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Capítulo 4

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Capítulo 4

Capítulo 4: Despedidas de soltero Después de que la entrevista acabara y todo saliera muy bien, los futuros esposos estaban sentados en un restaurante, almorzando.—Te dije que todo iría bien –dijo Matsuri, sonriendo mientras se llevaba un pedazo de carne a la boca con el tenedor.—Sí, pero Matsuri, debemos hablar sobre otra cosa –la seriedad en el rostro de Gaara preocupó un poco a la castaña, haciéndole tragar saliva, nerviosa.—Claro, ¿qué sucede?—Bueno, tenemos claro que nuestra boda sólo será para aparentar –dijo Gaara. Matsuri asintió con la cabeza, un poco confusa—. No tenemos ninguna obligación el uno con el otro, ya sabes, de tipo marital.—¿A dónde quieres llegar? –preguntó Matsuri, aún más confundida. Gaara soltó un suspiro, le incomodaba hablarle de estas cosas a ella, pero no había de otra, era primordial que aclararan todos los puntos antes de que el compromiso real se les viniera encima.—Lo diré sin rodeos, tú y yo no tendremos sexo –al oír esa palabra, Matsuri se sonrojó, pero trató de disimularlo mirando a otro lado. Y claro, ella lo sabía, no entendía por qué Gaara tenía la necesidad de hablar sobre ello.—¿Y que con eso? ¿Acaso estás preguntándome si podemos tener intimidad? –la castaña estaba realmente avergonzada, hubiese deseado que se la tragara la tierra.—Sabes que yo nunca te pediría eso, Matsuri –respondió el pelirrojo, también desviando la mirada, ya que otra vez esa imagen se repetía en su cabeza y no era nada grato, teniéndola a ella enfrente—. Sólo digo que... si nosotros no vamos a tener ese tipo de relación, pues... podemos ver a otras personas, aunque estemos casados.—Ver a otras personas... –Matsuri sintió una pequeña punzada en su pecho. Ella no quería que su esposo se estuviera viendo con otras mujeres y de ninguna manera ella se vería con otros hombres, pero no había nada que pudiera hacer en contra de eso, ya que había aceptado el trato y no iba a retractarse—. Claro, no hay problema –dijo sonriendo falsamente.—Qué bueno, tú me conoces y sabes que no podría estar seis meses sin nada –comentó un aliviado Gaara, mucho más cómodo ahora—. Debes entenderlo, has de haber estado con muchos hombres en tu vida –soltó de forma que pareciera un comentario casual, aunque esperaba oír algún tipo de respuesta que le aclarara esa duda.—¿Eh? –exclamó la castaña, sorprendida por la afirmación de Gaara hacia su persona. No quería mentirle, pero tampoco podía decirle que jamás había estado con un hombre sólo por amarlo a él—. P-pues claro que sí, bueno, no demasiados... pero te entiendo.—Sí... –Gaara bajó la mirada, sin entender por qué la respuesta le había molestado, sinceramente, creyó que ella lo evadiría como lo hacía siempre que hablaban sobre temas que la avergonzaban. Pero, si él iba a salir con otras mujeres, Matsuri tenía todo el derecho a estar con otros hombres y eso no debía incomodarle, aunque, de sólo imaginarla con alguien, le hervía la sangre. No era que estuviera celoso, claro que no, solamente se preocupaba por su mejor amiga, siempre lo había hecho.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Temari se encontraba saliendo de la empresa, había quedado de juntarse con Matsuri y con Hinata en el parque, pero cuando iba cruzando la entrada, vio a Shikamaru apoyado contra la puerta de su auto.—¿Qué demonios quieres? –preguntó aún enfadada, acercándose a él. No podía entender por qué Shikamaru se comportaba de ese modo, por qué no quería tener un hijo, se suponía que la amaba.—¿Por qué sigues molesta conmigo? –cuestionó el Nara, confuso.—Porque eres un idiota y no quiero verte –dijo la rubia, haciéndole un desprecio.—Pero vivimos en la misma casa...—¡Pues entonces me voy de la casa! –exclamó Temari, casi histérica, para después correr a su esposo de un empujón de encima de su auto—. ¡Y quítate que me estorbas!—¡Te comportas como una niña pequeña y caprichosa! –reclamó Shikamaru, ya también molesto, a veces no soportaba el temperamento de su mujer—. ¡Y si quieres irte de la casa, no te lo voy a permitir!La rubia no le hizo caso y sólo se montó en su auto, arrancando rápidamente.—¡Que mujer más problemática! –se quejó él.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Hinata ordenaba su escritorio rápidamente, pues estaba atrasada para su cita con sus amigas y estaba ansiosa por saber qué tenía que contarle Matsuri.—¿A dónde vas tan apurada, Hinata? –preguntó Naruto al verla tomar su bolso y dirigirse al ascensor. Hinata pulsó el botón para abrir las puertas y luego se volteó hacia el rubio.