Capítulo 11
Capítulo 11
Advertencias: Lemon suavecito. (?) Capítulo 11: Tus dulces labios Ya estaban en su cuarto mes de matrimonio y las cosas para Gaara estaban cada vez peor, pues con cada nuevo día que pasaba a su lado, se sentía más enamorado de Matsuri, aunque también los celos eran mayores, los sentía con cada hombre que se acercaba a su esposa.—Por fin acabé —dijo esbozando una leve sonrisa, al terminar de revisar unos planos en su laptop. Miró su reloj de mano y notó que eran las doce del día, la hora perfecta para una cita —. Creo que invitaré a Matsuri a almorzar, quiero pasar tiempo con ella.Ya decidido a salir con su esposa, Gaara se puso de pie y salió de la oficina, encontrando a la castaña charlando muy animada con unas empleadas. Dirigió sus pasos hacia ella, pero alguien se le plantó en frente con una sonrisa molesta. El pelirrojo frunció el ceño, pues la presencia de esa mujer le desagradaba mucho.—¿No vas a saludarme, Gaara? —preguntó Sayuri, con su habitual actitud engreída. Durante estos cuatro meses, había estado relativamente tranquila, pero ya estaba cansada de eso, ya no más, de ahora en adelante, se iba a encargar de destruir ese matrimonio a como diera lugar.—Claro, hola, Sayuri —dijo Gaara con frialdad, pasándola de largo y yendo hacia Matsuri. Sayuri sólo sonrió de forma maliciosa, sin tratar de seguirlo, ya tendría tiempo para encargarse de él.—Ah, yo también me quiero casar pronto —dijo una de las chicas que estaban con Matsuri, mientras llevaba ambas manos a su rostro y se sonrojaba.—Seguro no encontrarás un esposo tan guapo como el de Matsuri-san —opinó la otra, provocando carcajadas en las tres. En ese momento, Matsuri sintió como alguien la abrazaba cálidamente por la espalda, poniendo las manos en su cintura.—¿Vamos a almorzar, Matsuri? —le preguntó al oído, haciendo que su esposa se sonrojara.—Claro, Gaara, vamos —respondió la castaña. Gaara le dio la mano y se la llevó luego de despedirse de esas dos chicas, las cuales sólo suspiraban encantadas con aquel pelirrojo, deseaban tanto un marido como ese.Mientras Matsuri era llevaba por Gaara, se sentía muy extraña. Desde la navidad él actuaba muy diferente, casi como un esposo de verdad, ya que era cariñoso y la abrazaba cada vez que podía y eso nunca lo hizo antes, incluso parecía no andar con ninguna mujer desde hace un tiempo, ni siquiera miraba a las mujeres hermosas que pasaban por su lado como antes y cada vez que Yuki lo llamaba, se inventaba una excusa para no verla. Pero, sin duda, lo más raro era que no permitía que ningún hombre se acercara a ella, ¿acaso estaba actuando como un hombre celoso?— ¿Será que Gaara está...? —la castaña enseguida le miró confundida, pero no fue capaz de decirle nada, ¿qué pasaba si no eran más que suposiciones suyas? Tal vez sólo se estaba haciendo ilusiones otra vez, no debía ser tan tonta.—Sube, Matsuri —le dijo Gaara, abriéndole la puerta del auto. Matsuri asintió con la cabeza y entró, ni siquiera se había dado cuenta de cuándo llegaron al estacionamiento por estar pensando en tonterías.Por su parte, Gaara subió al auto, mirándola de reojo y mientras encendía el motor para salir del edificio, pensaba en lo hermosa que ella lucía hoy. Cada día que pasaba, Matsuri se ponía más linda y él no tenía el valor para decirle cuánto le gustaba, cuán loco lo estaba trayendo.Lo mejor sería guardar silencio, aunque ese silencio lo estuviese matando y se estuviese quemando por dentro, era lo que debía hacer.Sayuri hizo parar un taxi y subió a él, aún sin parar de sonreír maliciosamente.—Siga a ese auto —ordenó al conductor, el cual sólo obedeció sin más.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Temari estaba saliendo de la empresa, dirigiéndose al estacionamiento, cuando de pronto, Shikamaru se apareció frente a ella, viéndola fijamente.—¿Qué quieres ahora? —cuestionó la rubia frunciendo el ceño. Shikamaru la observó con tristeza, acercándose a ella para luego abrazarla. Desde la navidad había intentado todo para que ella lo perdonara, le había traído flores, chocolates y hasta una serenata, pero nada funcionaba, ni siquiera las disculpas que le había ofrecido un millón de veces, ya no sabía qué más hacer—. Suéltame —exigió Temari.—Quiero ir contigo al control médico —dijo Shikamaru, ignorando tanto la pregunta como la exigencia de su esposa, la cual de pronto relajó su cuerpo—. No me lo niegues, eres mi esposa y este es mi hijo.—¿Por qué? —fue lo único que salió de los labios de Temari, ya que ni siquiera tenía las fuerzas para empujarlo lejos de ella, así que sólo permitió que él la siguiera abrazando.—Te lo acabo de decir, eres mi esposa y vas a tener a mi bebé, quiero rectificarme por los errores que he cometido, sé que he sido un problemático —aseguró, aún sin soltarla. Y, por un momento, Temari quiso dejar de pelear, estaba cansada, así que sólo pudo quedarse así, abrazada a él.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Naruto estaba a punto de irse a comer, cuando notó que Hinata estaba por salir, pues se arreglaba un poco el cabello frente al espejo. Se acercó a ella sonriendo, pensando en invitarla a salir con él, aunque no se esperaba la respuesta que recibiría. —Hinata... —la llamó alegre. Ahora que había pasado más tiempo con ella, había pensado mejor las cosas, estaba muy seguro de que sentía algo muy especial hacia Hinata, algo que no sintió con Sakura. Había descubierto cosas en Hinata que ninguna otra mujer poseía y quería decírselo cuanto antes, quería estar a su lado sin excusas de por medio, sólo esperaba que ella todavía le correspondiera. —Sí, ¿qué sucede, Naruto-kun? —respondió a su llamado Hinata, sonriendo dulcemente, provocando un leve sonrojo en las mejillas del ojiazul, mientras su corazón daba un extraño vuelco dentro de su pecho.