CAPÍTULO 27
Emma.—Mantenga la pose señora Roe — dice Octavian y el flash dispara directo a mi cara mientras sonrío.
Es la mejor sesión de fotos que he hecho en mucho tiempo.
En algunas sonrío y en otras mantengo el rostro serio, pero en todas sostengo el símbolo quemado del MI6 con la manos y el uniforme manchado con la sangre de Rebecca. Me levanto la manga para que el tatuaje de la mafia sea visible en todas.
—Están listas, mi señora.
—Envíalas a mis contactos, ellos ya saben como distribuirlas.
—¡De prisa! ¡Limpien a la señora Roe! — grita corriendo con un pañuelo de seda para limpiar la sangre de Rebecca de mis manos.
Otros dos sirvientes hacen los mismo hasta que mi ropa queda impecable y me colocan otra vez el abrigo. Las fiestas de la mafia son extensas y lujosas, perturbadoras y elegantes al mismo tiempo. Rebecca no es mi acto final de la cacería, anoto su nombre con marcador rojo en mi lista de animales trofeo que llevo desde hace dos años.
Alexander sigue en la misma posición de antes, pero ya no bebe, sólo me mira fijamente, se quita los lentes negros y clava los ojos verdes en mí, tiene las pupilas dilatadas y la boca semi abierta.
Su pecho sube y baja con respiraciones desiguales y en ningún momento rompe el contacto visual.
—Algo pasa en su ordenador señora Roe, la luz verde de la cámara está parpadeando señora Roe
Me río en voz baja ante el intento desesperado de Dylan de hackear mi sistema, competir como camaleón contra Bennett es patético hasta para él.
Bennett me informa que hay una interferencia en mi laptop, la cámara que apagué se vuelve a encender y todo lo que se oyen son gritos desesperados, veo a gente corriendo y después Dylan se planta frente a la cámara con los ojos rojos y las mejillas húmedas.
—¡Voy a encontrarte maldita! — grita en la cámara y se jalonea de los agentes que tratan de apartarlo del dispositivo, pero se aferra al escritorio y se impulsa para levantar su cuerpo moribundo.
El Borah no se ve en la toma, pero si se ve un hombre con traje de kray sentado al fondo de la sala en una silla blanca, aunque no se le ve el rostro reconozco sus manos, y la voz, es Logan.
—¡¿Cómo te atreviste a arrebatarme a Rebecca?! ¡Me quitase lo único bueno que tengo en la vida!
—¡General Gray! ¡Deténgase por favor o va a lastimarse! — dos hombres lo empujan directo a su silla, pero Dylan no se deja. —¡Ayúdenlo!
—¡Suéltenme maldición!
—¿Vas a llorar toda la noche por tu amante mientras tu esposa está en casa con tu hijo? Qué patético, creí que por ser hijo de dos placas doradas tendrías algo de honor — ladeo la cabeza aburrida de ver su patético esfuerzo por ponerse de pie en un cuerpo que ya no le sirve.
—¡No hables de mis padres!
—Olivia y Robert se volverían a morir si vieran como manchaste el uniforme por el que murieron.
—¡Cállate carajo! ¡Un día le juré a Kate que te protegería con mi vida! — sorbe por la nariz y le suda la frente —¡Le juré a tu madre en su lecho de muerte en esa cama de hospital que serías lo más importante en mi vida Emma!
—No hables de mi madre, ni en cien vidas serías digno de mencionarla.
—No me dices qué hacer, Kate quiso que te sacara de ese mundo de porquería en el que vivía tu padre, pero voy a romper esa promesa y aquí ante las cámaras juro por Dios que voy a hacerte lo mismo que le hiciste a Rebecca, todo el amor que alguna vez sentí por ti ahora es odio.
Sonrío de lado. — Tienes nuestra ubicación, aquí te espero con gusto.
—Sigue burlándote todo lo que quieras, pero te haré pagar de rodillas cada uno de tus pecados.
—Tocaste a mis hijos, ningún dios de todas las religiones del mundo va a salvarte de lo que te voy a hacer— me pego a la cámara — Y me pone feliz ver a Logan y al Borah contigo porque a todos ustedes los voy a arrastrar al infierno conmigo. Uno por uno.
El Borah se acerca a la cámara, no dice nada, sólo sujeta a Dylan para que no se caiga al suelo, sigue lloriqueando por su amante. — Perra.
—¿Vas a llorar otra vez Didi? Me estoy aburriendo de tu teatro, mejor disfruta de la imagen de Rebecca crucificada que voy a subir a los medios londinenses, te va a encantar— cuelgo la llamada con una sonrisa.
Soy consciente de todos los ojos sobre mí mientras camino a la cabaña. Miro a Caterva sentado junto a Alexander. —Los planes cambiaron, trae a Alesha, de prisa.
—Enseguida mi señora.
Mis sirvientes abren la puerta de la cabaña y en el suelo están encadenados tres de los filipinos sobrevivientes del mercado, Caterva los trajo todavía vivos.
Uno de ellos es el otro dueño de las chozas y el segundo el hombre con el que planeábamos hacer negocios en la primera reunión.
Se mantienen en silencio mientras me acerco a la chimenea, saco mis guantes protectores y caliento una herradura de metal con las pinzas, espero pacientemente hasta que se vuelve rojiza, pero la mantengo en el fuego.
Mi celular vibra en el bolsillo de mi abrigo y lo reviso, tenemos un dispositivo móvil exclusivo para Dina y su hermano, nos llamarán desde Nueva York sólo hasta que tengan su primer contacto con Jack.
—Voy a ser generosa hoy, por cada pregunta que me respondan será una tortura menos que les haré— hablo finalmente y ambos hombres asienten.
Tomo la silla junto a ellos y me cruzo de piernas con la mano todavía en la chimenea.
—Así que, todo el mercado filipino era un montaje del Borah y ustedes tenían un trato con el MI6 para secuestrarme junto a mis hijos, ¿me equivoco?
—Nosotros no sabíamos a quién teníamos que secuestrar, ni sobre los niños.
—Eso es mentira, me conocían desde el día uno en las reuniones y aunque en el mercado tenía el rostro cubierto y traté de no hablar todos sabían que yo era el objetivo.
Asienten. — El ministro Aslan repartió su fotografía entre los filipinos, memorizamos su rostro y cada uno de sus rasgos por más de un año.
