CAPITULO 29
Meredith.Me quedo parada en la nieve en silencio, cuando empieza a nevar mi legae sostiene una sombrilla, sabe que paso aquí más de una hora diaria. Nunca pude tener los restos de mi hijo, pero le hice una tumba en el panteón privado más caro de Copenhague, así tengo un lugar dónde venir a llorar su muerte.
A mis cuarenta y nueve años me llaman la reina danesa, pero nadie sabe todo lo que tuve que sufrir para llegar aquí. Una vez el padre de Logan me dijo que los demonios sólo tienen una debilidad en la vida y la mía era Bennett.
Me casé obligada a los diecisiete años con un hombre al que había visto sólo dos veces y todas fueron en negociaciones de la mafia. Mi matrimonio con Logan fue el comienzo de una alianza entre mafias, daneses e ingleses que no duró mucho.
Fui la moneda de cambio por unos cuantos millones que nunca recibí, todo fue una mentira por parte de los Roe, todas las negociaciones que la mafia hizo con mi familia fueron una farsa para tratar de matarnos y pudrirnos en sus jaulas.
Cierro los ojos y rezo por el descanso eterno de mi hijo.
Una de las mujeres de mi círculo de protección se acerca y me entrega un pañuelo. —Enciende las velas.
—El viento y la nieve las van a apagar señora Hilton.
—No me importa, enciéndelas, a mi hijo siempre le dio miedo la oscuridad.
Toco la lápida de mármol, ni el legae ni ella dicen nada sobre mis lágrimas. Me obligo a mover los pies a la camioneta, cruza el bosque en silencio bajo la nieve, ni todo el poder que poseo puede regresar el tiempo.
Hace tiempo que le perdí el rastro a Coraline Gray y a mi nieto, cada semana alguien siempre borra los registros que hay de ellos y me fue imposible localizarlos, la he buscado de galería en galería en Londres, incluso en Irlanda o en países cercanos, pero parece que la tierra se los tragó, pero no me rindo.
La mujer debe estar trabajando bajo un seudónimo y ese hacker que la está protegiendo tarde o temprano va a dejar de hacerlo. Aaron es de lo único que me queda de mi hijo, él y… no estoy segura si el otro producto vivió.
Jamás volví a saber de Alicia después del ataque al palacio Roe, no me importa la ramera, pero ella llevaba a mi otro nieto en el vientre. —Nos vamos, ya es hora.
Hoy es el primer día que salgo a otro lugar además de este cementerio, he esperado este día desde hace casi tres años.
Un día despiertas y te das cuenta que el dinero no compra la vida, no se la compro a mi padre, ni tampoco a mi hermano Tyler. El dinero y el poder era todo lo que conocía en mi familia hasta que nació Bennett y me di cuenta que iba a sacrificar mi vida por protegerlo.
Mi pequeño de ojos castaños, el primero en perder la maldición que rodea a los Roe y sus ojos verdes, el único que no nació maldito como su padre como Alexander. — Déjame en la ubicación que acordamos, si escuchas disparos vete.
—Es muy arriesgado lo que planea hacer.
—He estado en situaciones peores y he sobrevivido.
—Los tiempos han cambiado, debería dejar que su círculo de protección la acompañe, la mafia no se puede dar el lujo de perderla y sin sucesor no sabemos quién tendría el control de los daneses a su muerte.
— No voy a poder entrar rodeada de legaes, sólo los que me acompañan desde lejos, tampoco soy estúpida para ir sin escolta.
—No se arriesgue señora Hilton.
—Está bien, llevaré al círculo de protección.
La camioneta se detiene y bajo en una parte del bosque, no llevo un abrigo costoso, sólo una chamarra de cuero y unos guantes a juego que me protegen poco del viento, cruzar esta área es fácil, la siguiente es la que va a hacer sudar mi maldito culo.
Escucho unas campanas a lo lejos, similares a las de una catedral, pero en esta área no hay iglesias conocidas por el gobierno, reconozco esas campañas, a ceremonia ya terminó, me queda poco tiempo para verlos.
Yo jamás pisaría terreno de los Roe por voluntad propia después del infierno que viví casada con Logan por esos pocos años, pero la última cosa que me pidió Bennett la última vez que hablamos por teléfono fue arreglar “mi error más grande” como lo llamaba él.
Me cruzan recuerdos por la mente de hace más de veinte años cuando yo apenas era una jovencita, noches enteras en las jaulas estando embarazada como castigo, nadie nunca va a entender mis razones para abandonar a mis hijos esa noche.
Tal vez pague en el infierno mis pecados, pero yo tenía mis razones para irme esa noche. Han pasado dos décadas y todavía no tengo la respuesta del por qué Logan me dejó vivir cuando lo traicioné con el MI6.
Esa noche yo iba a llevarme a Bennett, pero no a Alexander.
¿Por qué? Eso voy a decírselo a la cara hoy, en la iniciación de sus hijos. Bennett todo el tiempo lo llamó mi error, yo lo llamé valentía.
Yo no estaba abandonando a
mí hijo esa noche
.Yo estaba abandonando al
hijo de Logan.El abuelo de mis hijos me dijo en su lecho de muerte que todos tenemos una debilidad en la vida, la mía siempre fue Bennett, pero para Logan, de una forma muy retorcida que siempre me dio miedo, siempre fue Alexander.
Yo tenía mis razones.Una luz gigante me da en el rostro. La seguridad de los alrededores se acerca, ya sabía que la protección de este palacio sólo una alianza poderosa del Pentágono con la DEA la pudo penetrar una vez en la vida, nadie más lo volverá a hacer mientras el lobo esté vivo.
—El círculo de protección de la reina danesa prepárese para ingresar.
La luz nos da otra vez en la cara mientras dos camionetas negras se acercan a este lado del bosque. — ¡Son mujeres! — se escucha en los radios.
—Un hombre armado se baja de la camioneta y se ríe alumbrándonos con su lampara. —No se necesitan refuerzos, sólo son siete mujeres que se perdieron en su acampada en el bosque.
—Entendido— responden en el aparato.
—No estamos perdidas— lo miro de arriba abajo.
Se ríe otra vez. — Señoritas, están alejadas de casa, hoy es su día de suerte, estamos de celebración y por eso las dejaré vivir, así que les sugiero que den la vuelta.
—Ya te dije que no estamos perdidas.
—Escúchame abuela, estás en terreno privado, valora tu vida y lárgate de mí vista no tengo tiempo para juguetear con un par de mujerzuelas.
A los siete meses de que Logan me alejara de mi hijo, a la muerte de mi padre, y el matrimonio forzado de mi hermano con Maya Roe, dónde jamás lo volví a ver, yo era muy joven para ser líder y fui forzada sexualmente por todos los miembros mayores de mi mafia.
Después que me abusaron esos malditos, los maté a todos y tomé el cargo de la mafia.
Yo me convertí en la primer mujer de la historia en dirigir una mafia en Dinamarca.
Y en ese momento entendí una cosa, la mafia danesa iba a cambiar.
Esta iba a ser la primera mafia que hiciera pagar a los malditos hombres todos sus pecados, desde hace más de veinte dos años he reclutado a mujeres de todas las partes del mundo, desde latinas, europeas hasta filipinas.
Yo amo a mi nieto, pero mi objetivo principal en encontrarlo no es Aaron, es Coraline Gray.
Y cuando la DEA y el Pentágono atacaron Dinamarca, yo no fui a su prisión a ayudar al lobo, yo quería encontrar a Emma Brown.
—No ofendas a mis chicas.
—¿O sí no qué? ¿Qué pueden hacerme un montón de mujeres?
—Si nosotros te dimos la vida también podemos quitártela puto imbécil— me acerco más él para que reconozca mi rostro, pero cambio de opinión cuando se mueve mucha seguridad por el radio.
Le hago una señal a mis chicas para irnos.
