Capítulo 8
Capítulo 8
Capítulo 8: Lágrimas —¿Entonces, doctor? ¿Ya va a decirme si estoy o no? —preguntó Temari muy ansiosa, pues quería estar segura sisdfsdf estaba o no embarazada.El doctor parecía más serio de lo normal mientras leía los resultados del examen, pero Temari sabía que eso era sólo producto de su ansiedad. Finalmente, el doctor la miró con una sonrisa.—Felicidades, señora Nara, está usted embarazada —la rubia no pudo evitar llorar de la emoción, esto era lo que más deseaba en la vida y por fin lo tenía. El doctor continuó hablando—. Según los resultados, tiene poco menos de un mes.—Muchas gracias, doctor, no sabe lo feliz que me hace esta noticia —dijo Temari, secando sus lágrimas con el dorso de su mano, luego se puso de pie para irse, pero antes tomó las manos del doctor—. De verdad, gracias.—De nada señora, es mi trabajo —respondió el hombre, sonriendo amablemente.Después de salir de la consulta, Temari se subió a su auto y partió hacia la empresa. Esta noche le daría la sorpresa a Shikamaru y no podía parar de sonreír, estaba ansiosa por decírselo a su esposo.—No sé cómo me voy a aguantar hasta la noche —se dijo mientras conducía.*• - _ -•**• - _ -•**• - _Matsuri se encontraba con los nervios de punta, mientras trataba de preparar el café para Gaara. Le era imposible dejar de pensar en lo de anoche y en lo que hubiera pasado si Miki no llegaba. Su rostro se sonrojaba y su corazón de aceleraba de sólo pensar en que, tal vez, habrían hecho el amor, pues se dio cuenta de la intención que había tenido Gaara, no había sido un simple beso como los otros que se habían dado, pues cuando él la había aprisionado contra la cama, pudo sentir su erección contra su entrepierna, lo que sólo la hacía sentir más nerviosa al recordarlo.—Dios, debo calmarme —se dijo, respirando hondamente. Terminó de preparar el café y tomó la taza entre sus manos, para luego dirigirse a la oficina de Gaara.—Buenos días, señora Matsuri —la saludaban las empleadas y empleados de la oficina. Matsuri sólo les hacía un gesto con la mano y seguía su camino. Ya estaba acostumbrada a que la trataran de señora; se sentía bien que todos le tuvieran más respeto por ser la esposa del jefe -aunque el apodo de señora la hacía sentir algo vieja y sólo tenía 24 años-, incluso Sayuri, aunque fuera de mala gana, la trataba ahora con respeto.—Buenos días, Sayuri —dijo la castaña con cierto sarcasmo al cruzarse con la rubia, la cual la miró sin ocultar su antipatía por la chica.—Muy buenos días, señora —respondió Sayuri con la misma sonrisa sarcástica de Matsuri—. Espero que su día siga siendo bueno.—Seguro que sí —respondió Matsuri antes de dejarla ahí. No podía soportar a esa mujer, a leguas se notaba que no hacía más que destilar veneno y que la odiaba con todas sus fuerzas por ser la esposa de Gaara. A veces no entendía esa obsesión que tenían esas mujeres con Gaara, si lo amaban de verdad, debían entender que él no sentía lo mismo, por eso creía que ella era la única que lo amaba con esa intensidad, porque sería capaz de dejarlo para que él fuera feliz, aunque no pudiera estar a su lado nunca.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Gaara se encontraba en su oficina, tratando de leer unos documentos importantes, pero no hacía más que leer la misma línea una y otra vez, sin poder quitar de su mente lo ocurrido anoche en su cama, cuando había tenido a Matsuri ahí, dispuesta a ser suya, a entregarse a él.Ninguno estaba fingiendo anoche, pues no había quien los viera, sabía que lo que casi pasó había sido por su propia voluntad, porque la deseaba y no había podido controlarse. Pero, sin duda, lo que lo tenía más confundido, fue que ella le había correspondido, porque ya no estaba tan seguro de que ella lo viera como su mejor amigo, tal vez a ella le pasaba lo mismo que a él, porque un hombre y una mujer estando juntos, era una tentación difícil de ignorar.—Demonios... —masculló, dejando los papeles sobre el escritorio, mostrándose fastidiado. Se puso de pie y se acercó a la ventana a observar los autos y las personas, que de esa distancia se veían como hormigas. Se llevó una mano a su pecho—. Esto no es... yo no puedo sentir esto...Sólo quería convencerse a sí mismo de que lo que sentía por Matsuri no era más que un deseo sexual; que definitivamente no era amor.—Yo no la amo... —se dijo, empuñando su mano derecha. En ese momento la puerta se abrió y, al voltearse, vio a Matsuri sonriéndole tan dulcemente, que no pudo evitar sentir como su corazón se apretaba con fuerza con tan sólo mirarla, buscando contradecir sus palabras de forma terca.