CAPÍTULO 19
“Enemigo en la trampa”Emma.—¿Quién te hablo de mis hijos? — Alexander se quita los lentes lentamente, pero mantiene la vista lejos de Logan para continuar con su “ceguera”.
—El General Dylan Gray y tu ex empleada Rebecca Hilton — Logan sonríe —No tienes empleados leales, todos terminan traicionándote, deberías imponer más miedo cómo lo hago yo con mis kray.
—¿Desde hace canto has estado en contacto con ellos?
—Esos dos me enviaron varias cartas desde hace un mes para tener una reunión privada conmigo, también me dijeron que el General Gray tiene secuestrado al hijo del adicto y que si trabajo con él me lo va a entregar en forma de agradecimiento— Logan muerde una manzana.
—¿Y quieres a Coraline Gray como parte del intercambio?
—Soy conocido por atrapar a las mujeres que han poseído a mis hijos, pero tengo los ojos puestos en alguien mejor— se ríe y su risa me eriza la piel —. No soy un traidor, por eso te estoy contando todo, pero te lo advierto no me iré del Score sin ver a mis nietos.
Me quedo pasmada mirando ambas pantallas, en una están Logan y Alexander, él maldito está sonriendo pidiendo ver a mis hijos cosa que ni muerta permitiré y en la otra está el reguero de sangre que se hace en la alfombra del salón en la casa de los treinta y siete pone histérica a Cora.
Aunque no se le ve el rostro por el ángulo de la cámara, reconocemos el pañuelo rojo que sólo él llevaba, incluso con la luz encendida a ninguno de los asesinos de la misión se les ve el rostro porque lo llevan cubierto por completo. —¡Bennett no! ¡Joder no! — grita tratando de apagar la pantalla, ni siquiera prestó atención a lo que Logan dijo sobre Aaron y Dylan. —¡Está herido! ¡Hagan algo de inmediato!
— Señora Roe, dé las órdenes ¿avisamos a los ostros asesinos que se evacua la misión de destrucción del laboratorio y saquen a Bennett de ahí o que continúen con la detonación de laboratorio? — el hermano de Wren me habla, pero lo único que veo es el pañuelo rojo en el cadaver que está sobre la alfombra y ya no puedo moverme.
Bennett no está muerto, el disparo no fue en la cabeza, si no en el hombro, entonces ¿Por qué no se esconde en un lugar seguro para que los refuerzos lleguen? Está tumbado como si estuviera muerto.
—¿Señora Roe? ¿Me escucha?
—El tiempo de la entrega del veneno de Jack se termina Alexander, si nuestros criados esperan mucho tiempo en London Bridge la policía podría emboscarlos, sólo quiero abrazar a mis nietos— sigo escuchando la voz de Logan, aunque no quiero.
Yo debería tener la misma tranquilidad que tiene Alexander en la cámara, pero él no sabe que le acaba de disparar a su hermano y que la misión en contra de Logan pende de un hilo. Salgo de mi aturdimiento y me movilizo de inmediato.
Por un momento quedé bloqueada de toda la información que dio el maldito de Dylan sobre mis bebés, pero toda la seguridad de la mafia está sobre Raven y Kiara, ni Logan, ni el MI6 no va a acercarse a menos de un kilómetro de ellos sin que lo maten.
Primero quemo el maldito Londres entero para que dañen a mis hijos.
Lo que me resta es cuidar la misión en el laboratorio del veneno. —Enlázame al comunicador de Bennett, el disparo fue cerca del hombro, necesita moverse, es un blanco fácil, dale luz verde al equipo de refuerzo para que lo saquen de ahí.
—Los refuerzos ya van a las entradas que mencionó Caterva, pero se ve mucha sangre por la parte de la cabeza de Bennett, puede que algún francotirador haya disparado desde otro ángulo que no vemos, mi señora— me da el comunicador, pero Cora se adelanta y me lo arrebata de las manos.
—¿Qué está haciendo señora Gray? No puede interferir en un asunto confidencial de esa forma, pone en riesgo toda la misión.
—¡Me importa una mierda tu misión!
—Cora, esto es un…
—Lo siento Emma, no voy a perderlo— Cora enciende el botón verde que la comunica con Bennett, van a sacarla de la sala, pero le hago una señal para que la dejen hablar con él. — Por favor, levántate, levántate cupcake— tiene el rostro bañado en lágrimas— No puedo perderte de nuevo, no voy a resistirlo esta vez— solloza con las mejillas rojas y habla con desesperación—. Debí decirte lo mucho que todavía te amo desde que llegamos a Londres. ¡Joder! ¡Sigo siendo una idiota! ¡Debí decirte que me quedó en Londres por ti! ¡Que no me importa todo lo que nos pasó! ¡Que sigo siendo la misma Cora que te besó por primera vez en el galería!
Se escucha un jadeo de parte de una tercera línea que no es la que vemos en la cámara. —¿Cora? ¿Eres tú? — apenas y se percibe la voz de Bennett por el pequeño aparato.
—¡Dios! — sonríe entre lágrimas —Soy yo.
—Gatita.
—¡Tienes que salir de ahí! Emma va a enviar al equipo de refuerzo por ustedes por las ladeas que utilizaba Caterva para visitar a Alesha.
— Tú me ama…—jadea nervioso — ¿Podrías repetir lo que…? Quiero decir, ¿Dijiste que… dijiste que todavía…? — su voz suena temblorosa, pero también hay un deje de esperanza o emoción —¿Todavía me amas Coraline? ¿Ta vas a quedar en Londres por mí?
—Eso no es lo importante Bennett.
—Repítelo para que pueda moverme y no me maten.
—No es momento para bromas estúpidas, ya levántate.
—Dilo Coraline.
Amplío la imagen de la cámara porque noto que, a pesar de tener el audio en el comunicador, no hay rastros de que el cuerpo en la alfombra se mueve, mucho menos que respire pesadamente como se oyen los jadeos de Bennett.
—Yo todavía te…
—¡Ya basta! Solo a estos dos les da la gana tener una conversación inoportuna en un momento como este— el hermano de Wren le quita el comunicador y se lo pone. —Muévete hacia la puerta para que los refuerzos te vean, debes estar rodeado de francotiradores.
En la pantalla todo zumba, el cuerpo de Bennett se remueve uno poco, pero unos segundos después dos cuerpos femeninos entran en la cámara en la casa de los treinta y siete, con uniforme del MI6, se lee en letras grandes su nombre en el chaleco antibalas azul.
Teniente Gray y General Hilton.
El cuerpo se queda inmóvil en el suelo.
—¡Tenemos la entrada a las puertas del jardín! ¡La unidad siete baje de las camionetas de inmediato! Bennett todavía respira, Sarah ¿Qué hacemos? — dice Rebecca agachándose con su metralleta en la mano y sintiendo el pulso del cuerpo tumbado en el suelo.
Hay un hombre detrás de ellas, visiblemente más alto y robusto, al que no podemos distinguirle el rostro porque no se acerca a la cámara, sólo observa desde atrás.
Mis manos se mueven rápidamente por la pantalla para encender el botón de emergencia del comunicador de los otros asesinos para informales que Bennett fue herido. Presiono el botón rojo, pero la señal de recibido nunca se enciende.
Los otros francotiradores pueden estar también muertos.
—Encuentra a los otros kray de Alexander que ingresaron ilegalmente, yo llamaré refuerzos del grupo que va directo a London Bridge para detener el cargamento de armamento de la mafia, según la llamada anónima que recibimos, los cargamentos se distribuirán dentro de cuarenta y siete minutos.
—Tú búscalos, yo tengo que matarlo de una jodida vez— mira al hombre a sus espalda como pidiendo su aprobación y él asiente — Llevo años deseando hacerlo por todo lo que hicieron a mi tío hasta dejarlo mudo y si no puedo tener todavía a Alexander su hermano va a pagar las consecuencias.
—No es una acción coherente— mira también al hombre, pero él no dice nada, ni se mueve —Te ordené que busques a los demás, a él hay que darle atención médica inmediata, llama a alguno de nuestros paramédicos. ¡Rápido! — Sarah rebusca algo en su uniforme que no puedo ver desde este ángulo.
—Emma haz algo antes que se lo lleven— pide Cora en mi espalda y mis manos se mueven de inmediato por el comunicador.
—¡Enciende los comunicadores de emergencia! ¿Dónde están los refuerzos?
—La señal fue interrumpida hace una horas por el hacker del señor Roe, la interrumpió siete minutos después de que la misión iniciara.
¿Por qué Bennett hizo eso? —Nadie lo autorizó.
