CAPÍTULO 4
Rescate parte IBennett.Tengo el registro de llamadas del ministro Aslan copiado en mi ordenador junto con otras cosas más... copié toda la información del celular de Cora.
Paso entre sus fotos una a una viendo a mi hijo sonreír en casi todas y con pintura en las mejillas todo el tiempo. Después de las fotos que robé del celular de Emma, estás son mis favoritas.
Hay tantos videos que llevo horas reproduciendo con mis audífonos inalámbricos puestos. Hay una carpeta de fotos marcada como
"Fotografías privadas". Mi mano hace clic, pero antes de verlas un llanto del otro extremo del pasillo del penthouse me levanta de inmediato.
— Mi bebé— camino en zancadas para comprobar si Aaron está bien, pero la puerta de Cora se abre y sale corriendo a la habitación de nuestro hijo.
Me detengo a medio camino, yo no puedo jugar el rol de padre, sólo debo observar de lejos, pego mi cabeza a la puerta y la escucho susurrarle cosas tiernas, muero por verla abrazarlo y más por ver a mi pequeño.
—¿Tuviste una pesadilla cariño? No debes despertar a Volkan es nuestro invitado, déjame encontrar tu chupete bebito y te pondré a dormir de nuevo— la voz tierna de Cora dobla mis rodillas y estrangula mi respiración.
Dios, ayúdame a resistir la vida sin ellos. Me escondo en un muro cuando sale con él en brazos el rastro del cabello castaño con motas rubias me acelera la respiración, sus ojitos me encuentran antes que los de ella.
—Cupcake— susurra y me quedo paralizado.
—Sí bebito, cupcake— Cora está distraída buscando en un bolso para bebés —¿Dónde está tu chupete? Estoy segura que la niñera lo dejó aquí.
—Cupcake, cupcake— repite mi hijo con una vocecita y Cora finalmente nota mi presencia.
—Mierda— se palpa el pecho —No te vi ahí, entre tantos asesinos que hay en mi casa estoy muy distraída, disculpa.
Actúo con naturalidad y paso entre ellos en silencio, pero a medio camino Aaron extiende las manos hacía mí y me quedo inmóvil.
—No bebito, déjame encontrar tu chupete, lo siento, a Aaron le encanta que lo paseen en brazos, ama a todas las personas.
El labio inferior de mi hijo tiembla y se me encoje el pecho cuando vuelve a extender los brazos hacia mí, voy a actuar con irracionalidad y a tomarlo en brazos, pero Cora encuentra el chupete y lo aleja de mí.
Los veo entrar a la habitación y cierran la puerta en mi cara, actúa como si no supiera quién soy yo, en realidad no lo sabe, no ve mi rostro, tampoco mi cuerpo es el mismo, en la rehabilitación he ganado peso.
—¿Qué haces ahí parado como un imbécil? Vuelve al trabajo, tenemos el tiempo para el lobo limitado— Caterva me encuentra todavía a mitad del pasillo viendo la puerta fijamente.
Asiento mientras me paso la mano por el pecho, estos días serán una tortura.
Veo que tengo más de siete llamadas perdidas de mi madre mientras me preparo un café para aguantar la noche despierto. Mi madre nunca fue mala conmigo, pero yo era muy pequeño para entender que no trataba a Alexander de la misma forma que a mí.
Tomo mis cosas del escritorio improvisado de la casa de Cora y salgo a tomar aire fresco a la terraza, estoy tan orgulloso de ella, esta casa es un lujo y sé que tiene una tienda de arte, espero que lo que le tengo preparado también le guste...
Otra llamada entra y la contesto dudando. —Madre.
—Temía que no respondieras he estado muy preocupada por ti ¿Dónde estás hijo? — me quedo en silencio, se nota la desesperación en su voz —Yo... Bennett, todo lo que he hecho ha sido por ti— se le corta la voz —No quiero que lo entiendas porque es imposible, pero al menos déjame explicarte todo.
—Estoy bien madre confórmate con eso, no llames más porque no volveré a responder.
—No puedes irte cuando hace poco que te recuperé, tengo todo planeado para ti.
Quiero perder la imagen de la buena madre de mi cabeza, quiero ver a un monstruo en su lugar. —Ya es tarde para eso, me acuerdo de casi todo.
—¿Qué?
—Mi tía Maya me guío a una rehabilitación en la quiero seguir por el resto de mi vida.
Se queda en silencio unos minutos quiero ver si es tan cínica de seguir con sus manipulaciones. — Yo iba a hacer lo mismo, por eso busqué la anfetamina de David, para ti.
—Drogarme con anfetamina más fuerte y crearme una nueva vida no iba a ayudarme, me quitaste los recuerdos de mi vida.
—Todas esas memorias te lastimaban.
—¡Buenas o malas eran mi vida madre! — pierdo la paciencia —¿Cómo te atreviste a aprovecharte de mí adicción para manipularme? ¿Cómo pudiste apartarme de mi hermano?
—Te querías suicidar, yo te salvé.
—¿Salvarme? Me destruiste, dejé ciego a mi hermano, traté de matar a mi propio hijo, perdí a la mujer que amo, dañé a la esposa de mi hermano, a la mujer más noble que existe.
—¡Ninguno de ellos te merece! ¡En meses hice por ti más de lo que todos ellos juntos hicieron por ti durante tantos años! ¡Yo te hice feliz con Alicia!
La mención de esa mujer me pone nervioso, Alicia la amiga de Cora se atrevió a meterse en mi cama sabiendo la verdad y me siento culpable de disfrutarlo tanto.
—En Turquía no te hice un sirviente, te hice como el mismo Borah, te di a su hijo y su poder— escucho un sollozo.
—¿Sabes qué clase de vida llevó Alexander por mí? ¿Te haces una idea madre? — me quema el pecho —¡Dejó de ser un niño para ser mi cuidador y estoy vivo gracia a él! ¡Me va a faltar una vida entera para arrepentirme de lo que le hice!
—¡No tienes que pedirle perdón a ese maldito!
—Así tenga que ponerme de rodillas lo que me reste de vida le suplicaré a mi hermano su perdón, aunque nunca me lo dará.
—No Bennett, los Hilton nunca nos ponemos de rodillas.
