Capítulo 15
Capítulo 15
Advertencia: Lime. ......... Capítulo 15: Nuestra nueva vida Los rayos del sol le daban de lleno sobre sus ojos negros, haciendo que le resultara imposible mantenerlos cerrados por más tiempo. Tomó aire profundamente, aún sin atreverse a mover un músculo. Se sentía cansada, su cuerpo dolía como si hubiese corrido por horas, las caderas, las piernas y en especial aquella zona femenina, pero todo aquello no le molestaba en lo más mínimo, no si se ponía a recordar todo lo vivido anoche; anoche había tenido su primera vez junto al hombre que amaba.Sus ojos se abrieron como platos de un momento a otro y se sentó sobre la cama sorprendida, acababa de caer en cuenta de la realidad, de que nada había sido un sueño. Notó que se encontraba completamente desnuda, por lo que se cubrió con la sábana blanca, algo avergonzada. Miró a su alrededor y se percató de que estaba sola, no había nadie junto a ella, él no estaba.—¿Gaara? —preguntó en tono bajo, tal vez algo decepcionada, pues esperaba despertar y encontrarlo a su lado, para comprobar que no había soñado ninguna de esas bellas sensaciones que anoche inundaron su ser, porque él la había hecho sentir mujer por primera vez y no podía asimilar que era verdad. Después de unos segundos, bajó la mirada con tristeza, imaginando lo peor, que él la había dejado después de hacerle el amor, que sólo la quería para eso y nada más.Estaba a punto de dejar salir las lágrimas al creer que Gaara sólo la había usado por puro placer, que seguramente se estaba burlando de ella anoche y que todas sus palabras no habían sido más que mentiras, a él sólo le interesaba acostarse con las mujeres y después dejarlas, como siempre.—Acaso... ¿acaso te burlaste de mí? —interrogó a la nada, soltando un pequeño sollozo, mientras se abrazaba a sí misma.—Por supuesto que no —escuchó de pronto aquella voz masculina y grave, que resonó por toda la habitación y la hizo temblar como una gelatina. Alzó la mirada y ahí lo vio, con el cabello mojado y revuelto, los pantalones desabrochados y la camisa a medio abotonar; acababa de salir del baño. Matsuri se sonrojó levemente, pues debía reconocer que como fuera, ese hombre siempre lucía demasiado sexy, aunque se veía muy molesto.—Gaara... —pronunció sorprendida, para luego bajar la mirada al ver el ceño fruncido de su esposo . El pelirrojo –por su parte– se acercó a ella con lentitud, sentándose a su lado y tomándola del mentón para obligarla a que lo mirara directo a los ojos.—¿Tan poco confías en mí, Matsuri? —cuestionó dolido, a pesar de que sabía que Matsuri tenía mil y un razones para desconfiar de él. Jamás había sido un hombre serio en ninguna de sus relaciones, ni una sola vez había sido fiel a una mujer, ni mucho menos había jurado amor a alguien, así como Matsuri era nueva en el ámbito de entregarse a una relación al completo, él también lo era, porque jamás había entregado su corazón, como estaba dispuesto a hacerlo ahora con ella.—Perdóname, Gaara —dijo Matsuri, un tanto avergonzada por haber pensado mal de él—. Tú sabes cómo soy, sabes que soy una cobarde y siempre saco conclusiones adelantadas, por eso nunca pude decirte que te amaba... lo siento...Gaara la miró fijamente a los ojos, sin romper ese silencio tan cómodo que se había formado, porque sentía que podría perderse en los oscuros ojos de Matsuri. Con su dedo pulgar, secó una a una las lágrimas que reposaban en el rostro de su amada, para luego besar dulcemente su frente.—Tú no eres una cobarde, es mi culpa —aseguró él, abrazándola y respirando el dulce aroma que desprendía su piel—. He sido un fiasco como hombre, siempre fingiendo que no sentía, porque sólo quería protegerme a mí mismo de caer rendido a los pies de alguien y tener que darlo todo por esa persona —ahora se separó, volviendo a mirarla a la cara—. Pero sólo me mentía a mí mismo, porque desde hace tiempo que ya había caído rendido a tus pies —sonrió de lado—. Y el único cobarde soy yo por no atreverme a aceptarlo, porque no quería que dejáramos de ser amigos. Perdóname.—Gaara... —Matsuri no sabía qué decir. Estaba claro que los dos se habían equivocado, los dos se negaban a aceptar sus sentimientos y, sin embargo, fueron capaces de demostrarlo, a fin de cuentas, así que ya el pasado no importaba, sólo el futuro. Fue entonces que abrazó a Gaara con todas sus fuerzas, sintiendo como él le acariciaba el cabello dulcemente.—Ahora deja de pensar en cosas tontas como que yo te voy a dejar, y vámonos donde Baki.—¿Para qué? —preguntó la castaña, sin deshacer el abrazo.—Debemos ir a firmar, hoy vencen los seis meses, así que esa tontería de la cláusula no nos va a molestar más —Gaara hizo una pequeña pausa al notar que Matsuri lo abrazaba un poco más fuerte—. Sin embargo, no pienso dejarte ahora que por fin te tengo, así que ni pienses que vas a ser libre para irte con otro.—Idiota —susurró la chica, soltando una pequeña risita.Gaara acarició con suavidad su espalda, recostándola sobre la cama.—Suri, no insultes a tu marido o te puedo castigar —amenazó en tono de broma, con una sonrisa un tanto traviesa. Notó el sonrojo en las mejillas femeninas y que ella aún seguía sin nada de ropa, sólo la cubría esa delgada tela blanca, que él podría quitar en cualquier momento, además, como aún no estaba seco por completo, la había mojado y ahora se traslucía, dejándole una vista maravillosa.Matsuri notó el modo en que él la miraba, lo que la hizo sonrojar aún más.—Gaara, eres un pervertido —le regañó, con el ceño fruncido.—Si lo soy, ¿verdad? —el pelirrojo se acercó a sus labios, susurrando sobre ellos—. Pero ahora soy sólo tuyo... —y después de eso, la besó. En un principio fue un beso dulce, pero a medida que pasaban los segundos, se volvió apasionado, frenético, pero aun así lleno de amor.Por fin estaban juntos como siempre habían soñado.