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Capítulo 3

¿Te Casas Conmigo? — fanfic.es · All chapters

Capítulo 3

Capítulo 3: Aunque no me ames Desconcertada y sorprendida, no había palabras que describieran mejor lo que estaba sintiendo en este momento. De alguna manera, sentía que algo no estaba bien, ¿cómo había sucedido algo así? De pronto todo, el dolor que había estado acumulando en su pecho durante todos esos días de incesante agonía, pensando que lo perdería a manos de otra mujer, había desaparecido. Ahora una extraña felicidad se apoderaba de su ser, ahora él le pedía que fuera su esposa, el hombre que siempre había amado quería casarse con ella.—¿Q-qué acabas de decir...? –preguntó. No sabía qué contestar, no se sentía preparada para dar una respuesta afirmativa tan a la ligera. Tal vez sus oídos la engañaban, tenía que comprobar que era cierto.—Bueno... sé que ha sonado algo raro y loco, ¿verdad? –el pelirrojo soltó una risita nerviosa, desviando la mirada—. Fue idea de Kankuro, así que no me mires mal.—¿Idea de Kankuro? –cuestionó Matsuri, algo sorprendida. Recordó que Kankuro le había comentado algo de eso: " Haré que él se case contigo ", rememoró sus palabras, ciertamente había tenido razón, pero ¿cómo lo había hecho?—Si –afirmó Gaara, asintiendo con la cabeza—. Él sugirió que al serme imposible encontrar una esposa, podría tener una... boda fingida." Boda fingida "Esas palabras resonaron en la cabeza de Matsuri una y otra vez, como una especie de eco. De alguna forma, sentía que esas once letras desfilaban delante de ella y se burlaban en su cara. ¿Cómo había podido pensar que él se querría casar con ella porque la amaba? Era ridículo pensar que, de un momento a otro, había descubierto sus sentimientos por ella y, por esa razón, la haría su esposa. Aunque, si aceptaba podría casarse con él y tal vez hacer que Gaara en verdad la amara. ¿Qué perdería con intentarlo? Tal vez esta era una oportunidad única de hacer de que él dejara de verla como una amiga y la viera como algo más; como una mujer.—¿Y tú pensaste en mí para algo así?—También fue idea de Kankuro –aclaró el pelirrojo con rapidez, no quería que Matsuri se hiciera ideas equivocadas—. Él dijo que si me casaba contigo nadie sospecharía que es una boda falsa, ya que hemos sido amigos durante muchos años y...—Y cualquiera pensaría que después de todos esos años de convivencia surgió el amor, ¿no? –lo interrumpió Matsuri—. La verdad es que es una idea muy buena, los dos mejores amigos que descubren que se aman gracias a que él debe casarse.—¿Estás siendo sarcástica? –cuestionó Gaara, frunciendo ligeramente el ceño, pero ella rápidamente negó con la cabeza.—¿Eh? N-no, sólo decía la verdad, jeje –sonrió la nerviosa chica. Gaara de pronto la miró seriamente, tomando entre sus dos manos la delicada y suave mano derecha de su mejor amiga, provocando que ella se sintiera un poco ansiosa.—Matsuri, sé que esto puede ser demasiado para ti, pero si aceptas ayudarme te juro que te estaré eternamente agradecido –le dijo—. Por favor, te pido que consideres mi propuesta.—Gaara... –Matsuri lo miró a los ojos, sintiéndose penetrada por esa mirada, por esos ojos que siempre había deseado que la miraran sólo a ella, con ese deseo que un hombre siente hacia una mujer. Sonrió levemente, habiendo tomado la más importante decisión de su vida—. Yo acepto, me casaré contigo.—¿D-de verdad, Matsuri? –le preguntó esperanzado y feliz, aunque también algo sorprendido—. ¿Así tan rápido?—Eres mi mejor amigo, ¿qué no haría por ti?Gaara no pudo contener su felicidad y se puso de pie, abrazando a Matsuri fuertemente. En verdad tenía mucho que agradecerle a su amiga, gracias a ella recibiría su herencia, gracias a que Matsuri sería su esposa.—Muchas gracias, amiga, eres la mejor –le susurró al oído y ella cerró sus ojos para sentir como el calor de su cuerpo la llenaba por completo, estar cerca de Gaara le daba una felicidad inexplicable. — Seré tu esposa, Gaara, seré yo y no otra mujer, y aunque no me ames... juro que lograré que así sea, lo juro... –pensó Matsuri, mientras seguían abrazados bajo la luz de la luna y las estrellas.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ La chica se dejó caer sobre su cama. Se sentía como una tonta, ¿y cómo no? Por tan sólo unos segundos, había llegado a pensar que tendría una oportunidad de estar al lado de la persona que amaba, pero había sido sólo una ilusión. Naruto tenía novia y le había dicho claramente que sólo podían ser amigos. No podía evitar sentirse triste y desilusionada, pero, en el fondo, ya se lo esperaba.