—Gaara, perdón por entrar sin golpear... te traje tu café de todos los días —dijo Matsuri, dejando la taza de café sobre el escritorio del pelirrojo, el cual la miró fijamente—. ¿Sucede algo?—No —Gaara rápidamente desvió la mirada, alejándose de la ventana para acercarse al escritorio y tomar la taza entre sus manos—. Gracias —dijo antes de beber.—Si me necesitas, sólo me llamas —después de volver a sonreír dulcemente, Matsuri salió de la oficina, dejando a Gaara aún peor de lo que se encontraba.—Lo único que necesito es dejar de desearte tanto —susurró bebiendo un poco más de café, tal vez así se controlaría un poco. En ese momento, notó que su celular vibraba sobre su escritorio -pues estaba en modo silencio- y lo levantó para contestar—. ¿Bueno? ¿Yuki? —preguntó sorprendido.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —¿Has visto a mi esposa? —preguntó Shikamaru a uno de sus empleados, el cual negó con la cabeza. Desde la mañana que no tenía noticias de Temari y ya comenzaba a preocuparse, no quería ni pensar en que le pudiese pasar algo malo—. Qué extraño... ¿dónde se habrá metido?Frunció el ceño, preocupado por ella, sin embargo, una sonrisa se dibujó en sus labios al verla cruzar la puerta de entrada de la empresa. Temari lo divisó y se acercó a él.—Cielos, ¿dónde te habías metido? Estaba preocupado.—Lo siento, Shikamaru, es que estaba en un trámite muy importante —dijo la rubia, quien no podía disimular su sonrisa. Abrazó a su esposo y éste la miró, sonriendo también.—¿Qué te hace sonreír así? ¿Te pasó algo bueno o qué? —cuestionó el Nara muy intrigado, pero su esposa sólo calló sus labios con su dedo índice.—Se trata de una sorpresa, pero te lo diré esta noche en la casa —respondió Temari, para luego alejarse de Shikamaru, a quien dejó más intrigado aún.—Qué problemática es —murmuró para sí mismo mientras la observaba, pero sonrió, ya quería saber cuál era esa sorpresa que la tenía así de feliz.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Hinata no podía dejar de temblar, mientras se encontraba sentada en su escritorio. A pesar de que el día anterior todo con Naruto quedó en que el beso fue una equivocación, simplemente no lograba calmarse.—Respira, todo va a estar muy bien —se dijo, tratando de convencerse. Tomó la carpeta que estaba sobre el escritorio y caminó hasta la oficina de Naruto, aferrando a su pecho dicho objeto.Golpeó la puerta dos veces y entró a la oficina sin esperar respuesta, encontrando a Naruto muy pensativo. Al principio, no quiso hacer ningún ruido para no molestarlo, pues se veía tan guapo con esa expresión seria en su rostro, sin embargo, Naruto la notó y volteó a verla.—Etto... —al notar que Naruto la observaba, Hinata se sonrojó completamente—. N-Naruto-kun... aquí están tus documentos, perdón por la demora.—Gracias —fue todo lo que dijo el rubio, aun estando muy serio. A Hinata le pareció un poco raro, pues desde el día anterior, Naruto no la trataba igual que siempre y eso le dolía, le dolía mucho.Salió de la oficina y se limpió una lágrima que rodó por su mejilla.—¿Qué sucedió? ¿Por qué Naruto-kun no me sonrió como antes?Naruto se dio un golpe en la cabeza sobre el escritorio, pero no le llegó a doler.—¿Qué demonios fue eso? Hinata no tiene la culpa de mis tonterías —se reclamó llevando una mano a su cabeza. Se sentía como un estúpido por haberla tratado así, pero no tenía el derecho de darle esperanzas, pues él ya estaba en una relación, aunque no podía dejar de pensar en Hinata.Soltó un enorme y hondo suspiro, esto no le podía estar pasando.—Sakura-chan... —susurró con cierta tristeza. Le dolía darse cuenta de que ya no sentía lo mismo por ella, no sólo por Hinata, sino que, de pronto, había comenzado a morir aquel sentimiento que antes lo hizo tan feliz.Era muy extraño como a veces el corazón humano cambia de parecer, de un momento a otro.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Eran ya las doce y Gaara salía de su oficina para ir a almorzar. Cerró la puerta tras su espalda y notó a Matsuri que estaba guardando algunas cosas para ir a almorzar también. Por más que trataba, no podía mirarla sin recordar lo sucedido anoche, pues ansiaba volver a repetirlo y llegar mucho más allá, aunque sabía que eso estaba mal.Fijó su vista luego en Sayuri, pues ella no dejaba de mirarlo con mucha rabia. De verdad se arrepentía de haberse enredado con ella, pues estaba completamente loca, no lo dejaba en paz, sobre todo después de haberse casado con Matsuri, ya que -sin que Matsuri lo supiera- lo había estado acosando muy seguido y lo tenía ya harto.Matsuri tomó su bolso y se dispuso a salir, pero Gaara la tomó de la mano para impedirle que se fuera.