*• - _ -•**• - _ Temari y Shikamaru estaban desayunando tranquilamente, mientras comentaban el gran éxito que habían tenido anoche en el lanzamiento del nuevo celular, así como también, la extraña ausencia del presidente de la compañía, quien se desapareció en mitad de la celebración, junto con su esposa.—¿Crees que Gaara y Matsuri hayan tenido algún problema? Estoy algo preocupada de que no regresaran —dijo Temari, mientras comía un poco de ensalada, ya que llevaba una dieta especial por su estado. Por su parte, Shikamaru mordió una tostada y la miró con normalidad.—Ya te lo dije anoche, seguro ese par se han escapado para tener sexo.—¡Shikamaru! —lo regañó la rubia, con el rostro completamente rojo, pero al verlo sonreír, no pudo evitar soltar una sonrisa también, a fin de cuentas, su esposo nunca decía las cosas en vano—. Vago, no me digas esas cosas, se trata de mi hermano —pues sí, era un poco perturbador imaginarse a su hermano y a su mejor amiga –que también era como su hermana– haciendo ese tipo de cosas, aunque sabía que Gaara era un promiscuo, en fin, no se imaginaba que su esposo estaba en lo correcto. —¿Por qué sigues llamándome vago? —cuestionó Shikamaru con el ceño fruncido. Temari sólo rio graciosamente, divertida al haberlo fastidiado, pero fue él mismo quien decidió cambiar de tema—. En fin, ayer estuve... mirando libros de bebé —bajó la mirada algo avergonzado—. Ya sabes... por lo del nombre.—¿De verdad? —preguntó la rubia, sorprendida, pero al cabo de unos segundos, sonrió con agrado, pues era lindo escucharlo preocuparse por el bebé.—Ajá —asintió el Nara con la cabeza. A decir verdad, estaba muy entusiasmado con lo del nombre, y a él pocas cosas en el mundo lo emocionaban de verdad—. A mí me gusta Haru, creo que es un buen nombre y quedaría bien con nuestro apellido.—Es verdad —Temari acarició su crecida barriga, con ilusión—. Haru Nara... —susurró, expectante del momento en que por fin tendría a su bebé en los brazos, a su pequeño Haru.*• - _ -•**• - _ Se encontraban los dos afuera de la oficina de Baki, estaban tomados de la mano, aunque no podían ocultar los nervios que los invadían, porque esto era algo así como salir de la cárcel. Matsuri no podía creer que, hasta hace sólo un día, estaba sufriendo porque creyó que perdería a Gaara para siempre, que firmando esa cláusula ya todo estaría perdido, pero no era así, ahora esto sólo marcaba el inicio de una nueva vida, estando juntos.En cierta forma, se sentía como una tonta, porque no podía dejar de reír disimuladamente cada vez que recordaba que Gaara le había dicho que la amaba y que se lo había demostrado de la mejor forma posible, de sólo imaginarlo, ansiaba repetirlo una vez más.—Gaara, Matsuri, ya pueden pasar —dijo Baki, abriendo la puerta, con su siempre seria expresión. El pelirrojo apretó la mano de la chica y asintió con la cabeza, entrando junto con ella a la oficina del abogado.—Tienes listo el documento, ¿no es así? —interrogó Gaara, mientras él y Matsuri tomaban asiento frente al moreno, quien asintió con la cabeza, sacando unos papeles del cajón de su escritorio. Ya habían venido a firmar aquella "cláusula" hace un par de meses, validando su matrimonio, esta sería la última vez que tendrían que hacerlo y Gaara por fin podría heredar todo lo que le correspondía. —Con esto se termina tu tiempo de espera, Gaara —respondió, enseñando el documento ante los ojos del joven—. Al firmar podrás liberarte para siempre de la cláusula —la mirada de Gaara pareció brillar al oír esas palabras, pues por fin dejaría de tener encima ese peso que sentía que lo sofocaba, que lo amarraba, ahora recibiría la totalidad de su herencia y nadie podría decirle lo que tenía que hacer. Pero, por un momento, recordó lo que siempre había deseado desde que todo esto comenzó; quería divorciarse, recuperar su libertad y volver a ser el mismo de antes, ese hombre que sólo pensaba en las mujeres como un tipo de diversión más, trofeos que podía tener cuando y donde quisiera, sin importarle lo que ellas pudieran sentir. Sí, eso quería, pero lo quería antes, antes de haber estado con Matsuri y de descubrir lo que era el verdadero amor, antes de haberla hecho suya de la forma en que lo hizo, de haberla vuelto su amante . Ahora, cada vez que la miraba ahí a su lado, no era capaz de imaginar un futuro sin ella, sin sus sonrisas, sin sus besos, sin despertar con ella en las mañanas o sin tenerla entre sus brazos por las noches, porque definitivamente, ella era la única mujer que quería tener a su lado por el resto de sus días.Ahora estaba seguro de lo que deseaba para el futuro, una vida junto a Matsuri, para siempre.—Bien —susurró, recibiendo el documento en sus manos y sacando una pluma, dispuesto a firmar. El lápiz parecía moverse por inercia sobre el papel y, en segundos, su firma ya estaba estampada en el documento, por lo que le tocó el turno a Matsuri, que lo hizo igual de rápido.En otro momento, Matsuri se habría sentido la persona más infeliz del mundo al acabar con este contrato, pero ahora los papeles habían cambiado, porque ya no era una esposa de mentira, aunque firmara, no tendrían por qué estar alejados.—Listo —dijo la castaña con una sonrisa, dejando el lápiz sobre el escritorio, para luego mirar a su esposo, mientras él le tomaba fuertemente la mano. Gaara la miró, sonriéndole levemente, para luego volver a mirar al abogado.—Bien, gracias por todo, Baki, nos estaremos viendo para arreglar lo de la herencia —dijo, poniéndose de pie junto a su esposa. Estrechó la mano de Baki sin poder ocultar su felicidad, lo que en verdad sorprendía al hombre, pues jamás lo había visto sonreír de esa manera, nunca le vio tan feliz en su vida.Gaara se dirigió a la puerta junto a su amada, pero el llamado del abogado le detuvo.—Espera, Gaara —el hombre miró de reojo a Matsuri, como queriendo decir que necesitaba hablar a solas con el pelirrojo, ella lo entendió enseguida—. Necesito hablar contigo sobre otro asunto —completó Baki.