—Dile a la señora Roe que Meredith vino lleva años buscándola, tiene una deuda pendiente conmigo y si tienes dos dedos de cerebro no se los digas al lobo.
No digo más mientras mis chicas y yo nos alejamos.
A lo lejos, casi donde se pierden los árboles y las grandes rejas eléctricas que nadie puede atravesar, a lo lejos se ve la punta de esa gran catedral dónde todos los Roe alguna vez se casaron, se ven unas camionetas negras blindadas estacionarse a lo lejos, entonces los veo salir apresuradamente de Kript.
Se forma una línea de guardaespaldas y veo a la familia completa salir, Alexander, Emma y dos pequeños.
El Borah y el MI6 tiene datos erróneos dicen que son dos varones, pero yo tenía razón, es un niño y una niña.
No les veo el rostro porque están muy lejos, pero definitivamente la pequeña lleva Alexander dormida en brazos tiene un vestido negro.
Nunca sentí arrepentimiento por mis pecados porque sé que pagaré por ellos en el infierno, pero desde que Bennett murió hay uno que no me ha dejado dormir los últimos tres años.
Emma es la primera en subir y cuando entra se ve el rostro serio de Alexander y de repente veo una versión pequeña del niño al que encerré para que no me siguiera la noche que planeaba escaparme.
Veo sus ojos verdes mirarme mientras lo encadenaba en ese armario y recuerdo como sus gritos me llamaban desesperados, sé que esa noche no me di la vuelta para volver por él. —¿Quiere que le enviemos un comunicado al Borah para decirle que se equivocó con los hijos del lobo?
—Ni siquiera lo repitas, esos traidores seguirán en su error, es más, busca los documentos oficiales que robamos de la prisión de la DEA dónde se afirma que un niño nació muerto y envíaselos.
Llevo esperando casi tres años por este regreso, porque hay algo que debo hacer en memoria de Bennett.
Fui un monstruo, cometí pecados que ni Dios mismo con toda su misericordia sería capaz de perdonarme y sé que nada va a cambiar su pasado y las heridas físicas e internas que le causé, pero esto será un comienzo.
—Voy a redimirme de mis pecados contigo… Alexander.
〘 〙Emma.Alexander y yo caminamos hacia nuestros hijos, Cora le deja a Aaron con Octavian y camina de lejos alrededor haciendo unas fotos para el siguiente cuadro que pintará mientras los miembros de la organización les aplauden a nuestros mellizos.
—Te ves preciosa cuando sonríes, señora Roe— Alexander me atrapa por la cintura.
Agacho la cabeza mientras me queman las mejillas, ni siquiera sabía que estaba sonriendo como tonta. —Deja de molestarme— le doy un codazo en las costillas y contiene una risa.
La ceremonia finaliza y suenan las campanas de Kript resonando en todo el salón, los miembros de la mafia agachan la cabeza a mis hijos hasta que las trece campanadas terminan.
Kiara parece una princesa, mi pequeña tiene tanta elegancia que Maya la habría amado y Raven es un mini Alexander, beso sus cabezas con demasiado amor, Alexander tiene media sonrisa en la cara.
No puedo ignorar la sonrisa ladeada de Kiara idéntica a la de suya. —Nuestros fieles sirvientes— dice mi marido.
—Nuestros fieles sirvientes— lo imita nuestra hija y le extiende la mano, Alexander no la mira, pero extiende el dedo meñique para que Kiara lo tome de la mano.
Cora me mira desde la filas de invitados con una ceja arqueada y sólo me encojo de hombros. Bennett se acerca a los mellizos con una sonrisa enorme. —Miren a estos pequeños herederos, ya son todos unos Roe, tan grandes, los niños más grandes de la mafia, casi tanto como su primo Aaron — se agacha para abrazarlos, pero Alexander los jala hacia atrás mientras las filas se desintegran.
—¿Qué haces? No seas maleducado— lo miro.
—No quiero que toque a mis hijos.
Lo ignoro por completo y los suelto de su agarre. —Denle un abrazo al tío Bennett.
Mis hijos corren a colgarse de su cuello. —¡Bienvenidos a la mafia de los Roe!
—¡Tengo un nuevo collar tío! — Raven se toca el cuello, todavía son muy pequeños para entender la iniciación.
—El mío está más bonito que el tuyo— Kiara alza el suyo rápidamente.
—Tú tienes un vestido muy bonito princesa— Bennett trata de levantar a Kiara, pero ella retrocede y se cruza de brazos.
—¿Por qué abrazas a Raven primero?
Bennett ahoga una risa mirándome, está a punto de conocer a las mini copias de su hermano. —¿Dónde está el tío Erick y Volkan y el abuelo? — Raven los busca con la mirada.
—Ellos no podrán estar aquí está noche, pero la tía Cora les mostrará fotos.
Alexander tiene cara de pocos amigos. —¿Por qué haces que mis hijos convivan con la servidumbre? — se pone a mi espalda.
—Es tu hermano y su tío, aunque no quieras admitirlo— finjo una sonrisa a nuestros invitados que nos ondean la mano desde abajo, ahora que la ceremonia ya terminó están ansiosos por la costosa cena. Voy a pasar el resto de la noche saludando a más de trecientas personas, no me apetece nada.
—Por desgracia, deberíamos hacer nuevas amistades.
—¿Cómo quién?
No me responde, tiene la mirada fija en alguien a mi espalda, es la esposa de Wren, la misma a la que no soporto desde Rusia. La mujer nos está mirando con media sonrisa, le toma a su vino y camina a un pasillo que da a la cocina privada dónde entran y salen los meseros.
—Regreso enseguida— me suelta.
Bennett deja a los mellizos en sus asientos y veo algo distraído a Raven, ni siquiera nota a Aaron ondeándoles la mano desde la primera fila, está mirando sus collares. Por curiosidad sigo con el rabillo del ojo a Alexander y lo veo desaparecer también por la cocina.
—Es la segunda vez que veo tan feliz a mi hermano, la primera fue en las fotos de tu boda, habría amado estar presente. — Bennett se signa mirando el cuadro de Maya —Tía, protégelos con tu gracia, junto a mi hijo.
Me pierdo en la pintura tiene un grabado en danés, un párrafo esculpido debajo, es como el homenaje que Maya nunca recibió, el canto sobre la sangre, la guerra y la riqueza de los Roe. —Los mellizos van a visitar su tumba, llevan mucho queriendo hacerlo.
—Me parece una buena idea. ¿Te importa si Aaron se les une?
—¡Sí el primo Aaron va a cazar zorras!
—¡Como en el cuento Raven!
Bennett se agacha a ver a Kiara. — ¿Qué cuento?
—El de la gacela y la princesa Millie, mami lo hizo.
—Tu madre es un ángel.
—Ya sé tío Bennett.
Veo como se le ponen los ojos brillosos, pero no dice nada. — Entonces. ¿Puedo llevarla hasta su asiento señorita Roe?
—No— Kiara le esconde la mano —Sólo quiero a papi. ¿Dónde está mi papi?
—¿Por qué no vas con el tío Bennett primero? Aaron quiere estar en la cena contigo y con tu hermano— lo busco con la mirada, pero no lo veo por ningún lado, todos sus conservadores están aquí. Hago una señal y dos sirvientes corren rápido hacia mí. — ¿Dónde está mi marido?
Uno carraspea y mira al otro antes de hablar, se miran nerviosos. —El señor Roe fue a la cocina.
—Fue saludar a unos miembros de la mafia— responde el otor al mismo tiempo.
—¿Cuál de las dos es la respuesta correcta caballeros?
Uno se sonroja y el otro agacha la cabeza. —La verdad señora Roe es que desconocemos dónde está el lobo.
—¿Cómo que no saben dónde está mi hermano? El lugar está lleno de cámaras de vigilancia — Bennett habla en voz baja para que los mellizos no lo escuchen.