—Trabajó por su cuenta, trataré de reestablecer la comunicación con los refuerzos —El hermano de Wren se pone en el lugar que debería ocupar el hacker, Bennett dejó todos los sistemas que utiliza encendidos para esta clase de emergencias. —Estoy tratando de ingresar a su sistema. La señal fue conectada señora Roe, tenemos comunicación con uno de ellos, él ya puede escucharla.
—Equipo en la casa de los treinta y siete, suban por el corredor doce que da a los jardines, Bennett está herido y a punto de ser tomado prisionero por el MI6, súbanlo a los autos y evacuen la misión— me tiembla todo el cuerpo — ¡Repito! ¡Evacuen de inmediato la misión!
—¿Por qué no vamos a matarlo Sarah? Es un maldito criminal cómo toda su familia, se merecen que los matemos como las ratas que son, uno por uno— espero que en la pantalla aparezcan los otros tres asesinos que iban con él, pero no hay respuesta en su radio.
—¡Ya cállate Rebecca! El MI6 no asesina ni siquiera a los criminales— lo dice más para el hombre detrás de ellas que para Rebecca — Mi padre dictaminó que estamos en Londres para impartir justicia, vamos a encerrarlo y un juez dictaminará su sentencia por sus delitos en la mafia.
—¡No te hagas la santa! ¡Tú misma mataste a la unidad de Lena para entregar a Jack a la mafia y yo no voy a esperar a un juicio en dónde con todo el dinero de su hermano lo dejarán libre!
—Mátalo—reconozco al instante la voz del turco.
—Ministro Aslan, ésta no es una acción coherente— Sarah lo encara, pero él ni siquiera la mira.
—¡Dije que lo mates Rebecca! ¡Mis órdenes están por encima de las órdenes de la teniente Gray! — grita enojado y Cora palidece —Este va a ser tu castigo por entregar a mi hijo Coraline Gray, vas a ver morir a los dos amores de tu vida el mismo día, a tu ex marido y a tu amado hijo.
—¡No! ¡No! ¡No!
—¡Púdrete pedazo de mierda! — Rebecca le apunta a Bennett directo a la cabeza.
—¡No! — grita Sarah corriendo a empujarla, pero ya es tarde, Rebecca dispara un cartucho completo sobre su cabeza y los gritos de Cora empeoran, la alfombra completa se mancha en sangre.
El comunicador se me cae de las manos.
—Háganselo saber a todo Londres, quiero los noticiaron con la cintilla de “última hora” quiero que ella se enteré esta misma noche— el Borah desaparece de la imagen, pero todavía se escucha su voz —Llamen al General Gray para que me entregue a su sobrino.
Las piernas de Cora se doblan y veo como su cuerpo tiembla por completo sin apartar los ojos de la pantalla.
—¡Emergencia! ¡Equipo de London Bridge! ¡Responda! — habla el hermano de Wren—¡Evacuen el lugar, tenemos inconvenientes en la reunión de Logan con el lobo, llevan mucho tiempo esperando, la policía está en camino, la misión de destrucción de los laboratorios falló!
—Aquí el equipo de London Bridge ¿Qué sucedió? — pregunta una voz masculina por el comunicador.
Traga grueso. — Anoten la muerte de Bennett Roe, hoy a las veintidós cuarenta y cinco.
Cora tiembla más, las lágrimas bañan su rostro, pero no se oyen sus sollozos. —Cora— me agacho a su lado, pero parece fuera de sí, en cuanto toco su espalda su cuerpo se sacude en sollozos largos y profundos que le desgarrarían el alma a cualquiera que los escuche.
—¡El equipo de London Bridge tiene que ir de inmediato por Aaron, antes que el Borah lo encuentre! — ordeno con el corazón comprimido sin contener las lágrimas por ver a Bennett muerto —Voy a encontrar a tu bebé, antes que Dylan lo entregue—le prometo
—¡Mátalos! — grita Cora fuera de sí, se levanta con las mejillas sonrojadas por toda la rabia —¡Mátalos a todos Emma!
—Lo haré, pero necesito que…
—¿Ustedes son los conservadores rusos del lobo? — mira a los miembros de nuestra mafia.
—Así señora Gray.
Se limpia bruscamente las mejillas y le arrebata el arma al hermano de Wren y le apunta a uno de los sirvientes. —¿Qué estás haciendo Cora? — me pongo a su espalda porque está actuando fuera de sí — Baja esa arma
sexy , puedes herirte.
—Ya nada puede herirme como lo que acabo de ver Emma, acabo de perder al amor de mi vida — solloza —¡Todo el maldito mundo va a pagar por quitarme a Bennett! ¡Juro por el Dios altísimo en el que creo que aquí mismo frente a tus conservadores rusos voy a cometer el primer asesinato que te exigieron en tu iniciación en la mafia!
Me quedo inmóvil, no la creo capaz de apretar el gatillo contra nadie, ni siquiera en nuestro entre miento en el MI6, al que la obligo Dylan a unirse, lo hacía. — Esto no funciona así, asesinar a mi empleado no te une a la mafia— le explico —Tendrías que asesinar a un hombre o mujer que represente una amenaza para Alexander, para mí o para mis hijos porque estás cediendo tu total lealtad y protección a nosotros.
El arma en su mano tiembla y cuando se la quito para que no se lastime cae de rodillas llorando. —Niña tonta, podrías matar al mismo Borah, pero jamás permitiríamos a un miembro de la familia Gray unirse a la mafia del lobo— susurran los conservadores mirándola con desprecio.
—¿Se atreven a hablarle así en mi presencia? ¿Quién les dio permiso de abrir la boca en la misma habitación que yo?
—Señora Roe, nosotros estamos para…—le tiembla la voz al que hablo, es el que era amigo de Tyler —Yo no… — agacha la cabeza incapaz de sostenerme la mirada. —Disculpe mi atrevimiento mi señora, nuestro trabajo es supervisar su desempeño de la noche.
Voy a consolarla, pero escucho la voz de Alexander.
—Traigan a mis hijos, Logan quiere conocerlos— escucho la orden que corta los sollozos de mi rubia.
—¿Qué? — me limpio las mejillas subiendo el volumen de la cámara, pero no escuché mal, está pidiendo llevar a nuestros bebés con ese maldito. —¿Qué estás haciendo?
—Su abuelo quiere conocerlos, hagan a la niñera bajar hasta aquí— repite Alexander y golpeo la mesa.
—¡De ninguna manera! ¡Logan no va a tocar a mis hijos! ¡Nadie obedece esa orden del lobo! — mi respiración está desbocada —Todos los conservadores rusos de inmediato a la habitación de mis hijos, que su seguridad personal esté preparada.
—Los herederos del lobo se mueven de ubicación, sellen las entradas y salidas del Score, los francotiradores apunten directo a la cabeza de Logan durante todo el encuentro, Jin Jun acaba de recibir órdenes directas del lobo, pero la señora Roe se niega a la petición— mis conservadores salen de la oficina.
Estoy por perder la cabeza, nunca voy a permitir que mis hijos se acercan a… veo como Alexander extiende su bastón de invidente mientras se levanta de la mesa. —Espero que podamos disfrutar de la cena después del momento familiar, infórmale a tus kray que suban el veneno en las camionetas.
—Pensé que te ibas a oponer hijo, los herederos de las mafias siempre son blancos para contra ataques.
—Ahora somos aliados, te confío plenamente la seguridad de mis hijos.
Esto tiene que ser una pesadilla, saco mi daga Roe dispuesta a bajar y degollar yo misma a Logan.
—Así es cómo debe ser, somos los únicos Roe que valen la pena en nuestra jodida familia.
—Déjame bendecir los alimentos antes que Octavian los sirva— mi marido extiende sus manos al techo junto con su cabeza.
—Yo no te críe así, ¿desde cuándo eres religioso?
—Los ciegos rezamos desde hace mucho tiempo — Alexander sonríe de lado y murmura diez palabras en danés que encienden un interruptor en mi mente y me hacen bajar mi daga. — Fader, tilgiv dem, for de ved ikke, hvad de gør.
«Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen »—Og i dag kunne det være dagen, hvor de alle dør— termino la oración por él con un susurro.
«Y hoy podría ser el día en que todos mueran »—¿Qué dice señora Roe? — los miembros de la mafia que están conmigo me miran confundidos, pero es exactamente la razón por la que esto está creado, que nadie comprenda.
¿Dónde está Erick? Saco mi celular y abro el programa que Bennett puso en mi dispositivo. Espero a que los cuatro cursores se enciendan en mi pantalla, el de Alexander salta a la vista primero que todos mandando su ubicación en Score, el segundo se marca en Dinamarca, y el de Erick se enciende en Londres.
Amplío la imagen del mapa para que me muestre las calles y lo veo.
Los pañuelos rojos.
¡Los pañuelos rojos!