—Claro —Gaara entendió el mensaje y miró a Matsuri con una suave sonrisa, para indicarle que todo estaría bien—. Amor, ¿me esperas afuera? Ya salgo —se acercó a ella y depositó un dulce beso en sus labios, haciéndole mil cosquillas en el estómago y estremeciendo por completo su pequeño cuerpo.—Sí, Gaara —asintió ella con las mejillas sonrojadas, después de todo, no esperaba que Gaara la fuese a besar delante de Baki, quien seguramente conocía de sobra todo el rollo del matrimonio falso. Para ser un abogado de excelente reputación, había pasado por alto muy fácilmente aquel fraude, seguramente porque siempre apreció al padre de Gaara y quería ayudar a su hijo.Después de que Matsuri saliera del despacho, Baki volteó a mirar a Gaara con seriedad.—Ella se ve muy enamorada de ti —comentó, observando la expresión serena en el rostro del más joven—. Le romperás el corazón —continuó, soltando un suspiro para cambiar de tema—. En fin, ¿para cuándo quieres los papeles del divorcio?—No los quiero —respondió simplemente Gaara, con su mirada fija en la ventana del cuarto—. Y tampoco planeo romperle el corazón a mi esposa —volteó a ver a Baki, con una decisión que el hombre jamás había visto antes en él, cosa que lo sorprendió—. La amo y no me separaré de ella.—Eso me alivia —dijo por fin el abogado, con una sonrisa pequeña—. Al fin te has dado cuenta, Gaara.Gaara no dijo nada, sólo asintió con la cabeza y salió de la oficina.¿Dejar a Matsuri? Eso ni en sueños, no después de lo que había pasado entre ellos. No después de que ella había sido suya, de que la tuvo desnuda en su cama y que pudo sentir su piel, sus caricias y sus besos. Ni soñando prescindiría ahora de ella, porque la necesitaba a su lado para seguir viviendo, necesitaba besar esos dulces labios y oírla gemir entre sus brazos. No podía parar de desear repetir el acto de anoche, volver a hacerle el amor a Matsuri y deleitarse con su cuerpo y su amor, quería hacerla suya una y otra vez, hasta ya no poder más.—¿Qué te dijo Baki? —le preguntó Matsuri al verlo salir, abrazándolo. Él la rodeó por la cintura con delicadeza.—Me habló sobre el divorcio —contestó, pero antes de que la castaña le dijera algo, él siguió hablando, notándola tensa—. Pero no te preocupes, que le dije que no me pienso divorciar de ti nunca —le aseguró.—Más te vale —amenazó la chica con voz graciosa, a lo que él soltó una risita y se separó de ella, apreciando su carita de niña berrinchuda.—Vámonos —ordenó de pronto, mientras la jalaba de la mano y ella se sorprendía.—¿A dónde vamos? —preguntó interesada.—A dar una vuelta, por el día de hoy, serás como mi novia y tendremos una cita —le informó, dejando a la chica aún más confundida, ¿qué quería decir con que sería como su novia?*• - _ -•**• - _ Naruto salió de su oficina para pedirle unas cosas a Hinata, con quien había tenido un ligero alejamiento desde anoche, pero no quería hablar ahora sobre eso. Cuando salió y vio a Sasuke del otro lado, no pudo evitar acercarse, tenía que saber qué sucedía entre él y Sakura, por qué razón Sasuke no le había comentado nada acerca de su relación, ¿por qué se lo ocultó?—¡Sasuke! —le llamó con el ceño fruncido. El Uchiha lo miró sin inmutarse, pues ya se esperaba que esto sucedería, sabía que Naruto le reclamaría por no haberle dicho que estaba saliendo con Sakura.—¿Qué sucede, Naruto? —preguntó, aparentando estar desinteresado y libre de toda culpa. El rubio –por su parte– le hizo un gesto de mano para que lo siguiera hasta su oficina.Hinata observó la escena en silencio, doliéndole el hecho de que a Naruto le afectaba aún con quién pudiera estar su ex novia, tal vez aún sentía algo por ella y al verla junto a Sasuke, se había dado cuenta, tal vez su persona no significaba tanto en la vida del rubio como pensaba.Mientras, dentro de la oficina de Naruto, reinaba un incómodo silencio, ambos jóvenes se miraban fijamente en medio de un tenso ambiente.—Dime la verdad —exigió el rubio con voz rabiosa. Estaba demasiado molesto, sabía que ya no amaba a Sakura, tal vez nunca lo hizo, sin embargo, que su amigo estuviera con la que fue su novia, además de que se lo ocultó, no le daba buena espina, sabía que había algo detrás y que Sasuke estaba evitando decírselo.—¿Qué quieres saber? —cuestionó Sasuke, con voz calmada, ignorando la ira de Naruto—. ¿Acaso sobre mi relación con Sakura?—¿Por qué...? ¿Desde cuándo?—Cuando la conocí me enamoré de ella —reconoció Sasuke, sin ser capaz de mirar al rubio a la cara, pues para él, decir que estaba enamorado no era nada fácil, pero, sin duda, lo más difícil era lo que estaba por confesar, ya no podía esconderlo—. Ella y yo... hemos estado juntos desde antes de que ustedes terminaran... —le dejó saber, con la voz un poco temblorosa—, lo siento... —bajó la mirada, sin notar la sorpresa del Uzumaki.—¡¿Lo sientes?! —exclamó Naruto, alterado—. ¡Maldito traidor! —explotó de ira, lanzándose en contra de Sasuke con su mano empuñada, quién no se esperaba el ataque y terminó en el suelo con su labio sangrando—. ¿Cómo pudiste acostarte con mi novia?—Ya no es tu novia —le recordó el azabache, sin levantarse, llevándose una mano a la boca para detener el sangrado.—¡Lo era cuando te acostaste con ella!—¡Maldita sea, Naruto, no tenías que reaccionar así! —gritó Sasuke, parándose ofuscado, no consideraba que el asunto fuera tan importante, pero para Naruto lo era, porque acababa de darse cuenta de que había sido traicionado por dos personas importantes para él.—¿Cómo demonios quieres que reaccione? ¿Esperabas que te felicitara? —ironizó Naruto, empuñando sus dos manos esta vez, con impotencia.—¡Ni siquiera la amas!—¡Eso no disminuye el hecho de que seas un traidor!—Ya es suficiente —masculló Sasuke, enojado, se limpió la sangre de la boca y le regresó el golpe a Naruto justo en el estómago, quitándole todo el aire. A pesar de que no quería pelear con él, debió hacerlo para calmarlo—. ¿Quién te crees que eres? ¿Acaso crees que tienes derecho a reclamar? Ni siquiera pudiste hacerla feliz.—¿Tú... qué sabes? —Naruto aún no podía respirar normalmente, sus manos estaban sobre su estómago y el aire lentamente comenzaba a pasar a sus pulmones. Estiró su mano y trató de devolverle el golpe a Sasuke, pero justo en ese momento, la puerta se abrió, dejando ver a una preocupada ojiperla.—Naruto-kun, Sasuke-san, paren por favor —les rogó con tristeza, haciendo obvio que se había dado cuenta de lo que sucedía, lo que avergonzó a los dos por estar actuando como niños.*• - _ -•**• - _ Matsuri estaba sentada en la banca de un parque, observando cómo un grupo de niños jugaban en una especie de castillo con toboganes incluidos. Ella sonreía, imaginando que tal vez algún día tendría un hijo propio, ahora que estaba bien con Gaara, quizás él aceptaría que tuvieran un bebé, le llenaba de ilusión aquella idea, el poder tener un hijo de él, aunque claro, en un futuro. —¿En qué piensas? —le preguntó Gaara, acercándose a ella por la espalda para abrazarla, poniendo una flor roja enfrente de sus ojos. Matsuri sonrió, recibiendo en regalo.—En nada importante —respondió, dándose la vuelta para besar la mejilla de Gaara, quién se sentó a su lado y la abrazó. Ahora entendía qué quiso decir con que por hoy serían novios; ellos no habían tenido ese tipo de relación, noviazgo y matrimonio, sino que ya estaban casados antes de comprender que debían estar juntos, por lo que sentían como si se hubiesen saltado una etapa importante en su relación—. Sólo que... —continuó hablando la castaña—. Aún no puedo creer esto, estar contigo... era mi sueño...—Ya deberías creerlo —le dijo Gaara, con el ceño fruncido—. ¿Por qué te cuesta tanto aceptar que te amo?—Han sido muchos años de ser los mejores amigos, demasiadas veces te he visto con mujeres, o me has pedido ayuda para tus citas, mientras yo siempre deseaba ser una de ellas —la chica bajó la mirada, sintiendo nostalgia—. He pasado demasiado tiempo amándote en silencio —un nudo se formó en su garganta al recordar todo ese dolor que siempre llevaba consigo.—Matsuri, lo siento tanto... —se disculpó Gaara sinceramente, abrazándola con mayor ahínco. Jamás imaginó que durante todo este tiempo, le hubiese hecho tanto daño, no se lo podía perdonar a sí mismo, había sido un idiota al no darse cuenta de los sentimientos de Matsuri, pero más idiota había sido al no notar los suyos propios. Pero ahora ya no la volvería a lastimar, ella era su esposa y él se dedicaría de ahora en adelante a hacerla feliz.—Ya no importa —dijo la castaña, cerrado sus ojos y escondiendo su rostro en el pecho de su marido. Le encantaba el aroma de su perfume masculino, la forma de su cuerpo y ese rostro tan perfecto, su cabello rojo como el fuego y sus ojos fríos pero cálidos a la vez. Todo de él lo amaba, la volvía loca, ansiaba volver a entregarse a él una y mil veces más, sentir su cuerpo junto al suyo y amarlo hasta olvidarse de su propio nombre.—Al final fue buena la idea de casarnos, así pude darme cuenta de mis sentimientos por ti, pude entender que te amaba, que siempre lo había hecho.—Yo no necesité de la boda para darme cuenta —Matsuri se separó unos centímetros, para mirarlo con una sonrisa dulce y las mejillas enrojecidas tiernamente—. Yo no acepté casarme contigo porque eras mi mejor amigo, lo hice porque te amaba y no me importaba nada más que tu felicidad, porque te sigo amando y siempre lo haré, por eso... nunca pude estar con otro hombre —ahora se sonrojó un poco más, lo que confesaba era algo vergonzoso—. P-pero cuando estuvimos juntos, yo... para mí fue algo maravilloso, porque nunca me había sentido así —ahora bajó la mirada, mirando la flor que tenía entre sus manos, todo lo que decía iba desde lo más profundo de su corazón, amaba tanto a Gaara, que estuvo dispuesta a toda esta locura por él.Gaara la veía embelesado, sus palabras le habían tocado el corazón, así que la tomó del mentón y la besó apasionadamente, encontrando sus lenguas una vez más, para que danzaran la una con la otra hasta sentir que les faltaba el aire. Se separó de ella, notando que su amada aún quería más, pues sus ojos permanecían cerrados, pero prefirió ser algo tacaño.—¿Sabes? Me encanta saber que sólo has sido mía —se acercó al oído femenino, murmurando de forma un tanto seductora—. Me enfermaría saber que otro te ha tocado antes de mí —añadió, haciéndola estremecer por completo. Era cierto que era muy egoísta, pero incluso si la primera vez de Matsuri no hubiese sido con él, eso no cambiaría sus sentimientos, todo lo que decía era sólo para provocarla. —Gaara...—murmuró Matsuri, antes de volver a besar sus labios, pasando ambas manos detrás del cuello del pelirrojo. Se separaron con una sonrisa y en ese momento pasó una pareja sonriente delante de ellos, la chica llevaba a un bebé pequeñito en sus brazos. Matsuri no pudo evitar desviar su vista hacia ellos, enterneciéndose por esa criatura. Gaara se dio cuenta de eso y volvió a hacer que ella lo mirara, tomándola del mentón.—Matsuri —le dijo—. ¿Quieres tener un bebé? —preguntó sin rodeos, notando como ella lo miraba sorprendida, alejándose con la cara totalmente roja y el corazón latiéndole a mil por hora.—¿Eh? ¿Q-qué dices, Gaara?—Bueno... —Gaara desvió la mirada, rascándose la nuca, un poco nervioso—. Recordé que una vez tú me lo comentaste, que te gustaría mucho tener un hijo con el hombre que amas —sonrió con cierta arrogancia, mirándola una vez más—. Y está claro que esa persona soy yo.Matsuri entrecerró la mirada —Con que jactándote —dijo en tono de broma, para después cambiar su expresión por una un poco triste—. Pero tú me dijiste que a ti no te gustaría, para mí sería hermoso tener un hijo tuyo, Gaara, pero si tú no quieres, yo...