—Nosotros no somos los vigilantes a cargo, somos simples sirvientes, pero podemos buscarlo si es lo que desea la señora Roe, aunque nos puede tomar mucho tiempo el Kript es demasiado grande y nosotros no tenemos un...
—Son demasiadas excusas para algo tan simple— me acerco a ellos y uno contiene la respiración, el otro lo disimula muy bien.
—Somos nuevos en esto, normalmente trabajamos en las jaulas del lobo, discúlpenos, mi señora.
Miro hacia la puerta de la cocina y lo veo venir por los pocos escalones sin mirar a nadie, ya no trae su abrigo, ni los guantes, sólo la camisa negra.
La esposa de Wren sale unos momentos después, tiene la cara roja, el cabello un poco desalineado, mira nerviosa a todos lados y… se acomoda el tirante del vestido antes de sonreír, su labial está corrido por toda su boca.
La mujer pasa frente a nosotros y me da una sonrisa ladeada lamiéndose el labio. —Señora Roe, espero que esté disfrutando de la noche porque yo sí lo estoy haciendo — lo dice en tono de burla y suena agitada.
—Hijo de perra, no puede ser— Bennett me mira con el ceño fruncido. —¿Cómo te atreviste maldito estúpido?
—¿Dónde está papi? — siento la mano de mi hija en la mía, pero no puedo apartar la mirada, aunque quiero hacerlo.
—Emma, lo siento tanto— Bennett habla, pero no puedo verlo. —¿Emma?
Tengo un calor que me recorre el vientre que me impide hablar.
Creo que voy a vomitar, siento unas arcadas en el fondo de mi garganta
. Me quedo inmóvil en mi lugar hasta que siento unas manos detrás de mí, es Cora, no sé de dónde salió, pero me hace moverme con cuidado.
Bennett toma a Kiara y a Raven mientras Cora me hace alejarme. —Tranquila, no los veas, ven conmigo, todo va a estar bien
sexy .
—¿Mami está enferma? — Raven se ve asustado.
—No cariño, sólo necesita un poco de aire.
Noto que mi hijo tiene las mejillas rojas y el cabello un poco sudoroso, algo que no tenía antes. Respiro muy hondo mientras Alexander con todo el descaro del mundo se acerca a nosotros bloqueándome el paso a nuestro hijo. —¿Emma?
—Ignóralo, vámonos de este maldito lugar, Bennett trae a tus hijos, así que no te preocupes— Cora no me deja voltearme.
¿Qué?—¡Papi! — Kiara corre a su padre emocionada y sin esperar más le alza los brazos, Alexander de inmediato la alza.
—¿Emma? — repite, abro la boca, pero Cora me hace caminar con ella.
—Mami está enferma— dice Kiara.
Le toma dos zancadas bloquearnos el paso. —¿Te sientes enferma?
—No lo escuches sigue caminando.
—¿Por qué me vas a impedir hablar con mi esposa?
—No la toques idiota, nos largarnos de aquí— Bennett me jala hacia atrás, todos discuten sin dejarme hablar a mí.
—¿Por qué apartan de mi mujer?
—¿Y todavía lo preguntas? — me hace retroceder.
—¿Te sigues drogando imbécil?
Parpadeo mirándolos discutir. —¡Ya es suficiente!
—No, dile que te vas con nosotros— Cora se interpone entre nosotros.
—No Cora.
—No estás pensando con claridad Emma, le dije a Bennett que venir aquí era un error y como siempre tenía razón.
—Cora, no necesito que…
— Escúchame amiga, mañana lo hablaremos, por hoy te vienes tú y los niños conmigo.
¿Qué? Parpadeo varias veces Bennett también se ve confundido. —¿Quién está en la cocina? — pregunto y los tres se quedan callados de golpe, todos me miran como si hubiera vomitado aquí.
No niego que quiero hacerlo, hay algo en el fondo de mi estómago que me molesta.
—¿Qué?
—Pregunte que quién está en la cocina— miro a Alexander.
—¿Cómo puede hablarle después de lo que te hizo? Es un maldito cerdo, es bien sabido que todos los Roe de ojos verdes son unos malditos infieles.
—¿De qué diablos habla tu mujer? — mira enojado a Bennett.
—No lo hizo Cora.
—Sí lo hizo, todos lo vimos, no somos ciegos, el maldito se enrollo con esa mujer, las pruebas hablan por sí solas.
—¿Estás demente? Yo no toco porquerías — Alexander los mira de arriba hacia abajo con desprecio y yo sonrío de lado sin mucho humor.
Claro que no.—Emma, tenemos que irnos, sé que es difícil procesarlo— Bennett la apoya, pero cuando trata de tocarme Alexander se interpone y si no fuera porque tiene a Kiara en brazos semi dormida lo habría tumbado al piso.
Me suelto del agarre de Cora y camino hasta Alexander. —Tienes sangre en las mangas. ¿A quién mataste? Esa mujer se ve que forcejeó con algún prisionero también.
No tuve ninguna reacción porque se necesita ser inteligente antes de causar una escena, no estamos hablando de cualquier hombre. Alexander no sería capaz de tocar a otra que no sea yo, así que la única razón para esa escena con ella es que hay alguien en la cocina que no quieres que vea.
Yo vi salir a Wren detrás segundos después de su esposa también. Bennett mira las mangas de Alexander de cerca y Cora se acerca a verla de prisa, cuando nota que es sangre, se aleja se le ponen las mejillas rojas.
—¿Creen que yo soy capaz de serle infiel a mi mujer? — mira a los dos con rabia —. Por favor, para infieles están ustedes dos.
Cora agacha la cabeza avergonzada. — Dios yo… Voy a buscar a Aaron, si me disculpan.
—Deberías aprovechar y largarte de una vez de Dinamarca, no llevas aquí ni un día y ya comenzaste con tus malditas intrigas.
Mira a Alexander un última vez. —No voy a disculparme si es lo que piensas.
—Pronto desearás haberlo hecho.
—Alexander es mejor que…
—Déjame hablar Bennett, admito que fue error mío, mi marido me llamó asustado, estaba protegiendo a Emma, y siempre lo haré así que guárdate tus maldiciones para después.
—A mi esposa la protejo yo.
—Deja de darle explicaciones Cora con nuestro hijo.
—Se nota que lo de ser infieles les pegó duro.
—Ya es suficiente, vete Cora—. Alexander la sigue enojado con la mirada. —Ahora dime por qué hay alguien ahí que quería salir.
—Sigues con eso.
—Golpeó a la esposa de Wren y le desalineo el cabello, tiene sangre en la nuca, le arrancó trozos de cabello. ¿Quién es? ¿Y por qué está tan agresivo?
Se queda en silencio mirando a su hermano a muerte. Lo tomo de la barbilla y lo fuerzo a verme. —O hablas o le saco la información a la esposa de tu conservador con mi daga.
Se le pone un brillo perverso en los ojos. —¿Crees que importa?
—Habla.
—Para tu tranquilidad, sólo es una marioneta para celebrar la iniciación de nuestros hijos y un regalo especial para miembros de la familia que no se diga que soy un mal anfitrión.
¿Marioneta? Bennett se cruza de brazos. — Si vas a hacer algún espectáculo como venganza para Cora, prefiero que...
—Papi tengo hambre— Kiara despierta de su hombro.
—No voy a discutir frente a mi hija, vete con tu familia y mantente alejado de mí por el resto de la noche.
—Sobre lo que pasó antes yo…
—Continua con lo planeado por resto de la noche, que comience la cena— Alexander le ordena Alexander ignorándolo —Emma, nos vamos— se lleva a Kiara a nuestros asientos.
Bennett deja salir el aire contenido y busca a Cora entre la gente. — Alguien no le habló bien de mí a sus hijos y si sigo discutiendo con él me van a odiar, no vi a Wren salir detrás de su esposa, siento haberte causado tantos problemas.
—Todos estamos tensos, hablaré con él y por los mellizos no te preocupes, te juro que te adoran tanto como a Cora y a Aaron.
—Mi hijo los adora también, en todo el vuelo sólo habló de ellos, no sabe que los mellizos tienen el genio de mi hermano— bromea —Aaron es tranquilo hasta que alguien hace molestar a su mamá, creo que la sangre Roe siempre domina con el tiempo.
—Espero que no estemos frente a la tercera generación de miembros Roe más imponente.
—Lo estamos querida Emma y me temo que no estamos preparados para ello— sonrío buscando a Raven con la mirada. —Voy a buscar a mi familia, pero hay algo de lo que quiero hablarte en privado, algo sucedió hace dos meses y me preocupa.
—¿De qué se trata?
Su mirada se pierde en Cora y Aaron a lo lejos. — Este no es el lugar, ya no quiero pelear con mi hermano, mañana en el desayuno hablemos solos.
Asiento. — Voy a buscar a los mellizos, están cansados por el viaje, pronto comenzarán a llamarme a gritos.
—Parece que mi hermano además de los genes les heredó la obsesión que tiene por ti.
Busco con la vista a Raven que está en su asiento en silencio.
—¿Te sientes enfermo cielo? — tomo a mi bebé en brazos y le toco la frente, su temperatura es regular, su estómago no gruñe, pero se ve decaído. —¿Tienes hambre? ¿Te duele la pancita? — no me dice nada sólo se abraza a mi cuello.
Hago que uno de los sirvientes llame al médico de inmediato, y a Jin Jun para saber qué comieron, yo también tengo el estómago un poco revuelto desde que inició la ceremonia.
No tengo tiempo de hablar con Cora porque me rodean miembros tras miembros en mi camino a mi mesa, me cuesta casi diez minutos llegar a un par de metros, no me interesa hablar con ninguno sólo saber que tiene mi hijo.
Paso por las mesas hasta dar con la de las esposas de los conservadores, ahí esta mujer otra vez, mirándome. No puedo ponerme celosa de ella, sin embargo, de todas las esposas a ella no la soporto.
—Su asiento es este señora Roe — Caterva lo señala, Raven corre de inmediato a su silla y Alexander los pone en su regazo a los dos, sonrío con ternura. Kiara tiene los ojos medio cerrados, aunque el cambio de horario entre Rusia y Dinamarca no es mucho, el viaje los tiene exhaustos.
Se me revuelve el estómago otra vez, no sé de dónde viene ese horrible olor a incienso, tomo un sorbo de vino amargo para aligerarme y funciona. Alexander tiene a los mellizos en ambas piernas, pero aun así se las arregla para jalar su mi silla junto a la suya mientras bebo.
Me remuevo tratando de no causar una escena de pareja, pero logra pegarme a su lado con una sonrisa, el maldito sabe lo que hace.
—¿Qué estás haciendo? Deja de llamar la atención de nuestros invitados.
—Estás muy lejos.
Me remuevo de su agarre y ahoga una risa. — Quiero mi propio espacio personal.
Aspira en mi cuello y raspa su nariz por mi piel. — ¿Por qué estás enojada?
—Aléjate.
—Hueles delicioso— pasa su lengua por mi cuello y lo empujo.
—No me toques.
—¿Por qué no? — sonríe — ¿Estabas celosa de la mujer de Wren? ¿No querías que estuviera a solas conmigo? ¿Aborreces la forma en la que me mira durante la cena?
Siento que me quema el vientre del enojo. Voy a borrarle esa sonrisa de inmediato. — No te confundas, aunque me dijiste quién está en la cocina, para esa mujer es su última cena dejaré que la disfrute antes que tu conservador se quede viudo— le beso la mejilla mientras un hombre mayor se ríe de algo que ninguno de los dos escuchamos.
En lugar de preocuparse Alexander se ríe. — Me da igual nena— me besa el hombro.
—Que no me toques.
Se hace el sordo y sigue besándome, pero a los segundos su ceño se frunce. —Tienes las mejillas muy rojas y la piel muy caliente. ¿Te sientes enferma?
—No.
Miento muy bien. Quiero vomitarle en el traje y no sólo porque esté enojada, pero no voy a arruinar la ceremonia de mis hijos. Los meseros traen los platillos y algo de la carne cocida hace que arrugue la nariz. Me levanto para tomar un poco de aire, aunque me alejo hacia las ventanas Alexander no aparta la mirada de mí.
—Tienes barba grande papi— Kiara pasa su manita por la cara de Alexander.
—Abre los ojos, tienes que comer.
—Comer no, dormir sí.
—No hables así Kiara— Raven esconde su cabeza en el cuello de Alexander.
—Ya oíste a tu hermano mayor.
—No me hables Raven.
—¿Por qué no Kiara?
—No eres mi amigo.
—¡Papi!
— ¡Mami! — se aleja de Alexander y se esconde de su hermano.
Una pareja de la mesa se ríe mirándolos, pero no hacen ningún comentario. El ambiente está muy tenso y se pone peor cuando Bennett, Cora y Aaron se sientan en nuestra mesa. Alexander bebe de mi copa de vino ignorándolos durante la velada ni siquiera los incluye en la conversación con los otros invitados.
Aaron tiene un trozo de pan en trozos y mantequilla por todo el rostro.
—Kiara te ha estado llamando a gritos desde que venía en el pasillo— dice Cora con media sonrisa. —Nadie la pudo calmar, pedía un dinosaurio y creo que un poni.
—¿Un poni?
Se encoje de hombros. —Algo así escuché.
—Entrometida— me parece que Alexander susurra, pero cuando volteo sigue bebiendo de mi vino.
—Seguro te confundiste, ellos tienen caballos, pero se quedaron en Rusia.
Miro la mano de Kiara acercarse al plato de su padre y comerse los vegetales, le limpio también los rastros de mantequilla de las mejillas, me río cuando noto que ella y Aaron estaban compartiendo el mismo pan.
—Quiero mi a mi dinosaurio, mami— pide con los ojos brillosos.
—¿Estás cansada mi amor?
Asiente bostezando. — Quiero al abuelo.
Mi corazón se encoje y la arropo a mí lado. —Él vendrá después, te lo prometo, pero primero debe descansar mucho. Yo te voy a leer el cuento de siempre esta noche princesa.
—Sí— su mano va a mi cara y sólo así cierra los ojos. Casi al instante se duerme.
—Parece un angelito— dice Cora del otro lado de la mesa.
—No cantes victoria, los primos Roe se acaban de ver, mañana el palacio será un caos total— le aseguro.
Mantengo un ojo en Raven muy preocupada, juega con la corbata de su papá, está muy callado y apenas come una zanahoria que roba del tenedor de su padre.
¿Dónde coño está el médico? Van dos veces que envío a los sirvientes por él.
Cora y yo seguimos conversando durante la cena hasta que las luces se hacen tenues y sólo dejan la del centro.
—¡Damas y caballeros! — el hermano de Wren se para el centro de las personas al comienzo de la cena y silencia todas las conversaciones.
Los miembros de la mafia aplauden, miro a Alexander que está serio, pero no detiene a su conservador.
—Esta noche seré su maestro de ceremonias y en honor al regreso de la familia Roe y a la iniciación de sus herederos es mi placer presentarles a nuestro nueva adquisición para su entretenimiento— anuncia el hermano de Wren.
La gente silba como si ya conocieran la rutina. Se hace silencio mientras camina entre las mesas, me da un mal presentimiento.
¿Esto es lo que Alexander mencionó?—¡Abran las puertas para mi nueva marioneta!
Se hace silencio en el Kript y el sonido de un reloj suena, se siente casi siniestro, se abren las puertas y entra una persona vestida de rojo. El traje es una sola pieza que cubre desde las plantas del pie hasta la cabeza, sólo hay un hueco dónde van los ojos.