—Él jamás se iba a fijar en alguien tan poca cosa como yo... –susurró con cierto tono depresivo, era normal que Hinata se tuviera en tan bajo concepto a ella misma. Después de eso, se puso de pie y tomó su laptop de su escritorio, abriéndolo para comenzar a escribir.Cada vez que se sentía triste, lograba olvidar todo al escribir su novela, al vivir de las fantasías que su cabeza podía imaginar, porque eran lo único que la acercaba a estar con él, nada más, era su forma de escapar de los problemas. *• - _ -•**• - _ -•**• - _ —Por favor, Sasuke-kun, vamos a tu departamento –pidió aquella chica por tercera vez, ya teniendo realmente fastidiado al azabache, el cual sólo rodó los ojos.Se encontraba en un bar junto a la pelirroja, ambos habían estado compartiendo unos tragos y un par de besos, pero él ya se sentía cansado.—Lo siento, tengo que trabajar mañana temprano, así que olvídalo –dijo Sasuke, parándose abruptamente de aquel asiento y haciendo que ella soltara su brazo. Dejó el dinero de lo que había bebido sobre el mesón de la barra y salió de aquel bar; sin embargo, fue seguido por ella, que lo agarró del brazo antes de que lograra subir a su auto.—Sasuke-kun, espera –le pidió aquella pelirroja, casi suplicando con su mirada—. ¿Por qué me tratas así aun siendo tu novia?—¿Novia, Karin? –repitió el azabache, riendo con sorna—. No recuerdo haberte pedido que fueses mi novia.—Pero tú y yo... –intentó decir ella, pero fue interrumpida.-Tú y yo nos la pasamos bien teniendo sexo, pero no pienses que yo podría tener otro tipo de relación contigo –el pelinegro se soltó bruscamente del agarre de Karin y entró a su auto, arrancándolo y dejando a la chica desconcertada. Sasuke ya estaba harto de las incesantes chicas que decían ser sus novias sólo por haber pasado una noche de placer con ellas. Todas esas mujeres no eran más que un estorbo, ninguna le aportaba nada a su vida.Bufó con evidente molestia y, al doblar por una curva, no notó el camión que venía hacia su auto, fue demasiado tarde para evitarlo en el momento en que lo vio, así que, como pudo, intentó virar, pero, apenas en un segundo, todo se había vuelto negro y Sasuke Uchiha yacía inconsciente sobre el asiento de su auto, mientras se podía ver su rostro cubierto de sangre. Había esquivado el camión, pero chocó contra un muro de contención. *• - _ -•**• - _ -•**• - _ El auto rojo de Gaara se detuvo frente al edificio de su ahora prometida y ambos bajaron de él, sonriéndose el uno al otro.—Bien, ya estás aquí, mi futura esposa –dijo Gaara, a modo de broma. Matsuri lo miró con una sonrisa dulce y tierna, lo que lo hizo voltear la mirada. Sus palabras y lo que vendría en adelante, Matsuri sabía que eran falsos, que eran fingidos, pero no podía evitar sentirse feliz.—Bueno, nos vemos mañana entonces –dijo la castaña, pero detuvo sus pasos al recordar cierta cuestión—. ¿Cómo se lo diremos a todos?Él se puso en pose pensativa.—Lo más importante es convencer a Baki, por los demás no me preocuparía –respondió Gaara—. Además, sólo serán seis meses, así que el engaño no sería por mucho tiempo.—Pues sí –Matsuri bajó su mirada—. ¿Y qué excusa daremos para separarnos?Era una pregunta curiosa, normalmente nadie que se vaya a casar pregunta cómo es que se van a separar, pero, en este caso, era algo necesario, ¿no?—No lo sé, que no funcionaron las cosas, que preferimos ser amigos... bueno, lo pensaremos luego, eso no importa tanto ahora –contestó el pelirrojo. Tomó una de las manos de su amiga entre las suyas y le sonrió, Matsuri era la única chica a la cual él le sonreía abiertamente—. Luego hablaremos sobre lo otro y... muchas gracias.—De nada –Matsuri lo abrazó por última vez en aquella noche y luego subió a su departamento, dejando solo al pelirrojo.—Mi esposa... –susurró Gaara, dibujando una sonrisa más pequeña en sus labios.Matsuri se dejó caer sobre su cama, sonriendo ampliamente. No podía creer que después de haber llorado tanto, al final fuese ella quien se casaría con él y, aunque fuese una boda fingida, era una boda, al fin y al cabo. Ella iba a ser su esposa y a pesar él no la amara ahora, tal vez sería capaz de conquistarlo ahora que estarían más cerca, tal vez podría tener el valor de confesarle que lo amaba.—Esta vez te diré lo que siento, lo haré –murmuró abrazando la almohada, sin poder disimular, aunque sea un poco, su enorme felicidad.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Justo hoy ella tenía su turno de noche. El hospital estaba bastante tranquilo, así que la doctora Sakura Haruno estaba tomando un pequeño descanso, sentada en una cómoda silla, mientras cerraba lentamente sus ojos color jade. Ella no estaba muy acostumbrada al turno de noche, por esa razón, se estaba muriendo de sueño, pero sabía que no se podía dormir.