—Por supuesto que quiero —la interrumpió, dejándola asombrada. Gaara se le acercó, volviendo a abrazarla—. Contigo quiero todo —afirmó, dándole un beso corto y dulce—. Es cierto que antes ni muerto hubiera pensado en esa posibilidad, pero eso fue cuando no sabía lo que era amar, y yo contigo quiero estar para siempre, quiero darte una familia y que seas muy feliz —sonrió ligeramente—. No puedo esperar para verte con mi bebé en los brazos, sea ahora o sea más adelante.—Te amo —fue todo lo que dijo Matsuri, rodeándolo por el cuello una vez más para volver a besarlo. Estaba tan feliz por esto, porque ahora estaba segura de que Gaara sí la amaba, de que iban a ser muy felices juntos y que tal vez pronto podrían ser una verdadera familia.Por su parte, él mostró una sonrisa un tanto lujuriosa.—¿Sabes? —habló al separarse—. Además, si decimos que queremos tener un hijo, es la excusa perfecta para hacer el amor todos los días.—P-pervertido —le acusó por segunda vez en el día, mas él sólo la besó, porque no podía negar que sí era un pervertido, y con todas sus letras, pero, a partir de hoy, sólo era de ella y para ella.*• - _ -•**• - _ Hinata se encontraba en silencio, curando el rostro de su novio Naruto, ya que ellos no habían parado de pelear después de que ella entró, al contrario, se dieron un par de buenos golpes antes de cansarse.Ahora Sasuke ya no se encontraba en ese lugar, se había ido para dejarlos a ellos a solas, y un gran silencio reinaba.—¿Por qué pelearon? —exigió saber la Hyûga, mientras limpiaba con un algodón la sangre del labio rubio, el cual le miró fijamente, se sentía avergonzado por lo que había pasado, pero sobre todo, por hacerla sufrir, ella no tenía nada que ver, sin embargo, no había podido quedarse de brazos cruzados sabiendo que uno de sus mejores amigos le había clavado el puñal por la espalda.—No es asunto tuyo —respondió cortante, pues quería dejarla fuera del asunto, pero no contaba con que ella no pensaba igual.—Fue por ella, ¿verdad? —Hinata arrojó el algodón a la basura, usando un tono bastante demandante, que jamás había utilizado antes con Naruto. Estaba demasiado molesta y dolida, porque Naruto era su novio, no de Sakura—. ¿Tú lo golpeaste porque anda con ella?—Te dije que no era asunto tuyo —volvió a responder igual.—¡No me evadas! —gritó Hinata con desesperación, soltando varias lágrimas—. Aún la amas, ¿no es cierto? Dime la verdad.—¿Qué? —cuestionó Naruto, poniéndose de pie con sorpresa—. Claro que no —negó enojado, sin darse cuenta de la mirada herida de su novia, que no hacía otra cosa que ver al suelo, sin embargo, él estaba cegado por su ira.—No me mientas —insistió la Hyûga, ya sin poder detener su llanto, era demasiado triste darse cuenta de que todo lo que vivió junto a Naruto no había sido más que un sueño, el cual acababa de llegar a su final—. Naruto-kun, ahora veo que tú... no me amas...—¿Qué estás diciendo, Hinata? —habló Naruto, ahora mucho más sorprendido que antes, acababa de cuenta por fin de lo que estaba pasando, de que la estaba perdiendo sin hacer nada por detenerla, lo había arruinado todo, Hinata dudaba de él por su forma de comportarse. —Tú aún la amas a ella —afirmo Hinata, alejándose hasta llegar a la puerta—. Es por eso que sucedió todo esto... —se secó una lágrima traicionera y no se atrevió a levantar el rostro para mirar a Naruto; no quería verlo—. Yo... Naruto-kun..., lo entiendo todo ahora, esto... se ha terminado...Sin decir más, salió de la oficina, dejando a un sorprendido Naruto paralizado en su sitio, ¿qué acababa de pasar? ¿Acaso Hinata había terminado con él? ¿Y por qué demonios no era capaz de moverse y correr detrás de ella? ¿Quizá ella tenía razón?—Hinata... —susurró, cayendo sentado. Se llevó ambas manos a la cabeza y trató de calmarse. Era un imbécil, era justo esto lo que quería evitar cuando empezó a salir con Hinata, nunca quiso lastimarla, pero ahora estaba demasiado confundido con todo esto y no podía seguirla, no ahora.*• - _ -•**• - _ Temari estaba caminando por la empresa, llevando unos papeles en sus manos, cuando de pronto vio salir del ascensor a Gaara y Matsuri tomados de la mano y sonriéndose mutuamente. La verdad, fue una imagen que la desconcertó, esperaba ver a su amiga devastada, pues ahora que lo pensaba, hoy debían ir donde Baki, pero no, Matsuri estaba radiante, más que nunca.—Gaara, Matsuri, por fin aparecen —se les acercó sonriente, tenía que averiguar qué se traía ese par, la curiosidad la estaba matando.—Hola, Temari, lamentamos llegar tarde, pero teníamos una cita con Baki —explicó Matsuri, que no era capaz de disimular su felicidad, ni aunque su vida dependiera de ello, parecía que algo muy bueno le había pasado y Temari se revolvía por saber qué había sido, pues aquel semblante lo traía también Gaara.—Claro, supongo que firmaron todo eso de la cláusula.—Así es —respondió Gaara, tan serio como siempre, aunque por dentro se sentía demasiado feliz, por fin era libre del recuerdo de su padre, pese a que debía reconocer que él tuvo razón en cuanto a sus palabras; estar casado no era tan malo, no si se estaba con la persona amada. Matsuri era el amor de su vida y a su lado lo tenía todo, nunca se había sentido tan completo y realizado como cuando la hizo suya—. Bueno, Matsuri, yo voy por unas cosas a mi oficina y paso luego por ti.—De acuerdo, Gaara —Matsuri le sonrió y Gaara le dio un corto beso en los labios, para luego alejarse, ante la mirada pasmada de su hermana. Cuando él se retiró, sin darse cuenta, Matsuri soltó un suspiro, entonces Temari la agarró de la muñeca, jalándola.—Vas a contarme todo y con lujo de detalles, porque a mí no me engañas, estoy segura de que entre ustedes pasó algo —decía la rubia con emoción en su voz, mientras que Matsuri se sonrojaba levemente por verse expuesta de esa manera, sin embargo, no quería callarlo, tenía ganas de gritar a los cuatro vientos que por fin Gaara la había hecho su mujer.