CAPÍTULO 28
Jack.En la vida de un hombre como yo hay dos elementos que nunca se deben olvidar, el dolor y el poder, porque son esos dos elementos los que pueden hacer tu vida plena o miserable.
Hace casi tres años me fui de Londres con un objetivo claro en la cabeza, regresé a Nueva York y denuncié a la DEA mis laboratorios para que los clausuraran, mi pequeño imperio quedó sumergido en el averno.
Me encargué de quemar lo que David y yo construimos juntos un día, incluso le vendí a la mafia sustancias que nuca en su vida sus ojos habían visto, sustancias peligrosas que el mismo gobierno mataría por tener.
Perdí la cabeza en mi última noche en Dinamarca y la boda de Sarah sepultó lo que quedó de mis restos y ahí mismo sepulté a Jack Roe para que Jack Roberts renaciera.
Pero no vendí mis patentes en vano porque se necesitarían cien de los mejores cerebros de biólogos para seguir los ingredientes de lo que me gustaba llamar “mis pócimas secretas”. La primera regla que David y yo establecimos fue que cada veneno, inyección o medicamento siempre tendría una sustancia perdida en la patente.
Y hasta el último día que fui biólogo lo seguí al pie de la letra, ni siquiera el veneno que le preparé a Logan tiene la mezcla correcta de la primera dosis, ni todo lo que le vendí a Alexander.
Me doy cuenta que les tomó un par de años descubrirlo. Aunque eso es sólo la mitad del plan que dejé preparado al denunciar mis laboratorios.
Sabía que este día tarde o temprano llegaría, lo que la mafia no sabe es que he estado preparado todo este tiempo.
—Me mentiste, me trajiste con engaños porque sabías que nunca estaría de acuerdo con esta mentira— la pelirroja se ve herida.
—No hay tiempo para lloriqueos hermana.
—¿Cómo te atreves a hablarme así?
—Por favor Dina, todavía eres muy inocente, si ponías en riesgo la señora Roe no te iba a perdonar esta vez la vida. ¿Eso es lo que quieres?
No puedo respirar, estoy rodeado por la mafia frente a mi restaurante favorito, toda la vida que construí en los últimos dos años se está tambaleando frente a mis ojos y lo peor de todo es que yo mismo caminé a mi propia tumba.
Nunca debí venir, debí quedarme en casa como Paulina tanto me lo pidió. —Jack— Dina me habla, pero no puedo mirarla a ella ni a nadie a los ojos. —Te juro que no lo sabía, te juro que nunca me habría ofrecido para esto.
—Silencio hermana, sube al auto, ya nos vamos.
—No me digas que hacer.
—Mierda, eres una inmadura, señor Roe será mejor que suba de buena gana a las camionetas y no lo lastimaremos.
—¡No vamos a lastimarlo incluso si no quiere subir!
—¡Qué te calles mierda! Esta es mi última pizca de amabilidad Jack, entra a las camionetas.
Las lágrimas me escuecen los ojos, tengo los pies tiesos. Todo lo que puedo ver es la insignia del lobo en sus camionetas y eso representa todo lo que me hirió en Dinamarca la noche del ataque, mi madre… mi… mi hija.
—No— sacudo la cabeza y a pesar de mis lágrimas aprieto desesperadamente la única tecla de mi celular —No, no, no— los miro a todos con la rabia que llevo contenida durante años —¡No! ¡No! ¡No!
Dina retrocede asustada por mis gritos, pero su hermano pone la mano en la cinturilla de su pantalón donde guarda su arma. Me tiemblan las manos, pero no dejo de apretar la tecla, la única tecla que le manda la señal de emergencia a Paulina.
—No haga las cosas más difíciles, venimos a Estados Unidos por usted y no nos iremos con las manos vacías— saca su arma y al instante tengo al resto de la mafia apuntándome.
—¡No disparen, por favor! — pide Dina a gritos, pero nadie la obedece.
—¡Si sigues lloriqueando te voy a encerrar en la camioneta!
—Jack es inocente de todo, tienes que creerme hermano.
—Esta es la misión más importante que me han encargado el lobo y su esposa desde que llegaron a Rusia, no voy a defraudarlos, así que más le vale al biólogo mover sus jodidos pies hasta nuestra camioneta antes que le atraviese el estómago con plomo.
Miro las armas y me sorbo la nariz con ironía, me entran unas enormes ganas de reírme por primera vez en años. —Estúpidos, sé que no van a matarme, me quieren vivo por alguna razón.
—Me dijeron que lo llevara vivo, pero no sin lesiones.
—Adelante hijo de perra, dispárame— extiendo las manos. —Hazlo directo al corazón o al cráneo, lo que prefieras. ¿Crees que te tengo miedo a ti o a estos? — me río sin humor. —¿Mi primo cree que iba a huir de la mafia si me atrapaban?
—No nos obligue a utilizar la fuerza.
—Incluso si me vuelas los sesos no me importaría, idiota— me señalo con ambas manos —Esto que ves aquí es un cascarón vacío, yo hace años que ya estoy muerto.
Resoplo y dejo que mi nueva personalidad tome el control, esa donde todo lo que existe alrededor te deja de importar, es como vivir en un estado constante de depresión, donde el mundo real ya no es suficiente para mantenerte vivo y te desasocias fácilmente.
Dina realmente se ve sorprendida, pero de esta gente no me puedo fiar, pueden estarla utilizando como un truco.
—Ya me da igual a lo que vinieron, necesito mi tabaco— camino por la calle hasta que me dejo caer en el asfalto, saco una cajetilla de cigarros y enciendo uno con toda la calma del mundo, bajo su atenta mirada. Le doy varias caladas hasta que el humo sale por mi nariz.
—El lobo quiere que…— el otro idiota ruso vuelve abrir la boca, pero Dina lo mal mira.
—Déjame hablar con él y por favor dejen de apuntarle.
—No, vinimos aquí por…
—Sólo cinco minutos hermano, eso es todo lo que te pido.
Me río. —Pobre niñata, vas a necesitar más de cinco minutos para acceder a entrar otra vez la mierda a la que están envueltos— sigo fumando.
Dejo de mirarlos, pero escucho como guardan las armas mientras centro mis ojos en los autos que pasan a los lejos en la autopista principal. Los pasos de la rusa se acercan a mí, pero no muestro ninguna emoción, acabo con mi primer cigarro y voy por el segundo, al día suelo fumarme dos paquetes de estos.
—Hola— susurra sentándose a mi lado.
La ignoro y sigo fumando.
—No sabía que vendríamos por ti, a mí me dijeron que teníamos una reunión con Mark, el hombre de color y que íbamos a trabajar con él para un médico que…
—No me interesa.
—Después de ayudarte a escapar en la boda de…
—Dije que no me interesa. ¿Hablo en ruso o qué?
—Lo siento.
Se queda en silencio y sigo fumando mirando los autos. Lo único que estoy haciendo es tiempo, sé que Paulina vio la alerta que le envíe. —Te queda tres minutos Dina— le dice su hermano.
La rusa abre varias veces la boca como si quisiera decir algo, pero se arrepiente siempre al último momento, un poco de viento de la costa me revuelve el cabello. El ruso le avisa que le queda sólo un minuto cuando voy por mi tercer cigarro, pero ella sigue sin hablar, estúpida niñata, cómo la odio.
De repente siento una mano sobre la mía, dejo de fumar y la veo tocarme. Alejo mi mano con rabia. —No me toques.
—Odiabas a todos en la boda de… en la boda de tu ex mujer, pero a mi no.
—Tú y tu hermano comparten la misma neurona estúpida.
—Pensé que éramos amigos después de ayudarte a escapar del parlamento.
— ¿Amigos? Yo no tengo amigos, grábatelo en la cabeza, bórrate también las ideas que te hiciste sobre mí en el pasado, como te dije ese hombre está muerto, me asquea que me toquen, que me hablen y que me miren sobre todo gente como tú.
Sus cejas pelirrojas se fruncen. —¿Qué te pasó Jack? Tú jamás me habías hablado así.
—Si te vas a poner a lloriquear ponte junto a tu hermano que el traje que traigo es caro— aparto la cabeza y saco goma de mascar de menta para diluir el olor a tabaco, a Paulina no le gusta que la bese después de fumar.
No se rinde, se pega a mí y su mano va a mi hombro, pero se siente como si me estuvieran quemando con un fierro hirviendo. —Siento mucho lo que pasó en…
—¡Que no me toques maldición! ¿Qué no entiendes? — la empujo y se azota en la calle. —Entiéndelo de una vez, nadie me toca nunca más.
—Pero Jack…— me mira dolida como si eso me interesara.
Me froto las sienes agotado. — Voy a ser considerado porque no quiero escándalos en mi siguiente pasarela, les quedan aproximadamente siete minutos para largarse de aquí y menos de veinticuatro horas para dejar el país, de lo contrario, la muerte les parecerá un paraíso.
—¿O qué? — pregunta el idiota que todavía me apunta.
—O la DEA vendrá por ustedes— habla una voz femenina detrás de mí y respiro con alivio cuando veo a Paulina meterse entre la mafia y caminar hasta mí.
Mira a Dina en el suelo con las rodillas raspadas y me mira de arriba hacia abajo. —¿Estás bien?
Qué pregunta tan estúpida. —Sí.
—Jack es protegido de la DEA— les informa —Dio sus laboratorios a cambio de inmunidad en este país, tiene un botón de alarma en su celular y en el mío, en caso de que la mafia se vea involucrada podemos utilizarlo y ya lo hizo, no tardarán en venir y por nuestra seguridad tenemos rastreadores en el auto y otros dispositivos que no voy a mencionar.
—Mientes.
—No me importa si me crees o no, lo único que digo es que no pueden tocarnos— Paulina me toma de la mano y el ceño de Dina se frunce. —Ahora, lárguense por dónde vinieron y díganle a la mafia que Jack Roe ya está muerto.
Alzo la barbilla soberbio, no me arrepiento de traicionar a toda mi línea familiar al hacer una pequeña alianza con la DEA por mi protección. Al final del día en este mundo sólo sobrevive el más fuerte.
Sé que Dina está tratando de encontrar al hombre que conoció hace años en las jaulas de Logan, pero la miro como el hombre vacío que soy.
—La señora Roe fue la principal interesada en buscarte.
—Esa mujer no me interesa— me río con la cabeza ladeada. —Ninguno de ellos, todos pueden pudrirse en el infierno, junto a sus hijos.
Dina ahoga un jadeo.
—Vamos al auto, la DEA llegará en cualquier momento, no quiero que te vean así— Paulina me insta a seguirla y recojo mi cajetilla de cigarros.
Dina se levanta, su mano se mueve por el arma de su hermano y en ese segundo la tengo apuntándome a la cabeza mientras me agacho. —Me equivoqué eres un hombre malo y amargado, mi hermano tenía razón, vamos a tener que hacerlo por la fuerza.
Levanto la comisura de su boca. —Adelante niñata, dispara.
Escucho el jadeo asustado de Paulina mientras Dina quita el gatillo. Espero pacientemente mientras su patética mano tiembla.
—Ya no soy una niñata Jack— susurra, mueve el arma y… me dispara.
Mi grito resuena en la acera mientras me azoto contra el suelo con el hombro sangrando. Gruño apretándome la herida que me escuece y duele como la mierda. Mis malditos escasos cuarenta y ocho kilos no sirven para recibir este impacto.
Paulina trata de acercarse para auxiliarme, pero la pelirroja se lo impide. —Súbete de buena gana a la camioneta antes de que quedes peor que él.
—¡Estúpida! ¡Tenemos rastreadores de la DEA!
—Entonces será mejor que nos apresuremos a dejar el país cuanto antes.
—¡Tienen que ayudarlo! — Paulina se ve muy preocupada y puede ser por mis quejidos, pero esa bala realmente dolió.
—Lo haremos en cuanto estemos en un lugar seguro y muy lejos de la DEA.
—Idiotas— gruño todavía en el suelo.
—El idiota eres tú Jack— el gorila se me acerca —No teníamos que dispararte para llevarte, sólo tenías que escucharnos e irías por voluntad propia.
—Ni muerto volvería a la mafia.
—No se trata de el señor o la señora Roe, es sobre tú padre.
—¿De qué mierda hablas?
—Hace unos días el MI6 le inyectó uno de tus venenos y quedó en coma y cómo sabrás tú eres su única esperanza.
—¿Cómo sé que me estás diciendo la verdad?
—Me importa un coño si me crees o no, tengo mejores cosas de las que preocuparme como salir vivos de aquí.
Me cargan entre dos y me meten contra mi voluntad a una de las camionetas, de inmediato se ponen en marcha, no voy en la misma que Paulina, en la mía sólo van el chofer, Dila y su hermano.
El gorila me quita el celular y revisan la configuración que tiene puesta la DEA, no sé lo que hace Dina, pero mueve sus dedos muy rápido por nuestras pantallas y la escucho hablar por teléfono con alguien, me parece que es la voz de Bennett.
—Apresúrate hermanita, si lo que dicen estos idiotas es cierto no vamos a poder salir del país esta noche.
—No necesitamos hacerlo, nos pondremos a salvo esta noche y tendremos los vuelos listos mañana por la mañana.
—¿A dónde nos dirigimos?
—Al único lugar donde la mafia está segura en este país.
—¿Iremos a Las Vegas con Mark?
Niega con la cabeza. —A Los hoteles Emma Roe.
Dan ordenes por los comunicadores y enseguida nos colocan en carretera abierta a toda velocidad saltándose todas las luces rojas de los semáforos.
Algún médico clandestino que siempre lleva la mafia consigo logra hacerme presión en la herida del hombro para evitar la hemorragia, aunque la bala sigue dentro y el dolor no disminuye, al menos mi ropa deja de empaparse de mi sangre.
Daría lo que fuera para ser un gordo obeso en este instante, ser un saco de huesos provoca que me de fiebre durante los cuarenta y cinco minutos que le toma al estúpido chofer llegar a nuestro escondite de la noche.
Lo que haya hecho Dina con mi celular y el de Paulina funcionó porque no se han encendido desde que me los entregó, ya ni se escucha el pequeño zumbido de los rastreadores que traían.
Maldita sea la hora en la que decidí ir a ese restaurante. —
Pizda — maldice el gorila en ruso unos cuarenta minutos después —¿Qué es esto?
Abro un ojo con la frente sudando y veo lo mismo que él.
La madre que me parió.Nunca fui un hombre de lujos, pero dos veces al año solía visitar los hoteles ecológicos de Hilton & Roe por algunas islas del Caribe, nunca me creyeron que era primo del dueño y terminaba pagando una pequeña fortuna por sólo dos noches.
Ni esos hoteles tienen tanto lujo como estos. El edificio central es enorme, iluminado desde el lobby hasta la torre más alta con una antena roja en forma de rasca cielos. Cada ventana que se observa desde afuera está hecha de vidrio blindado P8B de SILATEC y lo sé porque hay una placa que lo tiene escrito a detalle.
Hay una fuente iluminada con una enorme estatua de una E y R doradas en la entrada. La firma de Alexander descansa sobre una placa de mármol en el centro de la fuente.
—Esperemos que tu teoría funcione hermanita.
—Llevo siendo la asistente de la señora Roe por varios meses, sé que va a funcionar.
—Creí que los hoteles de Hilton & Roe habían sido subastados.
—Y lo fueron, pero la firma de estos jamás fue del señor Roe.
—¿Qué quieres decir?
—Que la empresa del lobo jamás tuvo estos hoteles en su catálogo en el mercado, el señor Roe los diseñó exclusivamente para su esposa y le cedió el poder absoluto desde el primer momento en que estuvieron listos por eso no entraron en la subasta, nunca nadie podrá quitarle esto a la señora Roe.
El gorila saca una tarjeta y la desliza en el sensor de la entrada, la puerta se abre de inmediato.
«Hoteles Emma Roe, propiedad ecológica y privada de Hilton & Roe, el acceso a este hotel queda restringido a civiles, la residencia hotelera es limitada a ciudadanos élite, clase alta o, más específicamente, élite de poder (Milicia, gobierno, altos mandatarios clase cuatro)».Aunque menciona al inicio a Hilton & Roe, hay otra placa dorada abajo.
Propiedad de Emma Kate Roe Brown.Dos mujeres de uniforme azul se acercan a las camionetas. No se sorprenden de mi herida ni de la sangre en el auto. —Bienvenidos al hotel Emma Roe en los Angeles.
—Soy Dina Makova, este es mi hermano Darren Makov.
—Señorita Makova recibimos su llamada y los estábamos esperando, adelante, un médico atenderá al señor Roe de inmediato.
—Joder, ¿cómo que nos estaban esperando? hay algo que no me estás diciendo de estos hoteles hermanita.
—Es algo que nadie sabe, porque es información confidencial Darren.
—Dímela.
—Los hoteles Emma Roe, son exclusivamente para la mafia.
. . .
Si los simios que trabajar a Alexander son capaces de sostenerlo ara inyectarlo conmigo no tienen que batallar, no recuerdo a que hora me extrajeron la bala, pero cada cierta hora vienen a administrarme analgésicos.
