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Capítulo 9

¿Te Casas Conmigo? — fanfic.es · All chapters

Capítulo 9

Capítulo 9: Celos Celos . Esa era la única palabra de todo el diccionario que podía definir lo que estaba sintiendo en este momento, al estar viendo como su esposa sonreía tan dulcemente a ese completo imbécil de Akasuna No Sasori.Casi un mes había pasado desde lo de Yuki. Después de ese último encuentro, sólo la llamó un par de veces, pero no volvió a quedar con ella, porque simplemente estaba demasiado ocupado vigilando que el imbécil ese no se atreviera a meterse con Matsuri, que no se acercara a ella más de la cuenta. Sabía que estaba mal lo que estaba haciendo, sobre todo, porque se habían prometido no interferir en las relaciones del otro, pero tenía una maldita obsesión con no dejar que nadie la tocara, al menos mientras fuera ella su esposa, pues la sola idea le causaba repulsión.—Hey, Gaara, ¿qué te sucede, hermano? —preguntó Kankuro, acercándose a él y palmeando levemente su espalda. El castaño miró alrededor de todo el salón en donde celebraban el aniversario de la empresa, divisando a su cuñada hablando muy animadamente con su antiguo compañero de la escuela, Sasori. Y ahí estaba; la molestia de su hermano, porque realmente traía una cara de metralleta—. ¿Estás celoso? —delineó una sonrisa divertida.—¿Por qué habría de estarlo? —cuestionó Gaara, frunciendo el ceño y cruzándose de brazos. Su hermano mayor volvió a sonreír.—Vamos, Gaara, no tiene nada de malo que celes a tu esposa. Es tuya, ¿o no? —Gaara le miró con cierta sorpresa, ¿suya? Claro estaba que Matsuri no lo era, ella ni siquiera era una cosa como para pertenecerle a alguien, pero aun así lo sentía de esa manera, desde que Matsuri llevaba el título de su esposa, le era imposible imaginar las cosas de otro modo.—Deja de decir tonterías —respondió molesto y alejándose de su hermano. Sabía que Kankuro tenía la razón, pero no quería admitirlo, no podía admitir que sentía algo por Matsuri que hacía acelerar su corazón y producía un intenso cosquilleo en su estómago, aunque se lo hubiera dicho a Sasuke, estaba tratando de negárselo a sí mismo.Si no fuera por esta estúpida fiesta de aniversario, no tendría que estar viendo a Matsuri con el galancete de pacotilla de Sasori, pero no podía armarle un escándalo en plena fiesta, aunque sus ojos parecían soltar chispas de fuego.—Dame eso —dijo quitándole un vaso a uno de los camareros que pasó por su lado. Se lo bebió todo de un solo sorbo, pero ni eso le hizo disminuir su rabia.—Y entonces, preciosa, ¿ya te vas a separar del inútil de tu marido? —preguntó el pelirrojo con una sonrisa seductora, haciendo sonrojar levemente a la castaña.—No me voy a separar de él, deja eso, Sasori —respondió Matsuri, soltando una sonrisa, pues creía que las palabras de Sasori eran sólo una broma, sin embargo, no podía estar más lejos de la verdad, porque lo que realmente se proponía Sasori, era reconquistarla sin importar que ella estaba casada.—Bueno, ¿y qué opinas de ser amantes?—Claro que no —la castaña se cruzó de brazos haciendo un desprecio, por lo que Sasori sólo la miró divertido.— Haré que dejes a Gaara y vuelvas conmigo, sólo espera y verás —pensó el pelirrojo con determinación. Estaba seguro de amarla y de querer hacerla su mujer sin importar qué.Por otro lado, se encontraba Naruto, quien no dejaba de apretar un vaso de whisky con su mano izquierda, mientras observaba a los lejos a Hinata con su nuevo pretendiente. Gaara se acercó a su amigo rubio, sosteniendo otro vaso de whisky en su mano derecha.—Ese imbécil, ¿quién se cree que es? —cuestionó Naruto muy enfadado. Gaara observó a la pareja al oírlo. Entendía a Naruto, pues él se sentía igual; los celos lo estaban matando.—¿Que no es el novio de Hinata?—Claro que no, es un tipo que le presentó su padre hace unas semanas y no la deja ni a sol ni a sombra —respondió el rubio fastidiado. Gaara miró a Naruto y suspiró.—¿Qué pasa? No me digas que estás celoso, fuiste tú el que le dijo a Hinata que no querías nada con ella —el pelirrojo notó la expresión molesta que ponía su amigo al oírle—. ¿No será que te has arrepentido?—En ese momento fui un idiota —dijo Naruto, soltando un suspiro—. Había terminado apenas con Sakura-chan y además ella y yo trabajamos juntos todo el tiempo, ¿no crees que se nos complicaría tener una relación?—Yo estoy casado con Matsuri —dijo Gaara, como tratando de hacerle ver a su amigo que eso no tenía nada de malo, pero Naruto se mostró exasperado.—Lo de ustedes no es real.—Tienes razón, no fue un buen ejemplo —afirmó su amigo, suspirando—. Bueno, mi hermana y Shikamaru, ya van a llevar tres años casados.—Y se la pasan peleando —acotó Naruto, pues todos sabían que esa relación no iba tan bien como lo aparentaban.Después de todos los argumentos de Naruto, Gaara simplemente se rindió. Ni siquiera él mismo sabía lo que quería como para dárselas de consejero amoroso, pero él sabía de los sentimientos de la Hyûga por su amigo -ya que ella se lo dijo-, por eso no se quiso quedar con los brazos cruzados.— De todas formas... ¿Qué siento yo por Matsuri? ¿De verdad sólo la quiero como mi amiga...? —se preguntó a sí mismo.Matsuri se alejó de Sasori y se acercó a su amiga Temari, la cual estaba sentada sola en un rincón, mientras observaba a Shikamaru hablando con unos tipos.—¿Aún siguen peleados? —preguntó la castaña, sentándose a su lado.—Me dijo que no quiere a nuestro hijo, dice que... que tener un hijo es demasiado problemático... —respondió Temari con la voz quebrada. Matsuri la abrazó, le dolía verla así, si estaba embarazada, se suponía que debía estar feliz, no sufriendo como lo estaba haciendo ahora. Notó que una lágrima se deslizaba por el rostro de Temari y la abrazó más fuerte; de cierta forma, también sentía deseos de llorar al ver tan rota a la mujer que siempre había sido fuerte.—No vayas a llorar, que las lágrimas van a arruinar tu maquillaje y esta noche te ves preciosa —le dijo Matsuri para tratar de animarla, pero de nada sirvió, pues la rubia comenzó a llorar sobre su hombro, aunque lo hizo en silencio y de manera disimulada.Shikamaru se alejó de los representantes financieros de otras dos importantes empresas, una era la tan famosa Akatsuki, su rival número uno, pero Suna Corp los había invitado a su aniversario como una cortesía, para así demostrar que no les temían.—Ese Gaara... me debe una buena —se dijo, pues había sido su cuñado quien le pidió hablar con esos tipos. Justo en ese momento, vio como Matsuri acompañaba a Temari hacia la salida, pero su esposa no se veía bien, así que se fue corriendo hacia ellas.Hinata estaba tratando de sonreír y hacer como que escuchaba todo lo que le decía su "novio", Kiba Inuzuka. No es que en realidad fuera su novio, ni siquiera se habían besado, era sólo que su padre se lo había presentado para una entrevista de matrimonio, pero Hinata dijo que prefería que se conocieran un poco primero, desde entonces, Kiba la seguía a todos lados, pues él decía que iba a conquistarla.—Hinata... —la llamó Kiba, pero ella no hacía más que voltear a ver a Naruto, no podía olvidar lo que pasó. Ya era de noche y Hinata se encontraba saliendo de la oficina para irse a su casa, pero justo ahí, apoyado en la puerta de cristal, se encontraba Naruto, clavando su mirada azulada sobre ella, lo que la hizo sonrojar. — Hinata, necesitamos hablar —dijo con una seria expresión. La ojiperla miró al suelo apenada y asintió con la cabeza. — Claro, Naruto-kun... Unos minutos después, ambos se encontraban paseando por el parque, caminando en el más absoluto de los silencios, hasta que él se encargó de romperlo. — Hinata... ¿Tenemos claro que... yo soy tu jefe y tú mi asistente, cierto? —preguntó, haciendo que los pasos de la ojiperla se detuvieran, mientras su rostro se debatía entre mostrar una sonrisa o dejar escapar unas cuantas lágrimas. — Por supuesto... eso está claro —al final optó por sonreír, pero era una sonrisa fingida, una sonrisa que ocultaba detrás una gran tristeza. — Entonces también está claro que somos sólo amigos —dijo Naruto mostrando su habitual sonrisa, aunque por dentro no fuera así—. Y que ese beso que nos dimos fue sólo porque nos dejamos llevar por el momento, no significó nada... — Lo sé, entiendo, no tienes de qué preocuparte —Hinata volvió a sonreír, tan dulcemente que Naruto sintió que se derretía su corazón, aunque para ella fue muy doloroso que él dijese que no significó nada, porque para Hinata fue lo más hermoso que le haya pasado—. Si me disculpas, tengo algo que hacer —y tras esas palabras, la Hyûga salió corriendo, derramando un par de lágrimas sin que él se diera cuenta. Naruto bajó la mirada, sabía que la había lastimado, pero se sentía demasiado confundido como para empezar una relación ahora. No quería que le pasara lo mismo que con Sakura, antes de estar con Hinata, quería estar seguro de que la amaba. —Hey, Hinata —volvió a llamarla Kiba. Finalmente, la ojiperla volteó a verlo, observando su rostro algo frustrado y su ceño fruncido. Su cabello era corto y castaño y sus ojos eran del mismo color, a decir verdad, era un chico muy apuesto, pero Hinata no lograba verlo como un posible marido.—Lo siento, Kiba-kun, estaba distraída, ¿qué me decías? —preguntó con su sonrisa amable. Kiba pareció relajar su expresión ante eso y la miró con otra sonrisa.—Pues... te iba diciendo...Shikamaru llegó a la salida, ya que Matsuri venía de regreso, pero sin Temari. De alguna manera, al verla regresar sola, se sintió mal, preocupado.—¿Dónde está Temari? —preguntó con el ceño fruncido, pero Matsuri lo miró de la misma forma, pues no podía creer lo insensible que era.—Ella se sintió mal y se fue a su casa.—¿Cómo que se fue? ¿Acaso no le importa que hoy sea el aniversario de su empresa? —reclamó él molesto, pues Temari no solía ser así. Al oírlo, Matsuri frunció el ceño todavía más, verdaderamente enojada.—¿Y a ti acaso no te importa tu hijo? —fue su contraataque, dejando a Shikamaru sin argumentos, no sabía qué decir—. Nunca pensé que fueras así de cruel, Shikamaru, ella no merece lo que le estás haciendo, me decepcionas.—¿Tú qué sabes sobre esto? Eres una mujer, todas ustedes piensan en lo mismo —dijo el pelinegro, aún más enojado que antes—. Yo no quería un hijo, no lo pedí y no lo necesito.—Yo creo que él tampoco pidió un padre como tú, pero él si te necesita —después de sus palabras, la castaña decidió regresar a la fiesta, dejando a un sorprendido y muy pensativo Shikamaru, el cual no podía creer lo que acababa de escuchar.—Realmente no sé cómo Temari sigue con él —susurró Matsuri con molestia, pues de verdad le había enfadado la actitud de Shikamaru. Estaba tan metida en sus pensamientos, que le sorprendió sentir unas fuertes manos tomarla por la cintura desde la espalda, para después sentir ese fantástico cuerpo pegarse al suyo.—Matsuri, me has rehuido toda la noche —le susurró Gaara al oído, de forma tan sensual y provocativa que Matsuri sintió todo su cuerpo estremecerse, tembló completamente bajo su suave aliento, que era como una sutil caricia. Su corazón se aceleró, haciéndole creer que esta vez sí estallaría, pero sólo era la sensación de tener tan cerca a la persona que amaba con locura.—Lo siento, he estado algo ocupada —respondió ella, esbozando una leve sonrisa, la cual él no podía ver por estar a su espalda.—Si sigues así todos van a pensar que me engañas con Sasori, la verdad es que esa idea no me agrada —el pelirrojo frunció el ceño y soltó a Matsuri, la cual se volteó para mirarlo, notando su mal humor. Tomó el rostro de Gaara entre sus manos e hizo que la mirara directo a los ojos, sonriéndole.—Te aseguro que mientras esté casada contigo, no estaré con nadie más —dijo ella, haciendo sentir a Gaara extrañamente feliz, olvidando por completo el pacto que hicieron antes de casarse—. No quiero que vayan a pensar que eres un cornudo —completó.—Muy graciosa —dijo Gaara soltando una risita. No podía evitar posar sus ojos sobre Matsuri, se veía tan hermosa y sexy usando ese vestido rojo que le llegaba justo a las rodillas y que tenía un provocativo escote en V, dejando ver una buena parte de su busto, que a Gaara tanto lo enloquecía. Otra vez el deseo de poseerla se apoderaba de él, el anhelo de arrancarle ese vestido y poder acariciar su blanca piel desnuda, de acorralarla debajo de su cuerpo y lentamente irrumpir en su intimidad femenina, haciéndola su mujer, sólo suya. No sabía qué era todo eso que se arremolinaba en su pecho, pero ya comenzaba a agradarle, tanto como el hecho de estar junto a ella.Sin previo aviso, Gaara la abrazó, tan fuerte que en un momento Matsuri pudo sentir como un ligero temblor lo envolvía a él, lo que ocasionó que ella volviese a vibrar. Ninguno dijo nada, era suficiente con estar así, sintiendo y recibiendo el calor de cada uno, porque a falta de palabras, estaban sus acciones, porque, aunque ninguno de los dos pudiera decir lo que sentía, podían demostrarlo, aunque sea de forma sutil.La música estaba un poco fuerte, por esa razón, Matsuri no estaba segura, pero le pareció que Gaara le dijo algo en voz apenas audible, algo como " Realmente te quiero ".Hubieran seguido abrazados por más tiempo, pero unos empresarios se acercaron a Gaara y se pusieron a hablar de negocios con él, así que Matsuri decidió salir a tomar aire un momento al balcón.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Hoy, Sakura salía algo más temprano de su turno de noche, por lo que se dirigió a su auto para irse a su casa, pero se encontró con cierto azabache, el cual estaba apoyado contra su auto, mirándola con una media sonrisa. Se había salido de la fiesta, por lo que vestía de forma bastante elegante y Sakura sonrió al verlo.—¿Qué es esa ropa, Sasuke? —preguntó divertida, pues parecía que él venía disfrazado de galán de película. Lo vio arrojar una colilla de cigarrillo y luego mirarla con una media sonrisa.—Me escapé de una fiesta de etiqueta porque quería verte —respondió él, como si fuera lo más normal del mundo. Era cierto que desde hacía un mes, Sakura ya no estaba con Naruto, pero aun así no había querido tener nada con Sasuke, a pesar de la insistencia del Uchiha.—Tú no vas a rendirte, ¿cierto, Sasuke Uchiha?—No hasta que seas mía —dijo Sasuke mientras se cruzaba de brazos. Sakura se le acercó con una sonrisa y le miró directo a los ojos.—En las revistas de farándula dicen que eres un casanova y que sólo buscas a las mujeres por diversión —dijo sin quitarle la vista de encima. Sasuke la tomó sorpresivamente por la cintura y la apegó a su cuerpo, dejándola algo sorprendida.—Ya sabes lo que dicen sobre los reporteros, todos mienten —se defendió, notando como el cuerpo de la peli rosa comenzaba a temblar al estar en contacto con el suyo.—Cuando el río suena es porque piedras trae, ¿o no? —le contestó Sakura, susurrando en la comisura de los labios. Aunque trataba de resistirse a él, le era realmente difícil; se moría por besarlo.—Mierda, tú me pones de malas —masculló Sasuke, con voz cansina y el ceño fruncido, justo antes de besarla fieramente, haciendo que se diera la vuelta para acorralarla contra el auto cerrado. Al separarse, la miró intensamente, haciéndole sentir a la ojijade que iba a desfallecer en ese mismo instante. Sasuke apoyó una de sus manos sobre el vidrio, mientras acercaba su boca al oído de Sakura—. Quiero hacerte el amor...—S-Sasuke... —Sakura trató de protestar, pero otro beso apasionado de Sasuke la hizo callar, sólo que esta vez, había sido más suave que la anterior, más dulce. Tal vez se estaba equivocando al dejar que esto pasara, pero ya no lo podía evitar más, no quería hacerlo.—Deja de resistirte... —dijo Sasuke, casi ordenándole, para volver a besarla luego.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Matsuri tomó un poco del fresco aire del balcón del segundo piso, cerrando sus ojos y dejando que el viento acariciara su rostro y sus cabellos. Luego abrió sus ojos y miró a la luna llena. Ya dos meses llevaba de casada con Gaara, pero aún no se atrevía a decirle que lo amaba y, ciertamente, se sentía algo arrepentida de haber aceptado toda esta locura desde un principio, a pesar de haberle dicho a Gaara que jamás se arrepentiría en el día de su boda, pero no podía evitarlo, le dolía demasiado saber que él seguía siendo el mismo de antes, ese hombre al que sólo le importaba el placer, que jamás amaría a una mujer. Realmente no entendía por qué se había enamorado de él.—Soy una estúpida, ¿cómo pude pensar que yo lo haría cambiar? —se preguntó, bajando la mirada con tristeza. Se sentía como una niña tonta e ingenua, creyendo que iba a conseguir su amor por haberse casado con él, qué ilusa.—Al fin te encuentro, mi preciosa Matsu... —aquel susurro tan seductor produjo un estremecimiento en todo el cuerpo de la castaña. Sabía perfectamente que era él, no podía creer lo insistente que se había vuelto.—Sasori, ¿otra vez vas a acosarme? —preguntó dándose la vuelta, mientras esbozaba una sonrisa, pero apenas pudo verle el rostro, porque en ese momento, él la abrazó—. ¿Qué estás haciendo? —cuestionó, alejándose sorprendida. —Quería abrazarte ahora que no estamos bajo la mirada de tu esposo —le dijo Sasori, tomándola fuerte por la cintura para pegarla más a su cuerpo—. Matsu, hace rato hablaba en serio, déjalo, deja a Gaara y vuelve conmigo.—Sasori, ¿qué estás diciendo? —cuestionó completamente sonrojada, realmente no se esperaba algo como eso, Sasori debía estar loco.—Matsu —el pelirrojo se alejó un poco para poder observarla, sonriendo al notar que estaba sonrojada—. Yo sé que no terminamos bien, me fui a Osaka y te dejé aquí, pero la verdad es que nunca dejé de amarte, y no puedo soportar la idea de verte casada con él, quiero recuperarte.—No me puedes decir esto ahora —Matsuri lo apartó suavemente, mirándolo a los ojos con seriedad—. Sasori, yo te quise, pero eso fue antes, ahora estoy casada con Gaara y no voy a dejarlo, lo siento y por favor no vuelvas a insistir con este tema.Matsuri le dio la espalda y se dispuso a regresar a la fiesta, pero Sasori no se rendiría tan fácil, así que la sostuvo por la muñeca de forma algo brusca, atrayéndola a su cuerpo para luego besarla a la fuerza. Matsuri abrió los ojos como platos y trató de liberarse, pero él tenía demasiada fuerza y, finalmente, se rindió, además, el beso no estaba nada mal.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —¿Dónde estará Matsuri? —se preguntaba Gaara, mirando para todos lados. Después de acabar de hablar con esos empresarios se había puesto a buscarla, pero ni sus luces. Soltó un suspiro y en ese momento se le acercó Sayuri con una sonrisa y luciendo un sexy vestido negro.—Hola, Gaara. ¿Tienes un momento? —preguntó admirando -y sin disimular- descaradamente todo el cuerpo del pelirrojo.—Lo siento, estoy buscando a mi esposa —respondió Gaara, algo incómodo por aquella mirada perturbadora, aunque no quería ser grosero con ella, sabía que por su culpa ella se había vuelto una loca obsesionada. Antes no le importaba demasiado, pero desde que estaba casado con Matsuri, había comenzado a reflexionar sobre sus acciones y se había dado cuenta de cuanto dañaba a algunas mujeres a las que utilizaba, un claro ejemplo de ello era Sayuri.—Tu esposa... —repitió la rubia con una expresión burlona—. Pues la acabo de ver muy acaramelada con aquel sujeto, ¿cómo era que se llamaba? Ah sí, Sasori, estaban en el balcón.—¿Qué quieres decir con "muy acaramelada"? —cuestionó Gaara, frunciendo el ceño con enfado, pues al oír que Matsuri estaba con Sasori, un extraño dolor oprimió su pecho. Matsuri se lo había prometido, prometió no estar con él, ¿acaso le había mentido?—Ya sabes cómo, abrazados, muy cerca el uno del otro —dijo Sayuri con mucho cinismo, no quería más que sembrar cizaña entre Gaara y Matsuri, para que así él volviera a sus brazos. Gaara empuñó su mano y se alejó furioso, completamente celoso y ni siquiera le dijo algo a Sayuri, pero ella no paraba de reír satisfecha.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Sasori estaba besando dulcemente a Matsuri, la cual correspondía a su beso, pero no lo hacía porque sintiera algo por él, sino porque quería saber si algún día iba a poder olvidarse de Gaara, quería probar si era capaz de sentir algo con otro hombre que no fuera él.—S-Sasori... —trató de articular la castaña, pero él no la dejó hablar y la volvió a besar. Adoraba la sensación de esos suaves y dulces labios de Matsuri sobre los suyos, no quería dejar de sentirla.Y mientras Matsuri lo besaba -sólo por despecho- no pensó jamás que dos orbes aguamarina la miraban con tristeza y dolor, un dolor tan punzante e inexplicable que le hacía aún más daño del que él pensó y lo invadía por completo. Gaara se sintió engañado, al ver como su esposa se besaba con ese imbécil, se sintió traicionado e incluso sus ojos se cristalizaron sin explicarse por qué, pero no llegó a llorar, él no era uno de esos malditos lloricas.—¡Basta, Sasori! —gritó Matsuri, empujando al pelirrojo. Al darse cuenta de ello, Gaara se escondió tras la pared para que no lo vieran y para poder oír—. Ya no sigas con esto, te dije que no.—Pero Matsu, acabas de corresponder mis besos —replicó Sasori, quien no entendía para nada a esa chica, primero lo besaba y luego lo alejaba.—Lo sé y lo hice porque soy una tonta, pero yo no quiero engañar a Gaara —al oír sus palabras, Gaara se sintió raramente feliz—. Sasori, yo ya estoy casada, olvídate de mí, por favor.—Todo, siempre todo es por Gaara, ¿verdad? —reclamaba Sasori con el ceño fruncido—. ¿Qué es lo que tiene Gaara que yo no tenga? —tomó a Matsuri bruscamente de los hombros—. ¡¿Por qué siempre lo has preferido a él antes que a mí?!—Me estás lastimando... —se quejó la chica, poniendo expresión de dolor, pero Sasori no la quería soltar, estaba furioso y fuera de sí, sin embargo, en ese momento la mano de Gaara apretó fuertemente su muñeca, haciendo que él lo mirara.—Bastardo, aléjate de mi esposa —dijo totalmente furioso, seguro de que, si Matsuri no estuviera ahí, con mucho gusto se convertiría en un asesino. Sasori se soltó del agarre de Gaara con brusquedad y se alejó de ahí furioso, sintiéndose muy mal después por como trató a Matsuri.—G-Gaara, yo...—¿Cómo pudiste besarte con ese imbécil, Matsuri? —reclamó Gaara, que en ese momento no podía contener sus celos y su rabia. Por otro lado, Matsuri estaba sorprendida, ¿así que los había visto? Esto no era anda bueno—. Cuando recién me habías dicho que no tenías nada con él —terminó de hablar.—¿Por qué me reclamas? Fue él quien me besó —reprochó Matsuri, enojada, no podía creer que Gaara le hiciera esto. ¿Cuál era su derecho de pedir explicaciones?—Claro, él te besó, pero tú vas y le correspondes —dijo el pelirrojo sin pensar, sin medir sus palabras—. Al menos te lo hubieras llevado a un hotel para no hacer sus cochinadas en público, ¿no te parece?Matsuri no pudo soportar esas palabras y abofeteó a Gaara, no podía creer que él, precisamente él, la estuviese tratando como a una cualquiera, eso no se lo permitiría por mucho que lo amara. Gaara se llevó una mano a su mejilla, sorprendido y dolido por tal acción.—Tú sabes perfectamente que yo no soy esa clase de persona —dijo Matsuri, derramando unas cuantas lágrimas de impotencia, porque se sentía humillada—. Tú me conoces mejor que nadie y aun así no crees en mí, te dije que no estaba con él y es cierto, como también que Sasori me besó a la fuerza, pero claro, a ti sólo te importa que no digan que yo te puse el cuerno, ¿verdad?—Matsuri, lo siento... —se disculpó Gaara apenado por lo que había hecho. Las palabras de Matsuri le habían hecho reflexionar y se sentía como un maldito imbécil, pero no había podido controlarse, estaba demasiado celoso, no había soportado verla besándose con Sasori—. Tú tienes razón, lo dije todo sin pensar y de verdad lo siento mucho, no quise ofenderte.—Pero lo hiciste, Gaara, y me dolió —después de eso, la castaña se fue, dejándolo solo. Gaara se sentía tan mal, pero quería que ella fuese sólo suya, no quería compartirla con nadie y menos con Sasori. Él no se iba a meter con su esposa.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Temari se encontraba recostada bajo las sábanas de su cama. Algunas lágrimas bajaban por sus mejillas, pues a pesar de tener al fin lo que siempre quiso, de estar esperando un bebé, no se sentía feliz como creyó que estaría, porque su esposo no quería a ese hijo.—¿Por qué, Shikamaru? —se preguntó, secándose las lágrimas y acariciando su vientre con la otra mano, sin saber que desde la puerta de la habitación, la observaban.Shikamaru se alejó de la puerta y se sentó en el sillón de la sala. Se sentía como el peor de los cobardes e imbéciles de la tierra. Se llevó ambas manos a la cabeza, mirando al suelo.—¿Qué estoy haciendo? ¿Qué está pasando conmigo? —se preguntó. Recordó las palabras de Matsuri y se sintió peor, pues ella tenía toda la razón, no era más que un idiota que tenía miedo de tomar una responsabilidad tan grande como tener un hijo, pero ya no había marcha atrás, ese bebé que esperaba Temari era su hijo y lo necesitaba, necesitaba a su papá y Temari necesitaba el apoyo y amor de su esposo.Finalmente, decidió que hablaría con ella y le pediría perdón, pero al llegar al cuarto, la encontró durmiendo. Se acercó a ella y secó una lágrima de su rostro con su mano.—Perdón, Temari, he sido un idiota, pero te juro que a partir de ahora todo cambiará —le dijo, sin que ella pudiese oírlo, pero a pesar de eso, una sonrisa apareció en los labios de la rubia.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Matsuri estaba realmente furiosa con Gaara. Llegó a su cuarto y lanzó su bolso a la cama. Gaara subió las escaleras de la mansión y se dirigió al cuarto dispuesto a hablar con ella, pero al llegar junto a la puerta, la escuchó decir algunas cosas, molesta.—Uy, tengo tanta rabia, no puedo creer que Gaara me dijera esas cosas, es un imbécil —decía mientras llevaba sus dos manos atrás del cuello para soltar su vestido. Al oírla hablar así, Gaara quiso entrar y disculparse una vez más, pues nunca le había gustado estar peleado con ella.—Matsu... —pero se cortó a media frase al notar como el vestido de la chica caía hasta el suelo, dejando su cuerpo desnudo y sólo cubierto por sus bragas, ya que no traía sujetador para lucir el vestido correctamente. Matsuri se dio la vuelta y vio a Gaara parado en la puerta, mirándola con la boca abierta. Gaara paseó sus ojos por todo el cuerpo de Matsuri, sin perderse ningún detalle de él, desde su delgada cintura, hasta sus pechos firmes y redondos, que estaba deseando tocar y lamer con su lengua, aunque aquella imagen duró sólo unos segundos, pero para ambos fue mucho más que eso. Ella se sonrojó completamente, se cubrió sus pechos con sus brazos y se volteó, sin saber que, en ese momento, Gaara hubiese deseado seguir viéndola, que se estaba volviendo loco por ella.—¡¿Gaara?! ¡¿Cómo entras así?! —gritó Matsuri, totalmente avergonzada, pues no podía creer que Gaara la había visto desnuda casi por completo, sentía deseos de que se la tragara la tierra. Gaara estaba tan sonrojado que el color de su rostro rivalizaba con el de su cabello, mientras que su respiración era muy agitada y, sinceramente, no sabía en dónde meterse, esto había sido muy vergonzoso.—Lo siento, Matsuri —se disculpó, dándose la vuelta para ya no verla, porque incluso viendo su espalda, se sentía excitado, con sólo ver esas piernas, ese trasero y esa pequeña cintura, deseaba tanto seguir las finas líneas de su cuerpo con sus manos, de forma lenta para poder memorizar cada curva—. No tenía idea de que estabas desvistiéndote.—¿Y qué esperas para irte? ¿O es que piensas esperar también a que me quite las bragas?Gaara enrojeció más con sólo imaginarse aquella escena y salió de la habitación sin decir nada, pero con un serio problema en su entrepierna, el cual, por suerte, Matsuri no notó. AL saber que él se había ido, Matsuri suspiró y bajó la mirada.—No puedo creerlo, qué vergonzoso... —dijo aún sonrojada, porque nunca pensó que algo así podría pasarle—. Seguro que ahora no podré verlo a la cara.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Era de día y se encontraban todos en sus respectivos trabajos. Shikamaru se dirigió a la recepcionista del primer piso, mientras se lamentaba mentalmente por no haber podido hablar con Temari esta mañana, ya que ahora ella lo estaba evitando en la empresa, así que aún no le decía que estaba arrepentido de rechazar a su bebé en un principio.—Que problemático —suspiró el pelinegro. Se acercó a la joven y ésta le sonrió—. Sasame, ¿en dónde está el chico de las entregas?—Oh, él renunció hace dos días, Shikamaru-san, ahora tenemos a una mensajera nueva —le respondió Sasame alegremente. Shikamaru sólo soltó un suspiro y observó un par de cartas que debía enviar, las cuales tenía en su mano derecha.—¿Y dónde está? —preguntó con cierto fastidio, pues era el colmo que esa chica nueva ni siquiera estuviera presente. En ese momento Sasame la vio llegar y la apuntó con su dedo índice.—Allí viene —dijo la joven peli naranja. En ese instante, una chica de largo cabello negro y ojos negro azabache se apareció trayendo una caja mediana consigo. Se acercó a la recepción y dejó la caja sobre el mostrador.—Sasame-san, enviaron esto —dijo esbozando una sonrisa. Sasame asintió con la cabeza, recibiendo la caja y miró a Shikamaru.—Shikamaru-san, ella es la chica de las entregas, se llama Kin y trabaja aquí desde ayer.En ese momento, Kin miró a Shikamaru y se quedó asombrada. Jamás había visto a un hombre que le causara tal impresión y sus mejillas automáticamente se tiñeron de rojo, al mismo tiempo que hacía una leve reverencia.—M-mucho gusto, señor, es un honor trabajar aquí —dijo muerta de los nervios—. Dios, creo que a esto le llaman amor a primera vista —pensó sonriendo disimuladamente.—Mucho gusto, Kin —dijo Shikamaru, sonriendo ligeramente, pues por alguna razón, esa chica le había agradado bastante—. Ten, necesito que entregues esto en la oficina de correos.—Sí —respondió Kin, recibiendo las cartas en sus manos que Shikamaru le entregaba. Sin quere,r las manos de ambos se rozaron levemente, produciendo una pequeña descarga eléctrica en sus cuerpos.—Bien —fue todo lo que dijo Shikamaru antes de darse la vuelta e irse, porque de pronto se sintió muy incómodo en aquella situación y no entendía por qué.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Gaara se encontraba en su oficina, leyendo un informe sobre el nuevo artículo que iban a sacar al mercado junto con Konoha, pero por más que trataba de interesarse en ese dichoso papel, no podía dejar de pensar en Matsuri y en su cuerpo desnudo. Se reprendía mentalmente cada vez que lo recordaba, no era más que un maldito pervertido y degenerado, pero era la primera vez que tenía frente a él a una mujer desnuda y no podía ni moverse, además, cuando recordaba el sonrojo que apareció en las mejillas de Matsuri, no podía evitar pensar que se veía adorable, como una linda niña asustada. Pero lo peor de todo esto, era que nunca había pensado así de una mujer, "adorable" o "linda" no eran precisamente las palabras que venían a su cabeza cuando se acostaba con ellas.—Maldita sea, ¿de verdad... de verdad estaré enamorándome de ella? —se preguntó, dejando sus papeles de lado. Se puso de pie y abrió la puerta de su oficina, quedándose apoyado en el marco para mirar a Matsuri, la cual se veía concentrada en la computadora.Era tan hermosa, su sonrisa, sus gestos, su forma de ser, a veces adulta y unas tantas infantil. Le gustaba estar cerca de ella, sentir el calor de su cuerpo cuando la abrazaba y el dulce aroma de su piel. Sus besos eran maravillosos, desbordaban tanta pasión que a él le era difícil pensar que sólo eran fingidos, pero era eso mismo lo que le impedía aceptar lo que sentía por ella, este matrimonio acabaría en menos de cuatro meses y, Matsuri ya tenía a quien amar, ella ya amaba a otro sujeto con todas sus fuerzas.— Soy un idiota, ella ya está enamorada de ese sujeto, ella no va a quererme, debería de olvidarme de esta tontería —y con ese pensamiento, decidió regresar a su oficina.Por su parte, Matsuri tampoco podía dejar de pensar en lo de anoche, en el momento en que Gaara la había visto casi desnuda. No tenía idea de lo que él deseó en ese instante, que deseaba tanto poder estar a su lado. Y ella también lo deseaba, que Gaara la hubiese tomado entre sus brazos y la hubiese tumbado sobre la cama, que la hubiese hecho suya, sin duda, se habría entregado a él gustosa, aunque fuera su primera vez, a pesar de que al día siguiente todo fuera de nuevo como antes.— Te amo, Gaara... te amo tanto... Pero ¿qué debo hacer para que tú sientas lo mismo? —pensaba confundida—. Sólo faltan cuatro meses ....En ese momento, la castaña oyó la conversación de otras empleadas, que comentaban lo poco que faltaba para navidad. Le sorprendió al darse cuenta de ello, pero era cierto, ya la próxima semana era navidad y no sabía qué regalarle a Gaara, además, la última vez habían acordado que harían una cena familiar en la mansión.—Apenas salga del trabajo me pondré en eso —se dijo con una sonrisa.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Hoy, Hinata había traído su laptop a la oficina porque tendría unas horas libres debido a una salida de Naruto. Ahora se encontraba escribiendo el capítulo final de su novela, pero eso lo hacía más que nada como un entretenimiento y no como algo serio, pues no creía que su historia de amor fuese lo suficientemente buena.Soltó un suspiro y estiró sus brazos, poniéndose de pie y yendo por alguna cosa de comer al piso de la cafetería, así podría continuar escribiendo con mayores energías. Desde el otro ascensor, apareció Naruto, que tenía un trabajo que encargarle a Hinata, pero frunció el ceño al no verla en su puesto.—Me voy un rato y todos hacen lo que quieren —masculló, entornando los ojos, pero de pronto, algo le llamó la atención, algo en la pantalla de aquella laptop que estaba sobre el escritorio de la Hyûga.—Deme un pastel con manjar y un café, por favor —pidió Hinata con una dulce sonrisa. Al instante le entregaron su orden y ella le dio un mordisco a su pastel—. Está delicioso —dijo con un ligero sonrojo en sus mejillas. Luego bebió un poco de café y caminó hacia el ascensor. Bebió otro poco y volvió a morder su pastel, después, presionó el botón de su piso y esperó hasta llegar.La ojiperla caminó hacia su escritorio, pero al llegar, se quedó paralizada con lo que vio. Naruto estaba sentado ahí, pero, lo peor, era que él estaba leyendo su novela y se veía bastante concentrado.—N-Naruto-kun... —musitó sorprendida. El rubio se volteó al oírla, notando lo roja que se había puesto—. E-eso...—Hinata, ¿tú escribiste esto? —interrogó Naruto con seriedad. El corazón de Hinata estaba muy acelerado, las piernas le temblaban y sentía que se iba a desmayar, pero, sin duda, la sonrisa que apareció en el rostro del rubio la desconcertó—. Venga, ¿lo escribiste tú?—S-sí —confesó Hinata, bajando la mirada. Naruto apoyó ambas manos sobre los hombros de la chica, mirándola fijamente.—Hinata. ¡Es increíble! —gritó emocionado. Hinata lo miró desconcertada.—¿Eh?—Eres realmente una gran escritora, Hinata, tu historia es genial, los personajes, la trama... me preguntaba si puedo leerla completa —decía Naruto con euforia. Hinata se sonrojó más, no podía creer que Naruto pensara así de su historia, jamás pensó que le gustaría.—A-aún no la termino, pero si quieres, cuando la acabe... puedo volver a mostrártela.—Sería genial —respondió el rubio, sonriendo. Hinata también sonrió, se sentía muy feliz, pero aquel momento fue interrumpido por una llamada telefónica.—¿Bueno? Ah, Kiba-kun —dijo Hinata, sonriendo más ampliamente. Naruto frunció el ceño al oír ese nombre y se alejó para dejarla hablar tranquilamente, cosa a la cual Hinata no tomó la mayor importancia.—Estúpido sujeto —masculló él, empuñando una de sus manos. De sólo imaginar de qué estarían hablando, se sentía enormemente celoso.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ La tarde se hacía presente y, con ella, la hora de regresar a casa. Gaara bajó al estacionamiento por su auto y Matsuri bajó tras él. El pelirrojo la observó y bajó la mirada al recordar lo de anoche, además, ella no lo miraba y eso no le gustaba; los ojos de su esposa eran demasiado bellos como para no verlos.—Matsuri, por favor no me ignores, siento lo de ayer, no fue mi intención —se disculpó, pues no quería sentirse alejado de ella, le dolía.—Gaara... —Matsuri le sonrió, haciendo que el corazón del pelirrojo se acelerara repentinamente—. Yo... yo sé que fue un accidente, y sobre lo de Sasori... también eso está olvidado, pero... ¿Puedo pedirte algo?—Claro —respondió Gaara, esbozando una muy leve sonrisa, después de todo, se sentía feliz de que Matsuri lo hubiese perdonado.Ella caminó hasta él y le miró dulcemente.—Por favor, abrázame —pidió la castaña. Gaara no dijo nada, sólo le hizo caso. Ya no sabía qué pasaba con él, pero tenerla así, entre sus brazos, lo hacía sentir muy reconfortado. Su dulce aroma y su calor, que aumentaban los latidos de su corazón desmesuradamente, le estaban volviendo loco. Se sentía como un idiota, pero ya no podía negar sus sentimientos por ella, como tampoco podía negar que sabía que aquello jamás se haría realidad, pues, esos sentimientos no eran correspondidos.Continuará...