—Está bien, Temari, te contaré, pero vamos a tu oficina —susurró la chica, como si se tratase de un secreto, y es que ciertamente lo era, pues nadie sabía que su matrimonio solía no ser real. Temari asintió con la cabeza y las dos se dirigieron presurosas a su oficina, cerrando la puerta.—¿Y bien? Quiero enterarme de todo —insistió la futura madre, notando la enorme sonrisa que aparecía en el rostro de su amiga.—Temari, Gaara me ama —confesó de lo más contenta, saltando a los brazos de su cuñada—. Él me ama, amiga, me lo dijo anoche.—¡Lo sabía! —celebraba la rubia, sonriente, tal como Matsuri, abrazándola y saltando por toda la oficina como un par de locas—. Siempre lo supe, sabía que mi hermano te amaba, pero cuéntame cómo fue que te lo dijo. ¡Quiero saber!—No seas ansiosa, después te lo contaré en detalle —dijo la castaña, en medio de una risueña risita—. Estoy tan feliz, no sabes cuánto —se separó de su amiga y sonrió aún más ampliamente—. Y eso no es lo mejor de todo, estamos juntos, no nos vamos a separar.—Qué buena noticia, Matsuri, al fin el idiota de mi hermano se ha dado cuenta de lo que siempre ha tenido frente a él —de un momento a otro, la sonrisa de Temari cambió por una de picardía, sabía que había más de lo que su amiga le estaba diciendo—. Pero no me has contado todo, ¿verdad? Dime... ¿Ya han consumado el matrimonio? Porque tu semblante es el de una mujer satisfecha.Matsuri enrojeció completamente al oírla, ¿cómo es que Temari se había dado cuenta tan rápido? ¿Acaso era tan notorio en ella? ¿O es que su amiga era una bruja?—B-bueno... s-sí —admitió avergonzada, bajando la mirada y jugando con sus dedos como lo hacía Hinata—. Anoche... anoche Gaara y yo... hicimos el amor.—¡Kya! —exclamó Temari, volviendo a saltarle encima como una niña ilusionada, en ese momento, a diferencia de cuando su marido lo insinuaba, no le perturbó saber lo que había pasado, al contrario, se sentía como la fangirl de una telenovela—. ¡Al fin mi querida amiguita se ha convertido en una mujer!La castaña no pudo hacer más que sonreír, a fin de cuentas, Temari tenía razón.*• - _ -•**• - _Eran aproximadamente las diez de la noche. Gaara y Matsuri habían pasado juntos todo el día. Habían ido al parque de diversiones, a pasear por la ciudad tomados de la mano, a cenar en un restaurante, todo lo que nunca hicieron como novios; había sido una verdadera cita de enamorados. Mas ahora, cuando ya había llegado la noche, ya no eran novios, sino marido y mujer.Estaban besándose sobre la cama, Gaara estaba sentado a los pies de la misma, mientras que Matsuri permanecía sentada sobre él. Con una de sus pequeñas manos le recorría la espalda suavemente y con la otra acariciaba su cabello rojo, enredando en él sus finos y largos dedos. Gaara, por su parte, tenía sus dos manos sobre las caderas de Matsuri, ayudándole a moverse lentamente sobre él, rozando sus sexos de forma excitante.—Gaara... te amo... —susurró la castaña contra sus labios, con la respiración tremendamente agitada debido a los suaves movimientos, porque podía sentir la dura masculinidad de su esposo chocando contra su ya húmeda intimidad de mujer, excitándola aún más.—Yo también, Matsuri... —respondió Gaara, besándola apasionada y profundamente, introduciendo su lengua en la pequeña boca de la fémina, para encontrarse con la exquisita lengua de ella. Con una de sus manos, comenzó a quitar los botones de la blusa, dejando a la vista sus redondos senos, cubiertos por la tela del sujetador, apreciando también el blanco y plano abdomen de su mujer. Separó sus labios de los de ella después de un rato y la miró embelesado—. Me muero por ti —sus dedos se deslizaron lentamente por la blanca y suave piel del vientre femenino, hasta llegar a esas preciosas montañas que tanto le gustaban, acariciando uno con su mano derecha—. Quiero hacerte mía —susurró, mordiendo con suavidad el hombro de la chica, al tiempo que la liberaba de su blusa.—Hazme el amor otra vez —rogó Matsuri con vos entrecortada, quitando los botones de la camisa de Gaara—. Ya no puedo soportar más.Después de quitarle la blusa, Gaara la tomó por las caderas y la levantó entre sus brazos, llevándola consigo hasta la parte delantera de la cama, para arrojarla con suavidad y así recostarse encima de ella, lo único que deseaba era desnudarla de una vez por todas, lo mismo que ella anhelaba con todas sus fuerzas. Esa noche, volvieron a entregarse el uno al otro, con más pasión que la anterior. *• - _ -•**• - _ El día había llegado y Gaara abrió sus ojos con cierta pesadez. Se sentó sobre la cama algo adormilado, para luego mirar hacia su costado, encontrando a su hermosa esposa profundamente dormida y desnuda bajo las sábanas. Anoche nuevamente la había hecho suya, ella se le entregó de una forma tan apasionada, y le sorprendió darse cuenta de que a pesar de que era la segunda vez que lo hacía, era realmente buena y se mostró mucho más atrevida que la primera vez.—Matsuri, abre los ojos, dormilona —le susurró al oído, logrando despertarla. Comenzó a besar su mejilla y su sien, hasta que ella abrió sus ojos y volteó su rostro para que sus labios se pudiesen tocar. Se besaron intensamente, hasta que el aire comenzó a hacerles falta.—Buenos días, mi amor —le saludó Matsuri con una sonrisa, mientras que Gaara acariciaba su cintura sobre las sábanas—. ¿Qué hora es?—Son las siete, debemos irnos a la oficina —Gaara la besó una vez más y se levantó, tenía que darse una ducha y vestirse para el trabajo, por más que deseara permanecer ahí, desnudo y junto a ella.Matsuri sonrió y se acomodó mientras lo veía levantar. Le encantaba esta nueva vida que estaban llevando, amándose el uno al otro como un matrimonio de verdad, no importaba que nunca hubiesen sido novios, estar así era lo máximo, poder entregarse a él, sentir su cuerpo perfecto acorralándola en la cama, enredarse en las sábanas mientras él le hacía el amor.