—¿Qué está haciendo? — lo miro confundida.
Camina hasta el centro del Kript al ritmo que marca el reloj, no se le ve el rostro solo los ojos, el hermano de Wren hace movimientos ficticios de cuerdas y la persona se mueve como si de verdad tuviera hilos invisibles.
—Papi no me gusta esto— Aaron se lanza a los brazos de Bennett.
—No es real hijo, sólo es un acto.
—Pero me da mucho miedo.
—Yo te protejo.
La marioneta humana baila al ritmo que le marca el hermano de Wren. Veo algo extraño la media sonrisa de Alexander. El baile es doloroso para la marioneta, tiene que doblarse por su espalda hasta las puntas de sus pies varias veces.
Tres veces la hacen mirar directo a nuestra mesa y si pudiera ver bien sus ojos diría que mira directo a Bennett. —¡Traigan a mi siguiente marioneta!
Una persona más alta y delgada cruza las puertas, definitivamente es un hombre, pero usa la misma ropa que la primera marioneta, sigue las mismas instrucciones. Todas sus extremidades se doblan de diferentes formas y múltiples posiciones.
Se nota que le duele por los quejidos silenciosos que hace, pero en ningún momento dejan de bailar. Los invitados se ríen a carcajadas, algunos les arrojan alcohol cuando el hermano de Wren le acerca las marionetas a su mesa y provoca que se resbalen y se azoten en el piso muchas veces.
A diferencia de la primer marioneta el hombre no quiere mirar a nuestra mesa. Juro que sus ojos me hacen conocidos, incluso si está muy delgado.
No puede ser. ¡Es James! Mi ex compañero del MI6, el maldito que dejo entrar a Logan al palacio la noche del ataque. Comenzaba a sentir pena por ellos, pero ahora sólo disfruto verlo bailar, aunque no puedo reconocer a la otra marioneta. —Excelente espectáculo— brindan los ancianos de la mesa.
—¿Cariño? — toco la cabeza de mi hijo, pero no me responde.
Las marionetas siguen bailando, pero Alexander deja de hablar con los conservadores en cuando nota a Raven callado. —Caterva, llama al médico mi hijo está enfermo.
Dejo de mirar a la marioneta, Raven ya se quedó dormido, pero ahora si tiene las mejillas rojas. — La señora Roe ya lo hizo mi señor, está de camino.
—¿Y cuánto tiempo ya pasó inútil?
—Quince minutos señor.
—Tienes tiempo limitado para traerlo al palacio o voy a colgar tu cabeza en mi muro.
Me acerco a mi bebé asustada, toco su frente y su cuello, tiene temperatura muy alta. —Tenemos que llevárnoslo de inmediato.
Alexander asiente. —Nos vamos.
Raven se abraza a su padre cuando lo carga.
—Señora Roe, no pueden retirarse la cena apenas va por la mitad— Caterva se me acerca cuando me levanto detrás de él con Kiara dormida, sin Ethan él es que guía la iniciación de los mellizos
—Mis hijos son más importantes que tu cena.
—Al menos ¿Permite que la mafia traiga sus presentes a sus herederos? Además, están ansiosos, llevan mucho tiempo queriendo conocerlos.
—No, que los dejen al pie de la escalera, nadie se acerca a mis hijos más que sus guardaespaldas y sirvientes de confianza, eso ya lo sabes.
Veo su desacuerdo en su mirada, pero agacha la cabeza. — Ya escucharon a la señora Roe, la ceremonia terminó, sigan disfrutando del espectáculo, pero la familia se retira.
Se crea una línea frente a nuestros asientos, los miembros más ricos de la mafia traen obsequios para los mellizos como el día que me casé con Alexander en Londres sin saberlo, pero ni siquiera los veo
—Por aquí— Alexander me guía lejos.
. . .
—Eres muy valiente, ya casi terminamos la revisión— la médico revisa a mi hijo en la parte trasera del Kript, Raven se negó a soltarme y lo estoy haciendo reír para que no le tenga miedo al termómetro.
Los años ya se marcan en la mirada de la doctora Kriss, tiene mechones grises y arrugas por los ojos y la frente, la vida en la mafia la cambió. —¿Cómo te llamas?
—Raven.
Alexander camina de un lado a otro jalándose el cabello desesperado.
—¿Sólo Raven? — lo distrae mientras el termómetro termina de sonar, no quiere que la preocupación de Alexander se le pase a nuestro hijo. Beso su cabecita mientras Alexander cava un pasillo en la habitación mal mirando a la médico.
Kiara está dormida en uno de los sillones junto a Niles.
—También Dominic.
—¿Dominic?
—Roe, Brown.
—Que nombre tan perfecto. ¿Cuántos años tienes?
Levanta dos dedos. — No sé.
La doctora Kriss se ríe. —Esos son dos.
—En pocas semanas tendrá tres como su hermana
La doctora me mira con cariño. —Los conocí tan pequeños ya hora ya son muy mayores ¿Quieres un regalo para tu cumpleaños?
—Deje de hablar de tonterías. ¿Qué tiene mi hijo? — Alexander se acerca enojado interrumpiéndola, pero la doctora mantiene la calma.
—No hay por qué alarmarse— mira a mi marido y me sonríe. —Está un poco enfermo, el clima de Rusia le provoco una fiebre alta.
—¿Y qué espera para curarlo?
—Tan impaciente como siempre señor Roe — murmura abriendo su maletín médico —Sólo necesito darle su medicina y debe descansar un par de días, les daré vitaminas, un jarabe y una dieta para que mejore.
Raven se abraza a mí asustado cuando saca un jarabe rojo. —¿Qué es mami?
—No pasa nada mi amor.
—No quiero.
—Es una pócima mágica para que mejores mi amor. ¿Verdad papi?
Alexander deja de hacer caminos en la habitación y se acerca a nosotros con la mirada seria. —¿Sí papi? — Raven lo mira por apoyo.
—Pues… la medicina es un elemento farmacéutico que necesitan los seres humanos para… — se detiene mira la cara confundida de Raven — Sirve para… — carraspea, mira el jarabe, después a mí y cierra los ojos antes de suspirar y jalarse el cabello varias veces, asiente derrotado. — Sí, hijo es una pócima para mejorarte.
—¿Una pócima mágica?
—Muy mágica, pero debes tomártelo todo — Raven sonríe todavía nervioso mientras Alexander vierte el jarabe en la tapa y se lo acerca a los labios. La doctora Kriss sonríe y comparte una mirada cómplice conmigo.
—Bien hecho papi y mami, eso deben hacerlo durante unos días hasta que mejore— aplaude la doctora y Alexander casi la mata con la mirada —El pequeño Roe tendrá que quedarse en casa por uso días, la nieve no es buena para su sistema inmunológico.
Raven sonríe adormilado. —Les sugiero tenerlo en revisión esta noche y para esa pequeña escaladora— señala a Kiara. — Enviaré vitaminas y evitaremos que se enferme también.
—Mi hija es capaz de combatir el resfriado con tal de no beber medicamento.
—Tendrá que hacerlo, el sistema inmunológico de los mellizos es muy similar, los he visto desde que crecieron.
—¡Lo hice papi! — Raven se lanza a los brazos de Alexander.
No le dice nada, pero lo pega a su pecho y suspira aliviado mientras le besa la frente.
—¿Quién iba a decir que este hombre que me obligo a venir a tu cuidado hace años con un arma en mi cabeza iba a terminar preocupado por su hijo? — la doctora Kriss susurra con media sonrisa. —Al final si tiene corazón.
—Lo tiene y muy grande.
—Te veo un poco pálida. ¿Quieres una revisión?
—No.
—Sí— responde Alexander al instante.
—No estoy enferma, le pongo la mano al pecho.
