mueve su cabeza señalándole a Jack y a la rusa la salida.

El biólogo mira a Sarah una última vez y se hecha a correr por el pasillo. Me arroja contra el mueve y corre detrás de ellos, pero atisbo a ver un tatuaje quemado en el interior de su antebrazo.

Sarah se inclina para auxiliarme, el pañuelo sucio que vi en su oficina está tirado en el suelo junto a uno de mis bolígrafos, me sujeto al hombro de uno de mis agentes y jalo el pañuelo para leer las letras cursivas.

“Los rollos de canela sólo tienen un dueño”.

〘 〙

Emma.

—¿Quiénes son ellos? — le pregunto a Caterva mirando un grupo de hombres afroamericanos con traje negro.

Carraspea. —Sus nuevos guardaespaldas.

—Tú eres mi guardaespaldas.

—Lo soy, pero en Londres su seguridad aumentará.

—¿Quién dio la orden? — arqueo una ceja.

—Fue decisión de los conservadores.

Es un mal mentiroso. Se siente irreal caminar, en Londres otra vez, no sabía que echaba de menos el país hasta que lo vi después de tantos meses.

—¿Te encuentras bien Emma? — Erick me insta a caminar, pero me quedo mirando la puerta por mucho tiempo.

Wren se acerca con el resto de asesinos a recibirnos, veo los rostros conocidos del resto de conservadores rusos que debían alcanzarnos en Irlanda si el ministro no hubiera secuestrado nuestro Raptor.

Wren trae el brazo derecho vendado y collarín sobre el cuello. —Algunos conservadores están muertos por el ataque del MI6, pero me dijeron que serán remplazados— explica Erick moviéndose para ayúdame a bajar de la camioneta.

Jalo las cadenas de mis lobos y de inmediato se tensa cuando las patas bajan a la entrada. El pelaje de mis mascotas se mueve con el aire de Londres tanto que tengo que ajustarme las tiras del abrigo de piel.

La camioneta se mueve con el peso de Niles al ser el último en bajar, olfatea a Erick y gruñe poniéndose a mi lado con su cadena puesta. —Podrías alejarlo de mi pierna— pide con la cara pálida —No me comas mi sabor es amargo, no sabré a pollo— pide con voz chillona a Niles.

Jalo su cadena y despega la cara de la rodilla de Erick. El señor Jones sigue la mirada a Caterva cargando el porta bebé doble de mis hijos mientras se abren las puertas doradas de la entrada de Hilton & Roe, la placa dorada de H & R cuelga en la esquina más grande del lobby.

—Muchos de nosotros tuvimos que quedarnos en Londres después del secuestro del Raptor y después de la subasta de Hilton & Roe, las fuerzas aéreas del MI6 han estado en vigilancia activa cada veinticuatro horas— Erick camina a mi lado.

Cuando nota que la fuerza en mi pierna no es buena lleva mi brazo sano a su hombro y me ayuda a andar, veo que ha perdido peso de forma drástica. —¿Quién ha estado dirigiendo Hilton & Roe desde la subasta?

—Mi padre, aún no es oficial, pero haremos una rueda de presa para anunciar que reabriremos las oficinas principales.

—Alexander dejó Irlanda hace unas horas con el hacker y algunos francotiradores, la ubicación nos envió aquí.

Su ceño se frunce y me cubre con una sombrilla de la pequeña brisa que comienza de camino a la entrada. El servicio corre afuera para cubrirnos de la lluvia, Caterva deja el cuidado de mis bebés en Wren y corre a tomarme en brazos.

Estoy desesperándome de no poder avanzar dos pasos sin querer caerme. La fuente sustentable se enciende con luces blancas en el suelo. De inmediato el servicio camina a nuestro alrededor cuidándonos de los últimos huéspedes que estás corriendo de prisa fuera del hotel.

—Bienvenida señora Roe — me inclinan la cabeza cuando Amelia se encarga del resto de preparativos para nuestra estancia.

La sección a los elevadores dobles es el primer lugar a dónde me guían. Todos los empleados lucen relajados, estarían temerosos de ver al lobo. —¿Dónde está el lobo?