—¿Y a dónde planeaban llevarme? ¿Al mismo lugar a dónde se llevaron a Erick? ¿Dónde está él exactamente?
—No lo sabemos, puede ser en Londres u otro país, sólo Dylan y el Borah sabe a dónde van esos prisioneros, pero usted iba a ir directamente a Turquía, hay una celda con su nombre en el Topkapi del turco— responde el más viejo con los ojos cerrados.
—¿Por qué a Turquía?
—La mafia quería a Rebecca para el Borah, incluso se comprometieron hace seis meses, pero el turco la quiere a usted, planeaba llevarse en la misma noche a su hijo y a su futura mujer.
Me río en voz baja. —Esas fantasías del turco no me asustan.
—Deberían, fue una misión fallida, pero conocemos al turco desde hace años, siempre consigue lo que quiere, no va a detenerse, va a tomar todo lo que más ama y la va a obligar de la peor manera.
—¿Te refieres a mis hijos?
—Dije todo lo que más ama, lo peor de todo es que la mafia turca quiere vengarse del lobo desde que incendió el topkapi y secuestró al heredero, esta vez no es el MI6 o la DEA contra ustedes, es la propia mafia.
—Les tomaría una vida atacarnos.
—Se sobreestima demasiado.
Muevo el metal en la chimenea. —El turco tiene los días contados, pero a ustedes podría perdonarles el incidente de lo que ocurrió en el bosque, pero no lo haré porque mientras trataban de matarnos aquí el MI6 quería llevarse a mis bebés.
—Eso no es nuestra culpa, nosotros no sabíamos de ellos y…
—Yo decido lo que es o no tu culpa— saco el metal ardiendo y sus ojos se abren con horror.
—¡Señora Roe tenga piedad! El Borah nos prometió no llevarnos a juicio si cooperábamos, el año pasado el MI6… — hablan desesperados.
—¡Usted prometió que si le respondíamos no nos torturaría!
Me acerco a ellos con las pinzas y la herradura. —Mentí.
El anciano grita hasta dejarme sorda cuando le clavo la herradura en toda la cara quemando toda su asquerosa piel, el otro se arrastra en el suelo gritando, pero le piso el cuello con mi bota para que espere su turno.
Paso la herradura por su cara, por el cuello, el humo sube mezclado con la sangre, cuando voy por el otro la mitad de su cráneo se abre, su cuerpo se retuerce con los gritos, no quito mi bota de su cuello hasta que deja de retorcerse.
Miro los cadáveres sin alguna emoción, chasqueo los dedos y mis sirvientes arrastran su cuerpos afuera en la nieve. Los cadáveres quedan en un hueco y extiendo los brazos a ambos lados para dar mi cacería por terminada frente a mis invitados.
Alzo mis manos manchadas de sangre en forma de plegaría y rezo en danés.
Cuando abro los ojos veo a Alexander mirarme fijamente.
—¡La cacería de la reina ha terminado! — grita el anfitrión de la fiesta y los aplausos de la mafia se hacen oír.
Niles lanza un hueso y lo atrapa con su hocico rompiéndolo en su boca mientras traga. Me agacho entre la hierba y dejo caer los guantes y las pinzas. Camino entre mis invitados hasta la mesa principal.
Alexander se levanta de su silla complacido. Extiendo la mano, saca su pañuelo más caro y limpia la sangre con elegancia, cuando termina la acerca a su boca y la besa.
—Arrodíllense frente a mi esposa— ordena.
Desde Caterva hasta Wren y sus otros treinta y cinco conservadores junto a sus esposas y todos nuestros invitados terminan arrodillados en la nieve para mí.
— Evige Gud og evige dæmon, som beskytter vores forbandede sjæle, pas på mafiadronningens liv og lad hver af hendes jagter trives— repiten sus conservadores en cuatro idiomas diferentes.
Dios eterno y demonio perpetuo que proteges nuestras malditas almas, cuida la vida de la reina de la mafia y prospera cada una de sus cacerías.Lanzan fuegos artificiales en el cielo iluminando el bosque como celebración. Este es el único lugar que voy a extrañar de Rusia, el bosque me da paz. Tampoco es que odie el país, cualquier lugar en el que nos hayamos refugiado para alejarnos de Dinamarca sirvió para limpiarnos las heridas que nos dejó la noche del ataque del Pentágono.
Pero mañana volvemos a casa… Acaricio las joyas incrustadas en las dagas dobles que Maya me heredó. —Es hora— dice Alexander y asiento.
Miro al pelirrojo de ojos azules que agacha la cabeza como los demás mientras cesan los fuegos artificiales. No mira a la mujer descalza que camina entre la nieve hacia nosotros.
Este el momento perfecto para probar la lealtad de uno de los miembros más útiles de los conservadores rusos, si demuestra ser deficiente morirá como los mugrientos y Rebecca frente a los miembros mayores de la mafia.
Alesha mira los restos de Rebecca y la cruz clavada en la nieve, ve a mis lobos comiéndose sus huesos y respira con dificultad con miedo. Cuando llega la arrojan a nuestros pies, Alexander la mira con desprecio y los ojos del hermano de varios de los conservadores se abren cuando escucha su quejido.
—No puede ser, tenemos informes de Krays que le dijeron a Logan que te mataron antes de dejar el país y Dina nos contó que la utilizaste para escapar— dice la esposa de Wren.
Ella y Alesha se miran fijamente, Alesha viene con el rostro golpeado y la ropa sucia, llevaba días escondida en los establos con ayuda de Erick.
Poco a poco los miembros de la mafia van levantando la mirada, muchos la reconocen a pesar del cabello negro y los tatuajes alrededor de su cuello cubriendo sus cicatrices, pero la que más importa es la reacción de su padre.
—Caterva— Alexander lo llama y él levanta la mirada lentamente.
Sus ojos se encuentran al mismo tiempo y contengo el aire, una de las cosas que sé Caterva es que su amor por Alesha es inmenso, pero de su lealtad a la mafia depende su vida y es uno de mis miembros favoritos y el segundo más cercano a los mellizos.
—Padre— susurra ella finalmente y los ojos de Caterva se llenan de lágrimas, pero mantiene la boca cerrada.
