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Miedo

Vínculos Del Alma — fanfic.es · All chapters

Miedo

(POV: Valerie)La distancia que interpuse entre Hermione y yo durante las semanas siguientes me dolió más que cualquier cosa, pero tenía que hacerlo. En cuanto ella se enteró por los rumores de lo que había pasado en el pasillo de las mazmorras, me buscó desesperada en la biblioteca. Quería confrontarme, saber por qué me había arriesgado de esa manera, pero mi mente colapsó ante el pánico. Tenía terror de mí misma, terror de esa fuerza helada que había brotado de mi varita, y el miedo a volver a descontrolarme y hacerle daño a la primera persona que me hizo sentir que pertenecía a este mundo me obligó a actuar con frialdad. La alejé. Le respondí con monosílabos, cerré mis libros y me marché dejándola con una expresión de profunda tristeza en sus ojos rizados. Sabía que la estaba hiriendo, pero mi lógica me dictaba que mantenerla lejos era la única forma de mantenerla a salvo.PorMi único refugio seguro seguía siendo nuestro dormitorio. Una noche de diciembre, mientras el frío del invierno golpeaba las ventanas arqueadas, Padma y Luna se sentaron conmigo a repasar los apuntes de Runas Antiguas. Yo me mantenía en silencio, acariciando los desgastados hilos de mi bufanda gris, atrapada en mis propios pensamientos.-Hiciste lo correcto, Val -me dijo Padma de repente, rompiendo el silencio con esa seriedad de hermana que había adoptado desde aquella tarde-. Hermione se ve triste en los pasillos, sí, pero Cho me dijo que Malfoy no ha vuelto a abrir la boca para insultar a nadie. Le diste un susto de muerte. No tienes que tener miedo de lo que pasó.-La mente de Valerie no es oscura, Padma -intervino Luna con su voz cantarina, sin levantar la vista de su dibujo-. Solo tiene muchas habitaciones cerradas y las ventanas están cubiertas de escarcha. Pero cuando el sol brille, la escarcha se va a derretir. A las mariposas les gusta el calor de tu bufanda.Esbozé una pequeña sonrisa de lado, sintiendo que el nudo en mi pecho se aflojaba un poco. Sus palabras extrañas, lejos de asustarme, me daban una tranquilidad inexplicable que no se podía explicar, sin pensarlo me deje caer en el sillón quedando en el regazo de Padma, esperando que ella acariciara mi cabeza como últimamente lo hacia.Pero, toda esa paz se fue al demonio un par de días después, cuando Padma prácticamente nos arrastró a Luna y a mí por las escaleras hacia el Gran Comedor.Habían anunciado la inauguración de un Club de Duelo, y Padma estaba tan desesperada por ver al profesor Lockhart vistiendo sus túnicas de gala que no aceptó ninguna de mis justificaciones lógicas para quedarme en el cuarto.-¡Vamos, Val! ¡Mueve los pies! -me reclamaba Padma, jalándome del brazo con una fuerza descomunal mientras Luna caminaba a nuestro lado tarareando una melodía flotante-. El profesor Lockhart va a dar una demostración práctica de combate. ¡Dicen que sus movimientos de varita son tan rápidos que el ojo muggle no puede registrarlos! No te puedes perder esto por quedarte encerrada pensando.-El ojo mágico tampoco va a registrar nada, Padma, porque ese hombre no sabe defenderse ni de un duendecillo -rezongué, aunque me dejé guiar, resignada ante su entusiasmo, después de todo ella había hecho mucho por mí.El Gran Comedor estaba abarrotado de alumnos de todas las casas. En el centro, se había colocado una larga plataforma de oro donde Gilderoy Lockhart, vistiendo una túnica color ciruela, sonreía de forma deslumbrante al lado del profesor Snape, quien lucía tan lúgubre y amargado como de costumbre.La demostración fue exactamente el fraude que predije: Snape desarmó a Lockhart con un Expelliarmus tan violento que el profesor de Defensa salió volando por los aires, estrellándose contra la pared, aunque hizo parecer que todo había sido a proposito. Padma ahogó un grito de horror, mientras yo contenía una risa tras mi bufanda.Para la práctica de los alumnos, Lockhart y Snape seleccionaron de forma imprudente a Potter y a Malfoy. En cuanto se colocaron frente a frente en la plataforma, la tensión se encendió. Malfoy, con los ojos inyectados de fastidio -y lanzándome una mirada rápida notar mi presencia-, no esperó la señal del conteo. Alzó su varita y gritó:-¡Serpensortia!De la punta de su madera brotó un estallido que materializó una enorme serpiente negra de más de tres metros. La criatura cayó pesadamente sobre el oro de la plataforma, irguiéndose de inmediato con un siseo amenazante, lista para atacar. El pánico se apoderó de los niños de las primeras filas, que comenzaron a retroceder a empujones. Snape avanzó con lentitud, divirtiéndose con el caos, dispuesto a hacer desaparecer al reptil, pero Lockhart intervino de forma torpe, golpeando a la serpiente con su varita y provocando que saliera despedida por los aires, cayendo con un golpe seco a escasos centímetros de donde estábamos Luna, Padma y yo.La serpiente se irguió de golpe, mostrando sus colmillos afilados directamente hacia un chico de Hufflepuff llamado Justin Finch-Fletchley.Algo en mi mente se activó, aun sin saber que era, el ruido del comedor desapareció de mi mente. Al concentrarme en la frecuencia del reptil, percibí una oleada de terror, desorientación y un pánico desesperado. Pude sentir como la criatura estaba aterrada por las luces, los gritos de los niños y el golpe que Lockhart le había dado; solo se estaba posicionando en defensa propia porque se sentía acorralada en un mundo que no entendía.Sentí una profunda lástima por ella. Mi bufanda gris latió con una calidez suave, respondiendo a mi necesidad de calmar su dolor. Di un paso instintivo hacia el frente, extendiendo mi mano sin varita hacia el aire, intentando transmitirle esa seguridad que Padma me había dado antes.-Tranquila... -murmuré en un hilo de voz, y por un segundo, la serpiente ladeó su cabeza hacia mí, bajando sutilmente la guardia al registrar mi frecuencia pacífica.Antes de que pudiera hacer algo más, Harry Potter avanzó por la plataforma. Sus ojos verdes estaban fijos en el reptil y, de su boca, brotó un siseo escalofriante, sordo y silbante. Al escuchar a Harry, la serpiente se relajó por completo, dejándose caer sobre el oro del suelo como un trozo de cuerda mansa, mirándolo con sumisión.Harry le había ordenado que no atacara. Lo había hecho para salvar a Justin.Sin embargo, el silencio que cayó sobre el Gran Comedor no fue de alivio; fue de un terror absoluto. Los niños miraban a Harry con una paranoia colectiva, y el propio Justin salió huyendo del lugar gritando que Potter lo había amenazado. Nadie en este castillo entendía lo que acababa de pasar. El banquete de Navidad estaba cerca y la paranoia señalaría a Potter como el Heredero malvado, pero después de haber sentido eso, yo no creo que Harry sea culpable de nada.