CAPÍTULO 21
Dylan.—Esta noche me complace informar otro logro para el MI6, en una misión de rescate nuestras tropas lograron intervenir a la mafia y otro Roe ha caído, Bennett Roe ha muerto bajo las manos de la General Rebecca Hilton.
Dejo el papel en mi escritorio mientras los aplausos resuenan en el parlamento y los noticieros que controlamos graban el discurso.
—Ella se encuentra en recuperación en el hospital del MI6 junto a los sobrevivientes de la noche incluida mi esposa de quién estoy muy orgulloso— leo — Bajo el mandato del ministro Aslan el MI6 ha tenido grandes logros desde al ataque a Dinamarca, esto sólo el comienzo del año, muy pronto el resto de sobrevivientes de esa mafia caerán o lamentablemente morirán.
Los agentes colocan en la pantalla la lista de miembros de la familia Roe incluida Emma con sus respectivas fotos, la foto de Maya Roe está en gris y unos segundos después la de Bennett Roe también se vuelve gris.
El adicto está muerto, por más que quiera hacerlo no puedo sonreír, no sería educado de mi parte.
Debajo de las fotos de Alexander y de Emma en lugar de fotos hay dos siluetas negras y los nombres de sus hijos, Dorian Maximuss Roe y el de su hermano Raven Dominic Roe, no es ético informar a nivel nacional que tiene hijos y menos con tantos enemigos detrás de ellos, pero decidí mandar mi ética por la borda.
—Oremos por sus almas y que la divinidad les redima de sus pecados— alzo las manos como lo hace el ministro en sus tradiciones turcas que el MI6 ha adoptado.
Espero que dónde sea que me estén viendo se retuerzan de rabia al ver cómo me burlo de ellos.
Cierro la rueda de prensa y firmo los protocolos que se deben llevar, mi discurso está en todos los noticieros locales y en las redes sociales. Estoy por salir al hospital donde están los sobrevivientes.
—General, tenemos una llamada desde un número privado, lo analizamos y comprobamos que es la voz de su hermana— mis agentes me acercan el celular que tenemos para llamadas de emergencia de veteranos.
Les hago una señal para que graben la llamada. — ¿Coraline?
—¿Hermanito? — se sorbe la nariz sollozando. —¿Eres tú? Creí que no ibas a contestar Didi— solloza más fuerte y escucho el sonido de la lluvia que hace interferencia en la llamada.
—Tú y yo ya no somos hermanos ¿Por qué me llamaste?
— Te vi en los noticieros, quiero que me rescates, ya no puedo estar aquí, Emma es mala, no es la de antes, es igual a Alexander o peor— llora como cuando era pequeña —. No sabes las cosas horribles que hacen en la mafia, estoy escondida lejos de ellos, te juro que si me ayudas volveré a casa, al MI6 y confesaré donde se esconden y lo que tienen planeado hacer.
Los agentes se miran entre sí, no se encuentra la ubicación de la llamada. —¿Haces esto por tu hijo?
—No me asusta que Aaron esté lejos de mí, sé que la tía Mary y tú lo pueden cuidar mejor que yo, quiero una vida mejor para mi bebé, robé un celular y estoy en el sótano donde ellos viven en Londres.
—General, no podemos rastrearla, alguien bloqueó todo el acceso a esa llamada.
No creo en las buenas intenciones de mi hermana, pero si está tan desesperada por conseguir a Aaron como para confesar en contra de los Roe ante la corte, voy a aceptar mi ventaja, además que Sarah me informó que asesinaron a la escoria de Bennett Roe esta noche, antes que los emboscaran.
—Abre la cámara del celular, déjame verte.
Ingresamos desde el ordenador al dispositivo en cuanto lo hace, tiene el rostro lleno de golpes y le sangra la nariz, la ropa la lleva húmeda y mira a su alrededor con terror. —¿Dónde estás?
—Escondida, pero no tardarán en encontrarme, tengo mucho miedo.
—¿Si te ayudo no cederías a mí y a Sarah la custodia del niño?
Se sorbe la nariz y espero que pesque el anzuelo. —Lo haré, sólo quiero estar contigo hermanito y con mi familia, tengo información sobre los Roe, todo lo que planean hacer y dónde ocultan el cargamento que planean enviar a Filipinas, tengo grabaciones de todas las conversaciones que transmiten en los radios.
Saca un celular viejo y reproduce una llamada con el volumen casi bajo. Se oye a ella y Emma discutiendo sobre Aaron y la muerte de Bennett, la desesperación en la voz de mi hermana es real.
—Enviaré por ti, dame tu ubicación.
—Si soy cuidadosa puedo tomar un taxi. ¿Estás en la base del MI6 o sigues en el parlamento?
—No puedes venir aquí, tenemos objetos confidenciales que no puedes ver.
—¿Qué objetos?
—No tienes por qué saberlo.
—¿Es el Raptor de los Roe? No te preocupes, sé que se lo intervinieron antes que volara a Irlanda y ahora lo tienes en la base del MI6 en Oxford. ¿Cierto?
—No, está en la base de Mánchester.
Se sorbe la nariz una última vez.
—Dame tu ubicación.
—¡Aquí está! ¡La encontré! — se oye la voz de Erick Jones.
—¡No!¡Dylan!
La llamada se corta cuando Cora grita, alguien la atrapó.
—Encuéntrenla, debieron escucharla.
Tratan de conectarme con ella de nuevo, pero no lo consiguen y con tantos intentos se bloquean repentinamente todas las líneas de comunicación de la base durante cuatro minutos.
Incluso se apaga la planta de energía. Los camaleones tratan de restablecer la electricidad lo antes posible, pero en esos cuatro minutos todos los servicios del MI6 quedan desprotegidos.
—Maldita sea. ¿Qué pasa?
—Es un virus cibernético que ingreso en los ordenadores mientras hablábamos con su hermana, alguien ingreso en nuestros archivos en el corte de electricidad.
—Revisen cada carpeta virtual y vean cual fue saboteada— muevo mi silla eléctrica para uno de ellos.
—La de Manchester General.
La realidad me golpea, soy un completo imbécil.
—Genera Gray, el Raptor acaba de desaparecer.
. . .
—¿Qué hacen los medios aquí? Ya no quiero dar más entrevistas— miro por la ventanilla de la camioneta.
En cuanto mis agentes me ayudan a bajarme de la camioneta y me colocan en mi silla siento los flases de las cámaras y los micrófonos sobre mí. —¡Abran paso! ¡El General Gray no dará entrevistas hoy! — mi agentes tratan de apartarlos, pero son muchos periodistas.
—Unas palabras para el Daily Star, por favor.
—El New Times también quiere que dé una entrevista sobre el posible cargamento de veneno robado por la mafia en London Bridge.
¿Qué?—Soy Susan de parte de la BBC, sólo tengo una pregunta General— me aborda una mujer antes de que pueda alejarme —. ¿El falló del rescate de ese veneno en London Bridge proviene de la mafia que atacaron en Dinamarca hace unos meses?
¿Cómo saben sobre London Bridge? — Por supuesto que no.
—Se oyen rumores por los medios, dicen que el ex arquitecto y criminal Alexander Roe se fugó hace casi dos meses de la prisión de máxima seguridad del MI6 en Irlanda, dicen que su esposa Emma Roe bombardeo la base con más de cuatro explosivos exclusivos del ejército británico.
—¿Quién te dijo eso? Eso es información confidencial.
—¿Está confirmando la noticia para Londres? Hace unas horas estaba mostrando a nivel nacional la foto de la familia Roe, pero nunca dijo que la mafia sigue en pie.
—¿Alexander Roe está libre? — los periodistas del Daily Star contra atacan.
—¿Qué pasará con Hilton & Roe? ¿Volverá a ser propiedad de ellos?
—¿La mafia buscará venganza por la muerte de Maya Roe, la de Bennett Roe y la hija de su esposa? — la mujer de la BBC no se detiene.
Esta es la respuesta de los Roe a mi discurso en el parlamento, malditos los odio.
Sólo hay una persona en Londres que es capaz de reunir a los noticiero más prestigiosos del país en un hospital privado del MI6, busco entre los autos estacionados el rostro de Emma, pero no la veo.
Hay dos jeep verdes estacionadas en el rincón más oscuro del hospital, no tiene placas, pero si se alcanza a ver la silueta de una mujer rubia.
¿Trae un antifaz dorado? No veo si es joven o mayor, pero tose dos veces mientras ve como los medios me atacan.
—¿General Gray va a responder?
Dejo de ver a la mujer. — Lo que sea que los trajo aquí, es falso, nunca antes en el parlamento británico ha habido tanto poder como ahora— doy las primeras declaraciones —. Alexander Roe escapó de prisión, pero su ficha de búsqueda ha sido reactivada por varios países para su pronta captura y también la de su esposa.
—¿Por qué mantuvieron la noticia escondida todo este mes?
—¿Sostiene todo lo que dijo de los Roe hace unas horas? — la BBC me pone el micrófono en la cara.
—¿Cree que la mafia de Alexander y Emma Roe se está preparando para regresar después de su derrota en Dinamarca?
Los flashes de las cámaras no me dejan ver. —Sostengo lo que dije en mi entrevista, la mafia está muerta, el MI6 se consolidó en unión con la DEA y el Pentágono americano para atrapar a esos criminales, si Alexander Roe está detrás del evento en London Bridge debe ser por su falta de dinero, cada miembro de la familia Roe se ha quedado en la ruina.