—Como verán los viejos perros vuelven del averno siempre— Alexander mira con desprecio a los dos —Tenemos a una traidora de la mafia marcada y a uno de mis conservadores rusos cara a cara. ¿Debería dejar vivir a ambos y vivir con la incertidumbre de que él algún día él nos traicione por su hija? ¿Si la mato frente a él Caterva seguiría siéndole leal a la mafia?
El pelirrojo agacha la cabeza, está temblando y no por la nieve.
—Habla en tu defensa Alesha— Alexander camina alrededor de ella. —Dame una razón para cambiar de opinión.
—Anoche salvé a los niños, al turco y a los otros dos, tomé un rastreador y subí a un auto para alejarlos— susurra —No voy a decir que cambié y me reformé, pero no pertenezco a la mafia, dejé esa vida atrás y me largué a otro continente.
—¡Ella hizo cosas horribles, mi señor, no merece vivir! — grita de nuevo la esposa de Wren —Vivió con la organización de los treinta y siete por mucho tiempo, ¡Es una espía!
—¡Tú no sabes nada, mi vida con Logan fue un infierno!
—Utilizaste a una jovencita de dieciocho años para escaparte y cuando te fuiste él la torturó, así que púdrete ahora.
—¿Eres su defensora o qué?
—No, pero somos del mismo país y tengo más decencia que tú.
—Es una traidora desde hace años cuando ayudó al bombardeo de los hoteles de Brent, que se muera junto a su padre— dice la esposa del hermano de Wren.
—También lideró el tiroteo en el Cavern club en la fiesta que cerró para la esposa de su hermano— el amigo de Tyler lo apoya. —Caterva va a elegirla siempre, no podemos correr el riesgo.
—Mátenlos a ambos— el hombre de un solo ojo que nunca habla ahora lo hace.
Mientras hablan pienso en todas las cosas horribles que me hizo, cómo me encerró en una bodega por horas, como se río con Katherine sobre el abuso de Seth. El tiroteo que mencionaron fue en el cumpleaños de Cora hace años, el miedo que sentí esa noche… el dolor…
Caterva escucha en silencio todo sin mirar a nadie, sin decir una sola palabra.
—Todo el mundo tiene razones de sobra para no confiar en ti, Erick cometió un error grave al traerte, pero tengo una forma de probarte — Alexander saca una daga de una caja negra y se la acerca. —Mata a tu padre.
Me quedo petrificada.
—Si quieres sobrevivir vas a tener que asesinar a Caterva — miro a Octavian, pero él sólo agacha la cabeza con tristeza, Alexander saca otra daga y se la da al pelirrojo. —Si quieres probar tu lealtad a la mafia, mata a tu propia hija, no es una competencia, es una decisión, aunque conozco el resultado.
— No, eso no— suplica, pero los criados la empujan junto a él.
—Comiencen— ordena Alexander, pero la mano de Caterva tiembla y tira la daga, no la mira sólo se señala el cuello.
—Padre— le toca el rostro con las lágrimas corriéndole en las mejillas.
—Si terminan con mi paciencia los dos están muertos— advierte el lobo.
Caterva se quita las manos de Alesha de encima. — No lo pienses tanto, pon el filo a arriba sobre la yugular como te enseñé, clávalo de un solo golpe.
—Papá yo…
—¡Hazlo joder!
Alesha saca la daga temblando, pero antes de clavarla me voltea a ver. Se pone la mano en el cuello y saca un dije que hace años no veía, es la placa militar de Ethan, un dije que tuve por mucho tiempo.
Me acerco a Alexander y veo de cerca la joya. — ¿Por qué tienes ese collar?
—¿Confías en Ethan señora Roe? ¿Crees que tu guardaespaldas le daría este collar a alguien como yo? No digo que me arrepiento de todo lo que hice y tampoco quiero vivir una vida larga, sólo lo suficiente para vengarme, necesito vengarme.
—No se habla con la reina a menos que…
Muevo mi mano y corto a Octavian para que ella siga hablando.
Sorbe por la nariz y continua. — Logan me quitó a mi bebé, me encerró en las jaulas encadenada y con un médico clandestino lo sacó de mi cuerpo, después me encadenó hasta estrangularme para matarme— señala las cicatrices de su cuello — pero David Wall me salvó, no sé por qué, pero lo hizo, tuve una parálisis por meses, pero cuando recupere la movilidad tuve que usar a Dina para largarme de ahí, era la única forma.
—¿Por qué tienes el collar de Ethan?
Mira el collar con el ceño fruncido. —Me lo dio anoche mientras convulsionaba, dijo que me ayudaría a sobrevivir.
—Ethan nunca te ayudaría.
—Yo lo salvé en Nueva York señora Roe, él se quería suicidar después de la muerte de Maya y me escapé para que me siguiera y no lo hiciera, también lo ayudé a dejar a ese hombre rubio escapar de prisión, y anoche lo ayudé otra vez cuando le inyectaron el veneno.
—¿Por qué?
Se encoje de hombros. —Lo vi en Nueva York hablando solo y dijo algo que no puedo olvidar.
—¿Qué cosa?
—No puedo decírtelo, pero esa noche hizo una promesa en memoria de Maya y después de oírla no pude dejarlo morir porque sé lo que se siente tener una razón para morir porque yo la tengo, sólo necesito un trato contigo.
—Yo no hago trato con traidores— le arrebato el collar y me giro hacia mi marido.
—Escúchame primero— suplica. —Déjame vivir lo suficiente para vengarme de Logan y después yo misma dejaré que tú me mates, Emma, yo misma me entregaré.
—No la escuche mi señora, es una sucia mentirosa.
—¿Por qué no se lo pides a Alexander?
—Porque sé que si tu hablas él te da el maldito mundo entero.
Miro a Caterva agachado en silencio esperando por su destino y en mi mano el collar de mi guardaespaldas. No siento pena por ella, pero si por Caterva, tal vez todavía soy débil para la mafia.
—Sé muchas cosas sobre Jack, voy a decirles todo.
Alexander está serio y enojado mirando mi expresión, todos los invitados esperan por una reacción. —Terminaron con mi paciencia, mátenlos a ambos— ordena.
Miro el collar de Ethan con el corazón desbocado.
Espero no arrepentirme de esto en el futuro. Cierro los ojos. — Quiero que vivan hasta que Ethan despierte— le pido a Alexander y Alesha deja salir el aire contenido. —Caterva es un miembro leal de los conservadores y ella de algo nos servirá, será prisionera todo este tiempo.