—Voy a juntarme con mis amigas, Naruto-kun –dijo, bajando la mirada, pues aún le dolía lo de la novia de él—. Prometo no llegar tarde –añadió, sonriendo dulcemente. Naruto, por un momento se sintió embobado con aquella sonrisa, no era algo que le sucediera muy a menudo, ni siquiera con su novia, era muy extraño.—No te preocupes por eso –dijo animadamente él, pues sabía lo responsable que era su secretaria, no necesitaba prometerle nada—. Je, es curioso, cuando te vi tan apurada, pensé que saldrías con tu novio –comentó, sin notar que ella se sorprendía.—¿Novio? –repitió la ojiperla con un leve sonrojo, ¿por qué debería importarle a Naruto si ella tenía novio? Se sintió un poco avergonzada, pero se alivió al ver que se abrían las puertas del ascensor—. Yo... no tengo novio, nunca he tenido uno.Después de sus palabras, Hinata entró al ascensor y no pudo ver el rostro de sorpresa que ponía Naruto, ¿cómo era posible que, siendo tan linda, nunca hubiese tenido un novio? ¿Y por qué razón su corazón ahora estaba latiendo tan fuerte?De una extraña forma, Naruto se encontraba confundido, no sabía que estaba pasándole, pero no pudo seguir pensando, ya que una llamada a su celular lo distrajo.—¿Bueno? –contestó—. Ah Gaara... ¿Hablar? Claro, no, Sasuke está en el hospital, de acuerdo, nos vemos ahí –después de terminar de hablar con su amigo, guardó su celular y se quedó mirando a la nada por un rato.—De todos modos... ¿De qué querrá hablar Gaara? –se preguntó intrigado.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Sasuke se encontraba mirando al techo de su habitación, estaba solo y aburrido, esperando a que le dieran el alta. En verdad no quería seguir ahí, donde tenía tan cerca a aquella peli rosa, que cada vez que la veía sentía algo extraño en su pecho. Tal vez sólo le había llamado la atención su peculiar color de cabello, tal vez sólo eran sus hermosos ojos color jade, o sus provocativos labios que pedían a gritos ser besados, o quizás era el hecho de que ella no lo trataba como todas las demás, no se derretía por él y eso le hacía verla como una especie de reto. Pero no importaba qué fuera, ella era la novia de su amigo Naruto, a ella no podía tocarla.—¿Cómo está hoy, señor Uchiha? –preguntó la doctora, mientras revisaba un expediente. Acababa de ingresar al cuarto, mientras él se encontraba en las nubes.—Estoy bien, doctora. Pero ¿podría dejar de tratarme de usted? –se quejó el azabache, frunciendo el ceño, logrando sacarle una sonrisa a la chica. Usualmente, él no solía ser amable con la gente, pero no podía evitarlo, le gustaba verla sonreír, era una sensación muy extraña y que lo intrigaba bastante.—De acuerdo, Sasuke, pero tú me llamarás sólo Sakura y no doctora –dijo ella, quien también sentía que aquel paciente le agradaba más de lo normal.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Matsuri y Temari estaban sentadas, charlando en una banca del parque. La rubia no paraba de bombardear con preguntas a su amiga sobre cómo Gaara le había pedido matrimonio, por lo que Matsuri tuvo que inventarse una buena historia para dejarla tranquila.—¿Entonces la fecha ya está puesta? –inquirió Temari, con una enorme sonrisa. Matsuri iba a responder, pero fue interrumpida por la voz de su otra amiga.—¿La fecha de qué? –preguntó la dulce voz de Hinata, quien acababa de llegar. Matsuri se levantó emocionada y abrazó a su amiga para saludarla.—Hola, Hinata-chan –dijo la castaña—. Lo que Temari me preguntaba, es por la fecha de mi boda.—¿T-tu boda? –repitió Hinata, parpadeando sorprendida—. ¿Te vas a casar?—Sí, en un mes más me caso con Gaara –respondió Matsuri, mostrando una sonrisa satisfecha, a lo que Hinata le abrazó muy emocionada, soltando un pequeño grito. No podía creerlo, se sentía tan feliz por su amiga, porque ella hubiese conseguido estar con el hombre que amaba.—No puedo creerlo, Matsuri-chan ¿Es en serio? ¿Pero cómo?—Acaba de contarme cómo es que mi hermano se lo pidió –dijo Temari—. Así que, Hinata, tenemos que planear desde ya la despedida de soltera –Hinata asintió con la cabeza, pero Matsuri no estaba de acuerdo.—No, chicas, yo no quiero nada de eso –negó con la cabeza, poniendo sus manos delante de su rostro—. Además, no creo que Gaara esté de acuerdo.—Pero ¿qué dices, Matsuri? –cuestionó la rubia, abrazando a su amiga por el cuello—. No te puedes casar sin una despedida de soltera, yo tuve una, y no creo que mi hermano se niegue.—Es ciertom Matsuri-chan, aunque... bueno, una despedida de soltera es vergonzosa, Temari-san tiene razón, no tiene nada de malo –decía la ojiperla con cierta timidez, jugando con sus dedos de manera vergonzosa.—Pero... –trató de protestar una vez más la castaña, sin embargo, fue interrumpida.—Pero nada, Matsuri, la despedida va porque sí –Temari hablaba en tono demandante, por lo que Matsuri no tuvo opción de replicar. Sabía que sus amigas lo hacían porque la querían, por eso ya no se iba a negar, aunque en verdad no quería una despedida, ¿qué caso tenía, si su boda ni siquiera era real?