No me fio de su buena fe, ni de lo que me dijeron sobre mi padre ni siquiera de que hayan dejado a Paulina estar en mi habitación, la pobre está dormida en el sofá con una manta elegante.
—Paulina— susurro. —Paulina.
Sus pestañas se abren y me sonríe. —¿Te duele la herida? ¿Quieres que llame a la enfermera?
—No, tenemos que encontrar una forma de largarnos de aquí.
—Es imposible Jack, tu ibas inconsciente, pero yo vi todo el hotel, hay cámaras de vigilancia por todos lados y no quiero que me disparen.
—¿Dónde están los rastreadores de la DEA?
—En los celulares y en los autos, los autos se quedaron en el restaurante y los celulares los tiene la pelirroja, no sé lo que hizo, pero cuando me regresó el mío ya no encendía.
—Mierda.
—¿Y si lo que dijeron de tu padre es cierto?
—Esta gente hace lo que sea por poder ya lo sabes, no caigas en sus trampas.
—¿Tienes alguna idea a dónde nos llevaran?
—No, pero tienes que mantenerte conmigo todo el tiempo para no correr riesgos, necesito idear un plan, pero te juro que te voy a sacar de aquí, confía en mí.
—Está bien.
Trato de levantarme para buscar un poco de agua, ni siquiera puedo pensar en un mejor plan para huir porque al parecer estamos en la torres de protección del lobo.
Maldito. Estiro mi mano por mi vaso de agua, pero veo una sombra por debajo de la puerta.
—Hola Erick— escucho la voz de Dina por el pasillo, le hago un señal de silencio a Paulina y se recuesta, yo también cierro los ojos de golpe. —No sé si ya te habrán rescatado, ni si aún tendrás el mismo celular, pero… te hecho de menos, sólo quería decirte eso.
¿Está hablando del mismo Erick que conozco? ¿Rescatado de dónde? ¿Dina esta con él?—Estoy en Estados Unidos, pero la última vez que vi a Volkan estaba bien, el Borah no se lo llevó y le compraré un regalo para que no te extrañe demasiado. El lobo no lo quiere cerca de sus hijos, pero yo voy a cuidarlo en cuanto regrese, te lo prometo.
¿Volkan? ¿Erick? ¿Qué tiene que ver el uno con el otro? No entiendo nada.
—Sé que es muy pronto y tonto decir esto, pero hoy sucedieron cosas que me hicieron darme cuenta lo ciega que he estado por mucho tiempo y los días que estuviste en Rusia me mostraste cosas increíbles que nunca pensé vivir dentro de la mafia, has sido amable, bueno, muy generoso y más cosas que no puedo decir por teléfono.
Frunzo el ceño.
—Si algún día llegas a escuchar este mensaje quiero que sepas que…. Erick yo… te quiero.
Abro los ojos y miro fijamente la puerta mientras la sombra se aleja.
〘 〙Erick.Siempre me han dado miedo las películas de terror, pero esta está basada en hechos reales. Estaba dormido hace poco hasta que escuché unos ruidos extraños. Abro un ojo mientras una silla mecedora se mueve. Hay una mujer de cabello largo vestida de blando sentada en ella con un bebé en brazos.
Al principió pensé que era mi imaginación por tantos golpes y porque la habitación está casi por completo a oscuras, pero ella está cantando en voz alta, con dolor muevo mi mano hasta mi pecho y me signo recitando un padre nuestro.
Señor apiádate de mi alma, esto debe ser una señal de que ya estoy a punto de morirme.
Cierro los ojos, ella es producto de mi imaginación, no es real, repito una y otra vez en mi mente, pero comienza a cantar más fuerte. —Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre— lloriqueo.
—¿Qué estás haciendo Erick?
—¡Ay Dios sabe mi nombre! ¡No quiero ir a la luz todavía! ¡Venga a nosotros tu reino y hágase tu voluntad!
El bebé llora más que yo, pero me pongo al corriente rezando más fuerte. — Tranquilo Robert, sólo es un prisionero de papá, no tienes porqué asustarte— susurra y la puerta se abre de golpe.
La luz se enciende y veo a Dylan entrar con su silla eléctrica, no se ha bañado huele a humedad y lleva el uniforme mal arreglado.
—¿Qué haces aquí Sarah? Te dije que ni tú ni Robert podían venir hoy.
¿Sarah? Alzo la cabeza y veo que la cabellera es rubia y la ropa blanca es el uniforme ceremonial del MI6. Ahora lo recuerdo, tiene un hijo con el cojo, otro Gray para lidiar en el futuro.
Sarah me mira desde la mecedora y finjo que duermo, la vergüenza me duele más que los golpes que me dan.
¿Eres tonto Erick? Los fantasmas no existen.—No sabía que tenían prisionero a Erick. ¿Cuáles son los cargos por los que se le acusa y por qué trae golpes y no está en una celda como dicta la ley?
—No necesitas saber, ya no eres teniente del Mi6 desde hace dos años.
—No lo soy, pero conozco la ley mejor que tú, parece como si lo estuviera torturando y he reconsiderado volver al MI6, ya pase mucho tiempo en ese hospital psiquiátrico.
—No pienso discutir mis asuntos confidenciales contigo Sarah, quiero que te vayas y te lleves a nuestro hijo, este no es lugar para él todavía y tampoco hables de volver al trabajo, eso no lo permitiré.
—No me hables como si fuera estúpida, te hice una pregunta. ¿Qué hace Erick aquí?
¿Debería entrometerme en la discusión de pareja?—No necesitas saberlo, Logan ya viene por él, se lo va a llevar.
—¿Estás demente? ¿Sigues trabajando con él? ¿El ministro Aslan aprueba eso?
—Escúchame bien Sarah o te largas o mando a mis agentes a sacarte.
—Hay muchas cámaras en el parlamento, no quieres armar una escena con tu esposa.
Estoy en el parlamento del MI6, siempre que me mueven de ubicación trato de recordar cosas sobre el lugar por si tengo oportunidad de tener un celular unos segundos y llamar a Emma, la última vez creo que estaba en Brent
.—Vi en las noticias lo que sucedió con Rebecca, las fotos son muy explicitas, los medios las difundieron muy rápido.
—¡Ya lo sé maldición! Emma lo hizo, esa maldita se atrevió a informármelo.
—Hay una foto de ella quemando la insignia del MI6 y tú tienes aquí a Erick. ¿Crees que no es una amenaza?
Abro los ojos emocionado, Emma me está buscando. —¡Silencio mierda, lo que menos quiero es que este sepa lo que sucede afuera!
—Deja de gritar vas a despertar a nuestro bebé, no vine aquí para entrometerme en los asuntos confidenciales, quería estar presente en su memorial, era mi amiga después de todo.
—Largo, no quiero verte.
—¿Qué coño te pasa? Si no estoy presente la prensa te hará preguntas.
—No me importa Sarah no quiero verte, quiero estar sólo en el memorial de Rebecca.
—Era su amante— hablo sin poder evitarlo.
Pensé que Sarah lo sabía, si la mafia lo sabe es ridículo que su propia esposa no. Espero gritos o reclamos, pero ninguno de los dos habla. Abro un ojo y veo a Sarah mirarme fijamente sosteniendo a su bebés y a Dylan arreglándose el uniforme.
—¿Te crees muy gracioso? — me habla el cojo. —Te voy a borrar esa risa.
Me quita la sabana con la que me cubrieron el cuerpo y Sarah ahoga un jadeo cuando ve mi condición. No pasa mucho tiempo para que entre mi verdugo por la puerta junto al ministro Aslan.
Mientras me llevan fuera veo los ojos de la rubia sosteniendo a su bebé, no espero compasión de ella por eso no le suplico por su ayuda, ella cuso la muerte de Millie y gran parte del ataque a Dinamarca donde perdí a mi esposa.
—¿Qué demonios están haciendo? — se levanta detrás de nosotros, pero nadie le responde, los tres hombres van hablando entre ellos.
Me duele el cuerpo por la forma en la que me llevan, miro una última vez hacia ella, Sarah siempre ha sido una maldita, conspiró en la muerte de su propio padre para quedarse con el puesto de teniente, ella odia a la mafia.
Pero hoy hay algo diferente en ella, si mira a alguien con odio, pero no a mí.
Al ministro Aslan.
Me suben a una camioneta con los ojos vendados, Dylan no van con nosotros porque las únicas voces que reconozco es la Logan y la del Borah, hablan en un idioma que no se si es turco o danés, pero no lo entiendo.
Pasan alrededor de cuarenta minutos antes de que las camionetas se detengan, pero no me bajan. —Este es el maletín amo— se oye una voz afuera de la camioneta y después… un disparo.