—Yo quería preguntarte si te gustaría que fuésemos a almorzar juntos, es que tengo algo que decirte —dijo él, bajando la mirada, pues se sentía avergonzado. Sí, planeaba declararse a Hinata, necesitaba que ella supiera lo que le provocaba en lo más profundo de su ser.—Lo siento, Naruto-kun, tengo una cita con Kiba-kun ahora y estoy atrasada —dijo la ojiperla, dándose la vuelta, no sin hacer una leve reverencia hacia su jefe, sin notar la expresión de sorpresa y dolor en el rostro de Naruto. La ojiperla se alejó; era la primera vez que lograba decirle que no a él, pero lo había hecho sólo porque ya se había comprometido con Kiba y por nada más.Naruto no podía creer lo que había pasado, ¿acaso las cosas con ese idiota iban tan enserio? Se sintió como un imbécil, totalmente ridículo y patético, porque esto estaba sucediendo por su culpa, por su indecisión.—Maldición... —masculló, apretando los puños con rabia—. No la voy a perder, no sin decirle que la quiero...Miró hacia la dirección que Hinata había tomado y, todavía apretando los puños, decidió seguirla.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ El hombre de cabellera roja estacionó su auto y bajó dando un portazo. Se sentía molesto, desde hace varios días había estado tratando de hablar con ella y no podía, porque Matsuri siempre le decía que estaba ocupada. Hoy se sentía muy fastidiado, porque cuando la llamó por teléfono, le dijo que estaba yendo a comer con su esposo.—Maldito Gaara... —masculló con enfado. Odiaba la sola idea de que su Matsuri se entregara a él cada noche, de que Gaara fuese el dueño de ese cuerpo que siempre soñó con poseer, de ese corazón que siempre quiso que fuera suyo. Pero no, Matsuri siempre había amado a Gaara, aun cuando fue su novia, nunca no logró sentir algo así por él.Sasori caminó hacia el interior de aquel restaurante, pues se estaba muriendo del hambre, pero justo cuando se iba a sentar, se dio cuenta de que ahí se encontraba la mujer de sus sueños junto al que era su esposo . Matsuri y Gaara estaban unas mesas más allá y ambos notaron a Sasori mirándolos con cierta sorpresa.—Pero si es Sasori —dijo la castaña, esbozando una sonrisa, cosa que molestó a Gaara de sobremanera, ¿es que acaso a ella le agradaba su presencia?La chica se levantó de su asiento, pero no alcanzó a dar demasiados pasos, porque Sasori se acercó a ella con una gran sonrisa.—Hola, Matsu, hace días que no te veía —dijo de forma seductora y caballerosa, tomando la mano de la castaña para besarla suavemente, gesto que la hizo sonrojar y que provocó los celos de Gaara, que no dejaba de verlos con el ceño fruncido.— Pero ¿qué le pasa a este estúpido? ¿Cómo se atreve a besar la mano de mi esposa? —pensó, apareciéndole un tic en el ojo derecho; ahora sólo tenía ganas de matar a Sasori, si no fuera por Matsuri, lo haría de verdad.—Hola, Sasori —saludó Gaara, poniendo una sonrisa forzada, al mismo tiempo que separaba la mano de él de la de Matsuri, entrelazando sus dedos con los de la castaña que lo miraba desconcertada y confundida, porque no entendía su actitud tan despectiva hacia Sasori -sobre todo cuando ella estaba de por medio- ya que antes solían ser de los mejores amigos.—Hola, Gaara —respondió Sasori, con el mismo tono despectivo. Matsuri realmente no podía entender por qué ellos se odiaban tanto, qué había pasado para que, de un momento a otro, algo así sucediera, pero temía que en cualquier segundo trataran de matarse, así que debía estar alerta.—Bueno, Matsuri, volvamos a nuestra mesa a comer, ven —Gaara jaló a su esposa hacia la mesa para volver a sentarse y Sasori les dio la espalda, pero al ver eso, Matsuri se sintió incómoda, no le parecía que debía dejarlo sentado solo a unas mesas de la suya, nunca había sido una persona descortés, así que se soltó de la mano de Gaara, sorprendiéndolo.—Sasori —lo llamó, sonriendo dulcemente—. No te vayas a otra mesa, ven a sentarte con nosotros.—¿De verdad? ¿No le molesta a tu esposo? —cuestionó Sasori, mirando de reojo la expresión de rabia en el rostro de Gaara, sin embargo, Matsuri no lo notó y sólo siguió sonriendo.—Claro que no, por algo te estoy invitando —Sasori sonrió ante la insistencia de Matsuri, no podía negar que le agradaba que ella quisiese su compañía.—De acuerdo, preciosa —respondió con su sonrisa seductora y amable. Pero a Gaara no le había gustado para nada todo esto de comer los tres juntos, se suponía que este sería un almuerzo entre él y su esposa, además, una perturbadora idea le estaba pasando por la cabeza.— ¿Podrá ser que... el hombre al que ama tanto Matsuri sea Sasori? —se preguntó, sintiendo una leve punzada en su corazón; realmente le dolía el hecho de que Matsuri amara a alguien más con esa intensidad y se sentía como un estúpido por no poder decirle que estaba enamorado de ella, porque definitivamente, esa persona a la que ella quería, no era él, Matsuri sólo lo veía como su mejor amigo. *• - _ -•**• - _ -•**• - _ Temari se encontraba recostada en una camilla, mientras una doctora de larga cabellera rubia y ojos azules le aplicaba un gel frío sobre su vientre, para después dirigir sobre él una máquina, volteando a ver al monitor.—Ahí se ve muy bien —comentó la doctora sonriendo y señalando a la imagen que se movía muy despacio. Shikamaru la observó atentamente, no podía creer que ese era su bebé, era su hijo y él lo había rechazado—. Está muy sano, va todo muy bien.