—Ya, Sakura –se regañó—. No me puedo dormir, ¿qué pasa si hay una emergencia?Haruno Sakura era médico residente en el hospital Konoha, era una de las más brillantes en su campo y ya estaba cerca de conseguir el título de médico titular, así que se esforzaba bastante en ello, pues sabía que su mayor deber era salvar personas, incluso si ello era difícil, pues el turno de noche era pesado para cualquiera, su cuerpo naturalmente le pedía descanso. Se puso de pie y se acercó a la máquina de café para beber un poco y así poder mantenerse despierta y, justo cuando se lo acabó, el altavoz comenzó a sonar. "Doctora Haruno, tenemos una emergencia, por favor preséntese en la sala de urgencias." —Demonios –susurró con cierta pereza. ¿Por qué justo ahora sucedía un incidente?Después de beberse de un sorbo todo el contenido del vasito de plástico de la cafetera, Sakura se dirigió a la sala de urgencias, en donde vio a varias enfermeras y enfermeros correr de un lado a otro, mientras los paramédicos ingresaban una camilla con ruedas, sobre la cual un paciente ensangrentado luchaba por su vida.Sakura se puso el estetoscopio alrededor del cuello y se acercó a la camilla, la cual se seguía moviendo para buscar un lugar en donde ubicarse.—¿Condición? –le preguntó a los paramédicos, al tiempo que revisaba los signos vitales del paciente, fijándose deliberadamente en su rostro bien parecido y en su cabello negro.—Contusión craneal, costilla rota, neumotórax que ya fue atendido en la ambulancia –detallaba el hombre—. Probablemente tenga una lesión en el pulmón, también tiene ligeras torceduras en un brazo y una pierna. —Entiendo, acomódenlo en una sala aparte de los demás pacientes, enseguida lo atenderemos –avisó la peli rosa, a lo cual, el paramédico asintió, llevándose al paciente, luego, ella miró a la enfermera—. Ordena radiografías, una tomografía y también, llama al especialista, él va a necesitar cirugía.—Sí, sensei –respondió la mujer, corriendo a realizar lo que le habían mandado a hacer.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Al día siguiente...—Bien, respira y cálmate –se dijo la castaña, mirando la entrada del edificio de las empresas Suna corp. Estaba nerviosa y la razón era porque hoy ella y Gaara anunciarían su compromiso. Matsuri aún no podía creerlo, pero era cierto y eso la hacía feliz, aunque, más bien era un sentimiento agridulce.Volvió a tomar aire una vez más y trató de que sus piernas dejaran de temblar, sin embargo, no pudo evitar estremecerse al sentir un suave aliento detrás de su nuca, muy cerca de su oído.—Matsuri...—¡Ah! –la joven dio un salto algo asustada por el acto repentino y luego se volteó, encontrándose al hombre de sus sueños parado ahí—. G-Gaara, hola.—Qué linda te ves hoy –le dijo el pelirrojo, con una sonrisa suave adornando sus labios, pero era cierto y no lo podía negar, su mejor amiga lucía muy bonita.Matsuri llevaba puesta una blusa de color rojo, de mangas cortas y de una tela muy fina, que iba ceñida a su cuerpo, haciendo notar sus curvas. También usaba un short negro ajustado y debajo de él, unas medias rojas para que combinaran con su blusa. Por último, usaba unos botines negros de tacón.Para Gaara no pasó desapercibida para nada, se veía tan hermosa que por un momento olvidó que ella era su mejor amiga, una de las personas a quien más quería y admiraba, y la única a la que se lo había dicho. Gaara jamás le había dicho a nadie que le quería, excepto a ella, porque sentía que era la única que le producía esa confianza.—Muchas gracias –dijo Matsuri, bajando la mirada, sonrojada.Ella tampoco podía dejar de admirar lo bien que Gaara se veía con esa camisa de tela negra y ese pantalón café. Los últimos botones de su camisa estaban abiertos, dejando ver parte de su pecho, mientras que su cabello estaba desordenado, dándole un aspecto fresco, rebelde y sexy.—Y bueno, Matsuri. ¿Estás lista para anunciar nuestro compromiso?—Eso creo –respondió la chica, soltando un suspiro—. ¿De verdad piensas que nos creerán?Él asintió.—Claro, si les decimos cuánto nos amamos y eso –respondió Gaara como si nada, sin notar que su tono desinteresado le causaba dolor a Matsuri. De pronto, sacó algo de su bolsillo y lo extendió hacia la chica—. También debes usar esto –mostró la pequeña caja y al abrirla lo que había allí dentro deslumbró a su acompañante.—¿Un anillo? –cuestionó sorprendida, observando aquella joya tan hermosa.—Claro. ¿O es que piensas estar comprometida conmigo sin un anillo? Si no lo tienes no nos creerán nada –aseguró Gaara, punto totalmente cierto.