CAPÍTULO 18
Alexander.Ha estado nevando todo el día, me quema la cara, mis botas se entierran en la nieve mientras camino alrededor de la residencia de Logan, revisando todas las salidas que utilizaba Caterva cuando visitaba a Alesha, ya las tengo memorizadas.
Sacudo el bastón blanco hasta que se extiende y camino como invidente hasta el jardín cubierto de carpa blanca donde un kray sirve té hirviendo. Hay dos mesas debajo de la carpa y estás muy separadas.
En una está Logan y en la otra esta Artemisa, sin ropa de baile, sólo con un abrigo largo, el cabello suelto y el antifaz puesto, tiene a una enfermera detrás y al parecer está tomando el sol, que buena falta le hace, está pálida.
Un kray me alcanza a medio camino y me guía hasta la mesa junto a Logan. Dijo que están remodelando el cuadro en su oficina y no quiere que nadie interrumpa el trabajo.
—Hay dos escalones delante de usted y un tramo alto antes de llegar a la mesa— el kray sostiene mi hombro y casi golpeo su mano con asco.
—Veo que ya te estás adaptando a la ceguera hijo, pero me temo que ya no jugaremos ajedrez en una temporada— se burla deslizando una taza a mi lugar, me quito los guantes de cuero y los arrojo junto a mi celular.
—Todavía puedo pelear contigo entre la nieve como me obligabas de niño.
—Me haces sonar como un mal padre, pero sólo te estaba forjando carácter, eres lo que eres gracias a mí, si te hubiera criado como a Bennett serías tan patético como a él, además me dejaste el abdomen lleno de cicatrices con tus dagas.
—¿Esperabas que me quedara hecho un ovillo en el suelo sangrando mientras me golpeabas hasta provocarme hemorragias?
—Esperaba que actuaras como un niño normal de siete años, al que de vez en cuando le rompí uno que otro hueso, pero ya somos aliados, no podemos guardar rencores del pasado.
—Dice Wren que hay una mujer en otra mesa.
—Es Artemisa, te dije que tuve que enviarla con el Borah por obligación, pero cuando regresó venía enferma, lleva días así.
—¿Y por qué la tienes afuera?
—El aire le sentará bien.
—Tienes demasiadas consideraciones con una simple bailarina— no responde —Va a morirse.
—Espero que no, se ha convertido en mi favorita, ya asiste a las reuniones de los treinta y siete y no tengo quejas de ella— me extiende un sobre gris sobre la mesa—No puedes leer, pero tus criados sí, es la copia de un vuelo comercial, Meredith viajo a Estados Unidos.
—Uno de mis contactos me dijo que busca a Jack.
—Tiene informantes en Londres, te lo dije, ya se enteró de la distribución del veneno— maldice aventando su taza en el cristal —Tenemos que iniciar con la venta antes que trate de robarnos en el mercado, la producción ya está casi terminada, no podemos perder todo el dinero que invertí en la producción, es más de la mitad de mi capital.
—Yo estoy a cargo, tu dinero está a salvo conmigo— lo tranquilizo —. Voy a reunirme con mis conservadores para que comiencen a viajar con la carga empaquetada.
—Es una producción muy costosa Alexander, tenemos que ser precavidos con la policía y con el MI6, sabes que sus operativos más estrictos los hacen en esta época del año y ahora que Sarah volvió de su retiro se pondrá peor, esa idiota ya nos ha causado problemas antes.
—Encárgate de tener a un grupo de setenta Krays en London Bridge durante nuestra cena, mi hacker te enviará la ubicación, así estaremos en contacto con mis conservadores y con ellos al mismo tiempo, guiaremos el viaje desde el Score.
—Me gusta cuando te pones creativo.
Voy a ser muy creativo esta noche. —Tengo que irme, pero no quería dejar pasar las formalidades de nuestra cena familiar.
—Como todo un Roe, estaré en tu puerta a las ocho y llevare uno de mis mejores vinos, desde mi cosecha personal — sorbe de su tasa y de nuevo el kray me guía dentro de la residencia.
—Mi bastón.
—Está en la mesa, espere aquí.
Espero hasta que salga al jardín y cuando desaparece de mi vista me quito los lentes negros y saco una bola de gomas de azúcar de mi abrigo. Me acerco a un sofá grande con pieles de animales encima, me siento despreocupado y con un movimiento apenas perceptible, dejo caer la bolsa junto a la alfombra.
Cuando regresa el kray dejo que me guíen hasta mi camioneta, Wren sigue vigilando en dónde lo dejé. —¿Regresamos al Score mi señor?
—Conduce hasta la organización benéfica
camaleones , vas a entrar y buscar a siete mujeres mayores de cuarenta años que conducen los servicios del lugar, diles que Logan y Alexander Roe van a distribuir su nuevo cargamento de veneno esta misma noche en London Bridge.
Me mira confundido por el retrovisor, pero asiente.
—Después harás una llamada anónima al MI6.
. . .
—¿Qué es esto? — paso entre correo y correo de la computadora de Bennett.
—Encontramos esto durante su viaje, mi señor — el ex amigo de Tyler mueve el punteador sobre la pantalla — Meredith lleva casi un mes tratando de contactarse con su hermano, pero revisamos nuestros servidores, él no ha respondido a ninguno de sus mensajes y tampoco tenemos llamadas entre ellos.
Bennett es hacker, pudo eliminar las evidencias con su madre.
—Quiero que tengan interceptado su celular las veinte cuatro horas.
—¿También el de Coraline Gray?
—Sí.
—¿Crees que está uno de esos dos está pasándole información a Meredith o al MI6? Bennett y ella han estado trabajando para ti y para tu esposa desde el ataque en Dinamarca y se ve preocupado por su hijo, no creo que esté fingiendo— Caterva mira sobre mi hombro.
Hubo un tiempo en el que pude poner mi vida por él, pero cada vez que me miro al espejo con el parche, cada vez que la poca vista que queda en mi ojo derecho se desvanece por los medicamentos, recuerdo cuando me inyectó.
Cada vez que se me borra la vista de Emma o de mis hijos por más tiempo, recuerdo que, si la operación médica en Moscú no funciona, quedaré ciego de por vida.
—Parece que no has entendido al lobo Caterva, desde que estábamos en Irlanda quedó claro que Bennett ya no es uno de los nuestros, es un empleado más del que prescindiremos en cuando ya no nos sea útil— explica el amigo de Tyler.
—Ya entendí.