—¿Cediste a la presión de su patética historia?
—Señora Roe, le pido que desista, el lobo jamás ha cedido en este tipo de situaciones en la mafia, esto es lo que sucederá, los conservadores rusos tomaremos esta decisión— dice el amigo de Tyler.
Entorno los ojos.
—No tengo una lógica para esta decisión, tienes que confiar en mí, sólo cumple los caprichos de tu nena.
Alexander entrecierra los ojos, mira con desprecio a Alesha y a Caterva y… me toma de la mano llevándome a la camioneta. —La fiesta terminó, largo de mi propiedad.
Las cejas de más de uno se alzan, veo las miradas de asombro de las mujeres mientras les sonrío y le ondeo un adiós a todos victoriosa. —Gracias— Alesha agacha la cabeza.
—No lo hago por ti, nuca será por ti— le recuerdo y veo a los sirvientes llevársela. Caterva se levanta finalmente del suelo, pero no abre la boca, sólo se acerca a la mesa de los conservadores y se bebe la mitad de una botella de vodka.
Sé que las cosas para él no serán sencillas, estuvo dispuesto a dejar a Alesha matarlo, eso dice más que mil palabras, los conservadores tendrán un ojo sobre él todo el tiempo.
Ruego por no estar equivocada con mi decisión, pero confío en Ethan cien por ciento y si él confía de alguna forma en ella tendrá sus razones.
—El lobo y su esposa ya se van— dicen sus guardaespaldas afroamericanos antes de abrirnos las puertas de su Aston Martin.
—Entra— Alexander está a mi espalda y siento algo duro rozar mi cadera, pero cuando lo miro está enfocado en los miembros mayores de la mafia.
—Limpiaremos la zona, mi señor.
— Recojan los instrumentos de cacería de mi mujer, nos veremos en Dinamarca la siguiente semana para la iniciación de Raven y Kiara. El Kript se reabrirá en cuatro días y todos deben estar ahí.
Veo una bolsa de caramelos escondida debajo del asiento, en su mayoría son chocolates que Alexander le confiscó a los mellizos. El siempre olor del caramelo me desagrada. Odio el chocolate.
Esta es la última de mis preocupaciones, pero la mirada curiosa de las esposas de los conservadores mientras Alexander me coloca el cinturón de seguridad, pero hay dos que lo miran de una forma menos educada.
La esposa del Wren y la esposa de su hermano, las mismas que me iniciaron en las cacerías, son más jóvenes que ellos a diferencia de sus maridos que van más allá de los cuarenta años, ellas no pasan de los treinta y cinco.
Una de ellas se da cuenta que las miro y aparta la mirada, me ondea un adiós con su guante. Me río y le regreso el saludo.
Miro la furgoneta a dónde llevan a Alesha y aprieto el collar de Ethan en mi mano.
No me hagas arrepentirme Ethan.Alexander va muy callado durante el camino, mi decisión no le agradó nada.
—Sé que piensas que estoy loca por dejarla viva, pero Ethan sabe algo que nosotros no— alza el collar del militar —Y debemos esperar hasta que despierte.
—Erick me habló de ella en el bosque, dice que tiene información sobre Jack y que sabía que iba a vender las patentes de todos sus medicamentos antes de que él lo hiciera, pero no debes mezclar las emociones en las estrategias Emma. ¿Sabes cuál es el punto débil de una persona?
—Es imposible saberlo, puede ser el dinero, su familia, el miedo— respondo mirando por la ventana.
—Exacto, no puedes saberlo sin estudiarlo primero, si atacas a ciegas eres un estúpido y van a joderte, lo que haces primero es lo siguiente, te quedas callado y observas en silencio, después comienzas con pequeños experimentos, tratas de tocar fibras sensibles y crear historias patéticas como las de Alesha.
—No lo hice por su historia, lo hice por Ethan.
—Ethan no siempre está en lo correcto, no siempre tienes que estar de su lado como en sus llamadas clandestinas con Jack.
—Yo no…
—Tienes que recordarlo siempre Emma, cuando se trata de tu seguridad o la de nuestros hijos no tienes que ceder por nada ni nadie, velos llorar, gritar y suplicar, pero no cedas, si retrocedes un paso de poder les das la oportunidad a tus enemigos de avanzar dos contra ti.
Suspiro y asiento, pero no parece suficiente porque vuelve a quedarse callado. Abro el compartimiento de su auto y saco una caja desgastada, es la misma que compré con la mujer hindú en el mercado filipino. Saco el brazalete y se lo muestro.
—Compré esto para ti, Raven tiene una similar y Kiara tiene unos aretes idénticos a los míos, siempre que llevamos el uniforme de kray y si llevamos el rostro cubierto como en el bosque es difícil distinguirnos entre la gente, son demasiado pequeños todavía y pensé que, si algo pasa, nuestros hijos podrían reconocernos si llevamos esto.
—¿Por qué no brilla? Es un material barato.
No puede ser. — Tenía que ser idéntica a ti.
—¿De qué hablas?
—Nada importante, creo que es un método de seguridad perfecto para los mellizos— insisto.
Mira el brazalete con desagrado, gruñe, pero extiendo la mano para que se lo coloque.
Me concentro en la carretera y le sonrío, pero no me regresa la sonrisa. Aprieto el collar de Ethan y siento mi labio inferior temblar, por error sorbo por la nariz sin intenciones de que me escuche.
—¿Emma? — vuelvo a sorber por la nariz y aparto la mirada para que no me vea. — ¿Qué te pasa? ¿Te sientes enferma? — me toca el muslo y lo miro con los ojos brillosos.
—No.
—¿Te duele algo?
—Sí.
—¿Qué cosa?
—Estabas tan orgulloso de mi cacería antes de lo de Alesha y ahora vas tan molesto.
—No estoy enojado.
—Si lo estás, ni siquiera me besaste.
Aparta la mirada y se centra en la carretera serio. —Lo sé.
Cierro los ojos con un escozor en el pecho. No lo abro más porque siento vergüenza de estar sollozando por algo tan superficial. Acelera el auto y agradezco que también quiera llegar a casa para cortar la incomodidad.
Ya ni siquiera sé porque saqué el tema a flote.
El Aston Martin se detiene bruscamente, abro los ojos, estamos en el estacionamiento de algún edificio que no reconozco.
Se quita el cinturón y va por el mío, en un segundo me toma de los muslos y me recoloca en su regazo, me quedo jadeando por el movimiento brusco, pasa sus dedos rasposos por mi mejilla y me quitas un par de lágrimas solitarias que se me escaparon.
Pasa su mano por mi cuello y pega la boca a la mía. Sus labios están húmedos y los míos hinchados por las lágrimas, es lento suave y tierno. —Como me jode verte llorar— las quita también de mi barbilla y la alza para que lo vea mientras lame mi labio inferior y lo chupa a su boca cortándome el aire.
Lame mi lengua con la suya y me pega a su cuerpo, apoyo las manos en sus hombros y lamo su labio inferior haciéndolo gruñir. —¿Crees que no quiero besarte mujer?
—No.
—No tienes ni puta idea de lo que pasó por mi maldita cabeza mientras estabas de cacería— va por el cierre de mi chaqueta y lo baja dejando mi escote al descubierto. —Me excita tanto verte matar que si te besaba frente a todos los iba a matar sólo para ir a follarte en la cabaña.
Baja las copas de mi sostén y de inmediato entierra su cabeza entre mis senos con lametones. Me agarro a su cabeza y entierro mis manos en su cabello.
—Me moría por comerte las tetas en ese maldito bosque— muerde mis pezones y los chupa.
Mis bragas comienzan a mojarse con los gruñidos desesperados de Alexander y sus lamidas ansiosas, succiona mis pezones sin parar, gimo mirando el techo de su auto con los senos de fuera.
Las ventanas están polarizadas por una buena razón. Alexander soba mi otra teta con su puño mientras su boca no deja de comerse la otra, intercala sus movimientos de una a otra, me quema la cara.
—En el futuro voy a tener que follarte antes de todas tus cacerías, mira cómo me tienes de duro Emma— habla con la boca llena, toma mi mano y la coloca en su bragueta sobre su polla.
Gimo sin poder evitarlo, tengo las tetas húmedas, pero no se detiene, su mano se desliza por el botón de mi pantalón y lo deshace. Les da tirones a mis bragas para bajarla poco a poco sin despegar su lengua de mis pezones.
Aprieta la palanca del asiento y retrocede hasta quedar completamente reclinado, queda un espacio más amplio para los dos, succiona una última vez mis pezones. Se abre la bregueta y alza las caderas para sacar su polla.
—Está dura— la envuelvo con mi mano y la masajeo de arriba hacia abajo haciéndolo apretar la mandíbula.
—Tengo las bolas tan llenas Emma, necesito que me las vacíes con esa bonita boca— me acaricia el labio con su pulgar. — Pero primero gírate, pega las tetas al volante y alza bien ese culo porque necesito cómeme mi coño— me toma de la cintura y me ayuda a girarme.
Me sienta sobre él otra vez, pero con mi espalda sobre su pecho. Me agarro al volante y alzo el culo jadeando, hace un sonido de gusto y me alza el culo quita más arriba para quitarme por completo el pantalón, los vidrios se están comenzando a empañar.
No veo venir el primer azote, cierro mis dedos sobre el volante mientras su mano me azota otra vez las nalgas.
Me arde la piel, pero Alexander no para de descargar su mano en mi culo una y otra vez, el ardor provoca que me moje más. Pego mi cabeza al volante, casi no puedo controlar mis gemidos. Escucho como resuenan los azotes y mis pezones se tensan. —Cariño— gimo muy alto y me gano dos azotes más.
Escucho un pequeño zumbido y abro los ojos. —¿Trajiste un vibrador? — lo miro sobre mi hombro.
—Voy a ser muy creativo esta noche. Chupa— me mete dos dedos a la boca. Lo hago con gusto y cuando ya están húmedos los saca y me baja a tirones las bragas. — Ábrete bien las nalgas nena— acaricia mi sexo y obedezco.
Alexander hace a un lado mis bragas, entierra sus dedos en mis glúteos junto a los míos y clava la cabeza en mi coño.
Por Dios. Mi vientre se contrae mientras su lengua lame toda mi carne húmeda desde mi clítoris hasta la entrada de mi vagina.
Estoy disfrutando tanto que apenas escucho el celular que designamos para Dina y su hermano, el tono de llamada es inconfundible. Alexander también lo escucha porque para por un segundo, pero reanuda el oral con movimientos más rápidos.
Trato de alcanzar mi chaqueta para sacarlo, pero no puedo y el tono de llamada tampoco se detiene, esta es una emergencia. —El celular— mi voz sale temblorosa. —Alexander, el celular está… — mi gemido corta mis palabras.
—Ya escuché— ni así despega su boca de mi coño.
Muevo mi mano hacia atrás para apartar la boca de Alexander de mi sexo, pero sus manos se aferran a mis caderas y chupa con más ansias.
Me golpeo el cuerpo contra el volante tratando de resistir al placer, pero me recorre todo el cuerpo, en esta posición, mis entrañas se contraen, mis pies se tensan y me suelto en su boca.
Mi cuerpo da pequeñas convulsiones mientras me corro en su boca, pego mi mano al vidrio y se resbala mientras el celular suena otra vez. Trato de regular mi respiración, Alexander traga todo lo que puede lamiendo por donde quiere.
Sacude su cabeza entre mis glúteos y su mano va a mi chaqueta buscando el celular. Me besa cada glúteo y les da una pequeña mordida. —Carajo — se relame la comisura de la boca antes de contestar. —¿Qué sucede? — su voz sale ronca.
Me dejo caer sobre sus piernas completamente saciada, Alexander pasa su mano por mi abdomen y me pega a él lamiendo el lóbulo de mi oreja y besando el hueco de mi cuello mientras aspira.
—Señor Roe pensé que nunca respondería.
Alexander se relame los labios. —Estaba ocupado con algo de suma importancia.
—Eso parece, dijo que respondería siempre al primer tono.
—¿Qué informes tienes? Si me estás llamando no es sólo para darme detalles estúpidos de tu vida.
—Lo encontramos señor, encontramos a Jack— dice el hermano de Dina y me enderezo acomodándome la ropa, me cubro los senos y busco mis bragas en el suelo del auto junto a las botas de Alexander.
Me miro en el retrovisor tengo las mejillas todavía rojas y cabello revuelto. Me pongo presentable y escucho con atención lo que dicen de Jack. —¿Dónde estaba?
