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CAPÍTULO 26

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CAPÍTULO 26

Alexander.

—Jin Jun estuvo matando a hombres de uniforme azul, yo la vi, pelea como el abuelo— susurra Raven en mi oído. —Los guardaespaldas también lo hicieron.

—Son inútiles, se tardaron en llegar.

—Había mucha sangre— Kiara se ríe con los ojos cerrados. —Todos los mugrientos están muertos papi.

—¿De verdad? — centro toda mi atención en ellos.

—Los lobos de mami se los comieron a todos, Niles se comió al hombre que me llevaba junto a Volkan— Raven se pega a mi pecho mientras ambos me cuentan con detalle lo que vieron, Raven se ve asombrado, pero Kiara se ve feliz, se ríe mientras dice como los lobos los desmembraban y como se quedó mirándolos.

—¿Quién sonó el código de emergencia que papá y yo les enseñamos? — Emma se acerca y muevo mi brazo para jalarla conmigo, se pone entre mis piernas al lado de nuestros hijos.

—Yo— Raven abre un ojo —El abuelo me dijo que escondiera a Kiara y ella estaba asustada y toqué el código del radio.

Sonrío orgulloso de mi hijo, mantuvo la calma, aunque es pequeño, mi hija disfruta ver la sangre y muertes, pero aún les teme a algunas cosas, Raven les tiene miedo a sus caballos, pero supo controlar la situación. —Lo hiciste muy bien cariño— susurra Emma y besa su cabeza, pero yo no hablo, siempre que lo hago mi voz sale enojada, pero estoy tratando de controlarme frente a ellos.

En cuanto se duerman iré a desatar un infierno.

Quieren seguir hablando, pero su hora de dormir pasó hace mucho y poco a poco se quedan dormidos en mis brazos, y mi mujer también está agotada, no suelta a los mellizos, los envuelve en brazos junto a mí. —Tuve demasiado miedo de perder a mis bebés— susurra abrazándolos.

—Eso no va a pasar mientras esté vivo y ni, aunque me maten— juro.

Me mira con los ojos castaños entornados. — Lo sé — la abrazo más cerca y hace un sonido de felicidad. —Tendremos que dejar Rusia pronto, saben de nuestra ubicación y que tenemos a Volkan— respira hondo.

—En pocos días, volveremos a reabrir el Kript, la iniciación de los mellizos ya no puede esperar— miro a mis hijos fijamente.

—Eso significa que…

—Que finalmente vamos a volver al palacio Roe.

Espero una reacción más sombría de su parte, pero en su lugar sonríe emocionada.

—¿Qué te pasa?

—Me gusta Rusia, pero ya quiero volver a casa, hemos pasado demasiado tiempo lejos— suspira, pero su sonrisa se desvanece de inmediato. —Pero necesitamos buscar a Jack para…

—Es suficiente por hoy Emma, nada de estrategias, interrogatorios o disparos por esta noche, estás agotada por el ataque y el viaje, duerme, nuestros hijos te necesitan.

No lo pido dos veces, de inmediato s vuelve a pegar a mi pecho. —No pienso alejarme de mis bebés nunca más.

Sostengo a mi mundo entero por unos minutos mientras los tres se quedan plácidamente dormidos con mis brazos rodeándolos. Reviso el rostro de Emma y sus brazos, tiene el traje de kray rasgado ligeramente por el hombro, pero no tiene golpes en la zona.

No es consciente de que está protegiendo incluso dormida a nuestros hijos. Incluso si el protocolo de emergencia tardó seis minutos en activarse, mis hijos nunca estuvieron en peligro.

Hay más de setenta personas encargadas exclusivamente de su seguridad. Los agentes del MI6 están muertos a excepción de Rebecca, el resto fueron torturados y desmembrados antes de que llegáramos y sus restos están con mis lobos carroñeros.

Yo no soy como Logan, si alguien toca un solo cabello de mis hijos verán al diablo en persona, y el mismo demonio sabe que nadie toca a la reina de Alexander Roe.

Nadie puede tocar a mi familia, ni en Rusia, Londres y menos en Dinamarca.

Miro a Kiara y raspo mi nariz sobre la suya, Raven tiene la mano sobre mi tatuaje, beso su cabeza y su frente, por último, está mi todo… Emma respira hondo con la boca semi abierta, aferrada a las manos de nuestros hijos, bajo la boca a sus labios rosados.

Hace un sonido de gusto, pero está demasiado agotada para despertarse. —Mit alt nena— raspo mi nariz sobre la suya suavemente.

El puto Borah creyó que puede quitarme a mi esposa, pero el hijo de puta va a conocer el jodido infierno por si quiera haberlo pensado.

Los cargo a los tres para colocarlos en nuestra cama. Soy cuidadoso con mis movimientos a pesar de que la maldita rabia domina mi puta sangre. —Papi, papi— susurra Kiara con los ojos cerrados y su mano se cierra sobre mi brazo —No te vayas.

—Duerme, no voy a ningún lado.

—Cárgame— abre un ojo con la mirada llorosa y alza las manos hacia mí, eso indica que quiere que la duerma. Respiro hondo, me inclino y la tomo en brazos, su cabeza cae sobre mi hombro mientras comienzo a mecerla.

La mayoría de veces Kiara sólo duerme si la llevo en brazos. Acostumbré a los mellizos desde bebés a estar conmigo en las reuniones de la mafia, dormidos o despiertos, siempre los llevaba en brazos y ahora más de dos años después es habitual para ellos.

—Quiero al señor esponjoso— señala el sofá a mi espalda.

No sé quién trajo los juguetes de mis hijos a nuestra habitación, pero ahora mi sofá elegante está repleto. Estiro la mano hasta uno de los miles de osos de peluche que tiene, lo abraza y se acurruca conmigo. —Aquí está tu oso.

—Se llama señor esponjoso.

Ruedo los ojos. —Aquí está el dichoso señor esponjoso.

—Gracias, quiero mi chupete.

Ya debió dejar de utilizarlo, pronto tendrán tres años, pero mi hija se niega a soltarlo y Emma dice que eso le llevará tiempo. Abro la caja que mi esposa mantiene en nuestra habitación y saco un chupete.

—Quiero un poni— repite en mi oído tomando su chupete.

—No hay ponis en Rusia.

Abre los ojos como puede y me mira fijamente. —¿No puedes conseguir un poni?

Arqueo una ceja, claro que puedo, y con sólo tronar los dedos, pero tiene cinco caballos en el establo, no necesita más. No respondo porque ya está semi dormida, me dedico a mecerla hasta que cae totalmente rendida, la coloco junto a Emma y a su hermano.

Kiara se remueve hasta quedar junto a mi mujer y se abraza a ella. ¿Cómo se atreve a decir que no puedo conseguir un maldito poni? Niego con la cabeza. Siempre digo que mis hijos son una copia exacta mía, pero cuando duermen junto a Emma puedo ver fijamente sus rasgos en ellos.

Dos niños de ojos verdes con la soberbia Roe, pero esos mismos ojos con el poder de los ojos castaños de mi mujer, cuando los entornar y pareciera que podrían matar al mundo con esa sola mirada.

Reviso a mis hijos de arriba hacia abajo, sus brazos, rostros, piernas en busca del más mínimo rasguño, mi hija no tiene ninguna marca, pero Raven tiene una ligera marca de un dedo en su brazo.

Miro al frente con el rostro serio, la rabia me recorre las putas venas.

No pierdo tiempo en cambiarme el traje sucio de kray. Voy directo abajo. —¿Dónde está?

—Jin Jun lo dejó vivo, antes de que Niles lo desmembrará, está en los jardines, mi señor— las caras de los guardaespaldas de mis hijos están serias, retoman su posición en la puerta de los mellizos y mi esposa mientras bajo al primer piso.

Hay una fila con todos los empleados de mi residencia en Rusia en el jardín bajo la puta nevada nocturna, todos arrodillados en el jardín, pero antes de ir por ellos me centro en el agente turco con ropa del MI6.

Tiene el cuerpo ensangrentado, la mirada perdida y el uniforme rasgado.

—Su nombres es James, pertenece a la mafia turca y…

No me quedo a escuchar el informe, camino directo a ese hijo de puta que le dejo marcas a Raven. Saco mi daga y lo obligo a mirarme mientras tomo su asquerosa mano. —Piedad señor— pide entre jadeos.