No respondo más preguntas, paso mi silla eléctrica entre ellos escuchando diferentes acusaciones y si pudiera caminar aventaría mi escritorio contra la pared. La misión de London Bridge noche falló, lo único bueno fue la muerte de Bennett.
No tengo dudas de que Emma envió a los medios contra mí, no esperaba que reaccionaran tan pronto a mi entrevista.
Logro calmarme antes de ingresar al hospital no quiero que el ministro se enteré del alboroto afuera. Veo a todos los heridos en camillas y estoy sorprendido de que Sarah no llegara con ellos, mi esposa llega en su auto personal unos minutos después que yo.
El ministro tiene el uniforme todavía puesto mientras las enfermeras lo revisan, alguien le cortó con un daga porque parte de su uniforme está rasgado.
Sarah entra y se coloca junto a la cama de Rebecca y el resto de sobrevivientes. Debería preguntar por el estado de mi esposa primero, pero nuestros conflictos matrimoniales cada vez son peores y no tengo ganas de discutir frente a todos.
—¿Qué sucedió en London Bridge? Dame buenas noticias Dylan porque después de la mierda que nos ocurrió en la mansión de Logan no estoy de buen humor— dice el ministro y sus rasgos turcos se marcan más con los restos de fango que trae en la cara.
—Fue una trampa de los Roe, mataron a los kray que los iban acompañando y se largaron con el veneno.
—¡Maldita sea! — pega con su puño en la pared asustando a la enfermera. —Orospu çocuğu— aprieta la mandíbula — Orospu çocuğu, Alexander Roe. ¿Qué tanto puede trabajar un maldito ciego?
—Los seguimos, pero en cuanto salieron de la ciudad colocaron bloqueos en las autopistas principales, tuvimos veintisiete bajas, pero ya di la noticia de la muerte de Bennett en el parlamento— su ceño se frunce poco a poco con cada informe.
—Eso ni siquiera me importa, tráeme al hijo de tu hermana— dice muy serio —Lo quiero en mi casa.
—Enviaré por él de inmediato.
—¿Qué más falta?
Me debato en decirle o no. —Se llevaron el Raptor— omito mi estupidez con mi hermana.
Se quita la jeringa y la azota en el suelo mirándonos con desprecio. —Así que, ¿Esta noche fuimos parte de un circo planeado por los Roe? Porque mientras matamos a Bennett en la casa de los treinta y siete, ellos se llevaron el veneno de Jack y el Raptor.
—Fue emboscada muy bien planeada.
—¿Mi hijo está muerto y esto es lo que traen mis mejores agentes? — patea la metralleta de uno de los agentes, todos los sobrevivientes abren los ojos en sus camillas, incluida Sarah. —¡No sirven para nada! — aprieta los puños.
—Ministro, debemos tomar esto con calma— Rebecca se levanta de la camilla como puede.
—¡Silencio! ¡Quiero que llamen a Selin! ¡La muerte de mi hijo no va a terminar de esta forma! ¡Si la teniente y los dos generales mayores del MI6 no pueden solucionar los problemas entonces lo hará Dimitry Aslan!
—Hicimos todo lo posible, pero los Roe…
—¡Los Roe no son dioses! ¡Matamos a Maya Roe en Dinamarca! Jack está perdido, bombardeamos su palacio, Alexander fue mi prisionero por mucho tiempo y Bennett se está pudriendo en el infierno, no voy a dejar que la ventaja que tomamos en Dinamarca desaparezca.
Su asistente turca entra corriendo con la mirada seria y su abrigo en la mano.
—La mafia del lobo no va a recuperarse, en el nombre de Allah juro que no lo harán y esta vez no trabajaré como el ministro de Londres— sale de la sala médica todavía herido y soltando maldiciones.
Miro a Rebecca, pero ella no dice nada.
—¡Llama a Meredith! ¡La quiero ver en media hora en el lugar de siempre! — la puerta se cierra detrás de la turca.
Me siento impotente postrado en esta silla sin poder dirigir las misiones como antes y un completo estúpido de que hayamos caído en la trampa, estoy convencido que el maldito ciego planeo todo, Emma y ningún otro miembro de la mafia es capaz de hacerlo.
Emma podrá estar con él, pero sería incapaz de haber atacado tres lugares al mismo tiempo, no es tan inteligente, eso James y yo lo notamos cuando trabajaba para la unidad.
Envío a traer a Aaron para entregárselo al ministro. Para mantener la apariencias me acerco a Sarah y compruebo que este bien. —Debiste llegar con la unidad.
—La unidad se separó en cuanto nos atacaron.
—¿Dónde estabas?
—Huyendo de los medios como tú.
—Es cierto lo que dice su esposa General, nos atacó una mujer— dice uno de los sobrevivientes y me acerco a él—. Teníamos rodeado a Bennett Roe y a otros dos, los kray no nos estaban disparando.
—¿Entonces cómo pudieron fallar?
—El ministro Aslan, su esposa y la General Hilton iban por delante, les dispararon a dos, entre ellos a Bennett, pero el otro se escabulló— jadea con los moretones de su cara haciéndose más negros con el paso de las horas —Era la mafia danesa señor, llevaban la insignia de una cruz invertida en sus uniformes y la palabra
Kamæleoner — tose —Nos mataron uno a uno, corrimos bajo la lluvia, pero incluso así nos persiguieron.
—No era sólo una mujer la líder— me jala la mano otro—. Las tuve demasiado cerca y puedo jurar que el circulo de protección que la protegía está compuesto de al menos quince mujeres.
—¿Una mafia de mujeres? No seas imbécil.
—Logan llegó poco después y cómo usted pidió que no lo atacáramos obedecimos, pero el maldito mató a la unidad que quedaba para defender su propiedad y no sacó de ahí casi muertos.
—No importa que Logan haya matado a la unidad— dice Rebecca recostada, no trae tantas heridas como ellos, pero se ve agotada —. Si queremos que esté de nuestro lado necesitamos enviarle algo más que simples cartas.
—A este punto nunca podremos ponerlo en contra de los Roe.
—En la mafia cuando hay alianzas, son tan leales y se respetan incluso si quieren matarse entre ellos, si él y Alexander ya hicieron una alianza, no se va a romper tan fácilmente, ni siquiera si el lobo lo ataca.
—General Gray— nos interrumpen —Tenemos noticias urgentes, no pudimos traer a su sobrino, hubo un ataque en su casa.
—¿Hace cuánto?
—Hace una hora, su hermana apareció junto a la mafia, se llevaron al niño y su tía está muerta, dejaron esta nota en la habitación— me entrega un pedazo de papel sucio.
Es la insignia de la mafia del lobo manchada con la sangre de mí tía.
. . .
No puedo dejar de llorar como un niño pequeño con la foto de mi tía en mi celular. No puedo creer que esté muerta. —¿Por qué tú tía? Prometiste nunca abandonarme— sollozo con mi rostro enterrado en mis manos.
Me resisto a abrir el cajón donde guardo las bolsas de anfetamina con las que me drogo.
Aquí estoy yo, el General más importante del MI6, con otro fracaso y con ganas de inyectarse desesperadamente una dosis pequeña de placer. No puedo culparme, todos los meses que Alexander Roe me tuvo en las jaulas estuvo administrándome anfetamina día y noche.
El maldito ciego me volvió un adicto igual a su hermano.
El ministro Aslan no quiere ni verme, lo único que me pidió fue que le entregara a Aaron y Cora se me adelantó y se llevó al niño. Sarah asoma la cabeza en mi oficina. — Lárgate, no quiero ver a nadie — abro otra maldita botella de alcohol para borrar la evidencia de mi fracaso.
—No debes beber en tu condición— entra y me arrebata la botella.
—¿Un maldito parapléjico no puede embriagarse ni drogarse?
—Cora estaba en todo su derecho de llevarse a su hijo, hay códigos de honor en el MI6 y meterse con inocentes no está establecido.
—Mató a mi tía y la mafia mató a Volkan, tenemos todo el maldito derecho a atacar— me relamo los labios terminándome el vaso de vodka —Todos los valores con los que la crie los Roe se los arrebataron.
—Estabas reteniendo a su bebé.
—¿Sientes remordimiento Sarah? — me burlo moviendo mi silla eléctrica a ella para que quedemos frente a frente —¿Ya se te olvidó cuando Rebecca le puso un rastreador en la nariz a tu hija para rastrear el palacio Roe? Leí los archivos de todo lo que hicieron en mi ausencia, el MI6 utilizó a Millie a su conveniencia y tú lo permitiste.
Su cuerpo se tensa, estoy tocando su punto más débil. —Te estábamos buscando, el MI6 te puso como prioridad.
—Tu instinto maternal no te importó. ¿Qué más da que yo haya secuestrado a Aaron?
—¡Te dije que tenemos códigos de honor!
—¡A la mierda el honor!
—¿Cómo puedes hablar así?
—¡¿Cómo puedes tú hablar así después de todo lo que nos torturaron durante los meses que estuvimos secuestrados?!
—¡No lo he olvidado, pero mi venganza va más haya que retener al hijo de tu hermana en nuestra casa! ¡Los haré pagar, pero mi rabia es con los Roe, no con Aaron!
