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Capítulo 10

¿Te Casas Conmigo? — fanfic.es · All chapters

Capítulo 10

Capítulo 10: Una navidad diferente Matsuri se encontraba ojeando una revista de postres muy atentamente, pensando en cuál de ellos podría hacer para la cena de noche buena, que era justo mañana, domingo. Por suerte, hoy tendría el día completo libre y ya tenía casi todo listo.—Señora Matsuri —se le acercó una de las empleadas de la casa -una anciana- de manera respetuosa, después de todo -y aunque Matsuri fuese muy amable- era su patrona—. Ya está la carne para la cena y también lo que se va a beber.—De acuerdo, gracias, Juuna-san —dijo la castaña con una sonrisa cordial. La mujer le hizo una reverencia y se retiró. Matsuri dejó la revista sobre la mesa y soltó un suspiro—. Llamaré a las chicas, aún tengo que buscar el regalo de Gaara.Se levantó y buscó su celular, estaba nerviosa, esta era la primera navidad que pasaría junto a Gaara, siendo su esposa, quería que todo saliera bien, aunque, probablemente, también sería la única navidad a su lado.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Sasuke se encontraba sentado en la mesa de una fuente de sodas, al parecer, esperando a alguien. Miraba constantemente el reloj, pues ya parecía ser algo tarde para su "cita". De pronto, suspiró y bebió un sorbo del refresco que había sobre la mesa, dispuesto a marcharse de una vez, pero al acabar, soltó una sonrisa.—Creí que me habías plantado —dijo a la nada, pero detrás de él apareció Sakura con una sonrisa y luciendo un jean color azul con una blusa de tela negra; hoy no vestía de bata blanca.—Perdón, pero si vas a salir con una doctora, deberías acostumbrarte, a veces se presentan emergencias en el hospital y tengo que atenderlas —se excusó la peli rosa. El Uchiha sólo se puso de pie y la tomó por la cintura, robándole un apasionado beso de esos labios que tanto anhelaba.—Aun así, me pudiste avisar —reclamó al separarse de ella—. Pero, en fin, qué bueno que hayas venido, quería verte.—Yo también a ti —Sakura lo rodeó por el cuello y le sonrió—. ¿Qué será lo que hiciste conmigo? Sólo te conozco hace tres meses y no te puedo sacar de mi cabeza.—Qué curioso, a mí me pasa igual —dijo el azabache en tono de broma, para después volver a besarla. Realmente no sabía qué había hecho Sakura con él, pero le encantaba estar junto a ella, besarla, abrazarla y hacerla su mujer, no importaba cuantas veces lo hiciera, siempre lo disfrutaba de forma increíble, aunque aún no se atrevía a decirle a Naruto que estaba saliendo con su ex novia, pero seguramente y, por cómo estaba Naruto por Hinata, no le importaría mucho.—Sasuke, yo... —la peli rosa estuvo a punto de decir algo, pero el sonido de su celular la interrumpió. Al observar la pantalla, notó que se trataba de su amiga Temari—. ¿Eh? —se preguntó.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Gaara salió de la ducha dejando el vapor de agua en todo el baño. Tomó una toalla y la puso sobre su mojado cabello rojizo, mientras que, con otra, secaba su perfecto torso, por el cual aún resbalaban algunas gotas del agua que había mojado su piel. Últimamente tenía muchas cosas en la cabeza y todas y cada una de ellas, tenían relación con su mejor amiga .Se vistió con un jean desgastado de color azul oscuro y una camisa de tela de color rojo vino, dejando los últimos botones sin abrochar, además, con su cabello aún húmedo, lucía realmente atractivo. Bajó hasta la sala y notó a su esposa calzándose los zapatos.—¿Vas a salir, Suri? —preguntó, percibiendo como las mejillas de la castaña se sonrojaban levemente. Sonrió con disimulo—. Cielos, ella se ve tan adorable con ese sonrojo... —pensó mientras la observaba, perdido, como si estuviese viendo algo maravilloso.—Sí, voy a salir, iré a hacer unas compras al centro comercial con las chicas —respondió Matsuri, ligeramente nerviosa. Adoraba cuando Gaara le llamaba Suri, pero también la hacía poner frenética y avergonzada, por eso siempre se sonrojaba, y es que parecía el típico apodo que le pondría un hombre a su esposa para demostrar que la amaba y que sólo él le podía llamar de esa manera, de hecho, sólo él la llamaba así desde hace mucho.—Ya veo, que te vaya bien.—Gracias —después de eso, Matsuri se acercó a él y le dio un cálido beso en la mejilla a modo de despedida, haciendo que el corazón de Gaara latiera desmesuradamente rápido.Ella salió y él se sentó sobre el sofá, tomando entre sus manos la fotografía que descansaba sobre la mesita de centro; eran él y Matsuri posando en el día de su boda. Pasó sus dedos sobre la imagen de Matsuri, observándola fijamente. Jamás iba a olvidar ese día, Matsuri lucía como toda una princesa, era la mujer más hermosa que habían visto sus ojos, ella no necesitaba tener un cuerpo despampanante como esas mujeres que él frecuentaba, Matsuri era perfecta tal y como era, por esa razón, la adoraba.—Te quiero, Suri... te quiero demasiado... pero no puedo decírtelo —murmuró para sí mismo.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Naruto estaba en su casa, ubicado frente al PC. Estaba leyendo la novela de Hinata, la cual ella había terminado y, tal como se lo prometió, le permitió a él leerla primero que a nadie. El rubio no podía creer que ella pudiese escribir de esa forma, desbordando tanta pasión y sentimientos en cada párrafo de esa historia, en cada línea, en cada palabra. Además, el protagonista le recordaba a alguien, estaba seguro de que conocía a una persona como él, pero ¿quién podía ser? ¿En quién se habría inspirado Hinata para crearlo?