Levanto su mano y comienzo a cortar el desde el hueso de sus nudillo hasta su muñeca. Sus gritos desgarrados hacen eco en mis jardines. Su extremidad derecha cae al suelo y voy por su otra mano antes de que se desangre por completo. Corto dedo por dedo y con el filo rompo el resto del hueso.

— ¡Nadie toca a mis hijos! — lo arrastro por mi patio hasta la fuente del centro que esta noche está apagada.

Azoto su maldito cuerpo moribundo y roció gasolina alrededor, el líquido cae sobre sus heridas haciéndolo gritar, empapo su cara y su ropa. —Allah recibe… recibe mi alma— grita con sus pocas fuerzas. —No me… abandones Allah.

Saco el encendedor de mis porros y lo tiro al suelo prendiendo su maldito cuerpo en llamas. La flama se levanta al lado de la fuente y se retuerce en el pavimento gritando, su piel se quema en instantes.

Vuelvo mi atención a los criados arrodillados cuando el turco todavía arde, los vigilantes de las jaulas los azotan sin cesar mientras su sangre cae en la nieve y sus quejidos quedan ahogados por el ruido del látigo, sus rostros palidecen en cuanto me ven salir, saben que los castigos de los vigilantes son el paraíso comparado con los míos.

—¡Según mis cámaras de vigilancia y mis francotiradores tardaron seis minutos en activar el protocolo de emergencia! — camino alrededor de ellos —. ¡Todos ustedes, empleados internos de mi casa, son tan inútiles que tomaron minutos para eliminar a los tres agentes del MI6 que lograron entrar a la zona cero!

—Estábamos rodeando a Rebecca… mi señor— habla uno con la camisa rota y sangre en la frente —Le pedí a los francotiradores que no dispararan, era un regalo para mi señora.

Basta que lo mire para silenciarlo, nadie osa hablar en mi maldita presencia. Me acerco a los vigilantes y tomo el látigo en mis manos. —El abuelo de mis hijos está en coma, pero hay un detalle que pasaron por alto— respiro hondo el aire frio mirando las camionetas del MI6 quemadas en la parte del establo de los caballos de mis hijos.

—Mi señor… nosotros no... nadie logró tocar a sus hijos, nadie pudo llevárselos.

—¡Revisé a Raven y a Kiara y descubrí que mi hijo tiene una marca de los dedos de ese agente en el brazo!

Decirlo en voz alta no disminuye mi rabia, comienzo a azotar uno a uno bajo sus quejidos suplicantes, descargo la mitad de mi ira sobre ellos, castigo su incompetencia, la sangre de sus espaldas salpica sobre mi traje de kray.

—¡Este es el castigo por permitir que alguien ponga un solo dedo sobre los hijos del lobo y la reina!

El hermano de Dina mira desde lejos mientras el sudor se me pega a la frente con las catorce personas a las que azoto, la piel de sus espaldas se levanta con la tercera ronda, pero no me detengo, bajo el látigo una y otra vez, sus gritos no son suficientes, cuatro de ellos caen muertos en mi jardín.

—¡Esos niños son sus dueños! ¡Así como mi esposa, mis hijos son su puta prioridad!

Sus quejidos y llantos pidiendo misericordia quedan opacados con mis gritos mientras. Obligo al resto de la mafia a ver, que sigan teniendo presente día con día la importancia de mis herederos.

Cuando termino, tiro el látigo al piso, arrastro el cadáver de los que no resistieron y los arrastro por el asfalto hasta dónde el sótano dónde tengo mi nuevo criadero de lobos, hecho los cuerpos para alimentarlos y corren a desmembrarlos.

Octavian me trae un pañuelo de seda para limpiarme su asquerosa sangre de mis manos cuando termino.

—Limpien este desastre— señalo a los sobrevivientes. —¡Preparen mi Raptor!

Una fila de hombres corre por el estacionamiento subterráneo. Paso por la sala de vigilancia donde atacaron a Ethan. Leo la lista de personas que hay en mi casa entre ellas Rebecca y Alesha… Erick lo hizo bastante bien, morir joven y rico fue su sueño y esta vez no habrá errores.

—¿Dónde está? — miro al hermano de Dina.

—Encerrada, ella me ayudó a inyectar a Ethan, pero la aprisionaron antes que pudiera escapar, Ethan le dio esto— me entrega un rastreador —Estaba en el peluche del niño turco.

—Su Raptor está listo señor Roe— entra Octavian.

—Mantenla vigilada, seré el primero en interrogarla.

Por ahora tengo una prioridad que no puede esperar, no quiero que el MI6 salga del país con las manos vacías, vinieron esta noche por mi esposa, mis hijos y Volkan, voy a darles una despedida digna.

Tomo el control del Raptor, desde hace años que lo piloteo y sólo he permitido que un hombre de la mafia lo haga después de mí, pero esta madrugada voy al mando, porque unos hijos de puta turcos se atrevieron a tocar a mi familia, a mis herederos y a mi esposa.

Dejé a Emma y a mis hijos en la residencia en cuanto se quedaron dormidos, los primeros rayos del sol todavía no salen, pero ya voy a más de veinte mil metros de altura.

—El objetivo sigue en la zona señor Roe— el piloto el Fairchild sigue mis órdenes. —Veo las insignias del MI6 en cada una de las camionetas. El aeropuerto principal esta resguardado por la policía local.

—Sobrevuela la zona este del aeropuerto y carga la C17.

—Entendido mi señor, cargando la C17 del lobo contra la zona este a las cinco cuarenta y siete de la mañana.

No sé quién fue el idiota de la mafia turca que pensó que podía tratar de llevarse a mi esposa y a mis hijos y salir ileso.

Enciendo los sensores del Raptor cuando aumento la altitud y preparo las dos bombas que hice cuando nacieron Raven y Kiara, son una combinación entre las bombas C17 y la C18, con un alcance doble.

Abro la pantalla del mapa que se mueve sobre las camionetas del MI6, la policía aérea visualiza el Raptor y el Fairchild antes de que ingresemos a la zona del aeropuerto, sus aeronaves sobre vuelan a mi espalda.

—Comando doce, aquí la cabina de seguridad— los rusos interfieren en mi radio —Para el Raptor F-22, se le ordena abandonar la zona, está haciendo un ingreso ilegal al aeropuerto internacional de Moscú

No interferiré mucho tiempo con los rusos, la insignia de mi mafia está visible en mis aviones y ellos lo saben. —Comando doce, repito, el Raptor que ingresó ilegalmente al aeropuerto debe retirarse, vemos también a un Fairchild-Republic A-10, ambos aviones deben retirarse .

Tomo el control del radio. —Comando doce, habla el piloto del Raptor, sobrevolaré en la zona del aeropuerto de forma ilegal.

—Aquí comando doce, pedimos la intervención de la policía aérea contra el Raptor, nuestras cámaras captaron la insignia de la mafia en ambos aviones.

—No cometa otro error, vengo de forma pacífica— sonrío de lado.

—Última advertencia para el Raptor, retírese de la zona antes de ser abatido por la policía aérea de Moscú.

—Comando doce, sé que tiene al MI6 en sus instalaciones, vine a despedirme.

—Aquí la cabina de seguridad del aeropuerto internacional de Moscú, se solicita la evacuación inmediata del MI6 británico de nuestras instalaciones ante la amenazas de dos aviones que cruzan la zona de forma ilegal, repito, retiren al MI6 británico del aeropuerto.

Nadie va a irse sin su regalo, miro el radar moverse de prisa, muevo el control de mando para el impacto. Aprieto la mandíbula y bombardeo el puto aeropuerto quemando cada maldita camioneta del MI6 y de la mafia turca que queda.

Las bombas impactan en tierra de inmediato, sobrevuelo para quemar a todos esos hijos de perra. El aire se vuelve denso en el cielo mientas las bombas explotan las paredes, la onda se expande, lentamente se pudre todo debajo matando a todas las personas dentro.

Los miro sin piedad a través de la pantalla. Se oye el estruendo en el área este del lugar, el fuego se alza en mi pantalla, la nube negra se expande por el cielo. Abro el maldito infierno para todos, pero aún no he terminado.

—¡Suelta la C17! — le ordeno al Piloto del Fairchild.

. . .