—Tienes razón –dijo Matsuri con una sonrisa, estirando su mano para que Gaara le pusiera el anillo. Sintió su corazón latir con rapidez, casi como si de verdad él le estuviese proponiendo matrimonio—. Se siente tan lindo... ojalá fuese real, Gaara... *• - _ -•**• - _ -•**• - _ —Oh, mi cabeza... –susurró el hombre, abriendo lentamente sus ojos color azabache. Se sentía mareado y adolorido, la cabeza le daba mil vueltas, era peor que una borrachera. Miró a su alrededor y notó que estaba en una habitación de hospital, confundido, aunque, después de unos segundos, finalmente recordó que había chocado en su auto—. Mierda –masculló, llevando una mano a su cabeza, notando que la tenía vendada.Se sentía como un estúpido, ¿cómo había podido chocar? Estaba seguro que en este momento su padre estaría deseando matarlo y le seguiría repitiendo lo irresponsable que era, al igual que lo lejos que estaba de parecerse a su hermano mayor. Seguro que ni siquiera le importaría que hubiera sobrevivido, Sasuke sabía que su padre no lo apreciaba a pesar de lo mucho que intentaba que él estuviese orgulloso, hasta hubiese preferido que él muriera, así no tendría que soportarlo.De pronto, el sonido de la puerta abriéndose le llamó la atención y vio entrar a una joven peli rosa, que traía puesta una bata blanca de doctora. Ella se acercó a él y le tomó el brazo para revisar su pulso. Le sonrió y Sasuke pudo ver el precioso color jade de sus ojos.Por un momento, fue como si todo se detuviera a su alrededor, se sintió como un imbécil por eso, pero jamás había visto a una mujer que le causara tal impacto, además, ella no se había lanzado a sus brazos apenas lo había visto, eso era un punto a favor.—¿Cómo se siente? –preguntó la doctora, metiendo una mano al bolsillo de su delantal, sin soltar con la otra la mano de Sasuke. Sacó del bolsillo una pequeña linterna y comenzó a iluminar uno a uno los ojos del moreno.—Peor que al día siguiente de una noche de juerga, pero eso es bastante alentador para alguien que sufrió un accidente en su auto –bromeó el azabache, cosa muy rara en él.—Veo que no ha perdido el sentido del humor –dijo la peli rosa, sin poder evitar reír por lo bajo, al menos, su paciente parecía fuera de peligro.—De hecho, antes no lo tenía –murmuró Sasuke. La doctora soltó otra risita y al verla, él también sonrió, aunque débilmente. Fue algo extraño, usualmente él jamás sonreía con una mujer a menos que fuera cuando las llevaba a la cama, pero esta doctora era bastante diferente a esas chicas desesperadas.—Bueno, señor Sasuke Uchiha, si le duele mucho le pondré un calmante.—Pero qué injusto, veo que usted ya sabe mi nombre, pero yo no tengo el placer de conocer el suyo –dijo Sasuke en tono de queja. Ella le miró serena y volvió a sonreír.—Sakura Haruno, mucho gusto –dijo la ojijade. Se sentía muy bien hablando así con Sasuke y, desde el momento en que le había visto inconsciente la noche anterior, había experimentado un extraño sentimiento. Pero Sakura sabía que no podía sentir nada por su paciente y aún si no lo fuera, le estaba prohibido, pues ella estaba comprometida.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ La noche anterior había sido un completo desastre. Él sabía que había sido un idiota y por eso ahora su esposa no quería ni verlo, pero en verdad no quería un hijo, sería algo demasiado problemático para él.—Oh, maldita sea –bufó molesto. No iba a disculparse, ella sabía perfectamente cuál iba a ser su respuesta, así que no había sido su culpa.—Shikamaru-san –se acercó una de las asistentes—. Gaara-sama le llama a la sala de reuniones.—De acuerdo, gracias –dijo el Nara, para luego dirigirse a la sala de reuniones con cierto fastidio, ¿qué se le ofrecería a su cuñado?Tan sólo esperaba que a Temari no se le ocurriera verle feo mientras estaban sus hermanos presentes, Shikamaru debía confesar y reconocer que, a veces, tenía un poco de miedo de esos dos.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Temari estaba ya en la sala de reuniones. Le sorprendió ver a Baki en ese lugar e incluso estaba la molesta y odiosa secretaria de Kankuro; Sayuri Sanjou, una mujer insoportable, arrogante y superficial, que había salido un tiempo con Gaara, pero él la dejó cuando se aburrió de ella, sin embargo, Sayuri parecía haberse obsesionado con él. Ella estaba sirviendo café para todos los presentes, pero no parecía querer irse.Shikamaru entró y se sentó junto a su esposa, quien lo miró de mala manera y después le hizo un desprecio. El Nara suspiró, él no quería estar así con Temari y tal vez se había equivocado al actuar de la forma en la que lo había hecho, pero ese era un tema que ambos tratarían después.—¿Para qué nos habrá llamado Gaara aquí? –preguntó de pronto Baki, quien miraba constantemente su reloj, como si tuviera prisa. En ese momento, llegaron Gaara y Matsuri.Ella estaba muy sonrojada y ante nadie pasó desapercibido lo hermosa que se veía. Kankuro le hizo una señal a su secretaria -que le sirvió un café- para que abandonara la estancia, y ésta se fue de muy mala gana, pues quería oír qué se traía Gaara.La mujer sólo pudo notar el hermoso anillo que adornaba el dedo de Matsuri, la eterna mejor amiga de su amado Gaara, pero ella en realidad estaba segura de que Matsuri lo amaba.—Bien, ya estamos todos –habló por fin el pelirrojo—. Quiero hacerles un anuncio, o más bien, Matsuri y yo queremos hacerlo –dijo, tomando delicadamente la mano de la castaña, la cual no pudo evitar sentir una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo.—¿Qué clase de anuncio? –preguntó Temari un poco confundida. Por otro lado, Kankuro le dirigió una mirada cómplice a su hermano y la otra a Matsuri. Gaara le sonrió a Matsuri tiernamente, como diciendo que todo estaría bien y apretó más su mano, para que a ella se le quitara el nerviosismo.—Matsuri y yo nos vamos a casar –respondió a su hermana, mirando a todos los presentes, quienes se quedaron sorprendidos por la decisión que él había tomado. Nadie -a excepción de Kankuro- se lo esperaba.—Eso no puede ser... –susurró Sayuri con celos y rabia, mientras oía tras la puerta.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —¿Cómo que tuvo un accidente? –hablaba un alterado Naruto al teléfono—. ¿Y hasta ahora me avisas? –cuestionó—. ¿Y está bien? –el rubio no podía creer que su amigo y socio había sufrido un accidente y apenas se enteraba, pero se tranquilizó al saber que no había sido grave y que pronto saldría. En ese momento, tocaron a la puerta—. Pase –indicó.Hinata entró tímidamente, con unos papeles en sus manos. Aún estaba deprimida por haberse enterado de que Naruto tenía novia, lo que le impedía mirarlo a la cara, porque sentía que en cualquier momento se pondría a llorar frente a él y eso no lo podía hacer.—N-Naruto-kun, aquí están tus documentos –dijo la ojiperla, sintiendo que sus piernas le temblaban sólo por estar frente a él. No era una simple obsesión o un deslumbramiento, no era sólo admiración, Hinata estaba verdaderamente enamorada de él y era un amor solitario y doloroso.Naruto terminó su llamada y le dedicó una de sus hermosas y brillantes sonrisas a Hinata.—Gracias, pero ahora voy a salir –dijo el rubio.—¿Eh? ¿Ahora?—Es que me acaban de llamar para avisar que Sasuke está en el hospital, así que tengo que ir a verlo –Naruto se puso su saco y tomó su billetera y celular, después, se acercó a Hinata y le recibió los documentos para guardarlos en el cajón de su escritorio—. ¿Me acompañas, Hinata?—¿Yo? –cuestionó sorprendida, apuntándose con su dedo índice.—Sí, por favor, es que me gusta charlar mientras conduzco, además, no tienes nada que hacer mientras yo no esté, después de todo, eres mi asistente personal –explicó, sonriendo ampliamente.—D-de acuerdo –Hinata bajó su mirada avergonzada ante la nueva sonrisa de aquel rubio que le quitaba el sueño completamente.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —¿Cómo dices, Gaara? –cuestionó Temari, sorprendida y parpadeando. Miró a Matsuri de manera inquisidora y ésta sólo se sonrojó y bajó la mirada.—Lo que acabas de oír –respondió su hermano menor—. Matsuri y yo nos casaremos dentro de un mes, se lo propuse anoche y ella aceptó.—¿Y por qué precipitarse de esta manera? –interrogó Shikamaru, con su típica expresión de pereza, pues no confiaba en esta extraña y nueva actitud de Gaara de aceptar casarse, y lo que es más, con su mejor amiga de toda la vida—. ¿No será esto una estrategia para recibir la herencia?Baki sólo escrutaba con la mirada las expresiones faciales de Gaara, mas éste se encontraba muy tranquilo. Era cierto que él mismo le había propuesto una rápida solución a su problema, pero jamás esperó que Gaara se fuese a casar con su mejor amiga. Él había sido amigo del padre de los Sabaku No por años y, por ende, conocía a todos sus hijos desde pequeños, por lo que le sorprendió la decisión del pelirrojo.—No digas tonterías, Shikamaru –le dijo Gaara, molesto. Iba a decir algo más, pero Matsuri le hizo un gesto y él se quedó callado.—Debido a la presión que hemos sufrido Gaara y yo desde que él ha sido obligado a casarse –Matsuri miró a Gaara de esa forma en que sólo ella podía hacerlo, por amarlo tanto, que lo hizo estremecer por tan sólo un instante—, nos hemos dado cuenta de lo que sentimos el uno por el otro, afortunadamente, antes de que fuese tarde –agregó, sonriendo dulcemente—. Nosotros nos amamos.Sus palabras fueron tan convincentes, que todos allí se las creyeron, incluso Gaara, por un momento pensó que Matsuri hablaba en serio, que ella de verdad lo amaba, pues era cierto, ella hablaba con el corazón, porque realmente lo amaba con todo su ser.Después de convencer a todos de lo verídico de su compromiso, Gaara y Matsuri salieron de la sala tomados de la mano. El primer paso había sido superado, pero ahora debían fingir ante toda la empresa lo mucho que se querían.—Eres genial, Matsuri, muchas gracias –le susurró Gaara al oído, haciendo -sin darse cuenta- que la castaña temblase un poco.—De nada, se supone que a eso vinimos –dijo ella, brindándole una dulce sonrisa nuevamente, pero ésta desapareció al ver que Sayuri se paraba en frente de ellos. Gaara la miró, pero no dijo nada.