—Su esposa tenía razón, estaba en el muelle de Santa Mónica, nos vio comprando flores.
—¿Te encargaste de que escuchara sobre la reunión con Mark?
—Lo hice señor y funcionó, mi hermana no tiene idea de nada, pero yo lo estoy viendo desde el balcón, Jack vino al restaurante, viene encubierto con ropa holgada y una gorra de beisbol.
—Ya sabes qué hacer, esta es solo la primera noche, dale un anzuelo que no pueda resistir.
—Lo sé señor, repasé el plan como dijeron, hice dos reservaciones, una para Mark, mi hermana y yo y la otra para… él.
—Perfecto, deja que Jack vea por un minuto al fantasma del plan C18, y estoy seguro que no los perderá de vista mientras estén en el país— Alexander me mira fijamente —Después de todo mi primo y el rubio alguna vez fueron viejos amigos.
〘 〙Jack.Una gorra y unos lentes es el peor disfraz de un modelo, la playera de beisbol me queda enorme, puede que esté cometiendo un error y juro que lo pensé toda la noche, follé a Paulina para sacarme el pensamiento de esta reunión de la cabeza, pero no pude.
Fui a mi sesión de fotos matutina, pero tampoco funcionó, ni siquiera ir a la playa funcionó, puede que mi abstinencia de Londres esté haciendo efecto, pero ver a Dina y oír sobre esa reunión abrió viejos recuerdos.
Conocí a Mark casi cuando era adolescente, es uno de los mejores amigos de Alexander desde niño, más cercano incluso que Erick, pero vive en Las Vegas y nunca ha estado involucrado de lleno en la mafia. ¿Para que lo quiere ahora? Espío la mesa de segundo piso donde cenen los tres.
Dina se ríe y bebe vino, ni siquiera debe tener edad legal para eso, aunque si cuento los años ya debe tener veintiuno, es como si el viejo Jack se hubiera quedado atrapado en el pasado.
—¿Le ofrezco una copa de su vino favorito señor Roberts? — el mesero se acerca de nuevo.
Este es uno de mis restaurantes favoritos y muchas veces Paulina y yo venimos encubiertos para evitar a la prensa, mi comportamiento es normal para él. —Sólo agua.
Dina saca algo de su bolsa como un sobre amarillo y lo desliza por la mesa, Mark es más discreto con sus movimientos, mira a todos lados, sonríe y lo esconde bajo su plato, cuando lo abre saca un fajo de dinero.
De repente la rusa se levanta y mis pies hacen lo mismo, camino con la cabeza gacha a unos metros detrás de ella y la sigo por el pasillo del segundo piso hasta le tocador de damas.
Espero en la puerta tratando de no parecer un acosador, pero no escucho ruidos del otro lado, ni voces de mujeres. Me atrevo a ir un poco más lejos y abro la puerta, Dina no está armando un plan secreto en el baño.
Está inclinada frente al espejo retocándose el labial rojo, paso mis ojos por su vestido un segundo.
Lo hago de nuevo.
¿Qué carajo?Cierro la puerta bruscamente asustándola. —Hora de largarme, venir aquí fue una pérdida de tiempo.
—Disculpe— grita a mi espalda.
Perfecto Jack, ya la alertaste.—¡Señor! — grita otra vez y camino más rápido tratando de perderme entre la gente, pero vaya que la chica es rápida. —¡Espere!
Logro bajar al segundo piso sin que ella me encuentre, me ondeo entre mesas que no son la mía para despistarla en caso de que me esté espiando y después de veinte minutos la veo regresar a su mesa.
Hago lo mismo y voy a mi lugar seguro. Mark ya no está, es sólo el pelirrojo que se parece a ella, y parece que le está gritando porque ella se pone roja y agacha la cabeza asintiendo.
—¿Qué estoy haciendo? ¿Qué hago aquí? ¿Estoy buscando que la mafia me atrapé de nuevo? ¿Eso es lo que quiero? — escondo mi cabeza entre mis manos y escucho el tono de llamada de Paulina.
La he estado ignorando todo el día, si esto un negocio del lobo no es mi problema, algún matón nuevo o vendedor de droga, lo usual. Ya ni sé si estoy aquí por ese negocio o porque vi a Dina, la chica no siempre me desagradó tanto.
Entendía su comportamiento porque sólo era una niñata adulta, llevo días confundido, hago todo esto por la presión del trabajo, sí, seguramente es eso, mejor me largo antes de que me vean. —Deja de llamarme Paulina, ya voy en camino a casa— respondo finalmente la llamada.
—Sabes que eres libre de hacer y estar donde quieras, pero estaba preocupada te volviste a saltar tus comidas como de costumbre.
—Y como de costumbre nunca me ha afectado tanto.
—Sólo estaba preocupada Jack, has estado raro todo el día, más de lo usual.
—No me apetece hablar.
—Nunca lo hemos hecho ¿o sí? Ese es el trato, juntos, pero no tanto.
Esta mujer debe ser una santa, nadie vive con un hombre roto, deja que la folle y públicamente es su pareja para que internamente no crucen más de dos palabras reales, ni siquiera entiendo por qué lo hace.
Ambos nos beneficiamos de la relación publica en el trabajo, pero ella siempre ha sobresalido sin este tiempo de mierdas. —Sólo ven a casa.
Dejo salir un suspiro largo y pego mi cabeza a la mesa. —Está bien.
Dejo una buena cantidad de dinero de propina y me levanto sigiloso para salir por la puerta trasera de siempre.
La puerta está cada vez más cerca y una vez que la cruce no pienso volver a entrometerme en seguir a nadie, eso quedó en el pasado. Estoy a punto de volver a mi nueva realidad, juro por Dios que los centímetros que me separan de esa puerta son escasos, pero no se terminan.
La puerta principal prepara una mesa para un nuevo cliente y esos tres segundos que te toma ver quien es por curiosidad son mi perdición.
—Mesa para uno— pide el hombre rubio.
Me agarro a la puerta, pero no para salir si no para evitar caerme. —Señor Roberts— mi mesero habitual corre auxiliarme.
No, No, No.Alguien un día me dijo que si buscas al demonio un día vas a terminar encontrándolo. Nunca debí venir a este restaurante. Me desvanezco poco a poco.
—¿Señor Roberts se encuentra bien?