Miro a Ethan en esa camilla de hospital con el respirador artificial. —Tuve que inducirlo a coma, hasta que no sepa qué clase de veneno le inyectaron no hay mucho que pueda hacer por él, sus pulmones están fallando— me informa el hermano de Dina.

—Déjame ver las jeringas.

—Es nuevo mi señor, Rebecca dice en las grabaciones que el veneno es de Logan, pero no es el mismo que usted robó hace años en London Bridge.

Me coloco un par de guantes de látex y levanto la bolsa plástica donde dejaron las jeringas, me acerco a una mesa y leo las muestras que realizaron hace un par de horas. —Cuando se crea una nueva droga hacen diferentes variantes antes de la versión final, como la de David Wall y este veneno es una de las variantes del veneno de Jack que me llevé hace años.

—Quiere decir que usted se quedó con la versión final, pero Logan conserva las variantes zero. ¿O no?

—Así es inútil, nadie conoce mejor que Jack las variantes— miro a Ethan y me giro a mis conservadores. —Queda asentado que mañana por la tarde saldrán miembros de la mafia a reclutar a mi primo a Estados Unidos, será llevado de vuelta a Dinamarca.

Volvieron hace unos minutos y no tendrán descanso esta noche.

—Ya nos encargamos del mercado filipino, revisarás los reportes en unos momentos, pero volviendo a la situación de Jack, Mark ha estado en Los Angeles por unos meses— Caterva se pone frente a mí —Podríamos aprovechar para hablar del nuestros negocios con el médico americano.

No sabe que su hija está encerrada junto a Rebecca a pocos metros de aquí y que en menos de veinticuatro horas la verá.

—Hay un problema Alexander— el amigo de Tyler también se acerca —Jack ha estado trabajando en secreto con Paulina, pero no es estúpido, teje telarañas para protegerse en todos lados— señala los noticieros que marcan las noticias como “última hora” —. Hace menos de dos horas que bombardearte el aeropuerto de Rusia, lo que menos necesitamos es atención en Estado Unidos y Jack lo hará si lo obligamos a venir.

—No vamos a obligarlo, no vendrá por compasión a rescatar a su padre, hace años que no sale de territorio americano.

—¿Y cómo lo traeremos lobo? — pregunta Wren.

—De la misma forma en la que matas a una rata, en lugar de cazarlo y agotarte corriendo tras él, pones un pedazo de pan en una trampa con veneno— camino alrededor de todos y planto mis manos en la ventana de la sala médica.

—¿Cómo vamos a atraerlo?

—Vendrá a ver a Mark, sólo necesita que alguien le suelte el lugar y hora de reunión.

—¿Quién va a convencerlo de que visite a Mark mi señor? Si alguno de los conservadores vamos, levantaremos sus sospechas — Theodore se acerca.

— ¿Quién va a hacer el portador de la trampa? Necesitamos a alguien astuto que pueda controlar la situación— Caterva vuelve a hablar.

—Lo que necesitamos es todo lo contrario— la voz de Emma viene a mi espalda, los conservadores le hacen una reverencia al pasar, viene con el rostro cansado.

—Mi señora— le inclinan la cabeza.

—¿Dónde está el resto de conservadores?

—Vienen en camino, se atrasaron en una carretera, llegarán un pocas horas, entre ellos viene Dina.

—¿Por qué te levantaste? Recién amanece.

—¿Dónde estabas? Te fuiste hace horas — se cruza de brazos.

—Estaba ocupado.

—Ocupado ¿Con qué? — repite y mira a los conservadores, después a Ethan con mucha tristeza, sus hombros caen.

—Sé que verlo en persona es peor que verlo desde las cámaras del Raptor, pero se encuentra estable, es un hombre fuerte y mientras tenga el respirador artificial estará bien, señora Roe — explica el hermano de la rusa.

—Lo que dije es cierto, no necesitan a un espía o francotirador experto para traer a Jack y que ayude a su padre.

—¿Qué sugiere mi señora?

—No serán ninguno de ustedes, tampoco ningún Roe, será alguien sumamente inocente que por alguna razón mantuvo cautivado a Jack sin que se diera cuenta— mira al biólogo. —Prepárate, tú y tu hermana se van mañana por la tarde a Los Angeles.

—¿Dina Makova mi señora? — Caterva no se ve convencido.

—Mi hermana todavía no es un camaleón en servicio.

—Eso es exactamente lo que quiero, que Jack no la vea como una amenaza, cuando estuvimos en las jaulas de Logan los tres, me pareció que Jack tiene algo por la rusa, no sé si es confianza o algo más, pero servirá, así que ella irá por él— mira todos lados —¿Dónde está Erick? — pregunta, pero nadie le responde.

—Ni Dina ni su hermano están capacitados para reunirse con Mark— intervengo antes que sepa lo que le sucedió al pordiosero.

—Otros pueden ir a reunirse con Mark, lo que necesitamos es que Dina plante la trampa.

Paso mis nudillos por mi barba analizando la situación. —El muelle de Santa Mónica— tengo el lugar perfecto —Jack visita la playa todas las noches, ahí deben intervenirlo Dina y su hermano, hará una o dos paradas en el muelle. En cuanto lo veas, le hablaras de la cena con Mark, el lugar y hora exactos donde se supone que se reunirán con él.

—Será la primera trampa, sabrá que la mafia está en la ciudad, pero no por él, debemos llevar la insignia en todos los autos que ronden por su “lugar de trabajo”— concuerda Emma con media sonrisa.

Me encanta su mente analítica. Es toda una Roe.

—Efectivamente.

—Es importante que tu hermana no sepa del plan, no es buena fingiendo y Jack sabrá si ella miente o no.

—Entendido mis señores, haremos lo que ordenen.

—Quiero hablar con Mark a primera hora del día, para prevenirlo— ordeno.

Emma está frente a la camilla de Ethan acomodando su almohada y tocando su rostro suavemente. —Resiste, no voy a perderte otra vez— su voz suena rota.

—Mi señor, según los informes que tenemos de Jack, su primo ha estado…

La puerta se abre abruptamente y alguien interrumpe la reunión.

—¿Papi? — una voz viene desde la puerta y Raven está descalzo con su manta en mano y uno de sus peluches en la otra frotándose los ojos soñoliento.

—Como le decía, los reportes muestran…— el inútil de Wren quiere seguir hablando, pero levanto mi mano y lo corto de inmediato.

—No interrumpas a mi hijo.

—Lo siento, mi señor.

Me inclino para quedar a su altura. — ¿Qué sucede? — miro a Raven.

Mira a todos los conservadores y se abraza a su oso, estar frente a treinta y cinco hombres vestidos de kray con ropas sucias y llenas de sangre asusta a cualquiera de su edad. Camina hacia mí.

— Joven Roe— los conservadores inclinan la cabeza.

—¿Papi? — Raven los ignora y sigue mirando dentro de la sala. Emma se apresura a ir con él para que no vea a Ethan, pero me quito los guantes de látex y tomo a mi primogénito en brazos.

—¿No puedes dormir?

Niega con la cabeza. — Mami no está, papi— su labio tiembla.

Entiendo a Raven, sin ella no duermo, mi hijo heredo esa naturaleza.

—Estoy aquí, lo siento cariño, estaba por volver— Emma se acerca a nuestro hijo y de inmediato se remueve para ir con ella, se abraza a su cuello y esconde su cabeza en su cabello.

Tampoco quiero que los mellizos vean a Ethan en este estado deplorable, aman a su abuelo.

—Nos reuniremos en unas horas, a trabajar— tomo a mi hijo y a mi esposa para llevarlos de nuevo a nuestra habitación.

Todos asienten, pero Emma me lanza una mirada silenciosa, volteo los ojos. Ha sido una noche larga, bombardear el mercado filipino y el aeropuerto de Moscú, mis conservadores son unos hijos de puta salvajes, pero los necesito activos, seré un cabrón compasivo sólo por hoy.

—A dormir por unas horas, escorias.

Más de uno suelta un suspiro de alivio. —Gracias lobo.

〘 〙

Emma.

—Aquí sólo quedaron Alesha y Rebecca, señora Roe — Wren me abre la puerta del establo dónde custodian a dos mujeres.

Esta a la intemperie y con el frío de Rusia sus cuerpos tiemblan mientras ambas intentan cubrirse desesperadamente con el pasto seco que comen los caballos de mis hijos. Alesha trae golpes en la cara y viene con poca ropa.

—Mi señora— los ojos de Alesha se abre de más cuando me ve en la puerta, veo su miedo la última vez en Londres, le dejé la marca de los traidores de la mafia, pero esta vez no es ella quien tiene mi completa atención.

Ni siquiera me importa que ahora Alesha sea mi sumisa y me haya llamado “mi señora”. Paso de largo de la ex pelirroja con tatuajes en el cuello y voy directo a la mujer que porta el traje del MI6.

Rebecca alza la cabeza en cuanto Alesha pronuncia mi nombre y por primera vez desde el ataque al palacio Roe de hace años, nos vemos cara a cara.

—Rebecca— pronuncio su nombre en voz baja recordando absolutamente todo lo que la maldita hizo.

El ataque al palacio, llevarse a Alexander, las torturas a mi marido, dejar en coma a Ethan y tratar estúpidamente en llevarse a mis hijos.

—Emma.

Ni siquiera me molesto por su insolencia, ella me debe algo desde hace años.

Y hoy me lo va a pagar.

Camino lentamente hasta su lugar y al mismo tiempo ella se arrastra hasta la pared más cercana, mis botas crujen en el pasto seco del establo. —Veo que el MI6 sigue estando lleno de imbéciles. ¿De verdad pensaste en llevarte a mis hijos? Creí que eras inteligente, ya me veo que me equivoqué.

Voltea la cara a la pared y se abraza a sí misma.

—¿Sabes lo que les pasa a los agentes del MI6 que caen en manos de la mafia?

—La muerte.

Suelto una carcajada sin humor, el vapor sale de mi boca por el frío, la tomo de la barbilla y la obligo a mirarme. — La muerte es poco castigo para lo que tengo en mente.

—No voy a suplicar si eso es lo que piensas.

—Lo harás y será una lástima que tu tío no esté vivo para verlo, pero me encargaré que otros lo hagan— la suelto y me giro a Wren —Gør alt klar, vi skal på jagt i nat. Sørg for, at vores specielle gæst er til stede, vi taler om Alesha senere.

Preparen todo, tendremos cacería esta noche. Asegúrate de que nuestra invitada especial esté presente, hablaremos de Alesha más tarde.

Antes de irme veo como el pecho de Rebecca sube y baja de forma irregular, se aferra con sus dedos a la insignia del MI6, como si Dylan o el Borah fueran a venir por ella, quizá deberían hacerlo.

Sonrío de lado y saco mi celular para hablar con mi hacker.

Extraño los días de verano, comer en el jardín bajo el sol y sumergirme en la piscina, pero hay buenas noticias hay demasiadas personas en nuestra habitación empacando las cosas para el viaje a Dinamarca.

Esta mañana desde muy temprano Dina y su hermano volaron hasta Estados Unidos para ir por Jack, Alexander hablo con Mark sobre la reunión y será en un restaurante elegante cerca de Santa Mónica.

Regreso con los cereales de los mellizos y me quito el abrigo para que no sepan que salí al establo, se supone que sólo bajé a la cocina, pero no pude evitar ir a ver a Rebecca, llevo demasiado tiempo esperando esto.

Sus risas se escuchan desde el pasillo y los encuentro tal y como los dejé hace unos minutos. —Mi mami dice que te veremos pronto, también a la tía Cora y al tío Bennett— Raven se pega a la pantalla de su IPad donde Aaron está del otro lado con Kieran.

Cora asoma la cabeza en la videollamada cuando me ve entrar a la habitación. —Voy a prepararles rollitos de canela a mis sobrinos favoritos.

—¿Vas a ir a nuestra iniciación tía Cora? — pregunta Kiara.

—No me la pierdo por nada del mundo, mañana compraremos los boletos de avión.

—¿Qué es una iniciación? — Aaron mira a los mellizos confundido.

—No sé— Raven se encoje de hombros —Creo que una fiesta.

—¿Habrá pastel? — los ojos de Aaron se iluminan.

—Y ponis— Kiara aplaude. —Tenemos muchos caballos ¿Quieres uno?

—¡Quiero dos!

—Te lo vamos a llevar en el avión de papi— le prometen.

Cora mira a los tres con adoración. — Estos pequeños no tiene ni idea de lo que es el palacio Roe.

—Están muy emocionados por el viaje.

—Avísame cuando llegues, Aaron está muy emocionado por ver a sus primos de nuevo y yo me muero por verte sexy — suspira — Tenemos que irnos cariño, tu primo ha estado enfermo y tenemos que mantenerlo descansado.

—¿Qué le sucede?

Su mirada se ensombrece. —Te lo contaré en Dinamarca, Bennett y yo vamos a encontrar al responsable, lo único que puedo decirte es que si vienes a Londres no dejes solos a los mellizos en el parque.

No dice mucho más, se despide de los mellizos y Aaron vuelve a pedir dos caballos antes que se corte la llamada. —¿Cuántos años tiene mi primo Aaron?

—Casi cuatro.

—Es muy grande.

—Lo sé princesa.

Ajusto el broche de los zarcillos de Kiara con mucho cuidado mientras desayunan, cuando termino ajusto la pulsera de Raven también. Amo el collar del lobo que siempre llevan los mellizos y es ahí dónde están sus rastreadores, pero las joyas son pesadas para ellos, no las llevan todo el tiempo y las lucirán en su ceremonia de iniciación.

La mujer de la India en el mercado filipino tardo tres días en hacer dos replicas exactas cómo se las pedí, los aretes de Kiara y la pulsera de Raven tallado a mano, la piezas no son tan lujosas, son de corte sencillo, pero ligero.

—¿Por qué no brillan? — Kiara se mira conmigo en el espejo.

—No es de oro, pero tienen algo importante— me recojo el cabello par que mire mis aretes similares a los suyos. —Mami lleva los mismos aretes que tú, si no pudieras verme la cara ni escuchar mi voz, sabrías que soy yo por mis aretes.

Los toca con sus manitas. —Somos iguales.

—Así es — beso su nariz y le acomodo el cabello, tomo la mano de Raven. —Papá lleva la misma pulsera que tú, si no le vieras la cara ni escucharas su voz, lo reconocerías por su pulsera.

Ahora sólo tengo que hacer que Alexander utilice la pulsera en el mismo lugar donde siempre lleva su Rolex, eso será una misión imposible, ya lleva una joya nada lujosa, el collar que le di en Nueva York y es un milagro que hasta hoy lo siga utilizando.

Se dicen algo en el oído que no escucho, pensé que si algún día llegan a fallar los rastreadores esto podría ser una alternativa para nosotros. —¿Dónde está Volkan? — Raven mira a todos lados a los sirvientes que hacen el equipaje, en especial a Jin Jun y Octavian.

—Por hoy estará con Caterva, mañana cuando viajemos él irá con nosotros.

—¿Está castigado?

—No cariño, pero el tío Erick no está aquí y Volkan lo echa de menos.

Puedo odiar al Borah, pero quiero mantenerlo protegido, Caterva está cuidando de él, pedí que le dieran el mismo trato de siempre, sin interrogatorios o algo que pueda asustarlo, una de las esposas de los conservadores lo está ayudando, además si está distraído con el niño todo el día, no sabrá de Alesha hasta mañana.

Miro lo que sostienen en sus manos, es lo que Alexander le dio antes de irnos con los filipinos, es una caja aterciopelada pequeña. No es lo que pienso ¿o sí? —¡Guárdalo! Papi dijo que no puedes utilizarlo en la mesa— Kiara mal mira a Raven.

Tomo la de Raven cuando se distrae y veo una daga pequeña. La punta no tiene filo, son dagas de entrenamiento, pero aún así casi me da un infarto. ¿Dagas para los mellizos?

—El señor Roe ya tenía en mente dárselas desde hace tiempo, ya lo he visto más de una vez practicando con ellos en la biblioteca y sus hijos lo llevan en la sangre— Octavian me mira de lejos.

—Voy a matarlo, aunque después de todo, los mellizos son más Roe que Brown.

—No lo creo, son la perfecta combinación de ambos, su lado Brown los engaña con ternura mientras el lado Roe apuñala por la espalda.

—¿Cómo está Ethan?

—Sigue igual, no hay signos de mejora.

Tengo mi laptop en la mesa pequeña del desayuno dentro de nuestra habitación, en una pierna tengo a Kiara y en la otra a Raven con pijamas rojas similares a la mía.

—¡Ponla en tu nariz! — Kiara se ríe tratando de poner un trozo de pan en la nariz de su hermano.

—¿Y si ponemos crema batida en tu cabello? — Raven alza la lata.

Octavian está de pie frente a nosotros terminando de poner los cientos de platos que ordenó Alexander desde muy temprano, se ríe con la ocurrencias de los mellizos y pone jugo fresco en nuestra mesa.

Lo primero que hicieron al despertar fue pedir tostadas de crema batida, no es un desayuno balanceado con la dieta que llevan, pero hoy quise complacerlos, los extrañé demasiado.

—Niles tiene hambre, dale tu tostada Raven— Kiara le arroja pan a mi lobo y el mira el pan en la alfombra, lo huele, pero no se lo come.

—Quiere crema batida ¿verdad mami?

— Nada de crema batida, ni pan en la alfombra, cariño— les recuerdo. —Ya me dijeron que hicieron un desastre en la cocina cocinando con el abuelo.

—¡Hicimos pasteles! — Kiara se abraza a mí y casi tiro mi laptop.

—¡De chocolate! — Raven entrecierra los ojos comiéndose el pan de su hermana.

—Yo no quiero esto, quiero cereales de animalitos Octavian— Kiara lleva más de la mitad de su tostada.

—Enseguida, señorita Roe— se acerca a ella y se inclina, Kiara le acaricia la cabeza como si fuera un cachorro.

—Buen sirviente.

Alzo las cejas sorprendida. — ¿Quién te enseñó eso?

—Papi— se encoje de hombros.

Lo mato.

Me aseguro que los mellizos coman su desayuno, y también me obligo a comer porque los tres estamos siendo vigilados desde lejos por la bestia de los ojos verdes que entra al vestidor.

La órdenes fueron claras, de aquí no nos moveremos los tres si no nos terminamos al menos la mitad de todo el banquete que obligo a los sirvientes a preparar.

Paso mis dedos por mi laptop abriendo enlaces de medios locales rusos, los videos muestran imágenes muy sádicas. —¿Tuviste una noche ocupada? — le pregunto a Alexander mientras sale del vestido con ropa limpia y el cabello húmedo por su reciente ducha.

Sé que no durmió mucho, incluso nos quedamos dormidos con los mellizos por unas horas después de la reunión en la sala médica, Alexander se despertó antes que todos. Al prepararles el desayunó a mis hijos noté la presencia de nuevo personal de servicio y vi como limpiaban manchas de sangre de nuestro jardín y cenizas frente a la fuente.

—Fue una noche larga, estuve revisando reportes— no responde más.

Abro la noticia de la explosión del aeropuerto el presidente del país está dando un discurso en todos los medios en honor a todas las víctimas.

—Ya veo, estuviste revisando reportes desde el Raptor y el Fairchild, supongo — le muestro la pantalla.

No se avergonzado ni culpable de que lo haya atrapado, por los reportes que leí toda la mañana, Alexander bombardeó uno de los aeropuertos principales del país.

Mató a cientos de personas incluidos los agentes del MI6 que se resguardaban ahí para un vuelo privado.

—Me encargué de enviárselo a los medios amarillistas de Londres, también a la BBC, el New Times y el Daily Star, con fotos muy graficas de los autos quemados del MI6 y una amplia imagen de la insignia de la mafia en el Raptor, a estas horas todo Londres está enterado— sonrío de lado.

El mensaje es claro, nadie va a tocar a nuestros hijos.

No me regresa la sonrisa, pero veo la satisfacción en su mirada. —¿Qué es esto? — alzo las cajas que les regaló a los mellizos.

—Son dagas de practica— dice como si fuera evidente.

—¿Y se las diste a nuestros hijos? ¿Te volviste loco?

—Llevas días enteros jugando con la mía en la biblioteca, quise darles sus primeras dagas de práctica como cada miembro de la familia, las originales la recibirán el día de su iniciación en Dinamarca.

—El abuelo dijo que uso la daga como papá— Raven salta emocionado.

—¡Yo quiero la de mami! — pide Kiara —¿Puede ser de estrellitas?

—No van a utilizar ninguna daga por ahora.

—Papi nos enseñó a usarla— Kiara cubre rápidamente la boca soltando una risita.

—Está mintiendo— Alexander finge demencia.

—¡No mientas Kiara! — la regaña Raven.

—¿Dónde esta el tío Erick? No quiero que Volkan esté triste, es nuestro amigo— Kiara salta de mi regazo y mira por la ventana.

El MI6 lo tiene prisionero.

Y esa es otra de las cosas que no me dejó dormir por la noche. Alejo mi plato, pierdo el apetito al instante, entre Alesha, Erick prisionero, Caterva, Dina en Estados Unidos y nuestro vuelo a casa me estoy volviendo loca.

—Deja de hacer amistades con la servidumbre.

Alexander no ha querido hablar de Bennett, El Borah supo de Volkan hace poco más de un año por las llamadas que le hacia Erick supervisado por el hacker, pero basto la primera llamada para arruinarlo todo. —Bennett llamó otra vez.

Alexander se queda frente a la ventana junto a nuestra hija.

—No necesito responderle, ya nos veremos en Dinamarca y no será una reunión placentera para ninguno, hay dos personas esperándolo con ansias desde hace dos años.

Escucho las voces de Wren y su hermano afuera mientras sale de la habitación sin decir nada más.

Miro la puerta, sus conservadores lo saludan, pero él no habla, le toma tres pasos volver a la habitación, clava su mirada enojado en mi plato todavía lleno. Octavian se queda rígido en su lugar. — ¿Por qué no has terminado el desayuno?

—Ya no me cabe más.

—¿Señor Roe? — el ex amigo de Tyler espera por él.

—Come— se cruza de brazos.

—Lo haré más tarde, vete— prometo.

Raven toma vegetales del plato de su hermana mientras Kiara se lleva a la boca la cuchara llena de cereales, nuestros hijos miran entre ambos con curiosidad.

—¿Señor Roe? — dos conservadores se atreven a asomar la cabeza. —La reunión lo espera.

Se quita el cinturón de armas y se lo entrega a Octavian. —Tendrán que esperar, ahora, si me disculpan, hay algo muy importante que debo hacer.

—¿Más importante que su reunión señor?

—Más importante que cualquier cosa— se gira hacia mí con la mirada seria y avanza hasta la pequeña mesa de desayuno.

Ay no. No se atrevería, no frente a todos los que hay aquí.

—¿Qué estás haciendo? — lo miro con los ojos muy abiertos, pero el mafioso actúa como si fuera lo más normal del mundo lo que hará.

Los sirvientes que empacan se quedan tan inmóviles como Octavian, los conservadores que se asoman también no se mueven mientras Alexander me levanta de mi silla, me quita la laptop y me sienta en su regazo.

Todos los ojos se quedan clavados en mí y lo siguiente que sé es que tengo un tenedor con vegetales frente a mi rostro. —Come.

Abro la boca con la cara quemándome, mastico los vegetales lentamente y trato de quitarle el tenedor, pero ya lo tiene con un trozo de carne. —Abre la boca— lo hago y me vuelve a alimentar.

—Papi está alimentando a mami— Kiara se ríe.

—Porque mami no quería comer y comer es muy importante— Raven habla como su padre y Alexander asiente.

—Lo es.

—Ya dámelo, puedo hacerlo yo sola— extiendo la mano, pero aleja el tenedor y sigue alimentándome.

—Demasiado tarde, perdiste tu oportunidad, abre— mueve el tenedor en mi labio para atiborrarme de nuevo la boca.

—Señor Roe— alguien se aclara la garganta, pero por la vergüenza no me atrevo a ver quién es. —La reunión espe...

—No hay reunión hasta que mi mujer termine su desayuno— no lo deja terminar, vuelve a poner el tenedor en mi boca y casi me ahogo con tanta comida.

—Papi también debe comer, no solo mami— Raven es mi salvador.

Miro con burla a Alexander y sonrío maliciosa de lado masticando. —Tienes razón, papi ama el cereal de estrellitas y comer es muy importante ¿o no cariño?

—No te atrevas Emma— me advierte, pero es demasiado tarde.

Kiara lleva una cuchara de cereal a la boca de Alexander —¡Come papi! — Kiara lo obliga a abrir la boca y comer el cereal de nuestros hijos.

Alexander come con una mueca de desagrado. —Quiero del plato de mamá— dice y para que Kiara no le meta la cuchara otra vez come de mi tenedor, me da ensalada y el resto lo lleva a su boca.

Me atraganto con una risa mientras el me obliga a terminar mi plato, nuestra hija se da por satisfecha igual que su hermano, no puedo mirar nada más que no sea Alexander, nadie hace un solo ruido más que nosotros y nuestros hijos.

Cuando el plato está vacío se levanta, tiene a sus conservadores esperando desde hace media hora. Mira con orgullo el plato vacío de Raven y después el de nuestra hija.

—Ya podemos empezar con la reunión— me da una mirada abrasadora antes de irse.

. . .

Ya es media tarde cuando treinta de mis camionetas desaceleran a la entrada del bosque. Me acomodo el abrigo sobre mi traje de kray y me pongo mis guantes de cuero antes de salir de mi Bugatti Noire.

—Vi skal spise snart— acaricio el pelaje de mis lobos.

Comeremos pronto.

Este es uno de los bosques más grandes, alejados de la ciudad, la nieve cubre los pinos, la puesta de sol terminó, ya se comienza a ver sombras entre los árboles. Algunos de nuestros socios más poderoso ya están aquí.

Me saludan con la cabeza mientras paso entre ellos jalando las cadenas de mis lobos, son cuatro hombre de edad mediana casi como Ethan, sus esposas están sentadas junto a una fogata que encendieron, sus abrigos caros cubren casi toda su ropa.

En total hay más de cuarenta personas entre mujeres y hombres de la mafia invitados a mi noche especial.

Más los sirvientes que atienden la celebración. Mesas elegantes llenas de alcohol y filetes costosos para nuestros invitados.

El poste de madera en forma de cruz que le pedí a mis sirvientes ya está clavado en el centro del bosque, tiene incrustadas cadenas para las manos y pies y un cinturón de clavos para usarse alrededor de la cintura.

Alexander llega en su Aston Martin seguido de los autos de sus treinta y cinco conservadores rusos, baja con un traje similar al mío.

Trae el cabello peinado en un moño masculino y viene recién afeitado, saluda a nuestros socios con educación.

Los sirvientes corren a ponerle una silla junto a los socios y miembros de la mafia en la nieve cerca una mesa con una botella de whisky escocés junto a sus conservadores rusos. Los treinta y cinco hombres se ponen de pie junto a la silla de mi marido para mirar el espectáculo.

Alexander pasa con los lentes negros siguiéndome con la mirada hasta su asiento y le sirven su whisky escocés.

Hay muchas cosas que llevo más de dos años esperando, pero aprendí a ser paciente.

Abro la caja negra de mi propia oficina y el filo de mi daga Roe brilla con la luz de mi linterna, a un lado la daga que Maya me heredó brilla con las esmeraldas verdes brillando en el mango de la misma.

Saco las dos tocándolas con mis dedos, el frío del acero y el filo de la punta me ponen una sonrisa en el rostro.

Mi actividad preferida desde que llegué a Rusia es la cacería.

Y no hablo de cazar animales.

—Tráiganla.

—Enseguida, señora Roe.

Una de las furgonetas viejas que transportan mercancía se acerca y bajan de la parte trasera a Rebecca con las manos y pies atados. Trae lo poco que le queda de su ropa y los pies descalzos.

Mira a los invitados con los ojos muy abiertos y suelta quejidos por las quemaduras de la nieve, mira horrorizada la cruz de madera a mitad del bosque.

Camino hasta los socios, los conservadores, daneses, rusos, ingleses y mi marido. Me pongo frente a ellos con nada más que mi metralleta colgando en mi hombro y mis dagas escondidas en mis botas. —Damas y caballeros, hoy es una noche muy especial para mí, me honran con su presencia.

—Es un honor estar frente a la reina de la mafia otra vez— una mujer alza su copa de vino hacia mí.

—No hables frente a mi esposa— la interrumpe Alexander y la boca de la mujer se sella.

—Hoy tengo el placer de disfrutar de un agente del MI6, un raro espécimen para mi colección, con un peso de aproximadamente sesenta y dos kilogramos que habita en la zona metropolitana de Londres.

Comienzan a repartir las hojas con la información de mi nuevo espécimen.

—Disfruten de mi cacería.

—Sorpréndeme— Alexander cruza su tobillo sobre su muslo reclinándose en la silla.

Me giro a Rebecca y le quito la mordaza de la boca. —Eres mi invitada especial de la noche, mis invitados quieren conocerte.

—¡Mátame ya! ¡De una maldita vez en lugar de hacer este juego retorcido!

—Seré misericordiosa, que no se diga que la señora Roe mata por matar— le sonrío de lado —Voy a darte la oportunidad de huir.

Sus ojos se abren de par en par —¿Qué… qué dijiste?

—Lo que escuchaste, te traje aquí para que huyas — muevo mi mano y los sirvientes le sueltan las manos y los pies de inmediato, Rebecca no da crédito a lo que hacemos. Le señalo el bosque. —Vete.

—¿Por qué haces esto? — su respiración se acelera, mira a los miembros de la mafia, después a Alexander.

Mi buen humor se desvanece, mi mano vuela a su cabeza y la obligo a mirarme jalando un puñado de su cabello, suelta un chillido de dolor. — Pon tus putos ojos en mi marido otra vez y le los arrancaré antes de que corras, no me he olvidado de las porquerías que le hiciste cuando fue tu prisionero.

Solloza tratando de liberarse. — ¿Qué… qué quieres de mí Emma?

—Vas a correr, ya te lo dije.

—¿Por qué? No me dejarían irme tan fácilmente.

—Soy misericordiosa, vas a correr Rebecca— señalo a lo lejos —¡Vas a correr por el maldito bosque oscuro lo más rápido que puedas! Escóndete o trata de matarte si quieres, tendrás unos minutos de ventaja, después iré detrás de ti.

Sus ojos se abren con miedo.

—Serás mi presa de esta noche.

—No, por favor— jadea entre sollozos.

—Eres una agente del MI6, alguna vez perteneciste a la mafia, tienes habilidades, el juego es sencillo y lo conoces muy bien, si corres te salvas, si te atrapo te mueres, pero muy lentamente... cada paso que des será un recordatorio de lo que le hiciste a Alexander, de tus malditas manos tocándolo, de tu puta boca tratando de tomarlo.

Cierra los ojos mientras acaricio su rostro.

—Cuando corras, piensa en la forma en la que casi te llevas a mis hijos y cómo voy a disfrutar desmembrarte.

La empujo sobre la nieve y miro el reloj en mi mano.

—¡Corre perra!

Le toma dos segundos reaccionar, de inmediato se arrastra torpemente en la nieve y con dificultad se levanta y se hecha a correr a los pinos. Me cruzo de brazos esperando pacientemente. Me quito el abrigo pacientemente y lo lanzo sobre la nieve.

Miro a Alexander desde lejos, se lleva el vaso de whisky a la boca muy lentamente.

Pasa un minuto, después dos, —Søg — estiro mi mano y suelto la cadena de mis cuatro lobos.

Busquen.

Me coloco mi metralleta y camino hacia el bosque junto a ellos.

Se oye el ruido de la naturaleza, las pisadas de mis lobos siguen las mías. Niles va olfateando a mi derecha y Chandler a mi izquierda. Me paro frente a un tramo de hojas secas que tienen sangre fresca.

Camino por el sendero con mis botas enterrándose en la nieve, veo sus huellas por todos lados, lo hizo para hacerme perder el camino, pero sé exactamente cual debo seguir y Niles me lo confirma con su olfato. —Debiste correr más lejos— sonrío yendo por la derecha.

Dejo a mis lobos a unos metros lejos y continuo sola, podría encontrarla muy fácil con ellos, pero quiero que estás dos horas que estará huyendo lo haga con miedo.

Quiero disfrutar de su dolor, quiero que sufra por el frío y que viva en la incertidumbre de si voy a encontrarla.

Una familia de zorros corre entre las piedras en dirección a las cuevas, apunto mi metralleta y le disparo de uno en uno, el sonido hace eco entre los pinos y escucho un jadeo no muy lejos.

Mi presa está cerca.

Saco mi daga y marco los pinos por dónde ya pasé para no perder el camino entre la noche, unos metros más adelante la luna marca la sombra de alguien en la nieve, me agacho y espero pacientemente varios minutos.

—Puedo verte Rebecca.

Ahoga un sollozo y la sombra se mantiene estática hasta que pasado un tiempo se mueve y me levanto corriendo ansiosa para perseguirla. Corro con media sonrisa disparando al cielo para subir la tensión.

—Por favor, no, por favor Emma — Rebecca corre con el pie sangrándole, sus gritos son música para mis oídos, se agarra con las uñas a la corteza del pino y se obliga a caminar entre gritos mientras voy detrás de ella.

Admito que tiene resistencia por pertenecer al MI6.

Pierdo un segundo el rastro hasta que veo un bulto humano cubierto por hojas secas al lado de un pino grande, me acerco con cuidado, está muy bien moldeado, Me quedo mirando el bulto fijamente y justo cuando me agacho a moverlo la escucho venir a mi espalda.

—¡Muérete maldita ramera! — viene con una rama seca y trata de golpéarme en la nuca.

En otro tiempo imaginarme un combate cuerpo a cuerpo con un miembro activo del MI6 habría sido imposible, pero muchas cosas cambiaron desde el ataque en Dinamarca.

Suelto mi metralleta al suelo y la empujo lejos con la punta del pie, su rama me golpea en el hombro, pero a pesar del dolor pateo sus espinillas para desequilibrarla, su cara se azota contra la nieve, empujo la base de su propia rama en su abdomen y en su cuello.

Por más que trata de librarse no tiene oportunidad.

Todos piensan que fui entrenada por mi guardaespaldas durante estos años y en una parte es cierto, pero también fui entrenada por un hombre sádico, un hombre que he visto reírse miles de veces al matar.

El mismo Alexander Roe.

Me levanto jadeando, jalo su cabello y la estrello contra el árbol más cercano. Lucha por respirar entre el brote de sangre, levanto su rostro lleno de nieve rojiza. —Por… por favor… por favor.

Jadeo sin importarme el frío. — Se terminó el juego, te tengo y voy a mostrarte que nunca debiste tocar a mi marido ni a mis hijos.

Sonrío satisfecha, tomo mi arma de nuevo y arrastro a mi presa entre la nieve por más que se jalonee. Vamos dejando un rastro de sangre por la nieve. Mis lobos esperan donde los dejé, se levantan en cuanto nos huelen.

Recibo el mensaje de Bennett, ya logró infiltrarse a las cámaras del parlamento británico como le pedí. Mis ex compañeros de trabajo del Daily Star están recibiendo la grabación en vivo.

Los aplausos y silbidos de mis invitados se hacen presentes cuando aparezco arrastrando a Rebecca. Victoriosa como en todas mis cacerías, muchos brindan con champaña cara otros me ovacionan.

No veo los ojos de Alexander, pero si la media sonrisa en su rostro. —Otra cacería exitosa para la reina de la mafia del lobo— anuncia Caterva y los plausos vuelven.

Arrastro a Rebecca hasta el poste de madera. Ya instalaron mi computadora justo donde la pedí. Me sacudo la ropa para estar presentable. Abro una sala de video conferencias en mi laptop y preparo la cámara. Me pongo frente a ella con la mirada seria.

La pantalla se queda en negro por un momento, pero Bennett hace magia y en seguida se ve el cuarto de vigilancia del MI6, se ven agentes mirando la pantalla.

No es la base del MI6, parece una residencia que no conozco. Una silla eléctrica se acerca detrás de ellos y Dylan aparece con su uniforme azul. Tiene ojeras debajo de los ojos, se ve poco aseado y que no ha dormido últimamente, la mayoría de agentes a su lado se ven igual.

—Hola Didi— sonrío amablemente. —Extraño tanto estar en el MI6.

—¿Qué haces en el sistema Emma? Ya sé que no te importa la ley con el tipo de vida que llevas, pero hace años que no te atrevías a dar la cara.

—¿Así es cómo saludas a los viejos amigos? Creí que éramos como hermanos.

—Púdrete maldita. ¿Qué es lo que quieres?

—Invitarte a mi fiesta nocturna, la estoy celebrando justo ahora— sé que puede escuchar los plausos gritos en danés y el tintineo de las copas.

—No me interesan tus malditas fiestas. ¿Qué diablos quieres?

—Sería muy maleducado de nuestra parte no darles nuestras condolencias después de la muerte de tantos agentes del MI6 en el aeropuerto de Moscú— pongo mi mano sobre mi corazón.

—¿General Gray quiere que la saquemos de nuestro sistema? — pregunta una joven.

—No te molestes, mi camaleón tiene el control total, hoy puedo entrar y salir tanto como me apetezca— le guiño un ojo —. Además, mi llamada no durará mucho.

—Lo que hicieron con el aeropuerto es una maldita porquería— Dylan me mira con asco.

Me río en voz baja. —¿Crees que eso fue suficiente? No tienes idea de lo que tú y Londres verán en las próximas horas por haber tratado de tocar a mis hijos— me pego a mi ordenador —. No puedo verlo, pero sé que el Borah está ahí, espero que Dimitry no se moleste si utilizo el rastreador de su hijo para mis cacerías.

—¿De qué estás hablando Emma? Volkan es sólo un niño.

—Espera y lo verás, quedarás traumatizado de por vida Didi y para el Borah tengo algo mejor.

—¿Cómo puedes hablar así? ¡Te desconozco! ¡Te convertiste en una porquería!

—No tienes idea de lo que va a pasar, pero te daré una pista, tienes a Erick como prisionero y lo que quiero es que…

—¡No pensamos negociar intercambios!

—¿Creí que Rebecca era tu amante favorita?

—¡Soy un hombre casado! — mira a sus agentes. —Acabo de tener un hijo, no digas estupideces.

—Si tú lo dices, pero tranquilo no voy a ofrecerte un intercambio por Erick y tampoco devolveremos a Volkan, pero como me siento misericordiosa, dejaré que disfruten del espectáculo a la distancia, de una de sus agentes preferidas y su prometida ministro Aslan.

Los ojos de Dylan se abren de más y su piel palidece cuando detrás de mí ve como colocan a Rebecca en el poste de madera. Atan las cadenas como les pedí, sus quejidos empeoran mientras su cuerpo comienza a desangrarse, lleva un letrero encima donde se leer.

“Larga vida a la organización del lobo”

—¡Rebecca! — los ojos de Dylan se llenan de lágrimas y pega su rostro a la pantalla.

—Dy… Dylan— apenas y se escucha su voz.

—¡Encuéntrenla! ¡De inmediato! ¡Muévanse todos! — sus lágrimas corren por sus mejillas.

Me encargo de darles una toma de los presentes de mi celebración antes de volver la cámara a Rebecca. Cada minuto que pasa colgada veo las atrocidades que le hizo a mi familia.

Alguien camina detrás de él y veo el rostro del Borah. Su mirada se queda fija en mí, no en ella.

—Mis más sentidas condolencias ministro Aslan, lamento que su boda no vaya a celebrarse.

Extiendo la mano a mis lobos.

—Sé que tiene a Erick, pero tenga en mente que cada cosa que le hagan se lo haré multiplicado por diez a su hijo— le advierto.

Su mandíbula se aprieta, Dylan sigue gritando desesperado en su silla, me aburro de sus patéticas caras demasiado rápido. Mis lobos rodean impacientes el poste mientras ordeno que lo bajen poco a poco.

—Værsgo og spis— doy la orden y se abalanzan contra ella.

Miro con lujo de detalle su muerte con la barbilla en alto, dejo que la cámara capte lo que sucede, los gritos desesperados de Dylan son mi recompensa, sus miradas de miedo y terror mi pago por tantos años.

Levanto lo que resta de su uniforme azul y muestro la insignia del MI6.

Saco un encendedor y la quemo frente a ellos.

Después me levanto la manga de mi traje de kray y pongo el tatuaje del lobo en la cámara.

—Esto es por Alexander, por mis hijos y por el ataque al palacio Roe— pronuncio ante la cámara. —¡Qué viva la organización del lobo! — rezo y apago la cámara.