—¿Es cierto que ustedes van a casarse? –preguntó en tono alto y demandante, llamando la atención de todos los empleados. Matsuri enseguida soltó la mano de Gaara, pues sabía perfecto lo que hubo entre él y Sayuri y que esa mujer seguía obsesionada con él.Gaara volvió a tomarla de la mano, pero más fuerte esta vez.—Es cierto, Sayuri, Matsuri y yo nos vamos a casar –respondió Gaara, mirando fijamente a la rubia, la cual se veía irritada y molesta.—Ah, ¿sí? Pues no les creo nada –incordió Sayuri con sarcasmo. Gaara apretó una vez más la mano de Matsuri y frunció el ceño, mirando fijamente los ojos azules de esa mujer. Sayuri observó a Matsuri de manera desafiante, engreída—. No creo que mi Gaara se vaya a casar con una estúpida como tú, y si lo hiciera, sé que sólo es por dinero.—Deja de decir tonterías, Sayuri –le recriminó Gaara, enfadado, pero no del todo furioso—. Que yo recuerde, no soy de tu propiedad y no tienes ningún derecho de insultar a Matsuri.—Pero Gaara... ¿Es que acaso no te importaron todas las veces que me hiciste el amor? –cuestionó la rubia, sin importarle dejarse a ella misma en evidencia frente a todos los empleados, después de todo, nunca había sido un secreto la promiscuidad del presidente. Matsuri se sintió mal con ese comentario y bajó la mirada, le dolía que él ni siquiera lo negara—. ¡¿Acaso tanto te gustó revolcarte con esta zorra? –gritó alterada la mujer.Grave error.Nunca, jamás alguien se había atrevido a insultar a Matsuri de ese modo. No podía permitir que le llamaran de esa forma tan despectiva, como si ella fuese una mujerzuela. Y a Gaara también le molestó, jamás había soportado que insultaran a su amiga, pero cuando iba a decir algo, se sorprendió al ver como su "prometida" le propinaba una feroz cachetada a la asistente de su hermano.—¡A diferencia de ti, no necesito acostarme con nadie para que me hagan caso! –exclamó Matsuri con enfado, dejando su mano marcada en la mejilla de Sayuri—. Si Gaara y yo vamos a casarnos, no es tu problema, acepta que él no te quiere y no seas una patética arrastrada.Gaara estaba sorprendido, jamás pensó que Matsuri fuese capaz de defenderse así de bien. Y Sayuri estaba furiosa, levantó su mano para devolverle el golpe a la castaña, pero Gaara la detuvo a tiempo, agarrándola de la muñeca.—Ya basta, Sayuri, vete si no quieres que te despida –advirtió en tono amenazante, aunque sabía que debió echarla de su empresa en ese momento, simplemente no le quiso dar más de la importancia debida a esa mujer. Sayuri se soltó de su agarre de un tirón, con una mirada de odio dirigida hacia Matsuri.—Yo no les creo nada, no creo que ustedes se amen, sé que sólo van a casarse por ese asunto de la herencia –masculló la rubia con enojo, pero después, miró a Gaara casi llorando—. Pero no tienes que hacerlo con ella, Gaara, puedes casarte conmigo.Gaara se quedó en silencio observándola y Matsuri temió que él fuese a aceptar, después de todo, ella era sólo la amiga a la cual nunca iba a amar y la otra era una de las tantas mujeres que él había tenido. Si él decía que sí a Sayuri, lo perdería para siempre y no estaba dispuesta a hacerlo ahora que estaba por ser su esposa.En un intento desesperado y sin aviso, tomó a Gaara por la nuca y unió sus labios a los de él, dejándolo con los ojos muy abiertos por la sorpresa, porque nunca hubiera imaginado tal acción por parte de ella, sin embargo, no le desagradaba.Con sus manos, él rodeó la cintura de Matsuri, para apegarla más a su cuerpo y separó sus labios, pidiendo permiso con su lengua para entrar en la boca de ella. Matsuri se lo concedió gustosa, sintiendo como poco a poco la lengua de Gaara la invadía, volviendo ese beso aún más intenso, aunque era algo que no esperaba que ocurriera. Ambos comenzaron a mover sus labios casi con desesperación, mientras que Matsuri sentía que su corazón iba a estallar, porque no pensó que él iba a corresponderle y menos de esa manera. Por su parte, Gaara se sentía extraño, porque ese beso le estaba gustando más de lo que hubiera imaginado.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Naruto y Hinata iban dentro del auto del rubio. Mientras él conducía y miraba el camino, la ojiperla no podía quitarle la vista de encima por más que quisiera.Para Hinata, Naruto era tan perfecto, era como hecho por los dioses y es que no sólo era lindo por fuera, sino también por dentro. Ella no tenía ojos para nadie más y, aunque sabía que lo que sentía era imposible, la hacía muy feliz amar a una persona como Naruto.—Oye, Hinata. ¿Por qué vas tan callada? –preguntó Naruto, volteando a verla por un segundo. Ella se sonrojó y desvió la mirada.—Es que... no tengo mucho que decir –respondió Hinata, con su dulce tono de voz. Naruto nuevamente volteó a verla, pero esta vez se quedó más tiempo perdido en ella, hasta que tuvo que volver a ver adelante para no chocar, la actitud tan tímida de la chica le intrigaba un poco, aunque no entendía muy bien por qué.