La puerta de mi oficina se entre abre y Rebecca entra con su uniforme de luto. —Bajen la voz, sus gritos se escuchan hasta el pasillo.
—Esta es una discusión de pareja — Sarah se cruza de brazos.
—Tengo una duda Sarah, acabo de revisar las cámaras. ¿Dónde diablos estabas tú y el niño? — la interrumpo con mi mente trabajando a mil por hora.
Rebecca se queda inmóvil cerca de la puerta mientras me quito el saco negro y jalo el brazo de Sarah para arrodillarla en mi silla. Trata de salirse, pero la sujeto del cuello para que me mire, su cuerpo tiembla cando mis nudillos se clavan en su piel.
—Tranquilízate Dylan— Rebecca se pone a mi lado, pero no me detengo.
—Fuiste tú maldita, tú le entregaste al niño a mi hermana.
—Ella merece estar con su hijo— dice Sarah sin arrepentimiento y Rebecca ahoga una exclamación.
—¿Cómo pudiste Sarah? La tía de Dylan está muerta, los teníamos en nuestras manos, arruinaste el plan.
—No me importa lo que digan, lo volvería hacer y si ustedes tienen pensado armar otra estupidez con los hijos de Emma, te sugiero que te retires porque los voy a poner sobre aviso, no vas a manchar el código de honor del MI6 de no involucrar niños.
—No te metas en mis putos asuntos, el MI6 quiere a esos niños y los conseguiremos ¿Me entendiste? — le jalo el cabello.
—Sigues obsesionado con la esposa de Alexander— me pega en el pecho tratando de soltarse— ¡Escúchame bien! ¡Ni quitándole a sus hijos Emma va a ser tuya! ¡Eres un imbécil, el ministro te lleva la delantera en ese terreno! ¡Dimitry la quiere para él! ¡Emma nunca va a dejar a Alexander por un parapléjico como tú!
Todo lo que veo es negro, mi mano vuela a su mejilla y el siguiente golpe en su cara ni lo detengo, me siento fuera de mi mismo, es la mezcla del alcohol y enojo lo que me hace continuar golpeándola, lo único que pienso es que ayudó a la perdida de mi hermana.
Rebecca se queda de brazos cruzados mientras descargo mi ira en Sarah, las alarmas del parlamento suenan para darle comienzo al memorial de mi tía y me detengo. Sarah se queda en el piso sosteniéndose la cara donde le quedan dos cardenales en ambas mejillas.
—Vete a limpiar el rostro Sarah y aplícate maquillaje, no querrás que hagan preguntas en el memorial— Rebecca pone su mano en mi hombro para tranquilizarme —. Hiciste bien en golpearla, se lo merece.
Sarah no dice nada, se dedica a mirarme con odio, pero más odio siento yo. Me doy la vuelta en mi silla y abro la otra maldita botella de alcohol, escucho que azota la puerta cuando se larga.
No puedo controlar mi maldita respiración, quiero matar a todo el mundo. —¡Lárgate de mí vista! — le grito a Rebecca, pero ni siquiera se mueve a la puerta.
—Tranquilízate, ahí afuera están los miembros del parlamento y todo el MI6, no puedes salir con esa cara y menos ebrio— me arrebata la botella y se pone a masajearme la espalda, deshaciendo los nudos de tensión.
—¡Mi esposa me acaba de traicionar! — tengo los dientes apretados.
—Tampoco estoy contenta, pero está fuera de sí desde que murió Millie— se arrodilla entre mis piernas —. Ve el lado bueno, aprovecha este desliz y habla con el ministro.
—Nadie la quitará de su puesto, sabes que el parlamento amaba al teniente Wall.
Su mano se desliza por mi rodilla, comienza a hacer círculos con sus dedos cerca de mis muslos y aunque no siento nada en esa parte del cuerpo, me da un cosquilleo en la espalda. Toda mi rabia comienza a desvanecerse y de repente se convierte en algo más intenso.
¿Qué está haciendo? Mis piernas no funcionan, pero mi pene sigue intacto y Sarah sólo se ha metido dos veces a la cama conmigo desde que nos casamos. Más que sexo, fue una mierda aburrida.
—Di que tiene problemas mentales y la vas a enviar a rehabilitación.
No soy un maldito infiel, pero la voz de Rebecca me tranquiliza, sin saber muy bien por qué llevo mi mano a su cara y pega su mejilla a mi palma. Mi pulgar se desliza por su boca y trago en seco mientras la abre. —No quiero verla.
—No lo hagas— toma mi mano y me quita el anillo matrimonial —. Envíala lejos y te van a nombrar teniente en ausencia de tu esposa, así podemos seguir con nuestros planes.
Mi esposa. Esa última frase es la que debería detenerme de meterle el pulgar a Rebecca en la boca, pero al alcohol me hace que se lo deslice y ella lo chupa, lo traga y sigue masajeando mi pierna.
La fantasía de que no se mi dedo lo que chupa sino otra cosa hace que la cabeza me dé vueltas. Entierro mi otra mano en su cabello y lanza un gemido. Ella es amiga de Sarah, ha sido amigas desde que ella se unió al MI6, estuvo en nuestra boda y aun así quiero que de desabroche los pantalones ceñidos que lleva.
—General Gray— un agente entra atrapándonos. Sus ojos se abren de par en par, Rebecca se levanta bruscamente con vergüenza y la cara roja. — Yo… no… su esposa está esperándolo General, el memorial de su tía está por comenzar— dice antes de cerrar la puerta.
—Maldición— la aparto como puedo — Nos vieron— me paso la mano por la cara avergonzado.
—No hacíamos nada malo— se acomoda la ropa.
¿Cómo puede decir eso? — Como sea, no deberíamos quedarnos solos otra vez.
—No tenemos quince años Dylan, no actúes como un adolescente.
—Sabes a lo que me refiero.
—Está bien— suspira —. Me voy para que pienses en lo que hablamos, recuerda que sin Sarah de por medio, nuestros planes contra la mafia de los Roe van a seguir.
Me coloco otra vez mi anillo matrimonial, avergonzado. —No puedo internarla.
—Tú decides, pero sí necesitas algo, no dudes en… visitarme, mi apartamento siempre está disponible— se relame los labios.
—Sarah es tu amiga — le recuerdo.
—No tiene que enterarse… ¿o sí?
Niego con la cabeza. —Yo no soy como Alexander Roe, yo no soy un maldito infiel que se dejó ser tu juguete sexual mientras estaba prisionero.
Sonríe de lado seguramente recordando la escena. —Siempre voy a querer más de él, pero mientras lo consigo, no me molestaría probar algo diferente.
—No.
—Como quieras, por cierto, Sarah tiene razón.
—¿Sobre qué?
—El ministro Aslan y sus planes con Emma, confírmalo tú mismo, te dejé un archivo en tu escritorio, es confidencial, no lo abras hasta que me vaya — le doy una última mirada antes de que cierre la puerta.
Me resisto a pedirle que vuelva y continuemos con lo que comenzamos.
No soy un infiel, no soy Alexander Roe.Abro el cajón de mi escritorio con desesperación y saco la bolsa de anfetamina, la roció sobre el borde y aspiro una gran cantidad para sacarme la imagen de Rebecca lamiendo mi dedo.
Soy un hombre casado. Me repito mientras la droga comienza a hacer efecto en mi cuerpo.
No soy Alexander Roe.
La droga comienza a hacer efecto en mi cuerpo y mi deseo sobre la amiga de mi esposa se evapora poco a poco.
Abro otro cajón que me dijo Rebecca y encuentro un archivo cerrado, abro la carpeta para usar las hojas de soporte mientras vuelvo a aspirar la anfetamina y encuentro un documento del ministro, está en turco y por lo poco que entiendo es sobre su vida privada con el sello de una serpiente.
Hay varios nombres, el de Selin, el de Volkan, Meredith, Bennett y hasta el de una tal Alicia, pero también el de Emma y es mi Emma porque la nombran como Emma Brown, hay diferentes fechas bajo su nombre.
La siguiente página hay un fragmento en inglés.
La tal Alicia que mencionan arriba está embarazada del hermano de Dimitry. El reporte lo envían a nombre de Meredith hace tres meses. No sabía que el ministro tenía hermanos.
—“El ungido de Allah” — miro los sellos de la serpiente atados al nombre del ministro. — De acuerdo con los mayordomos del Topkapi— leo— se le darán nueve meses a Dimitry Aslan, para tomar esposa, si en el tiempo establecido no cumple con la orden, la clave le asignará a una mujer de la mafia turca.
El documento fue impreso hace poco más de ocho meses, eso quiere decir que el periodo se va cumplir en unas semanas, pero ya está confirmada una mujer, incluso hay fecha para la boda.
Candidata seleccionada: Emma Kate Brown.Edad: Veintiséis años.Lugar de ceremonia: Estambul Turquía.Me quedo inmóvil, leyendo el nombre de mi Emma, el ministro planea casarse con ella.
¿Qué carajo es todo esto? —De ninguna manera imbécil, ella es mía— aprieto la mandíbula.
Ex esposa: Reyhan Aslan.Motivo de su muerte: Ataque del MI6.El papel se me cae de las manos.