—De acuerdo –aceptó la chica, soltando un suspiro.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Naruto y Gaara entraron al cuarto donde se encontraba hospitalizado su amigo Sasuke, encontrándolo muy sonriente con la doctora Sakura, estaban charlando muy a gusto. Naruto frunció el ceño al ver a su novia y a su amigo llevándose tan bien, pero fue Gaara quien cortó ese romántico ambiente, carraspeando su garganta.Sakura y Sasuke voltearon hacia los recién llegados y, aunque Naruto no se veía de muy buen humor, esbozó su sonrisa brillante.—Hola, Sakura-chan, Sasuke –saludó el rubio. Gaara arqueó una ceja al no comprender por qué Naruto se dirigía a la doctora como " Sakura-chan ".—Buenos días, Naruto –la peli rosa se levantó -ya que permanecía sentada junto a Sasuke- y se acercó a Naruto, dándole un corto beso en la mejilla. Sasuke frunció levemente el ceño y desvió la mirada, pero el único que lo notó fue el pelirrojo.—Qué bueno que presentas, eh, Naruto –bromeó Gaara. Sakura lo miró en ese momento, no lo conocía, pero suponía que era amigo de su novio; no pudo evitar pensar que era bastante apuesto—. Soy Sabaku No Gaara, mucho gusto, señorita –dijo él, amablemente, poniendo esa sonrisa galante que solía hacer siempre ante las mujeres bonitas.—Mucho gusto –dijo Sakura—. Soy la doctora Sakura Haruno –añadió, con un leve sonrojo en sus mejillas, pues se había quedado perdida en aquellos ojos aguamarina y en esa sonrisa sexy y encantadora.—Oye, Gaara, no coquetees con mi novia –se quejó Naruto, tomando a la peli rosa por la cintura, la cual se molestó un poco y se sonrojó nuevamente, pero esta vez por la vergüenza que le causaba el comportamiento del rubio.—No digas tonterías, Naruto, no tienes por qué ser tan grosero –recamó la chica—. Yo me voy, tengo más pacientes que atender.—De acuerdo, nos vemos luego entonces –dijo Naruto, frunciendo los labios.Sakura asintió con la cabeza y salió del cuarto, dejando a los tres hombres solos.—¿Y que se les ofrece? –preguntó el azabache. Sus dos amigos se acercaron. Naruto se sentó y Gaara se quedó de pie.—Yo no sé, Gaara dijo que tenía algo que decirnos –respondió Naruto.—Así es –habló el pelirrojo—. Chicos, sé que esto va a sonar raro y todo, pero dentro de un mes... –soltó un suspiro de resignación—, Me caso con Matsuri.—¡¿Qué? –fue todo lo que pudieron decir sus dos amigos, quienes no salían de su asombro. Los tres se conocían desde la preparatoria, habían sido amigos por muchos años y en todo ese tiempo, Gaara siempre juró que jamás se casaría, pero ahora venía diciendo que, efectivamente lo haría y, encima, con su mejor amiga.—Qué sorpresa... –dijo Sasuke, quien fue el primero en volver a la realidad—. No sabía que estuvieras enamorado de Matsuri.Gaara frunció el ceño al oírle.—No es como creen, chicos, les explicaré...*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Matsuri regresó a la oficina, pero se fue caminando para tomar un poco de aire. Tenía tantas cosas que planear y no tenía idea como. Hacer los preparativos para una boda nunca estuvo dentro sus planes futuros, había sido algo demasiado sorpresivo e inesperado y no podía pedirle ayuda a su madre, porque ella siempre estaba ocupada.De un momento a otro, recordó a Kankuro, todo esto se lo debía a él, él había hecho que casarse con Gaara fuese posible.—Por algo le llaman el marionetista –se dijo con una leve sonrisa—. Ay Kankuro, eres un manipulador.En ese momento, fue que se le ocurrió pedirle ayuda a Sari, ya que ella era una experta en organizar fiestas de ese tipo y, además, Temari y Hinata estaban ocupadas con su despedida de soltera. Miró la hora en su celular y sonrió.—Hoy no tenía demasiado que hacer, creo que puedo ir a ver a mi amiga –y dicho esto, hacia allá se encaminó.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —Como... ¿O sea que será una boda fingida? –cuestionó Naruto, quien tenía cara de no entender—. Vaya, y yo que pensé que tú y Matsuri-chan hacían una bonita pareja.—¿De qué hablas, Naruto? Ella y yo sólo somos amigos –aclaró el pelirrojo, cruzándose de brazos—. Por cierto, no la llames Matsuri-chan. Sasuke lo miró con una media sonrisa cuando Gaara dijo aquello, había notado algo curioso en su comportamiento.—Vamos, ¿vas a decir que nunca te has dado cuenta que Matsuri está enamorada de ti? –dijo el azabache, ganándose una mirada furiosa de parte de su amigo.—Deja de decir tonterías, Sasuke, ella y yo somos como hermanos –insistió Gaara, cabreado, ¿por qué todo el mundo decía ese tipo de estupideces sobre él y Matsuri?—No hay peor ciego que el que no quiere ver –fue el contraataque de Sasuke. Gaara se quedó callado, él sabía que eso no era cierto, por eso no pensaba hacer una pelea de esto, no valía la pena.