—De cualquier manera, esta novela es genial, creo que se la enseñaré a Sai y a Ero-sennin —se dijo con una brillante sonrisa, ya que seguro su amigo y su padrino -que eran reconocidos escritores- sabrían apreciar muy bien aquella obra.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —¡Perdón por la demora! —gritaba Matsuri, mientras corría hacia sus amigas, quienes la esperaban junto a la hermosa y gran fuente de agua del centro comercial. Hinata le sonrió, Temari se cruzó de brazos y Sari se le acercó con una expresión de pocos amigos.—¿Qué te demoró tanto, mujer? —interrogó enfadada—. Nos invitas y eres la única que llega tarde.—Ya no la regañes —saltó Temari a defender a su cuñada y amiga querida—. Seguro que mi hermano no la dejaba levantar, conoces el apetito sexual de los recién casados —dijo con picardía.—¡T-Temari! —exclamó Matsuri completamente sonrojada y, de paso, se sonrojó Hinata también, pues ambas siempre habían sido extremadamente tímidas y hablar sobre temas como sexo las ponía al borde de la vergüenza.—¿Para qué te escandalizas, Matsu? —cuestionó Sari con una sonrisa algo divertida, conocía a su amiga y le encantaba jugarle bromas—. No me vas a decir que Gaara-kun y tú no tienen sexo, ¿cierto? Porque para llevar sólo unos meses y que no tengan vida sexual, es realmente preocupante.—N-no, sí tenemos, claro que tenemos —aseguró la castaña, dejando de tartamudear y oyéndose más segura, aunque sabía que estaba mintiendo, que eso jamás pasaría entre ella y Gaara—. ¿Por qué rayos me preguntas eso?—Eso es porque al oír hablar de sexo reaccionas como una virgen —respondió Temari, la cual abrazó a Hinata por el cuello, mientras ésta parecía un tomate—. ¿Ves? Justo como Hinata-chan.—N-no se burlen de mí por ser virgen —se quejó la ojiperla, haciendo un puchero y jugando con sus dedos. Las demás sólo rieron ante ese acto.—Bueno, ya —habló Matsuri de pronto—. ¿Vamos a seguir hablando de esto o vamos a hacer las compras?—Cierto, esperemos un poco, es que invité a alguien —dijo alegremente Temari, mientras sus tres amigas la miraban confundidas. Justo en ese momento, se les acercó una peli rosa sonriendo, ante la sorpresa que reflejaba el rostro de Hinata.—Hola, Temari —saludó Sakura, muy sonriente—. Hola, chicas.— No puede ser, es la novia de Naruto-kun —pensó Hinata con tristeza e incomodidad, pues no estaba para nada enterada de que ellos dos ya habían terminado.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Gaara se encontraba junto con Sasuke, sentados en la barra de un bar, bebiendo un vaso de whisky mientras hablaban sobre sus cosas.—¿Así que Sakura? —preguntó Gaara, esbozando una sonrisa divertida mientras, dejaba el vaso medio vacío sobre el mesón—. No pensé que te enamorarías de la ex de Naruto, tú que siempre decías que las mujeres son una molestia.—Bueno, no he sido el único que últimamente traicionó sus principios, ¿verdad, amigo? —habló Sasuke, posando una mano sobre el hombro de Gaara, el cual sólo suspiró, sin negar una sola palabra.—Nunca creí que esto me pasaría, pero cada vez que la miro, la deseo más, cada vez que me sonríe, quiero besarla y abrazarla, la quiero como nunca pensé que querría a una mujer —Gaara bebió otro sorbo de su trago y Sasuke le dio unas palmaditas en la espalda con diversión, jamás lo había oído hablar así de una mujer, por lo general, decía cosas como " quiero llevarla a la cama ", pero decir que la quería, eso era algo nuevo.—Estás perdido, amigo, acepta de una vez que tú amas a Matsuri —el pelirrojo le miró incómodo, mientras ahora él bebía un poco del trago—. Y esto no es de ahora, me he dado cuenta de que la amas desde hace años, aunque tú nunca te dieses cuenta, era muy obvio.—¿Tú crees? —Gaara bajó la mirada, pensando en las palabras de su amigo—. ¿Yo enamorado de Matsuri desde hace años? —se cuestionó a sí mismo, confuso—. Aunque... tal vez sea cierto, tal vez esa es la razón por la que siento tantos celos cuando la veo con otros hombres, yo quiero que sea sólo mía... —Las mujeres son un verdadero problema, una vez que te enamoras, no puedes vivir sin ellas —dijo el azabache, sin responder a la pregunta de su amigo, pues sabía que él solo encontraría la respuesta.—La verdad es que... no puedo imaginar mi vida sin Matsuri —comentó el pelirrojo, bebiendo el resto del contenido de su vaso de una sola vez.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Las cinco chicas se encontraban recorriendo las tiendas del centro comercial. Matsuri había planeado sólo comprar el obsequio de Gaara -el cual ya tenía-, porque los de sus amigas, familiares y demás, ya los había comprado, sin embargo, las chicas estaban como locas con las ofertas en ropa.—Miren, qué bella ropa interior —señaló Sari hacia la vitrina de una tienda. Tomó a dos de las chicas de la mano y terminó jalándolas a todas hacia el interior del lugar, en donde las cinco se quedaron viendo las hermosas prendas íntimas.—Pero qué lindo es este conjunto rosa —dijo Sakura, quien pensaba en lucirlo para Sasuke, sin duda. La verdad era que el Uchiha -como todo un hombre- era muy bueno en la cama, siempre sabía cómo complacerla, pero aparte de eso, le gustaba estar con él, le gustaban sus besos y su corazón se aceleraba tan sólo con abrazarlo—. Tal vez si esté enamorada de él —pensó con una sonrisa, pues le era algo difícil admitir que lo que sentía por Sasuke era amor, no quería volver a equivocarse.—¿Piensas usarlo para Naruto-kun? —preguntó Hinata, en un evidente tono de molestia, porque le dolía demasiado estar frente a la novia del amor de su vida. Sakura sólo sonrió y no se molestó; era demasiado obvio lo que sentía Hinata por Naruto y, tal vez, ella era la indicada para él.