Erick y su padre se miran. — Alexander no está aquí.

—Pero teníamos su ubicación— el dolor en mi voz no me pasa desapercibido.

—Debió irse directo a Reino Unido— pulsa el último botón —La vigilancia del Borah con el MI6 cada vez es peor, tiene un puño fuerte y se está convirtiendo en el político favorito del Parlamento, no hay noticiero que no quiera entrevistarlo y no es sólo porque luce caliente con esos ojos grises.

Paseo mis dedos por mi anillo verde, es injusto que el cubra su ubicación, pero tenga la mía en todo momento. Lentamente me quito el anillo verde con una idea en mente.

Mis anillos matrimoniales no puedo quitármelos por los arreglos con el joyero personal de Alexander, rasgaría mi piel fuera si me los quito, peor el anillo verde es diferente.

—El Borah ha desatado todo su control sobre la organización del lobo, sólo hace dos días despegó una misión de vigilancia en Dinamarca, no sé que planea con el secuestro del Raptor, traíamos una carga de armamento ruso, no hay archivos de lo que hizo con ella.

—Nos está monitoreando todo el tiempo, pero las cosas van a empeorar.

—¿Por qué?

—Alexander tiene a su hijo y no sé que hará con él.

—Eso no es bueno, el gran ministro Aslan está controlando al MI6 y no me refiero a los agentes Emma, esta noticia salió en los periódicos hace pocos días— me extiende una hoja digital. —Sarah y Dylan se casan.

—¿Qué? — me quedo atónita leyendo la nota sin dar crédito a todo lo que dice.

—Si es capaz de controlar a Sarah y a Dylan, lo demás no importa, tiene un plan bajo la manga, la última vez que vi a Sarah fue en la subasta, la mujer tuvo un ataque, estaba hasta los huesos, una boda no estaba en sus planes, pero si en los del ministro y Meredith.

Necesito una botella de vino para procesar todo el estrés que he tenido últimamente. ¿Dylan y Sarah casados? Siento repulsión, aunque son tal para cual.

—Lo mejor de todo es que Dylan no pudo caminar al altar— Erick se carcajea —No sé mucha información del parlamento, pero vi una nota en televisión que se quedará cojo de por vida.

—¿Dylan casado? — sigo sin creerlo.

—¿Te afecta?

—Me siento ofendida, éramos buenos amigos y no recibí una invitación.

Me quedo mirando el elevador. Este es el hotel que yo promocioné en Hilton & Roe cuando conocí a Alexander. Alzo la mirada a la placa dorada de la firma. Lo que sospeché se hace real. —¿Qué significa la placa E&R? — le pregunto al señor Jones y sigue la dirección de mi mirada.

—Hoteles Emma Roe , patrocinados por Hilton & Roe.

—Pero este hotel estaba en inauguración cuando comencé a trabajar en la empresa, era el proyecto más importante.

Sonríe de lado. —Alexander cambió su nombre y su placa después de tu primera visita a la ciudad cuando visitamos la locación y prohibió que Alesha o Adam volvieran a Birmingham y que ninguno de mis publicistas tuviera acceso al hotel, supongo que en ese entonces no quería que lo supieras todavía.

—Nunca me lo dijo.

—No hizo falta cuando lanzó tu propia marca en el mundo hotelero, pero siempre recuerdo el hotel de Birmingham como el primero en dónde plasmó tu nombre.

Una sonrisa quiere escapar en mi rostro, pero la detengo mientras el elevador nos lleva a la suite del último piso. Obligo a mi pierna a dar pasos firmes, siento un cosquilleo en mi espinilla y me duele, pero sigo.

Encuentro un breve momento para ordenarle una pequeña misión a Wren lejos de los ojos de todo el mundo, incluso lejos de Caterva.

Confirmo nuevamente que Alexander no está en el hotel, las empleadas traen sonrisas en lugar de miradas de terror. —La habitación principal está lista señora Roe, hemos despedido a los nuevos huéspedes que querían reservar y a cualquier persona del área laboral que sea ajena a la organización del lobo.

—También despediremos al resto de huéspedes si lo desea.

—No es necesario, pagaron su reservación.

—No es como si necesites ese dinero— Erick me guiña un ojo y coloca las maletas en el pasillo de la suite.

La botellas de licor de alta gama están apiladas en la barra construida con granito negro, hay una fila del whisky favorito de Alexander y un lote completo de vino Chapel Down a un lado del whisky, como si supieran que estaríamos aquí, pero Caterva me explica que en cada hotel de Hilton & Roe la organización es la misma.

Las habitaciones principales, sólo serán de Alexander y mías. Erick corre a la barra y abre una botella de vodka.

—La señora Roe debe descansar— Caterva no deja al resto de empleados entrar, sólo al equipo médico que obliga a quedarse en una misera esquina con sus pertenencias.

—Ellos pueden tener su propia habitación.

—Mi ángel de luz, no dejas de ser tan considerada con todos, salud por eso y porque todos nosotros seguimos vivos en este jodido mundo— Erick se bebe más de la mitad de la botella en pocos segundos. —Y porque el amor duele, duele como la mierda.

—Salud por eso— miro con tristeza mi anillo de bodas.

Respiro hondo y dejo que todos los conservadores que me acompañan ven como me quito el anillo verde. Wren sólo espía desde la puerta, me acerco a dárselo, su ceño se frunce. —Deshazte de eso, no quiero llevarlo más.

Escucho el jadeo de uno de los conservadores, pero no sé cuál de ellos fue. —¿Está segura mi señora? Es su joya familiar.

—Si Alexander no quiere verme, yo tampoco quiero verlo a él.

—Mi señora, quizá quiera reconsiderar su decisión— el hermano de Wren casi me suplica, asiento y su hermano se lleva el anillo, veo la mirada de advertencia que le lanza Caterva, pero obedece mi orden.

—Infórmenle a mis guardaespaldas nuevos que cenaré con el Borah en The Grapevine, es necesario conseguir información sobre el cargamento, era de los más grandes que tuvimos este año, no podemos perderlo.

La botella de vodka de Erick se queda a medio camino y me mira con la boca abierta. —¿Tú y el neurótico tuvieron una pelea matrimonial? ¿Por eso estás en Londres?

—No te metas— Caterva se gira hacía mí —Piénselo unos días mi señora, se lo ruego, la cena con el Borah después de la captura de Volkan es muy riesgosa.

—La mafia irá conmigo a una distancia adecuada, no habrá inconvenientes.

—Primero tratemos de localizar una vez más a mi señor.

—Quizá se haya ido a Rusia sin mí y nuestros hijos.

—Quizá, pero se lo ruego, no tome una decisión apresurada.

—Mira grandote, Emma es muy capaz de vivir sin Alexander, él fue el que casi se muere sin ella en Nueva York, yo estuve ahí todo el tiempo, sé sus secretos— lo empuja —Así que dile a mi amigo que mueva su culo de vuelta a ella de inmediato y arregle lo que jodió.

—No me amenaces pordiosero.

—Si el lobo tiene miedo dile que su esposa podría convertirse en Emma Aslan y aparecerá en menos de dos horas.

—Eso ya no importa Erick, no quiero comunicación con Alexander— lo detengo —Me quedaré unos días en Londres para solucionar el caso de nuestro Raptor y el armamento robado y después volveré con mis hijos al palacio Dinamarca.

La botella se le cae al piso y sus ojos se abren mucho, su mirada va por todo mi cuerpo hasta quedar clavada en mi vientre. Por primera vez desde que nos vimos sonríe de verdad.

—¿Qué dijiste?

—Que regreso a Dinamarca.

—Por Dios mujer tú y yo sabemos cosas, yo más que tú, somos amigos, no puedes engañarme— pone su mano en su cadera y arquea una ceja —¿Qué es ese bulto enorme que cubren tus lobos? — asoma su cabeza sobre mi hombro —¡No puede ser! — Erick se queda inmóvil mirando a Caterva cubriéndose la boca con una mano —¡Dios! — da dos saltos con la boca abierta mirando a su padre corre y lo sacude por los hombros—¡No puede ser!

—¿Erick? ¿Qué sucede hijo?

—¿No ves papá? ¿No están viendo neandertales? No entendía por qué venían francotiradores a todo nuestro alrededor y por qué no traías ese vientre abultado tan sensual que me fascinaba…— se interrumpe cuando los conservadores lo amenazan.

—Él no está aquí, pero nosotros sí, cuida tus palabras pordiosero.

—Estaba pensando en voz alta — salta de nuevo con ansias —¡Soy tío! ¡Ya soy tío! — me agarra desprevenida y me besa las mejillas.

Corre a Caterva y descubre las cobijas de los mellizos hasta verlos dormidos. Da saltos emocionado en silencio y los señala.

—Espero que no tengan el carácter de Alexander o van a hacer mi vida miserable— se ríe alzando la mano —¡Pido ser padrino en su ceremonia de iniciación!

—Los conservadores rusos somos los encargados de ese puesto— dice Caterva cubriendo a mis hijos de nuevo.

—Pues yo alce la mano primero, además fui el primero en saberlo y por derecho de antigüedad me lo merezco, díselo Emma— le clava el dedo en el pecho —¡Soy su tío! ¡Raven y Dominic son mi responsabilidad ahora!

Caterva me mira y asiento. —Uno de nuestros hijos es una niña.

—¿Qué? — se detiene bruscamente —¡Dios, oíste mis plegarías! ¡Te amo Señor del cielo! — mira las nubes riéndose.

—¿Te sientes bien Erick?

—Emma— se acerca y toma mi mano con delicadeza —No sabes cuánto he estado esperando este momento, han pasado años en los que he soñado con que Alexander tenga un karma del tamaño de sus bolas y llegó ese día, podría llorar aquí mismo, dos hijos y uno es una niña.

Me abraza y por un segundo me lastima el cabestrillo. —Con cuidado.

—Lo siento, me ganó la felicidad. ¿Cómo se llama nuestra princesa?

—Kiara Camille y Raven Dominic Roe Brown.

Se tapa la boca una vez más. Me toma por sorpresa cuando me carga por la cintura y me da de vueltas sobre la alfombra con una sonrisa de lado al lado. — Voy a tatuarme sus nombres, lo juro, seré el mejor tío que tengan, el favorito.

Lo hago bajarme porque a mis guardaespaldas está por darles un ataque y no quiero que lo maten. Me acerco con Kiara y la tomo en brazos, sus ojos se iluminan y se pone tenso cuando hago amago de ponérsela en brazos.

—Es tan pequeña, no puedo creer que su padre sea un psicópata asesino buscado por el Pentágono— sus dedos tiemblan cuando toca su frente.

—Puedes cargarlos al mismo tiempo, Raven es muy tranquilo— saco a mi bebé y se lo coloco en el otro brazo, pero es tan temeroso que temo que los deje caer, opto por mantenerlo conmigo.

Su mirada queda fija en los mellizos, no sé lo que piensa porque se queda en silencio repentinamente. Nunca había visto esta versión sentimental de Erick. Su sonrisa se desvanece y sólo hasta el momento noto que sigue llevando su argolla matrimonial.

—Maya los habría amado tanto como yo — susurra con voz rota.

Me siento a su lado y recuesta su cabeza en mi hombro meciéndonos con los mellizos. Suspira varias veces, pero no la menciona más y creo que la forma más sincera de consolar a una persona no es diciéndoles que todo estará bien, es simplemente quedarte a su lado cuando tienen el alma rota.

—¿Dónde nacieron? ¿Camino a Rusia?

—En un sótano del Pentágono en Dinamarca cuando me atraparon.

—Y aún así lo lograste — me mira con cariño —Eres la mujer de la mafia más valiente que conozco Emma Brown.

—No soy valiente, tenía mucho miedo, cuando Rebecca me encerró pensé que no lo lograría y no podría proteger a mis bebés.

Niega con la cabeza. —Él ya iba por ti, Maya acababa de morir, pero en el momento que le informaron que el Pentágono te atrapó, ya nada le importó.

Cierro los ojos respirando hondo —Yo… estoy agotada, necesito…

—Sé lo que necesitas, sobre el anillo y tú cena con el Borah, no te preocupes, yo te cubro las espaldas— me guiña un ojo —Aunque te sugiero que agregues ese vestido azul que utilizaste en el cumpleaños número veintitrés de Cora.

—¿El vestido azul?

—Arma letal para cierto hombre, yo me encargaré de hacer el resto.

Duermo en una cálida cama de sábanas de seda, el lujo del Hilton & Roe no se compara con nada en Irlanda, pero mi cuerpo sigue tenso, no logro sacar de mi cabeza mi discusión con Alexander, busco a Caterva toda la mañana, pero ha estado pegado a su celular sin parar y cada vez que quiero acercarme corta la llamada.

Me mantengo agendando los últimos detalles de mi cena con el Borah, pero, aunque al inicio estaba bastante decidido, Selin, su asistente la mueve para el viernes en la noche de la próxima semana.

Justo el día de mi cumpleaños. Felices veintiséis para ti Emma, tengo la mala suerte de las celebraciones. Toda la gente o huéspedes con los que me topo saben sobre la organización del lobo y me siento segura.

La mafia es mi hogar.

Tengo a Kiara en mi regazo con su chupete colocado, llevamos paseando toda la mañana por el hotel y he reforzado la pierna. Entro a las compras en línea para distraerme un poco y en la portada principal de cada sitio web está un desfile en Milán dónde Paulina es la modelo estrella, en todos los medios que acceso su rostro aparece.

Un ruido en la esquina del lobby del hotel me asusta hasta que recuerdo que mis nuevos guardaespaldas me siguen a todos lados, no hay rincón de Hilton & Roe donde no vea sus rostro serios por los espejos.

—Niles— llamo a mi lobo favorito y cuando se acerca lo acaricio antes que se siente cerca de mis botas.

Saco los listones rosados que compraron mis nuevos guardaespaldas y le coloco un moño alrededor del cuello. Hago lo mismo con Sheldon , Chandler y Joey . A cada uno le coloco un moño de diferente color.

Se ven tan adorables que les hago un par de fotos al lado de Raven y Kiara. Veo el ceño fruncido de mis nuevos guardaespaldas sin dar crédito que trato a mis lobos carroñeros como mascotas.

Me coloco en las fotos y obligo a uno de los grandotes a tomarnos fotos juntos, cuando Erick baja al lobby se une a las fotos, aunque lejos de los lobos.

—¿Tienes todo lo que pedí? — hablamos en tono confidencial, aquí cualquiera escucha sobre las paredes.

—Mi padre lo lleva, nadie va a sospechar de un hombre mayor al que ya no le funciona el aparato reproductor.

—Lo último que supe era que tu madre tendría otra hijo.

—Lo inventé en tu despedida de soltera para que Alexander no supiera que estabas embarazada, soy un comunicativo diagnosticado y un abogado corrupto, estaré ebrio o drogado, pero nunca seré un soplón de mis amigos.

—Y por eso te adoro tanto, tendrás que venir a la cena conmigo, incrustaré un localizador en el Borah para conocer los movimientos del MI6.

—Aún debemos saber que actitud tendrá, según los informes Alexander anoche le hizo saber que la mafia tiene secuestrado a su hijo.

—Si contacté con él debe creer que estoy al tanto, querrá respuestas, pero será cauteloso.

—Yo me encargó de su asistente, lo más importante es que no vaciles en ninguna de las insinuaciones que te haga, hasta donde el sabe, no te has reencontrado con Alexander, la imagen de la esposa en depresión debe seguir intacta— tomo nota mental de todo lo que dice Erick.

—En el corto tiempo que llevó conociendo al Borah y por las entrevistas que he visto de él, sé que no sabe mentir, su lenguaje corporal siempre lo delata.

—Esa ventaja está a nuestro favor, pero debes consultar con tus conservadores si trae a la mafia turca a Londres para la búsqueda de Volkan.

—No le conviene hacerlo, todavía, lo hará hasta que tenga el favor de todos los políticos que operan en el parlamento porque a la menor sospecha que tengan sobre él y la mafia, podrían encerrarlo.

Saca otra botella de vodka de uno de los gabinetes del lobby, he notado que la mayoría del día bebe. —Hay algo que no encaja en su papel, no creo que seamos la única razón por la que el Borah esté como ministro y por la sorpresa de boda entre Sarah y Dylan diría que en el MI6 está la verdadera razón por la que quizá el puesto.

—Trataré de sacarle toda la información posible durante la cena.

—No menciones a Hilton & Roe, desde la subasta tiene una investigación abierta sobre mi padre, durante la cena Hilton & Roe no existe para ti y será más seguro si no le dices que estuviste en Irlanda, puede involucrar a Cora en el secuestro.

Paso las dos horas siguientes estudiando cada entrevista que ha dado el Borah desde que asumió el cargo. Leo hasta el más insignificante detalle de su lenguaje corporal y hago anotaciones un bloc de notas.

No hay ningún articulo que diga que su hijo fue secuestrado, incluso, he buscado y ningún medio sabe que en realidad es padre. Volkan le importa más de lo que le ha dejado ver al parlamento.

Me pesa la vista por tanto tiempo frente al ordenador, un anuncio de vuelos a Rusia se cruza en mi pantalla. ¿Y si Alexander viajó a Rusia como le ordenaron los conservadores?

—La faceta de mujer de la mafia me fascina, pero no voy a mentirte, Emma publicista es la que más me gusta más que todas— Erick vuelve a sentarse junto a mí quitándome esos pensamientos de la cabeza, por su forma de caminar y por su aliento noto que va ebrio.

Jalo la maldita botella de vodka lejos de él, pero trata de alcanzarla, se rinde cuando Niles le gruñe al tocarme. —No más alcohol Erick, sólo es medio día.

—No lo entiendes, ebrio es la única forma en la que no pienso en Maya y con esa botella finjo que no me duele y todos lo creen.

—Estás muy ebrio, te pediré café.

—No estoy ebrio, estoy feliz, mírame— extiende los brazos —Estoy listo para la cena con el Borah.

Debo asegurarme que la próxima semana no esté ebrio durante esa misma cena o todo podría volverse en nuestra contra, necesito un plan de refuerzo para esa cena, algún tipo de distracción de ser necesario.

Abro la pagina web y coloco la danza de telares de la que me habló Cora, las fotos de las presentaciones me trasportan a Turquía en la fiesta del Borah en su Topkapi, esta es la clase de cosas que distrae al hombre.

〘 〙

Alexander.

—Aquí estamos— dice el adicto en el asiento trasero con tono de nostalgia —De vuelta en casa, eso lo recuerdo bien, fue el primer recuerdo real que recuperé.

—Quiero acceso inmediato a la puerta principal, cubran el área y preparen la entrada de mis camionetas por el estacionamiento subterráneo— ordeno por mi celular.

La mujer del otro lado traga ruidosamente. —No puede ser ¿Está aquí señor Roe? Llegaron, está de vuelta en Londres— escucho la sorpresa y el temor en su voz. —Está de vuelta en Londres— repite — ¡El lobo volvió a Londres! ¡Abran las puertas de inmediato!

El sonido de las rejas eléctricas abriéndose me pone alerta mientras las camionetas avanzan. El sonido de las botas de mis criados corriendo por el piso de grava es lo siguiente que escucho.

—Bienvenidos al Score, todo el acceso a los huéspedes ha quedado bloqueado y se autoriza su expulsión inmediata a miembros ajenos a la organización del lobo— dicen por el comunicador de la entrada.

—Todo el servicio a la entrada del estacionamiento subterráneo para recibir a los hermanos Roe.

Mi Aston Martin desacelera poco a poco y mi chófer abre la puerta.

—El servicio del Score recibe a las cuatro cuarenta y dos al empresario y arquitecto Alexander Dominic Roe Hilton y a su hermano, Bennett Maximuss Roe Hilton también está aquí.

—Recibido en el ala oeste.

Bennett carga al engendro del turco, va dormido y durante el vuelo he notado que ese niño le importa más de lo que aparenta, trata patéticamente de ser la figura paterna que no puede ser con Aaron.