—¡En dos minutos quiero que corten la electricidad de todo el Score! — ordeno encendiendo el ordenador privado que esconde Bennett en la biblioteca, corro por el pasillo hasta que aparato parpadea con luz verde.
—Pero si se corta la electricidad se abrirán todas las entradas y salidas del Score incluidas las puertas del sótano dónde está...
—¡Tienes que hacerlo!
La computadora finalmente enciende y pide el acceso a la contraseña y mis dedos marcan los diecinueve caracteres que memoricé. Hay varias carpetas marcadas como confidenciales y una de ellas es la del MI6 y las cámaras que hemos intervenido en sus bases durante más de ocho meses.
Abro la lista de empleados de Brent e ingreso con mi antiguo usuario cuando trabajaba con Sarah, se despliega la lista de números de emergencias y hay una llamada del celular de Wren al número de denuncias anónimas del MI6.
—Es emboscada doble— parpadeo con asombro y cierro el ordenador regresándolo a su lugar, al lado del estuche hay un celular viejo que Alexander y yo hemos visto más de una vez, debo actuar rápido, me quedan menos de treinta segundos para que corten la electricidad.
—Un minuto para que se corte la luz en todo el Score— avisa el hermano de Wren.
—Unidad de London Bridge soy la señora Roe, quiero que permanezcan en sus puestos hasta que lleguen las camionetas de los kray, el envío del veneno de Jack continuará en el lugar y hora indicado— hablo por el comunicador y cambió la línea.
—¿Qué está haciendo señora Roe? El MI6 irá directo a London Bridge y emboscará a nuestros hombres.
—No si alguien los detiene por al menos una hora, la mejor parte es que nosotros no vamos a mover una sola mano para esta misión— respiro hondo —Los tres asesinos que quedan vivos en el laboratorio de Logan, si pueden escucharme quiero que continúen su trabajo hasta que detonen el explosivo.
—¿Quién va a detener al MI6? — uno de los conservadores se levanta de su asiento. —Tiene que explicarnos lo que está haciendo, mi señora.
—¿Qué harán con el cadaver de Bennett? — Cora me mira con lágrimas en los ojos, se lo que debe estar pensando que soy una insensible.
—Sé que estás dolida y muy confundida, pero necesito llegar a mis hijos antes que corten la electricidad, quiero que me sigas y que enciendas este celular, cuando lo hayas hecho vas a marcar al único número agendado, coloca el altavoz en cuanto la llamada se conecte.
Se sorbe la nariz con el rostro lleno de dolor. —¿Qué? ¿Pero Bennett…?
—¡Hazlo! — me duele gritarle, pero de otra forma no hará lo que le pido.
—¡Siete segundos para que se corte la electricidad en el Score!
Corro por el pasillo lo más rápido que puedo. —Tú— señalo a unos de los asesinos que siempre me sigue —Quítales las cadenas a mis lobos.
—La llamada se conectó Emma— Cora me entrega el celular.
—¿Hijo? Al fin me llamaste — la voz de Meredith suena en la línea y la aborrezco como el primer día que la escuché.
—Bennett acaba de morir en la casa los treinta y siete a las afueras de Londres, unos agentes del MI6 le dispararon, entre ellos el ministro Aslan. Pensé que querrías despedirte de tu hijo antes que se lleven su cadaver a la morgue y agradecerle a tu manera al MI6 y a los kray de tu ex marido por asesinarlo— no espero su respuesta, corto la llamada.
Hace casi dos meses en Dinamarca, nuestros enemigos se aliaron para matarnos y hoy llego el momento de jugar con su misma moneda.
—¡Dos segundos para el corte de electricidad en el Score! ¡Uno! — gritan y a mitad del pasillo todas las luces de nuestro edificio se apagan.
〘 〙Alexander.—¿Así que has estado en contacto con Dylan Gray?
—Es difícil no ceder a tanta atención, primero por parte del Borah y ahora del General y Rebecca, pero no tienes que preocuparte hijo, yo siempre te seré leal, no voy a romper fácilmente nuestra alianza.
—Siempre has ido con el más poderoso.
—No hay nada más poderoso que un Roe trabajando con otro Roe.
—Sus hijos ya vienen, mi señor— interrumpe uno de los sirvientes.
—Quiero todas las puertas selladas en la entrada, repito, las puertas se sellan en este mismo instante.
—Sus herederos van por escalera del segundo piso, la seguridad consta de diecisiete de sus mejores francotiradores.
Veo el laser rojo que apunta directo a Logan, Dina y a cada kray que hay en el Score en cuanto la asiática aparece a nuestra vista.
—¿Me llamó señor Roe?
—Acerca a mis hijos para que Logan los conozca.
Trato de regular mi respiración cuando Jin Jun aparece al pie de la escalera del primer piso con Raven y Kiara en los porta bebé de espaldas a nosotros, no se ven sus rostros hasta que baje las escaleras. Su mirada es de confusión, toda la mafia sabe de las órdenes estrictas de mantener a mis hijos lejos de Logan, pero con mi orden parece que perdí la cabeza.
Cada par de ojos de sus kray, incluidos los de Dina, se centran en las manos de Jin Jun como perros carroñeros, no se mueve, sólo miran los portabebés asechándolos para el momento en el que ella los gire y puedan conocer los rostros de mis herederos.
Logan se levanta apagando su porro con su bota con media sonrisa cuando ve a la niñera. —Sabía que no romperías nuestra alianza por proteger a tus herederos, la seguridad no es requerida, diles a sus guardaespaldas que se vayan, yo soy confiable— dice con tono perverso.
Un gesto mío hace que todos los guardaespaldas levanten sus armas, apuntándole a él y a todos los Kray que vienen esta noche. —La seguridad de mis hijos no es negociable.
—Tranquilo, no voy a matarlos — asegura —Al menos no la primera noche— se ríe —¿Son gemelos? — su sonrisa se amplía mostrando sus dientes.
—Sí, amo, son los hijos del lobo con Emma Brown— Dina se mantiene a su lado, algunos de sus kray más cercanos se acercan con él, casi rodeando a Jin Jun en un semi circulo.
—Emma Roe— la corrijo.
—Debiste hablarme de ellos desde el primer momento estúpida, trabajas para ambos, la información confidencial es compartida, nunca debí enterarme de mis nietos a través de unos mugrosos empleados del MI6— se acerca poco a poco a Jin Jun limpiándose las manos con un pañuelo para tomarlos en brazos.
—¿Qué más te dijeron sobre mis hijos?
—Todo lo que necesito saber, incluso sus nombres, Raven Dominic y Dorian Maximus, lo decía la carta del General Gray.
Hasta para vender información es idiota el cojo.
—Dos hijos como la última generación— extiende sus manos para que Jin Jun se los entregue —Debo hacer mi mejor trabajo con mis nietos, voy a participar en su crianza y los haré un copia exacta de ti.
Siento como la rabia me recorre todo el cuerpo, ya casi no puedo mantenerme sentado fingiendo indiferencia mientras habla de mis hijos. Alcanza a la niñera y ve los porta bebés vacíos. —¿Dónde están?
—Muy lejos de aquí — responde ella con calma.
—¡Déjate de juegos! ¡Dame ya mis nietos maldita asiática y vuelve a tu país del que nunca debiste salir!
—Podría matarme si quiere, pero no se los voy a entregar.
—¿Qué estás diciendo maldita estúpida?
—Nunca vas a conocerlos— mi voz suena más calmada que la de Jin Jun.
—¿Qué? — me mira sobre su hombro.
Me río si una maldita pizca de humor. —¿De verdad creíste que te pondré a mis hijos en bandeja de plata? Todos los francotiradores que te están apuntando desde puntos estratégicos y los guardaespaldas que vienen guiando a Jin Jun, no te dejarían acercarte a mis herederos ni a cien metros de distancia, incluso ella, es una reconocida sargento de la academia privada de fuerzas armadas de Corea del Sur, entrenada en desmembramiento masculino desde hace catorce años.
—¡Hijo de puta! ¿Te crees muy astuto? — patea la mesa tirando el bastón de invidente mientras me toma de las solapas del traje y me levanta a tirones de mi asiento.
—Amo, le pido que se tranquilice, el láser de los francotiradores está apuntando a su cabeza— Dina lo pone sobre aviso y sus kray apuntan a al techo de la escalera donde están mis mejores asesinos.
—Conmigo no vas a armar una de tus jugarretas como con el MI6.
—¿Vas a lloriquear?
—Ya sabía que eres un perro manipulador maldito ciego, no hay venta del veneno de Jack, ya sabía que me ibas a traicionar por eso me comuniqué con Dylan Gray para joderte— sonríe de lado pegando su cara a la mía.
—Salúdalo de mi parte, dile que la es una pena que terminara en silla de ruedas, incapaz de concebir al igual que tú.