—No, yo ya terminé con Naruto —respondió, dejando a la ojiperla totalmente sorprendida y a la vez avergonzada, sentía que había hecho el ridículo al mostrarse celosa en una situación como esta y sin saber que ellos ya no estaban juntos, pero al mismo tiempo, la noticia la hacía sentir feliz.—Ah... ya veo... —dijo bajando la mirada, con un leve sonrojo en sus mejillas. Sakura sólo sonrió y siguió observando las prendas.—Entonces, Matsuri. ¿Crees que te quede bien este conjunto? —preguntó Sari, guiñándole un ojo a su amiga. De entre todas ellas, era la única que sabía la verdad sobre el matrimonio de Matsuri, Kankuro se lo dijo desde el primer momento, pero decidió hacerse la desentendida con Matsuri, sabía que eso la lastimaría, así que hacía de cuenta que sabía lo mismo que las demás, Matsuri no tenía por qué estar enterada que ella conocía su secreto.Matsuri observó aquel conjunto de color negro con toques en turquesa, era realmente hermoso, pero demasiado provocativo, así que no tardó en sonrojarse.—No lo sé, no creo —respondió bajando la mirada. Sari sonrió pícaramente, por más que ellos dos fuesen sólo amigos, eran un hombre y una mujer compartiendo la misma cama, conviviendo juntos todos los días, además, conocía bien las mañas de su cuñadito, si veía a Matsuri vestida así, no se podría resistir. Simplemente le entregó la ropa a Matsuri y la obligó a entrar al probador.—Pruébatelo, te aseguro que, con él puesto, Gaara-kun no te va a querer soltar en toda la noche, aunque... creo que te desvestirá más rápido de lo que tú te vistas —aseguró, avergonzando más a Matsuri—. Tendrás una noche candente, amiga.—No me digas esas cosas, podré ser una mujer casada, pero me avergüenza hablar de sexo —se quejó la castaña, aún con aquel sonrojo adornando sus mejillas, pues trataba de no imaginarse en esa situación con Gaara, sólo que, con las insinuaciones que hacía Sari, era casi imposible.—Qué aburrida eres, ve y pruébatelo —le insistió Sari. Matsuri soltó un suspiro y cerró la cortina del probador, no le quedaba de otra más que darle en el gusto a la testaruda esa.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Ese día, Shikamaru estaba en la empresa trabajando. A pesar de haber intentado muchas veces hablar con Temari, ésta siempre lo evadía, razón por la cual se sentía muy frustrado. La había visto llorar en silencio varias veces y se sentía como un miserable, más porque, en ninguno de esos momentos, había sido capaz de abrazarla y de decirle que todo estaría bien. Pero sin duda las palabras de Matsuri lo seguían atormentando, lo hacían sentirse como una verdadera basura cada vez que las recordaba, pero ya no sabía qué hacer.—Demonios —masculló mientras bajaba las escaleras hacia el estacionamiento, pues tenía otras cosas que hacer ahora. Definitivamente, no debía dejar pasar más días.De pronto, justo al llegar al estacionamiento, chocó con alguien, tirando una caja llena de cartas al suelo.—Lo siento —se disculpó apenado. Al mirar con quien había colisionado, se dio cuenta de que era la mensajera—. ¿Kin? ¿Qué haces aquí este día? Ya casi es navidad.—Hola, Shikamaru-san —fue lo primero que dijo la pelinegra, esbozando una sonrisa, para luego agacharse y comenzar a meter las cartas dentro de la caja. Shikamaru la imitó—. Estoy aquí porque Gaara-san me pidió que trajera todo esto.—Ya veo, ¿cómo se atreve a darte trabajo en víspera de navidad?—Por mí no hay problema —dijo Rápidamente Kin, pues no quería hacer que Shikamaru se molestara con su cuñado. Cuando pensaba en eso, se sentía decepcionada, no tenía ni idea de que Shikamaru fuese un hombre casado, además, estaba por ser padre, ¿qué podía ser peor? Y, sin embargo, había notado que las cosas con su esposa no iban bien del todo, tal vez tuviera una esperanza.—Bueno —ambos terminaron de recoger todo y el Nara le dedicó una sonrisa a la chica—. Yo te dejo, tengo que hacer unas cosas e ir a ver a mi esposa.—Claro —dijo Kin, bajando la mirada. Shikamaru se levantó y se dirigió hasta su automóvil, mientras Kin suspiraba—. ¿Por qué me tiene que gustar un hombre casado?*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —Wow, que bien te queda —dijo la asombrada Temari a una sonrojada Matsuri, quien lucía el conjunto que Sari le escogió. La verdad, era que Temari no tenía idea que su amiga se gastara ese cuerpecito, seguramente traía loco a su hermano.Sari, mientras tanto, asentía con la cabeza y Hinata sonreía dulcemente.—¿Ustedes creen? —preguntó Matsuri, bajando la mirada para observarse. Lo cierto era que le parecía que el brasier tenía un escote muy exagerado, resaltaba demasiado sus pechos, mientras que las pantaletas eran apretadas y muy pequeñas.—Tu marido se va a enloquecer cuando te vea —opinó Sakura, sonriendo con cierta picardía, causando que un sonrojo aún más fuerte se apoderara de la castaña.—Y-ya no me molesten —reclamó, cerrando el probador de golpe. Se miró al espejo que había dentro y se avergonzó con su propia imagen—. Como si a Gaara... como si a él le importara como luzco —se dijo algo deprimida, bajando la cabeza, pero al cabo de unos segundos, volvió a mirarse.Fue entonces que dejó a su imaginación volar, viendo como en el espejo aparecía su amado Gaara, justo atrás de ella, pegando ese irresistible torso a su espalda y respirando pesadamente dentro de su oído. Sus manos comenzaron a acariciarle las piernas de arriba hacia abajo, pero volvieron a subir luego, pasando por sus caderas y descansando justo sobre su vientre, al mismo tiempo que le pasaba muy despacio la lengua por el cuello.Matsuri sólo veía lo que él le hacía, sin hacer o decir nada, aunque su rostro estaba de color rojo fuego por aquella excitante fantasía.La mano izquierda del pelirrojo subió hasta encontrarse con uno de sus pechos y, sin esperar demasiado, comenzó a acariciarlo, acoplándose a su redondez, mientras que su otra mano bajaba por el vientre de la chica, buscando su centro, cada vez más abajo, cada vez más cerca.—¡Matsuri! —la voz de Sari sacó completamente a Matsuri de su ensoñación, haciendo que la imagen de Gaara se desvaneciera y que volviera a la realidad.—¿Qué pasa? —preguntó completamente sonrojada por lo que acababa de imaginar, se había dejado llevar demasiado, definitivamente, eso había sido muy pervertido y ella no solía ser así, sin embargo, también se sentía decepcionada, pues deseaba que eso fuese real.—¿Cuánto te vas a tardar? —oyó de nuevo la voz de Sari, al parecer, las otras chicas se habían ido a mirar lo demás.—¡Ya voy! —respondió Matsuri, comenzando rápidamente a quitarse esa ropa interior, aunque al final de todo, pensaba comprarla.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Gaara estaba dando una vuelta por el barrio comercial de la ciudad. Había recordado que aún no compraba el regalo de navidad de Matsuri y, definitivamente, debía darle algo, pues lo hacía todos los años, aunque este sería un poco diferente, ya que ella era su esposa y se preguntaba, ¿qué se le debe regalar a una esposa?—Ahora que lo pienso, no tengo idea —se dijo, sintiéndose un tanto apenado por su torpeza, pero no pudo pensar demasiado al sentir las manos de alguien cubriendo sus ojos. Lo primero que pensó fue que se trataba de Matsuri, porque ella solía hacerle esa broma muy a menudo, además, se suponía que iba a estar por aquí con las chicas—. Matsuri, ¿eres tú? —preguntó con una sonrisa, tal vez algo ilusionado.—Lamento decepcionarte —escuchó una voz femenina algo molesta y, enseguida, sus ojos fueron destapados. Se volteó y la miró algo sorprendido—. No soy tu adorada esposa.—Yuki... —pronunció Gaara en tono de decepción, lo último que quería era encontrarse con ella, de verdad hubiese deseado que fuera Matsuri.La pelinegra frunció el ceño.—¿Por qué no volviste a llamarme? —preguntó furiosa. Gaara volvió a sorprenderse, pero era cierto, no se había acordado de llamarla por estar tan ocupado pensando en lo que realmente sentía por Matsuri, en como quitarle de encima a los buitres y, sobre todo, a uno llamado Sasori, ni siquiera había pensado en Yuki en todos estos días, porque se daba cuenta de que junto a Matsuri, no necesitaba a nadie más.—Lo siento, el trabajo me ha tenido ocupado, no he tenido tiempo de nada —se excusó falsamente, aunque tenía parte de razón, no era lo que deseaba decir, lo que quería realmente era decirle que ya no quería nada con ella, porque si estaba con ella o con cualquier otra, sabía que se sentiría un traidor, se traicionaría a sí mismo y a lo que sentía su corazón. Esto no era lo que había planeado cuando comenzó todo, lo que en verdad había querido era fingir un feliz matrimonio y seguir siendo un mujeriego, pero desde que se había "comprometido" con Matsuri, había estado con sólo dos mujeres ¡Sólo dos! Todo esto era un completo fracaso, pues lo peor de todo, era que, por idiota, por haberse descuidado, se había enamorado de Matsuri y ya no podía negarlo; la amaba más que a su vida y la deseaba tanto, que ya no tenía cabeza para pensar en nadie más.—Ya veo —Yuki sonrió de forma insinuante y tentadora. Tal vez, en otro momento, a Gaara le habría encantado, pero ahora no le provocó nada más que repulsión, ella parecía una mujer desesperada y eso no le gustaba. No, la razón de que ella ya no le gustara, era simplemente porque ella no era Matsuri, su esposa. Yuki se le acercó, tratando de seducirlo como otras veces ya lo había hecho—. Bueno, pero imagino que ahora tienes un tiempito para compartirlo conmigo, ¿cierto? —Gaara sólo podía alejarse a pasos cortos de ella, tampoco quería ser un grosero.Las chicas iban por la calle de enfrente, cuando de pronto, la ojiperla divisó al pelirrojo charlando con esa mujer, aunque se veía bastante incómodo.—¿Ese no es tu marido, Matsuri-chan? —preguntó Hinata, señalándolo. Matsuri miró hacia ese lugar y se dio cuenta de que era cierto, ese era Gaara y estaba con esa tal Yuki.No podía creerlo, no podía entender como Gaara estaba de nuevo con esa mujer. Le había dolido tanto cuando leyó aquel mensaje, cuando supo que su esposo había ido a acostarse con otra mujer, su corazón se rompió en pedacitos y ahora también le dolía ver al amor de su vida con esa misma tipa, aunque sólo estuviesen hablando.—Esa perra... —susurró sólo para ella y, sin esperar más, se encaminó hacia esos dos, pues no iba a quedar como una cornuda frente a sus amigas, si Gaara podía espantarle a los pretendientes, entonces ella haría lo mismo.—Creo que está molesta —comentó Sakura, observando a la castaña caminar hacia su esposo. Las otras tres sólo asintieron con la cabeza.Yuki se acercó insinuante a Gaara una vez más, sólo quería pasar un buen rato como la otra vez, a su lado, en ese aspecto, Gaara jamás la había decepcionado, siempre había sido su mejor amante y por eso, de vez en cuando, se volvía adicta a él, aunque no podía evitar sentirse molesta al darse cuenta de que, por alguna razón en particular, Gaara parecía querer evitarla a toda costa.—Vamos, Gaara, ¿qué me dices? —insistió la ojiazul con una sonrisa, la cual se borró por completo al notar a quien llegaba junto a Gaara.