—¿Vas a almorzar, Suri? —preguntó el pelirrojo. Matsuri se dio la vuelta y con sólo verlo, se sonrojó, ya que esos recuerdos e imágenes no querían salir de su cabeza.—Sí, ¿acaso vendrás conmigo?—Si no te molesta —dijo Gaara algo apenado, pero se alegró al ver a su esposa sonreír de esa forma que la hacía lucir tan hermosa.—Claro que no, ¿cómo me va a molestar?Gaara sólo sonrió y tomó la mano de Matsuri para salir junto con ella, notando como Sayuri los veía aún con rabia.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Sasuke se sentía tan mal, tenía ganas de correr al hospital y estrechar a Sakura entre sus brazos, para gritarle en su cara que no lograría alejarlo de ella, estaba seguro de eso, porque él...—Yo... ¿qué siento por ella? —se preguntó. Se levantó de su puesto y salió, dirigiéndose al ascensor. Justo cuando éste se iba a cerrar, apareció Naruto, sonriendo de esa típica forma zorruna. El sólo hecho de ver a Naruto le hacía recordar su traición y no se sentía demasiado orgulloso.—¿Qué hay, teme? ¿Pensando en tu próxima presa?—No digas tonterías, no vivo de eso todo el tiempo —dijo Sasuke con su típica frialdad, pero por dentro se sentía lo peor, pues nunca antes se había acostado con la mujer de algún amigo—. Mierda, Sakura, sal de mi cabeza antes de que me vuelcas loco .— El teme me oculta algo, lo sé, puedo verlo en su mirada —pensaba Naruto, mirando a su amigo sospechosamente—. Bueno, si no son líos de faldas, ¿entonces qué te tiene tan tenso?—No tengo por qué responder a tus estúpidas preguntas, dobe.—Uy, pero qué sensible estás hoy —susurró el rubio, entornando los ojos, ya que estaba seguro de que a Sasuke le pasaba algo, porque por muy pesado que fuera su amigo, nunca era así de cortante.—Cállate, Naruto —masculló el azabache, antes de salir del ascensor -que ya se había detenido- pero Naruto lo siguió, pues también se dirigía al estacionamiento—. ¿Por qué me sigues?—No te sigo, sólo voy hacia mi auto, hoy tengo una cita con Sakura-chan —respondió el rubio como si nada, dejando a Sasuke paralizado en ese lugar. Naruto subió a su auto y partió, mientras que el Uchiha aún no podía entender ese dolor que sintió de pronto en su pecho.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Sari estaba cuidando de su niña. Le acababa de servir el almuerzo y no hacía más que mirarla con una sonrisa. Cuando supo que la tendría, había sido tan sorpresivo que no lo podía creer, pues jamás se imaginó teniendo un hijo tan joven. Tuvo miedo de confesárselo a Kankuro de inmediato, pues cuando sucedió, ni siquiera tenían una relación formal. De hecho, había sido Temari quien se lo contó a Kankuro y no ella misma. Eran como las seis de la tarde y Sari acababa de salir del baño, ya que había vomitado luego de comer un sándwich de jamón y queso. — Demonios, me siento pésimo —dijo limpiando su boca, mientras un montón de lágrimas caían de sus ojos hasta sus mejillas, pues estaba segura de que estaría sola en esto—. ¿Pero quién me manda a quedarme embarazada? Qué descuidada soy... Se secó las lágrimas y en ese mismo instante sintió que sonaba el timbre de su casa. Estaba sola, pues sus padres habían salido, por lo que no le quedó otra opción que abrir ella, llevándose una gran sorpresa. — K-Kankuro... —dijo desconcertada al ver al castaño en su puerta. Trató de sonreír y no mostrar sus lágrimas, pero fue inútil, él ya las había visto—. ¿Qué haces aquí? — Sari, Temari ya me dijo todo —habló Kankuro con una seria expresión en su rostro, dejando a la joven aún más triste, pensando en que él estaría molesto. — Lo siento, no tienes que hacerte cargo de esto así que puedes irte, no te obligaré a nada —al decir sus palabras, la chica se dio la vuelta, dando la espalda a Kankuro, quien frunció el ceño ante tal afirmación por parte de Sari, pero en lugar de enfadarse, la tomó suavemente de la mano, haciendo que ella se diera la vuelta para abrazarla. — ¿Qué demonios estás diciendo? ¿Cómo puedes pensar que yo me largaré sin hacerme cargo de mi hijo y de ti? —cuestionó, abrazándola más fuerte—. No seas tonta. — P-pero... ¿Pero entonces...? — Cásate conmigo —le susurró al oído, dejándola asombrada; ella realmente no podía creer lo que Kankuro le acababa de proponer—. Sari, te amo y quiero que seas mi esposa. — Claro que sí —respondió la chica sonriendo y a la vez llorando de la felicidad. Kankuro la tomó del mentón y la besó. —Mami, ya acabé —dijo Miki alegremente. Sari le dio un beso en la frente y levantó el plato de la mesa.—Miki-chan, ¿cómo se portaron tus tíos contigo?—¡Bem, tío Gaala y tía Masuli son muy benos! —respondió muy animada la niña—. Tío Gaala me calgó y tía Masuli me cantó pala dolmilme, canta mu bonito, y tamben, cuando entlé a su cualto estaban mu pegados —relató inocentemente. Sari se quedó paralizada, tratando de entender lo que su hija le había dicho.—¿Qué quieres decir con que estaban... muy pegados? —cuestionó confundida, mientras la niña sólo se seguía riendo.—¡Tío Gaala estaba soble tía Masuli y tenían sus bocas mu jumtas! —al oír sus palabras, Sari se imaginó la escena en su cabeza y enrojeció completamente, abriendo sus ojos como platos.—¡Miki-chan, aún estás muy pequeña para esas cosas, así que olvídate de lo que viste! —gritó escandalizada, para después dirigirse a lavar los platos.—¿Eh? —se preguntó Miki, confundida.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Gaara no podía apartar su vista de Matsuri mientras ésta terminaba de comer, le recordaba mucho a cuando eran unos niños y solían cenar juntos un pedazo de pizza. Ella seguía siendo la misma chica linda y alegre, por eso siempre fue su mejor amiga.— ¿Por qué ahora no logro verte como mi mejor amiga? ¿Qué has hecho conmigo? —pensaba confundido y consternado, pues por más que lo intentaba, no podía dejar de ver a Matsuri como una hermosa mujer con la cual deseaba estar. Jamás había reprimido tanto sus deseos por una mujer, pero Matsuri era más que eso, a ella la conocía más que a cualquier otra persona y ella lo conocía a él más que cualquier otro, por eso, todo le parecía más extraño aún.—¿Qué te pasa, Gaara? —preguntó Matsuri al notar que él no dejaba de mirarla. Enseguida, volvió a recordar lo sucedido anoche y se sonrojó, bajando la mirada. Su corazón se había vuelto a agitar.—Matsuri, yo... —Gaara no sabía qué decir, pero necesitaba saber qué había sentido ella anoche cuando se habían besado, cuando casi se entregaron el uno al otro, tenía que saberlo—. Lo que pasó anoche... cuando tú y yo... nos besamos...— Por Dios, está hablando sobre eso —pensó Matsuri, muerta de los nervios—. ¿Qué hay con eso, Gaara? —preguntó, poniendo una sonrisa para disimular esos nervios incontrolables.—Matsuri, yo... yo... —el pelirrojo tomó una de las manos de ella sobre la mesa, sintiendo una pequeña corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo—. Lo que sentí en ese momento...Matsuri no hacía más que mirarle a los ojos, estando atenta y expectante a sus palabras, sólo quería oír que él también la quería, que por fin se había dado cuenta, pero tal parecía que algo o alguien la odiaba, porque justo en ese momento, el sonido de su celular dispersó por completo aquel ambiente, haciendo que soltasen sus manos.—¿Bueno? —contestó la llamada de muy mala gana—. Ah, sí, Kankuro, no recuerdo donde están, pero enseguida voy y los busco, bye —Matsuri terminó de hablar y miró a Gaara—. Era Kankuro, me pidió unos documentos que necesita con urgencia.—Pues ve —le dijo Gaara—. Si es urgente, será mejor que te des prisa.—Pero tú ibas a decirme algo —replicó la castaña, mostrando insistencia en su expresión, pero él sólo se puso de pie y dejó sobre la mesa el dinero de la cuenta.—No te preocupes, igual no era nada importante —dijo con cierta molestia, pero no con ella, sino consigo mismo, ¿qué tontería estaba a punto de decirle? ¿Que ella le gustaba más de lo normal? ¿Que deseaba terminar lo que habían empezado anoche?¿Y qué vendría después de eso?— Soy un estúpido, ¿qué pretendo? ¿Que Matsuri me diga que sí y seamos una feliz pareja? Eso es imposible, ella ama a otro tipo, a ese maldito imbécil, jamás se entregaría a mí, para ella sólo somos amigos —pensaba erradamente Gaara, pero al menos, estaba seguro de algo, el sentimiento que tenía por Matsuri iba mucho más allá de sólo deseo.—Ah, no era importante —dijo la castaña, decepcionada. Se puso de pie y miró a Gaara con su típica sonrisa dulce—. Bueno, yo me voy entonces...—Sí, yo iré a hacer unas cosas ahora —dijo, Gaara también parándose.Después de despedirse con un beso en la mejilla, cada uno se fue en direcciones opuestas.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Naruto y Sakura estaban muy serios mientras terminaban de comer. La peli rosa se limpió la boca con una servilleta y miró a Naruto con cierta tristeza.—Así que... hemos terminado... —dijo Sakura. Naruto bajó la mirada, pues no se sentía nada bien con esto, pero después de mucho hablarlo, ambos llegaron a ese acuerdo.—Lo siento, Sakura-chan, pero tanto tú como yo... sabemos que estar juntos no es lo que queremos.—No te preocupes por mí —la peli rosa sonrió—. Naruto, yo te quiero mucho, y quiero que sepas que, aunque no tengamos una relación de novios, siempre podremos ser amigos.