Trato de hablar, pero no puedo hacerlo, es la falta de comida o la delgadez de mis costillas o la simple razón de que acabo de ver frente a mí a un placa dorada del MI6.
—Es el modelo de Gucci venía encubierto— escucho murmullos, es difícil llamar la atención cuando me estoy desmayando a mitad del restaurante. —Grábalo, esto va a salir en las noticias estoy segura.
Veo a muchas personas a mi alrededor. Mi mesero hace todo lo posible por alejar a las personas y dos más lo ayudan, pero el rumo se expande por el restaurante y piensan que soy una celebridad más grande porque se arremolinan con sus teléfonos tratando de ver mi identidad.
—Tenemos que sacarlo de aquí, limpia la entrada principal— me llevan por dónde no conozco, pero es difícil caminar entre cámaras.
Me golpeo entre la gente y sus celulares. —¡Es él! ¡Es el modelo de Gucci!
—Por aquí, mi hermano puede empujar a las personas— escucho la voz de Dina entre ellos. —Hazlo hermano, necesitamos ayudarlo.
—Joder, no es el primer día y ya me causaste problemas dos veces.
De repente se vuelve más fácil para los meseros moverme por el pasillo, el gorila ruso empuja con sus hombros a todos fuera de mi camino. La puerta se abre, el aire de la costa me golpea y respiro hondo libre de flashes y cámaras.
Estacionan mi auto a la entrada y busco mis llaves con manos temblorosas. —No es necesario que conduzca, nosotros podemos llevarlo— ofrece Dina, pero me suelto de su agarre. —Señor no está en condiciones de manejar.
—No es tu problema.
Jadea en mi espalda mientras abro las puertas de mi coche. ¡Maldita sea! ¿Para qué abrí la boca?
—No puede ser, no, tú.
Coño.Veo como esos autos con la insignia del lobo se acercan al mío mientras Dina camina a mi alrededor y me arranca la gorra de béisbol de un tirón. Sus ojos azules escanean todo mi rostro de arriba abajo.
—¿Jack?
No puede decir más porque el gorila ruso la mueve de mi vista y me bloquea el paso. —Lamento que tenga que ser de este modo señor Roe.
—¿Qué estás haciendo? — meto mi mano en mi bolsillo y aprieto con manos temblorosas el botón lateral de mi celular, el que le manda una alerta de emergencia a Paulina.
— Le juro que los planes del lobo para atraparlo eran diferentes, pero después de esto me veré obligado a hacerlo a mi manera.
〘 〙Alexander.En cuanto mis pies tocan el suelo danés siento la vibración en mis venas, respiro hondo como la primera vez cuando tenía ocho años, la primera vez que salí de las jaula, la primera vez que viaje en un auto, la primera vez que comí comida real y no de animal.
Mi único desagrado de este viaje es traer al hijo del turco entre mi tripulación.
Llevo un traje negro y los gemelos de oro clásicos en los puños de mi camisa. Con una mano envuelvo la mano de Emma y en la otra una mano pequeña envuelve mi meñique. Raven se esconde detrás de mi pierna sin soltar mi meñique, mira a todos los miembros de la mafia arrodillados fuera del avión.
Kiara está a su lado tomándolo de la mano mirándolos con la misma curiosidad ambos vienen con sus ropas elegantes en negro, Raven igual de apuesto que mi en un traje a medida y Kiara en un vestido como los que solía usar Millie.
—¿Quiénes son estas personas mami? — pregunta mi hija escondiéndose detrás de su hermano.
—Es la organización del lobo cariño, están aquí para presenciar su iniciación.
Es la primera vez que la mafia completa conoce a mis hijos, veo las miradas de asombro de más de uno, la forma en la que reconozcan mis rasgos en mis hijos de casi tres años. Mi hermano está junto a su familia, Coraline tiene a su hijo en brazos y el niño les ondea un saludo a mis hijos.
—Son muchos papi— Raven se pega a mi pierna.
Me giro a ellos, me inclino y los hago mirarme. —Ellos son nuestra mafia, nuestro fieles sirvientes de por vida y asesinos entrenados— les explico. —Y quieren conocerlos porque después de su madre, ustedes son la pieza más importante de la organización del lobo.
—¿Nosotros somos tus jefes? — Kiara se mece en su vestido esponjado corto.
—Ni lo sueñes.
Escucho la risa de Emma a mi espalda. —Esta es su mafia, ustedes son nuestros herederos y vamos a bajar del avión con la elegancia de un Roe, con la cabeza en alto y mirándolos hacia abajo como los inferiores que son.
—Pero me dan miedo papi— Raven toma la mano de Emma preocupado.
—Un Roe nunca tiene miedo hijo.
—¿Y si nos lastiman?
—Los mato.
Raven alza las mejillas y Kiara se aferra de nuevo a mi meñique emocionada. —Además hay alguien que quiere conocerlos— Emma señala a Coraline y a su hijo entre la multitud, pro los mellizos no logran verlo entre tantas personas.
Emma y yo tomamos a nuestros hijos y caminamos entre la gente, Kiara va dando saltos mientras bajamos del avión y mira a las personas arrodilladas. —Velsignede være ulvens og dronningens børn, måtte himlen beskytte dem, som vi vil gøre det med vores liv— reza la mafia en voz alta mientras pasamos entre ellos.
“Benditos sean los hijos del lobo y la reina, que el cielo los proteja como nosotros lo haremos con nuestras vidas”—Velsignet være mafiaen på grund af Raven og Kiara Roe — repiten al unisono.
“ Bendita sea la mafia a causa de Raven y Kiara Roe”.Kiara se suelta de mi mano y les ondea la mano a todos con sus guantes blancos, como si fuera de la realeza y ellos los plebeyos, ya entiende la posición que tenemos. Veo a Bennett contener la risa a lo lejos.
Cada vez estamos más cerca de él y su familia.
—Tak for jeres venlighed— dice mi hija en perfecto danés.
Gracias por su generosidad.—Vi glemmer det ikke
No la olvidaremos.Camina como Emma siguiéndole el paso a los tacones de su madre, Raven se queda a mi lado sin quitarse los lentes negros pequeños, ni siquiera habla con los arrodillados, sólo los mira con deprecio y sigue caminando.
—¡Kiara mira! ¡Es la tía Cora! ¡El tío Bennett! — Raven pierde la postura de antes y corre hasta su hermana —¡Y Aaron!