—¿Qué haces aquí, mi amor? —preguntó Matsuri, abrazándose al pelirrojo con una dulce sonrisa estampada en sus labios, a pesar de que por dentro lo quería asesinar muy lentamente por ser un mujeriego descarado.Gaara en un principio se sorprendió, pero debía admitir que le agradó de sobremanera que ella le llamara " mi amor ", ojalá lo hiciera en la realidad.—Sólo estaba comprando, Suri —respondió como si nada, como el más tierno de los esposos, rodeando con su mano la delgada cintura de su chica—. ¿Ya terminaste de hacer tus compras? —preguntó besando su mejilla. Matsuri no se esperaba algo así y se quedó un poco desconcertada, pero volvió a sonreír.—Sí, y recuerda que mañana estaremos muy ocupados todo el día, así que vámonos a casa —dijo, mientras le daba un leve pellizco a Gaara en la espalda, en donde Yuki no los veía. Él dio un pequeño salto por el dolor y la impresión, pero asintió con la cabeza.—De acuerdo, preciosa, entonces nos vemos otro día, Yuki —y dicho esto, Gaara se dio la vuelta y se alejó aún abrazado de Matsuri, dejando a una ofendida Yuki en medio de la calle, sola.—Pero Gaara... —fue todo lo que pudo decir.—¿Qué hacías con ella? —inquirió Matsuri muy enojada, mientras que ambos caminaban de regreso donde las chicas los esperaban.—Sólo hablábamos, ¿y por qué estás enojada? —la pregunta de Gaara hizo que el cuerpo de Matsuri se tensara, era cierto, no tenía por qué molestarse, o al menos, no debía demostrarlo en frente de él, a veces no podía controlar sus celos.—No sé de qué hablas, yo no estoy enojada —respondió, caminando más rápido, mientras se cruzaba de brazos y ponía expresión de niña berrinchuda. Gaara sólo sonrió levemente, pues, aunque no fuera verdad, le parecía muy lindo que Matsuri estuviese celosa, si eso sucediera, se sentiría muy feliz.Matsuri soltó una pequeña sonrisa, ya que al final de todo, Gaara se había venido con ella y no se quedó con esa, que aunque apenas la conocía, ya la odiaba, pero más que odiarla a ella, odiaba la idea de que ella hubiese sido de Gaara, que lo hubiese tenido para ella en su cama, pudiendo sentir sus besos y caricias, detestaba pensar en eso, además, le dolía que él jamás la vería como a una mujer y siempre sería su mejor amiga.—¿Qué haces aquí, hermano? —preguntó Temari apenas los vio llegar, frunciendo un poco el ceño, pues no le parecía nada correcto el haber visto a su hermano charlando de esa manera con una mujer que no era su esposa, porque, aunque apenas fuesen a cumplir tres meses, Matsuri era su esposa y él debía respetarla.—Vine a comprar un regalo de navidad para mi esposa —contestó Gaara, mirando de reojo a Matsuri, la cual no pudo evitar sentir como sus mejillas se coloreaban de rojo y su corazón daba un leve salto de la emoción, porque le parecía un gesto muy lindo de parte de Gaara, pero ¿sería verdad?—Qué lindo esposo eres, Gaara-kun —le dijo Sari con una sonrisa pícara, mientras le daba unos leves golpecitos en el hombro a su cuñado—. Apuesto a que Kankuro olvidó mi regalo como siempre hace —suspiró.—Y qué decir del idiota de Shikamaru —secundó Temari, también suspirando, pues además de todas sus peleas, su esposo nunca le daba un regalo, ni siquiera de navidad.Sakura y Hinata sólo observaban desde un rincón sin decir nada, al menos ellas no tenían un marido del cual quejarse.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —¿Estás seguro de comprar algo tan caro, cuñadito? —preguntó Shikamaru a Kankuro, mientras ambos observaban las hermosas joyas de una tienda exclusiva.—Sí, y tú deberías buscar algo para mi hermana también —respondió Kankuro, quien se detuvo frente a un hermoso y costoso anillo de diamantes, realmente precioso—. Todos los años Sari se queja de que no le llevo ningún regalo, tengo pésima memoria, pero esta vez la voy a sorprender.—La amas mucho, ¿verdad? —inquirió el Nara, de forma algo desinteresada, pero esbozando una pequeña sonrisa mientras observaba las joyas. Kankuro le miró por un segundo y luego volvió su vista al anillo que estaba del otro lado del vidrio de la vitrina.—Claro que sí —dijo sonriendo también, y con mucha seguridad en su voz. Con su mano hizo un gesto para llamar a la dependienta—. Ella es la madre de mi hija y la mujer con la que me casé, supongo que me entiendes ahora que también vas a ser padre —la dependienta llegó y el castaño señaló el anillo a través de la vitrina—. ¿Cuánto cuesta este?Shikamaru se quedó en silencio y pensando en esas palabras. Al principio, cuando pensaba en que iba a ser padre, sólo tenía el deseo de deshacerse de esa criatura que sólo vendría a fastidiar su vida, pero al ver lo feliz que era Kankuro cada vez que hablaba de su hija o estaba con ella, le hacía pensar en que tal vez no sería tan mala idea.Quizá fuese un bebé parecido a él, un ser pequeño e inocente que no era culpable de nada, no tenía por qué desearle el mal a ese bebé, era su propia sangre y él lo había estado despreciando, había cometido un error muy grande, pero posiblemente aún había tiempo de remediarlo, si tan sólo Temari lo escuchara. Tenía que hacer que ella lo escuchara.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Ya caía la noche cuando Matsuri se encontraba bajo la ducha, recibiendo las gotas tibias del agua sobre su piel desnuda, imaginando nuevamente los besos y las caricias de Gaara, casi como si fuesen reales. Se abrazó a sí misma, cubriendo sus pechos, y apoyó su frente contra la pared.