Recuerdo ese nombre y también recuerdo a la mujer, recuerdo ese ataque dirigido por Sarah, Sarah mató a Reyhan cuando se resistió al arresto. El sudor me recorre la frente, el ministro Aslan es el hombre que atacamos hace un año en Turquía.
El ministro Aslan es el Borah de la mafia turca.
Está aquí por Sarah.
Mierda. También planea casarse con Emma y sé exactamente como lo hará, Emma no irá de buena gana, pero hace meses que el ministro está practicando con todas las unidades una misión de secuestro contra un grupo filipino que vende armas en el mercado negro.
Ahora sé que no es para atrapar a los filipinos, es para secuestrar a Emma.
Tengo dos opciones, informar de inmediato al gobierno de la verdadera identidad del ministro para proteger a mi esposa o… dejar que el quite a Alexander Roe de en medio, intervenir en el secuestro y que Emma esté en mis manos otra vez y… sin Sarah de por medio.
Tomo mi decisión.
Saco un encendedor de mi bolsillo y quemo los documentos sobre mi escritorio, el papel se consume hasta quedar hecho cenizas.
—General Gray — la puerta se abre bruscamente y me apresuro a ocultar los restos del papel, es el mismo que me encontró con Rebecca.
—¿Por qué entras sin tocar la puerta?
—Tiene que ver esto— pone su ordenador en mi escritorio, las cámaras muestran a las mujeres de la organización camaleón en la entrada del parlamento.
Con el clima frío no deberían estar afuera, son siete mujeres de abrigos largos, botas y guantes, entre ellos la mujer castaña que trató de comprar Hilton & Roe en la subasta y la que ha sido compañera de campaña del ministro Aslan, la lluvia les moja la ropa, pero ninguna se mueve de la entrada.
—¿Qué esperas? Háganlas entrar, con la lluvia van a atrapar una neumonía.
—La escena no es lo que parece General.
Amplia la imagen y la enfoca en la metralleta que trae la mujer castaña. —¿Qué está haciendo?
—Los agentes ya van en camino a la entrada para dialogar con ellas.
—Abre el elevador, yo también voy con ellos— presiono los mandos de mi silla y el aparato me lleva hasta al ascensor, no soy muy consciente de lo que hago porque estoy drogado y espero que nadie lo note.
—¿Se encuentra bien señor? Está temblando.
Mierda. —Estoy un poco enfermo.
—Su esposa tampoco se ve bien, tiene unos golpes en el rostro, aunque no quiere decirnos qué le sucedió— lo dice en tono acusador y no le respondo porque o sé que excusa darle.
—Las mujeres no quieren hablar, ni tampoco entrar General— dice una de mis subordinadas cuando llegamos al primer piso. Hay una mujer con uniforme del MI6 que no reconozco.
—Hablaré con ellas, si se niegan póngalas bajo arresto preventivo, pero quítenle esa metralleta a Meredith, cúbranme — pido cuando me mueven con la silla afuera, me abren una sombrilla, pero igual me mojo.
Las mujeres ni siquiera me miran, tienen la vista fija en las ventanas de los pisos altos.
—Señoras ¿podemos ayudarles? — hablo, pero me ignoran —. Soy Dylan Gray, hemos trabajado por años con su organización, espero que me recuerden.
Meredith me mira.
—Su presencia aquí siempre es bien recibida, pero las armas están estrictamente prohibidas en el código penal londinense, así que por su seguridad voy a pedirle que se la entregue a uno de mis agentes.
Inclino la cabeza y mi agente se acerca lentamente a ella. —Entrégueme el arma madame, después podrán ingresar a las instalaciones.
Meredith me mira de nuevo y extiende la mano.
Sin vacilar mata al agente, mi seguridad de inmediato se pone alerta y le apuntan a las mujeres.
—¡Señoras, no queremos intimidarlas, pero van a tener que tumbarse al suelo de inmediato!
Meredith se queda mirando fijamente al techo alto, un par de lagrimas le recorren las mejillas.
—¡Quiero el cadaver de mi hijo malditos hijos de perra! — Meredith dispara el cartucho completo de la metralleta sobre el cristal de la entrada rompiéndolo en mil pedazos antes que el MI6 dispare.
Me cubren del tiroteo, pero mi silla se cae y me azoto en un charco de agua.
¿Bennett Roe es su hijo? Me quedo atónito y jadeando de sorpresa frente a la madre de los Roe.
Repaso con la mirada a cada una de las mujeres y veo lo que cubren los guantes, el tatuaje en forma de cruz invertida en sus muñecas, todo lo que me dijeron los sobrevivientes me viene de golpe en la cabeza.
¡Maldita sea! ¡Maldita sea! Siento como la sangre abandona mi cuerpo, reconozco todos sus rasgos en Bennett, pero también hay uno muy pequeño en el rostro de Alexander. Bennett es la viva imagen de ella y Alexander la viva imagen de Logan.
El legado de los Roe es peor de lo que imaginamos.
Alexander Roe no sólo es el lobo.
Su padre es el líder de la organización de los treinta y siete y su madre… la líder de la mafia danesa.
El hombre más buscado por la DEA es el hijo de dos líderes criminales por derecho de sangre.
La mujer cae de rodillas en el asfalto con el rostro cubierto de lágrimas. Lanza un grito ensordecedor pegando con sus puños en el suelo, no sé si llora de tristeza o de dolor por el golpe.
Sus guantes se mojan con su sangre mientras más golpes da, cuando termina se las limpia bruscamente del rostro mirándome en el suelo —Dile al ministro Aslan que Volkan está vivo, pero por haber matado a mi hijo nunca sabrá dónde lo tienen oculto los Roe.
Las mujeres la ayudan a levantarse y sin dispararle a nadie más, se van bajo la lluvia.
〘 〙Alexander.Todos deberían besar el suelo por donde piso.
Miro soberbio por la ventana del Score con mi whisky escocés en la mano y mi cuerpo reclinado en mi asiento de cuero. A veces me pregunto lo que haría el mundo empresarial sin mí, después me burlo de lo miserables que se ven en mi cabeza.
Termino de beber y subo a la primera planta, abro la puerta de la habitación de mis hijos, es un rincón de la alfombra está el hijo del turco y en el otro extremo el rubio hijo de mi hermano. Me inclino junto a ellos y el hijo del turco deja de jugar.
—Buenos días, señor— se levanta derecho.
Lo mal miro.
—Aaron— hablo, pero el otro niño revolotea entre los juguetes de mis hijos sin prestarme atención. Me acerco a él y lo tomo en brazos, me mira confundido tratando de reconocerme. —Tu vienes conmigo.
—Coraline dijo que estaba preparándonos el desayuno, Aaron y yo siempre desayunamos juntos, somos como hermanos— el hijo del Borah me sigue hasta la puerta.
—¿Tú hermano de un Roe? — frunzo el ceño —. Escúchame bien Volkan, cuando Coraline regrese, dile que yo me lleve su hijo y que lo puse en las jaulas. ¿Entendiste?
—¿Las jaulas? — sus ojos se abren de par en par, a él le hablé de las jaulas, son como un cuento de terror que uno de mis criados le cuenta antes de dormir. —¿Se llevará a Aaron al lugar donde hay mugrientos, cadenas y lobos?
—No olvides a los muertos.
Se abraza a su dinosaurio de peluche con miedo.
Me llevo a Aaron conforme a mi plan y paso media hora trabajando lejos de cualquiera que pueda intervenir. Cuando salgo me limpio las manos y me coloco mi cinturón de armas sobre los hombros que cruza por mi espalda.
—Mi señor— me hablan por el comunicador —. La señora Gray ya sabe que se llevó a su hijo.
—Perfecto, ya pueden comenzar, ciérrenle el acceso a la sala médica, que no pueda ver a Bennett.
Regreso a la biblioteca que es mi oficina temporal, tengo que revisar todo lo que sucedió en mi ausencia. Los conservadores ya me esperan dentro. Por uno de los radios de ellos se escuchan los primeros gritos desesperados de Coraline, reviso mi reloj y han pasado dos horas desde que me lleve a Aaron.
Primer paso, la desesperación.
—Quiero un recuento de todos los hechos desde la misión de London Bridge.
—El veneno de Jack ya fue resguardado en nuestras bodegas como ordenó señor, son al meno quince mil muestras empaquetadas y selladas por los laboratorios clandestinos de Logan.
—Nadie puede tocarlas, en dos días van a empaquetarlas para que puedan volar a Rusia, Caterva viajará directamente de Dinamarca a Moscú para encontrase con el hermano de Dina, en la segunda reunión con él le mostraremos la primera carga del veneno.
—Entendido señor.
—Caterva ya está al tanto del viaje, pero comienza a sospechar que su presencia no es requerida en Londres.
—Sabrá de Alesha en Rusia, mientras tanto lo quiero fuera de los archivos confidenciales— firmo los documentos que me entrega Theodore —Dina también irá a Rusia, si su hermano se niega a trabajar con nosotros la utilizaremos de anzuelo.
—Pero sigue en coma señor.
—Me da igual, mientras no esté muerta nos sirve.
—¡Alexander! — unos golpes resuenan en la puerta principal de la biblioteca y se oyen los gritos de la rubia —¡Déjenme pasar se los suplico! ¡Alexander! ¡Abre por favor! — sus gritos quedan amortiguados por la puerta, a los minutos el sonido se pierde, ya se la llevaron.