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Sari se encontraba lavando los trastes, mientras su hija jugaba con sus muñecas, sentada en la sala. Tenía una casita de muñecas sobre la alfombra y decía algunas cosas como si ellas estuviesen hablando. Sari la miró con una sonrisa y, en ese momento, comenzó a sonar el timbre de su casa.—¡Voy! –gritó la castaña, mientras se secaba las manos con un trapo. Se dirigió a la puerta y observó asombrada a su amiga del otro lado—. ¿Matsuri? Qué sorpresa.—Hola, Sari, etto... quiero hablar contigo –decía Matsuri, un poco avergonzada, pero se fijó en la sonrisa de su amiga y como ella le ponía una mano sobre el hombro.—Ya lo sé todo, je –dijo Sari—. Kankuro me dijo que te vas a casar con Gaara, además, Temari ya me avisó de la despedida, sabía que vendrías, pero no imaginé que tan rápido –añadió, guiñándole un ojo.—¿Eh? –exclamó la castaña, desconcertada, aunque no pudo decir nada, cuando Sari la tomó de la muñeca y la jaló hacia el interior de la casa.—Tenemos un montón que organizar, así que más te vale que te prepares.—S-sí –asintió la aludida con la cabeza, aún un poco confundida, porque Sari parecía más informada de lo que pensó.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Algunos días después...Sasuke llegó a su casa, aún un poco adolorido por su accidente y se sentó sobre el sofá. En ese momento, se acercó su padre, Fugaku Uchiha, leyendo unos informes y charlando de lo más animado con Itachi, su hermano mayor. Al ver a Sasuke, Fugaku sólo lo miró con seriedad—¿En dónde has estado todos estos días? –preguntó en un tono bastante normal y cotidiano, mientras se sentaba en el sofá. Para ellos, era bastante normal que su hijo desapareciera durante días, a veces eran semanas, así que no le pareció raro.—He estado en el hospital, sufrí un accidente –respondió Sasuke, tomando el control remoto con dificultad para encender el televisor, de primera, su padre y hermano creyeron que se trataba de una broma, pero se dieron cuenta de que era verdad cuando notaron que Sasuke lucía adolorido aún.—¿Un accidente, Sasuke? ¿Y por qué no nos dijiste nada? –cuestionó Itachi en tono molesto y preocupado, pero Sasuke se distraía viendo la televisión.—Simplemente no creí que les interesara –fueron sus palabras, restándole importancia al asunto. Estaba seguro de que, si su madre siguiera con vida, ella se habría dado cuenta enseguida de que algo le había pasado, no dejaría que simplemente desapareciera como si nada.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —Este traje es ridículo y muy incómodo –se quejó Gaara, mientras se quitaba el molesto corbatín que no le gustaba para nada. Se encontraba en la sastrería junto con Kankuro, escogiendo el traje con el que se casaría.—Joder, Gaara, a ti nada te gusta, ¿es que acaso te vas a casar en pelotas? –reclamó Kankuro, ganándose una mirada de odio por parte de su hermano, la cual le hizo temblar del susto.—No seas ridículo y ayúdame a buscar algo decente –dijo el pelirrojo muy molesto.—Sí, de acuerdo –Kankuro sólo suspiró y se dispuso a ayudar a Gaara, en serio no era una buena idea que se casara en pelotas, pero era un verdadero suplicio haber aceptado acompañarlo a la prueba del traje, su hermano sólo se la pasaba de mal humor y renegaba de todo.Parecía que estaba demasiado estresado. *• - _ -•**• - _ -•**• - _Matsuri se miraba al espejo de la tienda de novias. Estaba luciendo un hermoso vestido blanco y se sentía muy emocionada, pues siempre había soñado con esto, con probarse un vestido de novia para casarse con él, el único al que siempre había amado. El vestido era sencillo, tenía una larga caída hasta sus tobillos, la tela era suave y lisa, pero la parte del escote tenía un precioso bordado de flores, entallado a su figura delgada. Le quedaba perfecto, no podía haber pedido uno mejor.—En verdad voy a casarme con él –susurró, sin poder ocultar su felicidad, sin poder creer que estaba frente a ese espejo usando el vestido con el que se casaría con Gaara.—Matsuri-chan, qué linda –dijo Hinata, llegando a su lado. Habían ido juntas a escoger el vestido. En verdad sus amigas eran demasiado lindas, todas la apoyaban en esto.—Gracias, Hinata-chan –dijo Matsuri con una sonrisa, pero notó que la ojiperla se sentía un poco triste y no dudó en tocar el tema—. Vamos, no te pongas así, Naruto-san algún día se fijará en ti.—¿Eh? ¿Quién dijo que yo estaba así por eso? –cuestionó Hinata, agitando sus manos en medio de una risita nerviosa, pero Matsuri sólo la miró seriamente.—No me puedes engañar, tu carita triste te delata, es porque él tiene novia, ¿verdad?Su amiga bajó la mirada.