—Dios, ¿por qué no puedo dejar de pensar en eso? —se preguntó avergonzada, pero es que la sola idea de imaginar a Gaara besándola y acariciándola, la excitaba mucho, le hacía querer que sucediera de una vez, que él le hiciera el amor.Se cubrió su cuerpo con la toalla y miró la ropa que había traído al baño para cambiarse, era aquel sexy conjunto, junto con un camisón transparente de color negro.—¿Será que me pongo eso? —se preguntó confundida.Al final, decidió que eso era demasiado provocativo, no sabía qué podría causar, así que decidió ponerse una linda pijama que también hoy había comprado, era una delgada remera de tirantes de color lila claro, con un short muy corto del mismo color, que le quedaba ceñido al cuerpo y la hacía lucir preciosa. Después de vestirse, salió hacia la habitación, en donde vio a Gaara leyendo un libro, sentado sobre la cama, con sus piernas tapadas bajo las sábanas y su torso desnudo.Era tan cruel. ¿Por qué debía exhibir su perfecta anatomía de esa manera frente a ella?— Ay, Gaara, ¿cómo puedes ser tan sexy? Entre más te miro... más deseo ser tuya —pensó la castaña, apretando todos los músculos de su cuerpo, pero en especial sus piernas, pues al ver a Gaara de esa manera y, combinándolo con los pensamientos que había tenido hoy, sintió como su intimidad se humedecía. Matsuri era una mujer después de todo y aunque fuera aún virgen, también sentía de vez en cuando el deseo de tener relaciones con un hombre, de estar con ese hombre que le hacía hervir la sangre, su amado Gaara.—¿Todavía estás enojada, Suri? —preguntó Gaara bajando el libro, observándola y notándola un poco tensa, pero aparte de eso, pudo darse cuenta de lo hermosa que se veía con ese nuevo pijama, se veía adorable. Ella nuevamente había logrado calentarle la sangre con ese cuerpo que lo tentaba todas las noches, cada vez que debían compartir la cama.—N-no, para nada —respondió Matsuri, sonriéndole y bajando la mirada. Aún un poco tensa, caminó hasta la cama y se cubrió con las sábanas, dándole la espalda a Gaara y cerrando los ojos para tratar de quedarse dormida y así dejar de imaginar a Gaara tocándola, haciéndola suya.Gaara guardó su libro en el cajón de la mesita de noche y apagó la luz, metiéndose por completo debajo de las sábanas.—Buenas noches, Suri, duerme bien.—Buenas noches, Gaara, tú también —respondió Matsuri, con una pequeña sonrisa y sus mejillas sonrojadas. Volvió a cerrar sus ojos y se quedó profundamente dormida.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Por fin era 24 de diciembre, hoy sería Noche Buena y Matsuri se había levantado muy temprano para tener todo listo para la cena. Se encontraba ahora preparando el postre ella misma, no era por presumir, pero era una experta en repostería.—Listo —dijo con una sonrisa satisfecha, apagando la batidora eléctrica para luego soltar un suspiro. El postre en cuestión era nada más y nada menos que un delicioso pastel con crema y fresas, aunque también llevaba un poco de piñas en rodajas.Desde la puerta de la cocina, Gaara la observaba con curiosidad y atención. Le parecía tan agradable el verla cocinar, verla poner tanto esmero en cada uno de los pasos que realizaba. Matsuri era tan hermosa, tan dulce y linda, que lo que sentía por ella ahora era prácticamente inevitable, era imposible no amarla, no desearla con todas sus fuerzas.— ¿Por qué debo sentir esto por ti, Suri? ¿Por qué tengo que amarte? — Pensó consternado, ya que haber descubierto que estaba enamorado de su mejor amiga no era nada fácil, porque cada vez que la veía, se moría por abrazarla, por acariciarla y por besarla, sabiendo que eso sería arruinar todo lo hermoso que existía entre ellos.—¿Qué haces ahí, Gaara? —preguntó Matsuri, sonriendo divertida al verlo tan distraído, pues parecía hipnotizado, quizás con qué.Gaara se le acercó, manteniéndose serio.—Sólo te veía cocinar —rio divertido—. Te ves linda con crema en la nariz —esta vez soltó una pequeña carcajada, mientras que Matsuri se sonrojaba.—No te burles de mí —se quejó cruzándose de brazos y haciendo un puchero. Su esposo sólo sonrió al verla ponerse tan tierna y acercó su mano al rostro de la chica, para así quitarle la crema de la nariz y luego comerla.—Te quedó deliciosa —después de eso, se alejó de la cocina, dejando a Matsuri con el corazón muy agitado, aunque prefirió dejar eso de lado y siguió preparando el pastel, sin lograr quitarse de la mente, la sensación de que Gaara la estaba mirando de una forma diferente.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —Cielos, es precioso, Neji nii-san —dijo Hinata, mientras cargaba en sus brazos al pequeño hijo de su primo, el cual tenía sólo dos meses de nacido, era un bebé sumamente tierno y regordete, con los mismos ojos de su padre.—Sí, lo sé, es porque se parece a mí y su destino es ser un ganador como su padre —dijo Neji con mucho orgullo y un tanto de arrogancia, pero al llegar Tenten, ésta frunció el ceño al ver que él otra vez estaba presumiendo por su hijo.—Neji, ya estás otra vez haciéndote el chulo —lo regañó la castaña, quien tomó a su bebé en los brazos y miró a su esposo con reproche—. Bueno, gracias por cuidarlo, Hinata, ya nos vamos a la mesa —sonrió ligeramente hacia la chica y, dicho y hecho, se alejó con el pequeño, aunque parecía un poco molesta.—Ya se enojó otra vez —susurró Neji en voz baja, soltando un suspiro—. Bueno, ya se le pasará cuando estemos en la cama —Hinata se sonrojó por las palabras dichas por su primo, mientras éste se alejaba de ella, Neji no solía comportarse de ese modo, él era un hombre sumamente serio y recto, aunque cambió abismalmente gracias a su esposa, se notaba que ahora era muy feliz junto a su familia.En eso, el sonido del teléfono distrajo a Hinata, sacó el mismo de su bolsillo y notó que tenía un mensaje de Naruto.