—¿Estás segura, Ino? —preguntó Shikamaru algo inseguro, después de todo, no veía más que sombras que no lograba interpretar con claridad, pero la doctora sólo asintió con la cabeza.—Quién es la doctora aquí, ¿eh? —cuestionó Ino sonriendo. Ella y Shikamaru habían sido compañeros de escuela y por tanto, eran muy buenos amigos, se conocían el uno al otro a la perfección.—Me alegra que el bebé esté bien —dijo Temari, sonriendo con alegría, ya que su futuro hijo era todo lo que tenía ahora. En ese momento entró una enfermera llamando a Ino, la cual se disculpó y salió a ver qué pasaba, dejándolos a solas.—Nuestro hijo será muy sano y fuerte, ¿cierto?—Deja de decir que es nuestro —reclamó Temari, desviando la mirada. Estaba aún demasiado dolida y molesta por todo, no podía simplemente perdonarlo.—Temari... —Shikamaru tomó la mano de su esposa y le sonrió. Ella lo miró con el ceño fruncido, cosa que hizo reír al pelinegro—. Siempre has sido la mujer más terca y temperamental del mundo... y creo que embarazada eres aún más problemática, pero te amo, eres mi esposa... y vas a tener a mi hijo.—Tú lo odias, Shikamaru —dijo la rubia, levantándose y quedando sentada, mientras un par de lágrimas rodaban por sus mejillas, odiaba sentirse tan sensible por todo; sin embargo, Shikamaru secó esas lágrimas con las yemas de sus dedos.—No es así, yo sé que he sido un idiota y mi primera reacción no fue la mejor. Estaba asustado, nunca me había imaginado con un hijo... siempre pensé que era problemático, pero estoy arrepentido de verdad, ¿qué más quieres que haga para que me perdones? —habló con desesperación, era la primera vez que Temari veía esa expresión desolada en su rostro.—Dime que lo quieres —respondió Temari, llevando una mano a su vientre, acariciándolo—. Dime que sí quieres que tenga a nuestro hijo... que cuando nazca, sí vas a querer ser su padre.—Yo sí quiero a nuestro hijo, sí quiero ser su padre y sí quiero que lo tengas, quiero verlo nacer, no me perdería ese momento por nada —aseguró el Nara, volviendo a sonreír, causando que ella sonriera también.Temari se puso de pie y lo abrazó, lo abrazó muy fuerte, y entonces él la besó como no lo hacía desde hace tiempo, la extrañaba tanto que ya no lo podía soportar, necesitaba sentir sus labios una vez más y ahora por fin ella lo había perdonado. Debía de hacerse a la idea de que pronto dejarían de ser ellos dos, tendrían un hijo y al fin estaba comprendiendo que no era tan malo.*• - _ -•**• - _ -•**• - _—¿Por qué demonios estoy haciendo esto? —se preguntó Naruto, que estaba escondido detrás de unos arbustos, tapando su cara con una hoja larga, mientras observaba en la calle de enfrente a Hinata y a Kiba sentados a la mesa de una fuente de sodas, hablando muy animadamente.Naruto la había seguido para saber qué estaba haciendo y hasta ahora no había pasado nada más que unas simples sonrisas y unas tomadas de mano, pero aun así se sentía celoso.—Desgraciado, aléjate de ella —susurraba enojado, expulsando una gran cantidad de aura negra de su cuerpo, porque se sentía extremadamente envidioso. Las personas que pasaban detrás de él le miraban raro, ¿qué hacía escondido entre los arbustos? Todos se preguntaban lo mismo.Kiba, en un momento, le tomó la mano a Hinata y comenzó a acariciarla, y aunque la ojiperla lo soltó, él volvió a tomarla. Naruto estaba hirviendo de los celos al ver eso, pero se distrajo al sentir como un líquido le caía en la pierna, al voltearse, notó que un perro estaba haciendo sus necesidades sobre él.—¡Ah! ¡¿Pero qué te pasa, perro estúpido?! —gritó a todo pulmón, saliendo de su escondite.Hinata escuchó un extraño grito y quiso voltear a ver, pero Kiba la tomó del mentón, impidiendo que se diera la vuelta.—Oye, Hinata, no me había fijado, pero qué lindo color de labial estás usando —le halagó, provocando que la chica se sonrojara al instante.—Kiba-kun...Naruto se volvió a esconder después de haber corrido al perro del lugar, pero, aun así, había quedado todo sucio.—Maldito perro, me mojó todo mi pantalón de marca —se quejó, quitándose un poco de polvo de su camisa y sacudiendo la pierna. En ese mismo instante volvió a mirar hacia donde estaban Hinata y Kiba, quedándose con la boca abierta al notar que... ¡Se estaban besando!Sintió una horrible punzada, nunca le había dañado tanto una imagen como esa, pero todo era su culpa, por ser un idiota, había perdido a Hinata y ahora ella estaba con ese tipo. No pudo hacer nada más que alejarse lleno de rabia, frustración y tristeza.Hinata empujó a Kiba para alejarlo de ella y le dio una bofetada, la cual llamó la atención de los demás clientes, pero como Naruto ya se había marchado, no pudo ver aquello.—¿Cómo te atreves a besarme? No te he dado la confianza para eso —reclamó la ojiperla con el ceño fruncido y claramente enfadada. Kiba se llevó una mano a su mejilla, la cual estaba algo roja.—Lo siento, Hinata, no creí que te molestara tanto —se disculpó avergonzado.—El que haya aceptado esta cita no significa que vaya a tener algo contigo —dijo Hinata tomando su bolso, para después marcharse indignada y dando patadas al suelo.Kiba sólo dejó el dinero de la cuenta sobre la mesa y se fue también.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Matsuri comía muy animada, sin darse cuenta de que cada vez que Gaara y Sasori se llevaban un pedazo de carne a la boca, se miraban como si se fuesen a matar.—Está delicioso —dijo la castaña sonriendo, ajena a la batalla campal de miradas del par que le acompañaba, para después mirar a Sasori—. Y dime, Sasori, ¿qué tal va todo con Akatsuki?—Ya veo, con que tratas de espiar los secretos de mi empresa —bromeó el pelirrojo, haciendo sonreír a la chica ligeramente.—No digas tonterías, Sasori, sólo quiero charlar contigo.—Todo va muy bien como siempre —respondió el hombre, ahora algo más serio, aunque no podía evitar mirar a Matsuri con ojos de enamorado, lo que enfermaba a Gaara por completo, pues no era ningún idiota para no darse cuenta.—Espero que no les sorprenda cuando los aplastemos en el mercado con nuestros nuevos productos —dijo Gaara con una sonrisa socarrona, sólo para molestar a Sasori, pero no pareció funcionar, pues éste le miró de forma confiada.—No estés tan seguro, Akatsuki es y seguirá siendo el líder en ventas —afirmó Sasori, viendo a Gaara de manera desafiante. Matsuri se dio cuenta que de seguir así esos, dos se terminarían trenzando a golpes en cualquier momento, así que decidió cambiar el tema de conversación.—Y bueno... ¿Qué tal te va en lo personal? —preguntó para destensar el ambiente, pero no sabía que su inocente pregunta pondría aún peor las cosas.—Bueno... —Sasori miró a Matsuri profundamente, sonriéndole de esa manera que a ella le había gustado de él la primera vez que lo vio—. La verdad es que sigo perdidamente enamorado de ti —confesó directamente, sin siquiera importarle que el esposo de Matsuri estuviera presente.Ella se quedó sorprendida y blanca como una estatua, mientras que Gaara se puso de pie y golpeó la mesa, furioso, haciendo que los platos y los cubiertos resonaran.—¡Ya es suficiente! —gritó alterado, viendo a Sasori con verdadero odio—. ¡Ya estoy harto de ti y tus estúpidos coqueteos con Matsuri! —Gaara tomó la mano de Matsuri de forma algo brusca y la hizo levantar—. ¡Escúchame bien, ella es mi esposa, imbécil!Matsuri no podía creer lo que estaba pasando, Gaara se comportaba tan posesivamente con ella que parecía que estaba celoso, pero eso no era algo bueno, ¿por qué Gaara actuaba de ese modo? Era un poco intimidante. Su esposo pagó la cuenta y se la llevó, jalándola del brazo bruscamente y Sasori salió tras ellos, sólo para verlos subir al auto.—¡Eres un imbécil, Gaara! —exclamó el pelirrojo furioso, mientras veía como el auto partía, no le importaba ni siquiera que la gente lo oyera o que lo tacharan de roba esposas— . Matsuri no merece a un bastardo como tú... —esta vez habló en voz baja, apretando sus puños.—¿Así que estás enamorado de ella? —escuchó la voz de una mujer desde su espalda. Se volteó y vio a una chica rubia, sonriéndole con complicidad—. Soy Sayuri, y estoy de tu parte.Sasori parpadeó confuso, ¿qué significaba que ella estaba de su parte?*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —Claro, esta noche nos vemos —decía Sasuke, hablando por teléfono. Notó que Naruto entraba a la empresa y se despidió de Sakura, dirigiéndose a su amigo, que no se veía de muy buen humor—. ¿Qué te sucede, Naruto?—No me pasa nada —respondió el rubio de mala gana, ya que aún la imagen de Hinata y Kiba besándose no quería salir de su cabeza y lo perturbaba. Sasuke lo miró arqueando una ceja, no era usual verlo así.—Si tratabas de mentir, déjame decirte que eres pésimo —informó el azabache, poniendo una mano sobre el hombro de Naruto, para después alejarse hacia el ascensor. Naruto sólo bufó con molestia y le siguió, Sasuke no era del tipo que le consolaría, pero ambos se conocían muy bien y podían darse cuenta cuando al otro le ocurría algo malo.— Maldita sea... estoy tan celoso... —pensó fastidiado, pero estaba seguro de una cosa y esa era que, sin importar qué, hablaría con Hinata hoy mismo.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Gaara detuvo su auto en el estacionamiento de la empresa y se bajó dando un fuerte portazo. Matsuri se bajó después de él; estaba aún sorprendida por lo que había pasado y se sentía muy enojada con Gaara, más porque, durante todo el camino él la había ignorado, incluso cuando ella insistió en hablar sobre el tema y sobre la reacción tan horrible que había tenido.—¡¿Qué demonios te sucede, Gaara?! —exclamó furiosa la castaña—. ¡¿Qué rayos es lo que se te ha pasado por la cabeza al hacer todo eso?!—¡¿Y a ti como demonios se te ocurre invitar a comer con nosotros a tu amante?! —contestó Gaara, casi totalmente fuera de sí, dejando a Matsuri totalmente sorprendida por su reclamo, pero a la vez, le provocaba un gran dolor, pues nuevamente la trataba como a una cualquiera. Quiso abofetearlo, pero ¿qué caso tendría?—Sasori no es mi amante y lo sabes —dijo bajando la mirada—. Estás ofendiéndome... —añadió, mientras trataba de contener las lágrimas. Se dio la vuelta y se dispuso a marcharse, pero Gaara la tomó fuertemente por la muñeca, en serio estaba actuando del peor modo posible.—No trates de manipularme haciéndote la ofendida —soltó envenenado—. Me dijiste... me juraste que no tenías nada con él, pero el muy imbécil te dice en frente de mí que te ama, ¿qué demonios quieres que piense? —cuestionó, apretando la muñeca de la joven, causándole dolor sin darse cuenta—. Lo odio... no soporto que esté cerca de ti.—Suéltame, Gaara, me duele... —se quejó Matsuri—. Tú fuiste el que dijo que, aunque estuviéramos casados, no teníamos que darnos ninguna explicación ¿por qué estás interrogándome?—No quiero que estés con él, con quien sea menos con él, te lo exijo, termina con eso ahora —ordenó Gaara en tono demandante, pero Matsuri sólo se soltó de su agarre. Él era su jefe en el trabajo, pero a Gaara se le olvidaba que ambos eran más que empleada y empleador. —No tienes derecho a exigirme nada, y ya te dije que no tengo nada con él —reiteró la chica, pero Gaara nuevamente la tomó de la muñeca con fuerza, acercándose a ella más de la cuenta.—Eres mi esposa, tengo todo el maldito derecho a exigirte lo que quiera —masculló de forma seca y ruda, tomando a Matsuri bruscamente por la nuca para besarla. La castaña abrió los ojos como platos y trató de separarse de él al instante, pero no lo consiguió, ya que él la sostenía con mucha fuerza. Intentó golpear su pecho, pero Gaara le interceptó ambas muñecas y no le permitió alejarse, estaba furioso de ira, quería dejarle en claro su dominio a Matsuri, que, por mucho que lo amara, no podía soportar ser tomada de ese modo por él. Intentó luchar un poco más, pero, finalmente, ella cerró sus ojos y se dejó llevar, moviendo sus labios delicadamente contra los de él, para suavizar el beso. Gaara, al darse cuenta de lo horriblemente brusco que fue, se separó un poco de ella para tomar aire, viéndola fijamente a los ojos, pero a los segundos después, la tomó por la cintura y la empujó despacio contra la puerta del auto, aunque esta vez procuró no hacerle daño, entonces volvió a besarla, ahora de forma suave, lenta y tranquila.Matsuri separó un poco sus labios y sintió la lengua de Gaara adentrarse en su boca, volviendo el beso aún más apasionado y profundo. Las manos de él comenzaron a subir lentamente bajo la blusa de la chica, acariciando su espalda, había pasado de ser un completo imbécil, a darle a Matsuri el mejor beso de su vida, todo en un par de segundos. —G-Gaara... —trató de decir Matsuri, pero él no la dejó hablar, porque volvió a besarla, sin dejar de acariciar su piel, provocando leves descargas eléctricas por todo el cuerpo de la castaña.— Maldición, tus labios son tan dulces y cálidos, al igual que tu piel... Matsuri, ya no puedo más, tengo que decirte que te amo —pensaba Gaara, sin detener su derroche de pasión sobre ella; ya no aguantaba esto, necesitaba decirle a Matsuri lo que sentía por ella de una vez o sucumbiría a la locura.Se separaron lentamente, mirándose a los ojos, sorprendidos por lo que habían hecho, ya que ninguno de los sabía qué decir. Matsuri trataba de articular palabra, movía sus labios buscando las frases, pero nada salía.—Matsuri, yo... —finalmente, fue Gaara el primero en hablar—. Yo sólo quiero decirte que yo estoy... que yo a ti te am...Él estuvo a punto de decirlo, estuvo a punto de confesarle a Matsuri que la amaba, pero el sonido de la bocina de un auto lo interrumpió, lo que le recordó que se encontraban en el estacionamiento de la empresa, además al mirar, se pudo dar cuenta de que ese era su hermano Kankuro. Se sintió como un estúpido y se alejó de Matsuri de inmediato.—Lo siento, Matsuri, lo siento mucho —se disculpó y luego se subió al auto para sacarlo del camino.Matsuri se llevó una mano a su pecho, sintiendo como su corazón daba fuertes y descontrolados latidos dentro, sintiéndome también muy desconcertada por esos increíbles besos que se habían dado.—Dios mío... —susurró con la respiración agitada y llevando dos dedos de su mano derecha sobre sus labios, porque aún podía sentir esos labios apasionados besándola.Aunque tampoco podía olvidar el actuar errático de Gaara, el modo en que la trató, nada de eso le había gustado, le hizo sentir como si ella fuese un objeto para él. *• - _ -•**• - _ -•**• - _ La tarde había llegado rápidamente y con ella, la hora de la salida del trabajo. Hinata estaba agotada y además aún seguía algo molesta por lo sucedido en la cita con Kiba. Se disponía a irse a su casa, pero de pronto sintió como alguien tomaba su mano, impidiéndole caminar.—Espera, Hinata —le dijo Naruto, mirándola seriamente. Hinata le miró algo sorprendida, pues su actitud era muy rara, pero se sintió avergonzada porque él sostenía su mano fuertemente.—¿Sucede algo malo, Naruto-kun? —preguntó bajando la mirada. Nunca imaginó que esta sería una noche que no podría olvidar jamás, pues cuando se dio cuenta, ya Naruto la estaba besando.Los ojos de la chica se abrieron tremendamente por la sorpresa, pues no entendía qué era lo que estaba pasando, sólo pudo dejarse llevar por lo que estaba sintiendo. Naruto la tomó por la cintura, apegándola a su cuerpo tentadoramente y volviendo el beso más profundo. La primera vez, no lo había notado, pero los labios de Hinata eran extremadamente dulces y suaves, nunca había besado a una chica que le provocara esa sensación. Y Hinata no podía hacer más que corresponderle, porque verdaderamente estaba enamorada de él.—¿Q-que fue eso? —cuestionó confundida y tremendamente sonrojada al separarse de él, más Naruto la observó fijamente, casi atravesándola con esa mirada.—Hinata... yo estoy enamorado de ti —se atrevió a confesar el rubio directamente, haciendo que el corazón de Hinata diera un salto, casi estando al borde del infarto. Trató de decir algo, pero no sabía qué, estaba demasiado sorprendida, así que sólo pudo seguir oyéndolo—. No sé cómo pasó, de verdad no me lo explico, pero no hago más que pensar en ti todo el día, Hinata... sé que tú estás con Kiba, pero yo...—¿Con Kiba? —lo interrumpió la Hyûga, en tono de sorpresa, arqueando una ceja—. Yo no estoy con él, ¿de dónde has sacado eso?—Los vi besándose, por favor no me lo niegues —Naruto se separó de ella, dejándola aún más confundida, pero de pronto, la ojiperla lo miró con reproche.—¿Has estado espiándome? —enseguida el rubio se sintió nervioso, había metido la pata al decir que los había visto; sin embargo, antes de poder responder, sintió como Hinata lo abrazaba—. Yo no estoy con él, es cierto que me besó, pero me molesté por eso, además... yo sólo tengo ojos para ti —dijo sonrojada, mientras los ojos de Naruto se abrían a más no poder.