—Te amaba tanto... —murmuró Naruto, mirándola con tristeza. Realmente no podía entender cómo habían cambiado sus sentimientos por ella; antes la amaba y ahora sólo la quería como una amiga, no podía verla como la mujer de su vida. Sakura tomó la mano de Naruto sobre la mesa y le sonrió—. Yo de verdad no entiendo.—Te enamoraste de otra chica, ¿no es verdad? —el rubio se sorprendió un poco por aquella afirmación, pero finalmente terminó por asentir con la cabeza—. ¿Es Hinata?—La verdad... —Naruto se sonrojó levemente y bajó la mirada—. La verdad no sé qué siento por ella, pero me tiene muy confundido —miró a la ojijade—. ¿No te duele que te esté haciendo esto? ¿O es que también te enamoraste de otro?—¿Eh? —exclamó Sakura, sin saber qué decir. Por un momento, tuvo la intención de contarle a Naruto lo sucedido con Sasuke, pero al segundo siguiente, pensó que definitivamente no era una buena idea, pues no sabía cómo podría reaccionar Naruto al saber del pequeño "desliz" que había tenido ella con uno de sus mejores amigos. Soltó un suspiro y miró al rubio con una sonrisa—. Claro que no, sólo creo que esta relación nunca iba a funcionar, siempre hemos sido buenos amigos.—Tienes razón, Sakura-chan —dijo Naruto, sonriendo.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ —Vaya, en que problema te has metido, Sasuke —dijo Gaara, mientras le daba un leve golpe a la espalda del azabache—. Si Naruto se llega a enterar, te aseguro que no te perdonará.—Ya lo sé —respondió Sasuke, bebiendo un vaso de whisky. Él y Gaara estaban sentados en la barra de un bar, charlando sobre sus problemas—. Y cuéntame, ¿cómo vas con Matsuri?—Bueno... —Gaara soltó un hondo suspiro—. Las cosas con Matsuri van excelentemente.—¿Y por qué demonios lo dices en un tono que parece todo lo contrario? —cuestionó el Uchiha, arqueando una ceja, pues realmente no había entendido a su amigo.—Es que ahí está el problema, Matsuri es una esposa maravillosa, es dulce, atenta, siempre está pendiente de mí y de mis cosas, además es buenísima en la cocina —frunció un poco el ceño al decir lo último—. Sin contar el hecho de que me muero por hacerla mía —lo último sólo lo dijo para sí mismo, aunque sus palabras y su expresión confundían a su amigo.—¿Y eso es malo?—Sí, bueno, no, es decir... —el pelirrojo volvió a suspirar—. Para cualquiera sería genial, pero para mí es muy malo, Matsuri es mi mejor amiga y creo... creo que me estoy enamorando de ella.En ese momento, Sasuke escupió lo que estaba bebiendo y miró a Gaara muy sorprendido, con los ojos totalmente abiertos, pues no se esperaba algo como eso de parte del pelirrojo, era una confesión muy seria.—Vaya... ahora sí que te metiste en un buen lío —le comentó, aún sorprendido. Gaara sólo bufó molesto y se cruzó de brazos, pues esta conversación no le había ayudado en nada, sólo lo dejó más seguro de que estaba en problemas. En eso, notó que a su celular llegaba un mensaje de texto de Yuki, el cual tenía una dirección en donde podían verse.— Si voy con Yuki... seguro que seré capaz de quitarme a Matsuri de la cabeza —pensó decidido. Definitivamente, hoy recordaría los viejos tiempos junto a su antigua compañera de cama.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Matsuri suspiró algo cansada, ya que, aparte de tardarse bastante en encontrar los documentos que le pidió Kankuro, le había salido otro trabajo más entre medio y se le hizo algo tarde, además, estaba preocupada porque desde que se despidió de Gaara, no había sabido nada de él.—Ay, Gaara... —susurró sacando su celular, pues de pronto se sentía desesperada por saber de él, ya que la única idea que venía a su cabeza era que él estaba con otra mujer. Marcó el número de Gaara, pero sólo oía el tono de marcado, para después oír aquella molesta grabación que le decía que dejara un mensaje. Alejó el teléfono de su oído con una expresión de consternación—. Demonios... no me contesta... por favor, que no esté con otra, si él está con otra yo... yo me muero...*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Sus manos se paseaban ansiosas por la ancha espalda del hombre, a veces enredaba sus finos dedos entre los cabellos rojizos, sin dejar de besarlo apasionadamente, sin embargo, Gaara se separó un poco de ella para poder respirar.—¿Por qué no me dijiste que te ibas a casar? —le preguntó Yuki, mientras comenzaba a desabotonar la camisa negra de Gaara. Él la miró con esos ojos penetrantes de color aguamarina, casi sin expresión.—Bueno, fue algo que se dio —respondió, poniendo una sonrisa seductora, que era poco usual en él, mientras que con una de sus manos bajaba el cierre del vestido azul de la pelinegra—. Pero no vinimos a hablar de mi matrimonio, ¿o me equivoco?—Claro que no, vinimos por algo más interesante —dijo Yuki, comenzando a besar el bien formado torso de Gaara, el cual había quedado expuesto después de que ella le abriera por completo la camisa. Luego se separó un poco, haciendo que su vestido cayera al suelo y que Gaara sonriera.—Sigues siendo igual de pervertida, ni siquiera traes sujetador —Yuki se acercó a él con una sonrisa y lo besó apasionadamente, aprovechando de quitarle la camisa por entero, ya que antes sólo la había abierto. Gaara deslizó suavemente sus manos a través de la espalda de la joven mujer, bajando hasta sus piernas, mientras le mordía el labio inferior. Ella se quejó, gimiendo un poco, entonces él la alzó entre sus brazos y la arrojó sobre la cama, cubriéndola con su cuerpo.—Gaara, extrañaba tanto sentirme tuya —murmuró la pelinegra, agitada al sentir que él sostenía uno de sus senos con fuerza, apretándolo y masajeándolo, al mismo tiempo que le besaba el cuello.—Ya no lo sigas extrañando... —contestó Gaara, irguiéndose antes de volver a besarla.Ella buscó su entrepierna, sólo tanteando su cuerpo a ciegas, hasta que dio con su endurecida masculinidad. Sonrió en medio del beso y abrió el pantalón con premura, estaba demasiado ansiosa por tenerlo todo para ella sola. Mientras que, él solamente podía pensar en una cosa, en sacarse de la cabeza y del corazón a Matsuri.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Ya eran casi las nueve de la noche y Matsuri aún no podía hablar con Gaara, lo peor era que no sabía nada de él y no dejaba de pensar en que estaba con otra y, de seguro esa otra era la tal Yuki.—No quiero que él esté con ella... —susurró con tristeza. Tomó su bolso y salió de la oficina de la empresa, pero como estaba sola, decidió tomar un taxi. Caminó hasta la calle en donde haría parar uno de los automóviles, pero al estar tan preocupada por Gaara, no le puso demasiada atención a la calle, por lo que estuvo a punto de ser atropellada, de no ser porque el conductor frenó a tiempo.La castaña se asustó con la ruidosa frenada, dando un pequeño salto.—¡Ten más cuidado! —le gritó el conductor, tremendamente molesto. La castaña se sonrojó completamente e hizo una reverencia, apenada.—¡Lo siento mucho, señor! —se disculpó, pero los ojos de ese hombre se abrieron con sorpresa y agrado al reconocerla.—¿Matsuri? —preguntó él. La castaña se sorprendió, pues esa voz le parecía conocida.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Temari y Shikamaru estaban sentados a la mesa, mientras charlaban amenamente, pero el pelinegro no dejaba de ver a su esposa de reojo, pateando el suelo nerviosamente, pues estaba ansioso por saber de qué trataba la supuesta sorpresa que le tenía ella.—Bueno, ya, Temari, dime cual es la famosa sorpresa que ya me estoy impacientando —dijo Shikamaru, interrumpiendo el silencio de esa habitación. Temari suspiró rendida y lo miró.—Pues se ve que no puedes esperar —la rubia dejó de comer y se puso de pie—. Está bien, te lo voy a decir.Shikamaru asintió con la cabeza, observando como su esposa se le acercaba con una sonrisa, al mismo tiempo que se llevaba una mano a su vientre. El pelinegro vio esta acción algo sorprendido, pero no pudo decir nada al respecto, ya que ella habló primero.—Estoy embarazada, mi amor, vamos a tener un hijo —anunció con una enorme sonrisa de felicidad en su rostro, estando segura de que él se lo tomaría tan bien como ella, pero no fue así. Apenas la oyó, Shikamaru se puso de pie, dándole la espalda, por lo cual ella se extrañó—. ¿Pasa algo malo?—¿Cuánto tienes? —preguntó el Nara rápidamente, evadiendo la anterior pregunta de la rubia. A Temari le pareció una extraña reacción, normalmente, debería abrazarla y decirle que estaba feliz.—Tengo... poco menos de un mes, pero ¿por qué me preguntas eso?—Menos de un mes... —Shikamaru se dio la vuelta, mirando a Temari con seriedad—. Todavía tenemos tiempo de deshacernos de él.Temari abrió los ojos como platos ante aquella macabra propuesta por parte del propio padre de su hijo. Al principio, creyó que había oído mal, que sus oídos la engañaban, pero la expresión de frialdad en el rostro de Shikamaru no le ayudaba mucho en esa teoría.Apretó sus puños con rabia, sintiendo deseos de estamparlos contra él.—¿Cómo te atreves...? —preguntó enfadada, sin poder evitar derramar unas cuantas lágrimas, pues simplemente no podía creer esto—. ¡¿Cómo te atreves a pensar que yo podría matar a nuestro hijo?!Ante ese grito, Shikamaru se dio cuenta de lo que estaba proponiendo. ¡Por Dios, era algo horrible! No podía creer que había sido él el que lo dijo, se sintió la peor basura del planeta.—Tienes razón, lo siento, lo siento mucho, no sé en qué estaba pensando —dijo, arrepentido de verdad. Intentó acercarse a Temari para abrazarla, mientras ella no paraba de llorar, pero ésta lo alejó de inmediato, dándole un fuerte manotazo.—¡No me toques! —gritó, llorando aún más fuerte—. ¡Nunca pensé que serías capaz de esto, Shikamaru Nara! —después de eso, se fue corriendo a su habitación, dando un fuerte portazo.—Maldición, ¿qué mierda hice? —masculló Shikamaru, dejándose caer sobre la silla del comedor—. Yo no quería un hijo, pero... no tenía que haberle dicho eso, ahora Temari me odiará... soy un imbécil.En su habitación, Temari se echó a llorar sobre la cama, debería haberlo supuesto, él siempre le dijo que no estaba seguro de querer ser padre, ¿entonces por qué la última vez dijo que estaba bien? ¿Sólo había mentido para contentarla?—Idiota... ¿cómo ha podido hacerme esto? —se preguntaba, sin poder parar de llorar. Pero, a pesar de lo que le dijera Shikamaru, ella jamás podría atentar contra la vida de su bebé, no importaba que él no lo quisiera, porque ella sí lo quería.*• - _ -•**• - _ -•**• - _ Un automóvil blanco se detuvo justo frente a la mansión Sabaku No y, segundos después, Matsuri bajó de él.—Muchas gracias por traerme —dijo con una enorme y hermosa sonrisa hacia esa persona—. Sigues siendo el mismo hombre caballeroso, Sasori.La castaña lo miró atentamente, era un hombre alto, de cabello rojizo claro y sus ojos eran de un color entre gris y negro. Su rostro tenía finas facciones y una seductora sonrisa lo acompañaba.—Ha sido un verdadero placer —dijo Sasori, tomando la mano de Matsuri suavemente -después de bajar del auto-, para luego besar la misma, sin dejar de ver los ojos de la castaña, aunque en un momento, miró de reojo su anillo de casada.No podía creer que la había vuelto a encontrar después de tres años. Matsuri había sido su novia durante ocho meses y estuvo tremendamente enamorado de ella, de hecho, aún lo estaba, jamás la pudo olvidar y se sentía arrepentido de haberla dejado por irse a vivir a Osaka para trabajar, porque ahora ella era una mujer casada, y estaba casada con el estúpido de Sabaku No Gaara, el hombre que ella siempre había amado.—¿Cuándo regresaste de Osaka? —preguntó Matsuri, algo avergonzada, pues Sasori siempre había sido un hombre guapo y sexy, el único que había logrado hacerla sentir algo a parte de Gaara, tal vez por su parecido.—Hace una semana, me llamaron de Akatsuki, escuché que son la competencia de ustedes —respondió Sasori, sonriendo—. De todas formas, no puedo creer que te hayas casado, y sobre todo con Gaara... —lo último lo dijo con un dejo de molestia en su voz, bajando la mirada—. Recuerdo que nunca pudiste amarme como a él.—No digas eso... —le dijo la castaña, también bajando la mirada—. Yo sí te quería, Sasori, pero tú terminaste conmigo.—No sabes cuánto envidio a Gaara, él tiene por esposa a la mujer más hermosa del mundo, la única que ha logrado conquistar mi corazón y que he amado —ante sus palabras, Matsuri sintió como su corazón se aceleraba, mientras él la miraba tan seductoramente, que de pronto ella recordó aquellos increíbles besos que él le daba, pero que, con todo y eso, no lograron que dejara de amar a Gaara—. Me arrepiento de haberte dejado, debí insistir para que te fueras conmigo, pero no fui capaz, porque sabía que no lo harías.—No podía irme, toda mi vida está aquí.—Gaara está aquí —la corrigió Sasori—. Sé perfectamente que él es toda tu vida.—¿Por qué no dejamos de hablar de esto? —preguntó Matsuri ya algo fastidiada, pues no le gustaba que Sasori insistiera tanto con el tema de Gaara, siempre había sido así, durante toda su relación.—Tienes razón, será mejor que me vaya, Matsu —el pelirrojo se acercó a la castaña, dándole un cálido abrazo, rodeándola por la cintura y respirando su suave aroma. Se quería quedar así un buen rato, abrazándola, sintiendo la calidez de su cuerpo, ese que ella jamás le quiso entregar y que pertenecía ahora a Gaara, o al menos eso creía.Mientras ellos dos se seguían abrazando, el auto de Gaara se detuvo detrás del de Sasori. Bajó algo desconcertado, pero al ver a ese idiota abrazando a Matsuri, una rabia increíblemente grande se apoderó de él. Su Matsuri, su esposa ; estaba abrazando a otro hombre.—¡Matsuri! —la llamó tan fuerte que ella dio un salto algo asustada, separándose al instante de Sasori. Gaara miró a Sasori y Sasori miró a Gaara, ambos sintiendo el mismo deseo de querer matarse, recorriendo cada parte de su ser, igual que antes—. Sasori... ¿Qué haces aquí? —preguntó con una sonrisa forzada.