〘 〙

Erick.

Algo sucedió malo, no sé lo que es, pero sonó música fúnebre y dispararon siete veces al aire, lo pude escuchar muy bien, después de eso Dylan se convirtió en un demonio, desde que me tomaron prisionero me tenían esposado en una celda, sin comida ni agua, pero no me estaban torturando.

Las cosas cambiaron hace dos horas cuando unos agentes entraron a sacarme de mi celda y me trajeron hasta aquí.

Grito de dolor, me raspa la garganta y mis labios partidos arden, pero nada detiene lo que me están haciendo. —¡No más! — ruego entre lágrimas mirando a Dylan, pero de nuevo me vuelven a sumergir en el agua.

—¡Tú y todos ellos van a pagar por lo que hicieron! — me grita a la cara con los ojos rojos e hinchados. —¡Voy a matarlos a todos de uno en uno! ¡Empezaré por ti!

Mis pulmones se cortan de aire, me atraganto en el agua fría y justo cuando siento que me voy a desmayar por la falta de aire jalan mi cadena y mis brazos suben con el tirón alzando mi cuerpo.

Toso tanto como me lo permite la posición de mi cuerpo. Mis muñecas tienen las marcas de mi sangre. Estoy desnudo con el cuerpo lleno de golpes, no sé cómo he resistido tanto sin morirme.

—Paren un poco— pide el ministro Aslan que se ve más cuerdo que el cojo.

—Ya estará listo para declarar ministro.

—¡No quiero que paren! — grita el paralitico.

Lo miro entre lágrimas tosiendo y tratando de sacar el agua de mis pulmones, me duelen los brazos, me queman las cadenas de donde me tiene atado al techo, ni siquiera sé en dónde estoy.

—Por… por favor— pido entre sollozos. —Ya no me lastimen.

—¡Esta es la vida que elegiste, la que todos ustedes viven día con día! — su silla eléctrica se mueve a mi alrededor, tengo la pierna rota, me arrojaron por el bosque, me hicieron correr desnudo entre la nieve.

Tengo quemaduras en los muslos. —No tengo información de ellos.

—No saben de torturas, esto es el paraíso comparado con lo que yo hago, jalen las cadenas más alto, eso siempre lo hace hablar— Logan está sentado lejos con una botella de alcohol en su mano y un gato blanco en otra.

—Háganle caso, él sabe lo que habla— Dylan me mira con odio.

—Cuando sienta que sus se le van a desprender los brazos hablará— sigue Logan.

—Eso puede funcionar— el Borah me mira de lejos. —Dylan, continua con el interrogatorio.

Obedecen a Logan y las cadenas se alzan, mis gritos llenan la habitación. Por Dios santo, no me castigues así. Miro al techo rogándole a Dios que alguien escuché mis quejidos, pero nada sucede.

—¡Basta! — suplico, pero me alzan tanto que mis pies casi salen del agua, lo que es peor porque están encadenados al fondo. —¡Emma! — sollozo —¡Emma!

—Por mucho que los llames no vendrán por ti, nunca lo hacen.

Hago oídos sordos a Logan que se la pasa metiéndose en mi cabeza y lloro silenciosamente. —Emma, Emma, no me abandones mi ángel de luz… no me abandones en este infierno.

—Tuviste a mi hijo por más de dos años, quizá debería premiarte por ser un padre— el Borah es el que más enojado está conmigo —¿Qué te parece una dosis de anfetamina o una inyección de veneno de Logan? ¿Qué prefieres?

—La anfetamina lo hará convulsionar antes que le veneno— Logan sonríe de lado.

—El niño… — jadeo —El niño me quiere, el niño no sufrió conmigo… lo protegí con mi vida.

—¡¿Esperas que crea que la mafia no ha dañado a mi hijo estos dos años?! — se acerca con el rostro desencajado. —¡Estuve a punto de tener a mi hijo conmigo otra vez después de dos malditos años y todo se arruinó!

—No pueden…— no tengo fuerzas para hablar —Él va a… Alexander tiene un… el plan de… — me falta el aire y las fuerzas, se me nubla la vista.

—¡Reacciona idiota! — me abofetea uno de los tres.

Todo me da vueltas, el dolor vence mi cuerpo, ya no siento dolor y en un instante todo se pone oscuro porque pierdo la conciencia.

Huele a sangre, huele a suciedad y a metal, remuevo mi mejilla por el suelo sucio tratando de abrir los ojos, pero no puedo, escucho una gotera a lo lejos. En cuanto mi mente se despierta el dolor regresa y peor que antes.

Qué Dios me ayude a soportarlo.

Ya ni siquiera puedo respirar sin sentir que me quemo.

Un gato maúlla en mi oído y con dificultad abro un ojo y veo a la mascota de Logan, el gato blanco lame mi cara.

No sé hace cuanto tiempo me desmayé, pero en cuanto escucho unos pasos venir, me hago un ovillo suplicando por mi vida, el gato sale corriendo por el miedo. Los pasos se detienen frente a mí. —No más— pido clemencia esperando que se apiaden de mi alma.

Una mano toca mi rostro y espero el golpe, pero a diferencia de hace unas horas, es una mano femenina y lo sé porque el tacto es corto y suave. ¿Estoy soñando o ya estoy muerto? Abro mi único ojo sano con mucha dificultad.

Hay una mujer rubia de antifaz dorado frente a mí. No la conozco y ninguno de sus rasgos me es familiar, aunque sus ojos, quizá sus ojos son… —Tienes que resistir— habla muy bajo que si la conociera no reconocería su voz.

—No puedo— sollozo. —Ayúdame, por favor.

Niega con la cabeza. —No puedo sacarte, pero debes saber que estás en la base del MI6 de Manchester, si logras comunicarte con alguien díselo porque te harán cosas horribles con Logan aquí.

—Ayúdame, tengo todo el dinero que quieras— le suplico otra vez.

—No puedo, no estás en sus planes— vuelve a negar.

—¿Los planes de quién? ¿Por qué? ¿Quién eres?

Se levanta dejándome en el suelo. — Una Artemisa— susurra.

—¿Tú eres Artemisa? ¿La bailarina de Logan? Pensé… que eras muda.

—Tenemos voz, pero yo sólo soy una Artemisa— repite.

—¿Qué demonios significa eso?

—No puedo quedarme aquí, vine porque tienes algo que necesito y voy a tener que robármelo, lo siento tanto, pero se me termina el tiempo— me mira fijamente y mete su mano en mi ropa buscando algo.

—¿Qué… qué haces?

Sigue buscando hasta que saca un objeto que no puedo ver por la oscuridad y se lo guarda en el escote. No sé lo que es, cuando me arrestaron me revisaron por completo y no me dejaron mantener ni siquiera mi reloj.

—Lo tengo— dice a algo o alguien que no veo.

—Artemisa ayúdame— suplico cuando se levanta. —No me dejes en el infierno.

—No puedo hacerlo, no soy Artemisa, solo una más.

—Sigues diciendo lo mismo, pero ¿qué demonios significa?

Mira la puerta nerviosa y luego me mira con compasión. — Artemisa no es una sola mujer Erick— confiesa —Nosotras somos Artemisa — susurra.

La cabeza me da vueltas y no sé si es por el dolor de los golpes o porque no entiendo nada. De nuevo mira la puerta, pero se detiene y se agacha una vez más.

—Si logras salir de aquí vete, con o sin Volkan, pero huye a algún país de Latinoamérica, porque lo que le espera a la mafia será un infierno que no querrás vivir — susurra y sin decir más se va.

Me quedo jadeando en el suelo sin entender nada, mi cabeza corre a mil por hora, lo único que tengo en mente es que debo proteger a Volkan si esta organización o lo que sea viene contra la mafia. Tengo que salir de aquí y encontrar a mi hijo.

El maullido del gato se sigue escuchando a lo lejos, pero es la voz que lo calma lo que me extraña.

Trato de ver en la oscuridad una sombra en la esquina de mi celda y mi respiración se corta. —Por Dios… bendito— palidezco al reconocer la silueta que sostiene al gato blanco.

¡Hola sexys!

Se viene... y no creo que podrán soportarlo...

¡Feliz cumpleaños a las sexys que nacieron en Febrero!

¡Los amo tres millones!

-Karla.

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