—Entonces hablemos sobre algo –dijo animado—. A ver... ¿Quién te gusta, Hinata?—¿Eh? –exclamó la ojiperla sorprendida y sonrojada, pero definitivamente no podía responder esa pregunta. Para su suerte, en ese momento llegaron al hospital.—Bueno, creo que tendremos que dejarlo para otro día, pero ni creas que me he olvidado.Hinata suspiró aliviada, aunque no entendía del todo por qué Naruto estaba interesado en saber algo como eso sobre ella.Después de estacionarse, bajaron del auto e ingresaron al hospital. Naruto se dirigió a la recepción para preguntar por su amigo.—¿El paciente Sasuke Uchiha?—Se encuentra en la habitación 215 –respondió la recepcionista, un tanto sonrojada por la presencia de aquel guapo rubio, lo que molestó un poco a Hinata.—Gracias –dijo Naruto, sonriendo, para después ir junto a Hinata a dicha habitación.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Se separaron cuando el aire comenzó a faltarles, pero siguieron viéndose a los ojos por unos segundos, hasta que ella miró a la mujer que los observaba con la boca abierta y muerta de rabia.—Como ves, lo nuestro va muy en serio, así que... ¿por qué no te pierdes? –dijo Matsuri, con una pequeña sonrisa autoritaria. Sabía que había sido impulsiva, pero se sentía tan bien.—Me las vas a pagar, perra –masculló Sayuri, para después darse la vuelta y alejarse de ellos.—Vaya, Matsuri... –habló Gaara, aún sorprendido por lo que acababa de pasar. Ninguna mujer lo había besado de esa forma tan apasionada, pero dulce a la vez, y le impresionaba que su querida amiga lo hiciera sentir así—. Eso fue muy inesperado....Ella se sonrojó como un tomate, ¿qué rayos había hecho? ¡Estaba loca!—Lo siento, Gaara, sólo quería que ella nos dejara en paz –respondió avergonzada, pero no se arrepentía de haber besado a Gaara, era algo que desde hace tiempo había deseado, pero había sido aún mejor de lo que siempre pensó, aunque fuese todo fingido, los labios que siempre había imaginado besar eran los más adictivos del universo entero.La pequeña multitud que se había formado alrededor de ellos, pronto se disipó, dejándoles casi a solas.—Lo sé, gracias –dijo Gaara, tratando de calmar su agitada respiración, no sabía por qué se sentía de ese modo—. Dios mío, si ella besa así, entonces debe de ser una fiera en la cama –al darse cuenta de lo que estaba pensando, se sorprendió—. ¡No puedo pensar así de Matsuri! Ella es mi mejor amiga, tengo que tranquilizarme –se regañó a sí mismo, mirando a otro lado para distraerse; si no lo hacía, terminaría por tomar a Matsuri y le haría el amor ahí mismo sobre el escritorio, sin importarle que era su mejor amiga y que estaban a plena luz del día, en medio de la oficina y de los empleados.Era un completo pervertido, jamás lo había negado, pero hasta él tenía sus límites.— Besé a Gaara... de verdad lo hice... –pensaba la castaña, sintiendo una enorme felicidad por dentro. Aunque fuera todo falso, ella sería su esposa y eso era lo que importaba.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Naruto y Hinata llegaron hasta aquella habitación en donde se encontraba Sasuke y entraron. Dentro, estaba Sasuke recostado y viendo televisión.—Hey, Sasuke, te veo muy cómodo –bromeó el rubio, mientras Hinata se acercaba tímidamente.—No me quejo –respondió el azabache—. Hola, Hinata –la saludó cordialmente, aunque ellos no eran cercanos, se conocían desde hace bastante.—H-hola Uchiha-san –dijo ella, tímidamente—. ¿Cómo se siente?—No tan mal –contestó Sasuke—. Ustedes son los primeros en venir a verme, estaba un poco aburrido.—¿Cómo? ¿No ha venido tu padre o Itachi? –preguntó Naruto, sorprendido, no podía creer que los familiares de Sasuke ni siquiera estuvieran interesados en su estado de salud.—No, es que... –Sasuke iba a decir algo más, pero fueron interrumpidos por el sonido de la puerta abriéndose y todos se voltearon a mirar.Vieron entrar a la doctora de turno y la encargada del paciente.—Vengo a ponerle un calmante, señor Uchiha –dijo Sakura, quien acababa de entrar sin mirar a quienes estaban ahí. Sasuke sonrió al verla, pero, inmediatamente, su sonrisa se borró.—¿Sakura-chan?Ella miró a quién le llamó.—Naruto –dijo Sakura, dibujando una suave sonrisa, estaba un poco sorprendida de verlo ahí, pero más sorprendidos estaban los otros dos presentes, pues no esperaban que ambos fuesen conocidos, sobre todo Sasuke. *• - _ -•**• - _ -•**• - _ —Temari –llamó Shikamaru, agarrando la mano de su esposa, para detenerla en medio del pasillo—. Tenemos que hablar.La rubia se soltó bruscamente de su agarre.—No tenemos nada de qué hablar –respondió furiosa—. Eres un idiota, no sé por qué me casé contigo.Aquella frase de verdad había dolido, había muchas ocasiones en las cuales ambos habían discutido, pero nunca Temari le dijo algo que de verdad le llegara a causar daño como lo que ahora había hecho.