—Regresé hace una semana y me encontré con Matsuri por casualidad —respondió Sasori, quien también esbozó una sonrisa forzada—. Me enteré de que ahora están casados.—Sí, así es —afirmó Gaara, caminando hacia Matsuri para abrazarla por la cintura. La castaña se sonrojó un poco por esta acción, más aún, cuando Gaara la atrajo hacia su cuerpo, casi como si ella fuese de su posesión—. Matsuri y yo ya cumplimos un mes como esposos, apuesto a que jamás te lo esperaste.—Pues no, pero bien por ustedes —dijo Sasori, sin dejar de sonreír. Miró a Matsuri y a ella sí le sonrió sinceramente—. Nos vemos otro día, Matsu, hasta pronto.Sasori se subió a su auto y se marchó de la mansión, pero en el mismo instante en que él se perdió de vista, la castaña se alejó de Gaara.—¿Dónde has estado todo el día, Gaara? —preguntó molesta, pues odiaba la idea que había estado todo el día rondando en su cabeza.—Yo estaba... —Gaara pareció dudar un momento, pero luego miró a su esposa—. Me llamó Naruto, teníamos que ver unas cosas sobre un nuevo modelo.—Ah, ya veo... —Matsuri sonrió aliviada, ya que se había tragado todo el cuento y se sentía feliz al saber que él no estaba con ninguna otra mujer.Sin embargo, Gaara no quitaba su ceño fruncido, de todos los ex novios de Matsuri, Sasori era el peor, ¿por qué? Porque era la relación más seria que había tenido Matsuri, porque cuando él y Sasori eran amigos, éste le había comentado que planeaba casarse con ella y que quería llevarla con él a Osaka, cosa que Gaara no iba a permitir. Ese imbécil de Sasori había intentado robarle a su mejor amiga y eso no se lo perdonaba.—¿Qué te pasa? —le preguntó Matsuri al verlo tan serio, pero él sólo le devolvió una mirada fría.—No me pasa nada —respondió, caminando hacia el interior de la casa. Nunca trataba así a Matsuri, pero se sentía tan extrañamente molesto por la llegada de Sasori, que casi no se podía controlar—. ¿Acaso yo... estoy celoso...? —se preguntó, sorprendido.Después de que ambos cenaran tranquilamente, se fueron a acostar, aunque Matsuri no dejaba de sentirse triste por como él la había tratado.—Voy a ducharme —avisó Gaara antes de irse al baño, dejando su celular a los pies de la cama. Matsuri sólo le sonrió.—Claro, yo mientras me voy a acostar, tengo mucho sueño —respondió, comenzando a quitar los botones de su blusa. Gaara se volteó y miró de reojo como la castaña se quedaba en brasier. No podía creer cuánto le gustaba su cuerpo, el ver como ahora se quitaba su falda, para quedar sólo en ropa interior. Observaba su delicada cintura, sus pechos redondos y firmes, ni muy grandes ni muy pequeños, esas caderas grandes y esas largas piernas, todo eso lo deseaba, a pesar de haber estado con Yuki hace sólo unas horas, el deseo por estar con Matsuri no había disminuido en lo más mínimo, la deseaba tanto, que de pronto sintió como todo se acumulaba en su entrepierna.—Oh, demonios, no otra vez —se dijo, soltando un suspiro, pues se había excitado al ver a Matsuri semi desnuda.La chica, mientras tanto, se puso su camisón de color rosa pastel y se dispuso a acostarse, pero el sonido del celular de Gaara la distrajo, tomándolo entre sus manos.—Es un mensaje —dijo, mientras observaba la pantalla—. No tiene nada de malo que lo lea, ¿o sí? —se preguntó con una sonrisa traviesa, pero se convenció de que no sucedería nada, así que abrió el mensaje, sólo que, al leerlo, sus ojos se llenaron de lágrimas." Gaara, hoy la pasé genial contigo, sigues siendo tan bueno en la cama como siempre, tu querida Yuki. PD: Llámame para vernos otro día. "Matsuri dejó el celular sobre la cama y se fue corriendo de la habitación. Se sentía tan triste, tan destrozada. Le dolía el sólo hecho de pensar, de imaginar a Gaara con esa mujer, estando juntos. Su corazón se encontraba roto en mil pedazos, porque él le había mentido tan descaradamente, además. Y lo peor de todo, era que no tenía por qué llorar, porque Gaara se lo advirtió desde un principio, pero, aun así, era algo que la lastimaba profundamente.—¿Por qué, Gaara? —se preguntó, mientras se sentaba sobre el sillón de la sala—. ¿Por qué no puedes amarme? ¿Por qué tienes que buscar a otras mujeres?Sus lágrimas siguieron bajando sin detenerse, dejando marcado su camino por las mejillas de la castaña. Ya no quería estar así, ahora comprendía que haberse casado con Gaara había sido el peor error de su vida, porque le hería demasiado ser su esposa y no poder decirle que lo amaba, no poder estar con él de verdad, no poder sentir jamás que él la quería.Continuará...