—Soy tan feliz de estar contigo —susurró, cerrando los ojos y sonriendo.*• - _ -•**• - _ Iban a ser las doce y ella aún no se aparecía, no le había respondido los mensajes ni le atendía las llamadas. Naruto estaba temiendo que Hinata ya no quisiese volver, la pelea de ayer había sido bastante fuerte y conociendo a Hinata como la conocía, ella haría todo lo posible por estar lejos de él, incluso si debía renunciar a su trabajo, a fin de cuentas, no lo necesitaba.—Maldita sea, Hinata, respóndeme —mascullaba enojado, ya que de nueva cuenta le había respondido la contestadora automática cuando intentó llamarla a su celular.En ese momento, Sasuke salió del ascensor y Naruto lo vio, ya que estaba sentado en el escritorio de Hinata. Ambos se miraron fijamente y se hicieron un desprecio.*• - _ -•**• - _ Matsuri estaba un poco deprimida, esperaba poder almorzar junto a Gaara, pero él se había tenido que quedar en la oficina terminando unos asuntos urgentes, así que tuvo que conformarse con sus dos cuñados y su concuñado, que parecía muy aburrido.—Así que mi querida cuñadita logró hacer el matrimonio real —comentaba Kankuro de lo más sonriente, como si ese tema no avergonzara de sobremanera a Matsuri.—Cállate, tarado, ¿que no ves que la incomodas? —lo regañó su hermana, dándole un golpe en la cabeza. A la castaña le apareció una gotita en la frente, ellos estaban ya tan grandes y seguían comportándose como niños.—Siempre supe que esa boda era una farsa —dijo Shikamaru de forma despreocupada—. Era demasiado sospechoso que decidieran casarse así nada más —Matsuri lo miraba atentamente y también los dos Sabaku No, en lo que él seguía hablando, pero esbozó una ligera sonrisa—. Aunque a ustedes dos siempre se les notó que sentían cosas el uno por el otro.—¿Tú crees, Shikamaru? —le preguntó Matsuri, con un pequeño sonrojo adornando sus mejillas—. La verdad es que Gaara me dijo que me quería desde antes, pero yo nunca mi di cuenta, como andaba con todas esas mujeres, detrás de sus sombras como un perro faldero... —sin darse cuenta, se había comenzado a molestar, se estaba poniendo celosa y apretaba sus puños mientras su ceño se fruncía, y tanto Temari como Kankuro la veían desconcertados.—Bueno, ese Gaara es un problemático sin remedio, pero no puede disimular que te ama.—Es verdad, Matsuri, confía en él —le dijo Temari, sonriendo. Kankuro le tomó la mano a su cuñada, queriendo hacerla sentir mejor.—Gaara siempre ha estado confundido, pero él cambió por ti, él me lo dijo, me dijo que te amaba, así que no dudes de él.—No lo haré, Kankuro, gracias —respondió Matsuri sonriendo, estaba realmente feliz por tener el apoyo de todos ellos, que más que sus amigos, eran su familia, cada uno de ellos le había dado fuerzas para que fuese capaz de enfrentar sus sentimientos por Gaara.*• - _ -•**• - _ Gaara miraba la hora mientras salía de la empresa hacia donde había dejado estacionado su auto, si se daba prisa, tal vez aún podría almorzar con su esposa.—Rayos —murmuró, notando que era bastante tarde, pero de verdad quería alcanzarla, quería estar con ella, sin embargo, al llegar a su auto, notó a un molesto tipo apoyado en su puerta, esperándolo—. ¿Qué diablos quieres? —preguntó frunciendo el ceño.—Quiero hablar contigo, es obvio, ¿no? —respondió acercándose a Gaara. Se paró frente a él con su sonrisa arrogante, sólo para intentar provocarlo, mientras lucía tranquilo y confiado.—Sasori, no tenemos nada de qué hablar, lárgate antes de que te mate —amenazó el Sabaku No, con una mirada llena de odio, pero no logró intimidar a su enemigo, ese tipo ya le había demostrado de muchas manera que no le tenía miedo.—Gaara, no vengo a pelear contigo, hablemos como dos personas civilizadas —Sasori seguía riendo de aquella forma tan desesperante para Gaara, pero él tampoco se quedaba atrás, no quitaba su mirada de odio. A pesar de ello, el presidente de la empresa entendió que esta vez, él sólo venía a hablar.—Dime qué quieres.—Sé perfectamente que tu matrimonio con Matsuri es una farsa, tú no la amas, sólo le estás haciendo daño, ¿por qué no la dejas en paz?Al oírlo, Gaara no pudo hacer más que reír arrogantemente, apoyando su mano sobre el hombro de Sasori, como si se compadeciera de él.—Amigo, creo que estás muy atrasado en noticias —su sonrisa se acrecentó aún más, siendo casi malévola—. Matsuri es mi mujer, nuestro matrimonio es tan real como cualquier otro, ella ya ha sido mía más de una vez.—¿Qué? —la mirada confiada de Sasori desapareció al oírlo, no podía creer esto, no podía soportar la idea de que Matsuri se hubiese entregado a Gaara y no a él, no tenía sentido—. Es mentira, estás mintiendo... ¡Mientes! —gritó, empujando a Gaara lejos de él.—No es mentira —aseguró el de ojos aguamarina, aun riendo, aunque no se sentía muy orgulloso de hacer esto, sabía que era necesario para que Sasori entendiera de una vez por todas lo que había entre él y Matsuri—. No sabes lo que se siente tener a Matsuri entre mis brazos, oírla decir que me ama, que soy todo para ella... —sus palabras, aunque filosas, no eran más que la verdad—. Nunca llegarás a saberlo, idiota.—¡Cállate! —exclamó Sasori, dándole un puñetazo en el estómago para evitar que siguiera hablando, no podía oír más o terminaría por volverse un homicida. Gaara no terminó de recuperar el aire, cuando Sasori le pegó un puñetazo ahora en el rostro, estaba lleno de ira—. ¡Estoy harto de ti, te mataré, te mataré y así ella será mía!—¡Maldito! —Gaara le respondió el golpe con un puñetazo en la mejilla—. Entiende una cosa, aunque me mates, Matsuri jamás será tuya, ella me ama y nunca dejará de hacerlo.—¿Tú qué sabes? —Sasori volvió a golpear a Gaara, se sentía furioso y no podía ni quería contenerse, simplemente quería acabar con el que una vez fue su amigo, pero que se atrevió a arrebatarle a la mujer de su vida, eso nunca se lo iba a perdonar.—Lo sé porque ella me lo dijo —respondió Gaara, limpiándose la sangre que caía por su boca—. Me lo dice cada vez que hacemos el amor. ¡Cada vez que estamos juntos! —exclamó, golpeando a Sasori una vez más en el rostro y haciéndole dar una vuelta hacia atrás, para caer arrodillado al suelo. La respiración de Gaara era agitada, aún no lograba recuperarse del golpe en el estómago—. Deja de ser tan patético, deja de mendigarle amor a una mujer que ya está casada, que nunca te va a amar.—Tú... no eres quien... decide eso... —aseguró Sasori, cansado por la pelea.—¡Maldita sea, Sasori! —exclamó Gaara, furioso, completamente superado por la situación, por lo terco que era ese tipo. Tomó a Sasori bruscamente del cuello de la camisa, halándolo con fuerza para levantarlo del suelo—. Escúchame, entiendo lo que sientes, sé que la amas, pero métete en la cabeza que ella no siente lo mismo por ti, que ella está conmigo y si de verdad la amas, entonces endiente y acepta que ella es feliz.—No puedo, ¿no lo entiendes? No puedo renunciar a ella... —la tristeza en los ojos de Sasori era más que evidente, para Gaara era realmente lamentable, él pudo haber acabo del mismo modo de no ser correspondido—. Ahora que volví a encontrarla... no quiero perderla.—Ya la has perdido hace tiempo —con esas palabras, Gaara finalmente le soltó. Justo en ese momento, el auto de Temari se apareció y de él bajaron la rubia, su esposo y Matsuri. La castaña, al ver lo que estaba sucediendo corrió hacia Gaara, preocupada al verlo golpeado y sangrando.—¡Gaara! —exclamó, llegando junto a él en cuestión de segundos—. Gaara, ¿qué pasó? —preguntó inquieta, revisándolo por todos lados para comprobar que estaba bien, besando su rostro con dulzura—. ¿Qué te sucedió, mi amor? ¿Estás bien?—Sí estoy bien, Suri, no es nada —respondió Gaara, abrazándola, mientras que Sasori los observaba en silencio y con tristeza. Matsuri se separó de Gaara y se volteó, viendo fijamente a Sasori, estaba furiosa.—Sasori, ¿por qué hiciste esto? Atacaste a mi esposo —frunció el ceño, sus ojos destellaban su ira—. No puedo creerlo...Sasori por fin lo comprendió, cuando la vio reaccionar así, cuando observó fijamente sus ojos negros, entendió todo; nada de lo que le había dicho Gaara era mentira, podía ver en los ojos de Matsuri ese brillo de felicidad que no tenía antes, ella estaba bien con Gaara, ella lo amaba a él y él también la amaba a ella.—Ya no tiene importancia —sonrió de forma nostálgica—. Matsuri, ahora veo que eres feliz, eso es lo que más me importa —ahora miró a Gaara, pero ya no lo hacía con odio. Sólo sonrió y se alejó. Gaara bajó la mirada, se sentía mal por él, a pesar de ser un idiota, le causaba lástima, porque él se sentiría morir si no tuviera a su lado a Matsuri.—Gaara, ¿por qué peleaban? —interrogó la chica, inquieta, pero su esposo sólo la abrazó y comenzó a acariciar su cabello. La abrazaba como si sintiese miedo de perderla y ella se sintió preocupada por eso—. Gaara... dime qué pasa.—Mi amor, no es nada, no te preocupes que esto no se volverá a repetir —afirmó el pelirrojo, acariciando la mejilla de su esposa, para después besarla dulcemente en los labios, aunque le dolió un poco hacerlo.Shikamaru y Temari sólo veían de lejos la escena, habían decidido no intervenir, además, todo terminó bien.*• - _ -•**• - _ Tres meses después...Sus labios se unían en un apasionado y fogoso beso, mientras sus cuerpos experimentaban la máxima sensación de placer que pudieran imaginar. Cuando se separaron para tomar aire, Gaara pudo sentir los gemidos de Matsuri justo en su oído, instándolo a embestirla con mayor fuerza, mientras la sujetaba de las caderas. Ella separó sus labios, acomodándose sobre su esposo, provocando que él llegara más profundo dentro de ella con la nueva posición. Ella apoyó sus dos manos sobre el pecho masculino, mientras él la miraba a los ojos, aunque éstos se desviaban de vez en cuando, hipnotizados por el movimiento de sus senos. Continuaron así un momento, hasta que ya ninguno de los dos pudo aguantar por más tiempo. La chica arqueó su espalda con deleite, mientras sentía como todo él se derramaba en su interior.—¡Ah! —gimió Matsuri con fuerza, llegando hasta el límite. Sin fuerzas, se dejó caer sobre su esposo, quien la envolvió con sus fuertes brazos—. Fue grandioso, Gaara.—Lo sé, eres genial —respondió el pelirrojo, depositando cortos besos en los labios de su amada—. Te amo.Ambos se acurrucaron en su cama, compartiendo y demostrándose su amor, como lo hacían desde que se habían confesado. —Y yo a ti —dijo Matsuri, cerrando sus ojos para descansar por fin después del agitado momento, sin embargo, no todo podía salir como lo planearon, pues algo que no se esperaban sucedió; el teléfono comenzó a sonar.—Contesta... —susurró Gaara, medio dormido, pero ella sólo bufó y se acurrucó más sobre su pecho—. Matsuri...—Contesta tú, yo tengo sueño —dijo ella con berrinche. Gaara suspiró y decidió atender él, a fin de cuentas, nunca le ganaría en una discusión a su amada, ella, con su carita de " yo no fui " le ganaba todas.Estiró su brazo tratando de no moverse demasiado y alcanzó al auricular, acercándolo a su oído.—¿Bueno? —contestó, sin embargo, sus ojos se abrieron como platos al oír lo que le contaban al otro lado—. ¿C-cómo? ¿Ahora? —se sentó, moviendo a Matsuri suavemente, la cual le miró confusa—. ¡Voy enseguida!—¿Qué pasa, Gaara? —preguntó la chica, observando que su esposo se comenzaba a vestir a toda prisa.—Es mi hermana, está dando a luz.Al oírlo, Matsuri también saltó de la cama como un resorte, quería estar ahí con su amiga y no se perdería este momento por nada. ......... Notas finales: Sé que se deben estar preguntando, ¿por qué el bebé de Shikamaru y Temari no es Shikadai? Bueno, es es porque cuando escribí esto, él todavía no existía, jajaja, pero en fin, digamos que Haru es su hermano mayor /ojitos.