—No puedo compararme con su novia, ella es bonita y exitosa, no como yo... –Hinata se encontraba deprimida y con deseos de llorar, pues en verdad le dolía no ser correspondida. Matsuri la abrazó para confortarla, después de todo, ella sentía lo mismo.—No digas cosas como esa, sólo te haces daño... –se separó de ella, viéndola con su -recientemente- brillante sonrisa—. Mírame a mí, tanto que sufrí y lloré por el amor de Gaara y ahora voy a casarme con él, así que créeme cuando te digo que no es imposible.—Tal vez... Hinata sonrió para convencer a su amiga de que estaba todo bien, aunque por dentro se sintiera muy triste, pero sabía que debía estar alegre por Matsuri, después de todo, ella estaba cumpliendo su sueño de casarse con quien siempre había amado. Y Matsuri, por su parte, se sentía ligeramente culpable por ponerse de ejemplo, sabiendo que, en realidad, Gaara no la amaba.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Sakura se encontraba revisando las fichas de unos pacientes. Desde que se había ido Sasuke Uchiha, se sentía muy aburrida. Él era una perfecta distracción en horas de estrés: guapo y con un -ligeramente- pícaro sentido del humor.—Aunque es casi igual a Naruto, ¿no? –se preguntó, tratando de explicarse por qué pensaba más en Sasuke que en su novio, Naruto. Soltó un suspiro y, al mirar hacia la recepción, pudo ver a una amiga que desde hace tiempo no saludaba.Temari se encontraba recibiendo los resultados de unos exámenes rutinarios y al darse la vuelta, se encontró con Sakura.—Hey, hola, Sakura –le saludó con una sonrisa.—Temari, ¿qué haces?—Son exámenes rutinarios, es que no había tenido tiempo de hacérmelos porque he estado muy ocupada toda la semana –explicaba la rubia, con total tranquilidad.—¿Has tenido mucho trabajo? –preguntó Sakura, pero Temari negó con la cabeza.—No, se trata de la boda de mi hermano, Gaara –dijo, mostrándose orgullosa—. Por cierto, ¿no te gustaría asistir a la despedida de soltera de la novia?—¿Yo? –cuestionó la peli rosa, sorprendida. Fue ahí que recordó a Gaara, él era amigo de Naruto y Sasuke, ¿así que era el hermano de Temari?*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Gaara llegó en silencio a la empresa, atravesando la gran puerta y caminando hacia el elevador. Ahora todos estaban enterados de su compromiso y no dejaban de cuchichear sobre eso cada vez que lo veían, aunque a él le daba igual, después de todo, sabía que pasaría.Simplemente suspiró, mientras las puertas del ascensor se cerraban, pero la mano de alguien hizo que se detuvieran. Matsuri entró al ascensor respirando agitadamente, se notaba que había corrido.—Matsuri –dijo Gaara, algo sorprendido, mientras ella ingresaba y las puertas se cerraban detrás de su espalda—. ¿Por qué corres así?—Lo siento, Gaara, se me hizo tarde porque estaba en la prueba del vestido para la boda –explicó la castaña, ligeramente sonrojada y avergonzada.—Oh, sí, yo también estaba en eso –dijo Gaara, quien de pronto se quedó mirando al suelo. Ninguno de los dos decía nada y un silencio incómodo se hizo presente. Gaara no sabía que decir, mientras que Matsuri estaba demasiado nerviosa y sonrojada para decir algo, pues no era para menos el estar en ese estrecho lugar y completamente sola junto a Gaara.Sin embargo, aquel silencio se vio interrumpido cuando sintieron una especie de temblor, el cual hizo caer a Matsuri hacia los brazos de su mejor amigo, mientras las luces se apagaban y el ascensor se detenía de golpe.—¿Qué pasó? –se preguntó la chica, levantando su rostro para encontrarse de frente con el de él.—No lo sé, pero nos hemos quedado varados –respondió el pelirrojo, que no podía apartar su mirada de los labios de Matsuri. No podía entender por qué, pero se estaba muriendo por volver a besarla de aquella forma tan apasionada.—Eso veo... y no me gusta, soy claustrofóbica y lo sabes –dijo Matsuri, abrazándose a él más fuerte. El miedo a estar en espacios cerrados era lo que más podía contra ella, haciendo difícil su respiración.—Tranquila, Matsuri –Gaara la tomó por la cintura, al tiempo que con su otra mano acariciaba su mejilla. Sentir tan de cerca su respiración lo estaba tentando demasiado y su deseo por besarla aumentaba cada vez más, haciendo subir la temperatura de su cuerpo. Sabía que su amiga estaba asustada, la sentía temblar, así que él tenía que hacer todo lo posible por calmarla.—No puedo... Gaara... –Matsuri comenzaba a ver todo borroso, estaba a punto de desmayarse, pero justo ahí, sintió que Gaara la apretaba más contra su cuerpo, susurrándole al oído.—Respira, cálmate, yo estoy contigo, Suri, no te dejaré sola nunca –murmuró, provocando que todo el cuerpo de la chica se estremeciera, su voz y su aliento le erizaron la piel, haciendo que se olvidara por un instante del miedo.En ese momento, las luces regresaron y el ascensor se volvió a mover.—¿Lo ves? Todo está bien –volvió a susurrar él, tan sólo a unos centímetros de sus labios. Cuando las puertas se abrieron, se separó de ella y la tomó de la mano para salir.La castaña sonrió, sin haber sospechado si quiera lo que estaba provocando en su mejor amigo desde que le había besado.— Tengo que olvidar ese beso, tengo que dejar de pensar en hacer mía a Matsuri –pensó el pelirrojo, desviando la mirada. Estaba comenzando a pensar que, al estar casado con ella, probablemente no se podría resistir, sin saber que lo que Matsuri más deseaba era estar con él.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Varios días después...Matsuri no podía creer cuántas chicas había en aquel club nocturno, estaban sus amigas de la escuela y sus compañeras de trabajo, y hasta algunas más que no conocía, todas reunidas para celebrar su despedida de soltera, ya que, finalmente, al día siguiente sería la esposa de Gaara.—La fiesta me quedó increíble –dijo Temari emocionada, mientras veía a todas las chicas bailar. Hinata -que estaba a su lado- se veía muy tímida y avergonzada.—¿No crees que te has pasado un poco, Temari-san? –cuestionó la ojiperla. Matsuri sólo asintió con la cabeza, estaba totalmente de acuerdo.—Tonterías, chicas, todo está genial –insistió la rubia. Sari se acercó a las tres y abrazó a Matsuri, para después saludar a las chicas.—Qué buena fiesta –dijo, mientras levantaba un vaso de cerveza de la mesa—. Menos mal que mi madre aceptó cuidar de Miki hoy, si no, me la hubiese perdido –su expresión cambió de pronto, por una más pícara y lasciva—. Pero ¿dónde está el stripper?—¿El que? –preguntó Matsuri, abriendo los ojos sorprendida, para luego mirar a Temari, la cual reía de forma confiada.—Debe de estar por venir –respondió como si nada.—¿Qué? ¿Contrataste a uno de esos, Temari?—Claro, no sería una despedida de soltera sin uno –recalcó la chica, tomando un vaso de cerveza. En eso, la doctora Haruno se apareció en el recinto—. Hey, hola, Sakura.—Hola, Temari –saludó la peli rosa. Hinata se sorprendió al verla en ese lugar.— No puede ser, es la novia de Naruto-kun –pensó, incómoda y triste. El verla le hacía recordar que nunca estaría junto a su adorado rubio.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Gaara observaba embelesado a las tres hermosas bailarinas que le habían traído sus amigos, pero su vista se enfocaba más en una guapa castaña que danzaba sensualmente, sin dejar de mirarlo y de sonreírle de modo coqueto y seductor.—Parece ser que Ayumi-chan te tiene ganas –le susurró Naruto al oído. Todos los chicos estaban ya algo ebrios, pues sus fiestas eran mucho más prendidas que las de las chicas.—¿Cuál es Ayumi-chan? –preguntó el pelirrojo, muy interesado. De pronto, sentía muchos deseos de pasar una buena noche y, tal vez, no era mala idea hacerlo con esa chica, a final de cuentas, esta era su " última noche de soltero ".—Es la castaña que no ha dejado de mirarte –fue la respuesta del rubio—. Está buenísima, pero yo no cambiaría a mi Sakura-chan por nadie.—Yo que tú, le voy, después de todo, esta es tu última noche –le dijo Sasuke, quien estaba al otro lado del pelirrojo. Gaara sólo sonrió y miró a la chica, para después beberse un vaso de whisky de un solo trago. En verdad aquella bailarina le estaba coqueteando descaradamente y él no se quedaba atrás ni por un segundo, pues respondía a todas las sonrisas de la chica desde su asiento, ella era justamente su tipo de mujer.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —Vamos, Matsuri, abre tu regalo –decía una muy emocionada Temari. Todas las chicas estaban reunidas en una especie de círculo, mientras que Matsuri abría sus regalos, cortesía de cada una de las invitadas.—Ya va, Temari, a ver... –la castaña tomó uno de los regalos que estaban sin abrir. Ya había recibido unos cuantos muy vergonzosos, entre ropa interior sexy y juguetitos no precisamente para niños. Abrió aquel regalo y encontró dentro un sensual conjunto de encaje, de color negro con celeste. Matsuri se sonrojó al verlo, pues se imaginaba con él puesto.—Uy, con ese vas a volver loco a mi hermano –dijo Temari, logrando sólo que la castaña se avergonzara aún más.— Me pregunto, si yo usara esto... ¿Podré hacer que Gaara me mire? –se preguntó Matsuri. Después de eso, siguió abriendo sus regalos, mientras que Hinata se levantaba un momento, pues le habían dado ganas de ir al baño.Después de haber salido del servicio, se paró frente al espejo para lavarse las manos y la cara, en ese momento entró Sakura, quien se paró a su lado para mojarse el cabello.—Hola, tú eres Hinata, ¿no? La amiga de Naruto –saludó la peli rosa amablemente. La ojiperla asintió con la cabeza.—S-sí, y también soy su asistente.—Ah, es verdad, él me comentó algo de eso –Sakura sacó de su bolso su maquillaje para retocarse un poco, primero los polvos, luego el labial, que se le había corrido después de beber unos cuantos tragos—. Conoces a Sasuke también, ¿no? –al hacer esa pregunta, se ruborizó levemente, aunque Hinata no pudo notarlo.—Así es –respondió la ojiperla, asintiendo con la cabeza—. Sasuke-san es uno de los mejores amigos de Naruto-kun y trabaja en la empresa.Sakura se extrañó un poco al notar que Hinata llamaba de esa forma a su novio, pero después pensó que seguro era porque ellos eran muy buenos amigos y eran cercanos, supuso que era algo normal.—¿Y cómo ha estado Sasuke? No he sabido mucho de él desde que salió del alta –la peli rosa, por más que quería, no podía evitar preguntar por él, necesitaba alguna noticia sobre Sasuke Uchiha, aunque se quisiera hacer la desentendida.—Muy bien, ahora ha de estar en la despedida de soltero del novio.—Ya veo –Sakura se terminó de retocar el maquillaje y le sonrió a la ojiperla—. ¿Y a que te dedicas a parte de ser la asistente de Naruto? –preguntó sonriendo.—Bueno...Las dos chicas se quedaron platicando amenamente, mientras, en el lugar de la fiesta, un guapísimo stripper casi sin ropa causaba un enorme revuelto entre las chicas.Matsuri se encontraba avergonzada mientras aquel joven bailaba a su alrededor y las chicas animaban contentas. Aquel stripper bailaba muy bien y era muy guapo, pero, sin duda, lo que a Matsuri más le llamaba la atención era su desordenado cabello rojo, pues le hacía recordar a Gaara y prácticamente, verlo a él mismo bailándole de ese modo sensual y sugerente.— Gaara... –era lo único en lo que pensaba en ese momento.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Gaara estaba sentado en la barra, bebiendo otro vaso de whisky, cuando de pronto, aquella sensual castaña se le acercó. Ella prácticamente no traía ropa encima, si no fuera por esa pequeña ropa íntima casi del color de su piel, Gaara juraría que estaba desnuda.—Hola, guapo, me imagino que has de ser el novio, ¿no? –preguntó la chica, acercándose a él demasiado. Apoyó una mano sobre el pecho de Gaara y éste no hizo ni el mínimo esfuerzo por apartarla.—Sí soy el novio, ¿por qué? –el pelirrojo no la miraba a la cara, por alguna razón no quería, es que, de cerca, se parecía más a Matsuri.—Porque... –la chica se acercó sugerentemente a su oído—. Me gustaría hacerte un servicio especial –le susurró, sonriente—. Claro que es sólo si tú quieres.—Ah, ¿sí? –cuestionó el pelirrojo, esta vez mirándola con una sonrisa un tanto engreída—. ¿Y qué clase de servicio especial sería ese? –tomó a la chica por la cintura y se acercó a su oído—. ¿Si se puede saber? –murmuró.—Todo lo que tú quieras –respondió ella antes de besarlo apasionadamente en los labios. Gaara no se negó, después de todo, era un hombre con necesidades y esa tal Ayumi o como se llame estaba muy guapa. Sin embargo, se dio cuenta de que aquel beso no producía nada en él, era como vacío, no hacía que sus latidos se aceleraran como cuando besó a Matsuri.— Matsuri... ¿Por qué incluso ahora pienso en ti? –pensó confundido. No lo entendía.Sasuke y Naruto estaban charlando sentados en una mesa, mientras se dedicaban a ponerse ebrios, lo que siempre hacían en todas las fiestas.—Qué buena fiesta, ¿no, Sasuke? –habló Naruto, dejando el vaso de licor sobre la mesa.—Sí, y Gaara parece estarlo pasando en grande –dijo Sasuke señalando a su amigo, quien se besaba desenfrenadamente con esa tal Ayumi.—Cielos, no pensé que lo haría –Naruto lo miraba sorprendido, porque le parecía mal que hiciera esas cosas a un día de casarse, por más que no fuese algo real—. Cuando yo me case con Sakura-chan, definitivamente no haré eso.—¿Cuánto llevas de novio con Sakura? –interrogó el Uchiha, aparentando desinterés.—¿Para qué quieres saberlo? –cuestionó el rubio, frunciendo el ceño. El azabache desvió la mirada y bebió un trago, no había una razón para querer saber, ¿no?—Era simple curiosidad –respondió, restándole importancia al asunto, de todos modos, no importaba mucho—. No hay forma de que ella me guste... *• - _ -•**• - _ -•**• - _ Todas las chicas gritaban mientras el stripper les bailaba, menos la futura novia y su amiga ojiperla, pues a ambas les avergonzaba y estaban alejadas.—Temari se ha pasado con traer a ese chico, fue tan vergonzoso cuando bailó para mí.—Pues sí, pero ve el lado bueno, a partir de mañana serás la señora Sabaku No –le dijo Hinata con una sonrisa. Matsuri se sonrojó al oírse llamada de esa manera.—Seré una señora... –la castaña soltó una risita—. Todavía no puedo creerlo.—Sé que serás muy feliz con él, ustedes dos son el uno para el otro.—Gracias, Hinata-chan –Matsuri abrazó a su amiga. Se había sentido muy feliz por sus palabras. Aunque estaba segura de que Gaara no la quería como ella esperaba, iba a ser muy feliz tan sólo estando a su lado, ayudándolo y, demostrándole a su manera lo mucho que lo amaba.Por otro lado, Hinata sentía mucha tristeza, por una parte, estaba muy feliz por su amiga, pero por la otra, deseaba con todas sus fuerzas que Naruto se fijara en ella. El amor dolía mucho cuando sólo era de un lado, dolía demasiado.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Gaara y Ayumi seguían besándose, pero ya no estaban en aquel club nocturno, ahora se encontraban entrando en un cuarto de hotel. Claramente, Gaara había bebido demás, pues se tambaleaba constantemente.Después de separarse de ella, Gaara la arrojó sobre la cama de forma algo brusca, para luego acomodarse sobre su cuerpo, comenzando a besarle el cuello y a recorrerla con sus manos. Ayumi dejaba escapar leves gemidos de sus labios, pues debía admitir que estar con Gaara era muy placentero.—Gaara... –le susurró al oído. El pelirrojo se separó un poco para poder mirarla y poner atención en que lo iba a decirle, pero al observarla, aquella imagen frente a sus ojos se había transformado completamente.No podía creerlo, pero esa mujer que estaba debajo de él y que lo miraba con una sonrisa lujuriosa, era Matsuri. No pudo evitar soltar una sonrisa impregnada de satisfacción, en verdad la deseaba como un loco y, en ese momento, pensaba que la tenía.—Matsuri... –le susurró antes de besarla. Ayumi se sorprendió al ser llamada de esa forma y abrió bastante sus ojos, pero no le importó demasiado, pues Gaara y sus caricias la abrumaban y volvían loca, así que sólo se dejó llevar, no importaba mucho como él la llamara, a fin de cuentas, no se trataba más que de un servicio especial al novio.Y así siguieron toda la noche, entre besos y caricias, mientras que Gaara imaginaba que le hacía el amor a Matsuri.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Finalmente, el día había llegado. Matsuri estaba ultra nerviosa, ya en pocas horas iba a ser la esposa de Gaara y pensar en eso sólo la ponía más alterada. Eran apenas las diez de la mañana y su boda era a las cuatro de la tarde, aunque ya había comenzado a arreglar sus cosas.—Podrá ser una boda fingida, pero estos nervios son muy reales –decía, andando de un lado para el otro en su departamento. En eso, sonó el timbre y con todo su nerviosismo, se dirigió a abrir la puerta, quedándose con la boca abierta al ver a esa persona—. ¿Mamá?—¿Así me saludas, hija? –preguntó la mujer, la cual era muy parecida a Matsuri, sólo que su cabello era mucho más largo.—Lo siento, creí que no vendrías, como dijiste que tenías trabajo hoy...—¿Cómo me iba a perder la boda de mi única hija? –la mujer abrazó a su desconcertada hija, la cual comenzó a llorar al cabo de unos segundos—. Eso sólo fue una mentirilla blanca para darte una sorpresa.—Gracias por venir, mamá, es muy importante para mí.—Lo sé, Matsuri, por eso también vino tu padre, no íbamos a dejarte sola en el día más importante de tu vida, además, ese muchacho es el que siempre has amado, debes estar muy feliz –dijo la mujer, apretando más a su hija entre sus brazos.—Ahora que ustedes han venido, lo estoy mucho más –dijo Matsuri, separándose del abrazo y mostrando una sonrisa.Matsuri venía de una familia bastante acomodada; los Koyama, dueños de una cadena hotelera muy famosa en todo el país, pero ella había decidido sobresalir por sus propios medios y sin depender de nadie -aunque igual lo iba a heredar todo al final- por esa razón, casi no veía a sus padres, aunque tenía buena relación con ellos.—¿Y dónde está papá?—Está afuera estacionando el auto, ya luego viene para acá –respondió su madre, mientras pasaba al departamento de su hija—. ¿Mientras tanto me enseñas tu vestido?—Claro... –la castaña sonrió.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Gaara se encontraba de pie frente al espejo. Ya estaba en su departamento, aunque no había pasado la noche ahí. Realmente la había pasado muy bien con Ayumi, lo único malo en todo eso, había sido el haber visto a Matsuri en ella todo el tiempo, acariciándola, besándola y haciéndola suya. Incluso si estaba totalmente ebrio, eso no era nada normal.—No puedo seguir así, Matsuri es mi mejor amiga y aunque se vaya a casar conmigo, no será mi mujer, tengo que dejar de desearla de esta forma –se dijo, frunciendo el ceño, pero lejos de estar molesto, se sentía preocupado por todo eso que ella le hacía sentir, además, estaba decepcionado de sí mismo, no era un crío como para estar así de obsesionado por una mujer.Él lo sabía muy bien, a partir de hoy, las cosas cambiarían radicalmente, dejarían de ser los mejores amigos ante todos, para convertirse en los esposos enamorados. Gaara sabía que debía de tener un gran autocontrol para aguantar el no poder hacer suya a Matsuri. Y a pesar de todo aquello, no se arrepentía de haberla escogido.Continuará...