Me sobresalto y me hago un ovillo. —No tenías que asesinarlo— dice el Borah.
—Prefiero no dejar cabos sueltos, no voy a cometer errores después de lo que sucedió en el mercado filipino.
De nuevo se mueve la camioneta, dormito un poco, o me desmayo, ya no sé, no he tenido comida en los últimos días, sólo agua y no es suficiente para darme un poco de energía. El olor del ambiente cambia.
Creo que entramos a un bosque porque comienza a oler muy fuerte a pino y a madera con un toque de clavo, el mismo olor que siempre trae Logan sobre él. Unos minutos después el auto se detiene y mi pobre cuerpo es sometido al dolor una vez más.
Me quitan la venda y me echan a andar por una puerta, mis rodillas se rapan con el suelo y las costras que logre formar durante la noche se levanta por las piedras hasta que estamos en una casa enorme.
—No sé si me interesa comprarte esta mascota Dimitry, quiero un perro para mis cacerías, pero este muy lento— dice Logan sujetando la correa.
—Pues oblígalo a ir más rápido— dice el Borah.
—Si tú lo pides, debo complacerte.
Ambos se ríen y un escalofrío me recorre la espalda. —Por favor, no lo hagan— pido inútilmente.
La razón por la que Sarah quedó sorprendida de mi condición es porque voy desnudo y a cuatro patas con la correa sobre mi cuello, va demasiado apretada, me arde la piel alrededor, me va sangrando y cada vez que Logan la aprieta me cuesta respirar más.
Los agentes del MI6 que me ven todos los días, me graban entre risas otros simplemente apartan la mirada con asco, si tengo suerte a veces me hacen beber agua de un cuenco metálico el suelo, pero si no me comporto como quieren termino con la cara metida en los inodoros tragando esa maldita agua.
—Tienes razón, es una buena mascota— Logan se ríe.
Hoy no sé dónde estamos, escucho a varios lobos aullar desde muy lejos. Mi pene se roza en las alfombras y me arde el glande por los raspones, también me sangra.
—Dylan no ha confirmado su asistencia a la fiesta de hoy, desde que se murió Rebecca no disfruta del perro como nosotros.
—Vendrá, no se va a perder el espectáculo por nada del mundo, sólo necesita estar presente en el memorial para la prensa igual que yo.
—Dijiste que querías a tus mayordomos disfrutando, pero en la organización de los treinta y siete sólo se permite que nosotros utilicemos las casas de compañía, así que cancela a tus visitantes.
—¿Qué son las casas de compañía?
—Casas donde tenemos a los mejores prostitutos del país, siempre van a tener una placa dorada con el número treinta y siete en la entrada. Vendemos y distribuimos placer por todo Londres y ahí es a dónde vamos a llevar a nuestra nueva mascota— me palmea la espalda. —Con las fotos que le tomamos ya tiene más de veinte clientes para su noche.
Se me revuelve el estómago, pero si vomito me harán comer todo lo que salga de mi cuerpo. Cuando escuchaba de las torturas de Logan nunca me imaginé que algún día yo las iba a vivir en carne propia, una vez un mugriento me dijo que era mejor estar muerto a caer en manos de un Roe.
Hoy no me caben dudas.
—¿Por qué me trajiste aquí? Lo que menos necesito es que mi campaña política se vea vinculada a visitas clandestinas a la casa de la mafia.
—No seas un marica, llevamos trabajando un tiempo juntos y como dijiste que el pago por Erick no lo quieres en dinero, se me ocurrió que puedo darte algo mejor.
—No… No me vendas con Logan— le pido al Borah, pero Logan me patea las costillas.
—Silencio perro.
Me arden los pulmones, me retuerzo en el suelo, pero me obliga a caminar y si no gateo me va a arrancar el cuello con la cadena. No digo que mi vida con las torturas del MI6 sean mejores, Dylan de verdad me odia, pero el MI6 tiene un límite y como el Borah está tratando de mantener su imagen después de la muerte de Rebecca durante la semana pasada, se porta gentil a su manera, algo que el padre de Alexander no tiene.
—Ya te dije que no puedo vendértelo, puedes tenerlo por esta noche, pero mañana va a regresar a prisión.
—No te vas a resistir a mi oferta Dimitry, tengo algo que compré hace años.
—No me interesa.
—Espera a que lo veas y te vas a tragar tus palabras.
Se detienen finalmente y respiro con alivio pegando mi cabeza a la puerta mientras Logan busca las llaves en una caja negra. Me tumbo en el suelo semi inconsciente por el dolor. Por el rabillo de mi ojo veo a alguien caminar por la esquina de una de las habitaciones.
Abro un ojo y veo una placa dorada con el número treinta y siete en la ventana.
Dios no.Abren la puerta y me arrastran dentro, Logan cierra detrás de nosotros y me empuja en la esquina, me quedo como un perro herido hecho un ovillo. Trato de tragarme mis quejidos par ano ganarme más golpes.
Hace dos días me golpearon tan fuerte que uno de mis ojos sigue hinchado. Escucho sillas moverse, botellas de alcohol tintineando. —Este es el trato, hagamos negocios Dimitry— dice Logan.
—Te escucho.
—El plan con los filipinos falló y si no fuera por esos tres que secuestraron a Erick, nadie habría salido con vida de allí, te ayudé a armar el mercado por varios meses, pero nunca me dijiste que el plan original incluía no sólo rescatar a tu hijo si no llevarte a mis nietos.
—Nieto.
—Por Dios, el MI6 no es tan estúpido para creer lo que dijeron, yo vi el porta bebé doble en el Score hace años, sé que son dos.
—¿Y por qué mi hijo no vio al otro niño? Volkan jamás les habría mentido a los mayordomos y claramente dijo que sólo había un varón en esa casa.
Lucho por no caer dormido, necesito escuchar esto.
No saben sobre Kiara, Volkan la protegió.—La ocultaron o en realidad tu hijo es muy estúpido.
—Cuida tus malditas palabras si es que quieres continuar con los negocios.
—Tranquilo, no quiero pelear con mis aliados, después de escuchar que la loca de mi ex mujer anda rondando mis negocios de cerca.
—Hace tiempo que no tengo nada que ver con Meredith.
—Lo sé, pero si me sigue dando dolores de cabeza por la muerte de su adorado hijo voy a tener que recurrir a tu ayuda para quitármela de encima de una buena vez.
—¿Por qué no lo haces solo?
—Si no fue fácil matarla cuando sólo tenía veintidós años y no era más que la hija de una mafia pequeña, tampoco va a ser fácil ahora que es la dueña absoluta de la mafia danesa, esos malditos se han hecho muy poderosos con los años.
Se quedan callados y cierro los ojos de golpe para que piensen que estoy inconsciente, me ven como un ser tan insignificante que podrían discutir sus planes a futuro frente a mí. —¿Por qué no la mataste cuando te traicionó con Robert y Olivia? Leí el expediente de los padres de Dylan y según esos reportes tu ex mujer te vendió esa noche con el MI6 para conseguir su libertad.
—No importa como hayan sido las jodidas cosas, ganamos, matamos a los padres del cojo y a toda su unidad y después yo me encargue de la adicta.
—No la mataste, no veo el castigo.
Logan se ríe a carcajadas. —La muerte es un castigo demasiado rápido para los traidores, Meredith nunca quiso a Alexander, jamás le importó, esa noche lo encadenó para escaparse junto a Bennett y ahí entendí todo.
—¿Qué cosa?
—No hay peor tortura para esa perra que alejarla de su pequeño bastardo, le quité a Bennett y la eché a la calle— se ríe de nuevo —Esa noche antes de correrla, inyecté al adicto por primera vez frente a sus ojos y le juré que, como castigo por traicionarme, hasta el día que me muera iba a hacerlo depender de las drogas, no sólo a él si no a su maldita descendencia y lo he cumplido, hace poco su hijo y yo tuvimos un momento de nieto y abuelo.
—Estás enfermo, era tu propio hijo.
—Ya no me servía, las drogas lo hicieron débil, tanto que terminó en una relación incestuosa con su prima, una adicta igual a él.
¿Hablan de Emilia?— Alexander por otro lado por más alcohólico que quise volverlo desde niño resistió, eso es lo que más importa.
—¿Qué relación incestuosa?
—Emilia la hija de Maya, mi hermana. Ella también probó los placeres de las drogas desde niña y adicto con adicto se entienden, una cosa llevo a otra y el retorcido de mi hijo terminó purificando nuestra línea familiar— se carcajea. —¿Sabías que fue su primera esposa?
—¿Qué?
—Aunque me juró que él de rodillas que él y Emilia nunca copularon, vi mi oportunidad para manipularlo y joder su vida un poco más, los obligué a casarse a los quince años, pero dos años después Alexander se lo llevó y arregló su mierda.
Voy a vomitar, no por lo que dice, sé que la historia de Bennett tiene un punto negro muy turbio, mis nauseas vienen de las risas con las que cuenta Logan todo lo que hizo.
—Pensé que Meredith estaba loca, pero tú le ganas, lo que ella hizo por Bennett en Turquía fue darle una buena vida, le busco esposa y le dio una familia nueva.
—No quiero hablar de la adicta, mejor vamos directo al grano, quiero comprar a Erick hoy mismo.
—No, es propiedad del MI6 y estoy seguro que Emma lo va a comenzar a buscar muy pronto, son demasiado cercanos.
—Bingo, eso quería escuchar, hablas demasiado de la mujer de mi hijo y eso es exactamente lo que te voy a ofrecer, mi pago por Erick es Emma.
—¿De qué carajo hablas?
Abro un ojo y veo a Logan caminar a un cuadro cubierto por una sábana blanca, la desliza poco a poco, lo primero que veo es la firma del autor y me quedo confundido.
Coraline Gray. ¿Qué mierda es esto?
—Compré esto hace muchos años en Gallery Art, estoy seguro que lo vas a disfrutar, la imagen es muy realista porque fue hecha por su propia amiga, los trazos son tan reales Dimitry.
Logan termina de quitar la sabana y veo un cuadro de Emma en ropa de encaje, se nota la mitad de su cuerpo y el resto queda oculto entre sombras de la misma pintura. Sólo la mitad de su rostro es visible, la otra la oculta con su cabello.
El Borah se levanta de su silla con la boca semi abierta y se acerca a la pintura. Logan sonríe de lado. —Te mueres por tener a la mujer de mi hijo, comienza con esto hasta que logres tu acomedido.
Me quiero dar de golpes en la cabeza con la mierda que estoy presenciando. Si pensé que su platica era la aberración más grande de hoy lo siguiente es peor, los ojos grises del turco siguen clavados en el cuadro de Emma, junto con los de Logan, pero el de ojos azules está sobándose el miembro.
—No sabes las veces que me he corrido con esas tetas en mi vista, es la mejor puta que he visto en mi vida, cuando la tuve en mis jaulas habría tenido la oportunidad de cogérmela, pero su maldito guarda espaldas casi mata a la mitad de mis kray cuando se le acercaban.
El Borah no aparta la vista del cuadro. —Trato hecho, quiero el cuadro por Erick.
Santo Dios, por favor no.—Como siempre, es un placer hacer negocios contigo.
. . .
—Dylan llegó hace una hora, nosotros ya vamos en camino a la fiesta, amo— dice el chofer.
Estoy inmóvil con la mirada perdida y el cuerpo temblando, una lagrima solitaria cae por mi mejilla, pero ni siquiera siento el ardor en los ojos.
Artemisa va en el mismo auto que yo, lleva su antifaz puesto y según el oído no habla, pero no aparta los ojos de mí. Quiero gritarle o apartar la cabeza, pero no puedo.
«Este es tu castigo por llevarte al hijo del Borah» Nunca voy a olvidar esas palabras, se repiten en mi cabeza como un bucle.
Miro mis manos están rojas y llenas de sangre, mi propia sangre. Puedo ver mi propio reflejo en la ventanilla del auto, tengo la piel pálida y los ojos muy abiertos. Levanto mi mano y veo el número treinta y siete marcado con un metal caliente sobre mi piel.
Ayer tenía una correa de perro y estaba desnudo, hoy tengo un traje negro puesto y estoy aseado, pero nunca me había sentido más sucio que nunca. Otra lagrima cae por mi barbilla mientras por mi mente cruzan los eventos que me han ocurrido las últimas veinticuatro horas, cada escena es peor.
Mis manos tiemblan se desasocia del presente para soportar el dolor. —Estamos a veinte minutos de la casa de compañía, hagamos el intercambio en el siguiente parada— vuelve a hablar el chofer. —No me puedo retrasar, los clientes esperan por el nuevo prostituto.
La camioneta se detiene en un puente, el chofer sale a hablar con el hombre de otra camioneta, intercambian cajas y comienzan a contar dinero.
Miro el puente con la mirada perdida, en el auto sólo se escucha la respiración de Artemisa, mi mano se mueve por la manija y aprieto mis costilla para que no se desgarre de nuevo incluso si voy vendado.
La mujer se gira para verme y ahoga un jadeo cuando me bajo de la camioneta. El kray está distraído contando el dinero y no ve me correr hacia el puente. Me trago mis quejidos mientras las lágrimas corren por mis mejillas.
«Este es tu castigo por llevarte al hijo del Borah»«Nadie vendrá a salvarte»Me armo de valor y me subo sobre el barandal del puente, el vértigo me golpea al instante, es demasiado alto el acantilado y se dirige sobre un montón de piedras gruesas. Sigo llorando mientras subo otro pie.
Una mano se cierra sobre mi brazo y me jala a la carretera.
—No— dice la muda.
Pensé que lo que sucedió en la celda esa noche había sido producto de mis alucinaciones, pero al parecer si fu real, muchas cosas de esa noche no las recuerdo, son como un sueño con fiebre en el fondo de mi cabeza, no sé quién o qué estuvo en mi celda.
Me jalo de su agarre, pero me vuelve a atrapar. —No.
—Déjame.
—El… el ni… niño te ne… necesita— habla como si no supiera hacerlo.
—No.
Se señala el pecho. — Vi, yo.
—¿Qué?
—Yo… lo vi.
—No me importa, nunca podré ser un padre para Volkan.
Me subo de nuevo a la barandilla con dificultad. —A… Aaron — la miro sobre mi hombro confundido y abre la boca con dificultad. —Volkan no— sacude la cabeza —Aaron.
—¿De qué estás hablando?
Abre la boca, pero no parece ser capaz de pronunciar algo coherente. Toma mi mano y señala la quemadura. —Aaron.
—No entiendo.
—Do… dos y un…— se desespera y hace varias señas con sus dedos como si me hablara en su propio lenguaje.
—Te digo que no entiendo un carajo, ya déjame matarme.
—Logan, dulces— hace un gancho con su mano y simula que se inyecta el brazo —Aaron, parque.
—Logan, dulces, Aaron, parque— repito confundido.
—Llaves, puerta, Borah.
—¿Qué puto trabalenguas es este Artemisa?
Aprieta los puños. —Sótano, Borah, puerta, dos, llave.
—Logan, dulces, Aaron, parque, el Borah, puerta, llave. ¿Qué coño significa eso?
Aprieta sus labios y cierra los ojos. —Tú libre… el sótano, la segunda puerta— me señala —Tú, libre.
Sacudo la cabeza. —No hay escape Artemisa, ¿No ves a dónde me llevan? No tienes idea de lo que me han hecho desde que me secuestraron y de lo que me harán hoy, me dieron una demostración hace unas horas— sorbo por la nariz con nauseas —No puedo vivir así, yo no soy…
—Ella te busca.
—Emma va a tardar en encontrarme mientras tanto me van a torturar, ya no puedo, me duele el cuerpo, me duele el alma, me quema— lloro como un patético. —Lo único que quería era salvar a mi hijo, pero no puedo.
—¿Hijo?
—Volkan, no me importa una mierda lo que el mundo diga, desde hace dos años es mi hijo y lo amo, jamás dejaría que algo lo dañe, y si me tengo que morir para protegerlo lo voy a hacer.
Puede ser mi imaginación o el mal reflejo de la noche, pero sus ojos se ponen brillosos.
—¡Hey! — grita el kray corriendo hacia nosotros mientras la otra camioneta se aleja por la carretera —¡¿Qué mierda hacen ustedes dos?! Métanse a la camioneta de una puta vez antes que les parta el cráneo.
Cierro los ojos rendido, no puedo correr, el cuerpo lo tengo molido, debí saltar cuando tuve tiempo. Me rindo a mi destino. Artemisa mira algo en mi espalda en silencio. El kray llega y me arrastra lejos del puente.
—¡Entra al auto hijo de perra!
Un disparo suena y mi ropa se mancha con su sangre, el cuerpo del kray cae en el suelo, la bala le atravesó la mitad de la cabeza. Miro hacia adelante jadeando y veo a Artemisa con el arma del kray.
—¡¿Qué hiciste Artemisa? ¡Las camionetas de Logan traen rastreadores, nos van a matar!
—Vete.
—¿Por qué?
—Vete.
—Alto, tú me visitaste en la prisión del MI6— sacudo la cabeza — no tú porque la otra si hablaba, pero fue una de ustedes, no fue mi imaginación ni un sueño hay más de una Artemisa, ¿me equivoco?
—¡Vete ya!
—Dijeron algo sobre atacar a la mafia y otras cosas que no recuerdo. ¿Para quién trabajas? — Entrecierra los ojos debajo de su antifaz y toma el arma del kray y me apunta. —¡Lo siento! — alzo las manos rendido.
Miro al kray muerto y respiro aliviado, no lo pienso dos veces, es largarme o que ella me dispare, me dejo caer en el suelo un par de veces mientras logro caminar lejos de la camioneta. Me cuesta un mundo mover los pies, pero la carretera está desierta y si no tomo mi única oportunidad me voy a arrepentir el resto de mi vida.
Miro una última vez a Artemisa, no entiendo por qué no huye conmigo, no hace ni intento de alejarse, no se lleva la camioneta verde y menos levanta al kray muerto simplemente se sienta en el asiento trasero y enciende un cigarro esperando.
Camino bajo la lluvia aliviado, rezo en mi mente por esa mujer, no puedo ir por carretera o me encontrarán fácilmente, me meto entre el bosque para perderme por la maleza, por la mañana será más fácil reconocer en dónde demonios estoy.
A lo lejos escucho disparos y me asusto, los kray llegaron rápido, grito de dolor y corro más rápido entre los árboles con desesperación, poco a poco los disparos se escuchan más cerca de mí.
No veo bien por la lluvia y el frio me quema los huesos, tropiezo con una rama y me agarro a un tronco seco. —Por favor Dios no me abandones ahora, Maya, mi ángel, protégeme una última vez— pido mirando al cielo.
Mis fuerzas ya no dan para más, camino otro poco y pierdo el sentido cuando mis rodillas chocan con una piedra y mi cuerpo sale disparado por un barranco.
Las piedras y las ramas golpean mi nuca y cuando mi cuerpo aterriza en el suelo pierdo la noción, unas botas negras caminan entre las hojas bajo la lluvia.
Una mano toca mi cara,
¡Mierda no! Reconozco su uniforme del MI6, aunque viene muy percudido y se ve viejo como si hubiera pasado años desde que lo utilizó, pero la insignia se mantiene intacta. —No, no, no— suplico.
Alcanzo a ver es su cabello rubio y sus ojos azules.
—No me mates Sarah— sollozo. —No me entregues al MI6, ellos me hicieron esto, el MI6 es malo.
Sus cejas se juntan y se toca el collar que trae. —Lo sé.
—Se que odias a la mafia, pero por favor Sarah.
—Lo siento Erick, pero me tengo que aprovechar de la muerte de Rebecca y si quiero recuperar mi trabajo, ellos tienen que confiar otra vez en mí.
—¡Sarah no!
Se limpia las mejillas y saca un radio. —Lo encontré, díselo a Logan.
〘 〙Alexander.—¿Qué es este lugar papá?
Miro a Bennett cargar a su hijo mientras ve de arriba hacia abajo el Kript.
—Es un lugar muy importante para la familia Roe, aquí hay algún tipo de celebraciones muy importantes.
—¿Por qué le adornas la información?
—Mi hijo está creciendo en un ambiente no tan amplio como los tuyos, estamos llevando una vida regular en Londres.
—¿Y lo haces huyendo de tu familia real? No sabía que era cosa tuya evadir tu paternidad, hermano— palmeo el hombro de Bennett mientras entro al Kript.
—¿De qué coño hablas?
—Ya lo verás, no me gusta estropear las sorpresas que llevo años preparando. Mantén a tu esposa cerca, tu hijo puede ingresar porque es un Roe de nacimiento, pero ella no.
—Te recuerdo que Cora es mi esposa.
—Esposa o no es una Gray y ningún Gray va a pisar mi Kript mientras yo viva.
—No digas eso en voz alta, a la vida le encanta enseñarte que te equivocas, no querrás que el karma te alcance en el futuro, aún recuerdo cuando solías hablar de hijos que no querías y mírate ahora— señala a Raven y a Kiara.
—Después de ti ningún Roe volverá a emparentarse con un Gray, es un maldito juramento.
—Que así sea hermano, de lo contrario te vas a retorcer en tus entrañas si eso llegara a pasar y te juro que lo disfrutaré como nunca.
—No montes un espectáculo, no estoy echando a la calle a tu mujer, Emma no me lo permitiría, pero esta ceremonia es privada, dile que la mantengan en tu auto hasta que terminemos.
—No pediré que vaya directo al palacio, mi mujer va conmigo.
—Por una vez en tu vida, haz lo que te digo.
—No me gusta a dónde va esta conversación Alexander— se me planta de frente. —Pero espero que lo que tu mente retorcida esté planeando tu conciencia lo detenga antes de cometer ese pecado.
—No hay dioses suficientes en esta vida para detener mis pecados hermano— digo la última palabra con sarcasmo. —Todo lo que hacemos tiene consecuencias y así pasen años sabes que no olvido.
—Llevo más de dos años sobrio y no pienso recaer, finalmente tengo la familia que tanto anhelé, me arrepiento de todo lo que hice la última vez que la anfetamina estuvo en mi cuerpo, pero ya no soy ese Bennett.
—Pues tienes el mismo rostro que el Bennett del pasado.
—Si vamos a hablar por tu ceguera otra vez, te he suplicado una y otra vez que…
—No voy a discutir antes de la iniciación de mis hijos.
—Cora entra y te jodes.
—Atrévete a intentarlo.
—Cielo, no discutas, Aaron te está mirando desde lejos— la rubia se le acerca. —Además, estoy muy cansada por el viaje iré al palacio.
—No.
—Bennett déjalo estar, sabemos las reglas de la mafia— me mira como si me importara que me juzgue. —Es una noche muy importante para Emma, sólo toma muchas fotos de mis pequeños sobrinos.
Mi hermano no aparta la mirada de mí, la toma de la mano y la dirige a la entrada.
—¿Qué estás haciendo Bennett? La mafia nos mira— se jala, pero él no se detiene.
—Dije que mi esposa va a entrar al Kript y lo hará, así te tenga que dispararle a mi hermano en el cráneo.
Me río sin humor, meto mi mano en el lado inferior de mi saco y saco mi arma, la pongo en su cabeza inmovilizándolo. Coraline jadea con el movimiento brusco, pero mientras yo tengo el arma en el cráneo de mi hermano al instante tengo su arma en mi abdomen.
—Dispara cabrón— sonrío de lado.
—Primero las damas, hijo de puta.
—Es una maldita Gray, nunca voy a aceptarla en la mafia.
—Es una lástima, pero antes de tocar a mi mujer voy a matarte.
—¿Crees que ella sería capaz de hacer el trabajo sucio?
—Sin duda.
—Eso podemos comprobarlo ahora mismo — bajo el arma de su cráneo y se la extiendo a la rubia. —No eres un Roe Coraline, no puedes entrar al Kript, pero podría hacer una excepción por esta noche en honor a mis hijos.
Toma el arma y me mira confundida. —¿Qué quieres que haga?
—No conoces los protocolos para tener una iniciación, pero por una noche no te hará daño entrar en un lugar santo — señalo el Kript —. Mata alguno de estos en mi nombre.
—¿Qué? No frente a mi hijo.
—Es una pena, será en otra ocasión, que no se diga que esto no funcionó por mi culpa Bennett, te aseguro que trate de arreglar el “problema familiar” con tu mujer.
—¿Estás loco? — la rubia vagabunda sigue gritando.
—Sí.
—Pero yo ya maté a mi tía.
—Por favor Coraline, ¿Quién no ha matado a un familiar odioso?
—¿Por qué lo dices con tanta calma?
—Ya sé que no tienes agallas, eres hermana del cojo después de todo.
—No me conoces.
—Nada me impresionaría, no tienes que pensarlo mucho, mata al que quieras, puede ser el hombre de…
Todavía no termino de hablar cuando mueve su mano para un anciano mudo que cuida la entrada y le dispara casi sin mirarlo. —Tenías razón, soy hermana del cojo después de todo, tenemos la misma puntería— me entrega mi arma —Larga vida al lobo o como sea— me entrega mi arma.
Mi jodido hermano pasa a mi lado con ella con una maldita sonrisa de cabrón de mierda. —Como dato extra, la he estado entrenando en mis tiempos libres y es muy buena— me guiña un ojo. Sube a su hijo en brazos y se forman en la fila para entrar en mi territorio sagrado.
Maldita. Pronto me voy a librar de esos dos de forma definitiva. —¿Qué le pasó al hombre mami? — su hijo mira al anciano.
—Está muerto— le explico con normalidad.
Me giro para ir por mis hijos dónde sus guardaespaldas los cuidan y me encuentro a una mujer muy caliente, pero muy enojada con los brazos cruzados y no es cualquier mujer, es mi mujer. —¿Qué demonios fue eso?
—Si lo miras de forma objetiva la hermana del cojo está a mitad de su iniciación— me encojo de hombros.
—Voy a ser muy clara cariño— se acerca a mí con dulzura. Pasa sus manos por mi cuello y por mi pecho, me jala y me planta un beso en la comisura de la boca. — Vuelves a molestar a Cora y voy a cortarte el miembro de una sola tajada.
Tomo su mano y la beso con descaro. — Nena, te juro que no voy a descansar hasta matarla.
Emma me mal mira, pero le magreo un glúteo cuando pasa enojada a mi lado. Por la nevada hay un escalón grande en la entrada por el que no puede pasar todavía mis hijos, tomo a ambos en mis brazos para que Emma no tenga problemas con los tacones. Raven y Kiara se aferran a mi cuello mientras el olor a madera fresca llena mis fosas nasales mientras mis botas hacen eco en los azulejos del Kript.
—¿Todo esto es nuestro? — sus ojos se iluminan y sonrío con satisfacción.
—¡Es palacio como de los cuentos del abuelo!
—¿Dónde está el abuelo? — Raven lo busca entre la gente y Emma me mira con tristeza.
—Tenemos un palacio real y mejor que el de esos cuentos baratos— lo distraigo.
—¿De verdad papi?
—El palacio Roe está un poco lejos de aquí, ya lo verán esta noche, es hermoso— Emma sonríe mirando con ternura la expresión de nuestros hijos, pero cuando me mira a mí su sonrisa se desvanece.
Los candelabros se encienden uno a uno en la estructura de catedral antigua, la piezas pintadas a mano de mis últimos diseñadores brillan con el reflejo de la luna y los ojos de mis hijos brillan emocionados.
—Bienvenido de vuelta a Dinamarca, mi señor.
La remodelación del Kript es diferente, donde antes colgaban imágenes sagradas de mis antepasados, ahora cuelga el marco con la imagen pintada de Maya, a un lado una imagen similar de Emilia, la hija de Jack.
—Qué bonita es la gacela— dice Raven en mis brazos mirando ambos cuadros.
—No es una gacela, es Millie, ella era nuestra prima y la otra es la tía Maya y ahora nos cuidan desde las estrellas— el hijo de Bennett no ha dejado de seguir a mis hijos. —¿Verdad tío Alexander?
¿Me llamó tío? Sólo asiento.
—Mi mami siempre me habla de ellas y a veces papi nos pone videos de cómo eran.
—¿Dónde están las estrellas? — Kiara lo mira con los ojos iluminados.
—En el cielo, nosotros no podemos verlas, pero ellas a nosotros sí y nos cuidan siempre.
—¿Cómo el abuelo? — Kiara se ve confundida.
—¿Quién es el abuelo?
— El abuelo Ethan— responde Raven.
—Yo no tengo abuelo, ni abuela. ¿Ethan es mi abuelo también como mis primos mami?
—En realidad cariño, él no es…
—No estes triste, yo te presto a mi abuelo y a mis caballos— Raven le sonríe.
—¡Y yo te presto mis juguetes y a mis caballos también y una galleta! — Kiara no se quiere quedar atrás —¡Y a Caterva!
—¿Quién es Caterva?
—Ese— señala atrás.
Emma ahoga una risa, pero trata de mantenerse enojada conmigo.
—¡Y yo te presto a Niles! — grita Raven alzando un dedo.
—¿Es tu perro?
—Sí y sabe trucos.
—Tú me prestas a Niles y yo te presto a Kieran.
—¡Sí!
Por un segundo miro a mis hijos hablando con Aaron y mi mente viaja al pasado, a unas jaulas donde tenía esas mismas conversaciones con mi hermano, con Jack y con Emilia. Bennett levanta la mirada y me sonríe de lado.
Aparto la mirada. —La ceremonia ya va a comenzar— tomo a mi familia y los alejo de ellos.
No me canso de ver a criados arrodillados ante mí. Tomo la mano de mi esposa, la última vez que estuvo en el Kript fue para su iniciación y no estaba permitido que me tocara, aunque o hizo después de recibir el tatuaje. Las cosas cambian de esa noche a esta.
—Bienvenida de vuelta a casa señora Roe— le van diciendo los sirvientes que ya están dentro del Kript.
—Gracias— Emma sigue siendo amable a pesar de su posición.
Ni los años en Rusia hicieron que mi pierda la ternura que la caracteriza, ni las muertes, ni las torturas, el indigente tiene razón con eses sobre nombre que la llamada.
Es un maldito ángel de luz.—Octavian nos designó como su servicio privado esta noche, es un honor servirle— le inclinan la cabeza también. —Nos honra con su presencia y la de los herederos del lobo.
Caminamos juntos hacia las dos sillas ceremoniales al frente del gran salón.
Al lado de nuestras sillas hay dos más pequeñas para mis hijos. Kiara sube despacio los escalones aferrada a mi meñique, va dando pequeños saltos con cada escalón. La coloco en su silla y se sienta ondeándole la mano a los miembros.
Aunque las sillas son pequeñas sus pies todavía no logran tocar el suelo.
—Pobres sirvientes, ellos no tienen sillas mami— los mira con compasión.
—¿Qué debemos hacer por ellos princesa? — Emma la mira.
—Que se vayan afuera en la nieve para no molestarnos.
Sonrío de lado y coloco a mi hijo en su lugar. —En la nieve no Kiara— su hermano la mira confundido y mira a Emma con compasión, mi esposa sonríe con la inocencia de nuestro hijo.
—Así es cariño y por eso debemos...
—¡En las jaulas de papá! — termina Raven con una risa y la sonrísa de Emma se desvanece.
—¡Sí! ¡A las jaulas! — Kiara se ríe sacudiendo los pies, mira a su hermano. —Tú también a las jaulas.
—¡Yo no Kiara!
—¡A las jaulas Raven!
—¡No! ¡Papi! ¡Kiara me quiere en las jaulas!
—¡Mami! ¡Raven no quiere irse a las jaulas!
—Nadie va a irse a las jaulas hoy, y mucho menos ustedes. Papá les va a explicar por qué— Emma trata de tranquilizarlos, me mira por ayuda, pero yo estoy disfrutando del maldito momento.
Miro con satisfacción a mis herederos, como siempre el jodido lado Roe domina en nuestra familia, no sólo en los rasgos si no también en el carácter, mis hijos están más que listos para su iniciación.
Me inclino a mis hijos hasta que nuestros rostros quedan a la misma altura. —Las jaulas son sólo para mugrientos, cojos, pobres o asquerosos agentes del MI6. ¿Somos mugrientos como ellos?
—No— responden juntos.
—Entonces no podemos pisar ese asqueroso lugar. ¿Entendido?
Asienten y miro a mi mujer satisfecho de mi pequeña victoria, me voltea los ojos. Tomo mi lugar sagrado en el centro. Emma se sienta a mi lado mirando a todos nuestros sirvientes entrar uno por uno por las puertas dobles.
—Tú vas aquí.
—No me toques, sigo molesta por lo que le hiciste a Cora— trata de librarse inútilmente.
—Nena, no me puedes alejar de ti ni con todos los miembros de la mafia.
—Eres un asno.
—Aja.
—No te quiero cerca.
—Yo sí, me muero si no te tengo— huelo su cabello y aspiro gustoso, pero se aleja otra vez.
—Basta, no somos amigos.
—Luces tan hermosa cuando estás enojada— sonrío, pero se sigue jaloneando. —Si te sigues librando de mí voy a utilizar otro método— toco sus costillas y se queda inmóvil y sus ojos se abren de par en par.
—No te atrevas.
—Olvide que hay algo raro en esa zona. ¿Qué era?
—¡Ya suéltame!
—No, necesito a mi mujer conmigo.
—Nuestras sillas están a un metro de distancia.
—Un metro es una tortura— tomo su pequeña cintura y la siento en mis piernas, sus bonitas nalgas se aplastan contra mi bragueta, paseo mi mano por la abertura de su vestido sobre su muslo desnudo.
—¿Qué estás haciendo? Sabes que ese no es el protocolo— trata de librarse de mi agarre como si no me conociera, a mí nadie me quita acceso a mi mujer. —Vas a montar un espectáculo Alexander.
Sigo acariciando su muslo de arriba abajo mientras Octavian se une al equipo de meseros y trae mi whisky escocés. — ¿Por qué? A nadie le sorprende que mi reina rompa las reglas, ya están acostumbrados y si no, me importa un carajo.
Me mira sobre su hombro. —Compórtate.
—No quiero— la tomo del cuello y hago que pegue su boca a la mía.
Mi maldita sangre vive por Dinamarca, ver otra vez mi palacio, mi mejor creación de arquitectura, y reanudar mis costumbres juntos a mis hijos, pero nada de eso se compara con la boca de Emma, ni siquiera mi maldito whisky escocés.
Lamo las pequeñas gotas de alcohol que dejo en su labio inferior y chupo la carne entre mis dientes.
Emma cede rápido, sin importarle la gente que va ingresando, raspa su nariz sobre la mía y me besa muy lentamente. Mi maldito pulso martillea detrás de mis jodidas orejas con ese gesto tan delicado.
—Señora Roe, el protocolo dice que usted debe estar en…— uno de nuestros conservadores rusos se acerca, pero Emma lo ignora. —¿Señora Roe?
—Córrelo— pide en mi oído.
Joder, cómo me encanta cuando es caprichosa. Miro al ruso, es Theodore. — ¿Cómo te atreves a molestar a mi esposa?
—No es mi intención señor Roe, señora Roe le suplico que disculpe mi atrevimiento.
—¿Qué estás esperando para largarte de mí vista inútil?
Carraspea y se obliga a caminar lejos de nuestras sillas ceremoniales. Emma levanta la mirada con media sonrisa. — Tiene razón, debería volverá mi lugar.
Pego mi mano a su vientre. —No.
—No seas irracional Alexander.
—Tú te quedas aquí.
〘 〙Emma.No hay poder humano que me quite las manos de Alexander de encima.
El lugar se llena rápido los más de trescientos miembros principales de la mafia toman su lugar, los conservadores rusos se colocan más adelante que ellos, los sirvientes comienzan a servir el alcohol de celebración, sus ojos van de los mellizos a nosotros de ida y vuelta.
La primer aves que pise el Kript me sentía abrumada por la mafia, pero hoy la sensación es diferente, hay una caja aterciopelada en el mismo lugar dónde Alexander me colocó el tatuaje el día de mi iniciación y tiene los nombres de nuestros hijos en ella.
Desde que nacieron los hemos entrenado para este momento, saben el juramento en danés, saben las normas que deben seguir en cuanto comiencen la ceremonia, leí las normas, su iniciación no será similar a la mía porque ellos son Roe de nacimiento y muy pequeños para portar un tatuaje.
Alexander cruza su tobillo sobre su muslo mientras llenan mi copa de champaña y la comisura de mi boca se alza cuando ve a Raven imitar su gesto. Habrá una cena después de la iniciación ero mientras tanto los miembros de la mafia se mantienen de pie mirando hacia nosotros en filan de cuatro en cuatro.
Cora y Bennett están en las primeras filas, Aaron mira con demasiada curiosidad a sus primos. —Es hora mi señor— anuncian el maestro de la ceremonia.
Alexander asiente y nos levantamos. Bennett deja a Cora en las filas y se acerca al estrado cerca de los asientos para colocarse junto a nosotros, el tatuaje del lobo es visible en los tres, estoy sorprendida que Bennett se rehízo el suyo en el mismo lugar donde se lo borraron en Turquía.
Junto a nosotros descansa el cuadro de Maya.
—Jack tendría que estar aquí— Bennett mira adelante mientras traen incienso que huele a pino, están quemando corteza del bosque cerca del palacio.
—Y si quieres podríamos unir a papá y a mamá en la reunión familiar— Alexander rueda los ojos.
—Suficiente.
Los dos se callan.
—Esta noche el Kript se reabre para para purificar nuestra sangre, los miembros restantes de la familia Roe se reúnen para añadir pureza a su linaje, ante ustedes la reina de la mafia Emma Kate Roe Brown y el lobo Alexander Dominic Roe Hilton por bendición divina traen a sus herederos — suenan un cristal haciendo eco.
El olor a madera fresca y a pino se queda en mi ropa. Los conservadores caminan hacia nosotros y se arrodillan ante Alexander y a mí, son los únicos miembros que vienen vestidos de rojo escarlata.
Caterva va detrás de todos ellos y en ningún momento levanta la mirada.
— Velsignet være familien Roe — dice Wren en voz alta silenciando a la sala. — Velsignet være deres land, velsignet være deres blod og deres efterkommere.
Bendita sea la familia Roe Bendita su tierra, bendita su sangre y su descendencia—I dag præsenterer vores ulv og hans dronning deres arvinger, deres førstefødte, for mafiaens nåde, hvem de trofast skal tjene indtil døden og ofre deres blod for beskyttelse.
Hoy nuestro lobo y su reina presentan ante la gracia de la mafia a sus herederos, a sus primogénitos, a quienes deberán servir fielmente hasta la muerte y sacrificar su sangre por su protección.Cora toma a Aaron en brazos y mira sorprendida el protocolo. Todos los ojos se giran de nosotros a los asiento de los mellizos y les indico con un leve gesto que se levanten. Han practicado este protocolo desde que son más pequeños, semana tras semana con Ethan, ambos saben lo que deben hacer.
Raven toma la mano de su hermana y la hace caminar dos paso al frente.
—Mafiaens arvinger, Kiara Camille Roe Brown— anuncia Caterva y mi hija extiende la mano y la ondea a la mafia con sus guantes blancos. —Og Raven Dominic Roe Brown— mi hijo se levanta tambien con la mirada seria saludando igual que su hermana.
—Må den guddommelige nåde være med jer alle— dicen mis hijos al unisono.
Que la gracia divina sea con todos ustedes.Alexander sonríe de lado a lado mientras los miembros de la mafia aplauden ante ellos. Bennett camina con nosotros hacia los mellizos y el ex amigo de Tyler trae de prisa las caja negra aterciopelada.
Alexander saca un sello negro que simboliza la tinta permanente del tatuaje, le quito el collar a Kiara y Bennett se lo quita a Raven. Alexander saca su daga Roe y corta parte de la palma de su mano, un corte pequeño para que caiga sobre el envase y se mezcle con la tinta.
Hago lo mismo con mi daga y dos gotas se derraman, Bennett es el último y cuando la sangre Roe queda mezclada con la tinta negra mi Marido con presión toma un cincel fino con los guantes puestos y dibuja a presión la insignia de la mafia detrás de sus dijes como promesa que algún día esa marca irá en ellos cuando sean mayores.
La vena de su frente se marca por la fuerza en la que se clava el metal contra la joya marcando la tinta, el Kript se mantiene en silencio con la mano hasta que termina y le recolocamos a mis hijos los collares.
Mi princesa me mira emocionada con las mejillas alzadas y Raven no deja de mirar a su padre, me sorprende que no se sueltan de la mano.
Cuando terminamos mis hijos se giran ante la mafia, mostrando las joyas familiares, y sólo hasta ese momento toda la mafia completa se arrodilla ante ellos una vez más para finalizar la ceremonia.
Los conservadores rusos rodean a los mellizos y les colocan una última joya en ambas manos, son dos anillos que pertenecieron a Maya, deben sostenerlos sólo durante los últimos minutos.
—Que ninguna misericordia los alcance si deshonran a los herederos de la mafia, que sus adversarios se coman sus entrañas si rompen sus juramentos— Bennett recita con los ojos cerrados y las manos alzadas a mitad de su pecho en forma de plegaria.
Entrelazo mi mano con la de Alexander mientras nos coloca detrás de nuestros hijos. Alexander levanta la barbilla soberbio. —Que ningún infierno sea suficiente para cualquiera que se atreva a poner las manos sobre mi familia, porque ni el demonio podrá librarlos de mi mano si tocan a mi esposa o a mis herederos— dice con la mirada muy serio —. Beskyt mine børn med jeres liv.
Protejan a mis hijos con su vida.—Que su sangre arda sobre mis manos si mis enemigos atacan a mi familia y que ardan siete veces peor que el averno— repito mi parte. —Og må den guddommelige nåde være med jer alle.
Y que la gracia divina sea con todos ustedes.—Que así sea— recitan al unisono mientras los conservadores rusos se signan.
Miro a Alexander con una sonrisa mientras el circulo de los conservadores se abre y mis hijos alzan con orgullo la marca de la mafia.
—¡Presentamos a los herederos del lobo y la reina de la mafia! ¡Los futuros herederos de la organización del lobo por derecho de sangre que hoy han sido purificados por los Roe! — anuncian y mis hijos dan dos pasos al frente tomados de la mano con los ojos muy abiertos. — ¡El cuervo negro y la reina blanca!
¡Hola sexys!¡Larga vida a los herederos del lobo!¡Los amo tres millones!-Karla.