—¡Aaron! — Kiara también corre hacia el hijo de mi hermano y la rubia lo baja a la vez al suelo para que los tres se rencuentren.
El niño creció ya tiene cuatro años, es bastante alto y viene con un Golden retriever que revolotea alrededor de mis hijos. —¿Está vacunado o también lo recogiste del basurero como al primero? — miro a Bennett.
Emma me mal mira, pero me encojo de hombros. Kiara salta mirando al perro y me doy cuenta que es la primera vez que mis hijos tiene un acercamiento a una mascota normal, sus caballos negros, los lobos de Emma y los zorros del bosque ruso nunca los emocionaron tanto como este perro.
—Este es Kieran y es mi perro— les explica Aaron. —Corremos en el parque y jugamos a la pelota con papá y pintamos en el estudio de mi mami y atrapamos mariposas en el parque de perros.
El perro ladra y mis hijos se asustan. No se asustan cuando Niles se come a un mugriento, pero si por un ladrido. Emma se acerca a ellos y les enseña a acariciar al perro con cariño como alguna vez me enseñó a hacerlo a mí con el antiguo Kieran.
Raven es el primero en perder el miedo, pero Kiara se niega a quitarse los guantes para tocarlo porque su pelaje está lleno de nieve.
—Este cabrón lo hizo, creo a dos copias exactas a él— dice el adicto mirando a mis hijos.
Veo la emoción en mi mujer cuando se acerca a la rubia que detesto, la abraza más tiempo del necesario y hablan en voz baja de cosas que no escucho, pero veo a mi mujer limpiarse las mejillas en cuanto la suelta, mal miro a mi hermano y a su esposa.
—Apuesto que al tuyo solo lo has puesto a pintar con latas— me quito los lentes negros y por un instante me debato en darle la mano, pero solo lo miro de arriba hacia abajo.
—Aaron es un artista nato— se cruza de brazos con media sonrisa.
—Los míos ya hablan tres idiomas, inglés, danés y ruso.
—Aron sabe diferencia los colores pasteles de una paleta de pintura clásica.
—Raven y Kiara ya tienen…
—No es una competencia Alexander— Emma clava su codo en mi brazo y mal miro al adicto.
¿Una competencia? Por favor. — Si lo fuera nuestros hijos la ganarían.
—¿Vienes de una obra de teatro tarzán o así utilizan el cabello en Rusia cabezota? — la lora se interpone.
—Te respondería, pero no hablo con los criados, además pensaba que ya te habías muerto ya por tantos químicos en el cabello.
Su mandíbula se cae. — ¡Soy rubia natural!
—Si tu lo dices— ladeo la cabeza y se pone roja del enojo.
—¡Lo mato! — avanza hacia mí, pero mi hermano la detiene por la espalda soltando una risa nerviosa.
—Tranquila gatita, nuestro avión aterrizo hace menos de dos horas, prometiste que al menos sería una tarde agradable.
—Será mejor si veo a Erick, él siempre logra calmarme, pero no lo veo— mira a todos lados — ¿Dónde está?
Dejo de prestarle atención, ya tendré la satisfacción de ver su rostro con lo que le espera una vez que cruce las puertas del palacio Roe y a mi hermano también.
El avión siempre aterriza en la zona del palacio Roe, pero esta vez estamos cerca del Kript, es lo primero que quiero que vean y porque es el inicio de lo que se cerró en el ataque el pentágono.
Mis conservadores rusos vienen detrás de mí, avanzo al edificio tan grande como una catedral antigua en la que se llevan a cabo las ceremonias más importantes de la mafia, mis botas se hunden en la nieve y juro que cada paso hace que un momento vívido de hace más de dos años me cruce por la cabeza.
Veo a Maya muerta en mis brazos, me veo disparando esa noche siete veces en el bosque por su muerte, veo a Emma dando a luz en el sótano de la base del Pentágono, la veo gritando mientras el llanto de Raven llena la sala y minutos después el de su hermana.
Me veo cargando a mis hijos por primera vez en mis brazos y lo último que veo antes de tocar la puerta de metal sellada del Kript es a Emma en esa habitación de hospital antes de perder la vista.
Mis treinta y cinco conservadores rusos incluido Caterva forman una línea horizontal a mi lado, cuando me quito los guantes y toco las puertas de acero las risas cesan, ya nadie habla. Emma camina entre la nieve con Raven y caminando a su lado hasta que llegan a mí, los conservadores abren su formación para dejar espacio a ellos.
Aunque no lo quiera en una situación como esta todos los miembros de la familia Roe deben tomar lugar en la línea y Bennett lo sabe. Camina solo sin su familia a colocarse junto a Emma.
No es agredido por los miembros de la mafia como debería porque ellos saben las normas. Es casi media tarde y ya comenzó a nevar más fuerte. Me giro a los miembro de la mafia que esperan pacientes.
—Esta noche nos vestimos de con elegancia para honrar muertes como la de mi tía y sobrina cuyos tumbas fueron cavadas a mitad de los bosques alrededor del palacio— hablo en voz alta y todos escuchan en silencio —Tuvieron que pasar más de dos años para este momento, pero llego la hora de redimirnos por el ataque del Pentágono y hacer pagar a nuestros enemigos.
Miro a Emma con las mejillas rojas por el frio, Kiara y Raven también me miran.
—Hay un lugar destinado en el infierno para nosotros, pero los arrastraremos con nosotros— sonrío de lado —Mis hijos serán iniciados en la mafia en este Kript como lo hizo mi esposa, finalmente mis herederos pisaran por primera vez este lugar sagrado.
Suenan los siete disparos que dicta la mafia, los mismos disparos en el bosque cuando hubo muertos. Alzo las manos al cielo en forma de rezo en el que no creo.
—Må den Evige velsigne vores evige helligdom på ny, og må blodet flyde fra dem, der vil være hans forbandede trofaste tjenere.
“ Que el Eterno bendiga de nuevo nuestro santuario eterno, y que la sangre fluya de aquellos que serán sus malditos fieles siervos”.—Amén— pronuncian todos incluidos mis hijos.
Me signo el pecho como fui criado en la organización de los treinta y siete. Tomo las puertas del Kript y las abro.
¡Hola sexys!Que el padre Roe este con ustedes porque se acabo la era del bien...¡Los amo tres millones!-Karla.