—Búrlate todo lo que quieras, pero en poco tiempo voy a joder al equipo de London Bridge, los voy a entregar al MI6 y sólo mis kray saldrán ilesos de ahí con todo el cargamento y yo me quedaré todo el dinero de la venta.
—¿De verdad? — sonrío de lado.
—¿Y sabes que haré después? — bufa con rabia —Te voy a entregar a ese parapléjico y me voy a fumar cuatro porros viendo cómo te torturan, y como te hacen bailar entre los presos como el ciego que eres, justo como lo hacía cuando eras niño.
—Para eso, tendrás que encontrarme primero ¿Sabías que Jack dejó una patente de experimentos con David? Uno solo de esos haría que el veneno sea devaluado.
—Tú nunca vas a tener las patentes de las creaciones de Jack, y si las tuvieras, te aseguro que no me quedaré de brazos cruzados, yo siempre voy a tener poder sobre ese biólogo, siempre— sonríe perverso.
En ese momento las luces del edificio se apagan.
Sonrío con satisfacción.
Esa es mi pequeña seductora.Tenemos que hacer tiempo para que la detonación concluya. Esta es la distracción perfecta, Logan está tan absorto en su rabia que no se da cuenta que no tengo intenciones de comenzar una pelea.
Empujo sus asquerosas manos de mi traje caro y me quito los lentes reventándole la cara en la suya tumbándolo al suelo, lo sujeto del cuello y reviento mi puño en su mandíbula azotándolo contra la mesa que quebró antes que mis propios francotiradores abran los disparos primero que sus kray.
Ni siquiera anota que mis francotiradores no le disparan a sus kray.
—Una pelea de ciegos suena justa— sacudo su sangre de mis nudillos.
—Tienes el ego muy grande, el hecho de que pelees como un animal en las jaulas de lucha clandestina y mates a todo lo que te pongo en frente incluso ciego, no significa que voy a amedrentarme.
—¿Terminaste?
—¡Yo te crie! Malagradecido de mierda, si quieres ver quién de los dos es más cabrón me voy a dar la satisfacción de romperte el cráneo, aunque me quede sin alianzas— jadea empujando mi cuerpo sobre el suelo.
Me revienta la rodilla en los muslos y su bota empuja en mis costillas antes que golpee mi codo con su pantorrilla para que se caiga. Azota mi cabeza en el suelo y pone sus manos en mi cuello para estrangularme. La falta de luz hace que tanto los golpes sean vacilantes, varias veces golpea por equivocación la madera y se queja maldiciendo, pero a diferencia suyo, hace tiempo que me preparé para ser ciego desde que me encerró con Bennett en las jaulas.
Doblo mis muslos sobre su tórax y volteo su cuerpo completo de cara al suelo. Esta noche vine preparado para ser particularmente creativo. Abro uno de los cierres de mi chaleco antibalas y saco una cuerda de polietileno
Trata de moverse, pero muevo sus codos a su espalda y doblo su rodilla por el centro. Pongo la cuerda en su cuello y se la anudo tres veces antes de jalarla para cortarle la respiración.
Las luces del Score comienzan a parpadear, la electricidad volverá en cualquier momento.
—Ambos somos unos malditos traidores, yo también me comuniqué con el MI6— le susurro en la nuca viendo como su cara se enrojece y lucha por meter oxigeno a sus pulmones —Erick y mis sirvientes en London Bridge van a entregar a tus kray y me voy a quedar con toda la distribución del veneno de Jack, espero que eso no afecte nuestra alianza.
Aprieto mi bota en su espalda y saco mi daga Roe. Esta escena en otro contexto sería un sacrificio sagrado, pero dado mi historial nadie creería que voy a repetir una oración antes de clavarle el filo.
Las luces parpadean encendiéndose. Veo en la punta de la escalera a mi esposa con el cabello suelto, su uniforme de kray puesto y el comunicador en la mano, detrás de ella está la rubia con cara de pena y los ojos rojos por el llanto.
—Meredith llegó a la casa de los treinta y siete, necesitamos ir evacuar a los que fueron a la misión del laboratorio, aún no sabemos cómo llegaron tan rápido y cómo se infiltraron desde adentro— escucho que murmura el aparato en mi oído.
Le quito la cuerda del cuello a Logan y se arrastra tosiendo sangre con la piel morada, está al borde del desmayo. Sus kray corren a levantarlo, Dina corre asustada a sostenerle la cabeza mientras me coloco de nuevo los lentes negros mientras mis sirvientes me acercan el bastón de invidente.
De nada serviría tratar de clavarle mi daga o un disparo, trae el chaleco antibalas y protectores en casi todo el cuerpo, ambos sabemos a lo que nos ateníamos con esta cena.
— No voy a matarte como quiero porque me informaron que tu ex mujer está tiroteando tu casa, pensé que querrás verla, sólo te pido que no te reconcilies con ella.
—Amo, tenemos informes de un ataque de la mafia danesa a las afueras de Londres, tenemos que largarnos de inmediato.
—Maldito… — jadea ronco —No querías matarme, sólo… sólo querías… hacer tiempo para que la adicta entrara en mi territorio.
—Tú y Dylan Gray comparten la misma neurona.
—¡Amo! ¡Debemos irnos de inmediato!
Dina lo apoya sobre su hombro y dos la señal para que los dejen ir, pero cuando están por cruzar el lumbral de la puerta dos disparos vienen de arriba y lo tumban.
La seguridad corre a cubrir a mi esposa a la escalera.
Dina se hace un ovillo en un rincón mirando con miedo hacia la escalera mientras Logan queda tirado de espaldas y sus criados se apresuran a abrirle el chaleco para ver el golpe que detuvo la bala. Volteo a ver a Emma que tiene una de mis armas en su mano.
—Es una lástima que tengas protecciones, voy mejorar mi tiro para que la próxima vez que trates de ver a mis hijos el disparo llegue directo a tu puta cabeza— le entrega su arma al hermano de Wren.
Mi ingle se tensa con la vista.
Joder Emma.
—Nos vemos en la siguiente cena— dejo que arrastren a Logan fuera, Emma sigue con la mirada a Dina y la hace correr afuera seguida de Krays.
—Tú te quedas— le dice bajando las escaleras.
—Señora Roe, yo…— retrocede hasta la puerta, pero dos de los sirvientes personales de mi mujer le cierran el paso.
La dejan cerca de una mesa que tiene un florero florentino vacío. La mirada enojada de Emma no se centra en nadie más que en la rusa. Emma no va a armar una escena de celos a mitad de una misión tan importante como esta, aún tenemos que evacuar los tres que fueron a la casa de los treinta y siete.
—Emma— trato de hacerla entrar en razón, pero sigue hasta que está frente a ella. ni siquiera puede mover el brazo del cabestrillo. ¿Qué planea hacer?
—Señora Roe, lo que sucedió con el lobo fue que estaba ebrio— Dina habla de prisa con los ojos muy abiertos — Y yo quería ayudarlo y llevarlo a su habitación para cuidarlo…
—¿Lo toqueteaste como una maldita ramera necesitada estúpida niñata? — aprieta los dientes con el ceño fruncido.
¿De eso se trata?—Le juro que yo quería desnudarlo porque había vomitado y tenía un olor muy fuerte y…
—¡Claro! ¿Y también perdiste tu asquerosa mano en su miembro insinuándole que podía tener sexo contigo?
—Estaba ebrio, pero la rechacé, no como porquerías— intervengo.
—Ya lo sé, pero está rusa quiso tocar lo que es sólo mío.
—La ropa estaba muy resbalosa, señora Roe, mi mano se perdió en su bragueta— dice como justificación la pelirroja a punto de echarse a llorar. —Le juro que jamás voy a meterme en la habitación del lobo y…
—¡Du er en kælling Dina! — en un movimiento rápido Emma toma el florero con su mano libre y se lo quiebra con fuerza en la cabeza.
Eres una perra Dina.La mayoría de las cejas de mis empleados se alzan y sus vistas quedan fijas en el cuerpo inconsciente de la rusa con un abertura en sus sienes que le sangra. Coraline tiene la mano sobre su boca y ve todo desde arriba mientras Emma se queda mirando el florero como si no entendiera cómo fue a parar a la cabeza de la rusa.
—La mató.
—Yo creo que sí— murmuran los empleados.
—Se me resbaló— dice mi esposa con las mejillas encendidas por el enojo, los celos y la vergüenza.
Camino a su espalda conteniendo mi risa. —Los celos te están volviendo más agresiva nena, pero descuida, nadie aquí lo notó— susurro a su espalda y su cuello se sonroja, se ve como si quisiera meterse debajo de una mesa.
—¿Se van señor Roe?
—Regresa con mis hijos de inmediato y mantente en contacto con nosotros cada cuarenta minutos hasta que regresemos— le ordeno a Jin Jun mientras libero a Emma de su vergüenza, la tomo de la mano y nos dirijo afuera a una de nuestras camionetas.
—El florero se me resbaló— susurra cuando le coloco el cinturón de seguridad y me mira con los ojos entornados haciéndose la inocente.
Carraspeo para no reírme a carcajadas y le coloco un chaleco antibalas, ella no se va a acerca a la casa de los treinta y siete y lleva a su seguridad original, pero no quiero correr riesgos con su seguridad.
—Enciendan los comunicadores, vamos por el equipo que quedó atrapado en la organización de los treinta y siete, mi esposa va liderando la misión como antes.
En todo el trayecto Emma no abre la boca para nada, se dedica a mirar por la ventana, quiero su trabajo de esta noche siga impecable, la razón por la que le di la misión de esta noche fue para que amplíe sus capacidades en la mafia.
—¿Estará muerta? — susurra Emma una hora después mirando por la ventanilla.
—Seguramente.
Sonríe de lado sin verse arrepentida. No me doy cuenta que también estoy sonriendo hasta que veo mi reflejo en el retrovisor. —¿Querías matarla?
—Eres mío— se encoje de hombros. —Sólo mío.
Carajo, la satisfacción me recorre y trato de concentrarme en la carretera
.Se remueve nerviosa en su asiento y me mira de nuevo. Sólo leyendo su lenguaje corporal sé que va a decirme algo importante. —¿Qué sucede?
—Algo salió mal en el plan— susurra mirándome de reojo —¿Recuerdas los pañuelos rojos que prometiste utilizar para señalarme a personas clave en la misión? — asiento —Bennett llevaba uno y… le dispararon.
—Se repondrá.
—No lo entiendes, el Borah llegó con el MI6 a la casa de los treinta y siete como lo previste, lo encontraron en el lugar donde ubicó la cámara al inició. Rebecca… le disparó a la cabeza— su mano va sobre mi muslo y su voz suena rota —Bennett está muerto.
—No, es muy duro para eso, sabe como moverse.
—Alexander…
—Lo conozco Emma, ambos conocemos la casa de los treinta y siete como la palma de nuestra mano para que lo hayan asesinado tan fácilmente.
—Cariño— aprieta mi pierna suavemente y se pega a mí y me hace mirarla —Sé que es difícil escucharlo, pero lo vimos, vimos cuando Rebecca le disparó, confirmamos la muerte hace más de dos horas.
Por un segundo mi pecho se comprime.
Niego de nuevo mientras las primeras gotas de lluvia comienzan. —No.
—Lo siento mucho.
—Hay cuatro personas que llevan pañuelos rojos, dos en London Bridge y dos en la misión de los treinta y siete, el muerto debe ser otro insignificante.
—Quizá— responde, pero no suena convencida, tampoco quita su mano de la mía en todo el trayecto.
—El Borah también dijo que va a matar a Aaron por lo que le sucedió a Volkan.
—¿Ya informaste a los conservadores?
—Ellos estaban conmigo cuando todo sucedió.
Cuando llegamos a las afueras de Londres, a cinco kilómetros de la casa de los treinta y siete detengo la camioneta. La lluvia arrecia mientras buscamos el lugar de encuentro, las camionetas de vigilancia de mi esposa se quedan rodeando la suya.
Me arreglo el chaleco antibalas y cargo tres de mis armas. —El hermano de Wren y yo seguiremos a pie para no alterar la intervención de Meredith con Logan, nos escabulliremos por las entradas que utilizaba Caterva para encontrar a los nuestros y dejaremos que entre el MI6 y ellos se hagan mierda, pero pase lo que pase, no te acerques a la zona.
Me mira con los ojos entornados como la última vez que nos atacaron en Dinamarca y le subí a la camioneta para que se la llevarán a Rusia. Veo su preocupación y su miedo, por más confiado que me ve.
Beso sus labios fríos dos veces y le subo el cierre de la chaqueta verde hasta el cuello antes de encenderle la calefacción.
—No dejes de hablar conmigo, recuerda que sigues a cargo de la misión— me coloco el comunicador.
Antes que pueda salir jala mi cabeza y planta su boca sobre la mía otra vez, con más intensidad, casi tanta como esta tarde en nuestro gimnasio. Se mueve de su asiento y se pone en mi regazo besándome con más intensidad clavando su mano en mi cabello. Ninguno de los dos dice nada en cuanto nos apartamos, siento su preocupación en todo su comportamiento.
—Como líder de la misión de esta noche, te pido volver sano y salvo— susurra en mi boca —Y como tu esposa te prohíbo venir con algún disparo o algo peor.
—¿Ni siquiera uno?
Niega. —Ni uno solo.
Asiento subiéndome el cubre rostro mientas el hermano de Wren y yo bajamos, le doy una mirada a la camioneta de Emma. —Ya es hora Theodore.
—Ya estoy listo, mi señor.
La lluvia empapa mi traje de kray en cuanto nos echamos a correr, el aire frío se mezcla en mi nariz provocando un ardor los veinte minutos que tardamos en correr por el bosque que los rodea hasta las afueras de un granero semi vacío que utilizan para guardar las provisiones de los empleados de las jaulas clandestinas.
Desde esta distancia ya se pueden escuchar los disparos del tiroteo, supervisamos una zona un poco más cercana a la residencia, pero está vigilada por pocos agentes del MI6, ni los kray ni ellos estaban preparados para intervención de Meredith.
Estoy orgulloso de Emma, utilizó una buena estrategia para continuar con nuestro plan.
La forma más fácil de ubicar a los nuestros es con los pañuelos, habrá Krays, agentes del Mi6 y legaes en el mismo lugar, se mezclaran entre todos los asistentes de la exhibición de peleas clandestinas antes que saber a cuál de todos dispararle.
—¿Estás dentro? — la voz de Emma apenas se escucha con los truenos.
—Estamos a casi un kilometro de distancia, trata de establecer comunicación con Bennett para saber donde están.
—Pero te dije que él…
—Nosotros iremos por las entradas traseras— la interrumpo.
Theodore y yo corremos colina abajo, bajo el granizo que empeora mi visión, mis botas se entierran en el lodo mientras cruzamos los paneles solares de la parte trasera, trato de ubicar las láminas de las que nos habló Caterva, pero con la lluvia y mi poca visión es imposible ver algo tan pequeño.
—¡Hay que refugiarnos en el granero!
—¡No hay rastro de las entradas que supervisamos la última vez! Debieron cambiarlas por la tarde —Theodore se quita la chaqueta empapada para limpiarse el lodo de la cara.
Las goteras del graneros inundaron los alimentos almacenados. —Estamos al sur de la residencia, el granero no estaba en el mapa que le trace a Emma, debemos separarnos para abarcar más territorio.
—Si logro encontrar a uno de ellos antes que usted se lo haré saber a su esposa.
—Quédate cerca de la puerta, no venimos a matar a todos los agentes del MI6, eso déjaselo a Meredith, tu encárgate de asesinar a los que te interrumpan el camino al laboratorio, debemos supervisar si fue destruido o no.
Salgo corriendo del granero bajo el lodo, pero maldigo cuando las figuras de mi ojo se comienzan a distorsionar con el agua, tengo la vista tan cansada y no tome el maldito medicamento.
—Ahora no, maldición— corro más rápido hasta patear una ventana de la casa de empleados.
Me arrastro empapado por el suelo y me quedo en la habitación muy pequeña.
¿Es de un gato o por qué huele a porquería? Confirmo mi teoría cuando piso heces del animal, pero el animal no está aquí, todo está vacío y en completo silencio, alejado del ruido de los disparos.
Me encargo de mantenerme fuera de la zona donde se escuchan los tiroteos.
Mato a pocos kray que rondan por mi camino, pero nada serio que me ponga en la vista de algún agente o legae. En un pasillo oscuro con una linterna reviso el plano a escala que hice hace pocas horas. La última vez que estuve aquí note que cambiaron el diseño interior de la residencia y no fue para proteger solamente ese laboratorio clandestino.
—Tengo que bajar al sótano por la puerta de la cocina, de ahí son tres metros a la izquierda— señalo el papel húmedo.
Una lata se cae en la habitación del gato, el ronroneo hace eco en donde estoy y de inmediato se oye como alguien le hace un sonido de silencio al animal.
Alumbro con mi linterna y sigo las huellas empapadas que el animal dejo en el suelo y regreso a la habitación pequeña de antes. La madera cruje bajo mis pies, paso la luz por todo el lugar y no hay rastros del gato y de ninguna persona.
Mi bota pisa algo viscoso, pero no son heces del animal, me agacho a recoger una goma de azúcar.
—¿Millie? — susurro —¿Estás aquí?
Espero paciente a una respuesta, pero todo lo que se oye es la lluvia y los disparos, tampoco escucho el ronroneo del maldito gato que me guie a encontrar algo en lo que no tengo fundamentos.
—Emilia, es el tío Alexander— busco algún rincón, dentro del closet, por debajo del arenero, hasta en el lugar más recóndito, pero aquí no hay nada.
Escucho el ronroneo del gato y lo sigo hasta un agujero en la pared donde no cabría ni siquiera mi mano. Sale comiéndose la bolsa de gomitas que dejé en la sala del jardín, la bolsa está arañada por todos lados.
Visiblemente el animal fue el que robo la bolsa y se vino a esconder a este hoyo. Cierro los ojos decepcionado y salgo a la ruta que marqué en el mapa.
¿Cómo pude pensar que estaba viva?
—El hermano de Wren encontró a uno de nuestros asesinos en el pasillo de la cocina— la voz de Emma me saca de mi aturdimiento —Dice que está mal herido, no puede hablar y no sabe si lo atacaron o son heridas de la detonación.
—Estoy muy cerca, y veo escombros por la escalera, parece que lograron destruir el laboratorio clandestino.
Piso los trozos de pared y vidrio con mis botas y sigo los jadeos adoloridos, encuentro a Theodore con dos de los cuatro miembros de la misión nocturna. Los dos están ensangrentados por todo el cuerpo.
—¿Qué sucedió? ¿Por qué perdieron la comunicación par de imbéciles?
—Mi… mi señor… el detonador tenía… — apenas pueden hablar —El MI6 intervino, por suerte el laboratorio no era tan grande como lo habíamos previsto, apenas tenía dos máquinas trabajando, pero toda la maldita producción que tenían destinada se perdió.
— Uno está muerto, el otro no lo sabemos.
—¿Hace cuanto sucedió la explosión?
—Trece minutos, las alarmas de los treinta y siete ya sonaron.
—No pueden intervenir hasta que Meredith se largue — miro complacido como quedó todo en escombros.
Saco mi arma y los asesino a ambos, no tengo tiempo de cargar con cadáveres insignificantes.
—Tira sus cuerpos en el pozo del granero y para que no los reconozcan, con tu daga arranca la piel de sus brazos donde llevan el tatuaje del lobo—le ordeno a Theodore y comienza a levantarlos.
—Volveré en veinte minutos.
—No, regresa las camionetas, si el otro está muerto, el único que queda es Bennett, lo buscaré por mi cuenta, es más fácil, seguir solo.
Hace el mismo ruido que hizo Emma cuando le dije que se comunique con él. —Los disparos están aminorando.
—Los kray deben estar controlando la situación e intervención de la mafia está por terminar, apresúrate imbécil.
Le doy una última mirada al gato solitario y salgo de nuevo a la lluvia, escalo el tejado de los rosales y subo por la zona del techo viejo donde tenía que disparar Bennett. Por un agujero del techo miro a una fila de legaes correr a la salida de la residencia. Uno de ellos dice que Meredith ordenó la salida.
Hay un hueco que da al ático, entro pateando las cajas de cartón rotas. Esta es la zona donde debe estar. — Bennett.
No se escucha nada. Muevo más cajas y me abro camino a otra parte del ático con una pequeña ventana. Hay un reguero de sangre seca por el camino, la sigo y veo el pañuelo blanco tirando encima de una de las cajas.
Bennett no llevaba el pañuelo blanco.
Entonces el hombre que sobrevivió no es… Escucho unos jadeos en un rincón. Muevo las últimas cajas y veo a mi hermano con la cara descubierta presionando una herida de bala en su hombro.
Me apunta en canto me ve, pero cuando descubre que soy yo la baja y respira aliviado.
—Carajo, haz un poco de ruido al caminar, me jode no saber que me espías.
—¿Estás vivo todavía imbécil?
—¿Viniste personalmente por mí porque estabas asustado de perderme de nuevo? — jadea sujetándose donde tiene la herida de bala.
—Ni en tus fantasías cara de mierda — me agacho y ato el pañuelo en su hombro con un nudo apretado para detener la hemorragia.
—Uno me alcanzó, fue un agente del MI6, nada grave, pero me disparó en un tendón y el dolor no me deja correr bajo la lluvia, estaba esperando a que pare un poco para largarme.
—¿Por qué mierda desactivaste tu comunicador? — pateo el aparato en el suelo, está en perfectas condiciones.
— Quería hacerme un bastardo interesante para ver cuántos maricas de polla lloran mi muerte— se ríe y se lo coloca de nuevo.
— Deja de utilizar mi mafia para atraer a esa rubia, Emma me dijo de la muerte heroica en la cámara, pusiste a otro de mis asesinos como conejillo de indias, le intercambiaste el pañuelo y seguiste hablando por el comunicador como si fueras él.
—Ya estaba casi muerto — se encoje de hombros.
—Tienes a esa mujer el borde de la muerte.
—¿Enserio? — sonríe esperanzado.
—Deja de hablar estupideces y larguémonos de aquí — le extiendo la mano para levantarlo de esta porquería. — Eres tan insignificante para mí que me da igual si te mueres hoy o mañana.
Se ríe aceptando mi mano. —Gracias hermano— susurra y lo jalo bruscamente para que deje de llamarme así. Caminamos hasta la entrada donde escalé los rosales. La lluvia ya no es tanta, al manos vamos a poder correr por el bosque. —¿Cómo vamos a bajar?
— Estamos en el segundo piso y yo no te voy a cargar, así que la rubia tendrá más razones para llorar por ti que una simple bala en el hombro— lo empujo.
Su cuerpo se enreda entre las ramas y las espinas de los rosales le arañan los brazos hasta dejarle la camiseta ensangrentada hasta que su cuerpo se azota en el pasto.
—Hijo… de… perra—se dobla de dolor mientras bajo cómodamente.
—Deja de llorar como marica— lo levanto a la fuerza sin dejar que lloriquee y lo hago caminar conmigo con mi arma en mano por si algún kray alcanzar a vernos, ahora que ya no se oyen disparos, la vigilancia debe estar en su lugar.
—¿Cuánto tenemos que caminar? — va a pasos lentos detrás de mí.
—Cinco kilómetros, así que mueve tu trasero.
—Déjame tomar un descanso en el granero, la bala me dio en un nervio y perdí mucha sangre, me siento débil.
—No.
No se queja, sigue caminando gruñendo de dolor en todo el camino, apenas logra subir la colina y me esta retrasando más de lo que debe. Llego hasta arriba y me cruzo de brazos esperando a que sus pies salgan del lodo para seguir.
En cuanto llega se tumba en el suelo jadeando. Su ropa queda empapada de agua.
—Levántate ya.
Asiente y se arrastra hasta la siguiente colina, de ahí solo tendremos que atravesar el bosque rodeando la carretera, pero entre más pasan los minutos más pierdes fuerzas, al llegar arriba de la segunda colina se desploma en el suelo.
Está muy pálido. — Ya no… ya no puedo.
—Todavía nos quedan tres kilómetros.
—Continua sin mí.
—Arriba— lo obligo a pararse, pero sus piernas se doblan y cae inconsciente sobre la hierba.
Puedo dejarlo a su suerte como lo hice con los otros inservibles que tiró Theodore en el granero, en poco tiempo un kray lo encontrará y lo matará. Me agacho para revisarle el pulso que se siente débil.
—Vete ya— susurra entre su inconciencia.
Ruedo los ojos mientras me agacho y cruzo su pierna y pie derecho sobre mi cuello haciendo palanca para subirlo a mi espalda. Recojo mi metralleta y lo cargo en mis hombros de forma horizontal.
—Hermano— jadea.
—¿Qué diablos quieres?
—Nada— sonríe —Es que me gusta como suena.
Muevo el torso para sacudirlo y ver si tengo un buen agarre, en cuanto lo confirmo me echo a correr por la zona de la carretera bajo la lluvia, los tres kilómetros que nos faltan.
La frente se me empapa, y casi me caigo más de una vez por el asfalto, pero mis piernas nunca fallan al llevar el peso de Bennett, fui entrenado para más peso que este, apenas noto que lo llevo.
Cuando veo a lo lejos las camionetas negras Theodore y el resto salen corriendo a recibirme. Emma se les adelanta corriendo a pesar de que la lluvia empeoró de nuevo. —¡Es Bennett! — grita empapados conmigo, uno de sus guardaespaldas corre a ponerle una sombrilla, pero ya es tarde tiembla de frío.
—¡Está inconsciente, perdió mucha sangre! ¡Tiene un disparo en el hombro, necesitan sacarle la bala! — se lo entrego a Theodore, tengo toda la chaqueta empapada de su sangre.
—El equipo médico ya está esperando en el Score, tenemos que irnos— Emma tiembla con la cara mojada por la lluvia mientras repasa mi rostro y mi ropa para ver si no tengo heridas visibles con el miedo en sus ojos castaños.
—Estoy casi intacto, sólo unas cortadas en la pierna y el brazo por un kray.
—Vámonos de aquí.
Nos cubrimos de la lluvia antes de subir a nuestra camioneta solos, meto a Emma en el asiento del copiloto. No hay mucha ropa seca aquí, sólo una camiseta. Subo al siento del otro lado y le bajo el cierre del traje de kray. —Quítate la rompa empapada.
—¿Y tú? — castañea los dientes antes que la calefacción de auto haga efecto.
—Yo puedo resistir un maldito huracán.
Le quito la camiseta y el sostén, sus pezones están erectos, me relamo los labios con hambre y paso mi dedo por uno de ellos antes de ponerle la playera seca. Trato de quitarme la imagen de sus tetas desnudas y le quito también el pantalón y las bragas.
Se hace un ovillo sobre el asiento de cuero y me maldigo internamente por permitir que se bajara de la camioneta.
Me deshago de las prendas de mi cintura hacia arriba y me seco las gotas con la blusa de Emma antes de poner la camioneta en marcha por la carretera. Jadea cuando ve la cortada de daga que me hizo un kray cerca del codo, pero la tranquilizo, la herida ni siquiera está sangrado. —¡Estás herido! — pasa sus dedos fríos con preocupación por mi piel.
—No es profunda— trato de minimizar la sangre, pero aún así se pone a limpiarla con su blusa con sumo cuidado.
—Tengo que avisarle a Cora que Bennett está a salvo.
—Deja que lo vea cuando lleguemos, creo que quiere otro tipo de atención, su comunicador nunca dejó de fallar.
—¿A qué te refieres? — se pega a mi buscando calor corporal. Es una idea tonta porque aún llevo puesto el pantalón y su playera se moja con mi cuerpo. —Abrázame— pide temblando y acurrucándose como un gatita.
Miro esa imagen putamente adorable cuando pega sus piernas a su pecho y la cargo en mi regazo mientras esconde su cabeza en mi cuello.
Aumento la temperatura de la calefacción y de inmediato en las rendijas sale aire caliente, pero Emma parece muy a gusto estando rodeada de uno de mis brazos y mi cuerpo.
Con ella en mi regazo sólo puedo conducir con una sola mano.
—Bennett desactivó el comunicador por error e intercambió el pañuelo con otro hombre para usarlo de anzuelo al MI6— omito el patético intento de mi hermano de mantener en tensión a la rubia.
—Cora debe estar completamente histérica.
—Esa mujer no me interesa, lo que me fascina es que la misión fue un éxito, nuestros sirvientes lograron destruir el laboratorio— me agacho para poner sus bragas en el bolsillo de mi pantalón.
—¿Bennett fue el único sobreviviente?
—Asesiné al resto para no tener testigos.
—Nuestra gente de London Bridge se robó el cargamento con éxito, los kray fueron apresados por el MI6 — me mira desde mi cuello y tengo que doblarme para ver sus sonrisa.
—La misión que lideró ha sido todo un éxito señora Roe, la mafia estará más que complacida con su trabajo. Lograste arreglar los inconvenientes que se presentaron de una forma inteligente.
Su mirada brilla con emoción. — Por un momento me quedé bloqueada, todos los conservadores estaban supervisando y cuando le dispararon a Bennett no supe cómo reaccionar.
—Nunca dudé que lo ibas a conseguir.
—¿Cómo sabías que lo iba a lograr? En los asuntos de la mafia jamás había estado a cargo al cien por ciento por mi cuenta.
—Desde que te conocí en Hilton & Roe siempre fui consciente de tu capacidad intelectual hasta en las situaciones de riesgo.
—Esto no es igual a trabajar como publicista.
—Pero lo manejaste a la perfección como en tu otra profesión.
Sonríe de lado a lado acelerándome la respiración. —¿Estás orgulloso de mí?
—Joder, sí, más que siempre— la atraigo a mí boca en un beso corto, pero lo alarga y lame mi labio en su forma dulce que sólo hace cuando está soñolienta.
Está agotada, son poco más de las tres de la mañana.
Necesito que duerma, pero que no tenga nada puesto más que esa playera me tiene ansioso pasando mis dedos fríos por debajo del material donde tengo fácil acceso a todo y Emma no me está poniendo fácil controlarme con los besos húmedos que le está dando a mi cuello.
Apenas y puedo concentrarme en la carretera, no parece tener intenciones de dormir —Nena, ya tengo una distracción teniéndote en mi regazo, tienes que controlarte o me voy a salir del camino y tendremos un accidente.
—Lo siento— no suena arrepentida, pero se aparta un poco y por un buen tramo no hace ningún movimiento.
Pienso que ya se durmió, pero cuando la miro me está viendo con los ojos entornados en una mirada que no debe ponerme cuando voy a más de cien kilómetros por hora. Fijo la vista al frente y siento sus dedos tamborilear en mi torso, los mueve en círculos y poco a poco los baja por mi abdomen hasta la cinturilla de mis pantalones.
—¿Qué estás haciendo? — la miro un segundo antes de mover la palanca de cambios.
—Nada.
Sus dedos deshacen el botón de mi pantalón y baja lentamente el cierre. Su mano entra en el elástico de mi bóxer. Gime tocando el pedazo de carne caliente. —Me encanta lo duro que se pone cuando lo toco— susurra en mi oído y me estremezco.
Gruño cuando acuna mi verga con su mano y comienza a masajearla de arriba hacia abajo. —Emma, nos vamos a estrellar— la regaño y trato de ser responsable, pero alzo las caderas a su toque perverso.
Trato de concentrarme en el camino, pero el placer de tener la mano de mi mujer envolviendo mi pene me tiene muy excitado. Su mano agarra ritmo, me está masturbando mientras me besa el cuello la muy perversa.
Casi no puedo ver la carretera. Desacelero un poco y las camionetas de nuestras seguridad privada que vienen detrás de nosotros también lo hacen. —Tienes que volver a tu asiento— la cargo y la coloco con cuidado a dónde es más seguro.
Me mira enojada cuando retomo el camino, mi pene está erecto y todavía fuera de mis pantalones. —No dije que pararas— ordeno con voz ronca y me señalo la verga, Emma sonríe ansiosa inclinándose en su asiento.
Cuando su boca lame mi glande piso el acelerador. Su lengua se pasea por toda la base mojándomela y lamiendo con hambre. Pensé que con ambas manos en el volante podría concentrarme, pero mi esposa tiene una puta delicia de boca.
Se atraganta con mi pene hasta que el glande toca el fondo de su garganta, libero una de mis manos y la pongo en su cabeza mientras la sube y la baja. —Caraja, qué gusto— gruño caliente ayudando al ritmo de su cabeza y apretando mis dedos en el volante. —Chúpamela entera, nena.
Se la traga como una buena chica, con las ansias que siempre le tiene a mi leche y a mis bolas, gimo en alto sin contenerme a esas arremetidas de su lengua, me tiene loco, sabe cómo complacerme en todos los sentidos, lo único que se oye en nuestra camioneta es el ruido de mis respiración pesada y los ruidos de mis fluidos en la boca de Emma combinados con su saliva.
Ninguna de las camionetas que nos siguen es consciente que Emma está chupándomela mientras conduzco y si lo notan se mueren.
Mis bolas se aprietan mientras Emma la saca y continua con su mano la masturbación relamiéndose los labios, un reguero de fluidos le recorre la barbilla, pero ni así desacelera el ritmo de su puño, sus dedos rozan cada vena de la base.
Aprovecho para pasarle un dedo por el labio inferior hinchado, lo chupa mirándome con ganas, toma toda mi mano y lame mis dedos uno a uno succionándolos como lo hace con mi verga.
Me encanta que sea tan sucia e insaciable. Mis dedos se resbalan por su cuello y aprieto su pezón entre ellos haciéndola gemir. Sobo sus tetas con ansias sin apartar la vista del frente, gimotea pegándose a mi toque.
— Si te pongo mis tetas en la boca ¿nos estrellaremos? — pregunta con voz inocente.
—Joder sí.
—Y si me pongo en tu regazo y meto tu polla en mi coño para montarte ¿también nos estrellamos?
Cierro los ojos un segundo, mi pene se tensa todavía más, me encanta la vista de sus tetas húmedas sobre la playera, no me voy a controlar si las tengo de frente rebotando contra mi verga. —Eso sería peor Emma, se va a voltear la maldita camioneta.
Gime con frustración y la veo tan adorable, está tan caliente que no controla lo que hace, justo como en el gimnasio. —Sigue— guío su cabeza hacia abajo y baja con gusto para lamerme de nuevo.
La mueca molesta desaparece y se muerde el labio con ansias acomodando la cabeza entre mis piernas — Córrete en mi boca— gime volviendo a atragantarse...
Piso el acelerador cuidando que mi pene no se salga de su boca en ningún momento, tenemos que llegar a la maldita ciudad porque esta mamada no será suficiente para mí, tengo que cogerla duro.
Busco en el GPS algún maldito lugar para parar, no de esos hoteles baratos que se hacen llamar cinco estrellas, algo que sea digno de mi esposa. Una villa aparece en la lista de las mejores recomendaciones hoteleras.
Me concentro lo suficiente para comprarla.
El destino se encuentra a treinta minutos de nuestra ubicación actual.
Hay un bloqueo unos metros más adelante que me hace desacelerar la camioneta, es un accidente de al menos diez autos involucrados por la tormenta, mi respiración empeora y hago ir la cabeza de Emma más rápido antes que la camioneta se detenga
Los tendones de mi cuello se aprietan, mis bolas se tensan y cosquilleo me recorre la espina dorsal cuando estoy cerca de venirme en su boca, pierdo el control de mi cuerpo en cuanto sus dientes raspan por las venas de la base. Tengo la vista de sus glúteos desnudos en la posición en la que está.
Es tan deliciosa.
Tan perfecta.
—Sé una buena chica Emma y trágate la leche de tu marido, ordéñame— la animo ya sin poder controlar mis gruñidos, y eso la excita más, lo noto en las ansias con las que lame y lame, en como mete su mano en mis pantalones para apretar mis bolas.
Entierro mi mano en su cabello y acelero las arremetidas, penetro su boca con necesidad. Mi cuerpo se estremece por completo y me vacío en la boca de mi esposa con tirones descontrolados.
Alzo mis glúteos del asiento para empujar los chorros al fondo de su garganta, escucho como traga todo mi semen haciendo sonidos de satisfacción y continua relajándome con su boca provocándome varios espasmos. —¡Dios, Emma! — gruño en alto perdiendo la carretera de mi vista unos segundos.
Me estoy corriendo muy abundantemente.
Y Emma se lo traga todo.
Mi cuerpo queda lánguido y me tenso cuando lo lame un poco más y se incorpora con la boca llena de mis fluido tragando una última vez, me mira con los ojos húmedos y entornados y con las mejillas rojas. —Delicioso— con el dorso de su mano se quita los rastros de mi semen de su barbilla y lo chupa delicadamente.
—Me encanta tu boca — le acaricio el labio y me sonríe.
Bip. Bip. Bip.No puede ser, olvidé que traigo puesto esta porquería. Sacudo la mano, gracias al agua que le entró durante toda la noche, el sonido apenas se percibe y espero que Emma ni siquiera lo haya escuchado.
Se acomoda en el asiento respirando hondo igual que yo, se pasa una mano entre las tetas subiendo un poco su playera. — Sé que todavía falta mucho para llegar al Score, pero te necesito dentro de mí— la necesidad en su voz, tensa mi verga.
—Ya compré una villa quince minutos de aquí— le paso mi celular.
Uno de nuestras camionetas nos alcanza en el siguiente kilometro y parpadea las luces a nosotros. Emma se sobresalta y se apresura a guardarme el miembro en su lugar. Bajo la ventanilla encontrando a Theodore en el otro vehículo. El cuerpo inocente de Bennett se ve en el asiento trasero del vehículo.
—Hay un bloqueo más adelante, un accidente en fila de quince autos, debemos irnos por otra ruta.
—Sigue directo al Score, los guardaespaldas vienen con mi esposa y conmigo por una ruta más segura, no quiero interrupciones de ningún tipo durante el resto de la noche — de inmediato comprende de qué se trata —Haz que Jin Jun traiga a mis hijos a la ubicación que te enviaré.
—Los mellizos— dice Emma al mismo tiempo que yo.
—Tomaremos la siguiente salida al norte, mi señor— informa y se pierde por la ruta contraria.
—No podemos, aún queda la amenaza del Borah contra Aaron, dice que Dylan se lo va a dar y…— Emma cierra los ojos —Estás herido, el servicio médico necesita revisarte.
Me paso la mano por el cabello frustrado y pongo en marcha el motor siguiendo a Theodore rumbo al Score. Encendemos los comunicadores al mismo tiempo. Hay una señal tratando de intervenir para nosotros.
No podemos tener ni siquiera una maldita hora de paz.
—Equipo de London Bridge reportándose desde la base del Score, cambio y fuera— una voz ebria se escucha en el comunicador que todavía llevo en el oído.
Emma se saca el suyo y me mira confundida. Llevaban apagados más de una hora y lo primero que quiero oír no es al ebrio de Erick. —¿Ese es Erick? ¿Cómo logró intervenir en nuestros comunicadores?
—¿Qué diablos estás haciendo idiota?
—Hemos llegado con bien al Score con todo el cargamento de veneno de Jack, cambio y fuera capitán— responde en tono burlón y comienzo a preguntarme por qué soy amigo de este comunicativo.
—¿Por qué Erick fue con el equipo de London Bridge?
—No pude callarlo durante todo el camino y tenía la esperanza de que lo mataran.
—Nadie puede matarme, cambio y fuera— interrumpe.
—Deja de oír conversaciones privadas.
—No se retrasen que llegarán tarde a la fiesta de celebración, a cabo de comprar una licorería completa y dos piñatas en un almacén. ¿Bennett no está muerto o sí? Si no hacer la fiesta sería un poco irrespetuoso para Cora.
—No vas a hacer fiestas en mi casa.
—¿Por qué no? Jack las hacía todo el tiempo cuando estabas en Nueva York.
—Voy a ordenar que te encierren en el sótano.
—Ahora soy millonario y acabo de estar en mi primera misión de la mafia, nadie puede encerrarme.
Ruedo los ojos y basta un mensaje desde mi celular para que se escuchen golpes en la otra línea. —¡No! ¡Mis piñatas! ¡En el sótano no! ¡Ahí está Alesha! ¡Me va a morder!
—No puedes encerrarlo— Emma protesta, pero veo el brillo de diversión en sus ojos con los gritos de Erick.
—Quiero y puedo.
—Tengo que informarles a los conservadores que Bennett está vivo— me siento satisfecho que no se le olvidan sus responsabilidades con la mafia.
—La supuesta muerte del engendro no es lo único que tiene estresado al Borah— le explico —Estuvimos infiltrándonos en los datos de la mafia turca y descubrimos que desde hace unos meses le dieron un plazo para que se case.
—Cora ya me había hablado de eso, Volkan se lo contó.
—El periodo va a vencen en pocas semanas, si no toma esposa por voluntad propia, la mafia se la impondrá y en el mejor de los casos, lo removerán de su posición.
—¿Cómo funciona eso?
—El que quiera ocupar su puesto tendrá que matarlo en su Topkapi a la vista de todos sus mayordomos y será nombrado el nuevo Borah.
—Ninguno de su mafia dejaría que alguien experimentado se acerque a él, le tienen mucha lealtad.
—Necesitarían primero confiar en ese hombre o haberlo conocido antes en Turquía— me presiono el brazo con una mueca.
—La herida te está sangrando— me mira preocupada.
—Aguanto a llegar al Score.
—Necesito aplicarte presión, dices que la cortada no fue tan profunda, pero no tendría que estar pasando esto— mueve sus manos por mi torso y pasa los dedos por mi mano —¿Qué animal te encajo los dientes en el dedo?
—Un gato.
—¿Qué haría Logan con un gato en su residencia? ¿Lo tiene de comida para los lobos?
—Era un gato callejero, se metió por un hueco en la pared.
—¿Qué haremos respecto a Aaron?
—Bennett está a cargo y dudo que tu amiga sea tan imprudente para ofrecer a Volkan a cambio de su hijo ¿o no? — la miro con una ceja arqueada, pero me rehúye la mirada.
—Cora está desesperada.
—Tendrá que esperar más.
—Señor Roe— entra otra vez la señal desde el Score por nuestro comunicador.
—¿Y ahora qué pasa?
—Cuando se cortó la electricidad en el edificio todas las puertas se abrieron— se debate en continuar o no.
—Son las jodidas tres de la mañana, escúpelo de una vez.
—Las cadenas que tienen incrustadas en el sótano también son eléctricas, cualquier prisionero que estuviera encadenado aprovecharía eso segundos para desatarse.
—¿Y qué?
—Alesha se escapó.
¡Hola sexys!¡Qué capitulo tan intenso lleno de tantos spoilers! *Se demaya*El lobo siempre va a un paso delante...¡Los amo tres millones!-Karla.