—No me digas eso...—No te quiero ver –después de sus palabras, la rubia se alejó, dejando a su marido muy triste y sintiéndose como un desecho humano.Él apoyó su espalda contra la pared y le dio un fuerte puñetazo a la misma, tratando de descargar su frustración de esa manera.—Demonios, en serio la he cagado –masculló, enfadado consigo mismo.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —¿Qué haces aquí, amor? –preguntó Sakura, mirando fijamente a Naruto. Hinata comprendió enseguida que ella era la novia del rubio, mientras que Sasuke sentía un extraño pesar en su pecho. Ella le había gustado, no como las otras, de verdad le había llamado la atención, ¿por qué tenía que ser la novia de su amigo?—Soy amigo de uno de tus pacientes, como ves –respondió Naruto, esbozando su sonrisa deslumbrante—. Sasuke, Hinata, ella es Sakura, mi novia y futura esposa.—Ay, Naruto –dijo la peli rosa en tono de regaño.Hinata sintió como se le rompía el corazón y, haciendo uso de todas sus fuerzas, trató de no derrumbarse en ese mismo lugar, no podía hacerlo. Naruto no lo notó, pero sí lo hizo Sasuke.— Tengo que ser fuerte –pensó, intentando no llorar.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ La noche llegó tranquila y hermosa y las estrellas iluminaron el firmamento, mientras que Matsuri bajaba del auto de Gaara, frente a su edificio. El pelirrojo también bajó, parándose a su lado.—Gracias por traerme, Gaara –dijo Matsuri bajando la mirada, sonrojada al recordar aquel beso que la hizo sentir más cosas que ningún otro.—De nada, que pases buena noche, y recuerda lo de mañana –contestó Gaara, quien tampoco podía olvidar aquel "incidente". Podía sentir aún los labios de Matsuri sobre los suyos y un extraño cosquilleo en su pecho lo molestaba.—Sí, no te preocupes que ahí estaré –la castaña se acercó a él para darle un beso en la mejilla y, al separarse, se quedaron viendo fijamente, sintiendo su aliento mezclarse con el del otro y deseando volver a besarse como en la tarde, volver a experimentar aquella magnífica sensación que sólo se produjo cuando sus labios estaban unidos. Aquel pequeño segundo parecía eterno.—Buenas noches entonces, hasta mañana –el pelirrojo se alejó de ella y se volvió a subir a su auto, perdiéndose en la oscuridad de la noche. No podía entenderlo, sólo la había besado una vez y ahora no podía dejar de imaginarla debajo de él, gimiendo su nombre con deleite. Gaara se llevó una mano a su cabeza, tratando de no desviar su vista del camino—. Tengo que dejar de pensar en eso, Matsuri es mi amiga, aunque vaya a ser mi esposa.Porque sí, no importaba que fuesen a casarse, él no podía tocarla, tenia que respetarla a toda costa.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Matsuri se acostó bajo las sábanas de su cama, con una enorme sonrisa en sus labios. Estaba tan feliz por haber besado a Gaara y porque él le había correspondido, no podía siquiera dimensionar cuánto. No estaba segura si él lo había hecho para alejar a Sayuri o porque en verdad lo había disfrutado, pero, al menos, ella había sentido que a Gaara sí le había gustado su beso.—Te amo tanto, Gaara –decía con emoción, mientras abrazaba la almohada contra su pecho, intentando recordar la sensación que aquel beso le había producido. Se sentía como una adolescente que apenas se estaba encantando por primera vez con el amor y el romance.Era demasiado extraño pensar en que tan sólo ayer seguía sufriendo porque él se iba a casar y ahora estaba tan feliz porque su sueño se había hecho realidad. Tal vez no era la forma en que lo quería, pero el fin justificaba los medios y haría todo lo posible porque él correspondiera sus sentimientos.Tenía que lograrlo.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Eran aproximadamente las diez de la mañana. Matsuri y Gaara se encontraban afuera de la oficina de Baki, debían asistir a una pequeña entrevista para comprobar la veracidad de su compromiso.—¿Estás lista? –preguntó él, no tan convencido de la entrevista. Él sabía y conocía muy bien los gustos y costumbres de Matsuri, pero no estaba seguro de qué tanto sabía ella de él.Ella asintió con la cabeza.—No te preocupes, Gaara –respondió, acunando entre sus manos el rostro de su amigo, para mirarlo fijamente—. Te aseguro que todo saldrá muy bien.La chica se alejó de él para ingresar a la oficina del abogado, pero antes de entrar, el llamado de Gaara la detuvo.—Matsuri, espera...—¿Qué sucede, Gaara? –preguntó con una sonrisa. Gaara la miró en silencio por unos segundos y luego sonrió también.—Sólo quería decirte... que no pude haber escogido a alguien mejor que tú –Matsuri sonrió al oír esas palabras y después de eso, se perdió tras la puerta. Y por alguna razón, el corazón de Gaara estaba latiendo muy fuerte.Continuará: