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Sospechas

Vínculos Del Alma — fanfic.es · All chapters

Sospechas

(POV: Valerie)El verano en Londres pasó más rápido de lo que esperaba, en gran parte porque no tuve que pasarlo del todo encerrada en mi aburrida casa. Como mis papás seguían un poco culpables por haberme dejado en el castillo durante las Navidades, me dieron permiso de pasar casi todo el mes de julio en casa de Hermione. Fue un respiro maravilloso. Estar con ella, ayudarla a ordenar sus montañas de libros nuevos y escucharla hablar sin parar sobre todo lo que planeaba estudiar este año me hizo inmensamente feliz. Sin embargo, cuando agosto llegó y las dos tuvimos que regresar a nuestras respectivas rutinas familiares para preparar las compras del colegio, las cartas semanales volvieron a convertirse en nuestro único puente. También me escribía muy seguido con Padma; sus pergaminos llenos de chistes y anécdotas de su familia me recordaban que allí también tenía a alguien esperándome.El reencuentro general ocurrió a finales de agosto, bajo el bullicio dorado del Callejón Diagon. Nos habíamos citado frente a la heladería de Florean Fortescue. Hermione y yo caminábamos tomadas de la mano, compartiendo esa confianza de siempre, cuando una voz conocida nos interrumpió.-¡Val! ¡Por aquí! -Padma Patil corría hacia nosotras con una sonrisa gigante, saludando con la mano. Venía acompañada de su gemela, Parvati.En cuanto Padma llegó a mi lado, me rodeó el cuello con un abrazo ruidoso y entusiasta, de esos que se daban las hermanas que se habían extrañado demasiado, aunque tuvo que estirarse un poco ya que yo había crecido un poco en el verano.-No vas a creer todo lo que tengo que contarte, Evans -se rió Padma, soltándome, pero tomándome del brazo con confianza-. Mi abuela nos envió unos dulces de la India que tienes que probar en el dormitorio. Te guardé la mitad de la caja.-Hola, Pad -le sonreí de lado, lanzándole una mirada divertida-. Espero que no sean de los que pican tanto como los del año pasado, aún tengo pesadillas con eso.Mientras Padma y yo bromeábamos, volteé a ver a Hermione. Notando que se había quedado un paso atrás, abrazando su bolso contra el pecho. Sus hombros estaban un poco tensos, mirando la forma en que Padma se aferraba a mi brazo con una leve molestia que intentó disimular aclarándose la garganta. ¿Eran celos?, pero esa pequeña punzada de posesividad que me hizo sentir secretamente aliviada. Tuve que despedirme en ese momento de Pad, ya que tenía que seguir haciendo compras con su familia. Haciendo que Mione volviera a acercarse a mí, agarrando mi mano suavemente.Harry y Ron aparecieron unos minutos después con el resto de los Weasley, interrumpiendo el momento. Ron me saludó con un choque de puños, y Harry me regaló esa sonrisa tímida. Creo que por fin me aceptaron como amiga, al menos así lo vi en ese momento.Nuestros pasos nos llevaron directo a la librería Flourish y Blotts, que estaba hecha un desastre de brujas empujándose para conseguir una firma del mago Gilderoy Lockhart. Mientras un fotógrafo arrastraba a Harry hacia el frente para tomarles una foto, Hermione, los Weasley y yo nos mantuvimos cerca de las estanterías del segundo piso.Fue en medio de ese desorden cuando apareció un hombre alto, de cabello rubio platinado y una postura tan arrogante que me recordó de inmediato a Draco Malfoy, y efectivamente era su padre, Lucius Malfoy que venía acercandose al señor Weasley. Su desprecio era evidente cuando tomó uno de los libros viejos del caldero de la pequeña Ginny para burlarse de la situación económica de su familia. Arthur Weasley no lo soportó y se lanzó sobre él, desatando una pelea a puñetazos que derribó una enorme pila de enciclopedias pesadas.Los tomos volaron por los aires y los adultos cayeron al suelo ante los gritos de la multitud. Mientras todos se distraían intentando separarlos, mi mirada se concentró únicamente en las manos de Lucius Malfoy. El cual, aprovechando el caos y el polvo de los libros caídos, metió la mano en el bolsillo interior de su túnica y con un movimiento rápido y disimulado sacó un cuaderno viejo, delgado y de cubiertas oscuras, y lo dejó caer en el fondo del caldero de Ginny.En ese segundo exacto, sentí una pulsación extraña provenir de mi bufanda, como un parpadeo molesto y denso que me erizó los vellos de los brazos. Mi mente pensó de inmediato que Lucius estaba haciendo al malo, pero no tenia como probarlo; lo más seguro era que le estuviera sembrando algún artículo prohibido u oculto a los Weasley para meterlos en problemas ante el Ministerio. Lucius se separó de la pelea, sacudiéndose la túnica con suficiencia, sin darse cuenta de que yo lo había visto todo desde el piso de arriba.-¿Val? ¿Estás bien? Te pusiste un poco pálida -me susurró Hermione al oído, poniéndome una mano en el hombro, olvidándose por completo de su molestia de hace rato.-Estoy bien, Mione -le respondí con una pequeña sonrisa de lado, acomodándome el tejido de la bufanda-. Solo... es el calor de la librería. Vámonos afuera.Salimos a la calle bajo la luz del sol del verano, listos para regresar a Hogwarts en los días siguientes.