—Te vi con arcadas.
—Tengo el periodo — me pongo el abrigo y Niles se levanta estirando las patas delanteras. Cubro a Kiara con su abrigo, me cuesta un poco porque no deja de soltar su dinosaurio de peluche con el que casi siempre duerme, mientras la doctora Kriss sale de la sala escucho a Raven susurrando entre risitas.
Le pega la boca al oído a Alexander. — Te amo papi.
Levanto a Kiara en brazos y mi lobo me sigue a la puerta.
—Yo te amo más hijo— susurra Alexander antes de seguirnos.
. . .
Durante el resto del viaje en camioneta tengo la cabeza en el hombro de Alexander y su abrigo cubriéndome, cree que estoy dormida, pero no puedo pegar un ojo.
Después de la revisión médica, los conservadores rusos nos están escoltando al palacio Roe y mis manos están congeladas, pero no por la nieve, tengo recuerdos muy horribles sobre estas carreteras.
Tal vez eso es lo que me está provocando las náuseas, cuando tenía depresión post parto, solía vomitar todo el tiempo por el miedo.
El pentágono casi me mata embarazada cuando bombardearon mi camioneta, me toco el pecho y siento mi pulso desbocado, tengo pequeños recuerdos amargos, sangre, olor a plomo, incendios.
Hay traumas que por más que pasen los años y con toda la terapia del mundo jamás van a desaparecer.
Además, el malestar de antes sigue en mi estómago, yo también debo tener el resfriado que tiene mi hijo. —¿Por qué no duermes un poco? — Alexander me susurra en el oído.
—Necesito un baño para relajarme.
—¿Estás bien?
—No sé.
Dar a luz en el sótano sucio y oscuro de una prisión de la DEA es una de las cosas más traumáticas que he vivido. Miro a mis bebés. Kiara va dormida en su asiento junto a su hermano, van tomados de la mano y Niles sentado a un lado de ellos mordiendo el dinosaurio de Kiara.
Veo el camino empedrado que da hacia el palacio y siento un golpe en la cabeza, puedo escuchar los helicópteros disparando… veo a mi marido ciego en el suelo y a Logan inyectándolo.
La mano de Alexander va a mi espalda y masajea los nudos de tensión sin que se lo pida. Abro un ojo para agradecerle y lo veo meter su mano en el bolsillo interno de su abrigo y saca un frasco blanco. — Abre la boca.
—¿Por qué? ¿Qué es eso?
—Es tú medicamento.
Lo miro confundida hace casi un año que no lo tomo y él lo sabe, la doctora Ellen dijo que podía continuar las terapias sin eso. — ¿Cómo lo conseguiste?
—No es relevante. Abre la boca nena, te va a ayudar mientras te acostumbras de nuevo al Palacio.
Hago lo que dice mientras la camioneta desacelera, me agarro de su mano porque es la única forma en la que puedo volver a pisar este lugar sin derrumbarme. Los cuidadores de mis hijos los sacan antes de seguirnos.
Niles va a mi lado como mi animal de apoyo emocional, los otros tres lobos bajan de camionetas diferentes y junto a ellos baja Jin Jun todavía en recuperación junto a Volkan, el niño no habla, sólo se agarra a la mano de ella y mira el palacio con la boca abierta.
Todo huele tan familiar, se siente tan familiar, cruzo las puertas y me siento en casa de una forma diferente. —Bienvenidos al palacio señores Roe— nos recibe la servidumbre a la que reconozco.
Jin Jun pasa junto a los guardaespaldas de los mellizos para llevarlos a su habitación, Volkan camina junto a ella sin mirar a Alexander. —¡Volkan! — un grito viene detrás, Aaron entra corriendo hacia el hijo del Borah.
La mirada le cambia al pequeño y se le ilumina. — ¡Aaron!
Se abrazan a mitad de la entrada. Bennett se acerca a ellos y les dice algo en voz baja. Alexander no oculta su molestia de que se queden con nosotros. —¡Nos vamos a quedar en la misma habitación!
—¡Sí! — salta el pequeño turco.
—¿Dónde está el tío Erick?
—No sé, pero me dijo que puedo hacer pijamadas mientras regresamos a casa.
—Yo voy a cuidar de ti Volkan, mientras Erick regresa— Bennett le sonríe y juro que el niño se ve más aliviado.
—¡Ya somos hermanos otra vez Volkan! — Aaron lo vuelve a abrazar, al parecer lo quiere demasiado.
Unos sirvientes pasan cargando unas cajas hacia el sótano y veo la sonrisa ladeada de Alexander cuando Cora entra, pero la oculta en cuando se da cuenta que lo miro. —Ya llevan a nuestros hijos a nuestra habitación para que podamos cuidar de Raven.
Asiente y escondo mi cabeza en su pecho, quiero dormirme un día entero. — ¿Qué te pasa nena?
—Quiero un baño.
Raspa su nariz con la mía y me da un beso casto en los labios. —¿Quieres que te acompañe?
—No somos amigos— todavía sigo enojada por su escena con la esposa de Wren.
—Te voy a hacer cambiar de opinión— trata de besarme otra vez, pero le muevo la cabeza y sólo atrapa mi mejilla. Hace el intento otra vez y como no lo logra frunce el ceño. —Déjate de juegos.
—Si quieres besarme, ruégame.
Se ríe relamiéndose los labios.
— Señor Roe, la mercancía está en el lugar que ordenó — Caterva se acerca cauteloso.
— ¿Ambas? — habla con él, pero mira a Bennett.
— Así es mi señor la mercancía más pequeña saldrá mañana a la hora del desayuno como ordenó.
— Perfecto.
— ¿Qué mercancía?
— Un poco de mercancía barata sin importancia, es parte de nuestras pertenencias— la comisura de su boca se levanta — ¿Por qué no llevas a tu amiga la vagabunda y a su familia a una habitación de huéspedes? Será una estancia larga en el Palacio.
— ¿Ahora eres amable con Cora?
—Si elijo la habitación por ellos terminaran durmiendo en el sótano. ¿Eso es lo que quieres?
Es capaz. —No.
—Ve, hablaré con Caterva y después te daré un baño.
Entrecierro los ojos y me acerco a él hasta que nuestras narices se tocan, aquí hay gato encerrado. — Todos están actuando muy extraño desde que llegamos, voy a descubrir lo que estás ocultando.
— Soy inocente de cualquier cargo Emma.
— No lo hagas.
— ¿Hacer qué?
— Lo que sea que tengas en mente, no me gusta nada esa mirada, pero si me amas no lo hagas.
Pasa su nariz por mi barbilla. — Ya es demasiado tarde para dar marcha atrás nena, vas a tener que retroceder está vez.
Mierda.Trato de hablar con él, pero se va con sin decir más y me quedo con un mal presentimiento en el pecho, trato de unir la piezas en mi cabeza de todo lo que ha dicho Alexander. Tiene que ver con Cora, él jamás ha sido amable con ella. Algo que hay en el palacio que podría afectarla… mierda Santa.
— ¿Estás bien sexy? Te pusiste pálida como si hubieras visto un fantasma— Cora me ondea la mano en la cara con las maletas en mano. —¿Cómo está Raven?
Parpadeo reaccionando, la abrazo y con una señal uno de mis sirvientes corre a ayudarla con las maletas. —Es un resfriado, necesita descansar, pero estará mejor en unos días.
—Mi pobre sobrinito.
—Mañana te dejaré verlo, te lo prometo, por ahora déjame mostrarte tu elegante habitación.
—No voy a dormir en el sótano ¿o sí? Lo que pasó en el Kript fue un malentendido y Bennett y yo estamos muy avergonzados.
—Sólo estabas protegiéndome, pero las cosas nunca son lo que parecen.
—Por suerte o lo habría castrado con una sola mano— se ríe y me sigue feliz.
〘 〙Alexander.—Mi señor, ya trajeron de vuelta a las marionetas y tengo a Alicia suplicando por su vida junto a la hija de su hermano— dice el hermano de Wren.
¿Quién iba a decir que la pequeña aventura del adicto en Turquía dejaría una media hermana para Aaron? Maya tenía razón, la sangre Roe no se puede mezclar dos veces con diferente persona.
Bennett nunca nació con los rasgos físicos de un Roe y terminó arruinando el apellido de la familia concibiendo a dos bastardos, uno con los Gray y otro con una mujerzuela de las jaulas. —Lo primero que harás mañana durante el desayuno es sacar a la mujer y a su engendro al comedor principal.
—¿Quiere a unas mugrientas comiendo con su familia?
—Ni mis hijos ni mi esposa estarán presentes, quiero que bajo ninguna circunstancia Emma se entere de la salida de Alicia, todavía no he decidido si dejar a Aaron conocer a su media hermana.
—La señora Roe ya comenzó a hacer preguntas desde que la marioneta estaba en la cocina, mi esposa trató de contener a la demente, pero usted mismo vio cómo se puso de agresiva, además la señora Roe mandó a vigilar la habitación de la señora Gray.
—Dile a un sirviente que se haga cargo de cubrir la sorpresa y lleva a Caterva a la biblioteca con la mujer para nuestra reunión. ¿Hace cuanto llegó?
—Esta mañana, esta hospedada en un hotel de clase media en la ciudad para no llamar la atención, pero trae escolta militar.
—¿Tiene miedo y aún si vino? — me burlo —¿Trajo al jefe de estado?
—No, es sólo ella y un hombre que dice ser su primo.
—Tráela a la biblioteca, el primero y su escolta se quedan afuera, revísenla que no traiga micrófonos, ni ningún truco bajo la manga, pero dale lo que pida, me conviene hacerla sentirse segura— alguien me jala del abrigo, me giro enojado a punto de gritarle a cualquier criado que se dio la libertad de poner su asquerosas manos sobre mí. —Dije que nadie me molestara.
Es mi hija con los guantes todavía puestos y tallándose los ojos. Jin Jun baja corriendo las escaleras. — Su hija despertó en cuanto los lleve a su habitación y lo buscaba, de un momento a otro se echó a correr.
Kiara me mira medio dormida. —¿Dónde está mi poni?
—¿Qué?
—¿Quiero a mi poni?
—Tienes que dormir, vete con la niñera.
—No.
—No hay poni, ve a dormir.
—¿No hay poni? — el labio inferior le tiembla y los ojos se le ponen brillosos.
Doy un suspiro largo y le asiento al hermano de Wren con la cabeza para que traiga al animal, no puedo creer que lo haya traído hasta el Palacio, pero ella insinuó que yo no tenía dinero suficiente para comprarle un solo poni, yo tengo dinero para comprar un criadero anual de ponis por el resto de su vida si así quiero.
A mí nadie va a llamarme pobre y menos mis hijos, es más una cuestión de ego, no le estoy cumpliendo caprichos a mi hija.
Yo no le cumplo caprichos a nadie.
La cargo y la acerco a la entrada, no pienso sacarla o va a contraer el resfriado de su hermano. Con las luces de la entrada encendidas se ve perfectamente lo que hay fuera del ventanal. Un sirviente acerca al animal a la ventana y mi hija se retuerce en mis brazos.
—¡Mi poni! — grita a todo pulmón.
—Shhh, vas a despertar a todo el palacio— la tranquilizo.
—¡Quiero tocar a mi poni!
—No Kiara, el poni es tuyo, pero sólo lo podrás montar mañana, está nevando, además, ya es de noche y tienes que dormir.
Mueve la boca de un lado a otro. —¿Mi poni puede dormir conmigo?
—No, los animales van afuera.
—¿Se llama canela?
—No, los animales no tienen nombres.
—Mmm… ¿Se llama copo de nieve?
—No.
—Mmm… ¿Se llama caramelo?
—Tampoco.
—¿Se llama princesa?
Cierro los ojos y asiento, si sigo negándome va a continuar durante toda la noche. Sonríe y le agita la mano. —Hola princesa, yo soy Kiara.
—Despídete del poni y ve con Jin Jun a dormir.
—Adiós, princesa, voy a dormir.
Jin Jun la carga, pero Kiara la obliga a regresar. El hermano de Wren carraspea y se calla de nuevo. —¿Qué pasa ahora?
—El besito de las buenas noches papi— se toca la mejilla.
—No.
—¿Y por qué a mami sí?
Me agacho para quedar a su altura. —Ella es mi reina.
—¿Y yo no?
—No — me encojo de hombros y abre la boca indignada.
—A dormir.
—No.
Arqueo una ceja. Tengo asuntos importantes que atender.
¿Qué hago discutiendo con mi hija de dos años a mitad de la noche?—Señor Roe tenemos que abrir el…— mi sirviente habla y mi hija se le para al frente con los brazos cruzados.
—Yo estoy hablando con papi.
—Pero señor Roe…
Me cruzo también de brazos. — Tú hora de dormir ya pasó. Gå i seng un Kiara.
Ve a dormir Kiara.Se gira a mí todavía con los brazos cruzados y alza la ceja.
¿De dónde habrá aprendido esos gestos esta niña? —Jeg går ikke… i… i seng uden et god… godnatkys— le cuesta pronunciar algunas palabras en danés todavía, pero lo logra su punto.
No me voy a dormir sin el besito de las buenas noches.—Señor Roe tenemos que…
—¡A las jaulas Wren! — lo mal mira.
—Señorita Roe yo no quería molestarla.
—¡A las jaulas! ¡Niles! ¡Niles!
Wren se queda inmóvil cuando el lobo de mi mujer baja las escaleras estirando las patas. Detengo a la bestia por el collarín y levanto a mi pequeño demonio.
Su expresión le cambia y me besa la mejillas dos veces riéndose, casi se me escapa media sonrisa por sus gritos de antes, pero en lugar de eso le gruño, no se asusta ni un poco, sólo se vuelve a reír.
—Hora de dormir.
Se abraza a mi cuello mientras camino hacia Jin Jun y vuelve a darme más besos que me dejan las mejillas húmedas con esa desagradable saliva de niños, pero no la detengo. —Adiós papi.
—Adiós Kiara.
Abre la boca y me toma de las mejillas mientras entrecierra los ojos. —Kiara no.
—Camille.
—Camille no.
—¿Te cambiaste el nombre?
—Princesa.
—Princesa se llama tu animal.
—¡Yo soy tu princesa papi! — casi me río, se enoja igual que Emma.
El hermano de Wren aparta la mirada, Niles lo tiene en la mira. —Adiós princesa.
Sonríe y se talla los ojos —Adiós papi— me lanza un beso mientras Jin Jun se la lleva.
Saco un pañuelo para limpiarme las mejillas y los restos de ese asqueroso ingrediente que comía con Aaron. Retomo mi postura mientras el lobo me sigue. —Muéstrame lo que tenemos preparado.
El hermano de Wren carraspea. —Enseguida mi señor.
Caminamos hacia la biblioteca, entro y saco de una de mis bolsas de cacería una cabeza de venado, se la arrojo en la alfombra y el lobo se lanza por ella arrancándole primero los ojos, soy generoso y le doy dos trozos de carne más.
Le acaricio el pelaje mientras traga, mis lobos siempre prefieren la carne de mugrientos.
—¿Qué este reporte de alguien cerca del Kript que enviaron a mi celular?
—Ese es un problema mayor, Meredith estuvo cerca de una zona alejada del Kript durante la iniciación de los mellizos.
—¿En qué zona?
—La del bosque, del lado opuesto a las cabañas que se quemaron hace dos años.
—¿Venía sola? ¿Era su gente haciendo revisión?
—No, no hubo altercado, la vigilancia dijo que venía sola, con algunas mujeres, pero a pie.
Me siento con el rostro serio.
¿Qué diablos quería la adicta por esta zona y a pie? Tal vez tenga indicios de que su hijo está vivo o el adicto la llamo.
—¿Para qué diablos vino? ¿Ha tenido comunicación con Bennett?
—No señor, hemos estado vigilando a su hermano estos años como ordenó, le tenemos un informe detallado de lo que él y su familia hacen en Londres, pero lo que Meredith quería era hablar con su esposa.
—¿Qué carajo?
—Cómo lo oyó, dijo que estaba aquí por la señora Roe y ella tiene una deuda que pagarle.
Me quedo en silencio mirando a Niles comer.
—Señor Roe, la presidenta de Irlanda está aquí.
—Hazla entrar.
Encadeno al lobo para que no la altere y un sirviente limpia la sangre de la alfombra. La puerta se abre y la mujer entra vestida de negro, mirando a todos lados, tiene el cabello corto y rojizo, debe estar por sus cincuenta años.
En cuanto sus ojos se fijan en mí deja de escanear la biblioteca. Alza la barbilla y me mira de arriba abajo. Le hago un gesto para que todos los sirvientes salgan, incluidos mis conservadores rusos.
En la biblioteca sólo se escucha la respiración de mi lobo. Me acerco a ella cuando me ofrece la mano. Miro su mano sin tomarla y me cruzo de brazos. Se ríe, pero oculta su molestia. — Así que tú eres el famoso Alexander Roe y muy arrogante por lo que veo.
—Si espera una reverencia le aconsejo que se siente Margaret.
—Presidenta Margaret para ti— alza la barbilla enojada. —No vine para que un criminal asqueroso se ponga encima de mi cargo y me escupa en la cara. No vine para juguetear con egos, me estoy comprometiendo a estar en un lugar como este.
—Si vino fue porque le interesó mi oferta y sabe que su escolta no puede ayudarla, está en mi palacio y si la dejé vivir es porque me interesa hablar, pero mi paciencia se termina muy rápido.
Me sostiene la mirada unos segundos hasta que respira hondo y se sienta frente a mi escritorio, pero nunca se quita los guantes de cuero. — Sigo dudando que tengas algo que ofrecerme, te advierto que no soy una persona corrupta, respeto mucho a mi país y prefiero que me maten a...
—Guárdate las apariencias para los medios de comunicación Margaret, yo siempre he tenido aliados en el gobierno, mi último gran amigo Richard Jhosep Madden al que desafortunadamente mi mujer tuvo que matar cuando nos estorbó.
—Conocí a Richard y también a Susan, bastante corruptos para su edad, pero al menos sabían como moverse en reuniones gubernamentales y tenían buenas conexiones.
—Entiendes bien el poder.
—¿Qué es exactamente lo que quieres? No me parece que sea nada legal, viniendo del criminal más buscado por la DEA y el MI6. ¿A quién quieres que mate? ¿Quieres que me una a tu lavado de dinero? O mejor te levanto un monumento por el ataque militar de hace dos años.
—Veo que no soy santo d su devoción.
—Ingresaste a mi país ilegalmente y el ejercito te ayudó por culpa de ese tal Ethan Roberts, nos causaste conflictos con el MI6. Claro que te aborrezco.
Me río, la anciana tiene un sentido de humor negro. —En ese caso, iré directo al grano. Tengo planes grandes Margaret, planes que involucran más que al MI6, pero no voy a explicártelos, así que voy a convencerte con los beneficios.
—Yo no quiero nada de ti.
—Hablas demasiado rápido. Tu cargo no va a durar mucho en las siguientes elecciones, tus contrincantes saben lo corrupto que es tu hijo, pero podrías asegurar tu victoria destronando a otro corrupto mayor.
—¿A quién?
—Al primer ministro de Londres.
—¿Dimitry Aslan? ¿Estás loco? — se pone de pie bruscamente —Es el político más poderoso de Reino Unido, ni siquiera tuvo una campaña durante la reelección después de la muerte de Richard, no conozco al parlamento inglés, pero sé de buena fuente que los tiene a todos a su favor y como la mierda no pienso enfrentarme cara a cara con el maldito MI6, voy a estar muerta antes de tocarle un pelo.
—El único interés que tengo en ti es la posición pública que ocupas en el gobierno, no el poder, porque tengo más— ladeo la cabeza.
—No pienso ser tu carnada Alexander Roe. El MI6 era otra cosa en nuestras fronteras cuando vivía el teniente Wall, pero todos hemos oído las atrocidades que hace su hija y su marido, no voy a arriesgar a mi gobierno por ti— camina hacia la puerta enojada.
—¿Has oído hablar sobre el veneno C17?
Se queda inmóvil. Me separo lentamente de la mesa y me acerco poco a poco a ella. —Es una droga bastante potente que consume los órganos a las pocas semanas, mi primo lo hizo y planeo comenzar mi nueva distribución por nuevo alrededores. Quizá comience con Irlanda y no sólo vas a lidiar con tu competencia sino con el crimen organizado del hombre que hasta ahora ni el pentágono ha podido atrapar.
—¿Tu última carta es amenazarme?
—El poderoso siempre gana y en pocos años serás igual a esos países de América del sur consumidos por el narcotráfico al que tanto me dedico.
—Tu plan es un acto suicida, no pienso hacerlo.
Sonrío de lado y la obligo a verme. — Lamento que hayas visto mi plan como una proposición Margaret.
Traga grueso y respira agitada.
—Porque desde que cruzaste la puerta de mi palacio siempre ha sido una orden— abro una de los gabinetes escondidos de la biblioteca —Y yo siempre pago muy bien a mis mejores sirvientes.
Sus cejas se alzan con la cantidad de fajos de dólares y libras esterlinas que se acomodan en filas interminables por todo el gabinete, más de lo que puede robar en su pobre mandato de pocos años. Una sonrisa tira de los labios de la anciana y se gira a mi complacida, toda la fachada de antes se cae de golpe, siempre he sabido reconocer a los buenos aliados desde que los miro por primera vez.
—Conoces mi debilidad.
—No la escondes muy bien.
—¿Cómo sabías de mí?
—Un viejo amigo tuyo me habló con bastantes detalles de ti, te conozco mejor de lo que crees y sé que buscas recuperar algo que te arrebataron desde hace tiempo y está en Londres.
Su mirada se ensombrece. —¿Qué es lo primero que tengo que hacer contra Dimitry Aslan?
—No hablarás con el parlamento, te encargarás de algo más simple.
—¿Qué cosa?
— Una demanda en de la prisión de máxima seguridad que tiene el MI6 en Irlanda.
—¿Bajo qué cargo?
—Vas a investigar públicamente un asesinato de uno de tus prisioneros más viejos que ocurrió hace dos años y ocho meses— saco una foto del hombre que compartió celda conmigo en esa prisión —El asesinato de Greg Murphy.
Su ceño se frunce. — Yo conozco a este hombre rubio.
—Por supuesto que lo conoces, fue un hombre reconocido, en prisión lo apodaban Greg Murphy, pero su verdadero nombre era Robert Greg Gray, ex placa dorada del MI6.
Nota de autor.¡Hola sexys!Feliz cumpleaños al personaje que me enseño que es la verdadera fuerza de voluntad, al hombre que no se rindió, al hombre más valiente que he escrito.Hace tres meses mi vida cambió de la peor forma posible, perdí todo lo que llevaba años construyendo en mi vida como escritora, en mi salud y en mi vida personal.Dios sabe que todavía me queda un largo camino por recorrer, pero aquí estoy de nuevo, volviendo al lugar que más amo.Gracias por seguir conmigo, por esperarme y por apoyarme.¡Feliz cumpleaños Alexander Roe!¡Los amo tres millones!-Karla.Continuará...