—Hinata... —él la volteó a ver sin poder creer lo que oía, su Hinata le correspondía. Entonces, sin esperar más, la volvió a besar profundamente, encontrando su lengua con la de ella y sintiendo sus suaves manos alrededor de su cuello. Estaba loco por ella, Hinata podía hacerlo ver las nubes con sólo tocarlo.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —Y bien, Matsuri, ¿vas a explicarme por qué no te fuiste hoy con mi hermano? —interrogó Temari, mirando hacia el frente mientras conducía su auto. Matsuri estaba sentada a su lado y miraba al suelo del vehículo.—Temari, es que yo... no quiero verlo —respondió la castaña, que se encontraba muy deprimida por todo lo sucedido. Temari la observó por un momento y luego frunció el ceño, volviendo su vista al camino.—No me digas que se han peleado porque le descubriste a otra, porque si es así, lo mato —dijo la rubia enfadada, apretando las manos contra el manubrio, pero Matsuri negó con la cabeza.—No es eso, lo que pasa es que él asegura que tengo un amante, pero eso no es verdad —aclaró la chica, mientras una pequeña lágrima se escapaba de sus ojos—. Temari, lo nuestro es una mentira.—¿Qué? —exclamó Temari, deteniendo el auto de golpe, para luego mirar a su amiga sorprendida —. ¿Qué quieres decir con que es una mentira?—Eso, que es falso, que nuestro matrimonio es fingido... Gaara no me ama y nunca lo hará...—Matsuri comenzó a sollozar despacio y Temari la miró con tristeza, fuera de que no podía creer que la boda, que todo había sido una mentira—. Todo fue un plan para recibir la herencia y ya... ya no puedo más... realmente lo amo, pero él a mí...—Pero... ¿No estás diciendo que se enojó contigo por un supuesto amante? —preguntó la rubia, un poco desconcertada por la confesión de su amiga.—Sí, pero es sólo porque no quiere quedar como un cornudo —dijo Matsuri, secándose las lágrimas con el puño de la manga de su blusa—. Tú sabes lo posesivo que es y ahora que soy su esposa, me ve como un trofeo... no quiere perder ante nadie —volvió a secarse las lágrimas y sonrió dolorosamente—. Él no me quiere, sólo me ve como una pertenencia y ya.—Yo no lo creo.—¿Eh? —Matsuri miró algo confundida a su amiga.—Que he visto como mi hermano te mira, yo estoy segura de que él sí te quiere, pero hay que hacer que se dé cuenta de eso —de pronto, Temari comenzó a reír maliciosamente y miró a Matsuri, la cual se intimidó por esa mirada—. Y yo tengo la idea perfecta.Matsuri tan sólo puso una mueca de confusión, quizás qué cosa rara se le había ocurrido a su cuñada ahora.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Naruto y Hinata mantenían sus labios unidos en un apasionado beso, mientras que el rubio la sostenía por la cintura; sin embargo, ya no se encontraban en la empresa, sino que ahora estaban en el departamento de Naruto, en su habitación. La Hyûga no podía creer lo que le estaba pasando, primero Naruto se le había declarado y ahora se estaban besando y estaban completamente solos, sin que nadie los interrumpiera.—Naruto-kun, estoy avergonzada —dijo bajando la mirada, con un tierno sonrojo adornando sus mejillas, que, para Naruto, la hacía lucir simplemente adorable.—¿Por qué, Hinata? No estamos haciendo nada malo —respondió él, esbozando una sonrisa y acariciando la mejilla de la chica. Besó su frente y se alejó de ella unos cuantos centímetros—. Te llevaré a tu casa, vamos —tomó la mano de Hinata y quiso caminar con ella, pero la ojiperla no se movió, haciéndolo detener. —Naruto-kun, yo ya no soy una niña, sé perfectamente lo que quiero y quiero estar contigo —confesó con seguridad y sin titubear como solía hacerlo, causando cierta impresión en el rubio, que luego sonrió y no dijo nada más, sólo volvió a tomarla por la cintura con delicadeza y la besó apasionadamente, olvidando por completo lo dulce y tierna que ella podía llegar a ser, porque en este momento, Hinata le despertaba otro tipo de sensaciones: el deseo, la pasión, quería sentirla por completo.En medio de aquel beso, sus manos fueron bajando lentamente, delineando la figura femenina, hasta posarse sobre el trasero de la chica, que, de un momento a otro, tensó su cuerpo con nerviosismo, porque por muy decidida que estuviera, esta sería su primera vez.Los labios del rubio bajaron despacio por el cuello de Hinata, mientras sus manos volvían a subir para dirigirse al borde de su abrigo, haciendo que éste cayera al suelo. Sin dejar de besarla, comenzó a empujarla hasta llegar al filo de la cama.—Hinata... —le susurró al oído, provocando un estremecimiento por todo el cuerpo de la chica —. Quiero hacer el amor contigo —y la última frase fue suficiente para que el corazón de Hinata se terminara de derretir, al igual que una barra de chocolate sometida al calor.—Y-yo también, Naruto-kun... quiero... quiero estar contigo... —contestó apenada, pero segura de lo que hacía. Naruto volvió a besarla, sin permitir que dijera una palabra más. Con sus manos comenzó a desabotonar su blusa, y cuando llegó hasta el último botón, le quitó la prenda por completo, para observar el cuerpo de Hinata, lo que lo hizo sonrojarse levemente.—Eres hermosa, Hinata —dijo sorprendido. Hinata se sonrojó y bajó la mirada.—Me estás avergonzando —susurró, cubriéndose su cuerpo con las manos, pero Naruto hizo que volviera a descubrirse y la besó en los labios.—No te cubras, quiero verte —pidió el rubio. Volvió a besar el cuello de la ojiperla, acariciando con suavidad su espalda, mientras dirigía sus manos al broche del brasier de la chica.Hinata no quiso quedarse quieta y comenzó a desabotonar la camisa del rubio, acariciando sus pectorales y su abdomen. Era cierto que era la primera vez que hacía algo como esto, pero aparte de estar algo nerviosa, no tenía miedo alguno, pues confiaba plenamente en Naruto.Al quitarle por completo la camisa, se quedó perdida observándolo, le parecía tan guapo con el torso desnudo, que en cierta forma se desconcentró, así que Naruto aprovechó ese instante para levantarla entre sus brazos y arrojarla con cuidado sobre la cama. Se recostó sobre ella, aprisionándola bajo su cuerpo y volviendo a devorar su suave cuello, mientras que sus manos se disponían a bajar el cierre de la falda de la chica. A Hinata le avergonzaba el hecho de sentirse cada vez más desnuda, pero cuando Naruto la besaba, instantáneamente eso se le olvidaba por completo.Las manos del rubio se deslizaron por las piernas de la ojiperla, logrando sentir la suavidad de su piel. Por su parte, Hinata pudo sentir una especie de bulto contra su entrepierna y enseguida supo de qué se trataba, por lo que otra vez los nervios regresaron. La respiración de Naruto era agitada, lo que aumentó en el momento en que se deshizo del sujetador de la Hyûga, para dejar por fin a su merced esos voluptuosos pechos que enseguida lo volvieron loco.—N-Naruto-kun... —susurró Hinata al sentir como Naruto comenzaba a pasar su lengua sobre uno de sus pezones, mientras su mano pellizcaba el otro—. Ah... —esta vez gimió cuando él comenzó a darle sutiles mordidas, sin embargo, sus latidos se aceleraron al máximo cuando la mano del rubio se dirigió hacia su intimidad, masajeándola sobre su ropa interior.—Relájate, Hinata —aconsejó Naruto, sonriéndole. Hinata asintió con la cabeza y cerró los ojos cuando la mano de Naruto se deslizó bajo sus bragas y sintió uno de sus dedos hundirse lentamente en su pequeña entrada.—¡Ah...! —se quejó la chica, manteniendo sus párpados juntos, pues le daba mucha vergüenza mirarlo. Naruto no le hizo mucho caso, aumentando un poco el ritmo de su caricia y sintiendo lo húmeda y caliente que se encontraba aquella zona de la joven. Hinata comenzó a gemir despacio y para Naruto, era un verdadero deleite tener así a la dulce y tímida Hinata, completamente dispuesta a ser suya.Ella, a pesar de la torpeza y del miedo, comenzó nuevamente a acariciar la espalda de Naruto, su corazón se sentía como si fuera a explotar, pero sus manos se movían por inercia, porque quería sentirlo, tocarlo, necesitaba comprobar que todo esto era real, que estaba junto a la persona que había amado desde hace tanto tiempo. Deslizó sus caricias por el torso del hombre, bajando cada vez más, hasta llegar al borde del pantalón, entonces lo sintió temblar un poco, pero no se detuvo, sino que fue mucho más allá, pasando sus delgados dedos sobre aquella zona abultada.—H-Hinata... —Naruto gruñó, mordiéndose el labio inferior. Cesó sus caricias y apoyó ambas manos sobre el colchón, soportando el peso de su cuerpo, permitiendo que la joven bajo él, lo explorara. A pesar de que a Hinata le temblaba el pulso, bajó con cuidado la bragueta del pantalón y quitó el botón. Naruto la besó en los labios y ella correspondió, sintiendo las caricias suaves y delicadas que ella realizaba, todavía sobre su ropa interior, pues no se atrevía a pasar esa barrera y, aun así, a él le encantaba. —Ya no puedo más, Hinata, te necesito ahora —le susurró al oído, con la voz ronca, casi quebrada, causando que ella se sonrojase una vez más y, sin esperar respuesta, se deshizo de sus pantalones y de su bóxer, quedando desnudo frente a la sorprendida joven. Hinata nunca había visto a un hombre desnudo, era la primera vez que sentía todo eso, así que Naruto lo comprendió y la besó tiernamente en los labios mientras le quitaba sus últimas prendas—. No te asustes, todo estará bien —le aseguró. Hinata lo rodeó por el cuello y separó sus piernas para concederle la entrada, viéndolo a los ojos.—Hazlo, Naruto-kun, estoy lista —musitó sonrojada. El rubio sólo asintió con la cabeza, no podía dejar de sentir ternura hacia ella, era demasiado inocente aún, pero la amaba y quería sentirla por completo, así que sin esperar un segundo más, se acomodó para entrar en ella, lo hizo con cuidado, pero aun así, a la chica le dolió.Hinata cerró sus ojos y se tensó completamente debido a la extraña sensación que la invadía. Enterró sus uñas en la espalad de Naruto, al mismo tiempo que las lágrimas escapaban de sus ojos por sí solas, respondiendo al hecho de que algo en su interior estaba siendo roto, la barrera que indicaba su virginidad ya no estaba.—Perdona por lastimarte —le dijo Naruto, secando sus lágrimas con sus dedos pulgares para luego fundirse con ella en un apasionado beso. Comenzó a embestirla despacio, sin separar sus labios de los de ella aún, hasta lograr que Hinata se acostumbrara a su intromisión.Cuando finalmente la ojiperla se acopló, rodeó con sus piernas las caderas del rubio y comenzó a gemir al sentir el placer que rodeaba por entero su cuerpo. Por primera vez, podía sentir como miles de descargas eléctricas se apoderaban de su ser y no quería que parase, se sentía tan bien, que sólo quería que él fuese más rápido y fuerte, pues del dolor ya nada quedaba, sólo la grata sensación de estar con el hombre que amaba.Naruto no podía creer que estaba haciendo el amor con Hinata, con aquella tímida y dulce asistente que desde que la había conocido, lo había hecho sentir como nadie. Pero esto era real y maravilloso, porque ahora más que nunca, sentía que estaba loco por ella, ahora que ella era suya. Oírla gemir era tan excitante y embriagador, que no se dio cuenta en qué momento ya estaba por alcanzar el clímax.Hinata lanzó un grito al sentir como algo explotaba dentro de ella, alcanzando el cielo al mismo tiempo que lo hacía Naruto. Y luego de acabar, el rubio salió de ella y la abrazó con fuerza, tratando de respirar normalmente.