—Naruto-kun —susurró, mientras sus mejillas se coloreaban tiernamente. " Feliz navidad, Hinata, te mando un beso y un abrazo. Naruto "Después de responderle, guardó su celular y se dirigió a la mesa en donde estaba en resto de su familia, listos para comenzar con la cena de noche buena.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —Feliz navidad, Sasuke —dijo Sakura, alzando una copa de vino y chocándola con la que sostenía Sasuke. Ambos bebieron un trago y luego él dejó la copa sobre un mueble, para abrazar a la chica apretadamente—. S-Sasuke —se quejó la peli rosa por la sorpresiva acción.—Me alegra estar aquí en lugar de quedarme con mi familia —dijo abrazándose más a ella, escondiendo el rostro en su cuello, como buscando un refugio. Sakura se dio cuenta de que él hablaba con cierto dolor, lo que la extrañó, pues en todo el tiempo que llevaba de conocerlo, jamás él había usado tal tono de voz, tampoco solía hablarle de su familia, sabía que tenía un padre y un hermano mayor, pero eso era todo.—Sasuke... —Sakura se separó un poco de él para mirarlo a los ojos—. ¿Qué te sucede? ¿Por qué te ves tan triste?—No es nada —aseguró el Uchiha, esbozando una leve sonrisa, aunque en sus ojos aún se veía reflejada esa tristeza. Sakura no le quiso insistir más y sólo lo besó, dando paso ambos a las caricias mutuas, hasta que ambos cayeron sentados sobre el sofá de la sala de la peli rosa, desvistiéndose mutuamente. Tal vez estaban llevando las cosas demasiado a prisa, pero algo era seguro, ninguno de los dos se arrepentía de ello.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ La familia Sabaku No se encontraba cenando alrededor de la gran mesa, todos con una sonrisa en sus rostros, incluso los padres de Matsuri estaban ahí.—La cena quedó deliciosa, Matsuri —decía una sonriente Temari, quien no para de atascarse de comida, bocado tras bocado, pues tenía más apetito del normal debido a su estado.Matsuri agradeció con un gesto de cabeza, había pensado en hacer sólo el postre, pero cuando menos lo pensó, ya tenía todo listo.—Y bien, Matsuri —habló la madre de la castaña, mientras dejaba los cubiertos sobre la mesa y sonreía con mucha alegría—. ¿Cuándo nos alegrarán Gaara-kun y tú diciéndonos que tendremos un nieto?Al oír la pregunta, Matsuri casi escupió el jugo que estaba bebiendo y a Gaara le sucedió exactamente lo mismo, la verdad es que fue una reacción muy graciosa por parte de ambos. Todos rieron al verlos tan nerviosos, menos la madre de la castaña, que no encontraba nada malo en preguntar, siempre había soñado con ser una hermosa y joven abuela.—¿Y bien, princesa? ¿No piensas decirme cuando tendré un nieto? —insistió Ayako, mirando a su hija fijamente. Matsuri sabía muy bien que a ella le obsesionaba la idea de tener un nieto, siempre había sido así.—No lo sé, mamá, apenas vamos a llevar tres meses de casados, aún es muy pronto —dijo un poco nerviosa y viendo constantemente de reojo a Gaara—. Además, ni siquiera hemos tenido relaciones —pensó frustrada.—Queremos esperar un poco más —la secundó Gaara, también algo incómodo, sobre todo, porque el padre de Matsuri le observaba con ojos de metralleta—. Eso de tener un bebé es una decisión muy importante y cuando lo tengamos, queremos estar seguros.—Así es —terminó Matsuri, sonriendo, volteando a ver a su esposo nuevamente—. Demonios, lo has dicho como si fuese verdad... Gaara miró a Matsuri y siguió comiendo en silencio — No me importaría tener un hijo si puedo hacer el amor contigo, Matsuri... estoy loco por ti... —pensó, sintiendo deseos de mandar todo al diablo y confesarle de una vez a Matsuri que la amaba y que la deseaba entre sus sábanas.—Pero créanme cuando les digo que tener un bebé no es algo para asustarse, al contrario —dijo Sari con una sonrisa, mientras que su hija comía pastel sentada sobre sus piernas. Después de eso, la chica miró a Shikamaru, como si esas palabras fuesen dedicadas a él.—Es verdad —la apoyó Kankuro—. Tener un hijo con la persona que amas es lo mejor que te puede pasar.Gaara sólo volvió a mirar a Matsuri, sonriéndole sólo a ella, mientras Shikamaru miraba a su esposa, notándola un poco triste, todo por su maldita culpa.Después de la cena, todos estaban charlando en la sala y bebiendo un poco de vino. Miki se había quedado dormida, así que Kankuro y Sari fueron los primeros en despedirse, no sin que antes el castaño le diese su regalo a su esposa.Temari estaba un poco alejada del resto, ya que ella no podía beber por estar en estado, pues tenía que cuidar mucho el desarrollo de su bebé. Estaba mirando las estrellas por la ventana del oscuro pasillo, cuando sintió como alguien tomaba suavemente su mano derecha.—¿Qué quieres? —preguntó volteándose de mala manera. Estaba aún demasiado dolida y enojada con él, aunque había estado fingiendo que todo estaba bien para que sus hermanos no se enteraran ni se preocuparan.—No me trates así, sólo quiero pedirte perdón por todo, sé que he sido un idiota, pero...—Pero nada, Shikamaru —lo interrumpió Temari, soltándose de su agarre—. Quiero que sepas que en cuanto nazca mi bebé, te pediré el divorcio.—¿Qué? Temari, ¿qué estás diciendo? —interrogó incrédulo el Nara, sintiendo de pronto como algo dentro de él se rompía con fuerza, porque la estaba perdiendo. Apoyó ambas manos sobre los hombros de la rubia, mirándola con desesperación—. No, Temari, por favor no me hagas esto —rogó sin dejar de mirarla—. No quiero perderlos, ni a ti ni a nuestro hijo.