—Continúen— la ignoro.
—Tenemos más información del MI6, es oficial mi señor, hace dos días la mafia danesa rompió su alianza con la mafia turca, por la supuesta muerte de Bennett, Meredith incluso disparó en el parlamento poco después de que Dylan diera una entrevista anunciando la muerte de su hermano.
—La vimos esa misma noche de camino a la villa, mi esposa envió a los medios contra el cojo poco después por poner los nombres de mis hijos en las pantallas, tenemos la ventaja de que la identidad de mi hija siga siendo confidencial.
—El General Gray rompió los protocolos del MI6, los nombres de Raven y Dorian circulan por todos los noticieros matutinos.
—Yo me encargaré de quitarlos, hay muchos periodistas los que puedo sobornar y el hacker se puede encargar del resto— Emma entra a la biblioteca por la puerta de las escaleras sin toparse con Coraline.
Trae a nuestros bebés, Raven y Kiara visten unas playeras negras con el logo de Rammstein estampado, se negó a que las usarán, pero igual los vestí con ellas y no pudo protestar.
Mis hijos aman el heavy metal.
Emma trae a Kiara en brazos y mi hija me busca con la mirada en cuanto entran a la biblioteca, me acerco a ellas, pero lo que no me gusta es que Erick tenga a mi hijo cargando en un porta bebe que se ata al cuerpo. —Anoche tuvimos una reunión, de la que no entendí mucho, pero Bennett estuvo al mando — explica Erick acercándose al escritorio.
—En uno de los reportes del hacker mencionan a nuestro Raptor, dicen que lograron recuperarlo— Emma se pone a mi espalda y le acerco la hoja para que pueda leerla.
Repaso en los pantalones ceñidos que trae, la prenda le queda a la perfección, remarcan su bien formado culo respingón y acentúan su cintura, no me resisto a magrear una de sus deliciosas nalgas cuando la tengo delante.
Asiento. — Estaba en una base del MI6 en Manchester, el rescate fue unas horas después de que no fuimos. Las entradas no estaban bloqueadas, pero hubo una intervención en los archivos confidenciales del MI6 y el hacker una replica de las llaves de acceso de las puertas.
—Como lo hicimos antes con los archivos que robé del celular de Dylan.
—Exacto.
—Sigo sin entender como lograron que infiltrarse en la base de datos del MI6.
Erick se acerca a la mesa y toma el celular de mi esposa. —Déjame enseñarte, sólo tienes que…
—¡Suelta eso! — Emma se lo arrebata de las manos bruscamente.
—¿Qué hice ahora? Sólo quería mostrarte la…
—¡Nadie puede tocar mi celular Erick! — todos los conservadores miran fijamente a mi esposa y Emma se ruboriza. —Tengo información confidencial de… de asuntos confidenciales… todo es confidencial.
Su excusa empeora las cosas y me aguanto las ganas de reírme, podría ayudarla, pero no lo hago. Emma me mira con los ojos entornados y Erick capta la señal silenciosa en segundos, mira entre ella y yo repetidas veces y sonríe de lado.
—¿Qué tienes en ese celular Emma?
Muchas fotos de mi polla y de mi esposa masturbándome mientras estaba atado.
—Ya te lo dije, información confidencial— se lo guarda en el bolsillo del pantalón y le cuesta perder el rubor en sus mejillas con Erick mirándonos con suspicacia.
—¿Bajaste a la sala médica? — entro a su rescate y me mira con alivio.
—Sí y oficialmente conocieron a Ethan, fue el primero en recitar el protocolo de su iniciación, aunque no estamos en el Kript— me entrega a nuestra hija y yo saco sus pastillas para el dolor del brazo de mi bolsillo.
Se la meto a la boca y le acerco una botella con agua.
No esperaba menos de su guardaespaldas que jurarles protección a mis hijos en el momento que los conoció.
—Y yo no estoy nada celoso de eso, aunque me amenazó de muerte, sé que para mis pequeños demonios soy el tío favorito. ¿Verdad que sí mini Alexander? — dice Erick cargando a Raven y pellizcando sus mejillas haciendo voces ridículas.
—¿Cómo llamaste a mi hijo?
—Yo no fui el de la idea, Emma les dice así todo el tiempo— se encoje de hombros y miro a mi mujer.
—¿Mini Alexander? — me cruzo de brazos.
—Los
mini Alexander— alza a Kiara y la coloca cerca de mi rostro, Erick hace lo mismo con Raven. —Sí, los
mini Alexander definitivamente.
—No me gusta.
—Está bien, si no te gusta en ellos entonces llamaremos al siguiente Alexander— bromea.
Me cosquillea la nuca y me cuesta seguir con el ceño fruncido, la molesté con lo mismo en la villa y quiere hacerme pagar. A estas alturas debería saber que yo nunca pierdo y pronto le haré el tatuaje en el muslo.
¿Quiere jugar ese juego? Hagámoslo nena.
—¿El siguiente? Por Dios Emma, vas muy de prisa, nuestros bebés recién tienen dos meses— actúo indignado y ella abre la boca para protestar, pero no la dejo — Si quieres otro hijo no tienes que pedírmelo frente los conservadores, qué vergüenza.
Emma se ruboriza, pero me mira con ganas de dispararme otra vez.
—No sabíamos que planeaban tener otro hijo señora Roe— dice Theodore.
—Nosotros no…— Emma abre la boca, pero Erick se adelanta.
—¿Estás embarazada? ¿Por qué no me enteré? Yo siempre me enteró de todo antes que nadie, esto es noticia de primera mano. ¿Puedo dar el anuncio? ¡No me importa lo que digan to soy el padrino de Raven y Kiara y lo seré de Dorian? — sabe lo que estoy haciendo y me apoya, es la única razón por la que lo tengo de amigo.
—Todavía no sabemos si será uno o mellizos otra vez— suelto mi última bomba y Emma casi se desmaya en el suelo cuando Erick se ríe. Cierra la boca de golpe y mira a todos con rabia. Se gira a la puerta llevándose a Kiara, pero me arriesgo un poco más. —¿Te vas?
—Voy a irme porque si me quedo voy a dispararles a todos ustedes, pero como castigo…— me lanza algo parecido a una mochila, tiene pañales dentro y más cosas de bebes de las que leí en los libros de paternidad.
—¿Qué es esto?
—Tú y Erick van a tener que apañárselas solos con los mellizos, ni Jin Jun ni yo estamos disponibles.
—¿Qué? — decimos Erick y yo al unisono.
—Lo que oyeron, me largo.
—Lo siento Emma, tenía que seguirle la corriente, pero no puedes dejarnos solos, Alexander me va a obligar a ser niñero y Caterva es el único que sabe cómo hacerlo— Erick se disculpa, pero ella no acepta y me deja a Kiara en los brazos.
Se suelta del agarre de Erick y me sonríe falsamente. — Señor mafioso, su hija y su hijo tiene el pañal sucio así que ve cambiándoselos de inmediato, yo me iré a tomar algo a la terraza— sale enojada de la biblioteca.
Incluso enojada es una puta belleza.
Miro los pañales y a los conservadores, de inmediato se giran fingiendo que revisan documentos, el único que no puede librarse es Erick. Le arrojo a Erick las pertenencias de los mellizos. —Ya oíste indigente, ponte a cambiar pañales.
—Nunca pensé decir esto, pero ya quiero que regrese Caterva, si convencemos a Cora ella puede hacerlo y…
—No menciones a esa mujer.
—¿Por qué no? Es la esposa de tu hermano, ellos están juntos de nuevo.
—¿Qué mierda dijiste?
—Que tu hermano y Cora están juntos de nuevo, sabes que siguen casados y ella ya se enteró, pasaron muchas cosas estos días que te fuiste.
—¡De ninguna maldita manera voy a aceptar esto! — grito y veo a mis hijos sobre saltarse, me obligo a cerrar el pico y tomo el teléfono de inmediato llamando a Jin Jun, le ordeno que vaya contra de la orden de Emma y corra hasta la biblioteca para llevarse a mis hijos.
No le toma ni dos minutos subir y es por el tono de voz que traigo y el enojo que se nota en mi semblante, espero hasta que Jin Jun se lleve a los mellizos para estallar, Bennett no volverá a estar cerca de la mujer que lo regreso a sus adicciones y la que provocó que casi se suicidara.
Salió de sus adicciones gracias a Maya y ha vuelto a trabajar como mi hacker, no va a perder eso por ella. —Necesitas calmarte, te explicaré a detalle todo— Erick cierra la puerta detrás de la niñera.
—Señor Roe, la chica logró entrar al área médica, su hermano y la señora Gray están desesperados por hablar con usted, quiere saber dónde está su hijo.
—¿Cómo qué su hijo? ¿Qué hiciste Alexander?
—Metí a Aaron a las jaulas— digo sin remordimientos y Erick palidece, sus ojos se abren con horror.
—¡¿Qué?!
—Háganlos entrar y saquen a Erick de aquí.
Theodore lo toma por los hombros, pero comienza a jalonearse. —¡No me saquen! ¡Escúchame Alexander! ¡Tienes que sacar al niño de ahí! ¡Cora es de los nuestros! ¡Ella mató a su propia tía para llevarse a Aaron!
—¿Y crees que eso me importa?
—¡Alexander escúchame! — azoto la puerta en su cara.
Otro de mis conservadores abre la segunda puerta y mi hermano todavía con la bata de hospital mal puesta entra sosteniéndose del hombro de la rubia que trae los ojos rojos e hinchados, viene sollozando en silencio mirándome con horror.
—¡Alexander! — todavía se oyen los gritos de Erick.
Arrodillan a los otros dos frente al escritorio, me mantengo en silencio, abro uno de los cajones y saco una caja de mi mejor tabaco mientras los conservadores regresan a su lugar para ser testigos de todo, lo único que se oye en la biblioteca son los sollozos de la rubia.
—¿Dónde está mi hijo Alexander? Volkan dijo que te lo llevaste a las jaulas, dime que no es cierto.
—¿Dije que puedes hablar en mi presencia? — ni siquiera la miro.
—Maté a mi tía, Octavian me dijo que esa podría ser mi iniciación en la mafia.
Suelto una risa larga si humor, seguida por la de los conservadores. —Y dime ¿ya pediste perdón por cometer tu primer asesinato? — enciendo mi porro como si tuviera todo el tiempo del mundo y me reclino en mi asiento de cuero.
—¿Dónde está mi bebé?
—Suplícame que te lo diga.
—Te lo ruego Alexander.
Me río de nuevo y veo el miedo de Bennett mientras fumo con media sonrisa, su mandíbula se aprieta y me mira con la rabia familiar tan característica de nuestra familia. —Ya basta Cora, sólo está jugando contigo.
—¿Por qué me arruinas la diversión hermano? — digo la última palabra con burla.
—No voy a pedirte una conversación tranquila, pero deja a Cora y a mi hijo fuera de esto.
—Aquí viene otra vez el cordero del sacrificio, Bennett el mártir de los Roe, dispuesto a perder la dignidad una vez más por la mujer que lo abandonó una y otra vez.
—Dije que esto sea entre tú y yo.
—Puse a Aaron en las jaulas de mis lobos carroñeros, así que tu hijo ya está muerto, no importa si hablamos con o sin ella.
El jadeo de horror de la rubia hace que sienta la satisfacción recorrerme. Sus sollozos se hacen desesperados, sus rodillas pierden fuerza en el suelo y su ara se azota en el suelo, veo la patética escena dándole otra calada a mi porro.
—No serías capaz— Bennett se niega a oír la verdad.
—¿De qué no sería capaz hermano?
—Alexander— me mira con advertencia.
—¿Sabes por qué hago esto Coraline?
—No, pero juraré por la mafia, mataré por ti y…
Me levanto de mi silla interrumpiéndola, dos conservadores retienen a Bennett que se jala para liberarse, pero por su herida no puede, tomo a la rubia de la nuca y la obligo mirarme, pateo mi porro con mi bota y lo quemo en la alfombra. —¡Ni matando para mí serías parte de la mafia, lo que tendrías que hacer es ir de rodillas a la mujer que lleva mi apellido y mi anillo en su mano y matar por ella, jurar por ella, vivir por ella! ¡Ella! ¡Sólo ella! — le grito en la cara.
—¡Lo haré! — llora patéticamente.
—¡No se trata de que lo hagas maldita Gray, se trata de que entiendas que si hay alguien en la mafia a la que le debes tu patética vida es a mi esposa!
Llora más fuerte.
—¡Desde el día en el que piso mi casa esa mujer castaña a la que hiciste llorar se convirtió en la reina de la mafia! ¡He arrodillado a cada miembro de mi organización ante ella! ¡Tiene la orden de matar y morir por ella por ella hasta que mueran! ¿Sabes quién es ella?
—Sí.
—¡Es mi esposa! ¡Mi reina!
—¡Ya basta! — grita Bennett enojado quitándose de encima a los conservadores a pesar de que la herida se le abre, hecha todo su peso sobre mi torso y me empuja obligándome a soltar a la rubia.
Se pone entre ella y yo protegiéndola. Theodore va a dispararle, pero el maldito logro quitarle el arma a uno de los conservadores que lo sostenía, me apunta en la cabeza, no tardo en sacar una de mis dos armas y apuntarle también a su jodida frente.
Nos miramos fijamente ambos con rabia contenida. Un Roe contra un Roe.
—¡No vas a tocar a mi esposa! — me grita a la cara.
—¡Ni tu a la mía! — le grito también.
—¡Voy a matarte si no me entregas a mi hijo!
—¡Yo también voy a matarte!
—¡Bennett no! ¡Todos los conservadores te están apuntando! — el grito de la rubia queda amortiguado por los nuestros. —¡No lo mates Alexander!
—¡Trata de hacerlo soy francotirador!
—¡Yo te enseñe a serlo! Pero sin tu arma no me aguantarías pelear un cuerpo a cuerpo— clavo la punta de mi arma en sus sienes —¿Sabes por qué maté a tu hijo? ¡Recuerdo bien ese momento donde Emma estuvo a punto de morirse! ¡Estaba embarazada de mis dos hijos y en el maldito avión comenzó a sangrar! ¡Maya trató de ayudarla, pero no fue suficiente!
El recuerdo hace que me quemen las venas con rabia y el rostro de Bennett palidece.
—¡Tuvimos que aterrizar de emergencia en Irlanda, me habían disparado y mi mujer se estaba muriendo en mis brazos porque tú la envenenaste!
La rubia comienza a llorar en voz baja, me conoce desde hace pocos años, pero sabe que una de mis cualidades es que nunca olvido. —¡Nadie toca a la reina de Alexander Roe sin pagar con un infierno peor y llego tu momento de pagar hijo de puta!
No se salvó Seth, que aún se retuerce con torturas diarias en las jaulas, manco, sin ojos, lo he mutilado día y noche, que ha deseado estar muerto desde hace años, pero la muerte es poco castigo para el maldito violador.
Susan Madden y su médico tampoco se salvaron, Logan quedo infértil después de aprisionarla y corté los testículos y el glande. Dylan, si sigue vivo es porque puedo ser más creativo con el “parapléjico”.
—¡¿Qué te hace pensar que después de que he torturado y asesinado a todos los malditos que han dañado a mi esposa tú te ibas a salvar?! ¡Bienvenido al infierno!
—Señor, aquí está el hijo de su hermano.
Théodore entra con Aaron ajeno a todo lo que sucede. La rubia se levanta tratado de acercarse, pero se lo impiden. —No lo toque, el lobo va a asesinarlo frente a ustedes.
—Traigan a los invitados.
—Ya oyeron, suban a los mugrientos para el lobo.
〘 〙Emma.Todos los empleados se mantienen en silencio mientras disfruto de mi café en la ventana del Score, me muero por tener a mis bebés en brazos otra vez, pero quiero que Alexander y Erick aprendan la lección.
Niles está acostado cerca de mis pies. Extrañaba trabajar como publicista, no había enviado tantos correos a los medios desde hace mucho tiempo. Cada vez que veo un video en redes sociales de Dyan hablando de mis bebés siento ganas de matarlo.
Alexander tiene razón, tenemos la ventaja de que la identidad de Kiara esté a salvo de todos, pero incluso si borro cada portal, saben sus nombres, me sentiré en paz una vez que estemos en Rusia.
Veo fotos de cómo los medios arremetieron contra él en el hospital, pero una en específico me llama la atención. Son unos autos en el fondo de una de las fotos, los autos verdes de Logan, los reconozco al instante.
Hay un hombre de chofer y una mujer en el asiento trasero.
¿Qué hacía Artemisa ahí es anoche? Amplío más la foto y juro que mi mente falla porque en lugar de ser una mujer joven como la vi en Las Vegas, pareciera que tiene edad que Ethan.
—¿Un bocadillo señora Roe? — dice Octavian con la mirada perdida.
— Quisiera tarta de frutas.
—Enseguida mi señora.
—¿Estás bien? — levanto la vista del ordenador.
—Sí— trata de sonreír, pero su aspecto no dice lo mismo, incluso está pálido.
—¿Ocurre algo?
—No.
Me salta el pecho, Octavian jamás se ha comportado así. — ¿Dónde están mis bebés?
—Con Jin Jun en su habitación.
—¿Por qué? Estaban con Alexander.
—El señor Roe y sus conservadores están en una reunión privada.
—¿Qué reunión?
Se escucha un disparo, después tres, el sonido no es lo que me asusta, ya estoy acostumbrada, es que venga dentro de una de las habitaciones. Me levanto corriendo, siguiendo la dirección del ataque.
¿Alesha se escapó?
Aunque así hubiera sido está herida, no puede subir hasta aquí.
Subo a la habitación de los mellizos con Niles siguiéndome y compruebo que estén a salvo con Jin Jun, aunque ella tampoco me da detalles de la reunión privada de Alexander. Salgo tratando de encontrar el problema, de lejos veo a Erick hablando con uno de los empleados frente a la biblioteca, tiene el rostro rojo. —¡Déjame entrar! ¡Te lo ruego! ¡Déjame entrar! — pide Erick, pero el guardaespaldas no se mueve.
—El lobo no puede ser interrumpido.
—¿Qué sucede? ¿Por qué los disparos? — me acerco confundida y Erick me mira con alivio de inmediato corre hacía mí.
—¡Emma! ¡Dios mío! ¡Qué bueno que estás aquí! Sólo tú puedes calmar a la bestia.
—¿De qué hablas Erick?
—Lo peor está sucediendo, no tengo de explicarte, pero tienes que evitar la tragedia que va a suceder ahí adentro, tu marido se volvió loco y nos va a joder a todos porque... — habla demasiado rápido que no le entiendo. —La llamada estaba grabada y… el niño, no tenían nada…
—Erick, más despacio, no entiendo nada.
Cierra la boca y respira hondo. —¡Llevan dos días desconectados de todo, no lo saben, pero rescatamos el Raptor, la misma noche en la que rescataron a Aaron!
—Ya sé que el Raptor está en nuestro poder.
—¡Cora nos ayudó a conseguirlo!
—¿Y cuál es el problema? Esas son buenas noticias.
—¡No lo son mujer! — grita más histérico que antes —¡Alexander no lo sabe y tiene a Aaron ahí dentro o en las jaulas no lo sé, dice que lo va a matar frente a Cora y Bennett por lo que ella te hizo! ¡La llamada fue para Dylan! ¡La grabó y después me la mostró, pero no pude decirte porque te fuiste por días, después llamamos al cojo, le mostró la llamada y lo convenció para que dijera dónde estaba nuestro Raptor!
—¿Qué?
—¡Tienes que impedirlo! ¡Yo traté de hacerlo, pero no me dejan entrar! ¡No puede matar a Aaron!
—Muévete— ordeno y el empleado de inmediato se hace a un lado.
—Entre mi señora.
Los conservadores abren la puerta, cuando entro veo de rodillas a Cora y Bennett, Theodore tiene a Aaron en brazos. Alexander levanta la mirada de ellos, tiene su daga familiar en la mano llena de sangre. La sangre y el parche hacen que la escena se vea macabra.
Cora tiene la ropa llena de manchas rojas y Bennett también.
— ¿Qué haces aquí? No trates de intervenir por ellos.
—Señora Roe, no puede interrumpir la…— se levanta el ex migo de Tyler.
Le doy una mirada fría que lo deja callado al instante. —Escúchame primero Alexander.
—No, van a sufrir el castigo, ella será tu amiga, pero antes que todo, tú eres mi esposa y nadie va en contra de ti— deja en claro.
—Emma no te acerques a él, está fuera de sí, podría lastimarte— susurra Bennett con preocupación cuando me acerco a mi marido.
—Escuché a Bennett, el lobo enojado es peligroso, acaba de matar a un grupo de mugrientos de una forma demasiado brutal— continua el hermano de Wren sentado junto al resto de conservadores con Aaron jugando con su arma y riéndose.
Veo los cadáveres degollados en la alfombra.
Niles corre directo a ellos agasajándose con los trozos de carne fresca. Centro mis ojos en los del lobo y veo que su enojo no disminuye ni un poco —Quiero que todos se vayan— pido sin apartar la mira de Alexander. Doy otro paso más y huelo la sangre que trae en su ropa de kray.
—No te acerques a él Emma— pide de nuevo Bennett con la voz rota.
Los miembros de la mafia son idiotas, Alexander jamás me haría daño
. Lo compruebo cuando llego hasta él y su daga se cae al suelo al instante.
Mi ropa se mancha de la sangre de su uniforme mientras deja que toque, pero sin corresponder al contacto, sé que no estoy lidiando con el señor Roe, si no con el carácter del lobo y eso es mil veces más peligroso.
—Fuera todos, Bennett y Cora, pueden llevarse a Aaron— repito respirando el mismo aire que él.
—Ya la oyeron, salgan rápido que ya logro calmar a la bestia— dice Erick a nuestras espaldas con la respiración agitada.
—Gracias Emma— escucho la voz de Cora.
Alexander me mira con el ceño fruncido, no aparta la mirada de mí mientras escuchamos a todos dirigirse a la puerta. El único que queda dentro es Niles comiéndose los cadáveres de la alfombra.
Alexander tiene la respiración agitada por el enojo y no me deja de ver con el ojo entrecerrado. —Voy a matarla y a él…
—Ajá— lo corto y jalo su cuello pegando mis labios a los suyos, se queda inmóvil sin corresponderme.
Cuando me aparto está más serio que antes. — Ni su hijo va a salvarse— dice todavía enojado.
—Claro— lo vuelvo a besar.
Sus manos en mi cintura se abrieran y esta vez su boca se abre un poco, pero no lo suficiente para besarme. Cuando me aparto me mira molesto. —Ella se irá a las jaulas y…
Vuelvo a besarlo sin dejarlo hablar, su control se rompe otro poco y mueve un segundo los labios sobre los míos.
Se aparta con determinación. — Detén esto Emma, no voy a ceder y si piensas que…
Vuelvo a ir por su boca silenciándolo por última vez. Me esmero en disfrutar el beso y con determinación el control del lobo se rompe finalmente, me toma de las mejillas y mueve su boca sobre la mía con gusto.
Suspiro pegándome a su cuerpo, aunque me tiene muy bien sujeta y no me deja apartarme ni siquiera para tomar aire. Con una mano libera mi cara y quita todos los documentos sobre su escritorio antes de alzarme sobre él y sentarme en la madera.
Su lengua entra en mi boca con ansias, siento su rabia, pero también siento como responde a mi toque. Erick tiene razón, me siento como si estuviera calmando a una bestia, cada toque y caria que le doy es para que deje de tensar los puños.
Cuando entierra su rostro en mi cuello me dedico a abrazarlo pasando mi mano de arriba hacia abajo por su espalda para que su enojo disminuya. Nos quedamos en silencio por muchos minutos con las respiraciones agitadas.
—Carajo— jadea —¿Por qué siempre tienes que hacer esto conmigo Emma?
Sonrío sin soltarlo. —Porque soy tu nena.
Gruñe sin contradecirme.
—Tu nena quiere un capricho más— raspo mi nariz en la suya entre beso y beso—. No vas a matar ni a Cora ni a Bennett, son útiles para la mafia, rescataron el Raptor en nuestra ausencia.
—No.
—¿Me vas a negar lo que quiero? — lo miro con los ojos entornados.
—Sí, esos dos no merecen vivir.
—Cora grabó la llamada que me hizo insultándome por el radio y se la mostró a Dylan para que le dijera dónde estaba nuestro Raptor, después Bennett ingresó al sistema y el resto ya lo conoces.
—Tus lagrimas fueron reales.
—Pero fueron pasajeras.
—No.
—Cuando desperté en Dinamarca después de estar en coma me dijiste una cosa — lo hago mirarme —. Dijiste “Tú eres la que manda nena, yo sólo quiero ser tuyo”. — le recuerdo —Y ser mío implica que seas el lobo cuando se trate de nuestro enemigos y seas Alexander Roe cuando se trate de nuestra familia.
Le quito el parche y beso su ojo mientras parpadea. —Ella no es mi familia.
—Tú eres mi familia y yo soy la tuya, pero ellos son parte de los Roe y de la mafia.
—Nunca será parte de…
—Conozco los protocolos, alguien la ayudó y está a mitad de su iniciación sin saberlo— no responde —. Tu hermano te ama, sufriste por el Bennett que cuidaste de niño, lo tienes todavía, no lo pierdas como a Maya.
—¿Me estás tratando como un niñato?
—Sí, vas a ir y te disculparás por todo esto— señalo a los mugrientos.
—Yo no me disculpo nunca ya lo sabes.
Conmigo lo hace. — Entonces harán las paces.
—Oblígame.
—No me hagas decir la palabra prohibida.
—No te atrevas a mencionarla.
—Entonces vamos.
Jalo su mano y lo conduzco fuera de la biblioteca, me sigue de mala gana, pero no se resiste. Entramos en la habitación de los mellizos donde está Cora con Aaron y Bennett abrazándolos.
En cuanto nos ven Bennett se levanta y se pone frente a ellos. —¿Qué quieren?
—Siento lo que sucedió— miro a Aaron y el niño gatea hacia nosotros, lo levanto y se abraza a mí —Alexander— le toco el hombro.
Dice que no es un niñato, pero se comporta como uno, voltea la cabeza a la pared y se niega a hablar. Vuelvo a tocarle el hombro y lo miro fijamente, voltea los ojos. —Tu hijo no estaba en las jaulas, lo tenía Octavian, quería hacerla sufrir.
Cora intercambia una mirada conmigo y le toca el hombro a Bennett, pero al igual que Alexander se muestra enojado, tenían que ser hermanos. —Bennett— lo insta a hablar.
—No te iba a disparar.
—Pues yo sí y me da igual— responde Alexander sin mirarse todavía.
—¡Alexander! — lo riño.
—¿A quién engaño? Yo también te iba a clavar una bala en la cabeza cabrón hijo de puta.
—¡Bennett! — Cora lo regaña.
—¡Él empezó!
—¿Ya vas a llorar como marica? Dime dónde queda el concurso de idiotas para que te apoye cuando ganes— Alexander ladea la cabeza.
—¿Por qué no te mueres?
—¿Por qué no te mueres tú primero?
—Ten mi arma y mátame así no tengo que ver tu cara de culo todos los días.
—¿Quieres ver un culo? Te voy a enseñar el de Caterva— se siguen gritando.
Cierro los ojos y Cora se pasa la mano por la cara agotada, estos dos son imposibles. Miro a mi mejor amiga a lo lejos y no lo pienso dos veces antes de ir con ella, abre los brazos antes que lo haga yo.
—Lo siento tanto Emma, no quería herirte, estuve llamándote día tras día, pero tu celular estaba apagado— susurra en mi oído apretándome con fuerza. —Quería decírtelo, pero sabía que Dylan me pediría pruebas, jamás he pensado eso de ti, joder, eres la mujer más fuerte que he conocido en mi vida, tú me inspiraste a ser lo que soy.
—Llore como un bebé, así que te odio un poco.
—Ódiame, pero no me dejes.
—Eso nunca, pero sentí que había perdido a mi hermana.
—Nunca vas a deshacerte de mí, te lo juro, desgraciadamente soy una Gray así que seré un grano en el culo durante toda tu vida.
—Sigues siendo una Roe, por lo que me dijo Erick.
Alexander resopla con burla y yo suelto a Cora para mal mirarlo. —¿La perdonas tan fácilmente? Ni siquiera se arrodilló.
—Puedo hacerlo si quieres.
—¡No! — la detengo antes que sus rodillas toquen el suelo. —Si hubiera sabido lo que planeaba hacer Alexander lo habría detenido antes.
—Lo sé— carga a Aaron y pega su cabeza en mi hombro.
—Cupcake — balbucea Aaron mordiendo una galleta y señalando el cubre rostro del hacker en el asiento mecedor.
Bennett se tensa cuando Cora se acerca al sillón —No me siento bien— se toca el brazo.
—¿Qué te pasa? — ella corre a su lado.
—Te está sangrando la herida bastardo— dice Alexander a mi lado.
—Esto duele como la mierda, ayúdame a llegar a la sala médica.
—No soy tu criado.
—Entonces ¿por qué pareces uno?
—¿Para qué quieres ir a la sala médica si para los medios estás muerto? — contraataca Alexander.
—Por su seguridad tendrán que mantener la noticia real, Bennett Roe para Londres y el resto del mundo está muerto— le explico a Cora y asiente.
—¿Viste la entrevista de mi hermano? Puso los nombres de sus bebés en televisión nacional.
Suspiro acariciando la mejilla de Aaron. —Cora… por seguridad de los mellizos y estrategia de la mafia vamos a irnos a vivir a Rusia.
—¿Qué?
—Por dos años — sus ojos se entornan y se ponen brillosos. —Bennett no puede dejar el país por temas confidenciales, Erick también se quedará en Londres y estará a cargo de Volkan.
—Pero, Aaron ama a sus primos y yo a ti.
—No me voy para siempre— trato de sonreír, pero en Dinamarca aprendí a no hacer promesas antes de tiempo.
—No puedo creerlo, no voy a verte ni a los mellizos hasta que sean grandes, caminen y hablen— solloza.
No lo había pensado.
—Y Aaron será grande más que ellos— me cubro la boca y siento unas terribles ganas de llorar, Cora se abraza a mí y siento que voy a llorar como un bebé. — No me quiero ir.
—Yo tampoco.
Alexander y Bennett nos miran con el ceño fruncido. Mi marido no tarda en alejarme de Cora y darle una mirada de enojo a ella, me lleva fuera de la habitación limpiándome las mejillas.
—No llores— me mira con el ceño fruncido limpiando las lagrimas con su pulgar.
—Lo siento.
—Tus labios se ponen rojos cuando lloras— me sube la boca la mía.
Aún se escucha su voz enojada, pero su boca es suave sobre la mía, esto pudo salir peor, pero lo intentamos. No se disculpó con Bennett, no hizo las paces con él, se gritaron, se insultaron, pero de todas formas siento como si a su manera silenciosamente hicieron una tregua entre los dos.
La boca de Alexander sabe a whisky, meto mi mano en su cabello y busco su lengua. —Tienes mucho trabajo que hacer— le recuerdo cuando lo siento con intenciones de querer algo más que besos.
—Puede esperar — me toma de las mejillas y me pega a la pared.
—Tengo que empacar.
—Que lo hagan los empleados.
—Tengo que ir a ver a nuestros hijos.
—Necesito un minuto con mi esposa, mis primogénitos cuando sean mayores— sus manos me aprietan los glúteos y me arranca un gemido que queda amortiguado en su boca y continua con los besos indecentes.
—Y ahora que todos estamos en paz y nadie va a matar a nadie de la familia y que nadie va meter a las jaulas a nadie… — me aparto bruscamente con la voz de Erick.
—¿Qué quieres indigente imprudente? — gruñe Alexander mientras despego sus manos de mi cuerpo.
—Contigo nada, pero con tu flamante esposa todo.
—Esa respuesta te da de premio una bala.
—¿No se aceptan bromas después de drama? — se carcajea —Estaba pensando que podríamos tener una cena familiar antes de que se vayan, es decir, está Ethan, Bennett y Cora, yo por supuesto, no nos veremos en un tiempo y sería una forma de despedirlos.
—¡Es una gran idea Erick! ¡Yo podría cocinar!
—No tenemos tanta hambre Emma.
Lo miro indignada.
—Entonces ¿Qué dicen?
—No— dice Alexander serio.
—¿Por qué no?
—En la mafia se necesita un año de luto para volver a tener las cenas Roe.
Lo había olvidado. —Lo siento Erick, pero es un no definitivo.
—Siempre será así ¿verdad?
—¿Qué cosa?
—El recuerdo de Maya me va a perseguir por el resto de mi vida y tengo que aprender a vivir con eso— agacha la cabeza y se va por el pasillo.
. . .
—El vuelo Roe- Brown tres, cinco, nueve con destino a Moscú está preparado— dice el piloto en el comunicador de los guardaespaldas.
Miro el avión con nostalgia.
Erick, Cora y Bennett están delante de una de las camionetas esperando a que abordemos. Veo a Aaron siendo un bebé de casi un año, cuando lo vea será mayor de lo que era Millie, Cora no deja de lanzarle besos a Kiara y Raven seguramente tiene el mismo pensamiento que yo.
Erick tiene las mejillas empapadas y se ve indignado de no poder volar con nosotros. Todo está listo, Caterva está en Rusia, el hermano de Dina acepto reunirse con la mafia y los médicos rusos están esperando para recibir a Alexander.
Y sobre Jack, Erick será el que se reúna con él para entregarle el dinero por las patentes de sus laboratorios.
—Llego el momento mi señora— Ethan me pone una mano en la espalda y Kiara trata de tocar su mano.
Alexander y Raven están con el piloto, le está dando las instrucciones de vuelo, Raven está mirando fijamente el mapa digital en el tablero.
—No sé por qué me siento así, ni siquiera cuando nos fuimos a Dinamarca me sentí de esta forma.
—Los cambios nunca son fáciles, pero si necesarios.
—No estoy preparada.
—No siempre se tiene que estar preparado, a veces sólo tenemos que ser valientes y saltar, aunque estemos llenos de miedo.
Lo miro agradecida. —Mi siento como en mi boda, me dijiste algo similar. ¿Siempre vas a estar conmigo cuando me sienta insegura?
Una emoción que no reconozco pasa por sus ojos. —Mi propósito al ser su guardaespaldas no será protegerla siempre, es prepararla y enseñarle a sentirse segura incluso cuando yo ya no esté aquí.
Alexander se acerca con nuestro bebé en brazos, los ojos de los mellizos van de persona en persona sin entender por qué hay tanta gente alrededor del avión. —Vamos— mueve la cabeza y lo sigo.
Los conservadores son los primeros en abordar porque van al fondo como siempre. Alexander siempre lleva a sus empleados como carga de equipaje.
Entramos en el avión Ethan se coloca en un asiento continuo al nuestro. Kiara decide que volar es aburrido porque se queda dormida en el instante que se cierran las puertas. Es demasiado afortunada, siempre he tenido algo por los despegues.
Alexander tiene su laptop abierta en sus piernas mientras Raven tiene el chupete en la boca. Deslizo mi mano sobre su pierna y la enlazo con la suya. Sonríe de la do sin despegar sus ojos de la pantalla.
—¿Aún tienes miedo a volar Emma?
—No— miento y aprieto mi agarre en su mano.
—Torre de control, habla su capitán, el vuelo Roe- Brown tres, cinco, nueve con destino a Moscú solicita permiso para despegar.
—Permiso concedido— se escucha la voz de Bennett.
Este no es el final, sólo es una pausa, sé que cuando volvamos a Londres vengaremos lo que nos hicieron en Dinamarca.
Cierro los ojos mientras el avión despega.
—Oficialmente vamos a estar fuera de Londres, así que es momento de mostrarte a alguien— Alexander habla y abro un ojo mientras saca una fotografía del bolsillo interno de su abrigo.
Hay un hombre rubio de ojos azules en la imagen.
—¿Lo reconoces?
Asiento con la boca abierta.
—Él es el plan C18.
No puedo creer lo que veo,
de verdad es él, está vivo.—Con este hombre tenemos en nuestras manos al MI6.
¡Hola sexys!¡Se viene gente! ¿Quién es nuestro misterioso C18?Oficialmente estamos en el mes de cumpleaños de Alexander, se viene celebración el 19 de Septiembre.¡Pecado llegó a los 4 millones! Muchas gracias por todo el apoyo al libro.¡Los amo tres millones!-
Karla .