—Dios... fue grandioso, Hinata...—¿D-de verdad? —cuestionó la chica, insegura de haberlo hecho como se debía, aunque estaba tremendamente feliz de haber tenido su primera vez con su amado rubio. Naruto cubrió sus cuerpos con la manta de su cama y acarició su mejilla suavemente.—De verdad —aseguró con su brillante sonrisa, acercándose más a ella—. Te amo.—Yo también te amo —respondió la Hyûga, justo antes de que él la besara de nuevo y volviera a aprisionarla bajo su cuerpo, pues al parecer, aún la noche era muy larga.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Temari se encontraba dormida en su cama, mientras que Shikamaru la observaba atentamente. Después de haber ido a dejar a Matsuri a su casa, la rubia había caído rendida y su esposo no podía hacer más que observarla, acariciando su cabello.—Me alegra que me hayas perdonado, prometo que no lo arruinaré de nuevo —susurró Shikamaru a su oído, para después besar su frente y recostarse a su lado, abrazándola. Era cierto que no era un tipo demasiado romántico, pero, de todas formas, ella no lo iba a saber.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Matsuri se hizo un moño con los lazos de su sexy pijama de encaje transparente de color negro, mientras se miraba al espejo, no muy convencida de lo que iba a hacer, ya que sería, sin duda, lo más vergonzoso que haría en su vida, además, aún seguía enojada con Gaara.—Tengo que hacerlo, prometí que haría que Gaara se fije en mí... lo haré —se dijo, tratando de convencerse a sí misma. Se miró nuevamente, comprobando que la ropa interior que traía debajo le quedara realmente bien, era la misma que había comprado aquella vez en el centro comercial, ahora la luciría frente a Gaara para ver qué pasaba, tal como le dijo Temari.Salió desde el baño hacia la habitación y ahí estaba Gaara, recostado en la cama y viendo la televisión. Ella aún recordaba el beso de esa tarde y no podía evitar querer repetirlo -aunque sólo la parte donde él fue delicado, no la brusca-, de sólo pensarlo, se le erizaba la piel, había sido algo grandioso, a pesar de lo malo. Deseaba tanto que Gaara la tomara entre sus brazos, que acariciara su piel, que le hiciera el amor de la forma más apasionada existente, como a todas esas mujeres que él había tenido.— Gaara... —pensó observándolo, sonrojándose con sólo verlo—. ¿Por qué eres tan guapo? Cómo me gusta tu cuerpo... tus ojos, y ese pelo... tus labios... —la chica sacudió su cabeza para dejar de pensar en tonterías y se acercó a su esposo, carraspeando para llamar su atención.Gaara desvió su mirada del televisor al oír carraspear a Matsuri, volteando el rostro para mirarla y quedándose con la boca abierta. Matsuri estaba usando un provocativo y sexy conjunto de encaje, el cual dejaba apreciar su hermosa figura, desde sus firmes pechos hasta su delgada cintura y sus largas piernas. Pero ¿cómo demonios se le ocurría vestirse así? ¿Es que acaso quería matarlo de un ataque cardiaco?Lo estaba tentando demasiado y él no podía con tanto...—¿Estás viendo algo interesante? —preguntó Matsuri, sentándose en su lado de la cama, mientras los ojos del pelirrojo la seguían fijamente.—Eh... no, nada interesante —respondió Gaara, extremadamente nervioso, ya que ella estaba siendo muy cruel al ponerse así en frente de él, sin que pudiese tocarla y hacerla suya como tanto quería.—Ah, qué bien —fue todo lo que dijo la castaña, en un tono medio grosero, ya que no olvidaba lo molesta que seguía con él. Se acercó a su cajón y sacó su crema de noche, comenzando a aplicarla sobre sus piernas, realizando suaves movimientos con sus manos, los cuales tenían a Gaara hipnotizado y casi babeando.—Voy a beber agua y ya regreso —avisó el pelirrojo, parándose para salir del cuarto, huyendo como siempre hacía cada vez que estaba a punto de lanzarse sobre Matsuri. Pero algo que ella dijo, lo detuvo.—Sasori no es mi amante, no tengo nada con él y no me interesa tenerlo —aclaro la chica con la mirada baja. Gaara no se volteó a verla, había recordado lo de Sasori y se sentía mal por ello.—¿Acaso no es él el hombre al que tú amas? —interrogó, empuñando una de sus manos sin que ella se diera cuenta, la idea simplemente le repugnaba.—Claro que no, no digas cosas sin sentido.— Cosas sin sentido... —pensó Gaara, molesto, pero no dijo nada más, ni siquiera se disculpó con Matsuri, simplemente se marchó. Le tranquilizaba saber que no había nada entre Matsuri y Sasori, pero se había dejado llevar por sus celos y había tratado muy mal a Matsuri, pues no lo pudo evitar, odiaba a Sasori con toda su alma y aborrecía la idea de que se acercara a su Matsuri, su esposa. Mientras, Matsuri se dejó caer sobre su cama con tristeza. Le dolía mucho lo que había pasado, aquella horrible pelea, pero ¿acaso Gaara estaba celoso? ¿Sería posible que sintiera celos de Sasori?—Gaara... qué tonto eres, ¿es que no puedes darte cuenta de que tú eres el único que me importa? —se preguntó, cerrando los ojos.Cómo deseaba ser valiente ahora........... Heeeey, ¿cómo han estado? Como habrán visto, esta semana no he publicado casi nada, bueno, decidí tomarme unas pequeñas vacaciones, pero ya espero retomar la semana que viene, jajaja. Espero que les guste la historia, ya pronto viene lo que todos quieren. Hasta luegooo.