—Muéstrame otra vez el mensaje de Jack— releo dos veces cada frase, quiere hacer una última negociación conmigo y lo único que pide por cederme la patente de todos los medicamentos que crearon él y David a lo largo de diez años es una módica cantidad de dinero, veintidós millones de libras, pide el dinero en efectivo y quiere que el encuentro sea únicamente entre nosotros, si se siente amenazado no aparecerá.
Tener todas sus creaciones con David es una oferta que no rechazaré y lo sabe.
Acepto la ubicación que envía para vernos dentro de una noches, no me responde, sabe que Bennett puede encontrar su ubicación en minutos.
Apago la computadora y me levanto. — No podré volar para la distribución del veneno de Jack, los conservadores y un grupo de Krays va a comenzar la distribución en London Bridge, después en Brent y de ahí partirán al resto de ciudades del país antes de vender en Dinamarca.
—¿Cuántos Kray irán con nosotros?
—Más de setenta— carraspeo — El segundo grupo va a repartir el armamento ruso desde Copenhague hasta Birmingham.
—Ya tenemos el pago de los dos almacenes y empaquetamos toda la noche, lobo.
—¿Quién será el encargado del armamento? — pregunta Wren sellando el maletín que comencé a armar en la mañana.
Trato de limpiarme la camisa, pero como es imposible la tiro a la basura y mis sirvientes me traen una nueva, Raven decidió que mi pecho era buen lugar para vomitar. Jin Jun tuvo que llevárselo. Ya es suficiente tortura que vea a mi esposa alimentarlos a mitad de la noche como para que ahora mis hijos me utilicen de tiradero.
—Bennett y Caterva, que el Fairchild esté preparado para despegar a Dinamarca a partir de mañana.
—Finalmente una misión que no me involucre de niñero o como saco de boxeo de tu esposa— el pelirrojo sonríe — Pero no creo que el niño bonito quiera irse de buena gana conmigo sin su hijo, si le importara habría estado en la reunión, pero salió esta mañana a la corte para poner la denuncia contra el cojo.
—Si Bennett no puede irse te irás con Wren.
—¿No me necesitas aquí? No es que me queje, estoy harto de ser sirviente, pero si Ethan está fuera de servicio y los otros conservadores van a distribuir en Birmingham yo puedo…
—Tú te vas Caterva.
—Voy a pensar que se están desesperados por deshacerse de mí— se cruza de brazos.
—Sí ¿Algún problema?
Niega. — Iré a preparar mi equipaje, pero te suplico que no se te ocurra enviarme con Erick o me voy a pegar un tiro a mitad del vuelo.
—Erick va a traer el papeleo de Hilton & Roe para…— la puerta de mi oficina se abre bruscamente y mi esposa entra con una mirada enojada interrumpiendo mi reunión con los conservadores. —¿Emma?
—Fuera todos— ordena en voz baja mirándome con furia.
—Señora Roe, estamos a mitad de una…— Emma gira lentamente su cabeza al conservador que habla y este se levanta de inmediato corriendo a la salida, uno, por uno dejan la oficina y me quedo de brazos cruzados esperando a que diga algo, pero se limita a matarme con los ojos castaños.
—Estamos teniendo la reunión de distribución del armamento.
—¿Logan va a pisar el Score?
Suspiro. —Ya te lo informaron.
—Sí y quiero que me expliques por qué ese maldito que nos arruinó la vida viene aquí.
—Siéntate, esta es una conversación larga— señalo el sofá y a regañadientes camina conmigo, trato de ponerla en mi regazo, pero se desliza hasta el otro extremo y se sujete el cabestrillo esperando. —Logan me sacó de la prisión del MI6 una hora antes que la mi mafia me encontrara.
—¿Qué más?
—Hicimos una alianza dentro— finalmente digo y su rostro palidece —Entre ello, acordamos vender y distribuir juntos el veneno de Jack por Europa con un porcentaje del sesenta por ciento a mi favor, también hablamos de matar a Meredith y algunas cosas más.
—Es mentira, no serías capaz, lo torturaste por meses cuando me secuestró, le arrancaste lo ojos y le quemaste el miembro— se levanta mirándome con los ojos entornados porque me conoce mejor que nadie.
Siento la rabia consumirme por esos recuerdos, me levanto y la hago mirarme, a mi esposa no voy a mentirle, Emma y yo tenemos un código que nadie más entiende. —Jamás haría alianzas con el hijo de perra que trató de dañarte, lo que le hice en Dinamarca fue sólo el comienzo.
Veo el alivio en su mirada y deja que la toque, regreso a mi asiento y la pongo en mi regazo. —Explícame todo.
—Mis conservadores van a robarse el veneno que nos enviaron para la distribución y esta noche mientras cenemos, un equipo especializado en el que va a ir Bennett, va a entrar a la organización de los treinta y siete y va a detonar el laboratorio que construyeron para David y dónde Jack creo el veneno, también van a asesinar a los biólogos que se encargar de la maquetación.
—Va a tener pérdidas millonarias.
—No sólo eso, ya no tendrá la fórmula de mi primo, ni nadie que la replique.
—¿Y cómo vas a evitar que los kray no delaten a tus conservadores?
—Con una triple cuartada.
Sonríe de lado con orgullo y pega su barbilla en mi pecho. — ¿Y cómo van a entrar a la residencia de Logan?
—Los aliados no necesitan permisos en las jaulas de peleas clandestinas y por eso Logan es mi pieza clave en el plan C18, esto no es una alianza, es el maldito infierno para todos los involucrados en el ataque en Dinamarca, para Logan tengo planes peores de los que se imagina.
—El plan C18.
Asiento — Tú y nuestros hijos estarán resguardados con la máxima seguridad en todo momento.
—No va a estar cerca de nuestros bebes, ni a cien kilómetros.
—Jamás, toda información sobre Raven y Kiara queda prohibida durante su visita.
—Por un momento creí que habías perdido la cabeza, quiero estar presente en la cena, será más creíble, mañana visitaré a Ethan en el hospital de la doctora Kriss.
—No te quiero cerca de Logan.
—Podemos hacer esto juntos, tu ceguera va a ser más creíble si yo estoy contigo.
—Tengo planes más específicos para ti Emma, quiero que dirijas la misión a distancia.
—Por su puesto.
—Quiero que prestes especial atención a Bennett.
—¿Desconfías todavía de él?
—Sí, pero eso no es relevante en este momento, déjame mostrarte— la siento en mi escritorio y alcanzo uno de mis antiguos lienzos de planos, le dibujo una réplica rápida de la residencia de Logan.
Me mira dibujar fascinada y me encanta que sepa que mi habilidad es mejor cuando la tengo cerca. —Me siento nerviosa por la misión de esta noche, si no consiguen entrar a la casa de los treinta y siete, van a informarle que vieron a nuestros asesinos merodear la zona.
—Además del gran grupo de Krays que van a viajar a London Bridge, hay muchas grietas entre la seguridad de Logan y las jaulas de peleas clandestinas—sigo trazando líneas verticales a pulso —Alesha le dejó a Caterva varias entradas por la parte trasera para que la visitara y también está la bailarina.
—¿Artemisa?
—Logan la tiene más consideración que a sus sirvientes más fieles, lo tiene envuelto— marco con un círculo rojo la habitación. —¿Reconoces ese lugar?
—Es la puerta que da al jardín
Asiento. —Hay una habitación que tiene pieles de animales en las alfombras, Bennett va a conectar una cámara ahí antes que manejen hasta el laboratorio y necesito que durante toda la misión no dejes de vigilarla.
—¿Por qué? — me paso a mano por la nuca tratando de disminuir el dolor de mis corneas, todo podría ser un error mal calculado, Emma toma mi rostro entre sus manos y me hace verla — ¿Qué sucede Alexander?
—Hace no mucho cambiaron el diseño de los interiores de la casa y todo el personal del primer piso es nuevo, tengo la sospecha de que Millie está viva— su rostro vuelve a palidecer —Y que Logan la tiene.
〘 〙Logan.—Tardaremos más de dos horas en arreglar su camisa, amo, ¿desea alguna distracción para no arruinar su día? Artemisa sigue enferma, pero sus otras concubinas fueron aseadas o podríamos asignarle un asiento en las peleas de esta mañana, tenemos las jaulas llenas, pero los asientos delanteros vacíos— un kray entra al comedor mientras devoro mi pavo.
—Ni mujeres ni peleas, quiero tener la cabeza fría hasta la cena en el Score.
Estoy pensando seriamente en traer a un médico diferente, Artemisa lleva enferma desde que regresó de Las Vegas con el Borah, no tiene fuerzas para levantarse porque apenas ha comido.
Si no le debiera un favor a ese hombre jamás habría permitido que se la llevara tanto tiempo. Sería una pena que se muera tan pronto, era mi distracción preferida. —¿No ha querido comer en todo el día?
—Ni un trozo de pan, la charola de fruta ni siquiera la tocó. ¿Quiere que la regresemos a Irlanda?
—No, denle una semana más, si no se muere, entonces la regresas a la cantina y eliminas su registro de mi casa y de la casa de los treinta y siete.
—Creí que le gustaba Artemisa, la ha tratado de forma diferente a las demás, la deja dormir en su alcoba, le da comida de su plato e incluso lo he visto acariciarla más de una vez.
Quizá he sido considerado con ella, pero lo hago por aburrimiento. — Ella obedece sin hablar u objetar, hace más de lo que ordeno, en las pocas semanas que lleva conmigo ya memorizó mis gustos y mis aficiones como si llevara años conociéndome.
—Lo admito, es una mujer muy lista, aprendió rápido y no comete errores cuando lo complace.
—Eso me fascina y eso es lo que me desconcierta, no me gusta tener consideraciones con ninguna bailarina, pero por alguna razón quiero que un médico revise a Artemisa hasta que se recupere.
—Buscaré a un buen médico de la ciudad, mientras tanto le dejo la correspondencia del día, el General Gray no va a rendirse sin tener una reunión con usted.
Miro con burla la segunda carta de Dylan Gray y Rebecca Hilton, en la primera me pidieron de forma amable y educada reunirme con ellos, hasta pusieron sus números telefónicos.
Pico una manzana de la mesa del comedor y abro el sobre masticando con una sonrisa.
Estimado señor Logan Roe,Por medio de la presente la General Hilton y yo, solicitamos una reunión privada con usted de carácter urgente, sabemos que su presencia en el parlamento británico no le es indiferente al ministro Aslan, pero si se siente incómodo o tiene miedo de que lo apresemos, le ofrecemos una cena en el mejor restaurante de Londres.No sé cuantas de mis cartas ya recibió, pero le pido una sola reunión para convencerlo.Una vez trabajamos juntos contra la mafia de Alexander Roe y podríamos hacerlo de nuevo, mi esposa Sarah Gray, es la teniente del MI6 y puede darnos todo lo que yo le pida, así que le ruego considere mi propuesta.Recientemente el hijo del ministro Aslan fue asesinado por Alexander Roe y él está destrozado. Ambos fuimos víctimas de las torturas del lobo, quedé parapléjico por su culpa, mutiló mi cuerpo hasta que no funcionó más y no pienso quedarme de brazos cruzados.Si busca aliados poderosos, yo soy uno de ellos.Le daré un pequeño incentivo, tengo desde hace semanas en mi poder al hijo de mi hermana Coraline con Bennett Roe y no es el único heredero de sus hijos que podría interesarle.¿Ha escuchado sobre Raven y Dorian Roe? Yo podría darle más información, pero a cambio de su ayuda.-Dylan Gray, General de la unidad siete del servicio de espionaje británico, MI6.La manzana se cae de mi boca mientras releo los últimos dos párrafos.
Raven y Dorian. Poco una sonrisa ladeada se coloca en mi rostro. Ya soy abuelo y de gemelos, como si Alexander supiera que cómo hacer sentirme más orgulloso.
—Ven aquí— muevo la mano y Dina corre dentro del comedor descalza como acostumbra —Llévate esta carta a los treinta y siete, pero no te atrevas a leerla, la información que contiene es confidencial.
—Se ve muy feliz amo— extiende su mano por el sobre.
¿Cómo no voy a estar feliz si mi legado permanece y por mi hijo preferido? Pude tener otro hijo, pero no me apetecía con Alesha y por regla familiar sólo podemos concebir con la misma mujer. —Primero muerto antes de tener otro hijo con Meredith— gruño terminando mi trozo de carne. —Alexander me estuvo ocultando a mis herederos todo este tiempo.
Veremos qué tanta información, tienen los agentes del MI6 sobre mis nietos.
Utilizo el mismo método patético de los agentes del MI6 y les escribo una carta, para vernos en mi propia residencia, va a ser interesante tener a dos policías en mis aposentos y en mi perversidad.
Pero mientras concretamos nuestra reunión privada, trataré de hacer algo por mi cuenta.
Voy a conocer a mis nietos esta misma noche.
Los criados traen mi traje negro más costoso diseñado en Arabia, tiene las tiras de las solapas cocidas con mi colección privada de diamantes rojos, mis favoritos desde que era joven y con los que me arrepiento haberle hecho dos dagas a Meredith el día de nuestra boda.
Desde tiempos de mi abuelo, los Roe establecimos como regla obsequiarles a nuestras mujeres nuestras joyas familiares cuando seleccionábamos a nuestra esposa, siempre piezas únicas hechas con nuestro joyero personal en Dinamarca.
A Meredith debí regalarle una baratija, esas dagas con rubies son más costosas que toda mi residencia y mis jaulas y nunca pude quitárselas.
Debí matarla cuando trató de llevarse a Bennett y dejó encerrado a Alexander, siempre odio a mi primogénito por parecerse a mí en todos los sentidos y no se equivocó, creció siendo un demonio peor que yo.
—No has dejado de ver esos rubies, ya me imagino en quién estás pensando— uno de los treinta y siete está fumando en mi ventana, es uno de los más viejos, quince años mayor que yo y al único al que le guardo un poco de respeto porque me instruyó cuando asumí el mando de la mafia a los dieciséis años.
—Después de verla en Turquía no me la he sacado de la cabeza.
—Si no querías encontrarla debiste matarla hace años cuando entrego información al MI6— me recuerda —Si tu hermana no hubiera matado a esos dos agentes que lideraban la misión, te habrías muerto.
—Dijo que lo hizo porque la vida era miserable conmigo.
—Si fuera así se hubiera suicidado.
—No lo hizo por Bennett, ese bastardo siempre le importó más que su vida— me río —Yo la salvé de la mafia danesa, era una simple esclava de ellos cuando la conocí y yo le di una vida, hasta me casé con ella.
—Ya cometiste un error hace veintidós años, no vuelva a hacerlo esta vez, porque no tendrás otra oportunidad— me mira fijamente.
—Llevo años gozando su dolor al arruinar a Bennett, pero no ya no es una esclava, consiguió poder.
—Ten cuidado, Meredith podría matarte.
—No voy a ensuciarme las manos, tengo a un hijo que salió tan podrido como yo y si lo maten por asesinarla seré más feliz de lo que soy— dejo que las empleadas me coloquen la ropa cuidadosamente sin una sola arruga mientras me miro de cuerpo completo en el espejo.
—¿Qué le parece su traje amo?
—Arregla el cuello, no quiero ni un solo doblez, esta noche es muy importante y no puedo tener imperfecciones con la familia de mi hijo— ordeno a la rusa que me mira con ojos de cachorro.
Se vino a ocultar de nuevo a mi casa por no se qué razón, me la contó, pero sus tonterías no me interesan. Ha estado trabajando con Alexander en videollamadas y parece que tiene miedo de volver a pisar la mafia del lobo.
Hoy un barbero personal que arreglo mi corte de cabello a su forma habitual y recorto mi barba por la punta hasta dejarla similar a la de mi hijo, hoy tengo una elegancia que no oculta que Alexander y yo estamos hechos del mismo modo.
—Después de mucho tiempo va a estar dentro de la mafia del lobo— dice la rusa sin dejar de pulir mis zapatos.
—Tengo que hacer una entrada digna como me lo merezco.
Extiendo las manos y los criados comienzan a colocarme un anillo de oro en cada dedo, en mis pulgares ponen anillos dobles y en mi muñeca un reloj filipino bañado en diamantes negros.
Estiro el cuello y me rocían en loción Clive Christian. Me miro al espejo y sonrío de lado, soy un bastardo bastante perfecto. Por error piso una bolsa de golosinas azucaradas en la alfombra, la pateo de vuelta al basurero.
—Tráiganme las últimas joyas de Maya.
—Por ley le pertenecen a Jack o a su marido— susurra el fumador.
Suelto una carcajada mientras abren la caja negra. —He esperado tanto años para tener estos anillos conmigo, el oro blanco siempre es símbolo de elegancia y a Jack ya no le importan estás formalidades, el hijo de Jones es poca cosa para usarlos— me coloco las siete piezas en perfectas condiciones.
Mi hermana tenía gustos excéntricos.
Falta un anillo, pero no me molesta su desaparición.
—Luce bien amo.
—Soy la perfección que queda de los Roe, mírame bien Dina Makova, después de las torturas que recibí por el lobo vuelvo a ser yo mismo, pero con más poder, el veneno que me dejó Jack ya me está generando una fortuna.
—Lo veo.
—En unos meses no solamente seré el líder de la organización de los treinta y siete, también seré el líder de la mafia del lobo a la muerte de mi hijo— juro por el demonio que me rige —Logan Roe será el amo y el nuevo lobo.
He planeado cuidadosamente cada movimiento que me llevó hasta aquí, la compra de Hilton & Roe fue lo único que arruinó el plan de los treinta y siete, pero si sigo trabajando con mi hijo, pronto podré gozar de los beneficios de su cadena hotelera.
Hubiera sido mía si la adicta de Meredith no hubiera querido tocarme las bolas, pero no será muy difícil quitársela a Christopher Jones. —Amo— entra un kray con una charola llena de fruta y arañazos en la cara —Otra vez tenemos problemas, su corto paseo por el jardín no funcionó— me extiende la charola.
Aprieto los dientes enojado y la tiro al suelo, es el quinto día que hace los mismo y ya agotó mi maldita paciencia. Dina mira la fruta en el suelo confundida, no tiene derecho a información confidencial.
— Dame el maldito látigo, llegó el momento de que entienda dónde está.
〘 〙Emma.—Ya está despierta señora Roe— Wren me pone una silla junto a la única celda utilizada.
—¿Cómo amaneció mi prisionera preferida? Elegí la celda más cerrada de las jaulas para ti, sé que no te gusta compartir con los otros prisioneros, pero espero que te guste tu trato especial de mantenerte en este sótano y no llevarte a las jaulas Alesha.
Me acerco a las rejas más elijadas de la Cripta en el sótano del Score. Aquí no suelen traer a los prisioneros, cuando vivíamos en la residencia Roe teníamos una Cripta grande donde estaban encerrados y el resto en las jaulas de Alexander a las afueras de Londres.
Se nota por el polvo que hace años ningún prisionero pisa estas celdas.
Aprieto las cadenas que tiene enredadas en los brazos y grita de dolor. Una pequeña parte de mí entiende por qué Alexander se ríe cada vez que asesina o tortura, soy consciente que disfruto de esto.
Siento un escalofrío recorrerme.
—Me voy a liberar y te juro por Dios que voy a…
— No jures en vano, somos una mafia de creyentes.
Alza los ojos con los golpes en su cara mirándome con odio mientras se limpia con el hombro la sangre de la barbilla. —Maldita publicista, no mereces estar en la mafia, tú no eres superior a mí.
Sonrío levantando mi anillo matrimonial. — No necesitas rebajarme para engrandecerte y aún cuando lo hicieras no tendrías oportunidad porque fui superior a ti desde el inicio y no pudiste soportarlo.
—¡Idiota! ¿Cómo puedes tratarme así? Yo soy la hija de…
—De un hombre que trabaja para mí y que con solo chasquear los dedos pueden matar en segundos— estiro la mano y mi lobo baja los peldaños de las escaleras moviendo la cola lentamente, veo el miedo en su mirada y no es para menos, aunque les haya puesto moños rosados y cepille su pelaje, siguen siendo bestias, lobos de más de un metros de altura.
—No te atreverías a torturarme.
—¿Le tienes miedo a uno de mis lobos? Ni siquiera has visto a los otros tres— me río y se jala más fuerte de las cadenas viendo como acaricio la cara de Niles.
— ¿Desde cuando eres un perra?
—¿Crees que todo esto me hace una perra? Espera unos días y vas a cambiar de opinión.
—Yo salvé a tu guardaespaldas, él se iba a pegar un tiro cuando supo que Maya murió me debe la vida a mí.
—¿Y quieres que te aplauda o que te haga una cena de celebración? — ladeo la cabeza —u sabes que Ethan vale para mí mucho más de lo que te imaginas, no voy a creer en tus mentiras.
—No te estoy mintiendo yo lo salvé, pregúntaselo.
—No, pero por mentirme vas a dormir colgada de las cadenas.
—Ni torturándome día y noche vas a ganarte mi respeto zorra— trata de escupirme entre los barrotes.
En dos zancadas y con mi mano sana jalo y azoto su cabeza entre ellos para que me vea, el crujido de sus dientes entre el metal resuena en todo el sótano —Jeg vil ikke have din respekt— le advierto —Du kommer til at være bange for mig.
No quiero tu respeto. Vas a tenerme miedo.Hago que Wren suba las cadenas hasta que el cuerpo de ella cuelga de brazos sobre su celda y doy la orden que pase veinticuatro horas en esa posición. Niles y yo subimos por el ascensor del Score, ya voy tarde a mi clase del día.
No dejo de pensar en lo que dijo Alesha sobre Ethan y su suicidio.
—Llegas tarde ¿Dónde estabas? — Alexander está en la puerta mirándome con desaprobación.
—En el sótano, Alesha necesitaba mis servicios.
Sonríe de lado. Me quito los mechones sueltos de mi cola de caballo mientras Alexander termina de atarse el cordones de las deportivas, el gimnasio del Score es más amplio de lo que recuerdo, tiene colgados una gran variedad de bastones de artes marciales.
—¿Lista?
—Tengo mi daga muy bien escondida, no vas a ver de dónde sale el golpe.
—Nena, no trates de hacer trucos de principiante con los profesionales— sonríe con suficiencia, pero retoma su postura donde me dejo, cuando Ethan me entrena me siento relajada porque me trata como a una hija, pero Alexander como profesor me asusta.
No temo que me lastime, pero siento el mido que sienten los sirvientes cuando los azota, pero no hay mejor forma de aprender combate de cuerpo a cuerpo que con Alexander Roe, lo he visto más de una vez tumbar y someter a golpes a hombres que le triplican el peso.
Yo fui la que quiso retomar mi entrenamiento mientras estemos en el Score, en el palacio Roe lo pausamos a inicios de mi embarazo. Me costó más de medio día convencerlo.
Sé que tiene que preparar los últimos detalles de la cena, pero Caterva puede ocuparse.
—Nada de movimientos bruscos Emma, hasta tu recuperación total.
—Lo prometo.
—Cuando era pequeño Logan me rompió el brazo derecho para que aprendiera a apuñalar con mi mano menos dominante, ahora que tienes el brazo con el cabestrillo, tienes oportunidad de mejorar tu técnica mejor con la daga.
—¿No soy buena apuñalando? — arqueo una ceja.
—Apuñalaste siete veces al Borah cuando me disparó, pero apuñalar para lastimar y apuñalar para asesinar son dos técnicas diferentes— camina a mi espalda y levanta mi brazo libre —Siempre que vas a apuñalar para asesinar tienes que proteger tu frente o el contrincante te va a asesinar primero.
Mueve mi mano, primero puño en horizontal, codo y remate en puño arriba, practica un par de veces y me abre la mano. Me cuesta, ese brazo no es con el que golpeo. —Me siento torpe.
—Es cuestión de práctica, pero no tenses la muñeca, pon la punta dedos en forma de espiral para darle fuerza al puño— camina hasta ponerse frente a mi —Golpéame en el abdomen.
—¡No!
—Hazlo Emma.
Separo las piernas y pongo mi puño en su dirección, se desliza a mi derecha y me atrapa por la espalda esquivando el golpe. —¡Eso es trampa! No me dijiste que ibas a esquivarlo— lo miro sobre mi hombro mientas me sujeta de las caderas.
—Nadie se deja golpear de buena gana, tienes que anticipar si se larga o si se agacha, si me deslizo, golpéame con el codo, si me agacho alcánzame con la rodilla, si retrocedo reviéntame la nariz con tu cabeza, pero nunca dejes que salga ileso, de nuevo.
Se coloca frente a mí, me relamo los labios y voy a golpearlo, anticipo que se va a mover, pero hace trampa de nuevo y se va por el otro lado. —Más rápido.
Me suda la espalda con tan poco. Una caja de galletas no me haría esto, vuelvo a buscar su abdomen, pero es demasiado sigiloso, busco darle con mi rodilla, pero me sujeta del tobillo y me hace dar saltitos.
—¡Falta!
Veo como contiene su risa y eso me enoja más que no poder golpearlo. — Esto no es un juego de Fútbol.
—No quieres entrenarme, sólo quieres cansarme para que no vuelva a pedirte bajar al gimnasio.
—Emma no puedes frustrarte porque no te sale a la primera, no vas a dominar la técnica en veinte minutos, todas las artes marciales que practico las aprendí desde los cinco años.
—Otra vez— comienzo a hartarme del cabestrillo.
Se pone con la camiseta sin mangas mostrándome sus músculos. Me preparo y no se mueve se deja golpear, preparo el puño y sigue sin moverse. Bajo los puños y me mira confundido. —¿Por qué paraste?
—No te estás defendiendo, otra vez y muévete.
—Como quieras— se pone en posición, pero lo que no sabe es que me bastó un poco para saber que primero va a la izquierda, después a la derecha y termina agachándose, mi memoria de publicista nunca falla.
Lanzo el puño y se desliza, alzo el codo, baja y lo alcanzo con la rodilla. Jadea y me mira sorprendido, sonrío inocente. —Memorizaste mi técnica, pero sólo lo hice para que practicaras.
—De nuevo, entonces.
Se pone y me preparo, la va a revertir para que no lo alcance, o podría dejarla igual y confundirme o tiene otra y… Empujo el puño y se agacha, busco darle con la rodilla, pero sube y retrocede, alzo el codo, pero se vuelve a agachar, es muy astuto y no logro atraparlo.
Me detengo y hago una mueca de dolor en el brazo. —¿Qué pasa? Se acerca preocupado.
Aprovecho para empujarlo sobre las colchonetas, caigo encima suyo con una risita. —Falta— me atrapa por la cintura.
—No estamos en un partido, te falta conocer esa técnica para ganarme.
—Tramposa.
—Aprendí del mejor— busco su boca suavemente, su cabeza sube para atrapar mis labios y me relajo sobre su pecho, no puedo resistir pasar mis uñas por los músculos que sobre salen de la camiseta.
Me toma de la cintura y deja de besarme—Tengo que entrenar pesas durante las próximas dos horas, sube o vas a distraerme como con tu entrenamiento ficticio.
— Puedes utilizarme como peso, prometo mantenerme callada— me aferro a su cuello sin dejar de besarlo cuando se levanta.
—No eres ni la mitad de lo que estoy acostumbrado a levantar, puedo cargarte en mi espalda durante todo mi entrenamiento sin dudar— se agacha hasta las cuclillas y nos sube con facilidad más de diez veces.
—Eso me gusta, pero ¿Por qué mejor no me quedo en el suelo? Así puedo besarte cada vez que hagas flexiones— me remuevo para que me baje, cuando lo hace me tumbo en el suelo de buena gana —Quítate la playera y ya puedes comenzar.
Lo hace y bendigo su cuerpo, casi estoy babeando, necesito que deje de llevar traje, paseo mis manos por todos sus pectorales, por su torso y raspo las yemas por su ombligo con satisfacción. —Qué hombre tan caliente.
—¿Los cumplidos y el coqueteo entran en su lección entrenadora Roe?
—Sí y también mucho toqueteo— mis manos van a donde quieren, podría fotografiarlo.
—¿Vas a contar conmigo o ya perdiste la capacidad para hablar? — se pone sobre mí con los brazos y piernas a mi alrededor.
—Un segundo— lo detengo antes de que inicie y muerdo sus pectorales, cierra los ojos gruñendo ronco en su garganta. —Ya puedes iniciar— regreso a mi posición original y él a la suya —Uno.
Sube y baja a mi boca. —Dos— digo sin aliento con los besos.
Sube y baja más tiempo del que toma la flexión, cuando se aparta ya perdí la cuenta. —Tres— digo con voz temblorosa.
—¿Tan rápido y perdiste la cuenta? Eres una mala entrenadora señora Roe— podría responder, pero tengo su lengua en mi boca, muerde mi labio placenteramente a su boca. Jadeo con las mejillas ardiendo cuando se levanta. —Sigue el cinco nena— se ríe de mi expresión.
Definitivamente voy a volver al gimnasio. —Cinco.
. . .
—¡No vas a ir! — dice Alexander por decima vez, ya se le está agotando la paciencia con la insistencia de Erick de ir con el grupo a la misión en la casa de los treinta y siete.
—Eres un mal amigo, ya ni siquiera utilizas el reloj suizo que te compré y no fue nada barato, me quedé sin comer un año para comprártelo— lo saca de su bolsa —Y míralo lo tenías escondido en un cajón de tu biblioteca.
También me extrañó que dejó de usarlo, cuando regresé del Caribe lo llevaba a todos lados.
—No combina con ninguno de mis trajes.
—Es negro como tu colección de Rolex— Erick lo sigue a todos lados — Eres un malagradecido, mal amigo, mal jefe, mal arquitecto, mal mafioso, mal cantante, mal bailarín, mal hermano, mal estafador, mal asesino, mal poliglota, mal ciudadano, mal inglés.
—¿Si me lo pongo te callas? Ya me duele la cabeza— Alexander se frota las sienes y le arrebata el reloj, se lo coloca en la mano izquierda, el aparato enciende marcando la hora, pero Erick se sigue quejando.
Alexander se acerca al diván donde estoy sentada con los mellizos y de su maletín saca los comunicadores que sólo hacen comunicación entre él y yo.
—Cenaremos en el primer piso y todos los elevadores y salidas van a ser bloqueados durante la noche para que ningún kray pueda subir hasta está planta, nadie puede salir tampoco del edificio— me deja el auricular en el mueble de noche y se coloca el suyo.
La torre tiene más de veinte pisos y el Score es el lugar más seguro para mí en Londres, no tengo miedo de Logan, me siento a salvo. —Vigilaré las cámaras en cuanto Bennett me avisé que llegaron a la casa de los treinta y siete.
—Si llegas a ver lo que buscamos, sólo infórmale a Bennett, él puede sacarla sin alterar el orden de la misión.
Todavía me parece irreal la idea de que Millie pueda estar viva, eso cambiaría todo, a Jack, a Sarah e incluso a Ethan. Ruego porque las señales que vio Alexander sean verdaderas y no se traten de simples coincidencias. — Está bien.
—Octavian dejó tu menú preparado, un criado subirá pronto y cuando regrese quiero oír que terminaste tu cena— dice muy serio y en tono mandón que ya no me sorprende, ruedo los ojos, pero asiento —Volveré en seis horas, mi celular está encendido sólo para ti y mis hijos— se acerca al diván y me planta un beso casto antes de acariciar la cabeza de los mellizos.
Subo el último cierre de su chaleco antibalas y raspo mi nariz por su mejilla. —Mit alt cariño.
El zumbido de su reloj me sobresalta y una luz parpadea en el aparato, Alexander sacude la mano desesperado.
—¡Dile que me deje ir con ellos Emma!
—Se necesita mucha precisión para la misión y disponemos de pocas horas mientras Logan cena aquí, te pondremos en la siguiente misión— trato de calmarlo, pero se cruza de brazos haciendo una rabieta inmadura mirando como juego con Kiara y Raven usando sus peluches nuevos.
Son dos lobos esponjosos blancos, a Niles y a los otros lobos no les gustó que los mellizos los remplazaran por peluches. Cuando Caterva dijo que compré todo el almacén de la tienda de bebés hablaba enserio, hay más de doce paquetes de juguetes sin abrir.
—Ya me dijeron que asesiné a un turco en Las Vegas sin ponerme a llorar, ya estoy listo para ir a pelear. Bennett va como jefe y yo quiero…— lo sigue afuera del pasillo discutiendo mientras Alexander va abrochándose un chaleco antibalas debajo del traje con un maletín en la mano y le grita repetidas veces que no.
Dejo de oírlos cuando se van por las escaleras. Por un momento creí que habría perdido la cabeza cuando supe que Logan cenaría en nuestra casa, pero ya que entiendo el plan veo que armó las piezas cuidadosamente.
—Me dijeron que durante las próximas seis horas nadie puede salir del Score— Cora asoma la cabeza por la puerta y entra con las manos en la espalda, detrás de ella entra Volkan caminando en la misma posición como si fuera un adulto pequeño.
—Es por protección.
—No me importa, ya estoy acostumbrada al encierro— sonríe triste y se siente cargando a Raven, abro los brazos al niño y corre a abrazarse de mí —¿Te portaste bien?
—Coraline estuvo leyéndome un cuento, y yo le leí uno en turco, pero no le gustó porque no le entendió. ¿Estos son los bebés del lobo? — se remueve nervioso apretando su dinosaurio mirando a los mellizos.
—Son los pequeños primos de Aaron— le explica Cora.
—¿Y yo puedo jugar con ellos?
—Pues claro, necesitan amigos nuevos.
—¡Yo puedo ser su amigo! — alza la mano —¡Mis nonas preparan galletas de chispas de chocolate en mi habitación de juguetes y ellos pueden venir! ¿Los dejas venir conmigo a Turquía cuando regrese mi papi? El Borah también puede jugar con ellos.
A Alexander le daría un infarto si escucha a Volkan. Cora ahoga una risa y lo sube al diván para que alcance a verlos, suavemente acerca el dinosaurio a Raven, pero él no aparta la vista del lobo, pasa con Kiara y a ella si logra llamarle la atención que alza la manita de mis brazos para tocarlo.
La alzo para que lo alcance y sigue al peluche cuando Volkan lo agita riéndose.
— Le gusta mi dinosaurio Emma— se ríe más el pequeño turco —Toma, puedes jugar con él toda la tarde ¿Yo puedo jugar con tu lobo? — hace el intercambio de peluches y comienza a jugar con ellos.
Mi bebé está fascinada con el nuevo peluche, no deja de agitarse para atraparlo.
— Yo me llamo Volkan, pero Aaron me llama, Bo, es que es muy pequeño, no habla muy bien. ¿Aaron es tu primo? Yo tengo primos, pero son muy mayores y no juegan conmigo, tú y yo podríamos ser mejores amigos, y si tu hermano quiere él también.
—Ni pareciera que su padre es un asesino— susurra Cora mirándolo con adoración.
—¿Cómo estás? — le quito un mecho de cabello rubio de la frente.
—Bennett y Erick presentaron la demanda contra Dylan en la mañana, la corte va a enviarle un citatorio a él y a Sarah pasado mañana, es la estrategia para rastrear a Aaron, Dylan sabe que la mafia va a atacar directamente al MI6 y lo moverá de ubicación cuantas veces sea necesario, por eso no podemos atacarlo como deberíamos.
—Sabe que te tiene en sus manos.
—Bennett lo va a solucionar, me lo prometió.
—Te juro que vas a tener a tu bebé muy pronto.
Se abraza a mí y me siento reconfortada mientras arrastra mi manta y se mete debajo de ella conmigo como en nuestro antiguo apartamento. Apoya su cabeza en mi hombro y me dedico a acariciar su espalda.
—Necesito confesarte algo— susurra en voz muy baja, retuerce sus dedos y sus nudillos.
—¿Por qué estás tan nerviosa? Puedes hablar conmigo de lo que sea.
—Es difícil decirlo porque… Alexander, ya sabes… yo… — me mira con ojos brillosos —He estado pensando desde Las Vegas y creo que voy a… voy a aceptar el empleo en Gallery Art, aquí en Londres.
—¿Qué? — me incorporo con una sonrisa y Cora se sonroja un poco en cuanto termino de abrazarla, si no tuviera débil una pierna esta mañana estaría saltando de felicidad —¿Qué te hizo cambiar de opinión?
—No tengo porqué huir a Irlanda, si Dylan no me quiere ver que él se largue, quiero que mi hijo crezca aquí y la oferta del dueño de la galería es más que generosa, sería una tonta si no la acepto, básicamente me está haciendo socia de la galería de los Pitt.
—Es la mejor decisión que puedes tomar Cora, este es tu hogar.
—Le envíe un correo electrónico al dueño esta mañana para reunirnos en cuanto recupere a Aaron, espero que su oferta siga en pie.
—Eres la mejor pintora de Londres, por eso te contactó.
—Aún tengo un problema, incluso si el dueño quiere contratarme, tu marido no me quiere en el país.
Miro la puerta por donde se fue Alexander con Erick. — De eso yo me encargo, bienvenida de vuelta a Londres Coraline Anne Gray.
—La señorita Brown y la señorita Gray volvieron a Londres juntas, es una tradición— se encoje de hombros, pero mi felicidad no dura mucho cuando Caterva entra por la puerta con cara de pocos amigos.
—Señora Roe, Logan y sus kray llegaron al Score.
—¿Logan está aquí? — Cora se levanta asustada.
—¿Ya extiendes por qué las salidas y entradas están boqueadas? Alexander cenará con él y Jin jun cuidará de los mellizos mientras dirijo una misión privada.
Se me desboca el pulso, tomo el comunicador que me dejó Alexander junto al monitor de bebés, dejo a Jin Jun con los mellizos y bajo a la oficina de Alexander donde hay tres pantallas, una mostrando las cámaras de Bennett en tiempo real y las otras dos el primer piso del Score cerca del lobby.
Me acercan el comunicador y me sudan las manos cuando lo encienden.
—Unidad de conservadores rusos del lobo en London Bridge, les habla Emma Roe, tenemos a Logan en el Score, el tiempo de robo estimado es de una hora, comience la operación.
—Unidad de conservadores de London Bridge, recibido mi señora.
Dos minutos después tengo un mensaje de Bennett en mi celular que llegaron a la casa de los treinta y siete.
Llego la hora.
Veo a Logan entrar con cuatro kray cubiertos del rostro, Alexander sale a recibirlo y estrechan las manos. —¿Alguna de estas cámaras tienen sonido? — le pregunto al hermano de Wren que habla muy poco.
—Sí señora Roe, déjeme conecta el cable verde y… ¡Aquí lo tiene! — la imagen cobra vida en el monitor.
—Para tu colección privada— dice Logan entregándole una botella de vino a mi marido.
—Para la tuya— le intercambia una caja de puros.
En cámara se ven tan similares que me da escalofríos. Mientras tengamos a Logan aquí podrán trabajar nuestros conservadores.
Regreso mi atención a la segunda pantalla que muestra el jardín del que me habló Alexander, tomo el dibujo y sigo la lina y los minutos que escribió. Son seis minutos a pie y dos en auto, Son cuatro hombres únicamente los que veo en la pantalla.
—¿Dónde está el resto del equipo?
—Sólo seleccionamos a los cuatro mejores, Bennett como el mejor francotirador, el amigo de Tyler conoce a casi todos los treinta y siete, va como distracción, los otros dos son lo que van a implantar la bomba y el detonador en los laboratorios.
—Son muy pocos para hacer que la misión funciones.
—Confíe en sus conservadores señora Roe, no es la primera vez que actuamos bajo presión con tan poca gente.
Si ya estaba nerviosa, ahora me siento peor, la residencia de los treinta y siete es enorme, cuando Alexander me llevo a visitar las jaulas por primera vez, recorrimos a pie casi media hora, entre las jaulas de pelea clandestina y los otros pasillos podrían perderse. —No puedo distinguirlos todos van vestidos de kray.
—Bennett es el que lleva el pañuelo rojo en la muñeca, el amigo de Tyler el que del pañuelo verde y los otros dos tienen el pañuelo blanco.
Veo a Bennett finalmente abrir la primera puerta que señaló Alexander.
—¿Cómo va todo? — Cora entra por la puerta y el hermano de Wren la detiene.
—Todo acceso a la sala de operaciones se la señora Roe queda restringido, le pido que se retire.
—Déjala entrar… — caigo en cuanta que desde que lo conozco no sé su nombre y preguntarle se me hace descortés.
—¿Bennett está bien? — Cora arrastra una silla y se acerca a la pantalla.
—Acaban de ingresar a la casa de los treinta y siete.
—¿Cuál de todos es?
—El del pañuelo rojo, no vemos dónde está porque todavía no ha interceptado las cámaras de la residencia, además va a colocar una cámara en el salón junto al jardín que va a aparecer en esta pantalla.
De reojo veo un poco de cabello rojo en la pantalla de Alexander. —¿Qué hace aquí Dina Makova?
—Viene con Logan mi señora.
—¿Y quién dejó que entra…? — la intermitencia en la señal del monitor me calla, debajo del cursos aparece un recuadro pequeño que da al salón lleno de pieles de animales en el sofá y las alfombras.
—La señal ya inició Emma.
Amplio la pantalla y vigilo el lugar donde Alexander dejó las gomas azucaradas, no veo ninguna bolsa en el recuadro, amplio más y veo el paquete junto al sofá principal, esa es la señal que dejó Alexander.
—Aquí Bennett Roe, francotirador del lobo, comunicación para Emma Roe y los conservadores en London Bridge, hemos ingresado a la casa de los treinta y siete y vamos en camino al laboratorio subterráneo.
—¿Podría hablar por el comunicador? — pide Cora y asiento.
—Regresa en una sola pieza, por favor.
Se oye una respiración pesada. —¿Cora?
—Aquí los conservadores en London Bridge para la señora Roe y el grupo de Bennett Roe— interrumpe otra transmisión —Las camionetas de Krays acaban de llegar a la zona, tendremos que cortar comunicación con ustedes por las siguientes dos horas, nos comunicaremos en cuanto nos sea posible.
—Aquí Emma Roe en el Score, quiero que me traigan buenos resultados— apago el comunicador y contengo la respiración.
En el primer monitor Alexander y Logan están sentados bebiendo en el lobby con un ordenador en la mesa, aparentemente siguen la misión de distribución de los kray con los conservadores.
La respiración de Cora está igual de pesada que la mía. Bennett aparece una última vez en la pantalla arreglando la cámara que instaló y cuando se va Cora pide en voz baja que regrese a salvo.
Inicio el temporizador en mi reloj virtual.
Tres horas para completar la misión.
Cada veinte minutos reviso si no hay mensajes de los conservadores o de Bennett, el silencio es inquietante, no despego los ojos del salón de pieles, sólo necesito una pequeña aparición para tener un poco de esperanza por Jack.
Un empleado entra con su celular en la mano. — Señora Roe, el piloto ya envió la señal, el Fairchild donde van Caterva y Wren acaba de despegar a Dinamarca, ya se informó al personal del palacio Roe para que los reciban.
—Gracias.
—¿Tu esposa no va a reunirse con nosotros? — la voz de Logan me trae a la realidad, están en el comedor lujoso del primer piso del edifico.
—No.
—Es una pena, la última vez que la vi no pude felicitarla.
—Octavian, ya puedes servir el ternero— lo interrumpe Alexander y está haciendo un esfuerzo inhumano para no matarlo.
Reviso el cronómetro y quedan dos horas con siete minutos.
—Estaba pensando que antes de servir la cena podríamos iniciar con las presentaciones hijo— Logan se levanta con un vaso de whisky.
—Deja las formalidades de lado.
—No me refiero a nosotros, no creo que sea necesario que tus empleados me conozcan, la mafia del lobo y la organización de los treinta y siete va a celebrar esta noche su unidos, pero hablo de las presentaciones familiares.
—¿Presentaciones familiares? — Alexander abre el bastón blanco de invidente.
—No me iré del Score y mis kray no le darán el cargamento del veneno de Jack a tus conservadores en London Bridge sin que yo conozca a tus hijos, tengo derecho a cargar en brazos a mis nietos— dice Logan y siento como la sangre abandona mi cuerpo.
Me quito a tirones el comunicador y no puedo permanecer sentada. —¡¿Qué mierda?!
—¡Emma la pantalla! — Cora grita horrorizada al mismo tiempo que yo.
En el monitor de la casa de los treinta y siete se ven dos hombres forcejeando. Lo primero que noto es que la bolsa de dulces no está en el sofá y lo siguiente es el disparo que recibe el hombre de pañuelo rojo.
—¡Señora Roe! ¡Le acaban de disparar a Bennett!
¡Hola sexys!Llamen al padre Roe porque el drama comenzó!¡Feliz cumpleaños a los sexys que nacieron en Junio!¡Los amo tres millones!-Karla.