—Mi apellido no define la clase de persona que soy, ni Roe, ni Hilton, sólo soy humano aquí, a veces vulnerable, a veces fuerte, pero quiero continuar viviendo por muy difícil que sea.
No sé si las lágrimas que escucho son reales —Hijo, no puedes alejarte de mí de este modo, encontrémonos en algún lugar de Londres y...
—Si algún día quieres arreglar las cosas entre nosotros, primero debes redimirte con mi hermano— la interrumpo.
—En mi maldita vida me humillaría por un Roe, Alexander está muerto para mí— dice seria.
—Entonces tú lo estás para mí Meredith Hilton— corto la llamada.
Poso mis rostro cubierto sobre mis manos, mi café ya se enfrió, lo arrojo en una planta y entro a la casa a prepararme otro. Tengo la cabeza hecha un lío, estoy tomando analgésicos para disminuir las migrañas, además no puedo...
—Lo siento tanto— un cuerpo menudo choca contra mí y me paralizo cuando Cora se sostiene de mis brazos para no caerse. Tiene un conjunto rosado de seda, es una pijama muy suave y también muy corta...
Abro la boca, pero la cierro de golpe, aunque ella no puede verme. No me he recuperado de la primera impresión de verla otra vez, Emma nunca me dijo que vendríamos aquí, casi me desmayo cuando me dio la mano al llegar.
¿Por qué me quema el pecho? Doy un respingo cuando el café hirviendo penetra mi ropa y ella corre por la cocina buscando algo para limpiarme.
Joder, mierda, puta vida, coño. Me cuesta un mundo no gritar de dolor.
—¿Está muy caliente? — pregunta asustada pasándome un trapo de cocina por el pecho, pero necesito agua fría. —No puedes hablar con nadie Emma ya me lo explicó, dime lo que necesitas con mímica.
Señalo el grifo y voltea a su alrededor tratando de adivinar.
Mierda, me estoy quemando con café hirviendo.—¿Rollos de canela? —
¿Enserio Cora? —¡Piña! ¿no? ¿Un sartén? — está por desmayarse, pero no me deja pasar a ese lado de la cocina.
La tomo de los muslos y la cargo sentándola sobre la encimera para poder pasar, pero sus cejas se alzan con sorpresa o algo que no distingo porque me encargo de vaciarme agua helada sobre la quemadura del torso con el grifo que hay detrás de ella.
Alzo mi camisa sobre mi pecho y ahoga un jadeo de horror. —Tu piel quedó rojiza— la toca con cuidado y me ayuda con la camisa el resto del camino. —Lo siento tanto— sigue disculpándose —Tengo algo que servirá en mi botiquín ¿Puedes caminar hasta el baño conmigo?
Esa última frase no es buena para mi salud mental, me limito a asentir y me conduce al fondo del pasillo, Caterva me mira confundido desde lejos y me limito a encogerme de hombros, si está es la única interacción con ella, la aprovecharé.
—No te descubriré el rostro, pero necesito curarte esa quemadura, me sienta en el diván. —¿Dónde está el botiquín? Mi tía debió moverlo al gabinete alto— apoya su mano en el lavamanos y se alza de puntas levantando su pijama de seda de la parte trasera y sus dos redondeadas nalgas quedan en mis ojos desnudas.
Me atraganto con mi propia saliva.
Dios, soy yo. Aparto la mirada con respeto de esas caderas más anchas que adquirió en el embarazo y me concentro en quejarme de la quemadura.
No la mires, no te fijes en ella...Empieza a saltar para atrapar la caja y me quedo mirando el balanceo de sus glúteos. Me levanto bruscamente y salgo del baño directo a mi lugar sin poder respirar —¡Oye! ¡Todavía no te he curado! — grita detrás de mí, pero me coloco la camisa mojada y abro mi ordenador de mala manera.
Tecleo bruscamente sintiendo un cosquilleo en mi ingle y me concentro en un código que no me sirve para nada,
Puta vida. A los segundos veo la tela rosa delante de mi y alzo la cabeza encontrando toda su figura más pronunciada, tiene la mano en la cadera y me está mirando amenazadoramente.
—Estoy harta de los empleados del cabezota, te has empapado toda la ropa, te daré ropa seca— dice Cora amablemente, pero como no me muevo se cruza de brazos —Quítate la camisa ahora y metete al baño conmigo
Trago grueso, aunque lo dice en forma seria y con una crema de quemaduras en su mano. Me quedo pasmado tratando de no sobre pensar las cosas, pero alza las cejas tomando mi actitud como un reto.
—Si no te desnudas, te desnudo yo.
Me aferro a mi ordenador con todas mis fuerzas
, joder, cada frase es peor que la anterior.
Me levanto lentamente y asiente satisfecha, me guía de nuevo al baño, me siento hipnotizado, voy detrás de ella como un estúpido, mis ojos no dejan de recorrerla.
Si no me controlo la voy a estampar en la pared más cercana, tiene los muslos un poco más anchos, me encantan las nuevas curvas, los senos le han aumentado de tamaño, quiero probarla tan malditamente... ¿Qué estoy pensando? No puedo pensar en ella de esa forma, debo ser profesional.
—Siéntate en el diván— me obligo de nuevo cuando me saco la camisa —Abre— toca mis rodillas con la crema en la mano y de nuevo me quedo inmóvil —Abre los muslos, me voy a poner entre tus piernas.
Por Dios Coraline, cierra la boca. Me quema la cara mientras abro los muslos y de forma seria se mete entre ellos y comienza aplicarme el producto sobre las quemaduras, doy un respingo con el primer toque y siento que tiemblo cada que sus dedos fríos rozan mi piel.
—¿Duele? — niego —Lo haré despacio y te haré sentir mejor— sopla sobre la quemadura y empiezo a jadear —En cuanto terminemos vas a quedarte muy relajado, lo prometo.
Mi pene se tensa, tengo que largarme, me levanto bruscamente otra vez, pero no logro salir del baño porque me empuja directo al diván otra vez.
—No vas a irte de nuevo, eres un asesino del lobo, actúa como tal, voy a terminar de aplicarte la crema sobre las quemaduras.
De ninguna manera me quedo, niego y trato de levantarme, pero se interpone en mi camino.
—Si tengo que montarte, lo haré.
Mi pene desoye mis suplicas y pierdo la cabeza recordando que quería otro bebé hace unas pocas horas, siento el tirón de mi erección cuando se empieza a formar
¡Basta! ¡No debo pensar en ella de esa forma! Me levanto para irme una vez más, pero esta mujer siempre cumple sus amenazas, en dos movimientos está sobre mi regazo sosteniéndome donde pueda continuar con su trabajo.
—Te lo advertí— en cuanto se sube sobre mí y me aprisiona contra sus muslos me quedo pasmado, su perfume de rosas me nubla los sentidos —. Voy a montarte.
Se remueve para poder aplicar la crema y cierro los ojos tratando de que no se escuchen mis jadeos, mi erección está levantada, si se remueve más la va a sentir, tiemblo con la crema y sopla de nuevo sobre las heridas.
—Así está mejor, ya no vas a...— se paraliza con los ojos muy abiertos cuando da un salto adelante y su centro queda sobre mi bulto, jadeo con la boca cerrada, pero es un jadeo ronco y muy largo. —¡Ay Dios! — se horroriza —Yo no... sólo quería ayudarte... con las quemaduras.
Empieza a removerse torpemente para quitarse de encima y lo empeora. La tomo de los muslos y me la quito de encima bruscamente. La tomo de los hombros y le cierro la puerta del baño en la cara mientras apoyo mi cabeza sobre la madera temblando. Escucho sus pasos alejarse.
—Carajo Coraline— pego mi puño en la pared con la punta de mi pene golpeando mi cremallera y mis pensamientos centrados en su cuerpo.
Esto no está bien no puedo quedarme aquí más tiempo, unas horas fueron suficientes para provocar esta mierda, sólo Dios sabe lo que pasará si me quedo más tiempo.
Salgo enojado y dispuesto a regresar a mi trabajo. —Hey— Caterva alza las manos cuando me lo topo —Nada de apuntarle a los amigos— se carcajea señalando el bulto en mi pantalón. —¿Desde cuando el hacker va armado al baño?
Empiezo a odiar no poder hablarle a nadie, ya lo había mandado a la mierda en diferentes idiomas. Regreso al puto baño malhumorado, quizá una maldita ducha me ayude. Atranco la puerta y me quito la tela del rostro.
Enciendo la regadera, pero veo los productos femeninos que están puestos y los reconozco al instante, este es el baño de Cora, es gel de ducha olor a rosas y a un lado secándose están dos... trago grueso... dos tangas de encaje.
Miro al techo con recelo —¿Qué clase de prueba es esta?
Me meto en la ducha fría ignorando los productos a mi espalda y me concentro en atrapar hipotermia porque es lo único que va a solucionar el calor de mi ingle.
Para este momento ya me habría inyectado anfetamina para olvidarme de mis problemas, quiero tanto drogarme. Alejo esos pensamientos y me concentro en tomar respiraciones profundas, debo tomar mis medicamentos en cuanto termine.
Quince minutos más tarde salgo del cuarto de baño seco y sin bultos. Caterva cuida la habitación de Emma junto con otros tres, paso un momento para revisar a mis sobrinos de lejos, pero no quiero despertarla, ella necesita descansar lo más que pueda.
Le traeré a mi hermano de vuelta, la desesperación en sus actos sólo me confirma lo mucho que lo ama.
¿Por qué te entregaste al Pentágono hermano? Veo a sus hijos dormidos junto a Emma y cierro la puerta con precaución.
Una alarma roja se enciende en mi ordenador cuando regreso, hay al menos siete cámaras en las celda de Alexander, pero la alerta asegura que se desactivaron durante cuatro horas y catorce minutos al medio día.
Entro a la configuración de la red y descubro que fueron apagadas desde Nueva York en una comisaría en Manhattan. Busco alguna cámara que dé directo al pasillo de la celda y esas también fueron apagadas a la misma hora.
El piso donde encierran a los ex mariscales también tuvo las cámaras apagadas, pero por dos horas. No hay en ninguna orden de Rebecca ni de ningún miembro del MI6 para esa ejecución.
Encuentro una cámara encendida en ese lapso y veo a un hombre irlandés de estatura baja caminar con unas esposas colgando sólo de una de sus mano.
—¿Qué mierda es esto? — amplio la imagen y aunque va de espaldas — ¿A dónde fue?
Busco cámaras alternas en el mismo horario para seguir su rumbo. Corto la imagen del pasillo y congelo la imagen de un descuido donde veo parte de su cara, no puedo asegurarlo por la falta de luz en la imagen, pero tienen la misma ropa que el hombre que estaba en la celda de Alexander la noche que di con su ubicación.
Camina al piso de los ex mariscales. Amplio más la imagen y agrego brillo
¿Quién diablos eres? No se puede ver, todo el tiempo da la espalda a la cámara y va con la cabeza gacha.
Borro todas esas grabaciones de las cámaras internas del MI6 y las guardo sólo para mí. Mi hijo vuelve a llorar por el pasillo y por instinto salgo corriendo esperando poder verlo al menos un segundo, pero cuando la puerta de Cora no se abre tomo la decisión de entrar, quizá esté dormida.
Entro con cuidado a la habitación, Volkan duerme con un dinosaurio en una cama y Aaron remueve sus brazos en el aire desde su cuna, tienen pijamas iguales.
—Hola amigo— digo en voz baja cuando alza los brazos esperando ver a Cora. Deja de llorar al instante al escuchar mi voz, cierro la puerta y me descubro el rostro —Soy yo bebito.
Sus ojos castaños se alzan a los míos sorprendido y de repente suelta una risita tierna que me hace perder el equilibrio.
Me recuerda, mi hijo me recuerda. Toco sus mejillas y no llora, trata de tocar mi mano también.
—Te extrañe tanto Aaron— susurro para no despertar a Volkan, pero Aaron levanta los brazos hacia mi ansioso como la última vez... Lo saco de su cuna y lo envuelvo en mis brazos protectoramente. —¿Cómo me reconociste en el pasillo amiguito?
Vuelvo a estar completo, se me alivia el alma en un instante. Mi hijo pasa sus manos por mi uniforme mientras bosteza.
—Mami tiene que descansar bebito, así que haremos esto solos como las otras veces— se ríe de nuevo encantado de oír mi voz otra vez y babea mi barbilla para descansar su cabeza sobre mi hombro —¿Cantamos nuestra canción favorita?
Este es nuestro pequeño secreto, gracias a Maya.
Lo tomo con un brazo y con el otro preparo uno de sus biberones, todavía soy nuevo en esto, pero sigo las instrucciones que marca el empaque. Le pongo el biberón y lo arrullo parándome en la ventana que da al apartamento "del vecino".
—
Saturday morning, jumped out of bed and put on my best suit — comienzo a cantar esa canción con la que lo he arrullado un par de veces más —
Can I have your daughter for the rest of my life? Say yes, say yes. — los ojos de Aaron están muy abiertos, no tiene intención de dormirse viendo a su padre —
Why you gotta be so rude? Don't you know I'm human too? Why you gotta be so rude? I'm gonna marry her anyway.Lo paseo más tiempo cantando toda la letra y besando sus rizos cada que tengo oportunidad, se termina el biberón y no bosteza ni una sola vez. Trato de acomodar todo en su lugar antes de ponerlo de vuelta en la cuna, aunque no quiero dejarlo, pero Cora vendrá si sigue despierto.
Beso su estómago y se carcajea jalando mi cabello. —Eres el bebito de papá— se ríe escuchando mi voz y casi caigo en mis rodillas —. No puedo perderlos.
—Cupcake— dice a medias.
—Cupcake— repito y señalo al apartamento continuo —Siempre va a estar ahí cupcake, pero ese debe ser nuestro secreto con la tía Maya— me mira sin entender nada y vuelve a pegarse a mi pecho rompiendo mis barreras sentimentales.
Dios, amo a mi hijo y a Cora con mi alma. Bosteza y cuando encuentro su chupete cierra los ojitos agarrándose a mi uniforme con sus manitas como si fuera a desaparecer y dejarlo, eso jamás sucederá otra vez.
Trato de ponerlo en su cuna, pero cada vez que lo hago despierta, opto por tenerlo en brazos mientras nos siento en el sofá mecedor, froto su espalda suavemente y poco a poco también cabeceo como mi bebé, en algún momento cierro los ojos unos minutos sintiendo mucha paz.
. . .
—Borah— jalan mi uniforme y me tenso pensando que las alucinaciones regresaron.
Abro los ojos adormilado y lo primero que veo es a Aaron dormido en mi hombro y después a Volkan parado frente a mi con pijama de dinosaurios.
—¡Viniste! — salta a mi alrededor y lo miro confundido —¿Podemos jugar como en Turquía? Tengo todos mis juguetes aquí, mi papi me dejo traerlos— saca una caja enorme y la vacía sobre el suelo.
—¿Qué? — mi voz suena ronca por el sueño, mi cerebro sigue apagado.
—Hoy vamos a jugar a las carreras de autos, yo soy el auto plateado.
Miro al niño confundido.
¿Ya amaneció? Las cortinas están abiertas y hay mucho sol.
Carajo, tengo el rostro descubierto. Me levanto con mi hijo para llevarlo a su cuna, pero se despierta con el ajetreo.
—¡Despierta Aaron Borah vino! — grita Volkan saltando —¡El Borah vino! ¡El Borah vino!
Se oye una puerta del pasillo y después la voz de Cora —¿Volkan? ¿Estás despierto cielo?
—¡Sí! — lo atrapo antes que corra a la puerta.
—Amigo, vamos a jugar, pero debes quedarte callado—susurro tratando de alcanzar mi cubre rostro.
—¡Te extrañe Borah! Ya sé que vamos a jugar como en Turquía, le diré a Coraline que abra mi caja de autos.
—Ahora no, primero debemos desayunar ¿Quieres dolmas?
—No me gustan las dolmas, mejor autos primero— trata de correr otra vez a la puerta.
Nada de lo que le digo lo tranquiliza. Miro a mi bebé en mis brazos y luego a Volkan, se cae mi cubre rostro y la voz de Cora está muy cerca —Tamam, dışarı çıkabilirsin— cambio mi tono de voz y Volkan se detiene — Dışardaki kadına çok güzel olduğunu söyle. Ona onu sevdiğimi söyle.
Esta bien puedes salir, dile a la mujer de afuera que es hermosa, dile que la amo.— Tamam Borahbey— se ríe tierno y corre a la puerta mientras alcanzo mi cubre rostro y me lo coloco, beso la cabeza de mi hijo y lo dejo en su cuna.
Esta bien Borah.—¿Qué pasa Volkan? — los escucho en la puerta —¿Quieres desayunar cereales cariño?
—Sen güzel bir kadınsın Coraline, Borahbey sana aşık.
Eres una mujer hermosa, el Borah está enamorado de ti.—Cariño no hablo turco.
— Borahbey sana aşık— repite el niño haciéndome reír y salgo por la puerta sigilosamente riéndome, como llevo el rostro cubierto el niño no me reconoce.
El Borah está enamorado de ti.—¿Comiste azúcar sin mi permiso? — lo abraza antes de que salga corriendo por la sala. — Borahbey sana aşık— sigue cantando el niño.
Cora entra a la cocina con un moño despeinado y mi hijo en brazos, lo coloca en la silla entrenadora, me pongo en el ordenador mirándola a todo momento, saca una charola de rollitos de canela para llevárselos a Emma.
Mueve las caderas bailando y saltando de pie en pie mientras saca un par de huevos de la nevera y el tarro de crema de avellanas. —¿Qué haces bailando a mitad de la cocina Coraline?
Mis ojos recorren a su tía chef, se ve más mayor que hace unas semanas y de peor humor.
—Desayunando tía, baila conmigo— trata de tomarla de los brazos, pero la mujer se suelta.
—¿Te drogaste? Amaneciste muy alegre ¿Qué te pasa? Estás dando un espectáculo a todos estos... estos hombres de baja clase.
Caterva toma una taza de café de la cocina y la mujer da un respingo. —Me siento feliz, cosa que tu cara no puede hacer tía— mete una cuchara grande y mientras bate el desayuno toma cucharadas grandes de chocolate.
—Cupcake— dice mi hijo agitando las manos.
—Cupcake bebito— le pone un dedo de chocolate en la nariz haciéndolo reír.
Le pone otra a Volkan y el niño se sienta educadamente a la mesa ordenando los cubiertos y limpiándose el caramelo con educación. —Hoy los llevaré a abrir la tienda de arte con Oliver.
¿Quién mierda es Oliver?—Pero no le hemos pedido permiso al Borah.
—Yo soy tu niñera Volkan, tengo permiso de tu padre.
—No mi papi, el Borah de la habitación— se pone una servilleta con elegancia para tener cuatro años.
Cora lo mira confundida, mientras pone tocino en su plato y cuando se gira buscando la pimienta en los gabinetes me levanto corriendo y tomo sus rebanadas de tocino. La tía da un respingo al verme también y se aparta como si tuviera sarna.
—¿Pero que de...? — Cora mira su plato con la pimienta en la mano.
Contengo mi risa y abro los archivos copiados de su celular, son sus mensajes de texto encriptados. Los abro porque debo revisar las conversaciones con el Borah para información de Alexander.
Siento que me miran, alzo la cabeza y los ojos azules están clavados en mí, alzo el tocino descaradamente y lo meto debajo de mi cubre rostro masticando ruidosamente. Doy clic en la conversación y se despliegan más de los que imaginaba,
«Besos incómodos» leo el penúltimo mensaje enviado de parte del turco.
«Dos besos no son nada, nos hace falta el tercero»-Cora.Mi risa se desvanece y siento un calor pasar por mis venas, despliego el resto de la conversación, ellos no están hablando de lo que creo
¿O sí?«Lo estaré imaginando en todo mi viaje, sexy niñera»-Borah.Muevo mis dedos por la teclas del ordenador,
intersección de mensajes exitosa, salta el recuadro, introduzco mi propio número en lugar del número de ese puto turco y bloqueo sus llamadas al número de Coraline.
Nuevas noticias Dimitry Aslan, está rubia pintora sigue siendo mi mujer.
〘 〙Emma.—Mis observaciones son las mismas, necesitas mejor atención médica— me quitan el medidor de presión arterial del brazo. —Si el lobo llega a verte en esta condición toda nuestra vida corre peligro mi señora, se lo suplico, por su equipo médico regresemos a Dinamarca.
—No sin el lobo.
Se signa guardando el instrumental. —Dios, recibe nuestras almas.
—No los matará— lo tranquilizo.
—Ambos sabemos que es mentira.
El médico de la mafia termina de hacer la revisión diaria de mi brazo y cuando sale arrastro el pie hasta la puerta donde escucho voces masculinas bajas, es Caterva hablando con algún sirviente, pero hasta en susurros es evidente que discuten. Apoyo la cabeza en la puerta, pero las voces siguen amortiguadas.
—No olvides activar las dos cámaras.
—Tenemos poco tiempo idiota, la orden está dada ¿Quieres que todo el maldito mundo lo sepa? Grítalo más fuerte— lo riñe Caterva.
—Los conservadores rusos hemos hablado estás últimas horas, tú mismo has estado presente como miembro, la señora Roe ha perdido la cabeza debido a sus recientes accidentes, se ha negado a que el médico la revise, ni siquiera puede caminar, su comportamiento no es normal.
—Su camioneta explotó y tuvo a sus hijos esa misma noche.
—¡Nos trajo a Irlanda a mitad del plan C18!
—¡Cierra la puta boca o te la cerraré permanentemente!
—¡Desayuno para tres! — Cora abre la puerta casi tumbándome y cuando ambos hombres me ven se retiran. —¿Cómo amanecieron mis preciosuras? La tía Cora le trae a un invitado especial, saluda Aaron, traje toda está charola de comida que vas a terminarte sexy así tenga que metértela yo misma.
—Si fueras hombre mis asesinos ya te estarían matando por orden de Alexander.
—No es mi culpa tenerla grande— se encoje de hombros.
—¿Por qué tus comentarios suenan tan seductores?
—No lo había notado, ¿Te estoy seduciendo señora Roe? ¿Quieres juguetear conmigo en el desayuno?
Niego con una especie de mueca que no llega a ser sonrisa y atrapo a Aaron en mi brazo besando sus regordetas mejillas llenas de chocolate con adoración manchándome las manos del caramelo —Estás de muy buen humor.
—Todos dicen eso, es porque te tengo conmigo y te he echado mucho de menos sexy, me hacías tanta falta.
—Y tú a mí, cuando me vaya de Irlanda te llevaré conmigo.
—Mi vida nueva está aquí.
—Te llevaré a la fuerza conmigo, tengo toda una mafia a mi disposición.
Me abraza juntando a Aaron en el abrazo hasta que le tira del cabello para poder moverse —Esta bien, nada de abrazos de tres.
Me río suavemente y lo alzo besando su nariz —Por Dios cielo, mira lo grande que te has puesto, no te veías así en las video llamadas.
—Cupcake.
—Soy la tía Emma.
—Cupcake— se come la galleta que trae en la mano.
—Necesitamos enseñarle nuevas palabras, mi sobrino no dice mi nombre.
—Estoy segura que trató de decir gato el otro día, pero no deja de repetir cupcake, me hace arrepentirme de enseñársela, toda la mañana ha estado más hablador que nunca.
—¿Por qué será? Es tan extraño— finjo demencia mientras acomoda el desayuno sobre el mueble de noche y acerco a Aaron a los mini Alexander —Mira Aaron, ellos son tus primos, él es Raven— señalo a mi pequeño y después a mi princesa —Y...
Cora se pone frente a nosotros con una sonrisa esperando. —Raven y...— me insta a seguir.
—Hasta el último momento pensábamos que serían dos niños, Dorian Maximuss Roe y Raven Dominic Roe, los médicos debieron leer mal el ultrasonido.
—Pero ya le has elegido un nombre ¿o no? Comienzo a creer que la razón por la que no abre los ojos es porque no tiene nombre, está celosa de Raven, ¿verdad preciosa? — le acaricia la nariz rojiza.
Aaron extiende su mano a los mini Alexander y Cora lo ayuda a tocarlos suavemente. —Bebés— habla lento —¿Puedes decir bebés?
—Cupcake— dice señalando la puerta.
—Debe querer cupkakes— la calmo y el pequeño me mira enojado como si supiera que estoy ocultando la identidad de su padre para Cora.
—Quizá, anoche despertó una sola vez, debió quedarse con hambre— lo sienta en sus piernas y comienza a jugar con Raven que abre los ojos con desgana bostezando —Míranos Brown, hace poco estábamos en tu apartamento en Londres bebiendo vino y ahora, aquí estamos de nuevo, juntas, pero ambas con hijos ¿Cómo pasó esto?
—Con una habitación y el miembro de un Roe— tomo mi café matutino y se carcajea fuerte despertando a uno mis lobos de la alfombra.
—Es claro que lo tuyo fue tan planeado que hasta salieron dos.
— ¿Te parece poco? ¿Has visto a mi hombre? — sonrío de lado con orgullo.
—No tan bien como tú y tampoco creo tener oportunidad, recuerdo la vez que Erick me contó de la nariz rota de Rebecca y yo estuve presente la noche que destrozamos el apartamento de Alesha, yo quiero llevar mi vida tranquila.
—¿Veinte? — pone sus manos en una medida. Vuelvo a sonreír con orgullo cuando las extiendo un poco más y cae abierta. —Quiero ver una foto.
—¡Ni hablar!
—¡Ajá! Así que tienes fotos de eso.
—Sí, digo, no... yo no... sí, es decir, demasiadas— me queman las mejillas —¿Por qué te estoy explicando esto?
—Tú celular debe valer una fortuna sólo por ese contenido. Subástalo y larguémonos de vacaciones a una isla.
—Puedo pagar las vacaciones que quiera.
—Me dijiste pobre en mil maneras— se carcajea con mis nervios mientras Caterva entra a ayudarme con Raven que empieza a llorar, desde hace unos días ha pasado de ser conservador ruso a ser el niñero personal de mis hijos.
Dormir cuatro horas no ha sido suficiente para mi cuerpo, pero el té de Cora y la ducha nocturna ayudaron, estoy nerviosa por el rescate de Alexander, quiero que está maldita tortura se termine lo antes posible.
Cora mira con pena mi charola, no soy capaz de comer ni una tercera parte, tomo la barra de chocolate que hay cerca del postre, pero no me agrada comérmelo, me parece desagradable, parece que sólo fue delicioso durante mi embarazo.
—Llevaré a Volkan y Aaron a la tienda de arte, pero volveré en un par de horas, trata de dormir un poco hasta que el resto de los conservadores rusos lleguen a Irlanda— pide Cora y asiento con desgana.
No consigo cumplirlo, me paseo como puedo por la casa las horas siguientes con Caterva llevándome en brazos cada que me desplazo a otro lugar, el lugar es grande, es el penthouse del edificio y está en una buena zona de la ciudad, entran la mayoría de asesinos que traemos, el resto han alquilado alguno de los hoteles de la zona.
Hay cuadros por todos lados y pinceles en cada mesa de la sala de estar, hay una pintura en la terraza de un Golden retriever con el nombre de Kieran abajo en letras cursivas. Estoy orgullosa de mi rubia favorita, encontró su lugar seguro.
Todo es tan suyo, las flores frescas en la encimera y las varitas aromáticas en los floreros. —Emma— la tía Mary me intercepta en el pasillo —Cielo, te extrañé tanto— me abraza siendo cuidadosa con mi brazo —Le dije a Cora lo feliz que estaba de tenerte con nosotros con tu... gente.
—Gracias por el recibimiento Mary, echaba de menos a Cora.
—Y nosotros a ti, guau, tu collar se ve muy costoso— pega su rostro a mi cuello y sin permiso toca mi joya —¿Son diamantes de verdad? Que tontería estoy preguntando, casi me quedo ciega, debes perdonarme, estoy sorprendida de todo este lujo.
—Todo está bien.
—Esos son tus pequeños— señala a mis bebés en la sala de estar y cuando asiento saca su celular y les toma dos fotografías.
—¿Qué hace con los herederos del lobo señora? — Caterva la empuja apartándola. —Deme el maldito celular.
—¿Disculpa? —me mira confundida —Tengo fotos de Aaron y quería también fotos de tus pequeños para ponerlas en el álbum familiar — abre su galería mostrándonos. —Cora me dijo que lo hiciera, ¿Es que hice algo mal? Emma es como una hija para mí.
—Dije que me de el maldito celular señora.
—Tómalo, no tienen que mirarme amenazadoramente tus trabajadores o lo que sean.
—Es por la seguridad de mis hijos, pero que la señora Gray sea tratada con educación— explico y me aseguro que las hayan eliminado correctamente, pero eso no es suficiente para ellos, se lo entregan a Bennett y da luz verde que no hay nada.
—Lo entiendo querida, discúlpame fue mi error, son hermosos— me abraza y se siente sincera —¿Y dónde está esa tía tuya que usa abrigos largos y botas?
—Muerta— Caterva responde de inmediato —Y usted también lo estará si no deja de hacer preguntas inapropiadas a la señora Roe.
—Dios, perdónalos por estos pecados— se signa mirándolo horrorizada —Creo que voy a cocinar para tus... tus amigos, eso me tranquilizará.
—Gracias Mary
Caterva la mal mira de camino a la cocina. —Confío más en la comida que me regale un vagabundo que en la de un Gray, yo no como nada que esa señora toque, seguro que nos pone veneno, debe odiarnos por el cojo.
—Caballero— se gira indignada —Nosotros ya no mantenemos contacto con Dylan desde hace meses, aunque lo hago por Cora, sigo amando a mi sobrino, él sigue siendo un hombre honorable como su padre.
—Ese agente barato es más corrupto que yo, la edad le está afectando la memoria señora.
—Usted y yo debemos tener la misma edad.
El pelirrojo se toca el pecho. —Ese insulto nunca se lo voy a perdonar, vaya a cocinar o saco mi arma.
—Le diré a Cora de su comportamiento.
—¿Puedo matarla? — baja el tono de voz a uno amenazante y me mira pidiéndome permiso.
Es un hombre de edad como Ethan, pero mantiene los mismos rasgos finos de Alesha, ojos azules, pelirrojo y como cada conservador ruso, mejor cuerpo que el resto de hombres de su edad.
—Por supuesto que no.
—Lastima, sería la reina de mi orgía—susurra Caterva y el resto se carcajea a lo lejos.
—¡Dios del cielo! — se signa varias veces —¡Emma calma a estos neandertales! ¡Está casa es respetable!
—Lo haré Mary, ya es suficiente Caterva.
—Como ordene mi señora— se aleja —Tranquila señora Gray, no muerdo sobrio—continua y se le acerca a susurrarle en el oído —Pero si quiere usarme estoy dispuesto a ser su marioneta toda la noche.
La tía Mary da un respingo y con manos temblorosas se colca el delantal y camina con dificultad a la cocina bajo la mirada de Caterva.
—Desde que eras una niña te he querido, Kate fue una gran amiga para mí y cuando creciste eras una mujer muy cálida y respetable en tu empleo Emma.
—Sigo siendo publicista.
—Lo sé, pero no me cabe en la cabeza cómo terminaste envuelta en...— nos mira —En todo esto y con toda este gente ¿Sólo por unos hoteles?
—Ignorando el hecho de que piensa que mi único interés en los Roe es el dinero, sepa que tengo una cadena hotelera completa a mi nombre.
—¿Toda una cadena hotelera? — sus cejas se alzan —Eso es demasiado, aunque sigue sin ser suficiente para mí ¿Puedo preguntarte cuáles son tus beneficios siendo parte de esta mafia?
—Soy billonaria y poderosa.
—Pues la seguridad de este edificio no dejará que se queden aquí mucho tiempo.
—No se preocupe madame, la señora Roe ya ha comprado el edificio entero para Coraline y Aaron antes de venir— Caterva le sonríe.
—Imposible, estamos cerca de la zona residencial de Irlanda, eso sería demasiado dinero.
—Todos los recepcionistas y empleados que ve dentro y fuera en las calles de este maldito lugar son de la mafia del lobo, mi señora está protegida con la máxima seguridad, pero dejaremos a los inquilinos vivir aquí por un tiempo, dado que ya pagaron el arrendamiento y somos gente con valores.
Me mira con la boca abierta tocándose el pecho. —¿De verdad tienes tanto dinero Emma? ¿De verdad compraste el edificio residencial para Cora y para mí?
—No es la mejor de mis inversiones, Mary, pero en cuanto Cora esté lista, su residencia nueva la estará esperando— me giro enfocando mi atención en los cuadros de mi mejor amiga.
Cora regresa a Casa por la tarde con panecillos horneados de una tienda local. Trato de mantenerme lejos de Volkan para que no me confunda con su madre con la última vez, no quiero herirlo cuando me vaya.
Me recuesto en la habitación inquieta el vuelo del resto de los conservadores rusos y Erick aún no ha llegado a Irlanda y me siento tensa. Tengo en mi brazo sano a mi princesa, pero sigue dormida.
El médico dice que está bien, pero no me gusta que no habrá los ojos, come y llora cuando debemos cambiarle el pañal, pero fuera de eso esta siempre inquieta y eso me preocupa, sólo quiero ir a casa y cuidar de mis bebés con Alexander.
—Niles— llamo a mi lobo carroñero favorito y levanta la cabeza de la alfombra a lo lejos. —Ven aquí Niles.
Durante todos estos meses se han vuelto como mis mascotas y me siento extraña que cada vez que tengo a las cositas en brazos no se acercan ni un poco. Extiendo la mano y con pereza se acerca poco a poco.
Son bestias enormes, pero ya les he perdido el miedo. Paso mi mano por su pelaje esponjoso. Saco uno de mis pañuelos amarillos del equipaje y se lo anudo alrededor del cuello en lugar de su cadena para distinguirlo como mi favorito.
Olfatea a mi hija y se pasea entre sus objetos olfateándolos mientras yo acaricio su pelaje suavemente.
—El vuelo de los conservadores tiene un retraso por el mal clima, el piloto tuvo que hacer escala en Reino Unido— Bennett entra con su celular en la mano y se quita el cubre rostro, le debe pesar llevarlo todo el día.
— ¿Cuánto tiempo más les tomará llegar?
—Contando la escala, alrededor de cuatro horas, el pronóstico de lluvias se jodió por la mañana en Dinamarca, sumando los rayos y turbulencias— se sienta en la alfombra conmigo sin inmutarse por el lobo.
—Estoy muy nerviosa, todo está planeado, pero ese retraso puede perjudicarnos.
—Estás agotada, confía en la mafia, ellos están capacitados.
—¿Qué mierda es el plan C18? Por la mañana oí cosas al respecto, pero nadie me ha informado.
—No había escuchado eso. ¿Quieres que lo averigüe?
—Pero sé discreto, Caterva tiene toda la información, obtén todo lo que puedas.
—Confía en mi— me guiña un ojo y de nuevo se siente tan cálido como el Bennett de antes. —No confías en nadie para hacerlo, pero ¿Crees que pueda cargarlos? — señala a mis hijos. —Sólo una vez quiero estar cerca de mis sobrinos.
Dudo unos segundos, pero después me gana el corazón justo como en Estados Unidos cuando decidí traerlo a Irlanda a la casa de Cora. Dejo que tome a Raven. —Es muy pequeño, sé cuidadoso.
—Guau, cabe en la mitad de mi brazo— lo mira con un brillo en sus ojos —Es muy pequeño para decirlo, pero creo que se parecen a mi hermano.
—¿Y qué hay de mí? Los cargué por muchos meses.
—Lo siento Emma, pero los genes Roe son siempre dominantes, al principio pensé que Aaron sería rubio, pero se está volviendo castaño como yo, Alexander es la reencarnación del maldito Logan, aunque me joda decirlo y mis primos exactamente como la tía Maya.
—Creo que mi pequeña tiene los ojos castaños como yo.
Se ríe mirándome con confusión. —¿Crees? ¿Acaso no los has visto todavía?
—No los ha abierto desde que nació, los médicos dicen que sólo le está tomando tiempo porque son muy pequeños, pero estoy ansiosa por verlos— miro con adoración pegándola al latido de mi corazón.
Bennett nos mira fijamente sin decir nada y pasea unos minutos a Raven antes de volver al trabajo. Me quedo toda la noche ansiosa esperando por las noticias del vuelo del resto de rusos, tengo un mal presentimiento de esto.
Me quedo dormida sobre el hombro de Cora toda la noche y nadie ha venido a despertarme para darme nuevos informes, me levanto apunto de ir con Caterva. —¿Qué sucede sexy? — Cora se levanta adormilada frotándose los ojos con la manta que compartimos. —¿Los bebés lloran?
—Es Niles, Cora.
—¿Y ese quién es? ¿El tuerto de la recepción?
—No, Niles— frunzo el ceño y señalo al lobo carroñero con el pañuelo amarillo.
Mi lobo está recostado cerca de los mini Alexander justo como lo hacen conmigo el resto de mis bestias en Dinamarca.
—Ay Dios se los va a tragar ¡Caterva! — Cora se levanta con un zapato en la mano, pero la detengo.
—Creo que ya sabe quienes son.
—Sexy, debo decirte esto, soy tu mejor amiga, pero creo que perdiste la razón para encontrar esa imagen adorable, a mi está por darme un paro cardiaco.
—Te quiero tanto— la abrazo del cuello respirando su perfume de rosas y la aviento sobre la cama y se ríe pateando la manta.
—Si bueno, tengo que ser graciosa no quiero que tus lobos me coman o el otro lobo de ojos verdes, el más peligroso de todos, me maté.
—Nadie me ha informado del vuelo de los conservadores rusos.
—Ya son las diez de la mañana— mira su celular y salta corriendo al pasillo —¡Las diez de la mañana! Dormir contigo es un sueño sexy, pero el desayuno no está listo, buscaré a Caterva.
—De ser conservador ruso a ser el mayordomo oficial— entra el pelirrojo acompañando a Cora —¿Me llamó mi señora?
—¿Qué pasó con el vuelo de Dinamarca?
—Perdimos comunicación con ellos hace doce horas, el hacker está tratando de restablecerla, los últimos datos que tenemos nos informan que al parecer fueron interceptados anoche en Reino Unido por las fuerzas aéreas del MI6 por orden del Borah.
—No.
—Lo siento mi señora, pero esto retrasará el rescate de mi señor.
〘 〙Alexander.Los autos verdes están por todos lados rodeando el estacionamiento, me lo explica Dina en cuanto salimos de la base del MI6 en la que estaba prisionero. Se levantan murmullos de muchos kray en cuanto me ve caminar, escucho sus respiraciones pesadas de miedo.
Los gritos a nuestra espalda de Rebecca son de rabia, puedo jurar que corre detrás de nosotros desesperada gritándole a Logan. —¿Cómo demonios le reventaste el cráneo al ministro Aslan? — pregunta Dina haciendo el trabajo de mi bastón humano con sus hombros huesudos.
—Fue suerte.
—No soy tan estúpida.
—Entonces deja de actuar como una.
—¡Ese no era el trato Logan! — se escuchan los gritos de Rebecca — ¡Logan! ¡Sabes que si te vas Dimitry alzará a la mafia turca contra ustedes! El MI6 se ha vuelto poderoso con las alianzas que hizo con el Pentágono.
—¿Y eso a mí que mierda me importa?
—Sé razonable Logan, hace pocas horas interceptaron en Reino Unido un Raptor proveniente de Dinamarca.
Un Raptor.—Los mataron a todos y era gente de su mafia, te estoy haciendo un favor de estar de tu lado antes que sus conservadores rusos lo encuentren porque sabes que lo harán, es el maldito lobo.
—No me tiemblan las bolas, se está yendo conmigo por su propia voluntad.
—Venían armados para quemar vivo a cualquiera, si el ministro no los mandaba a matar nos iban a joder a todos nosotros por lo que hicimos.
—General Hilton deje que se vayan o mataran al ministro Aslan, está muy enojado, ha llamado a todos los agentes de la base.
—¡Me importa una mierda el ministro inútil! ¡A mí sólo me importa Alexander Roe! ¡Teníamos un trato! ¡Ese hombre es mío! ¡Sólo mío! ¡El pentágono me lo cedió y nadie me lo va a arrebatar! — va parloteando por todos lados.
Dina me conduce por otro camino sin escalones mientras Logan maldice sin poder librarse de Rebecca.
—El amo trae al lobo— dice un pobre a mi izquierda.
—Lo hizo, hijo de puta, finalmente lo tenemos.
—Regresaste a casa lobo, no te tomó mucho tiempo cambiar de opinión, recuerda lo que dicen en la mafia, prostituto una vez, prostituto por siempre— escucho esas risas de obesos de los treinta y siete. — Como la perra de tu madre.
—Igual que ella— se ríen otros dos.
Resoplo aburrido. —¿Dónde está mi perro personal Dina? — giro la cabeza —¿Logan?
—¿Qué sucede hijo? — suena agitado.
—Calla a ese obeso de los treinta y siete, pero permanentemente.
—¡Amo! ¡No amo! — escucho el miedo en algunas voces masculinas y después el arma.
Carraspeo ocultando mi sonrisa satisfecha y me giro cuando escucho el jadeo de la rusa y el grito enojado de Logan a todos. —Ya es suficiente maldita loca, me lo llevaré te guste o no.
—No me dejas otra opción que prohibirte la salida de Irlanda.
—¡No quieras juguetear conmigo perra! ¡Yo no soy el mudo de tu tío! —la amenaza —Muevan a mi hijo a mi camioneta, nos largamos de este mugrero lleno de ratas. ¡Muévete Dina!
—Sí amo.
—¡Yo voy a silenciar permanentemente a esta maldita que ya me tiene harta!
Sigo caminando por un montón de pasto sintético, se abren dos puertas y me subo a uno de los jeep, la rusa sube detrás de mí en la parte del volante, me coloco el cinturón de seguridad con un dolor de cabeza que me mata.
—Vamos a ser los primeros en largarnos, dos camionetas vienen con nosotros— la escucho encender el motor.
Espero a sentir la sacudida del auto, pero no se mueve y a los pocos segundos apaga el motor. —¿Qué esperas? El turco no tarda en desplegar a los agentes del MI6 que tiene en la base.
—Ojalá ese fuera el mayor de nuestros problemas— me quita el cinturón de seguridad y siento sus manos temblorosas —Mierda, esto no está pasando.
—Creí que una niñata como tú no maldecía.
—Lo hago cuando estoy asustada.
—Eres un camaleón, eso no pasa con ustedes— me burlo.
—Deja tus ironías para después, tenemos a más de cincuenta camionetas negras bloqueando los autos de los kray.
Frunzo el ceño —¿Cómo son esas camionetas?
—Son exactamente como lo estás imaginando— me obliga a agacharme —Es tú mafia.
¡Hola sexys!¡Esta vaina se prendió! ¡AHHHH! ¡LLEGÓ LA REINA DEL LOBO!¿Quien se irá con San Pedro primero? ¿Rebecca o Logan?Los amo tres millones..Karla.