—Ahora dices que es nuestro... —dijo Temari con rabia en su voz. De un golpe apartó las manos de Shikamaru y se alejó para ir a despedirse, pues ya tenía ganas de irse a casa.Shikamaru sólo la siguió en silencio, iba a ser muy difícil conseguir su perdón, pero no estaba dispuesto a rendirse.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Ya todos se habían despedido y Matsuri se encontraba sentada en el jardín, observando cómo caía la nieve. Se abrazó a sí misma por el frío y, de pronto, sintió como el calor de un abrigo la inundaba. Se volteó y vio a Gaara sentarse a su lado, mientras que sus manos acercaban un poco más el abrigo hacia su cuerpo, era de él.—Te puedes resfriar —fue todo lo que dijo, para luego mirar al cielo en silencio. Matsuri notó que él traía una pequeña cajita envuelta con un lazo entre sus manos.—¿Eso...? —preguntó señalándola. Gaara la observó, se sintió un tanto nervioso, pero finalmente decidió mirarla a los ojos.—Es para ti, tu regalo de navidad, no te lo había dado aún —le ofreció la cajita a la castaña, quien la recibió con su corazón latiendo muy rápido, este momento era muy hermoso, sin duda, uno de los que siempre guardaría en su corazón.—Gracias, Gaara —dijo mientras quitaba la cinta de color rojo como el cabello de su amado. Abrió la cajita y se encontró con un precioso collar de plata, una cadena de la cual colgaba un dije con la forma de la letra M. Ella lo miró con sus ojos brillando de la emoción, no porque fuese un regalo caro, sino porque era de él—. Está hermoso.—Trae acá, déjame ponértelo —le dijo Gaara. Matsuri se lo entregó y se bajó un poco el abrigo hasta los hombros, para darse la vuelta y así permitir a Gaara poder ponerle aquella cadena delicadamente en ese cuello que deseaba besar una vez más. Después de cerrar el broche, Matsuri se volteó, dejando caer su cabello y luciendo la joya que brillaba fuertemente—. Te ves hermosa.Matsuri sólo se sonrojó, bajando la mirada, pero Gaara no podía dejar de verla. La tomó del mentón y le levantó el rostro, perdido completamente en sus labios, quedándose hipnotizado. Sus ojos se fueron cerrando mientras se acercaba a ella, quería besarla, lo necesitaba, pero cuando estaban a unos centímetros, algo llamó la atención de la castaña.—Mira, Gaara —Matsuri se separó de él, señalando al cielo—. Es una estrella fugaz.—¿Eh? —el pelirrojo miró al cielo, sorprendiéndose al ver la estrella fugaz aún con el cielo nublado por la nieve que caía. Volteó hacia Matsuri y la notó con los ojos cerrados, al parecer, pidiendo un deseo.— Deseo... deseo que Gaara pueda amarme —pensó con una leve sonrisa—. No, deseo tener el valor de decirle que lo amo con todo mi ser —se corrigió, pues lo que en verdad necesitaba, era un poco más de valentía.—¿Pediste un deseo? —preguntó Gaara, esbozando una sonrisa divertida. La chica asintió con la cabeza y se puso de pie—. ¿Dónde vas?—A dormir —fue la respuesta de Matsuri, antes de entrar a la casa. Gaara se quedó unos segundos ahí, sentado en el altillo de la entrada de la mansión, hasta que finalmente decidió entrar también.Cuando llegó a la habitación, Matsuri ya se había puesto su pijama y estaba destapando la cama para acostarse, pero de pronto, una especie de mareo la hizo tambalearse y él se apresuró a atraparla, sintiendo como las curvas de la castaña rozaban con su cuerpo.—¿Qué te sucede? —preguntó un preocupado Gaara, aprovechando de sentar a Matsuri sobre la cama y así tocar su frente—. Tienes calentura, debes haberte enfermado.—Creo que estoy un poco cansada, no he dormido demasiado en estos días, pero con algo de descanso estaré bien —aseguró Matsuri con una sonrisa tranquilizadora.—Claro —dijo Gaara, asintiendo con la cabeza. Después de eso, la chica se acostó y Gaara apagó la luz para dejarla descansar, dejando encendida sólo una pequeña lámpara. Se desvistió y se recostó en la cama, dándose la vuelta para poder observar a Matsuri, que le daba la espalda y ya se había quedado dormida. Comenzó a acariciar su cabello castaño, notando el collar que le había regalado.De un momento a otro, ella se dio la vuelta, sorprendiéndolo al quedar muy cerca de él. Gaara podía sentir el aliento de Matsuri cerca de su boca y ya no podía resistirse, tenerla así de cerca era demasiado tentador, así que se le acercó más, de forma inconsciente, al mismo tiempo que su corazón latía con rapidez.—Matsuri, mi querida Matsuri —susurró, apoyándose en su codo para poder levantarse un poco y acercar su rostro al de la chica, acariciando su mejilla con la otra mano y acortando cada vez más la distancia entre sus labios, hasta hacerla nula, hasta desaparecerla.Había posado sus labios sobre los de ella, la estaba besando, aunque ella no lo supiese, a pesar de que no pudiera corresponderle por no estar consciente. Se sentía como un aprovechado, pero no podía negarlo más, la necesitaba como al aire que respiraba, necesitaba, aunque fuese tan sólo un segundo sentir los labios de Matsuri contra los suyos, porque estaba locamente enamorado de ella.Al separarse, la siguió observando fijamente, sin dejar de acariciar su mejilla.—Te amo, Matsuri... te amo —murmuró sonriendo. Después alejó su mano de ella y le dio la espalda, cerrando los ojos e intentando dormirse. Y. nuevamente, se quedó con el deseo de amarla y de decirle lo que sentía atravesado en la garganta.Tal vez, nunca sería capaz de confesarlo.Continuará............. Perdón por no subir capítulo la semana pasada, la verdad es que ya estaba listo desde esa fecha, pero quería esperar a que se nos acercara un poco la navidad, jajaja. Como recompensa por esperar, subiré el otro antes, obviamente también está listo TT ¡Gracias por leer!