Para este momento todo el mundo sabe de mi condición visual. Escucho el sonido del ascensor abriéndose y unos pasos más ligeros y controlados llegan corriendo a recibirme. —Mi señor, es un placer estar de vuelta a su servicio— dice la voz de Octavian —Su abrigo señor Roe, la seguridad ya está colocada— Octavian corre a mi encuentro, extiendo los brazos y me quitan también los guantes de cuero negros.

Ignoro al resto de criados y voy directo al ascensor, las cuerdas del parche me joden la cara por la cantidad de horas que lo llevo puesto. En este lugar puedo caminar con más confianza, diseñé hace años, lo conozco como mi arma favorita.

El olor de mi tapices costosos me recibe. Un criado más pone una copa de whisky escocés de mi mejor marca cuando camino a una de mis mejores obras arquitectónicas.

—Daría lo que fuera para que pudieras ver su expresión en las grabaciones que hice— Bennett se ríe con el ordenador abierto en el sillón a mi lado —El turco estaba tan pálido y su asistente le está dando un… ¿Es un inhalador? No me digas que el turco tiene un pequeña debilidad con el asma.

Me llevo el whisky escocés a los labios mientras escucho los detalles de la grabación del Parlamento inglés, Bennett hackeó el sistema interno de las cámaras de seguridad y hoy debe ser mi maldito día de suerte.

Hemos sido testigos de cada detalle interno de las últimas siete horas. ¿Sarah casándose con Dylan? Patético.

Pero enmarcaré la foto del cojo en silla de ruedas y lo colocaré en mi escritorio, gozaré haberlo dejado parapléjico el resto de mi vida.

—Quiero la ubicación de Emma y mis hijos.

—Estoy en ello, primero tenía que poner a Volkan a dormir la siesta, además los guardaespaldas tienen un servidor web conectado al mío en cada cambio de turno, su vuelo privado llegó a Londres hace tres horas.

—Quiero saber cada movimiento, si colocaron aparatos respiratorios para mis hijos durante el vuelo, si el servicio médico monitoreó las lesiones de Emma, Raven tiene una respiración irregular cuando aumenta la altitud y quiero que el sistema respiratorio de Kiara también sea vigilado durante los vuelos.

—Todo se hizo conforme lo pediste, tú mismo supervisaste personalmente el abordaje, joder.

—Deja de tratar a ese engendro como si fuera tu hijo, irá directo a las jaulas mañana por la mañana.

No responde, sigue sin aceptar la idea, aún adicto y sigue sin volver a la vida de la mafia. Extiendo la mano para servirme un más whisky, siento un pelaje debajo de ella, una respiración agitada se escucha suavemente. Ninguno de mis lobos carroñeros de mi criadero está en el Score.

—¿Qué mierda es esto?

—¿De qué hablas hermano? — escucho su jadeo el sonido de su laptop cerrarse —¡Joder! Necesito irme a mi habitación.

—No te irás sin darme la ubicación exacta de mi mujer, te dije que la quiero cada dos horas.

—No lo entiendes, necesito mi medicamento.

—Ponte a trabajar.

—Déjame ir, estoy… estoy viendo cosas que no son reales y no puedo trabajar en este estado.

—¿Qué demonios estás viendo adicto?

Traga ruidosamente. —A Kieran— dice con miedo —No es real, no es real, Maya decía que estas cosas no son reales, mi mente está agotada por infiltrarme en el Parlamento, eso debió afectarme— se repite y escucho como rebusca en sus bolsillos —¿Y mis píldoras?

Estiro la mano al mismo lugar y no siento el pelaje, tampoco escucho la respiración. ¿Qué coño? ¿Ambos estamos drogados?

—Concéntrate, antes que todo quiero que me digas la ubicación de Emma.

Resopla y escucho las teclas de su ordenador. —Estoy teniendo un episodio de esquizofrenia, ya te dije que necesito mi medicamento, ni siquiera puedo leer con precisión la ubicación de Emma.

—¿Qué diablos dices?

—Qué según el rastreador, Emma volvió a Irlanda con tus hijos.

¡Hola sexys!

Se viene drama y el que tenga miedo de morir que no nazca.

¡Los amo tres millones!

-Karla.

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